Amarillo Turquesa


Segunda Voz

Romeo and Cinderella

"La felicidad al parecer esta en aquello que

insignificante puede mostrarse"


"Estoy -casi- segura que mi hermano no lo hace a propósito. Esa actitud tan despreocupada al lado de la persona que le gusta debe ser… nerviosismo mal disimulado. Porque sino tendría que aceptar que es más torpe de lo que pensé o que… ¡no! ¡no! No hay equivocaciones en lo que supuse.

Solo hay que ver la forma como lo mira… ¡argh!

Lo deje solo en el ensayo para que pudiera decirle lo que siente y el muy… se atrevió a volver como si nada. ¡Incluso cuando le pregunte no me dijo nada! Como si hubiera sido un ensayo cualquiera, claro, si escuche por Miku-san que todos elogiaron "su química".

¡No se puede tener una 'química' tan fantástica si no es por…!"

– Rin, otra vez estás hablando sola –Len llegó al lado de su hermana, luego de una búsqueda de tres segundos mientras el resto la seguían buscando en los rincones del estudio.

Rin giró el rostro para mirar a su hermano con aquel gesto inocente que siempre la salvaba. Acuclillada en medio de un par de cámaras que no estaban usando parecía una pequeña muñeca con las piernas casi cubiertas por el resto de su cuerpo. Len la miró un segundo antes de fingir que buscaba al amigo imaginario de su hermana.

– Te… ¡ves muy bien! –dijo levantándose de golpe para distraer su atención– Me gustó más el vestuario anterior pero si fuéramos a la escuela ese definitivamente sería tu uniforme.

Len estaba acostumbrado a recibir ese tipo de comentarios de su hermana, pero por alguna razón siempre era vergonzoso. Quizá tenía que ver en la forma cómo lo decía. Con esa exagerada sinceridad, que Len asociaba con ser hermanos. Desvío la mirada rascando distraídamente su mejilla. Aún así, en su opinión tenía cierta razón.

El traje que lucía quedaría perfecto para alguna escuela. Lo conformaba tres piezas: pantalón, saco y chaleco en color amarillo verdoso; la camisa era blanca, zapatos negros y corbata verde. El último toque lo daba un cinturón dorado, un poco fuera de su lugar, y lentes negros. Los audífonos eran un poco más discretos de lo normal en color blanco.

Rin lucía la versión femenina en el mismo color, salvo por un moño rojo en lugar de la corbata, medias verdes debajo de la rodilla y el acostumbrado moño blanco que decoraba su cabeza.

– Al menos ya te cambiaste –murmuró Len mirándola de reojo. Rin asintió con una enorme sonrisa. Entre ellos siempre era difícil decir quien era el mayor.

Luego de que Len terminara la versión de "Cantarella" con Kaito, Leon decidió hacer una versión más con Rin. Con el añadido especial de cambiar el vestuario, en total seis cambios, de los que el traje escolar era el quinto. Aún les faltaba bailar la misma pieza dos veces más antes de dar por terminado ese extraño proyecto.

Si ese video no quedaba perfecto alguien recibiría un buen golpe. Luego de repetirlo tantas veces, Len estaba seguro de que ya murmuraba la canción entre sueños. Estaba ansioso por dejar atrás esa pieza e iniciar algún nuevo proyecto pero la emoción de Rin lo contagiaba en cuanto comenzaba con aquellas ideas pesimistas. Aún no comprendía porque su hermana parecía tan feliz.

O porque de algunos días atrás a la fecha se desaparecía por minutos. Las primeras veces le costo un poco encontrarla, hasta que dejo que aquel extraño 'lazo' que los unía la llevara hasta ella y entonces la encontraba hablando consigo misma. Aquellos murmullos parecían una oración porque nunca entendía lo que decía y ya que tampoco le apetecía espiar sus desvaríos, siempre la interrumpía en cuanto la encontraba.

– Andando –dijo entrelazando sus manos, tiro un poco de ella volviendo al escenario– Leon amenazó con vocear tu nombre por toda la compañía.

De pronto pareció como si Rin hubiera mordido un limón.

– ¿Por qué no puede madurar? –murmuró alcanzando el paso de Len.

– ¡Ah! Aquí esta la pequeña fugitiva –la amenazante presencia de Leon los alertó antes de escuchar sus palabras provocando que ambos se erizaran deteniendo su paso. Al mismo tiempo 'la búsqueda' a su alrededor se detuvo– ¿les importaría si continuamos?

– C-Claro que si –sonrió Rin– eso era justo lo que le dije a Len –y antes de que su hermano pudiera quejarse tiro de él hasta llegar a la pista. Prácticamente lo empujó para ocupar su lugar.

Mientras ambos se dejaron llevar por la música, repitiendo una coreografía que podían hacer con los ojos cerrados; y una canción que sonaba mejor a cada repetición. Entre los pasos fuertes de Len y la coqueta forma que trazaba el atuendo de Rin, Lola apareció silenciosamente entre el equipo de producción que lideraba Leon.

La morena se dejo caer sobre Leon apoyando el codo en su hombro para ver la cuarta grabación. Según había escuchado aquello era idea de Miriam. De vez en cuando entre ellos se permitían ciertos caprichos que no eran cualquier cosa. El noventa por ciento de sus propuestas personales resultaban favoritas entre los fans y retribuían bastante bien a las finanzas de Crypton.

Lola asintió con la cabeza y el pie siguiendo el ritmo de la voz de Len. Le gustaba la voz de Kaito para esa versión pero Len daba un toque distinto que no podía rechazarse.

Leon la miró de reojo notando el disco que tenía en la mano libre, justo en el momento en que la música se detuvo y los vítores de la morena le arrancaron una mueca grosera.

– ¡Siempre se ven tan adorables! –sonrió extendiendo sus brazos para que los hermanos se acercaran.

– ¿Terminaste tu trabajo? –sonrió Rin tomando la mano que Lola le ofrecía.

– ¡Por supuesto! Tienen que verlo, el último vestuario de Luka quedo perfecto.

– ¿Igual que el anterior? –sonrió Len tomando la mano libre de la chica.

Lola parecía haber adoptado a los Kagamine como sus propios hermanos. En general tenía un buen trato con todos los Vocaloid ya que se encargaba de la mayoría de los vestuarios pero los hermanos eran su debilidad y Rin la admiraba como si realmente fuera su hermana mayor.

– Casi –rió compartiendo la broma– pero les tengo un regalo por tan grande dedicación –Leon se acercó curioso solo para recibir el golpe de Lola al entregarle el disco– ¡Leon! Gracias por ofrecerte, ¿puedes poner esto? –sonrió. Los gestos de la chica casi siempre parecían los de un gato.

Y aunque su petición parecía una orden, Leon entregó el disco a uno de sus asistentes quien giró la pantalla de su computadora para mostrar el contenido. En breve inicio el único video que tenía grabado, con la cortina roja dando entrada a la secuencia de "Cantarella", en especifico, la versión de Kaito y Len.

– Quiero que vean esto –comentó rodeando el cuello de Rin con un brazo para acercarla a ella– Rin, linda, sabes que te quiero, pero hay que reconocer que entre la forma como acaban de bailar Len y tú, y esto…

No tuvo que terminar la frase, todos los que estaban cerca podían constatarlo. Rin miró embelesada el video terminado, con la edición tanto de tomas como de audio, aquello era simplemente perfecto. Kaito era la pareja masculina por excelencia, quizá en parte porque era de los pocos que había, pero su talento era indiscutible. Y quizá tuviera que ver la devoción que Rin le tenía a su hermano, pero era el complemento perfecto.

Ahora podía constatar por si misma la 'química' de la que todos habían hablado. Había algo más entre ellos que brillaba con fuerza. Sin poder evitarlo, la mirada de Rin se endulzo al notar el origen de ese algo en los ojos de Kaito. Estaba segura que nadie más podía verlo, y mucho menos entenderlo.

– Pero aún no hemos visto este video terminado –retó Len en cuanto el video terminó. Rin se giró con ojos llorosos, feliz de que su hermano la defendiera. Que Kaito le agradara no significaba que iba a renunciar a su posición como hermana de Len.

– Claro que si –dijo– aún nos falta bailar una vez más.

– Sobre eso –intervino Lola soltando a Rin para abrazarse a Len– creo que ya fue suficiente con venenos y muertes. Len, tengo un nuevo trabajo para ti.

– Olvídate de eso –tercio Leon devolviéndole el disco– aún nos falta una toma más.

– Pues hazla tú, yo me llevo a este encantador rubio –y sin más arrastró a Len por el cuello entre gritos y quejas, tanto del menor como de Leon. Rin no le dio tiempo para detenerla cuando ya estaba detrás de la secuestradora de su hermano.

– ¿Y qué pasara conmigo? –preguntó saliendo del set.

Lola se detuvo un momento mirándola fijamente mientras Len aún intentaba librarse del incómodo agarre de la mayor.

– Lola, en serio, me estás ahogando… –se quejó sin notar que ya había perdido los audífonos.

– De hecho… –murmuró la morena al fin soltándolo– podría funcionar –dijo llevándose una mano a la barbilla.

Len y Rin intercambiaron una mirada confusa.


La música sonaba fuertemente cuando Rin y Len entraron al enorme set siguiendo a Lola. Casi le habían dado la vuelta a las instalaciones de Crypton para llegar a uno de los estudios más grandes del mismo.

Crypton era como una pequeña ciudad funcional, tenía todos los servicios necesarios para subsistir, incluso un sector privado de casas donde vivían los Vocaloid, no eran obligatorias pero si muy cómodas. Algunos aún intentaban vivir en sus lugares de origen pero salir de ellos y llegar a Crypton suponía una enorme travesía para pasar desapercibido. La mayor parte del terreno de la compañía estaba repleto de estudios, además de locales para ensayar, centros para el equipo de producción y el área común, donde se podía descansar, comer y distraerse.

El estudio donde se filmaba el último video a petición de Lola resultó estar tan alejado que tuvieron que utilizar uno de los pequeños móviles a modo de carro para llegar. Era tan grande que pudieron entrar sin preocuparse por el ruido exterior ya que la música dentro era al menos dos veces mayor.

Inconscientemente Len se llevó las manos a los oídos ante el repentino cambio de silencio, al fin notó que había perdido los audífonos. Rin, a su lado, lo miró con expresión culpable aunque no fuera responsable y Lola los dejo solos acercándose al equipo de grabación.

Frente a ellos a un par de metros se extendía una curiosa escena donde destacaba un enorme reloj con números romanos marcando las doce, detrás de él brillaba un vitral en tonos rosas y azules. Visto a través de la cámara parecía un reloj gigante pero la pantalla verde detrás y debajo de la escenografía presagiaba el retoque al final. Un par de cámaras, además de la fija a la que Lola se había acercado, filmaban desde lo alto dando giros hacia los lados. Rin y Len se acercaron manteniendo cierta distancia pero pudieron ver los monitores donde se veía lo que las tres cámaras estaban filmando.

Frente al reloj, en medio de un disco gris en el piso, Kaito terminaba su versión de "Romeo & Cinderella". Una canción que ya había compartido con Miku en un extraño video. Su atuendo era el mismo con el que había bailado con Len en "Cantarella" y sostenía un curioso micrófono con forma de flor, la punta brillaba en rosa y tenía alrededor de un metro de largo.

La toma aérea que enfocó a Kaito mostró en el monitor la vegetación que tenía el escenario, algunas ramas sueltas aquí y allá. Para la siguiente toma de la cámara central, Kaito miró al frente girando un poco el cuerpo, la canción terminó y algunos segundos después Lola dio el grito de 'corte'.

Apenas lo dijo y las luces del estudio se encendieron, se escuchó el grito agudo de Haku quien se abrió camino entre los asistentes, la mayoría de ellos acostumbrados a la chica la dejaron pasar sin darle mayor atención.

– ¡Len! –gritó la chica de cabello blanco cuando ya estaba abrazada al cuello del rubio. Su prominente pecho resaltado con el atuendo que lucía presionó con fuerza el brazo de Len quien lucía más preocupado por evitar que lo asfixiara. A veces detestaba su estatura porque se veía atrapado en ese tipo de situaciones muy seguido.

La mueca de Rin era una mezcla entre compasión y resignación. Se disculpó mentalmente con su hermano antes de alejarse. No había fuerza humana que pudiera despegarle a Haku, al menos no dentro de algunos minutos.

– Haku-san…

– ¡Te extrañe mucho, Len! –chilló la mayor abrazando la cabeza rubia y restregándose en él como un gato. Alrededor más de uno maldijo la suerte de Len pero éste, según las palabras de su propia hermana, aún era muy joven– no sabía cuando iba a poder volver, pero por suerte, Lola me encontró –sonrió alejándose para mostrar una sonrisa coloreada por el rubor de sus mejillas.

– Lo dices como si te hubieras perdido –dijo Lola acercándose mirando a la chica un segundo antes de tomar su mano y prácticamente despegarla de Len. El rubio se frotó la mejilla que más había sufrido el afecto de Haku.

Así, los dos pudieron ver el atuendo de Haku. Lola la examinó con ojo crítico mientras Len solo pudo notar el parecido con uno de los trajes más recientes que él había usado.

Su vestuario en tonalidades entre azul oscuro y negro estaba conformado por varias piezas, empezando por una blusa corta cuyo corte al frente daba espacio para un añadido en plata que remarcaba su pecho dejando un poco al aire y su ombligo al descubierto. La falda cubría lo necesario antes de las medias sujetas por un par de broches y botas plateadas. Todo el conjunto era más ajustado de lo normal, acorde al estilo de la chica. Tenía el cabello amarrado en una coleta baja y los audífonos en color morado y negro. Algunas marcas similares a listones brillaban en diferentes lugares de la tela, algo que normalmente se usaba para resaltar con las luces del escenario.

Su expresión tímida daba el toque final atrayendo la atención más de lo que sus impulsivas reacciones sobre Len provocaba.

– Perfecto –dijo Lola luego de un completo escrutinio– ahora si funcionara. Solo déjame arreglar esto –murmuró acercándose a ella, la hizo girar sobre si misma desamarrando un par de listones que tenía en el cabello. Los unió en uno solo y volvió a armar la coleta con un enorme moño.

Len las miraba sin mucha atención cuando vio a Rin del otro lado corriendo con una bandeja con tres vasos. Se apresuró a alcanzarla antes de que tuviera un accidente y apenas llegó a tiempo de evitarlo sosteniendo la bandeja.

– ¿Por qué corres con esto? –se quejó mirando los vasos, sorprendentemente secos, no había gotas alrededor ni en los popotes que ya tenía cada uno. Frunció el ceño– ¿cómo lo hiciste?

– Uno es tuyo –sonrió tomando un vaso– esta helado –asintió feliz llevándose una mano a la mejilla– el otro es de Kaito, ¿puedes dárselo?

– ¿Él te lo pidió? –dijo mirando los vasos. Era típico de su hermana imponerse a los demás, así que no le extrañaría que hubiera una doble intención en lo que parecía un gesto amable.

– Nop.

– Y ¿por qué no se lo das? Tú lo compraste.

– Porque lo pague con tu dinero.

Len se quedó a mitad de los malabares con una mano para tomar su bebida cuando escuchó el comentario. La enorme sonrisa de su hermana le decía que no mentía.

– ¿Y cuándo te dije que hicieras eso? –se quejó sin estar realmente molesto. No tenía problemas en compartir con su hermana pero no cuando ella tomaba sus cosas sin preguntar.

– Oh, tengo que irme –interrumpió la siguiente queja de Len agitando la mano para saludar a alguien detrás de él– ¡Lily! –y tan pronto como Len se giró, la rubia salió corriendo.

– ¡Rin, no…!

– ¿Todo esta bien?

Len se contuvo de seguir gritando al escuchar la voz tras él. Se quedó estático unos segundos rogando porque no hubiera escuchado la pequeña diatriba con su hermana. Se giró lentamente preparando una enorme e infantil sonrisa.

– Si. Todo bien –dijo extendiendo la bandeja– uno es para ti.

Kaito arqueo una ceja sabiendo que ocultaba algo, no por nada había pasado las últimas semanas mirándolo como un obseso. Conocía sus gestos quizá mejor que él mismo Len, tanto que tampoco podía negarse si lo miraba de ese modo. Con esa simple sonrisa desvaneció sus intenciones asesinas y celos repentinos que surgieron en él en cuánto vio a Haku abrazarlo.

Sabía que Haku tenía la misma obsesión fraternal con Len como Miku la tenía con Rin pero no podía evitar la molestia. Si él tenía que limitarse tanto para poder estar cerca de Len, no quería que el resto le restregaran ese hecho como si en vez de estarse sacrificando solo fuera un tonto.

Se acercó a Len resistiendo su curiosa mirada y el impulso de hacer algo que no debía antes de quitarle los lentes.

– Creo que te ves mejor sin ellos –sonrió dejando los lentes en la bandeja y tomando la que se suponía que era su bebida– y, ¿por qué es esto? –preguntó levantando el vaso.

– A… creí que estarías cansado. El video quedó muy bien –elogio pensando inútilmente en la respuesta. Sabía que no tenía que ser tan formal con Kaito, desde hacía tiempo su amistad era muy cercana pero había algo en su mirada que le dejó un momentáneo bloqueo.

– Gracias –cedió tomando un poco. De nuevo Len hizo el intento de tomar su vaso antes que Kaito le quitara la bandeja– ¿terminaste el video con Rin?

– Si, incluso me mostraron el nuestro. Es un desastre –rió bebiendo.

– Eso pensé. No sé de quien fue la idea –dijo siguiendo la broma.

– ¡Len! –ambos giraron al escuchar la voz de Lola que lo llamaba desde el centro del escenario. Haku estaba a su lado con las manos detrás balanceándose sobre los talones.

Len le dio su vaso a Kaito y se apuró a llegar junto a la cámara principal donde ya lo esperaba su hermana.

– Quiero que ambos practiquen con Haku la coreografía que acabamos de grabar con Kaito. Mi idea era hacer siete versiones diferentes. Solo tenía contemplado a Len –dijo mirando a Rin– pero ya que lo sugeriste, creo que podemos hacer una octava. Quiero que ambos estén listos para grabar antes de las seis.

Rin levantó la mano estirándose exageradamente como si estuvieran en el momento de las dudas en una clase. Lola hizo un esfuerzo por no reírse.

– ¿Si?

– Quienes son los demás.

– Miku, Luka y Kaito, que ya grabaron –comenzó enumerando con los dedos– Haku, Len y tú, que grabaran ahora. Y Meiko y Neru, a ellas todavía las esperaremos a que regresen.

Esta vez fue el turno de Len para levantar la mano.

– ¿Esperas que grabemos hoy?

– Si. Ya se saben la canción, que es lo más difícil. Casi no tiene baile, con que repitan los pasos básicos en el orden correcto es suficiente.

– ¿Y el vestuario?

– Usaran uno de "Cantarella". ¿Alguna otra duda? –dijo haciendo una seña para que se acercaran– ambos son buenos, sé que pueden aprenderlo.

En un acto inconsciente y prácticamente de reflejo, se tomaron la mano para acercarse. Aquello parecía un ritual al que todos los presentes estaban acostumbrados. Ninguno de los gemelos podía responder a qué se debía, pero parecía un gesto de apoyo y mutua confianza, que bien podía estar relacionado con su intenso lazo sanguíneo. Una vez en el centro, Rin se quedó a la derecha de Haku y Len a la izquierda. En seguida Haku dio un paso al lado acercándose a Len sonriendo mientras el rubio hacia un gesto de resignación.

Rin contuvo la risa sin saber qué era más divertido, el trauma que Haku estaba provocando en su hermano o ver la expresión de Kaito. ¿Por qué tenía dos vasos? Y uno claramente vacío. No podía escucharlo a esa distancia pero estaba casi segura que ya había destrozado el popote entre sus dientes.

La tonada de "Romeo & Cinderella" empezó a sonar y apenas cuatro tiempos después, Haku giró dando la espalda a la cámara, levantó la mano izquierda e inicio la coreografía. Ninguno de los hermanos la imitó, pero observaron el sencillo vaivén de sus manos. Para cuando terminó la primera estrofa de la canción, ambos imitaron sus pasos siguiéndola a diferentes ritmos. Aún sin el micrófono Haku murmuraba la letra dando más énfasis al baile.

Lola había dicho la verdad, la coreografía era muy simple, mientras cantaba, Haku apenas hacía algunos movimientos con las manos simulando con la izquierda un micrófono. Momento que Len aprovecho para quitarse la chaqueta, entregándola a uno de los asistentes antes de volver al centro arrugando las mangas de la camisa.

Rin seguía los pasos de Haku aunque a un ritmo más lento y no tardó en acompañarla con la canción. En cuanto Len se integro no tardaron en empezar a reírse cada vez que alguno se equivocaba.

– ¡No cambien la coreografía! –gritó Lola con una intensidad que siempre asustaba a los nuevos, pero que ya no surtía el mismo efecto en los tres que estaban en el escenario– ¡y dejen de jugar!

– ¡Espera! –dijo Len extendiendo una mano al frente luego de fallar un paso, mantuvo el equilibrio en un pie mirando a Haku– ya casi lo tengo –murmuró provocando una risita en su hermana.

– ¡Lola, tus gritos distraen! –dijo Rin justo antes de que Haku se hincara para seguir la rutina– no voy a hacer eso con esta falda –chilló señalando lo realmente corta que era. Se veía bien mientras estuviera de pie pero era obvio que sería un problema si intentaba algo más.

Len se hincó junto a Haku sin encontrar el problema, pero en cuanto la chica siguió moviéndose Len tuvo que aceptar que su hermana no podría. No pudo evitar reírse empeorando el humor de Lola.

– ¡Deja de quejarte! Acabas de grabar un video donde te hincaste.

– ¡Pero no me movía! –dijo señalando lo que Haku hacia, y después la forma como se levantaba. Cuando Lola escuchó las risas mal disimuladas a su alrededor, comprendió que la rubia lo estaba haciendo a propósito.

– ¡Que alguien le traiga otra falda a esta niña, por favor! –gritó sin dirigirse a alguien en particular.

– ¡No soy una niña!

– Rin, te estás excediendo –murmuró Len mirándola por detrás de Haku.

– ¡Entonces sigue la coreografía, no vas a grabar con lo que traes puesto!

– ¿Por qué no le das tu falda? –intervino Kaito, sin disimular una sonrisa aunque solo Lola lo escuchó.

– ¡De acuerdo, señor perfecto, ¿por qué no les enseñas como se hace?! –terció cruzando los brazos.

No sabía como hacia Leon para mantenerse serio porque ella solo había empezado a gritar para evitar reírse. Los gemelos habían adquirido ese extraño hábito, parecía un reto en ellos conseguir que se riera durante un ensayo, pero se suponía que debía mantener su imagen como instructora. Eso o soportar los regaños de Leon.

Kaito casi pareció leerle la mente luego de escuchar su comentario y hacer un amago de reverencia. La canción ya había terminado cuando llegó al escenario situándose al lado de Len.

– ¡De nuevo! –gritó Lola para que la música volviera a sonar– ¡Kaito dice que puede hacerlo mejor que ustedes tres juntos!

– ¿En serio? –Rin lo miró arqueando la ceja. La llama competitiva empezando a emanar de su cuerpo.

– Puedo intentarlo, ¿no? –sonrió girando para comenzar, levantó su mano izquierda a modo de señal.

– Entonces quien se equivoque más invitara el postre –dijo Rin con cierta arrogancia, giró adoptando la misma pose de Kaito.

– Que sea helado –dijo Len ocupando su lugar, más divertido que preocupado por ganar.

Haku parecía la única preocupada, se mordió el labio inferior dando la vuelta sin levantar la mano. Por lo general los Vocaloid compartían un cierto grado de competitividad sana pero Haku era de las excepciones, bailaba y cantaba convencida de que no era buena, y que no podía hacerlo mejor que ninguno de los que la rodeaban. Suspiró bajando un poco la cabeza.

– ¿Listos? –preguntó Lola satisfecha por el efecto logrado, tres manos levantadas le dieron la señal– ¿Haku, todo bien?

Al final, Haku siempre cumplía con lo que le pedían. Asintió y levantó la mano respirando profundamente.

La música comenzó y con ello la introducción en la que ninguno se equivoco. Sus voces juntas despertaron una nueva idea en Lola pero se limito a observarlos con la mano presionando su mejilla. También podía notar cierta química entre los pasos de Rin y Haku por separado del ritmo que marcaban Len y Kaito. Parecía que se habían puesto de acuerdo para hacer duetos. Pronto surgieron algunos errores menores entre Rin y Len, alguno no levantaba la mano en el momento correcto, o algún movimiento era muy flojo. Marcaban el paso a destiempo, iban o más lento o más rápido.

Un par de repeticiones más y podrían corregir esos detalles pero en general se veía bastante bien. Incluso pensó en cambiar la idea original por algo en grupo pero eso significaría tirar el esfuerzo de los que ya habían grabado, eran casi la mitad así que desecho la idea de reiniciar.

Rin se molestaba cada vez que notaba algún error pero trataba de disimularlo, en parte para no perder el ritmo y para que Kaito no lo notara. Pese a estar en los extremos no quería confiarse. Normalmente entre ella y su hermano, era ella quien tenía más dificultades para bailar, contrario a Len a quien se le complicaba memorizar o a veces entender el significado de las canciones. Por eso le gustaba bailar con Len, su hermano tenía una habilidad muy curiosa para cubrir sus fallos.

Para la mitad de la canción ya había conseguido estabilizar su ritmo, tal vez porque había dejado de preguntarse si Kaito notaría sus fallos. Por eso cuando lo miró de reojo y notó que la atención del mayor estaba sobre su hermano, olvidó por un momento seguir la canción. Una breve sonrisa se dibujó en su rostro antes de mirar el completo aislamiento en que estaba Len y se hubiera detenido a golpearlo sino fuera porque quería ganar.

Kaito tenía tan memorizada la coreografía que podría hacerla con los ojos cerrados sin problema, por eso le resultó tan fácil seguir los pasos de Len sin preocuparse por fallar. A diferencia de Rin, Len estaba completamente absorto en el baile, divirtiéndose en aquello en lo que era bueno. Ni siquiera parecía preocupado por la apuesta, aunque no se había equivocado demasiado, apenas algún movimiento descuidado pero no dejaba de mirar a Haku siguiendo sus pasos. Se preguntó porque no se guiaba en él si estaba tan bien preparado como Haku.

De nuevo su conflicto interno agitando sus sentimientos. Cada día trataba de convencerse de mantener su distancia del rubio pero en cuanto lo veía solo esperaba que pudieran estar juntos, aunque solo fuera en apuestas absurdas como esa. Lo miró de reojo tanto como pudo hasta que la canción terminó, y mientras la melodía aminoraba se encontró con la mirada de Rin. Se quedó quieto olvidando el último paso con la sensación fría de saberse descubierto.

– ¿Significa que perdiste? –rió Len llamando su atención.

– Yo diría que si –dijo Rin acercándose a ellos– ¿acaso viste algo que te distrajo? –reto abrazándose a Len quien la miró sin entender.

– Creo que fue un empate –intervinó Lola dando un par de aplausos, satisfecha por haber recuperado la motivación de los involucrados.

– ¡¿Qué?! Pero si yo no me equivoque… tanto –chilló Rin aferrándose a Len mientras veía la sonrisa burlona de Kaito– ¡lo que él hizo fue peor!

– No te preocupes, Rin –dijo el aludido– no me importa compartir el castigo contigo.

Aquello solo hizo rechinar los dientes de Rin.

– ¡Len! –canturreo restregándose en la espalda de su hermano, imitando a un gato.

– A mí no me veas. No fui yo quien empezó la apuesta –dijo condescendiente apretando las manos de su hermana que se aferraban a él, mientras la miraba de reojo. Ambos ajenos a la expresión ansiosa de Kaito.

– Entonces yo compraré el helado de Len –dijo Kaito inclinándose un poco para captar la atención del rubio. Estaba seguro que no podía competir contra una hermana pero podía hacer el intento, otra vez– ¿de qué sabor?

– ¡Banana! –gritó sin pensarlo, brillando con aquel gesto infantil que le provocaba el mencionado sabor.

– Si, eso pensé.

– Eso puede esperar –Lola se interpuso dando un pequeño empujón a Kaito– mientras fuera, este trío tienen un video que grabar.

Kaito asintió bajando del escenario y mientras Rin se recuperaba, Haku grabaría primero. La chica había permanecido apartada disfrutando internamente el no haber perdido la apuesta. Ese extraño hábito que tenía de alejarse de las personas cuando sentía que sobraba la dejo al margen de las quejas de Rin pero tenía una enorme sonrisa en el rostro cuando el resto noto que los observaba. Len fue el único que le devolvió el gesto y la chica no pudo más que saltarle encima. Ahora si llevando al pobre chico al suelo con ella y Rin sobre él.

Aquello se volvió una escena muy curiosa cuando Rin se levantó, primero rodando sobre el magullado cuerpo de su hermano y luego obligándolo a levantarla. El asunto de la falda parecía realmente grave… o Rin solo exageraba.

Kaito se quedó detrás de uno de los camarógrafos, convenientemente oculto por la estructura, mirando a Rin mientras trataba de acomodar el cabello de su hermano, no podía escucharla pero era obvio que estaba disculpándose. Por un momento sintió algo muy cercano a la envidia ante la relación que tenían los hermanos. Rin ocupaba un lugar tan especial para Len por el que éste siempre estaba al pendiente de ella. La cuidaba y ayudaba e incluso compartía ese tipo de gestos con ella. Le permitía acercarse y abrazarlo. Entendía que así eran los hermanos pero, siendo él solo un amigo, no tenía todas esas libertades.

Apesar de ser alguien cercano a Len tenía bastantes limites hacia su persona, algo que debería ser normal, pero no si cierta parte dentro de él esperaba obtener algo más. Quería poder tocar su cabello o abrazarlo como siempre lo hacia Rin, tomar su mano e incluso…

Desvío la mirada en un gesto brusco saliendo del estudio antes de que empezaran a grabar.

Tenía que aprender a frenar ese tipo de pensamientos antes de que se salieran de control.

Len debía ser un amigo. Y tenía que empezar a verlo de ese modo.

Continuará…


Notas de la autora: ¿Y, qué les pareció? Esto de los videos me divierte bastante y me alegra ver que se entiende la idea, así que seguiré por ese camino.

Quiero retomar un par de comentarios que recibí sobre la temática del fic. El primero es más una observación mía, por alguna razón tenía la idea de que había muchas historias sobre Vocaloid, o específicamente sobre KaitoxLen, pero al parecer no es así, no tengo idea de por qué lo pensaba XD jejjejejeje.

Otro comentario se relacionaba con los "videos" que utilizo para el fic, y que tienen cierto parecido con los que más de uno ya habrá visto en el Project Diva (o en su página de videos favorita .). Y si, de hecho usaré como referencia algunos de esos videos para ayudar un poco a "aterrizar" ideas, así espero que les resulte menos tedioso leer las descripciones. Es un fic un poco interactivo, ya que fue en uno de esos videos que surgió la idea para esta historia =)

Agradezco los views, y sobre todo los reviews, así que espero sus opiniones sobre este capítulo.

¡Besos!

Yui-chan

"Romeo & Cinderella" – Project Diva – Versión Chorus