Amarillo Turquesa
Quinta Voz
Cendrillon
"Un extraño aparece con una voz susurrante"
"No sé si sentirme molesta, aturdida, avergonzada… tal vez debería buscar a mi hermano y tener 'la charla'. Como hermana mayor hay muchas cosas de las que debería hablarle… aunque podría ser un poco tarde para eso.
Justo ayer en la noche encontré un sospechoso papel que mi hermano intentó esconder de mí pero en cuanto pude me vi en la obligación de averiguar de qué se trataba. Ahora lo tengo en mis manos y me alegra haberlo roba… es decir, tomarlo prestado.
¡Es una carta de amor!
Solo hay una persona a quien pudo escribírsela. De eso no tengo dudas pero… lo que me preocupa es el contenido. Es… demasiado. No sabía que su relación había avanzando tanto luego de unos simples chocolates. Sé que la última vez me equivoque en mis suposiciones pero esta vez tengo la prueba tangible. Esta carta lo dice todo.
Sé que mi hermano es una persona responsable pero me preocupa que se deje llevar por el momento…
– Rin, ¿por qué no me contestas? –Len la golpeo ligeramente en el hombro luego de haber llamado a la puerta de su habitación sin obtener respuesta. Solo por curiosidad entró para encontrarla hablando sola, de nuevo. Sintió curiosidad por lo último que había escuchado pero ya se había resignado a no entender el nuevo hobbie de Rin.
– Lo siento, no te escuche –murmuró con inocencia girando en su silla para encarar a su hermano– ¿qué necesitas…?
– Eso es mío, ¿cierto? –interrumpió volviendo su rostro serio al ver la hoja que tenía Rin. De reojo pudo ver el código en la parte alta del texto.
– Lo encontré en tu habitación –dijo alzando un poco el mentón– lo dejaste tirado, creí que ya no lo necesitabas. Pero… –lo miró un momento antes de ver la hoja como si fuera la esperanza de su vida– lo que dice aquí…
Len no le dio oportunidad de terminar su intento de pregunta antes de arrebatarle la hoja. Leyó rápidamente las primeras líneas, no necesito más para palidecer hasta semejar a un fantasma. Sostuvo la hoja con ambas manos temblando mientras intentaba no romperla.
¿De quién demonios había sido esa idea? ¿Y cómo se atrevió a aceptar sin leerla antes?
– Len… –carraspeo tratando de llamar la atención de su hermano, pero éste parecía aterrado. ¿Acaso se había equivocado? Quizá él no había escrito la carta, pero sino lo había hecho él… entonces ¿Kaito? Abrió la boca casi formando una "o" imaginando la escena. Conocía la fama de Kaito, al igual que todos en Crypton pero escribir ese tipo de cosas…– Len, ¿acaso Kaito…?
Aquella frase sin terminar logró la atención de Len provocando un leve sonrojo en su hermana.
– ¿Entonces fue él?
– Pero yo no lo sabía –balbuceo Len animándose a leer un par de líneas más antes de desistir golpeándose la frente– ¿cómo pude aceptar?
– ¡¿Qué?! –Rin abrió los ojos en demasía siendo su turno para asustarse– ¿Kaito te lo dijo? ¡Espera! ¿Cómo fue? ¿Qué paso? –la escena se volvió más nítida en su mente mientras se felicitaba por un logro no confirmado.
– Pues no fue su idea –dijo finalmente mirando a su hermana. Frunció el ceño preguntándose sino estaba imaginado aquellas estrellitas alrededor de Rin. También había una chispa extraña en sus ojos, muy parecida a la que vio la primera vez que la encontró hablando sola– supongo que Kaito debe estar tan confundido con esto como yo.
– Supongo que si –se puso de pie tomando las manos de Len entre las suyas estrujando la hoja con los dedos de ambos– pero debes saber que él lleva mucho tiempo pensándolo. Debes creer en su sinceridad.
– ¿Lleva tiempo pensándolo? Pero, ¿por qué conmigo?
– ¿No es obvio? ¿Él te…?
– Creo que la versión que grabó con Miku-san era bastante buena.
Rin estaba segura que una parte de su alma se acababa de desprender de su cuerpo. Sentía la piel fría entre las manos cálidas de Len. Supuso que eran sus esperanzas que acababan de ser destruidas.
– ¿De qué estás hablando? –murmuró llorosa bajando la cabeza. Sus manos permanecían unidas mientras Len intentaba encontrar su mirada bajo el flequillo que ahora la cubría.
– De la canción. "Cendrillon" –respondió sin entender– Kaito la grabó con Miku-san y ahora la grabaré con él. ¿Recuerdas? Por el castigo que tú y yo perdimos.
– Claro… el castigo…
– Pero la canción es demasiado… reveladora. No sé quien hizo la modificación pero debe ser una broma.
– La carta de amor es una canción…
– No me imagino cantando esto –rió ignorando los murmullos agónicos de Rin– y si tengo que mirarlo a los ojos va a ser muy vergonzoso. Por cierto, ¿de qué hablabas tú?
Rin levantó la cabeza encontrando la mirada brillante de su hermano, mucho más tranquila que la expresión horrorizada que tenía antes. ¿Por qué le resultaba tan difícil aceptar lo que sentía?
– Tal vez Kaito hizo las modificaciones –dijo evadiendo la pregunta, esperando que Len finalmente reaccionara.
– ¿Él? No lo creo –volvió a reír– si quisiera cantar algo de ese tipo seguramente sería con Meiko-san, no conmigo.
– ¿Meiko? ¿Ella qué tiene que ver?
– Pues… que tienen una especie de relación, ¿no?
Así que eso era. Rin soltó las manos de su hermano mirando la hoja arrugada entre ambos.
Len estaba celoso.
Creía que Kaito tenía una relación con Meiko, por eso se negaba a aceptar lo que sentía. La repentina furia que casi la hizo golpearlo ahora se dirigió hacia Kaito. ¿Cómo se atrevía a provocar que su querido hermano se sintiera inseguro? Ya ajustaría cuentas con ese adicto al helado en cuanto tuviera oportunidad.
– Te equivocas, Len. Ellos no están saliendo. A Kaito no le gusta ella, y Meiko… digamos que ella es agradable con todos. No tienes que preocuparte por eso.
– No lo hago… –rió nervioso alborotándose un poco el cabello. Era otro de esos momentos en que no entendía a Rin– pero de verdad parecen llevarse bien.
– ¡Olvida eso! –gritó empujándolo hacia la salida– ¡ahora ve y graba ese video! ¡Y más te vale que lo mires a los ojos como debe ser! No vas arruinar un buen video por tus temores, si te atreves a manchar nuestro apellido iré yo misma a golpearte –terminó cerrando la puerta de golpe frente al rostro sorprendido de Len quien se quedó frente a la habitación escuchando el eco de sus palabras.
¿De qué estaba hablando Rin?
Len estaba acostumbrado desde que tenía memoria a que sus pensamientos tuvieran cierta conexión con los de su hermana y viceversa. Cualquiera diría que era por una razón misteriosa al ser gemelos, pero sin importar la explicación, siempre había sido así.
Extrañamente desde hacía un par de semanas parecía que siempre hablaban de temas diferentes. Algunas veces era gracioso pero otras, como en ese momento, era desconcertante.
Mientras miraba la puerta recapituló su conversación… ¿a qué se refería Rin con que Kaito llevaba tiempo pensándolo? ¿Pensando en qué? Frunció el ceño dejando el tema, si descubría que tenía que ver con las locuras que su hermana pensaba cuando hablaba sola se sentiría muy tonto por darle importancia.
Cuando llegó al salón de prácticas donde Leon los había citado, Len entró sigilosamente con la sensación de que había llegado tarde, pero en cuanto abrió un poco la puerta apenas lo suficiente para asomarse y no ser demasiado visible, encontró el lugar vacío. Solo al entrar completamente notó la presencia de Kaito, el chico lo miró desde la esquina junto a la puerta recargado en la pared con una hoja en la mano.
– Creí que había llegado tarde –sonrió Len recuperándose de la impresión inicial. Tenía que dejar de escuchar los comentarios de su hermana antes de que empezara a tomarlos en serio.
– Creo que así es. Leon es el que va a llegar tarde –dijo dándole una breve sonrisa antes de volver a leer. Aunque se guardó su comentario sobre el inusual comportamiento del menor. ¿Desde cuando era tan… distante? Lo siguió con la mirada hasta que se sentó en una banca en el lado opuesto del salón, traía una hoja que estaba seguro era copia de la suya– Len, ¿estás bien? –preguntó sin poder evitarlo.
Len volvió a mirarlo notando el ceño fruncido de Kaito. Entonces, sin razón aparente empezó a reírse estrujando la hoja en su mano al inclinarse para evitar que una intensa carcajada lo hiciera parecer más loco.
Kaito lo observó sin moverse de su lugar, primero confundido y luego sonriendo. No entendía lo que pasaba pero ver el gesto alegre de Len fue suficiente para tranquilizarlo e incluso para agradecer porque todo estaba en orden. Len no lo estaba evitando y no había ninguna razón extraña entre ellos que rompiera su amistad.
Días atrás había estado a punto de que sus sentimientos lo traicionaran pero comprobar por un breve momento la posible reacción de Len le basto para reconsiderar lo valiosa que era su amistad. No valía la pena arriesgarse a perder el solo hecho de estar cerca de Len.
– Veo que hay un buen ambiente aquí –Leon apareció con un sonoro portazo mirando de un lado a otro la inusual distancia entre los Vocaloid. Finalmente Len pudo controlarse dando un suspiro antes de mirar al mayor.
– Lo siento, es solo que esta canción es tan absurda –dijo agitando la hoja– en serio, ¿a quién se le ocurrió?
– ¡A mí! –la cantarina voz de Lola la precedió mientras aparecía detrás de Leon– ¡buenos días, extraños! –saludo con su típica peculiaridad. Acercó una silla hacia Len arrastrándola sin preocuparse antes de ocuparla– dime, querido Len, ¿qué en esa canción te parece absurda?
– Todo –dijo sonriendo con aquel gesto infantil que lo hacía verse mucho más joven de lo que era– y para empezar, ¿por qué nosotros?
– Creo que haces una pareja adorable con Kaito –dijo seriamente envolviendo el cuarto con un extraño silencio. Len le sostuvo la mirada sin notar la palidez que cruzó el rostro de Kaito y finalmente Lola sonrió, vencida– y también fue una petición de los fans. ¿Sabías que las encuestas fueron muy altas con la última versión de "Cantarella"? Sin mencionar su improvisado acto en la plaza la semana pasada.
– Eso suena más coherente –dijo mirando la hoja.
– No es tan malo, solo son un par de frases aquí y allá sin un significado realmente grave. No lo pienses demasiado, solo canta.
Len la escuchó pero esa no era su preocupación. Nunca había tenido problemas con las canciones, o con quien las cantaría. Mucho menos con Kaito, era un buen amigo y siempre se divertía con él. El verdadero problema seguía siendo la letra. No porque fuera tan "grave" como Lola la calificaba sino porque había ciertas frases que no entendía. Y tampoco se atrevía a preguntar, ni siquiera a su hermana.
Suspiró aceptando la recomendación, simplemente podía cantarla, aunque tal vez tendría algunos problemas de entonación. "El alcance estricto de un plátano…" decía en una de las estrofas.
– ¿Podemos empezar? –preguntó Lola interrumpiendo su lectura– Kaito, ven, siéntate –pidió señalando el espacio al lado de Len– el video final será un dueto pero quiero que ambos practiquen juntos. El ritmo será el mismo que la versión original de "Cendrillon".
Mientras explicaba, Leon acercó una pequeña mesa móvil y colocó una laptop sobre ella. Buscó en algunas carpetas antes de girarla para que Lola pudiera ver la pantalla, tras la aprobación de la morena, Leon salió y la música empezó a sonar.
– Empecemos con la primera nota –pidió tomando su propia copia de la letra– Len… –señaló al menor y sostuvo la palma frente a él esperando el momento en la pista, unos segundos después le hizo la seña para que empezara y Len dio la nota alta.
Como si se tratara de un director de orquesta, Lola indicaba al rubio la intensidad que debía dar a su voz, subiendo y bajando para seguir el ritmo de la música, durante quince segundos antes de pedirle que se detuviera para luego subir la nota y cortar.
La letra escrita que los tres compartían especificaba qué parte cantaba cada uno, así que Len supo el momento en que la parte vocal iniciaba con él y la primera de un conjunto de frases extrañas: "Me acosas hasta la mañana…". Aquello era solo un poco más extraño que su versión de "Cantarella", pero era diferente seguir una canción que podría dirigirse a cualquier persona, a usar esta, que se sentía tan especifica. No podía evitar el pensamiento de que la estaba cantando para Kaito.
"Abusas de mí con previsión" fue el final de su estrofa y una extraña mueca en su rostro cambió, incluso, la entonación que dio al final de la frase. ¡No quería cantar sobre abusos y perversiones! Se contuvo de cubrirse el rostro pero no pudo levantar la vista de la hoja mientras Kaito retomaba el ritmo. Era increíble la calma con que lo hacía, pero en seguida Len empezó a atormentarse imaginando la parte del video. Rin le había dicho que debía mirar a Kaito apropiadamente, ¡pero ahora ya no tenía idea de que significaba eso!
Apenas un par de frases del mayor, y Len tuvo que unirse de nuevo a la pista. Acopló su voz rápidamente a la del otro modulando su tono para no resaltar demasiado y lograr la armonía necesaria en un dueto. Siguió la letra repentinamente feliz de no entender algunas frases del coro, parecía más fácil si solo cantaba como si se tratara de un idioma diferente.
Kaito lo miró de reojo cuando terminaron el coro y siguió una pequeña pausa en la que solo se escuchó la pista. El rubio aferraba la hoja con tanta fuerza que ya tenía las orillas enroscadas, su rostro estaba prácticamente dentro de las letras. La simple visión le pareció muy divertida, de algún modo eso lo había relajado luego de leer varias veces la letra entendiendo el significado sin problema y por esa misma razón preocupándose por la reacción de Len. Era obvio que no le agradaba semejante idea para un video pero había que reconocerle el esfuerzo.
Aprovechando su exceso de concentración, Kaito se pudo dejar el lujo de mejorar su interpretación, dejando que sus sentimientos se reflejaran en esa canción, no iba negar que a una parte de si le gustaría que Len entendiera la letra y que pudiera ver el sentimiento impreso que él le daba a su voz. No eran las mejores palabras para expresarse pero esa era la parte mala de si que pedía a gritos saltar sobre el rubio.
Lola observaba fijamente al rubio con la mano cubriendo su boca. Era increíble ver al famoso Len Kagamine haciendo una interpretación tan mala. No era la simple molestia obvia que tenía por la letra era mucho peor. Su entonación era mala y lo único que estaba haciendo era seguir el ritmo de Kaito.
"Me oirá llorar mi maestro con cada embestida" fue la última frase que se escuchó.
– ¡Alto! –chilló Len de pronto frotando su cabeza, sin notar que Lola había pedido la pausa al mismo tiempo.
La música terminó y Kaito fue el único que trato de contener la risa, en parte para no incomodar más a Len y la mirada seria de Lola que era una clara advertencia.
– Lo siento –siguió Len aún sin mirar a nadie– es solo que…
– No te agrada –dijo Lola sonriendo con un gesto que no parecía del todo feliz– es obvio. Pero te prometo una cosa: vamos a grabar este video aunque tenga que… –finalmente Len la miró esperanzado en que tendrían una solución– conseguir un reemplazo.
Eso no era lo que Len esperaba y lo cierto es que Lola tampoco lo tenía en mente, solo se le había ocurrido en el momento. En teoría, solo había una forma de amenazar al rubio.
– ¿Reemplazo? –fue Kaito el que preguntó, igualmente intrigado.
– Por supuesto. Len esta al borde de un colapso –dijo cuidando sus palabras, hablando como si el aludido no estuviera presente– solo puedo contar con un reemplazo. Por suerte hay una persona que podemos usar en tu lugar y con ciertos cuidados nadie lo notara.
De pronto el tiempo se detuvo para Len mientras se imaginaba esa canción en la voz de Rin. Era cierto que ambos, en realidad cualquier Vocaloid, habían interpretado alguna canción, que él en lo personal no había entendido del todo, y que en su momento asumió se trataban de temas más adultos. Incluso ellos como hermanos habían cantado simulando ser pareja. Pero la idea de ver a su hermana cantando ese tipo de cosas que rozaban lo vergonzoso no le agradaba demasiado, y ahora Lola, incluso estaba jugando con su orgullo como hermano, hombre y Vocaloid.
Si lo mejor que podía hacer era imaginar a otra persona en el lugar de Kaito, no debería haber problema.
– Olvídalo, lo haré –terció logrando la aprobación de Lola.
Kaito pudo superar sus ataques internos de risa al ver la mirada seria de Len. Supuso que aunque le molestaba la letra le resultaría aún peor ver a su querida hermana en una situación igual de embarazosa. Aunque conociendo a Rin, eso podría no ser tan cierto. Respiró hondo y sin previo aviso empezó a cantar sin pista y desde el principio, saltando la nota alta para iniciar la letra, aunque esa parte le correspondiera a Len.
Lola lo miró sin intenciones de detenerlo pero Len enseguida volvió su atención a la hoja siguiendo la letra unos segundos antes de imitar el ritmo de Kaito adaptando su voz una vez más a la del mayor. Esta vez trato de pensar que Kaito no estaba frente a él y que definitivamente no le estaba cantando a él. Trato de imaginar que estaba contando la historia de alguien más a través de la canción. Era solo una bizarra canción romántica.
"Eso fue más de lo que podía soportar" a escasas líneas de terminar la letra, Len miró a Kaito dejando de cantar al escuchar esa frase. Kaito mantenía su atención en las últimas líneas pero Len no podía dejar de verlo. Estaba seguro de que algo se había escuchado diferente en esas palabras. Cuando el mayor dejo de cantar y sus ojos se encontraron, Len pudo ver ese extraño destello que últimamente parecía cubrir los ojos azules.
– ¡Perfecto! –aplaudió Lola liberando a ambos de sus ensoñaciones personales– practicaremos un par de veces más así, sin la música y después con ella. Len mejoró bastante. Tenía la idea de que tu voz sería la guía pero creo que suena mejor así. Kaito, eleva un poco más tu tono –ambos asintieron sin decir más volviendo su atención a las hojas.
Para la hora del almuerzo, Lola los invitó a un restaurante de comida rápida no muy lejos del edificio donde habían ensayado. Convenientemente disfrazados con lentes, gorras y atuendos sencillos contrario al llamativo vestuario que distinguía a los Vocaloid, lograron escabullirse sin ser vistos. No porque tuvieran prohibido salir de las instalaciones de Crypton sino porque el restaurante que Lola había elegido no era una buena opción.
Cada Vocaloid tenía cierto régimen alimenticio, rutinas de ejercicio y diversas sesiones sobre salud para mantenerlos físicamente aptos ante las intensas agendas que surgían. Su alimentación era algo primordial por eso Kaito era uno de los que más sufrían por la prohibición del helado que tanto le gustaba.
Lola los miraba de uno al otro divertida por sus reacciones infantiles ante lo que podría considerarse un lujo. Kaito intentaba frenarse pero a Len dejo de importarle en cuanto pusieron un pie en el lugar. De todos los Vocaloid con los que había trabajado, Len era uno de los más curiosos, era increíblemente polifacético. Podía ser un niño de la edad que tenía y podía interpretar todos los papeles que se le pedían, por eso sabía que la versión de "Cendrillon" que estaban intentando no tendría problemas. En cuanto pudiera ajustarse sería perfecto.
Mientras sorbía lo último de su bebida miró la enorme sonrisa de Len comiendo la montaña de helado que había pedido de postre. Y luego a Kaito, quien aún intentaba fingir que el helado no era su debilidad. Aún así se permitió cierta observación entre ellos. La razón por la que la versión masculina de "Cendrillon" estaba funcionando era porque se trataba precisamente de ellos. Tenían cierta química que bien podía estar relacionada con su amistad. Supuso que de haber elegido a alguien más no se vería tan real.
Sonrió sin pudor apoyando el rostro en sus manos mientras se recargaba en la mesa. Aquel gesto fue tan descarado que tanto Len como Kaito la miraron.
– ¿Qué ocurre? –preguntó Len hablando con la cuchara aún en la boca.
– Ustedes dos hacen una linda pareja.
Inevitablemente Kaito empezó a toser girando el rostro para no mirar a ninguno. Len, por el contrario, no entendió el problema, frunció el ceño continuando con su helado.
– ¿No lo crees, Len? –insistió Lola un poco decepcionada por la reacción del menor, aceptando que aún era un niño. Len simplemente movió los hombros.
– No tengo idea de lo que estás hablando.
– ¿Kaito?
– Apoyo lo que dice –murmuró frotando su garganta– Lola, no deberías decir ese tipo de cosas –pero aún no miraba a nadie.
Lola arqueo una ceja mirando sin disimulo a Kaito. Lo normal ante ese comentario seria una reacción como la de Len. Pero Kaito… se veía muy incómodo. Ni siquiera había negado por si mismo, como si no pudiera hacerlo ¿acaso era verdad?
Sin poder evitarlo Lola empezó a reírse de algo que solo a ella le parecía divertido. De nuevo Kaito y Len la miraron y luego entre si preguntándose en silencio qué estaba pasando. Pero la morena los ignoró y se levantó, aún tratando de detener su euforia.
– Voy a adelantarme –dijo finalmente– terminen su postre, los veré más tarde –y sin más salió dejando a los chicos con expresiones igual de sorprendidas.
– ¿Qué acaba de pasar? –preguntó Len girándose hacia Kaito solo para que éste rehuyera su mirada.
– Ideas de Lola, no lo pienses demasiado –murmuró mirando el helado frente a si que ya había empezado a derretirse, jugueteo con la cuchara y el agua en la que el postre se estaba convirtiendo.
– Supongo que si –su expresión se torno pensativa– dijo que tú y yo parecemos una pareja… –era curioso que la idea no acabara de formarse bien en su mente. Vagamente lo asocio a la falsa impresión que tenían algunos de sus fans y los de Rin respecto a su relación– pero creo que se equivoca. A ti te relacionan más con Meiko-san, ¿cierto? –interrumpió las intenciones de Kaito por hablar sin saber por qué precisamente se refería a Meiko. Por alguna razón el hecho de que ellos estuvieran juntos era algo que no podía sacarse de la cabeza. Rápidamente se justifico imaginando que reaccionaría del mismo modo si Rin intentara salir con alguien.
– ¿Meiko? ¿Por qué ella? –Kaito olvidó su nerviosismo pensando un modo de justificar las palabras de Lola cuando la pregunta de Len lo tomó por sorpresa y no tenía relación con el tema.
– Porque… ustedes están saliendo, ¿no?
– No… –dijo casi sonando como una pregunta. Intentó pensar en alguna razón que le hubiera dado esa impresión a Len, tal vez algo que Meiko dijera, o alguna acción malinterpretada– ella no me gusta –aclaro como si tuviera la obligación de justificarse.
Y de hecho sentía que así era. Sabía la fama que le habían creado entre sus fans y que en algún momento se convirtió en una duda dentro de Crypton. No negaría que en su momento se divirtió con las posibilidades pero luego de descubrir lo que Len significaba para él, dejo atrás cualquier otro intento de relación e incluso seguía esforzándose por cambiar su imagen ante Len.
– Tal vez pensabas que estábamos saliendo porque ella es demasiado… amistosa –dijo, siendo Len el que ahora evitaba su mirada. Se contuvo de gritarle que no le gustaba nadie más porque estaba enamorado de él pero decirlo tampoco parecía muy cuerdo. Sonrió con un aire pesimista.
– Igual que Haku-san –dijo Len de pronto volviendo a sonreír– ella también es muy efusiva. Incluso Rin me preguntó alguna vez si ella me gustaba –comió las últimas cucharadas de su helado y se puso de pie. Kaito estaba sentado en la orilla de la mesa así que lo miró esperando que se moviera.
– Entonces, ¿ella no te gusta? –preguntó sin poder evitarlo, olvidando controlar sus emociones para que no se reflejaran en su rostro. Len lo observó en silencio un momento volviendo a sentirse incómodo.
– No –dijo alborotando su cabello– ella es muy agradable pero la veo igual que a Miku-san.
Kaito torció el gesto para evitar que un suspiro de alivio se escapara de sus labios. No era un secreto para nadie que Miku era como la hermana mayor de los gemelos. Si Len veía a Haku del mismo modo, entonces no había peligro. Olvidándose de lo que quedaba de su postre, se levantando apurando a Len para que volvieran, con sus ánimos de nuevo arriba pensado que tendría que buscar más excusas para invitarlo a salir. Solo como amigos, claro. Era agradable caminar a su lado y compartir momentos como ese. La sonrisa en su rostro se negaba a irse, y aunque solo fuera una felicidad momentánea, eso era suficiente.
Len lo miró de reojo sin entender aquellos cambios de humor tan repentinos. Un momento pareció molesto y luego abatido, ahora se veía feliz y él seguía sin entender qué pasaba. Pero la confusión fue mayor cuando notó cierto alivio al saber que Kaito no estaba saliendo con Meiko. Se sintió repentinamente egoísta y solo podía haber una explicación.
Kaito era su amigo.
Se había acostumbrado tanto a él en los últimos meses, le agradaba su compañía y siempre se divertían. Después de Rin, Kaito era la persona con la que pasaba más su tiempo libre. Y ya que últimamente los elegían para grabar los mismos videos, eso había aumentado su tiempo de convivencia. Si de pronto Kaito eligiera salir con alguien, él se quedaría solo de nuevo.
Eso debía ser lo que lo estaba molestando tanto.
Las siguientes horas las pasaron practicando la coreografía, una rutina muy sencilla que repetía algunos de los pasos que ya habían usado para "Cantarella". Incluía, además, algunas partes actuadas para acentuar el significado de la letra. La versión original que Kaito había grabado con Miku era algo más dramático, mientras que esta versión rebosaba el romance.
Ensayaron la coreografía completa sin las pausas varias veces, enfocándose en la coordinación. Siendo Len el más diestro en baile, fue también el más rápido en aprender los pasos, sus fallos fueron menores en comparación de Kaito. Al final se decidió que Len se situaría un par de pasos delante del mayor mientras Kaito sería la voz principal. Era una combinación inusual pero Lola sabía que no tenían mucho tiempo para perfeccionar la visión original que tenía y confiaba en que esos sencillos cambios cubrirían los fallos. Aunque eso no se lo había dicho a los Vocaloid.
Miró su reloj asintiendo para si. Casi era la hora. Cuando levantó la vista, Len estaba explicando una serie de pasos a Kaito mientras éste los repetía como si fuera su sombra.
Len tenía cierta habilidad para el baile que se reflejaba en la forma como marcaba los pasos, era algo innato que no podía ser imitado pero también tenía la facilidad para explicarse así que por un momento Kaito pareció más tranquilo con su dirección que con la de Lola.
La morena volvió a mirarlos con la intensidad con que últimamente lo hacía. No podía explicarlo, pero realmente había algo en ellos que había cambiado. Tal vez las fans también lo habían notado, por eso los pedidos para verlos juntos habían aumentado en las últimas semanas. Eso no evitaba que la curiosidad de Lola le hiciera ignorar ese detalle. Al menos podrían sacarle provecho con la nueva idea en la que trabajaría en conjunto con Leon y Miriam.
– Bien, bien –aplaudió de pronto deteniendo la pista– dejaremos la coreografía por un momento, quiero tomar algunas fotos –dijo acercándose a ellos– para las pausas tomaremos algunas fotografías, solo quiero hacer unas tomas de prueba.
Tomó a ambos por una mano acercándolos al centro del lugar donde posteriormente se montaría la escenografía que ya se había usado para una de las versiones de "Romeo & Cinderella".
– Los dos de frente –pidió soltándolos para que se acomodaran uno frente al otro. Len hizo un esfuerzo por no reírse al ver el semblante serio de Lola, mirándola de reojo– Len, tu mano sobre su rostro –de inmediato obedeció rozando el rostro de Kaito quien miraba a Lola esperando indicaciones– Kaito, tu mano izquierda detrás de su espalda, la derecha cerca de su pecho, la mirada sobre él. Len, tus ojos hacia abajo.
Lola retrocedió un par de pasos mirándolos mientras preparaba la cámara. Asintió para si misma buscando el ángulo correcto. Mientras les pedía que no se movieran escuchó la puerta abrirse pero no se distrajo de su trabajo, hasta que Leon se detuvo a tu lado. Lo miró de reojo y antes de tomar la primera fotografía bajó la cámara al ver una tercera persona que se interponía en la imagen.
Ni Kaito ni Len se habían movido apesar de las visitas que habían llegado. El mayor estaba más concentrado en disfrutar de la excusa para tener a Len tan cerca, incluso estaba emocionado luego de escuchar las ideas que Lola tenía para las fotografías. El mayor reto ahora era mantener su semblante serio aunque por dentro casi podía saltar sobre el rubio.
Len no tenía problemas para mantener su expresión neutra, además de que no estaba mirando a Kaito a los ojos, mantuvo su vista en algún punto entre su cuello y la camisa haciendo que su mirada se viera cansada.
– Tu rostro debería estar un poco más arriba.
Se escuchó una voz grave que ambos reconocieron al instante pero fue Len quien pudo ver el rostro de Gakupo, detrás de Kaito, cuando apoyó una mano bajo su mentón levantando un poco para encontrar sus miradas.
En seguida la expresión de Len cambió a una de total asombro para sonreír de un modo que casi asustó a Kaito, quien estando en medio de ambos terminó por separarse dando un golpe al brazo de Gakupo para alejarlo de si.
– ¡Gakupo! ¡Volviste! –soltó Len acercándose a él cuando Kaito se alejo.
La euforia de Len no era la típica expresión que le daba a cualquiera, para dolor de Kaito, era por la simple presencia de Gakupo. El único de los Vocaloid que él detestaba tanto, aunque hasta hacia poco tiempo no sabía el por qué.
Desde que Gakupo se había unido al grupo especial de Crypton, Len se había empeñado en seguirlo, no era un secreto para nadie la profunda admiración que le tenía y que el mismo Gakupo parecía disfrutar. Kaito lo había escuchado decir alguna vez que era él quien debía aprender de Len pero en ese entonces solo le parecía molesta la actitud de Gakupo, no podía evitar pensar en él como alguien arrogante y presuntuoso que se aprovechaba de la ingenuidad de Len para vanagloriarse. Para su tranquilidad, Gakupo pasaba mucho tiempo fuera del país y eso le ahorraba sufrir su presencia, pero cuando descubrió que estaba enamorado de Len supo que su molestia contra Gakupo… eran celos.
Justo como ahora, ver a Len tan cerca de Gakupo, hablándole con ese irritante brillo en su mirada era molesto. Parecía haberse olvidado de todo, ¡incluso de que estaba trabajando con él! Suspiró agitando un poco su cabello desde la frente antes de acercarse a ellos.
– ¿Entonces te quedarás? –preguntó Len deteniendo en seco las intenciones de Kaito por interrumpir.
– ¡Por supuesto! Vine a reemplazar a Kaito –sonrió el mayor mirando con burla al peliazul. Estaba consciente de la aversión que el otro le tenía por eso era divertido jugar con él.
– No digas eso, Gakupo –intervino Leon con una media sonrisa– vas a provocarle algo a Kaito.
– No lo escuches, Kaito –dijo Lola apoyándose en el hombro del peliazul– en realidad esta aquí para trabajar con ustedes.
Para Kaito, escuchar eso fue peor que saberse reemplazado por su mayor rival. Pero cuando vio la mirada ilusionada de Len girando entre uno y otro para compartir la sonrisa de Gakupo, algo dentro de él empezó a quebrarse.
Nunca había visto ese tipo de expresión en Len dirigida hacia él.
Continuará…
Notas de la Autora: Si, lo sé, más que un fic romántico parece que desquitó mi furia contra Kaito XD jajaja, pero no es así, lo juro! Solo es un pequeño "extra" necesario para la saga que sigue. Ya entenderán en el próximo capítulo ;) y espero que les haya gustado éste.
Gracias, por adelantado por los views y reviews XD jejejeje, que si los espero .
Y ya que no voy a poder actualizar hasta el próximo año… ejem: ¡Muchas felicidades en estás fiestas que se acercan! ¡Feliz Navidad y Año Nuevo! Que todos puedan pasar estás fiestas en compañía de sus familias y seres queridos, mis mejores deseos para este año que esta por empezar y un gran abrazo =D!
Yui-chan
"Cendrillon" – Project Diva – Versión Kaito/Len
