Amarillo Turquesa
Cuarta Voz
World's End Dancehall
"El significado se encuentra aquí entrelazado"
"Sé que soy la persona que más conoce a Len. No solo sé lo que piensa sino también lo que siente… O al menos así debería ser. Entonces, ¿por qué no puedo entender qué esta pensando?
No puede ser tan difícil acercarse a la persona que le gusta después de todos mis esfuerzos por dejarlos solos. Claro que en este lugar es imposible, siempre estamos trabajando en grupos o completamente aislados, que ellos coincidan se ha vuelto un poco más difícil que de costumbre.
Ahora tengo un nuevo temor, ¿qué pasaría si Len se desanima y piensa que su enamoramiento no avanza? Tal vez renunciaría… y eso explicaría su apatía de los últimos días. Al principio pensé que el nuevo proyecto no lo motivaba pero ahora… creo que sé cual es la verdadera razón. ¡Tal vez incluso renuncie a sus sentimientos!
¡No! Sé que si estuviera en su lugar eso me dolería mucho, no puedo permitirlo. Y no quiero verlo devastado cuando sepa que se equivoca…"
– Ni siquiera quiero saber en que, según tú, me estoy equivocando –la voz de Len volvió a interrumpir sus pensamientos al mismo tiempo que sintió un breve golpe en la cabeza.
– Agh, me dolió –chilló sujetándose la cabeza– últimamente eres muy grosero con tu hermana mayor.
A su alrededor, Kaito, Luka y Miku practicaban la misma coreografía que ellos desde hacía un par de días. No era realmente difícil pero ninguno había tenido suficiente tiempo para dedicarle por sus proyectos personales. Un par de horas al día, o cada dos en el caso de Miku y Luka. Apenas y estaban listos pero tenían programado un ensayo final para esa tarde, tenían escasas horas para afinar detalles.
Mientras ellos tenían una de sus acostumbradas diferencias, el resto practicaba a su ritmo con la música de "World's End Dancehall" de fondo. Leon los miraba a la distancia observando sin decir nada, a diferencia de Miriam que paseaba entre ellos dando sugerencias.
En algún momento Rin se desesperó tanto por ver que el resto avanzaba que terminó pidiéndole ayuda a Len y habían empezado bien hasta que sus pensamientos la traicionaron por enésima vez.
– Eso es solo porque mi hermana mayor se comporta cada vez peor –dijo Len cruzando los brazos fingiéndose molesto– en serio, ¿qué te ocurre? Estás más distraída que de costumbre –su mirada cambio rápidamente cuando se inclinó reflejando su preocupación.
Rin lo miró sosteniendo el gesto por un largo momento. Sabía por qué Kaito se había enamorado de su hermano, pero entonces por qué Len…
– De nuevo te estás yendo –dijo Len divertido agitando una mano frente al rostro de la rubia– si estás cansada podemos tomarlo con más calma. Dudo que puedas terminar la coreografía si te vas a cada dos segundos.
– Estoy bien… es solo que… –cuando notó la insistente mirada de Kaito siguiéndolos desde su lugar, no pudo evitar la sonrisa de una nueva idea– me siento un poco mal por Kaito… –dijo bajando la mirada, aunque su voz se notara triste si Len la veía a los ojos sabría que mentía.
– ¿Kaito? ¿Qué le paso?
Rin tuvo que hacer un doble esfuerzo para no sonreír al ver la genuina preocupación de su hermano.
– Es por lo del otro día, cuando grabaste con Miku-san. Él… sé que fue mi culpa que terminara envuelto en todo pero no he podido disculparme.
– Es cierto, tampoco he podido agradecerle –dijo llevándose una mano a la barbilla, pensativo.
– ¿Agradecerle? ¿Por qué?
– Por cuidar de ti, claro.
– Ah, eso… –no había esperado esa respuesta. Y se debatió entre sentirse feliz por la preocupación de Len o molesta porque su hermano, una vez más, se mostraba muy torpe. Aún así podría sacarle provecho a sus intenciones– supongo que aún no es demasiado tarde para hacerlo –sonrió finalmente mirándolo.
– No tendrás otra idea descabellada, ¿cierto?
– No, pero parece que olvidaste que día es hoy –dijo acomodando innecesariamente el moño sobre su cabeza.
– ¿Martes?
– No, tonto, es catorce de febrero –dijo con una enorme sonrisa como si el simple hecho fuera una respuesta valida. Aunque ni ella misma lo supo hasta hacia un rato. Era normal en Crypton olvidar las fechas medianamente importantes, ya que todos los Vocaloid acostumbraban trabajar casi todo el año.
– ¿Y…?
– Que puedes darle chocolates…
– Espera, espera, ese tipo de cosas se hacen cuando la otra persona te gusta –dijo apurado y claramente nervioso– y ese obviamente no es el caso.
– Ajá. No digo que corras junto a él y le declares tu amor eterno…
Mientras hablaba, en un tono que a Len le pareció más alto de lo normal, el rubio miraba de un lado a otro esperando que nadie escuchara los disparates de su hermana. En algún momento su mirada se cruzó con la de Kaito y no pudo evitar la sensación fría en su espalda imaginando que los estaba escuchando, se giró rápidamente hacia su hermana dejando un gesto confundido en Kaito.
– Rin… –su expresión era dolorosa y su voz apenas un quejido.
– …será una simple muestra de agradecimiento. También existen ese tipo de detalles para esta fecha, ¿sabías? –terminó mirando, detrás de Len, a Kaito quien ya se acercaba a ellos– solo como amigos.
– ¿Qué pasa con ustedes? –Kaito llegó junto a ellos notando la reacción nerviosa de Len quien respingó evitando su mirada por un momento antes de sonreírle– es raro verlos distraídos en un ensayo. Ya casi es hora del descanso pero Miriam esta un poco inquieta.
– Eso no es raro, pero Len esta preocupado porque olvidó que día es hoy.
– ¿Hoy…? –Kaito se obligó a mantener su atención en Rin, apesar de los gestos de Len, a su lado, parecía que intentaba callar a su hermana. Mentalmente hizo un repaso de su agenda y casi sin pensarlo evocó la de Len pero no encontró el "gran evento" que insinuaba la rubia.
Por un momento el temor que Kaito sintió esa mañana volvió al ver la mirada incómoda de Len, parecía que en cualquier momento saldría corriendo. No había visto al menor desde el día que improvisaron el mini concierto donde lo había abrazado. Aún se recriminaba por ello y aunque no negaría que realmente quiso hacerlo, también estaba consciente de que no era lo correcto. Aunque llevaban varios días ensayando para el mismo video no había coincidido en horarios con Len hasta esa mañana. Y justo ahora el rubio parecía incómodo con su presencia.
Fue su turno para desviar la mirada, comprendiendo que era una reacción normal. Para Len debió ser molesto y si no lo había golpeado en ese momento solo fue por la presencia de las fans; sino lo golpeaba ahora… tal vez podría ser por respeto a su hermana. Suspiró sin poder evitarlo esperando que ese caótico momento no terminara distanciándolos.
– Es catorce de febrero –sonrió Rin inclinándose un poco frente a Kaito cuando notó su mirada apagada. Len no estaba ayudando mucho pero viéndolos de ese modo, rehuyendo uno del otro parecía ser una buena señal. Asintió para si misma cuando vio a Miriam del otro lado del estudio haciendo la señal para tomar un descanso– el día en que se regalan chocolates.
– ¿Piensan regalarle a alguien? –preguntó distraídamente tratando de seguir la conversación. Tampoco era típico seguir las costumbres pero al menos sabía de que hablaban.
– Yo no. Len lo hará.
– ¡Rin! –esta vez el tono del menor fue más intenso acercándose a su hermana para susurrarle algo pero Kaito se desconecto cuando la idea se formó en su mente– si se supone que le vamos a regalar chocolates a él, ¿qué sentido tiene decírselo?
¿Cómo no lo había notado? Mirando a Len sin descanso y no había notado que alguien le gustaba. Debía haber alguien a quien el rubio tratara diferente, pero ¿quién? Se giró lentamente encontrando a las dos únicas Vocaloid además de ellos. Un profundo vacío empezó a formarse en su pecho cuando de pronto los gemelos se unieron a Miku y Luka. Len de inmediato se acercó a Miku y ella no dejaba de sonreírle hasta que terminó acariciando su mejilla.
De pronto el suelo bajo sus pies era demasiado inestable, quería correr hacia ellos y llevarse a Len muy lejos. Cerró los puños con fuerza sufriendo la impotencia y su deseo por gritar lo que sentía siendo reprimido por la sonrisa que ahora tenía Len, cuando justo un momento atrás, a su lado, no parecía tan a gusto como siempre.
Bajó la cabeza de modo que el cabello cubrió su rostro. Se suponía que estaba convencido de que una relación íntima entre ellos no tenía futuro, entonces… ¿por qué dolía tanto? ¿Por qué no dejaba de doler? ¿Por qué simplemente no podía olvidarlo?
Del otro lado donde se había formado el pequeño grupo, Rin obligó a Miku a darle su atención alejándola un poco de Len, pero Kaito salió del estudio sin decir nada y sin ver aquel cambio.
– Miku-san, ¿sabes hacer chocolates? –preguntó emocionada ignorando una vez más la mueca de terror de su hermano.
– Mmm… no –pensó llevándose un dedo a la barbilla– normalmente los compró…
– Que lastima, pensé que podrías ayudar a Len.
Esta vez el rubio se golpeo el rostro con la palma. Al parecer había caído en otra de las extrañas ideas de su hermana y no era tan ingenuo como para pensar que podría librarse de ella antes de que Rin estuviera satisfecha. Su única esperanza era que pasara pronto y siendo positivos, sería al día siguiente, cuando esa desafortunada fecha terminara.
– ¿Vas a preparar chocolates? –preguntó Miku emocionada volviendo a mirar a Len. Rin se giró hacia Luka repitiendo su pregunta, sorprendida de que ninguna asociara el dulce con la fecha.
– Al parecer… –murmuró Len forzándose a sonreír. Los disparates de su hermana no eran culpa de nadie, mucho menos de Miku.
– Genial, espero que yo también alcance algunos –dijo juntando sus manos en un gesto que siempre se veía muy tierno en ella. Len la miró por un momento empezando a preguntarse qué tan difícil sería preparar chocolates.
Aprovechando el descanso autoimpuesto por la falta de atención de los Vocaloid y entre las amenazas de Leon para no fallar el ensayo de prueba, Rin prácticamente arrastró a su hermano hasta su habitación donde montaron una improvisada "sala de preparación", como curiosamente lo llamó la mayor de los Kagamine.
Para terror de Len, su hermana estaba tomando todo ese asunto como si fuera un juego. Habían conseguido todo lo necesario para preparar los dichosos chocolates, en una carrera casi suicida entre las tiendas cercanas a las instalaciones. La idea era no tardarse demasiado pero quedaban escasas tres horas para el ensayo de prueba.
Y Rin no desistía.
Len suspiró mientras daba vueltas al cacao derretido en una pequeña olla sobre la estufa eléctrica. Estaba rebosante de la masa oscura y prácticamente derretido pero Len había dejado de prestarle atención, movía la cuchara en círculos mientras Rin terminaba de cortar nueces.
Miró a su hermana de reojo cuando la escuchó tararear una canción, su mirada esta atenta en su labor. Era extraño que se mostrara tan interesada en algo, a menos que… No, no, Rin era caprichosa pero no malvada. No había razón por la que tuviera alguna especie de malévolo plan en mente.
Pero… ¿chocolates? ¿Por qué tenía que preparar chocolates para otro hombre? No importaba cómo intentaba disfrazarlo su hermana, aquello se veía extraño.
– Listo –anunció Rin antes de agregar las nueces al cacao.
– Pareces muy feliz con esto –dijo Len sin poder evitarlo.
– Me gustan los chocolates –sonrió. Lo cierto es que se veía adorable con aquel delantal rosa.
– ¿Para regalar? –inquirió arqueando una ceja.
– Tal vez podamos quedarnos con algunos.
– No lo creo –dijo mirando la mezcla– ya que te tomaste la molestia de preguntar por la receta de chocolates a cada persona que se nos atravesó vamos a tener que regalarles a todos.
– ¡¿Qué?! –no pudo evitar el chillido horrorizado mirando a su hermano como si estuviera loco.
No le importaba tanto el chocolate como para llorarlo pero si le regalaban a todos entonces perdería el detalle "especial" para Kaito. Se suponía que Len debía darle solo a él y entonces… ¡su relación debía avanzar! Torció la boca molesta.
– Pero supongo que podemos guardar algunos para ti –dijo Len malinterpretando la reacción de Rin.
– Si, claro… –murmuró pesimista. Se alejó para mirar dentro del pequeño refrigerador los primeros chocolates que habían hecho– se ven bien –dijo probando uno– saben muy bien, debimos usar fresas. ¿Qué sabor crees que le guste a Kaito?
– Ni idea, pero si quedaron bien, ya podemos enfriar esto –apagó la estufa. El repentino silencio lo alertó para mirar a su hermana, de espaldas a él inclinada sobre la mesa donde había cortado las nueces– ¿qué haces? –cuando se acercó a ella notó el montón de pequeños chocolates que tenía en la mesa. Algunos con forma de corazón, estrellas y caritas de oso. Entre sus manos tenía un corazón al que estaba terminando de pintar con chocolate líquido rojo– Rin… ¿no crees que es demasiado? –por no decir que ni en broma entregaría ese tipo de regalo.
– ¿No se ve lindo? Creo que podemos ponerlos en una pequeña bolsa con un enorme moño…
– Rin, basta –pidió cubriéndose el rostro por un momento– creo que estás confundiendo la situación. ¿No crees que Kaito se sentirá incómodo de recibir algo así de mí?
La rubia lo miró parpadeando exageradamente.
– No. Estoy segura de que le agradara.
– Pues yo lo dudo. ¿Olvidaste que solo se trata de agradecimiento? No tiene nada que ver con la fecha.
– Pero… dijiste que era por mí. ¿Qué no soy lo suficientemente valiosa como para que regales algo así? –preguntó enfurruñada mostrando el exageradamente rojo chocolate antes de empujarlo en la boca de Len quien no tuvo más opción que comerlo– ¿qué pensabas darle?
– De hecho sabe bien –murmuró a medio masticar– pero yo había pensado invitarlo a almorzar o algo así. Le gustan los helados así que…
Rin dejó de escucharlo mientras una sensación fría corría en su espalda. Casi podía apostar a que su alma se había ido un momento. ¿Cómo había podido ser tan egoísta para arruinar la primera cita de su hermano? Ahora no solo se sentía terrible, quería disculparse pero la mirada firme de Len le dijo que estaba resistiendo su dolor y que no la culpaba de nada. ¿Qué clase de hermana mayor se suponía que era?
Se dejo caer de rodillas cubriendo su rostro con las manos aún manchadas de chocolate.
– Rin, ¿qué ocurre? ¿Te sientes mal? –en un segundo Len estaba a su lado, rodeando su espalda con un brazo creyendo que se desmayaría. Al menos la palidez en su rostro no era normal.
– Lo siento, Len, lo siento tanto –dijo usando un exagerado tono que le dio la certeza al menor de que todo estaba bien.
– Si, si –murmuró palmeando su espalda. Se alejó de ella pero apenas lo suficiente para sentarse a su lado. Imaginó que Rin al fin había comprendido el problema que suponía todo ese asunto de los chocolates.
– No lo entiendes, de verdad lo siento –dijo mirándolo con los ojos brillantes, mordiendo su labio inferior.
– Lo sé –sonrió frotando su cabeza– pero no lo vuelvas a hacer, ¿de acuerdo? –no tenía más opción que seguirle el juego. Rin tendía a exagerar en casi todo, incluyendo sus sentimientos de culpa sin sentido.
– ¿No estás molesto?
– No, no lo estoy.
– Pero… ¿y Kaito?
– Le daré los chocolates.
– ¿Solo a él?
– ¿Eh?...
– Yo puedo entregarlos al resto pero tú solo dale a Kaito, ¿si?
Aquello no tenía sentido pero Len no pudo evitar reírse.
– Somos gemelos, pero a veces me gustaría saber que hay en tu cabeza –dijo levantándose.
– Promete que se los darás.
– Si, si. Lo haré. Pero la próxima vez deja que yo arreglé las cosas a mí modo, ¿de acuerdo?
– ¡Lo prometo! –gritó sin pensarlo.
Len se giró rascándose distraídamente la cabeza. Aquella definitivamente era otra promesa vacía.
Rin sonrío apretando los puños en una burda señal de victoria. Al menos eso podía cumplirlo. No volvería a interferir en las citas de su hermano, pero si podía ayudar para que tuvieran otra.
Mientras Rin seguía en su mundo de ideas extrañas, al que Len tuvo que acostumbrarse, se alejó de ella para terminar de vaciar el chocolate en los moldes. Con una mueca rara en su rostro tuvo que utilizar los que tenían forma de corazón. De haber podido hubiera evitado que los compraran pero los necesitaba si querían terminar los dulces a tiempo. Acomodó varias charolas en el pequeño refrigerador justo en el momento en que Rin emergió de si misma. Se acercó a él para ayudar a limpiar y unos pequeños golpes en la puerta los distrajeron.
– ¡Oh, no! Me equivoque de habitación –la suave voz de Luka bajó aún más cuando se giró para mirar la placa al lado de la puerta que decía 'Rin Kagamine'.
– No, descuida. Rin y yo seguimos intercambiando habitaciones –dijo a modo de broma, sabiendo lo distraída que era Luka. Era la única capaz de confundirlos.
– Supongo que no importa. Los buscaba a los dos –sonrió con su ternura característica– Leon me envío, quiere empezar el ensayo antes.
– ¡Ya vamos para allá! –gritó Rin asomándose detrás de Len.
Luka los miró de uno al otro como si fuera la primera vez que los veía juntos.
– ¿Tienes chocolate en la cara? –preguntó finalmente estirando la mano para rozar la mejilla de Rin. Tomó un poco de la mancha, la olfateo y limpió con la lengua– delicioso –aprobó llevándose una mano a la mejilla– me voy. No tarden demasiado, Leon esta un poco molesto.
La observaron marcharse con un paso vacilante murmurando una canción, con su típico aire misterioso y encantador.
– Eso tal vez sea mi culpa –murmuró Rin, refiriéndose al humor de Leon.
– Por tu propio bien, no cometas un solo error –dijo tratando de no reír.
Mientras Len terminaba la limpieza, Rin se encargó de guardar en bolsas decoradas los chocolates que ya estaban fríos. Preparó un par de bolsas, una para Kaito y una para ella que evitó que su hermano descubriera, alegando que ya tendrían tiempo después para regalar a los demás. Usó una de sus bolsas de peluche para esconderlos y tan rápido como pudieron se encaminaron al estudio.
En el amplio set donde se grabaría el final aún no estaba montada la escenografía. El lugar seguía siendo un enorme cuarto semi vacío con algunos espejos largos improvisados en tres paredes y un cuadro marcado en el piso con cinta amarilla. Todas las luces estaban encendidas y Leon esperaba en el centro platicando con Miku y Luka.
Para tranquilidad de Rin, al menos el mayor parecía un poco más sereno de lo que se imaginó. Len la vio suspirar pesadamente haciendo un nuevo esfuerzo por no reírse, solo entonces notó la pequeña bolsa que colgaba en su cadera.
– Rin, ¿qué es…?
– ¿Y qué paso con su proyecto? –Miriam lo interrumpió acercándose a ellos– ¿pudieron terminar los chocolates?
– Algo así –sonrió Len demasiado efusivo y mentalmente contó una bolsa más de dulces. Giró para notar que Rin había desaparecido.
– Ya les pregunté a Miku y a Luka –susurró la rubia inclinándose un poco para acercarse a Len– y sé que no tengo que preocuparme por ti, pero ¿Rin esta preparada?
Era raro ver a Miriam tensa por algo así, pero Len no podía asegurar nada. Por alguna razón Rin había estado distraída en todos los ensayos y había olvidado averiguar el por qué. Si de algo estaba seguro, era que Rin no había practicado lo suficiente.
– Le di algunos consejos –murmuró lo más cercano a la verdad sin arruinar las esperanzas de Miriam.
– Espero que eso sea suficiente –suspiró– Leon quiere grabar mañana… ¡Ah! Kaito, finalmente. Ya estamos completos –dijo de pronto mirando detrás de Len, impidiendo que el rubio preguntara los motivos de Leon.
Apesar de lo escuchado, Len se giró para encontrar el rostro inusualmente cansado de Kaito. Éste llegó a su lado mientras lo seguía con la mirada pero Kaito parecía ausente. Intentó empezar una conversación pero Miriam ya estaba detrás de ellos empujándolos hacia el centro del estudio.
– Estamos completos –anunció Miriam llegando al lado de Leon quien miraba la fila que había formado con las tres Vocaloid. Luka al centro, Miku a la izquierda y Rin en la orilla.
– Perfecto –dijo Leon mirando de reojo a los otros dos– Len, colócate al lado de Miku; Kaito al lado de Len. Dejen un espacio suficiente para que puedan moverse.
– Creo que Rin debería ir al otro lado de Luka –sugirió Miriam adoptando una faceta seria, aunque por dentro solo pensaba que dejando a los gemelos juntos tal vez se pudiera evitar que Rin cometiera demasiados errores. O que no se notaran tanto. Aunque aquella formación era especialmente adoptada para evaluar.
– ¿Por qué? –preguntó sin interés acercándose a la mesa donde había dejado su computadora, junto a las bebidas; al lado de ésta, Rin había dejado su bolsa.
– Por impresión visual –dijo pensado rápido– si la dejas ahí, Luka y Miku la van a 'bloquear'. Si se equivoca no lo vamos a ver y si lo hace bien se verá igual de mal.
Leon se giró a mirar la curiosa fila donde todos reían de algo que no había alcanzado a escuchar. Se mantenían en sus sitios, pero parecía que no podían quedarse callados. Excepto por Kaito que tenía una nube negra sobre si al lado de la brillante presencia de Len. Volvió a mirar su computadora seleccionando la pista de "World's End Dancehall".
Al escuchar el ritmo todos se callaron volviendo su atención al frente.
– Rin, cambia lugar con Miku –dijo mientras la canción seguía.
Aún no habían ensayado la parte 'no cantada' pero ya que solo serían un par de pasos no debería haber problema. Mientras las chicas cambiaban de lugar, la música cambió ligeramente de ritmo y sin que Leon tuviera que pedirlo todos empezaron a cantar.
Iniciaron la coreografía en el tiempo justo, para su satisfacción comprobó que todo estaba en orden. Miku daba los pasos más ágiles, era más el movimiento de su cabello que el de su cuerpo pero lo cubría con velocidad y ritmo. Su voz resaltaba del resto como estaba acostumbrada, no era un mal hábito, pero su timbre era alto y en casi todas las canciones donde participaba, ocupaba el lugar de la voz guía.
Luka a su lado bailaría en pareja con Miku y con Rin, estando en medio de ellas se podía ver el resultado final. Luka tenía aquella sensualidad en sus pasos lentos que resaltaba su figura. Apesar del ritmo rápido de la canción mantenía sus tiempos ligeramente desfasados de las otras chicas pero era tan mínimo que parecía un error visual. Su voz era la que menos resaltaba, siendo normalmente neutra.
En medio, Rin adquiría cierta vibra alegre en cuanto comenzaba a cantar, siendo su punto fuerte le resultaba muy fácil adaptarse al resto. Así, su voz resaltaba muy ligeramente sobre la de Luka, haciendo un buen dúo. Leon frunció el ceño y balanceo los dedos en sus brazos cruzados al ver algunos fallos en los pasos de la rubia. Algún cambio en los pies o movimientos dispares en sus brazos pero no hizo sus observaciones al notar la curiosa simetría con la que Len la imitaba.
El menor de los gemelos, al lado de Rin, tenía una habilidad nata para el baile, difícilmente se equivocaba y si llegaba a hacerlo ocurrían pasos improvisados que encajaban con la coreografía original. En la que intentaban terminar, cada vez que Rin fallaba con los brazos Len tomaba su mano y forzaba el paso que seguía; si fallaba con los pies, el menor empujaba su propio pie para apoyarla. Podía sonar raro pero Len actuaba esa coreografía como si fuera la original, con pasos firmes y fluidos haciendo un dueto aparte con su hermana y que curiosamente seguía al resto. Y apesar del doble esfuerzo, su voz seguía en armonía a los demás, sin resaltar demasiado pero lo suficiente como para que pudiera distinguirse de Rin.
El último en la fila, en el extremo izquierdo, era Kaito cuya penumbra había desaparecido, al menos momentáneamente. Su voz era uno de los tonos que más se escuchaba entre los cinco y aunque seguía los pasos correctos miraba una y otra vez a Len intentando seguir su ritmo. No llegó a equivocarse, pero algunos pasos terminaron siendo extraños por aquello que intentaba hacer.
Miriam miraba discretamente a Leon vigilando sus expresiones más de lo que ponía atención a los Vocaloid. Finalmente sonrió al ver la mueca de aprobación del rubio. Era extraño que se sintiera inquieta pero también era cierto que necesitaban zanjar ese proyecto, ya llevaban demasiado tiempo tratando de terminarlo.
Kaito se sintió más relajado en cuanto comenzaron, ver la extraña dinámica que intentaban los gemelos acabo por mejorar su ánimo. Y comprobar una vez más la destreza de Len era más de lo que podía pedir. Siempre admiraría la forma como el rubio se entregaba a su trabajo y aunque era algo que cualquiera podía ver, para él tenía un significado diferente.
Luego de torturarse toda la tarde imaginando dónde y con quién había estado Len, cuando ni siquiera se había presentado en el comedor, solo consiguió despertar sus ansias asesinas y tener que frenar su modo homicida. Era absurdo, lo sabía. Él no era dueño de Len y Len podía salir con quien quisiera… Eso, ya lo sabía, pero…
Ver que sucediera, sería mucho más doloroso que solo imaginarlo. Y saber que no podía hacer nada para evitarlo era aún peor.
Con una mezcla entre obligación y tristeza, llegó al ensayo imaginando que se encontraría con la afortunada pegada a Len. Y entonces… nada, Len no había dicho nada, Rin no había compartido la buena noticia. Y ni Luka ni Miku hablaron del asunto. Supuso que algo así sería una gran noticia para comentar, pero todo parecía normal. No había escuchado nada más sobre chocolates que arruinaran su paz mental.
La canción terminó pero la coreografía siguió un poco más hasta que la música se detuvo y el seco aplauso de Leon dio la señal para romper filas.
Un poco más tranquilo, Kaito se giró para felicitar a Len pero éste ya había desaparecido. Miró un poco más allá, cerca de Leon donde Rin arrastraba a Len hacía la mesa de las bebidas. Tuvo un momento para suspirar resignado antes de que un chillido lo alertara, no a tiempo, del sofocante abrazo que recibió de la nada.
– ¡Kaito! –chilló la inconfundible voz de Meiko, quien se abrazó al chico prácticamente ahorcándolo con los brazos alrededor de su cuello, sus prominentes atributos estaban demasiado cerca del otro cuerpo pero Kaito solo se preocupó por volver a respirar. Agitó las manos un par de veces buscando ayuda pero desistió aferrándose a los brazos de Meiko tratando de apartarla– ¡Kaito! ¡Volví! ¡¿Me extrañaste?! –preguntó acercando sus rostros torciendo un poco más la posición que ya era incómoda.
Kaito intentó quejarse pero apenas salió un sonido ahogado de su garganta. Leon y Miriam dejaron de prestarles atención mientras discutían; Miku los miró curiosa un momento pero la mirada brillante de Meiko le dio a entender que necesitaban espacio, se giró hacia Luka quien tenía la misma duda en su rostro.
– ¿Qué dijiste? –preguntó Meiko aflojando un poco el agarre, momento que Kaito aprovechó para marcar una breve distancia.
– Dije que estabas ahogándome –soltó como si fuera obvio frotando su garganta– ¿qué haces aquí?
– Que grosero. Leon me invitó, ¡grabaré en su video! –sonrió cruzando las manos detrás de la espalda, dejó caer su barbilla sobre el hombro de Kaito mirándolo de reojo– hace mucho que no grabamos un video juntos, ¿no te parece triste?
Kaito ignoró la pregunta, por un momento su mirada se cruzó con la de Len, pero igual que en la mañana, el menor lo evitó.
No muy lejos de ellos, Rin se acomodó su bolsa rápidamente sacando los chocolates de Kaito a espaldas de Len, cuando se giró para dárselos se encontró con la mirada incómoda de su hermano.
– ¿Qué pasa? –preguntó, aunque su mirada vago hasta donde Kaito intentaba alejar a Meiko.
– No creo que sea un buen momento –dijo Len. Imaginaba lo pesado que debía ser para Kaito tratar con Meiko porque a él le ocurría algo similar con Haku pero por alguna razón los rumores sobre ellos llegaron a su mente sin entender por qué.
Ya tiempo atrás se había hablado por todo Crypton de una posible relación entre Kaito y Meiko aunque el primero siempre lo negó y Meiko nunca negó o aceptó nada, dejando todo en un rumor posible. Era extraño que Len evocara esa idea solo por verlos juntos. Se sentía molesto pero solo porque después de todo el problema que resultó hacer los chocolates, le parecería increíble tener que renunciar a ello.
– Olvida eso, no trabaje… trabajamos tanto para nada –dijo Rin tomando la mano de su hermano para darle la bolsa, lo obligó a girar y prácticamente lo arrojó hacia la incómoda pareja.
Para su mala suerte, Meiko lo vio primero y mientras él se debatía con sus sentimientos encontrados, la castaña se alejó de Kaito con un empujón para llegar frente a él.
– ¡Oh! ¡¿Son chocolates?! –chilló aunque su tono era suave, y su rostro estaba demasiado cerca del rubio, así que solo él lo escuchó. Len boqueo un par de veces tratando de encontrar las palabras pero la presencia de la castaña parecía demasiado abrumadora– ¡que lindo! ¿puedo probar? –preguntó pero ya había tomado la bolsa abriéndola sin cuidado para probar algunos– ¡ah! ¿tú los hiciste? ¡Están deliciosos! –chilló un poco más alto antes de pellizcar su mejilla– ¿puedo ofrecer a los demás? –parpadeo encantadoramente un par de veces y tomó el mutismo de Len como una afirmación antes de alejarse dando gritos a los demás para que probaran los chocolates.
Len se quedó en su lugar, estático, sin palabras y tratando de entender cómo hacía Meiko para lograr ese efecto en las personas. Rin un par de pasos detrás de él golpeo su rostro con la palma de la mano, insultando mentalmente el instinto masculino de su hermano que cedía ante cualquier mujer medianamente bonita. O muy exuberante, como era el caso de Meiko. ¡¿Cómo se atrevía a insultar a Kaito de ese modo?!
Kaito miró aquel extraño intercambio sintiendo el vacío en su pecho que volvía con más fuerza. Viendo la expresión ausente de Len supo que la chica a quien había estado buscando era Meiko. Era ella a quien terminó regalándole los chocolates. Cuando sus ojos se volvieron a encontrar, sonrió tanto como pudo antes de despedirse con la mano. Era más de lo que podía soportar. Si Len no se le había declarado aún no quería estar cerca cuando lo hiciera.
Len salió de su estupor al ver la mirada triste de Kaito, frunció el ceño cuando se despidió y solo entonces recapitulo su situación: ¡le había dado los chocolates a Meiko! Estuvo a punto de golpearse en un gesto idéntico al de su hermana cuando sintió que ella se acercaba detrás de él.
– Recuérdame golpearte más tarde –dijo molesta, dándole una segunda bolsa de chocolates.
– ¿De dónde…?
– Olvida eso, ve rápido antes de que lo haga yo y…
Pero Len no se quedo a escuchar el final de la amenaza.
– …le diga que estás enamorado de él –dijo para si sintiendo que su repentino arranque de furia se calmaba.
– Rin, ¿quieres uno? –Meiko llegó a su lado mostrándole la bolsa casi vacía mientras comía otro chocolate.
– Meiko-san, ¿sabes qué día es hoy? –preguntó mostrando una enorme sonrisa.
– ¿Jueves? –preguntó aniñando su voz fingiendo ignorancia.
– Catorce de febrero –dijo sin que la castaña entendiera la respuesta– y Len iba a regalar esos chocolates –terminó señalando la bolsa justo en el momento en que Miku y Luka se acercaban a ellas.
– Oh –Meiko detuvo su mano con un chocolate más antes de comerlo– ¿era eso? –lloró mirando la bolsa– ¡no puede ser! ¿Qué hice? Espera, significa que Len esta enamorado… ¡y no es de mí! –chilló exagerando.
– Pero Len no parece enamorado –dijo Miku pensativa– debería verse nervioso.
– Eso solo te pasa a ti –dijo Rin alegre, Miku compartió su gesto recordando la última vez que creyó estar enamorada.
Len alcanzó a Kaito mientras giraba en la esquina al final del pasillo. Por suerte logró verlo, o no sabría que camino había tomado. Lo llamó un par de veces pero no fue hasta que tocó su hombro que el mayor se detuvo. Realmente parecía triste. Volvió a fruncir el ceño cuando Kaito intentó sonreírle.
– ¿Qué ocurre? Creí que habíamos terminado de grabar –dijo forzando aquella sonrisa que empezaba a molestar a Len.
– Leon aún no ha dicho que podemos irnos –comentó intentado aligerar el ambiente– pero no te seguí por eso. Toma –dijo sin más ofreciendo la bolsa. Solo entonces notó la cantidad de corazones que tenía dentro y se esforzó por no parecer asustado.
Kaito lo miró durante un largo momento sin comprender. Acababa de ver esa misma bolsa en manos de Meiko, se suponía que a Len le gustaba y ahora… ¿qué estaba pasando? No quería dejar que sus emociones se dispararan y tener que sufrir la decepción de nuevo. Había algo excesivamente tierno en la postura de Len, incluso parecía incómodo, no quería pensar que nervioso pero era inútil tratar de evitarlo. Así fueran falsas esperanzas, cualquier cosa, por pequeña que fuera mientras tuviera que ver con Len… lo aceptaría. Y no pudo evitar sentir cierta tristeza ante la idea. ¿Qué tanto daño se estaba haciendo? Y, de algún modo ¿estaba lastimando a Len?
Sus pensamientos se reflejaron en su rostro sin saberlo, confundiendo al menor mientras tomaba la bolsa. Miró su contenido notando que el vacío dentro de si desaparecía, sin poder negarse la agradable idea de que Len había pensado en él.
– Gracias –dijo conteniendo el impulso de abrazarlo, y morderse un poco el labio para no hablar de más.
– No es nada. Solo quería agradecerte por cuidar de Rin –dijo aliviado porque la mirada de Kaito volvía a estar alegre. Aunque no comprendía qué acababa de pasar.
– ¿Por cuidarla?
– Si, aquella vez, con lo del video de Puzzle. Sé que no era tu obligación y que Rin pudo haberte convencido para que la ayudaras pero cuidaste de ella, y eso lo agradezco.
Kaito no sabía si podía sentirse feliz o debía aceptar el golpe bajo. Miró de nuevo su regalo. Era solo un agradecimiento. Lo único que recibiría de Len, agradecimientos por su amistad. Una amistad que al menos le permitiría estar cerca.
– Es gracioso –dijo al fin, sin poder evitarlo– está mañana me dio la impresión de que le regalarías a alguien más.
– De hecho –sonrió cruzando los brazos detrás de la cabeza– no creo que a Leon le importe si tardamos un poco más. ¿Me acompañas un momento?
Por suerte para Kaito, Len se giró sin esperar su respuesta regresando por el camino que llevaba hacia los dormitorios. Así, Kaito se pudo dar un momento para tranquilizar su corazón y golpear un poco su rostro previniendo que el calor se le subiera. Sabía que Len no le correspondía y lo aceptaba, pero ¿por qué no podía ser más prudente?. A veces sus inconscientes palabras resultaban más inquietantes que algunas de sus fantasías.
Leon había terminado de dar las explicaciones para la grabación del video al día siguiente cuando Kaito y Len volvieron cargando un par de bolsas de papel. Aún así, al rubio no le importó, había notado la apatía de Kaito y por un momento pensó que estaría enfermo, así que verlo de regreso, visiblemente más relajado, lo tranquilizó. Tanto que ni siquiera consideró el por qué Len estaba con él. Le bastaba con saber que su próximo proyecto no sería cancelado.
– Bien –terminó llamando la atención del resto con una palmada– si nadie tiene algo más que agregar…
– ¡Yo tengo una petición! –gritó Meiko levantando el brazo libre con demasiada efusividad, el otro lo tenía alrededor del cuello de Miku, una de las pocas personas que no se sentía incómoda con la cercanía de la castaña– Quiero grabar "Spice" con Len.
– ¡NO!
Len no supo si mirar a Meiko y su enorme expresión risueña; a su hermana que había gritado para correr hasta ponerse delante de él cubriéndolo como si fuera necesario; o a Kaito, a su lado, quien también había gritado.
La escena era graciosa, Luka, Miku, Leon y Miriam miraban de uno a otro lado en medio del repentino silencio y la mirada furiosa de Rin.
– No creo que sea muy buena idea –comentó Miriam pensándolo un poco.
– ¿Por qué no? –intervino Meiko– si bailó "Cantarella" con Kaito…
– ¡Y conmigo! –chilló Rin.
– ¿Por qué no puedo bailar con él?
– Creo que se vería tierno –dijo Miku imaginándose la escena, incluso se sonrojo mientras se dejaba llevar por la idea, casi se podían ver corazones flotando a su alrededor. Luka asintió pero en seguida empezó a reírse.
– Tal vez… –Miriam lo reconsideró mirando al rubio detrás de la barrera humana que hacían Kaito y Rin.
– No lo imagines, Miriam –chilló Rin– ¡además, Len todavía tiene una apuesta que cumplir! –soltó de pronto aferrándose al brazo de su hermano, poniendo su mejor expresión compungida bajo la mirada fulminante de Leon.
– Meiko –intervino Leon– se supone que te vas mañana.
– Puedo quedarme más tiempo si es necesario.
– Olvídalo. De todas formas la agenda de Len también esta completa. Si grabara "Spice" no sería por los próximos dos meses.
– Eso es tan injusto –murmuró acentuando sus palabras con una expresión desolada.
Len miró de reojo a Kaito pensando que los rumores no eran tan falsos. De otro modo Kaito no hubiera estado en contra del video, si Meiko le gustaba era obvio que se opondría. Se sentía un poco molesto por la comparativa pero sonrió imaginando que aquella situación le inquietaba del mismo modo que si se tratara de Rin.
Era solo eso.
Dejo sus pensamientos un momento para empezar a repartir las bolsas de chocolates que había armado sin decorar. Inconsciente de las miradas sobre su persona.
Rin seguía la intensa mirada de Kaito sobre su hermano, sintiéndose repentinamente culpable. Había considerado que los sentimientos de Kaito eran una simple atracción, que ella tendría que esforzarse mucho para hacerlo consciente. Pero… la forma como miraba a su hermano… ¿cómo era posible que nadie lo notara?
Kaito miraba los agradecimientos que Len recibía de cada uno mientras entregaba los chocolates. No había nada especial en esa simple acción. Si realmente había alguien que le gustara a Len no estaba en esa habitación, ni siquiera Meiko. Por el momento no tenía de que preocuparse y al mismo tiempo era consciente de que nada había cambiado. Miró su propia bolsa de dulces sintiéndose un poco tonto por haber pensado que había algún significado oculto dentro.
Eran simples chocolates… con forma de corazón.
Claro, eran típicos del día, no había nada extraño en ello. Sacó uno mirándolo más de cerca. La bolsa estaba llena de corazones y estrellas; y sin notarlo su mirada vagó entre los demás Vocaloid notando que el contenido de sus bolsas era un poco diferente, hasta que su atención terminó sobre Len quien volvió junto a él, o mejor dicho paso a su lado acercándose a Rin.
Lo observó entregando una última bolsa a Rin a lo que la rubia respondió con un efusivo abrazo. Lo siguiente que Kaito supo fue que tenía ambas miradas azules sobre él y un segundo después notó que su mano estaba sobre el brazo de Len tratando de alejarlo de su hermana. Había sido una reacción involuntaria y en cualquier otra ocasión hubiera saltado lejos marcando una enorme distancia entre ellos y disculpándose por dejarse llevar.
Pero en ese momento no se sentía dueño de sus propias acciones. Mientras aún sostenía el brazo de Len llevó su mano libre donde tenía el chocolate hacia la boca del menor empujándolo hasta que Len cedió comiéndoselo.
Rin intentó decir algo pero solo un sonido extraño salió de sus labios mientras Len cubría su boca con el puño masticando sin dejar de mirar a Kaito.
De nuevo había ese algo extraño en sus ojos.
Algo que por primera vez lo hizo sentir incómodo.
Continuará…
Notas de la autora: ¡Saludos! ¿Y qué les pareció el capítulo? De nuevo se me paso de largo .
Y sé que Meiko pudo ser un poco impertinente, pero no la odien, sino fuera por ella no hubiéramos tenido un bonito encuentro KaitoxLen *^* Personalmente me gusta mucho Rin, tiene ideas muy buenas XD jeje, aunque eso tal vez le traiga problemas, ya lo veremos más adelante.
Espero sus opiniones sobre el capítulo, se agradecen los views pero los reviews aceleran las actualizaciones =P
¡Besos!
Yui-chan
"World's End Dancehall" – Project Diva – Versión Chorus
