One Piece es legalmente de Eiichiro Oda
[Claro por el momento]
Aunque Nami sabía perfectamente lo que había oído, se armó de valor para hablar por primera vez desde que entro al cuarto -no, ustedes no pueden estar diciendo eso, como que ellos dos están... están- sentía que un nudo se formaba en su garganta, mientras los doctores la veían sin mucho interés -están muertos- aseguro uno de los doctores que portaba una gorra que decía "Pinguin" negra con amarillo -lo sentimos señorita pero no pudimos hacer nada- agrego el otro con calma, mientras hacia su reporte sobre su carpeta -cómo? simplemente los dejaron morir? como que no pudieron hacer nada por ellos?- la chica en si estaba rabiosa, no podía creer la incompetencia del personal médico del hospital -según mi informe señorita, ellos llegaron aquí alrededor de la 1 am con severos golpes en la parte abdominal, al igual que disparos y puñaladas en la zona de la espalda- explico el chico de la gorra acercando se a ella lentamente -no tenemos idea de que tan importantes eran para usted señorita, pero créame- sus palabras fueron cortadas por la potente mano de Nami contra su rostro. La chica estaba llorando, pero no de pena, sino de coraje.
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Mientras se libraba una batalla dentro de la habitación, un pequeño niño vestido de renito esperaba afuera jugando con el celular de su niñera; bueno estaba, ya que su juego fue interrumpido por una llamada de un número que conocía a la perfección -bueno, Nami no puede contestar, habla Chopper- dijo el renito jugando con sus pies mientras estaba sentado en la banca donde su cuidadora lo dejo, poniendo atención de lo que le decía la persona con la que hablaba -oh ya veo, pero Nami se encerró en la habitación, y me dijo que no entrara hasta que me dijera- agrego y guardo silencio escuchando lo que le decían en la otra línea -ok entiendo, los espero abajo y yo les digo donde esta- con eso colgó el teléfono y se fue marchando al ascensor.
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El pobre hombre la sostenía de las manos, mientras la pelirroja no dejaba de luchar contra su agarre -suéltame maldito- gritaba la joven con lágrimas en los ojos -Sanchi ve por el doctor- grito el pobre Penguin tratando de controlar a la mujer sin herirla -entienda señorita, no fue nuestra intención no salvarlos, ellos ya estaba graves cuando los trajeron aquí- explicaba el magullado hombre, recibiendo un par de puntapiés en las rodillas -mentira, ustedes no hicieron nada para ayudarles- berreaba la pelirroja queriendo liberar sus manos para asesinar al par de doctores -por favor tranquilícese- fue lo último que dijo el doctor antes de caer al piso. Sin querer Nami le pego fuertemente la ingle, haciéndolo retorcerse del dolor en el suelo, pero poco le importo, corrió a la cama más cercana para abalanzarse al cuerpo de su ya difunto amigo -Luffy, no, tu no pudiste morir, tu prometiste ser el mejor boxeador del mundo, tú lo prometiste- susurraba aferrada a la sabana -Luffy, zorro, ustedes no pueden estar muertos- lentamente fue quitando la sábana blanca del rostro de Luffy, sentía que su corazón se rompía en un millón de trozos, perdió a sus dos mejores amigos, no, no perdió a sus mejores amigos, perdió a sus dos hermanos mayores, a dos seres tan importantes para ella, que siempre lucharon mano a mano con todo y contra a todos Ahora que sería de la pandilla sin ellos? ni ella se lo podía imaginar.
Pero su reacción fue otra al verle la cara a su supuesto amigo -este no es Luffy- afirmo, viendo que no se parecía en nada a su compañero, paso a la otra camilla y destapo el otro cuerpo -este no es Zoro- musito más calmada -tu, estúpido doctor, donde están los cuerpos de mis amigos?- cuestiono molesta, caminando lentamente hacia el pobre hombre que no dejaba de tocarse la entre pierna -no sé de qué habla, ellos fueron registrados con los nombres Roronoa Zoro y Monkey D. Luffy- apenas pudo hablar cuando la chica le tomo por el pelo -mira, imbécil, esos dos tipos ni siquiera son perecidos al marimo ni al estúpido capitán así que dime, o te quedaras sin descendencia- amenazo con furia. Sentía que el ponerle a esos cuerpos los nombres de sus camaradas era una burla; el supuesto Luffy estaba viejo y panzón, el Zoro falso parecía un anciano con el pelo mohoso. Nunca pensó ser tan estúpida, si se podía ver perfectamente que la silueta de las sabanas ni siquiera concordaban con las de sus amigos -Pinguin, ya viene el doctor- entro gritando Sanchi, pero callo de repente al ver a la mujer más enfurecida que hace unos minutos -tu- mascullo Nami lanzándose sobre él, tomándolo del cuello de la camisa para estamparlo contra la pared -eso cuerpos en total descomposición, no son los de mis amigos, exijo una explicación- grito zangoloteándolo con fuerza -perdón pero ellos así se registraron, además tenemos sus identificaciones- aseguró el hombre, temeroso de poder terminar como su compañero que no paraba de gemir -me he quedado sin mis hijitos- el simple hecho de pensar que jamás tendría un par de críos corriendo en casa le atemorizaba -habla- golpeo fuertemente al hombre contra la pared, sin dejar de mirarlo a los ojos -no se la doctora Doctorine así los identifico con sus credenciales- explico viendo casi venir un rodillazo en sus más finas partes pero eso jamás paso
Frente a él su salvador y superior el doctor Trafalgar Law sostenía a una inconsciente Nami -vendito sea doctor esa loca casi me deja sin herederos- dijo el pelirrojo dejándose caer al piso -que le ha dado doctor?- pregunto Pinguin un poco menos adolorido -es una anestesia de efecto inmediato- aseguro antes de salir con la mujer en brazos al estilo novia.
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Chopper esperaba ahora en una de las bancas del primer piso frente a la recepción -Choppy- grito Luffy corriendo a abrazar al pequeño renito que no dejaba de jugar con el celular -donde esta Nami?- pregunto Zoro dejando escapar un largo bostezo -está arriba piso 6 habitación 205- agrego divisando a Usoop y Franky un tanto nerviosos. Y era eso poco, ya que cuando recibieron la llamada de la vieja Kokoro de la estación del tren, avisando que las personas que resultaron heridas no eran sus amigos, sino unos ladrones que les sacaron las carteras a ese par de atarantados; se preguntaron cuál sería la reacción de Nami al saberlo. No solo la despertaron a las 2am sino que la mandaron a conducir por más de la mitad de la ciudad, y si eso no los terminaba de rematar las cosas, ella fue la primera en llegar al hospital donde los falsos Zoro y Luffy estaban. Conociendo bien a esa gatita ya estaban más que muertos.
Pero con o sin escusas tenían que arreglar ese asunto y se subieron todos al ascensor, unos un tanto emocionados, otros casi haciendo el testamento.
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Recostó a la mujer en la camilla de su oficina, se quitó la chaqueta y se la puso encima, para después irse a tirar a su sillón detrás de su escritorio, esa noche había sido difícil; primero anuncian que un conocido estaba muerto y cuando lo va examinar nota que es solo un ladrón mas que se le registro con el nombre de la única identificación que traía. Además Doctorine estaba tan necia de que ese anciano de casi 86 años era el mismo chiquillo de 19 que estaba en la foto. Segundo como eran inicio de vacaciones los niñatos estúpidos salían de fiesta abusando del alcohol ocasionándole más trabajo. Claro ese no era el colmo sino que una loca ataco a dos de sus compañeros -aparte de incompetentes inútiles- susurro temiendo que ellos le escucharan; bueno no es que no se los haya dicho en su cara pero esa noche en especial no se le antojaba discutir con nadie. Tomo uno de sus tantos libros de medicina reclino el asiento, subió los pies a su escritorio y descaradamente se puso el libro sobre la cara para que le tapara la luz del foco. Necesitaba dormir aunque fuera unos pocos minutos.
Pero eso no podía hacer, como siempre su queridísimo viejo amigo entro casi tirando la puerta -Torao- grito Luffy haciendo casi saltar a Law del susto, y de inmediato tomo la postura seria y socarrona de siempre -Muguiguara que es lo que haces aquí?- espeto viendo como entraban todos los amigos del mencionado a su oficina -que le paso a Nami?- señaló Luffy al ver a su amiga dormida en aquella camilla -digamos que tuvo un encuentro cercano con la locura, pero dime que quieres?- mascullo molesto simplemente no toleraba a esa banda de lunáticos y ahora no le sorprendía la actitud que tomo la chica hace algunos momentos. Todos en ese grupo eran realmente extraños.
Después de una breve explicación de como la pelirroja termino sedada Luffy se echó a reír -no puedo creer que Nami golpeo a dos doctores- afirmo al pelinegro doblándose de risa mientras Zoro yacía dormido en una de las sillas y los demás intentaban despertar a Nami -si fuera ustedes yo no aria eso- agrego Law al ver la insistencia de aquel par que rodeaban a la chica -si ella se despierta de golpe puede que traiga secuelas como adormecimiento en todas su extremidades y una migraña intolerable- agrego serio y un tanto cansado, ya que él niño que traían no dejaba de verlo con asombro y tampoco dejaba de agarrar sus libros sin permiso -pero entonces con quien dormiré? yo no quiero dormir con nadie que no sea mi Nami- aseguró Chopper con un puchero y al borde de las lágrimas -quiero a Nami- exigió dejando escapar unas tosecitas un tanto extrañas. Law lo miro un tanto curioso lo tomo en brazos y le dio un chequeo rápido con la vista, tomo en teléfono del hospital y marco un código -Sanchi necesito que vengas a mi oficina- musito para después colgar y bajar al niño -bueno Luffy tu amiga no despertara asta más tarde. Dos o tres horas más tardar, tiempo suficiente para que aclares este mal entendido, tu abuelo te espera en la oficina de la doc. Doctorine- la cara de espanto que puso el pelinegro no tenía precio, y Zoro solo despertó para empeorarlo -bueno si la policía ya está aquí para que hacerlos espera- dijo entre bostezos para después jalar a Luffy fuera de la habitación. Usoop y Franky salieron poco después con la excusa de que tenían trabajo mañana y pensando en cómo le aria para salvarse de la furia de la inconsciente Nami. Chopper se quedó ahí por petición de Trafalgar después de todo aun no llegaba su ayudante al lugar.
Law no aparto la vista del pequeño renito que jugaba con un botiquín de emergencias; él niño ya había vendado y puesto ungüento en las muñecas de Nami ya que sufrieron uno pequeños hematomas por la fuerza del agarre que le aplico Pinguin -para que me quería doctor- la voz del recién llegado lo saco un tanto de sus pensamientos -necesito que lleves al niño con Brad de pediatría- respondió echando la cabeza asía atrás, realmente necesitaba dormir -que le paso?- pregunto el pelirrojo al ver a un chiquillo aparentemente normal -está en la primera etapa de una tos con flemas, según parece, quiero que lo cheque para que no se complique después- Sanchi tomo al niño dejando al doctor aun sentado en su sillón tratando de conciliar por unos momentos el sueño. Pero por extraño que le pereciera no podía dormir teniendo a esa mujer en su despacho, se levantó perezosamente y se acercó para observar el trabajo del chiquillo ~nada mal~ pensó al tomar la fría y pálida mano de la joven que aun dormía. Tenía el pelo largo y rojizo, un tanto revuelto por su pelea de hace rato, pero aun así se veían con claridad las bien marcadas ondas que le daban un toque algo salvaje, la piel tan blanca como la porcelana fina, dos cejas delgadas que hacían que sus ojos se vieran más grandes de lo que ya eran, unas pestañas rizadas, unos labios pequeños y carnosos de un tono rosado. Si era todo una belleza. Lastimosamente él no estaba interesado en un romance por el momento, tenía suficiente con su trabajo y los imbéciles de sus ayudantes, eso claro sin agregar a su perro al cual no tenía ni tiempo para sacarlo a dar la vuelta. Su vida laboral no le permitía muchos caprichos pero si le llenaba de lujos. Salió del lugar ya que el sueño jamás llego, para continuar con sus deberes.
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Nami despertó en su cama con un Chopper aferrado a su brazo izquierdo, no tenía idea de lo que paso en la madrugada, pero se sentía casi como un drogadicto despertándose después de una buena dosis casi mortal, pero todo eso acabo cuando unos ronquidos que no eran del niño la termino de despertar de golpe, haciéndola gritar tan fuerte que su hermana Nojiko pudo jurar haber oído a su hermana. Por una razón u otra había intrusos en su cama y no cualquier par de intrusos Luffy y Zoro estaban desparramados entre las sabanas -porque gritas tan temprano- susurro el peliverde tapándose la cara con una almohada -que hacen ustedes dos aquí?- grito la pelirroja furiosa a punto de matar a ese par -te sedaron en la noche por un ataque de histeria, deberías ser agradecida y por lo menos decir gracias- mascullo el aun dormido espadachín -me vale un pepino que ustedes me hayan salvado de un apocalipsis zombi no tenían derecho a quedarse dormidos en mi cuarto- alego lanzándoles un par de almohadas al marimo que solo se levantó y fue al baño sin decir más mientras Luffy aun seguía dormido. Unos golpes a la puerta de la entrada hicieron que la chica recobrara la compostura para salir a ver quién molestaba tan temprano en la mañana. Salió aun vestida con las ropas que uso en la madrugada durante la búsqueda de sus dos atolondrados amigos para serle frente a la encargada del edificio que no tenía muy buenas noticias para ella. Su auto, su camaro casi de colección, el coche que le regalo su padre Genzo estaba estampado de frente contra un poste de luz. El segundo grito que Nami dio en el día casi lo pudo oír Robín desde caso el otro extremo del mundo.
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Holis!
Bueno como les prometí aquí les dejo la segunda parte de este fic tan extraño que estoy haciendo.
No sé muy bien cada cuando actualizare pero prometo no tardarme mucho, y es que la inspiración llega y se va como el frio.
Abecés dura mucho luego no tanto así que no se desesperen
Gracias por leer
