Amarillo Turquesa


Tercera Voz

Puzzle

"Tratando de ajustar mi corazón aunque pensamos diferente"


"Algo muy extraño esta ocurriendo con 'esos dos'. Me han estado ocultando algo desde hace varios días. Al principio no me preocupó porque mi hermano no es bueno guardándome secretos pero esta vez, de verdad no quería que me enterara. Se ha estado ocultando de mí y si nos quedamos solos en algún lugar sale corriendo… Justo hoy cuando se me agoto la paciencia de pronto desapareció.

Nadie en todo Crypton sabe donde esta, eso o me estoy perdiendo de algo que todos saben. Claro, era imposible para mi hermano ocultar por mucho lo que siente. Si se la pasa persiguiéndolo, era imposible que otros no notaran el grado de adoración que le tiene.

Y hablando de 'él' tampoco lo he visto. Eso solo quiere decir una cosa: están juntos. Finalmente y ¡sin mi debida aprobación! No quiero imaginar que tipo de ideas enfermas habrá puesto en la cabeza de mi querido hermano para que me abandone de este modo…

– ¡¿Qué?! –gritó de pronto contestando el insistente tono de su celular que rompió sus reflexiones.

– Si quieres llamo en otro momento –se escuchó la voz de Len del otro lado de la línea.

– ¡Len! –chilló deteniendo su paso apresurado en busca de quien justo la llamaba– ¿dónde estás? Creí que estarías ensayando la canción.

– Lo estaba, se supone que hoy iba a grabarla. Bueno, si vamos a grabarla, pero Miriam decidió que sería en exterior. Lo siento, no tuve tiempo de avisarte.

– ¿En exterior? ¿Será un video?

– …algo sencillo.

Ahí estaba otra vez, ese tonito de voz que había usado con ella los últimos días.

– No me lo habías dicho –y se quedo esperando una respuesta pero en vez de eso creyó oír un curioso sonido…

– ¡Espera, me estás aplastando!

– ¡Len! –gritó apurada asociando los extraños ruidos con esa última frase que no estaba dirigida a ella– ¿Kaito esta contigo?

– ¿Kaito? –esta vez sonaba más confundido que ella– no, lo vi en la mañana, se quedo ensayando para otro video. ¿Por qué estaría conmigo?

– Ah… no, solo creí que… ¡espera! ¿Entonces con quién estás?

De nuevo silencio pero se escuchó algo parecido a un forcejeo.

– ¡Rin-Rin! –se escuchó una voz un tanto lejos.

– ¿Miku-san? –ahora si se sentía más perdida, ¿por qué iba de camino a grabar fuera con… Miku?– ¿van a grabar juntos? ¿Por qué no me lo habías dicho? –no sabía si sentirse enojada o decepcionada si es que ese era el gran secreto.

– ¡Rin-Rin, deberías ver esto, es genial! –Miku parecía haberse adueñado del teléfono y no tardo en empezar a reseñar todo lo que veía. Con ello Rin comprendió que estaban en un auto de camino a la locación, no debía haber pasado mucho tiempo desde que salieran de Crypton.

– ¿Eh? ¿Miku-san, puedo hablar con Len? –intentó interrumpirla pero la emoción de la chica, como siempre, la desconectaba un poco de su entorno.

Volvió a escuchar un forcejeo y la voz de Miku se alejo hasta que dejo de escucharla.

– ¿Rin? Lo siento, Miku-san es un poco…

– Si, ya sé –sonrió imaginándose lo que debía estar pasando su hermano– ¿era esto lo que estabas ocultándome toda la semana? –preguntó un poco más tranquila. Aún así era difícil luchar contra la costumbre, ellos siempre actuaban o cantaban juntos. Era casi una regla en Crypton: no separarlos. Y cuando de vez en cuando sucedía los dejaba con aquellas emociones encontradas.

– Intente decírtelo pero no sabía que cantaría con Miku-san. Se suponía que sería contigo.

– ¿Conmigo?

– Hicieron una encuesta sobre quien sería mejor.

Claro, últimamente todo se regía por las opiniones de los fans. Así había sido para el video que Kaito y Len habían grabado y al parecer…

– ¡Espera! ¿Perdí? –chilló ante la lógica– otra vez…

– Lo siento… –murmuró sinceramente. En realidad esa había sido la razón por la que no le había dicho nada, incluso le había pedido a Miku que mantuviera el secreto, y no esperaba que lo fuera para siempre porque era imposible pero esa mañana Miriam prácticamente los había arrastrado para salir sin darle oportunidad de ver a su hermana antes– ¿Rin?

– Oh, está bien, no creo que… –interrumpió sus propias palabras al ver a Kaito al final del corredor, vestía ropa deportiva así que asumió que su trabajo había terminado– tal vez pueda convencer a Miriam…

– ¿Qué? –por eso no le gustaba separarse demasiado de su hermana, al momento empezaba a maquinar ideas extrañas que él no podía controlar– ¿Rin? Espero que no estés pensando…

– Adiós.

Y sin decir más Rin colgó apurándose para alcanzar a Kaito. Le gritó un par de veces en cuanto lo vio perderse al doblar la esquina y apenas lo tuvo cerca notó la toalla alrededor de su cuello.

– ¡Kaito! –gritó por última vez pero éste ya se había detenido, la miró sin entender su apuración mientras secaba su cabello que aún goteaba.

Rin se tomó un momento para tranquilizarse y pensar como lograr sus intenciones. Podía sentir la mirada de Kaito sobre si pero no se le ocurrió como convencerlo de seguirla.

– Kaito –dijo mirándolo como si él fuera el culpable de sus problemas, solo para que la risa no la traicionara– tienes que ayudarme. Len está en problemas.

Aquellas palabras fueron mágicas, Kaito dejo de poner atención a su cabello dando paso a la preocupación.

– ¿Qué le paso? ¿Está bien?

Internamente Rin sonrió preguntándose si habría algo mal en la cabeza de su hermano. Por suerte para él tenía una hermana encantadora y brillante que velaba por su seguridad y su vida amorosa.

Pero sobre todo por lo último.


Len miró en su teléfono la llamada cortaba conteniendo el impulso de salir corriendo para evitar una nueva locura de su hermana. Dejó escapar un largo y pesado suspiro, cerró el teléfono y sus ojos tratando de convencerse que Rin no causaría problemas… al menos no demasiados, se suponía que ya había aprendido la lección.

– ¿Rin-chan se enojo? –escuchó la suave voz de Miku a su lado y cuando la miró se olvidó por un momento de perseguir a su hermana. Miku parecía culpable de algo que obviamente no era su responsabilidad pero así era ella, sobre todo si se trataba de Rin. Len se obligó a sonreír solo para no causarle problemas.

– No. Pero dijo que le hubiera gustado venir –dijo aunque fuera una verdad a medias.

– Tal vez podamos venir después –dijo volviendo a mirar por la ventana– en algún día libre.

Len asintió mirando la ventana de su lado, en algún momento pasaron entre un pequeño cerco improvisado y luego de él la gente desapareció. Cruzaron entre algunos edificios hasta que se detuvieron cerca de una explanada. Mientras duró el viaje, Len se entretuvo con las ocurrencias de Miku, a quien siempre le emocionaba grabar en exteriores, miraba y señalaba todo planeando volver en sus días libres que rara vez llegaban.

En general, los Vocaloid tenían pocos días de descanso, a veces pasaban meses sin tenerlos. Ocasionalmente podían descansar una mañana o una tarde, pero era tan poco tiempo que era difícil salir de las instalaciones de Crypton. Y en el caso particular de Miku, ella era de las que menos tiempo libre tenían.

– ¡Llegamos! –anunció Miriam desde el asiento del copiloto. No tardó en bajar y empujar la puerta trasera de la camioneta para dejarlos salir– si ninguno se durmió, ¡andando! –gritó encaminándose.

Len bajo de un salto y se giró para ofrecerle una mano a Miku. A su alrededor aún no era muy tarde, pero el lapso más intenso del sol ya había pasado. Siguieron a Miriam por el improvisado estacionamiento donde habían llegado un par de camionetas más, tres en total de las que ya empezaban a descargar el equipo de sonido, cámaras y luces. De la más grande surgió Yukari dando órdenes a sus asistentes mientras convertían la camioneta en una pequeña cabina para el vestuario.

Miriam los guió entre jardineras, rodeando un buen tramo de la pequeña plaza hasta llegar al centro donde había una fuente cercada por bancas y farolas. La ausencia de gente no era extraño, cada vez que grababan en exterior era rutina pedir los permisos adecuados para formar una valla a una considerable distancia y evitar que entraran los curiosos. Mientras nadie dijera que los Vocaloid estaban grabando todo transcurriría en calma.

– Aquí es donde grabaremos –anunció deteniéndose al lado de la fuente con un gesto de sus manos indicando la pieza– haremos dos videos, la misma canción en el mismo lugar pero por separado –tras recibir un doble asentimiento dio un breve vistazo al cielo– tengo contemplado usar las luces de los edificios y la fuente, así que esperaremos a que empiece a anochecer para grabar los finales. De momento haremos un pequeño ensayo y creo que tendremos el tiempo justo. ¿Alguna duda?

Miku levantó la mano y espero que Miriam la dejara hablar, entonces se puso firme como si fuera un soldado y hablo sin mirarla.

– ¿Si terminamos temprano podemos ir a dar una vuelta?

– No. Leon dijo que ya les tiene trabajo preparado para mañana.

– ¿A nosotros? –preguntó Len señalando a los dos.

– A ustedes –dijo llevándose una mano a la barbilla– a Rin, Kaito… creo que también a Luka y no recuerdo si había alguien más.

– ¡Vamos a cantar juntos! –chilló Miku adelantándose a los hechos y aunque Len no dijo nada casi pudo respirar tranquilo al escuchar el nombre de su hermana. Aunque no cantaran juntos estar en el mismo proyecto debería bastar– así Rin-chan ya no estará enojada conmigo –dijo mirando a Len, quien forzó una sonrisa al comprobar que habían pensado lo mismo.

– Pero antes de que se pongan a planear, vayan a cambiarse –intervino cuando Miku tomó las manos de Len, si empezaban a dar saltos tendría que arrojarlos a la fuente– Yukari ya debe tener sus atuendos listos.

Los vestuarios para esa ocasión eran relativamente sencillos, pero Len estuvo listo antes apesar de que sería Miku quien cantaría primero. Así que aprovechó para regresar a la fuente donde ya habían colocado tres cámaras alrededor de la misma. Varios pares de luces enfocaban desde distintos puntos y el personal daba vueltas en el acostumbrado ritmo para dejar todo preparado. Encontró a Miriam en medio de todo dando algunas indicaciones.

– ¡Perfecto! –aplaudió la rubia en cuanto lo vio. Algunas de sus asistentes se detuvieron para admirar lo escuchado pero Len pronto se distrajo cuando recibió la hoja con la letra de la canción.

Vestía un pantalón recto en negro con zapatos del mismo color. La camisa blanca y suelta, tenía un chaleco en negro con detalles del mismo color. La corbata estaba un poco suelta en el mismo tono de amarillo y tenía un mitón en la mano izquierda de color negro mientras que en la mano derecha lucía un anillo a juego en el dedo índice. El detalle final lo daban los audífonos en color negro con algunos destellos en verde.

Len releyó la letra mientras tarareaba la canción en su mente. Movía la cabeza siguiendo el ritmo en silencio evocando los sonidos del acompañamiento dentro de si.

Miriam observó la forma como se abstraía del mundo, tanto que no escuchó el ajetreo que Miku estaba provocando, hasta que la chica prácticamente saltó sobre él. Intencionalmente se hizo a un lado mientras Miku se aferraba al cuello de Len.

– Len-chan, ¿qué opinas? –preguntó sonriendo sin notar la mueca de dolor del menor.

– ¿De qué? –jadeo llevando una mano hacia los brazos de la chica que apresaban su cuello.

– ¡De mí! –sonrió alejándose de un salto para mostrar su atuendo.

En un suave tono rosa, Miku lucía una variante de kimono. En la parte alta la tela se cruzaba y se ceñía a la cintura con un obi rojo. El moño en la parte trasera colgaba hasta el final de la falda. Las medias llegaban un par de centímetros debajo de la falda en color blanco con sandalias negras. Tenía los hombros descubiertos con mangas sueltas y un curioso doblez cerca del hombro en color blanco. Un par de sencillos listones sujetaban sus típicas coletas y los audífonos en negro brillaban con luces rosas.

– ¿Y? –sonrió dando un toque extra al kimono.

– Te ves muy linda –sonrió acostumbrado a esas situaciones. Entre Miku y Rin prácticamente lo habían 'educado' para responder justo como esperaban.

Miriam compartió su aprobación con un breve asentimiento de cabeza antes de girarse para hacer una seña a uno de los asistentes. Uno de los más jóvenes se acercó con una guitarra que no dudo en ofrecer a Miku. En cuanto la chica se acomodo la cinta alrededor del cuerpo el asistente se apresuró a conectar la guitarra hasta el amplificador que un par de ayudantes más acercaron al lado de la fuente.

Len observó de un lado a otro hasta que una chica se acercó para ofrecerle otra guitarra, aunque no la conectaron si pudo ver la batería, el sintetizador y un par de guitarristas extras alrededor del lugar fuera del marco que cubrían las cámaras.

– Vamos a practicar un momento mientras esperamos que la luz baje un poco más –comenzó Miriam deteniendo el jugueteo de Miku sobre la guitarra. Aún sin encender el amplificador solo se escuchaba el sonido neutro del instrumento– tendrán acompañamiento externo, solo necesito que toquen los acordes durante el coro –antes de pedirlo ya tenía la letra de la canción en la mano– solo quiero que afinemos ese detalle. Miku grabara primero pero ambos pueden cantar ahora como en el ensayo.

El ajetreo continuaba entre los asistentes, poco a poco el solitario lugar fue tomando la forma típica de los sets de grabación a los que estaban acostumbrados. Miriam dio inicio a la canción sin ningún otro sonido salvo las voces combinadas de Miku y Len, siendo la primera quien llevaba el control. Justo como debía ocurrir en un dueto mixto, Len mantenía su voz a un cierto nivel por debajo de la de Miku, fungiendo como acompañamiento.

En los momentos precisos de coros, Miriam les daba la indicación para acompañar sus voces con el sonido de la guitarra. Sin el amplificador era apenas una melodía suave y sencilla. Y por supuesto, nada que no pudieran lograr. Era parte de su formación como Vocaloid, conocer al menos uno de los instrumentos que empleaban cotidianamente en sus canciones. Por lo que no necesitaron más de un par de repeticiones para ajustarse al cambio de planes.

Poco más de una hora después, Miriam decidió que la luz ya era suficiente. Algunos de los edificios alrededor y las farolas se encendieron con un brillo que apenas se notaba en el atardecer.

– ¿Ya arreglaron la fuente? –preguntó dejando a Miku en manos de Yukari, quien se hizo cargo de un breve retoque de maquillaje.

Len se acomodó en una pequeña carpa que habían improvisado para los refrigerios. No estaba muy lejos de la fuente y con una vista perfecta del escenario apesar de las cámaras. Una de las encargadas le ofreció una bebida pero declino mientras veía a Miku ubicarse en el sitio adecuado para estar frente a la cámara que no tenía riel. Mientras escuchaba el suave sonido de la guitarra antes de comenzar, se estiró en su silla para tomar la chaqueta donde traía su celular. Miró en la pantalla el espacio vacío de los mensajes y aunque tuvo el impulso de escribirle a Rin volvió su atención hacia Miku quien daba las primeras notas en la guitarra, la batería sonó en el fondo, y empezó a cantar.

La canción era una pieza lenta que hablaba sobre los errores del pasado y las posibilidades de cambiar el futuro. Era un tema un tanto melancólico que se acentuaba con la suave voz de Miku; la expresión facial también era importante, y la chica lo lograba inmersa en las palabras que cantaba. La fuerza que imprimía en los coros cambiaba la idea de la canción, dándole un énfasis de esperanza y una breve sonrisa de Miku era todo lo que hacia falta.

Len la miraba ensimismado, como siempre, atrapado en las habilidades de Miku. Era parte de lo que la había convertido en la figura principal de los Vocaloid, tenía un magnetismo hacia la gente en cuanto comenzaba a cantar que aún no podía ser superado por nadie. Y Len se entretenía tratando de aprender de ella tanto como podía.

No era una sorpresa ver que se acercaba el final de la canción sin ningún error. Era difícil que Miku se equivocara, a diferencia de Len que algunas veces tenía problemas con la parte de las canciones.

Sonaron los últimos acordes, mientras la canción moría apenas un momento antes que una oleada de gritos se escuchara no muy lejos del lugar. Al instante Miriam preguntó si aquello se había grabado pero mientras el director revisaba el video, el resto de asistentes miraron algo detrás de la carpa donde estaba Len.

El rubio se levantó pero antes de que pudiera asomarse Yukari se interpuso.

– ¿Qué es? –pidió preocupándose por un segundo hasta que la expresión de Yukari se volvió una sonrisa torcida.

– Algo que no le va a gustar a Miriam –dijo haciendo una señal a uno de sus ayudantes– dame tu gorra –en cuanto la tuvo se la colocó a Len– asómate muy despacio, no deben verte.

Instado en su lado infantil, Len se asomó por un lado de la carpa, aún bajo la sombra de Yukari. Miró en la parte alta que separaba la explanada de los edificios, no muy lejos de donde estaban ya empezaban a reunirse algunas chicas, pudo ver a un par de hombres, niños y otros que parecían no saber por qué estaban ahí; pero cada vez eran más. Justo en el espacio que hasta hacía escasos minutos había estado vacío.

– ¡Len! –se giró para ver a Miku quien llegaba corriendo, empujada por uno de los camarógrafos– ¿viste eso? ¡Son muchísimos! –gritó emocionada– ¿podemos ir a saludar? –preguntó en cuánto tuvo a Miriam a su lado. Por su expresión no estaba de humor para preguntas pero Miku era inmune a ese tipo de cosas.

– El video esta bien –anunció el director llegando junto al resto de camarógrafos a la espera de nuevas indicaciones luego de la abrupta interrupción– se puede cortar la última parte pero no creo que podamos grabar el segundo. Al menos no por hoy.

– Si no es hoy no podrá ser otro día –murmuró Miriam mirando a Len quien trataba de calmar la euforia de Miku– supongo que tendrá que quedarse así…

– ¡Miriam, tenemos un problema! –Yukari llegó a su lado luego de dar un breve vistazo a los fans. La rubia arqueo una ceja conteniendo el impulso de gritarle– hay una niña entre los fans que dice ser…

– ¡RIN!

Aquel grito eufórico prácticamente a coro por parte de los fans fue una señal que nadie esperaba pero en cuestión de segundos, la seguridad que debió haber evitado el acceso de los fans trató de bloquearlos mientras mantenían un cerco humano alrededor de la inconfundible figura de Kaito. El chico parecía más ocupado en tratar de mantener oculta una pequeña cabeza rubia y el moño blanco que la identificaba como Rin, al parecer, la única que se mostraba divertida con la euforia que provocaba su presencia. Entre los gritos de los fans, se podía escuchar los nombres de ambos.

Len salió corriendo sin que ninguno pudiera evitarlo pero mientras Yukari lograba quedarse con Miku, Miriam lo siguió. Subió las escaleras de la parte alta de la explanada para llegar al punto donde el pequeño grupo de gente que vio ya parecían cientos. Se dirigió hacia donde la multitud intentaba llegar.

– ¡Rin! –gritó en cuanto divisó a su hermana en el mar de cabezas.

Miriam, detrás de él se ahorró corroborar si realmente era Rin, era imposible que Len la confundiera, pero perdió a ambos de vista en cuanto la atención se dividió hacia el recién llegado Kagamine. Le tomó un segundo decidir qué hacer antes de olvidarse del rubio para correr hacia los oficiales que intentaban recuperar el orden a base de gritos, algunos incluso tenían megáfonos y la rubia no lo pensó para arrebatar uno tomando por sorpresa al policía, al que le puso una mano frente a la cara para evitar que le gritara.

– ¡Atención, todos! –gritó tan fuerte que el sonido chirriante del megáfono cayó todas las voces y detuvo todo movimiento.

Desde ese lugar pudo ver a Len que a diferencia de Kaito y Rin no parecía tener problemas con las fans, mantenía su propio cerco de chicas alrededor sonriendo mientras permitía que acariciaran su rostro y su cabello. Aquello la tranquilizó, miró de reojo a Rin, quien se abrazaba a Kaito tratando de ver algo. Al parecer eso era lo único que la molestaba, no poder ver. Y Kaito parecía tan aburrido como siempre, pero no dejaba que Rin se moviera.

Después de terminar su revisión de daños inhaló profundamente tomando la primera idea que le vino a la mente.

– ¡Si mantienen el orden –gritó recibiendo los cientos de miradas– y forman una fila, nuestros queridos Vocaloid regalaran algunos autógrafos!

Los gritos comenzaron de nuevo mientras Miriam daba indicaciones a los policías para organizar a la gente. La mayoría se mostró accesible pero el pequeño grupo de Len parecían haberlo adoptado.

– ¿Puedes firmar esto? –preguntó una de las chicas extendiendo el borde de su blusa frente a Len.

– Tal vez si te formas pueda hacerlo –dijo manteniéndose impasible sin dejar de sonreír, pero aunque sus amigas trataban de que obedeciera, la chica empezó a molestarse. Len supo que no se la quitaría de encima así que se acercó a ella de modo que nadie más pudiera escuchar– si lo haces prometo regalarte esto –dijo antes de alejarse, entonces señaló el anillo de su mano –la chica pegó tal grito que por un momento pareció que el resto perderían la compostura de nuevo pero su promesa funcionó, porque enseguida salió corriendo para ocupar un lugar en la fila.

– ¿Qué le dijiste? –Rin llegó a su lado siguiendo a la chica con la mirada. En cuanto estuvieron cerca, Len le tendió su mano entrelazando sus dedos en un gesto casi inconsciente.

– Le prometí un autógrafo –dijo estirando su sonrisa sin notar la mirada ansiosa de Kaito– pero ¿qué haces aquí? –preguntó mientras Miriam organizaba cuatro filas explicando la dinámica a los fans.

– Mmm… fue idea de Kaito –dijo fingiendo una mirada inocente.

– Es la última vez que te escuchó –dijo el otro llevándose una mano a la frente, ignorando el comentario anterior– Len, tu hermana es un peligro para si misma.

– Eso ya lo sé –rió.

Conocía a Rin lo suficiente para saber que de algún modo toda esa extraña situación debía ser su culpa pero no negaría que le agradaba verla. Y después del susto inicial por no saber qué estaba pasando, tenerla cerca y en una pieza era un buen motivo para reír. Aunque fuera sobre la angustia de Kaito. Ya después tendría oportunidad de disculparse.

Kaito dejo escapar el aire en un profundo y silencioso suspiro mirando la sonrisa de Len. Todo el camino hasta llegar ahí, cortesía de uno de los distribuidores de Crypton y tras sonsacarle el dato a Leon; se preguntó cómo era posible que dejaran trabajar a Len si se sentía tan mal. O al menos esa era la historia que le había dado Rin, algo sobre un resfriado complicado con la falta de alimentación que tenían a Len agotado, pero que su grado de responsabilidad era tan alto que le impedía negarse a trabajar.

Había esperando ver a Len al borde del colapso, no rodeado de un montón de fans, sonriendo como siempre e incluso divirtiéndose. Solo entonces su raciocinio regresó recordándole lo creativa que era Rin. Era obvio que su interés por estar cerca de su hermano la llevaría a intentar cualquier método y él se había dejado llevar por el bloqueo que le daba cada vez que escuchaba el nombre del rubio.

Antes de volver a suspirar por su ingenuidad, miró la conversación entre los gemelos sin escuchar lo que decían. No sabía como empezar a agradecer por la sonrisa del menor de ellos. Que su corazón latiera de miedo un momento atrás y ahora continuara eufórico solo por verlo no era bueno. Lo sabía, realmente estaba tratando de evitarlo, pero…

Mientras Rin seguía quejándose bajo la atenta mirada de su hermano, Kaito acercó su mano a Len acariciando su cabello, hipnotizado por su sola presencia. En seguida tuvo sobre si ambas miradas azules.

– Eso mismo pensé yo –dijo Rin inflando las mejillas cuando vio que Kaito se había congelado– esas chicas te despeinaron por completo.

– Ah… gracias –murmuró Len avergonzado palpando el lugar que Kaito había arreglado. Lo miró aunque Kaito ya no le respondía el gesto. Frunció el ceño, imaginó que el mayor estaría molesto por el comportamiento de Rin. Pero no estaba seguro que eso fuera lo que había visto en sus ojos.

– Bien, ¿están listos? –preguntó Miriam, al parecer más relajada.

– ¿Firmaremos autógrafos? –preguntó Len con cierta ironía, cuando justo horas antes se le había negado a Miku.

– Por un rato al menos. Son cerca de doscientas personas, tú solo firmaras a unas veinte. Aún tengo esperanza en que terminemos el video.

– ¿Aún no lo terminan? Pero si es tan tarde –chilló Rin sin notar las miradas horrorizadas de Kaito y Len. Aquel no había sido el mejor comentario.

– Si, es tarde –siseo Miriam fingiéndose amable– y lo será aún más. Pero tú y yo hablaremos después. Ya me entere de tu agradable participación en todo esto.

Rin se abrazó a la espalda de su hermano tratando de desaparecer de la mirada de Miriam.

Los gritos volvieron a surgir cuando Miku apareció escoltada por Yukari. La chica se tomó un momento para correr hacia el pequeño grupo de Vocaloid, emocionada al ver a Rin, pero en cuanto notó la presencia, y aún más, la euforia de las personas que coreaban su nombre corrió hacia ellos repartiendo saludos y sonrisas mientras se acercaba a una de las filas antes de que la siguieran los otros tres. Cada uno tenía su propia fila y al lado un policía se aseguraba de que los fans no se acercaran demasiado; el resto de elementos uniformados rodeaban el coro manteniendo el orden.

Y como siempre, Miku destacaba por su práctico desenvolvimiento hacia la gente. Si cuando tomaba un micrófono y empezaba a cantar brillaba con luz propia, en medio de las personas que la admiraban no se quedaba atrás. Mientras el resto repartían uno que otro autógrafo, Miku era capaz de posar para las fotos, firmar, sonreír e incluso agradecer las palabras de los fans, sin detenerse demasiado en cada uno.

Kaito, a su lado, firmaba la libreta perfumada de una pequeña niña no mayor que los gemelos quien deliberadamente no dejaba de mirarlo. Y tuvo que resistir las ganas de reír de puro nerviosismo, aquella niña tenía la mirada fija de un gato.

Len estaba en la fila siguiente derrochando todo su encanto natural entre mujeres de todas las edades. Una sonrisa inocente bastaba para que mantuvieran la calma y permitir que tocaran su cabello provocaba reacciones en cadena, que iban de gritos agudos a una perdida temporal de voz. Claro que eso molestaría a Yukari cuando tuviera que prepararlo de nuevo para el video.

Rin cerraba las hileras de fans que en algún punto dejaban de ser filas para volver a formar la multitud enérgica que eran al principio. Un chico no demasiado mayor que ella le pidió tímidamente un beso y Rin aprovechó cuando se inclino rogando para besar brevemente su cabeza. Se alejo desviando la mirada y aquello provocó un chillido a coro.

Miriam se paseó detrás de los Vocaloid asegurándose que las medidas de seguridad para ellos se respetaban. Cuando uno de los fans le pidió un autógrafo tuvo que frenar su euforia al saber que todavía la recordaban como una vieja generación de Vocaloid para empezar a preparar su vía de escape. El permiso que había obtenido para utilizar esa plaza no cubría tener un montón de gente sin la seguridad adecuada, así que mientras más pronto se fueran menos problemas tendrían.

Se acercó discretamente a Len mientras firmaba los audífonos de un niño.

– Len, tenemos que terminar de grabar –murmuró sin demasiada discreción pero solo Rin y Kaito que estaban a sus lados lo escucharon, entre los gritos, la multitud los ignoró.

– ¡Yo también puedo firmar! –gritó Rin adivinando que sería imposible "arrebatar" a Len de sus fans. Su gesto fue tan improvisado que tomó por sorpresa a todos, empujó a su hermano detrás de ella mientras se apuraba a firmar los audífonos del pequeño que entre risas trataba de mantener la cabeza quieta.

Aquello causo un nuevo revuelo entre la gente ante la posibilidad de obtener una firma de cada uno. Len empezó a retroceder al comprender la intención de su hermana pero siendo más pequeña que él no alcanzó a cubrir su huida. Antes de que alguien lo notara, Kaito se acercó al lado de Rin.

– ¿Y qué tal esto? –preguntó empezando a firmar sobre el plástico, empeorando la euforia de la gente.

Miriam ignoró el caos por un momento arrastrando a Len escaleras abajo donde los camarógrafos ya estaban listos. Yukari no tardó en saltar sobre el rubio apurada en tratar de arreglar el desastre en que había quedado.

Por un momento Len se vio atrapado entre un montón de manos que lo empujaron al punto de mira frente a la fuente. Yukari no dejaba de retocar su maquillaje para evitar que la luz se reflejara en su rostro. De algún lugar apareció la guitarra y él solo pudo tomarla, sintió las manos apuradas de los asistentes alisando su ropa desde los hombros hasta los zapatos. Los reflectores apuntaron a su persona y entre gritos trato de escuchar las indicaciones de Miriam. Cuando todo terminó se permitió un momento para suspirar y comprobar con asombro que no se escuchaban los gritos de los fans.

El director anuncio que comenzarían, y Len se fijo en el conteo del manager. Tres tiempos después, deslizó su mano por la guitarra dando inicio al acompañamiento de "Puzzle" antes que el resto de instrumentos sonaran. Su voz y su expresión facial eran suaves con un sencillo toque de melancolía que guío las palabras cantadas pidiendo que la vida fuera simple como un rompecabezas.

Su estilo no era la alegre plegaria que Miku interpretaba, Len permitía que las palabras llegaran dentro de él para expresarse a través de sus facciones e increíblemente no tuvo que repetir la canción. La había ensayado tantas veces que su único fallo tendría que ser en el acompañamiento. Pero no ocurrió, al final pudo librar las sencillos notas y con el sonido de la fuente detrás de él, apenas unas estrofas extra para cerrar los ojos y dar por terminada la canción.

El director esperó los segundos reglamentarios para cortar antes de dar el grito que rompió la atmosfera y al instante las voces de los fans se volvieron a escuchar. Len saltó en su sitio mirando al pequeño grupo que al parecer habían dejado quedarse, aún custodiados por la seguridad. No eran tantos como al principio pero si suficientes para un pequeño coro.

– ¡Fue genial! –chilló Rin acercándose para abrazarse al cuello de su hermano– pero creí que cantarías con Miku-san.

– Yo también –murmuró la aludida llegando junto a Kaito– pero se escuchó mejor que cuando yo canté.

Antes de que alguno pudiera agregar algo más el familiar grito de "encore" se escuchó desde la parte alta de la plaza. Ninguno dijo algo pero Miriam observaba al pequeño coro como si fuera un programa de televisión.

– Len –llamó la rubia sin mirarlo llevándose una mano a la barbilla– hay una chica entre ellas que dice que le prometiste darle tu posesión más valiosa.

– ¿Qué? –Len dio un grito ahogado pero fue Rin la que hablo alejándose de su hermano para mirarlo molesta. Kaito y Miku tenían expresiones que rozaban el miedo– yo preocupándome de elegir alguien adecuado para ti y ¿tú me haces esto?

– ¿De qué estás hablando? –Len casi grito ante la horrible posibilidad de que su hermana estuviera actuando como casamentera. Porque podía hacerlo. Y lo peor es que no lo dudaba.

– ¡No me cambies el tema! –gritó señalándolo– como tu hermana mayor tengo que evitar que cometas errores. Y eso incluye algo como esto.

– Estás exagerando –dijo cansado llevándose una mano a la frente– ni siquiera sabes quien es.

– ¡Ah! ¡Entonces si le prometiste algo!

– ¡No le prometí…! Espera, de hecho lo hice –murmuró poniendo una mirada inocente.

Rin se congeló dejando su boca muy abierta, siendo la única que se estaba tomando ese asunto demasiado en serio. Miku reía cubriéndose la boca para evitar que la furia de Rin fuera sobre ella y Kaito mantenía la sonrisa sabiendo lo exagerada que era la rubia. Aunque internamente le inquieta la facilidad que tenía Len para atraer a la gente.

– Miriam –pidió el menor logrando que la rubia lo mirara– si le prometí algo, ¿crees que pueda dárselo?

– ¡Sobre mi cadáver! –gritó Rin saliendo de su trance, pero Miku la detuvo para que no se lanzara sobre Len.

– No estoy segura. Si la dejamos bajar no se irán nunca –murmuró pensativa bajo el continuo "encore" que no cesaba. A su alrededor los asistentes ya habían empezado a guardar el equipo pero eso no parecía desanimar al coro– y no voy a dejar que subas de nuevo.

– ¿Qué opinas de una canción? –propuso Miku abrazando a Rin que no podía quedarse quieta tratando de alcanzar a su hermano– ¿solo una?

– Eso… podría funcionar –dijo finalmente mirando a cada uno– ¿Cuál proponen?

– ¡Cantarella!

– ¡World is mine!

– Romeo & Cinderella

– Meltdown.

Al final de las cuatro opciones solo una tenía una coreografía que podían usar como excusa para que Len se acercara a la 'chica de la promesa', como curiosamente la había llamado Miku y antes de que Rin se dejara molestar por semejante comentario, se mantuvo firme en la idea de que Kaito debía bailar con Len y ella con Miku. La idea sonaba extraña y a ninguno, por diferentes razones, les gusto, pero Rin se negó a cantar si no era de ese modo y ante tal rabieta ninguno se atrevió a objetar.

Así, las parejas designadas tuvieron escasos minutos para ponerse de acuerdo y tomar prestados los audífonos adicionales de los gemelos para Kaito y Miku. Algunos ayudantes tomaron las guitarras y el sintetizador para improvisar una melodía que se ajustara a la versión oficial de "Cantarella".

– Supongo que ahora no importara si me equivoco –sonrió Len mientras miraba los pasos de Kaito. Repetían el ritmo una y otra vez buscando la sincronización que habían conseguido con la grabación del video. Kaito incluso intento cambiar algunos de los pasos y Len lo siguió sin problemas, aunque el menor lo dijera no había manera de que se equivocara.

– Creo que podríamos inventar pasos nuevos –sugirió Kaito, tomando sorpresivamente la mano de Len, tiró de él acercando sus cuerpos. Len se detuvo apoyando la mano en el pecho de Kaito y éste lo hizo girar sobre si con sus manos unidas en alto antes de apoyar la mano libre bajo su espalda, lo empujó un poco y terminó ligeramente recostado en el aire con Kaito mirándolo de cerca– ¿qué opinas? –dijo sintiendo la agitada respiración de Len ante el brusco movimiento.

Pero antes de que el menor pudiera responder los chillidos de las fans volvieron a llenar el lugar. La pose en que habían terminado desató la euforia ante una situación comprometedora.

Kaito levantó el ligero cuerpo del menor situándose detrás de él, se inclinó un poco para apoyar el rostro en el hombro de Len mirando a las fans desde su perspectiva con una inocente sonrisa. Len vio frente a ellos el estallido de las fans que no tardaron en llenarlos de fotografías con sus celulares.

– ¡Oigan! Eso no se vale –Rin se quejó señalándolos desde el otro lado del improvisado escenario donde había estado practicando con Miku– están aprovechándose de la situación.

– ¿Qué no era esto lo que tenías planeado? –preguntó Kaito en cuanto las chicas se acercaron a ellos, de modo que las fans no pudieran escucharlos– una sana competencia –aclaro antes de que accidentalmente se delatara.

Por un momento Rin realmente pensó que hablaban de lo mismo, pero al parecer Kaito no cedería… aún. Sonrió tomando la mano de Miku.

– Podemos ganarles –dijo levantando un poco la barbilla.

– ¡Que emoción! –chilló Miku dando un breve saltito que desestabilizo un poco a Rin– ¿y qué ganaremos? –los otros tres se miraron confundidos, ninguno había esperado una apuesta, mucho menos un premio.

– Si ganamos… –murmuró Rin torciendo el labio. Miró a la curiosa pareja frente a si y supo que podría ayudar a su hermano– ustedes tendrán que grabar "Cendrillion". Juntos –acentúo al ver los tranquilos rostros.

– Eh… ¿por qué esa canción? –preguntó Len arqueando una ceja. No porque le molestara, estaba acostumbrado a actuar, pero de todas las canciones disponibles entre todos los Vocaloid… ¿por qué una canción romántica? No podía considerarlo un castigo, no odiaba a Kaito como para que le molestara.

Kaito, por otra parte, se quedo pensativo recordando la letra de la canción. Ya la había grabado antes con Miku, así que sabía de que trataba y el incómodo presentimiento que tuvo al encontrarse con la mirada de Rin casi le hizo negarse. ¿Por qué de pronto Rin parecía tan…?

Primero los obligaba a bailar juntos y luego escogía una canción ¿como esa?

Había algo extraño en su actitud de los últimos días pero justo ahora se daba cuenta de que no estaba siendo paranoico. Rin… tal vez sabía algo que él mismo estaba tratando de ignorar.

– Es linda –respondió Rin cruzándose de brazos. Miku a su lado lo pensó un segundo antes de asentir.

– También quiero verlo… –dijo desviando la mirada.

– Bien –dijo Len cruzando los brazos en un gesto idéntico al de su hermana– si nosotros ganamos, te disculparas personalmente con todo el equipo.

Kaito había intentado encontrar un castigo que realmente le molestara a Rin, pero Len había dado justo con el adecuado. Sonrió sin poder evitarlo y lo hizo aún más cuando vio la expresión molesta de la rubia.

– De acuerdo –bufó girando para empujar a Miku lejos de ellos.

Len volteo a ver a Kaito con una inocente sonrisa en el rostro.

– Rin no se ha dado cuenta de que ella es la única que tiene algo que perder.

Kaito asintió feliz de escuchar esas palabras. Significaba que Len no se sentía incómodo cerca de él, aunque tuvieran que grabar otro video juntos como pareja. Sabía que Len no compartía sus sentimientos pero lo tranquilizaba comprobar que de algún modo, el rubio lo veía como alguien de confianza.

– Entonces hay que ganar –dijo tendiendo su mano.

Len asintió entrelazando sus manos, bailando a un ritmo silencioso y sin ensayar. Se olvidaron de los pasos dejándose llevar por el coro de las fans.

Rin los miró debatiéndose entre la emoción por comprobar, una vez más, la química entre ellos; y su alto grado de competitividad. No iba a perder, aunque fuera su hermano. Le hizo una señal a Miku para que ambas se situaran a una corta distancia una de la otra. Ambas sabían la coreografía de "Cantarella" pero ninguna había bailado en la posición que dirigía, así que se evitarían improvisar para moverse al ritmo de "Promise".

Mientras las fans creaban la ambientación tarareando el ritmo y aplaudiendo, los asistentes que esperaban con los instrumentos una señal para empezar, terminaron por tocar una versión instrumental de "World is mine", una de las canciones favoritas de Miku y que no tardó en empezar a cantar. Rin sonrió ante la extraña situación que se había formado, y mientras los fans empezaban a corear la canción, ella misma siguió la letra. Len y Kaito no tardaron en unirse.

En algún momento la competencia dejo de serlo entre ritmos dispares y la repetición de la letra. Len encontró un momento para guiar a Kaito hacia le gente sin perder el ritmo, en una vuelta se giró para encontrar a la chica a la que le había prometido el anillo. Detuvo el baile para tomar la mano de la chica depositando un sencillo beso en ella y al mismo tiempo dejando el anillo entre sus dedos. Aprovechó para saludar a un par de chicas más del mismo modo solo para no despertar sospechas.

Detrás de él, Kaito había tenido la intención de continuar bailando, o al menos cantando entre la pausa de Len pero no pudo. Se quedó quieto mirando la calma con la que el rubio se desenvolvió entre los fans, sonriendo y saludando de una manera que cada una interpretó como algo especial. En realidad no eran más que un montón de rostros que seguramente Len no recordaría, pero mientras lo veía sonreír, desde esa perspectiva, Kaito no pudo asegurarse que esa actitud fuera una completa mentira. Y si era sincero, las palabras a medias de Rin podían ser ciertas. En medio de toda esa gente, tal vez, algún día, alguien como Len podía encontrar a una chica que resaltara. Podía llegar a ver a alguien especial.

Pensar en eso dolió.

Dolió imaginar que él nunca llegaría a ser más que un amigo, o un compañero de trabajo. Len jamás lo miraría de un modo especial. Y aunque fuera su culpa y su decisión… dolía.

Ni siquiera notó el momento en que algunas fans desviaron su atención del rubio para tomarle fotografías. Incluso hubo algunos cuchicheos sobre cierta expresión en su rostro. Pero Kaito tampoco lo escuchó, solo pudo ver a Len acercándose a él con una sonrisa que le pareció muy tierna. El menor le dijo algo pero seguía tan desconectado que solo reaccionó cuando Len rodeó su cintura con un brazo y lo hizo girar para mirar al grupo que ya tenía listos sus celulares para tomar la foto que una de las chicas había pedido.

Kaito despertó de su ensoñación con el suave aroma que despedía el menor, entonces se atrevió a rodear su cuerpo cerca del hombro y antes de considerarlo, lo abrazó apoyando su rostro contra su pecho. Len se mostró sorprendido un segundo y la mirada de Kaito era de absoluta tranquilidad, pero ninguna de las cámaras captó esa imagen, al instante cada uno adopto su porte como actores, posando para un montón de fotografías que parecían una más del estilo Vocaloid.

Continuará…


Notas de la autora: ¿Cómo han estado? Aquí les traigo un capítulo más, que siento que empieza un poco flojo, pero luego mejora y bastante. Me encantan este par. Y sé que hago sufrir un poquito a Kaito, y prometo que sufrirá más XD jjajjaja, pero no puedo evitarlo . Y supongo que también es obvio quien es mi personajes favorito =P

En fin que Rin no cede y Len vive tan preocupado por su hermana que no nota lo que pasa a su alrededor. Ahora, una pregunta importante, ¿qué equipo perdió la apuesta? =) Eso lo sabrán hasta dentro de dos capítulos, porque ya tenía pensado qué escribir para el próximo y eso de la apuesta se coló.

Espero sus reviews, gracias por los views, saben que se agradecen pero los comentarios motivan =P Cualquier queja, sugerencia o recomendación es bienvenida ;)

¡Besos!

Yui-chan

"Puzzle" – Project Diva – Versión Len/Miku