Amarillo Turquesa
Sexta Voz
Imitation Black
-primera parte-
"Y si este amor no me pertenece entonces esta bien romperlo"
"Desperté con la sensación de haber dormido mucho pero en cuanto vi el reloj al lado de mi cama descubrí con sorpresa que apenas habían pasado cinco minutos desde que logré conciliar el sueño. ¡Horas intentado dormir! Solo para encontrar el motivo de mi preocupación durmiendo a mi lado.
Len acababa de arrojarse sobre mi cama y el golpe de su espalda contra la mía fue lo que me despertó pero obviamente él esta muy cansado porque sigue muerto como un tronco. Trae puesta una playera sencilla y una toalla alrededor de sus hombros, peor aún, tiene el cabello mojado.
Ni siquiera me moleste por todos esos detalles. Tampoco era extraño que estuviera en mi habitación. En cierto modo era normal. La casa donde vivimos con nuestros padres es muy pequeña, así que desde niños compartíamos habitación, lo raro había sido llegar a Crypton y separarnos, así que de vez en cuando yo me quedo en su cuarto y él en el mío, aunque en su caso siempre ocurre por un error. Justo como ahora, se ve tan cansado que estoy segura de que entró aquí sin darse cuenta."
– Len… –susurró acariciando su cabello– ¿por qué no te das cuenta que él esta enamorado de ti?
Rin estaba segura que el cansancio de su hermano tenía todo que ver con el último video que debía grabar con Kaito y no con los sentimientos del peliazul, pero verlo tan preocupado esa mañana le hizo pensar que Len estaba, deliberadamente, negando sus sentimientos. Entonces no sería tan distraído como ella pensaba, al contrario, podía dejarse llevar por el miedo. Y eso no era bueno ni para él ni para Kaito, él estaba perdiendo una gran oportunidad y…
– …Lo estás lastimando… y creo que ni siquiera te das cuenta –dejo que sus pensamientos escaparan mirando el lento respirar de Len. Entonces presiono su nariz con suavidad varios segundos hasta que logro despertarlo.
– ¿Rin? –murmuró adormilado, ni siquiera se había dado cuenta de la falta de oxígeno. Se frotó los ojos un poco antes de volver a cerrarlos– ¿por qué estás en mi habitación? –preguntó intentado dormir de nuevo.
– Tonto. Tú estás en mi habitación –afirmó sin moverse de su sitio, aún recostada, usando los codos como apoyo para mirarlo.
Le tomó un momento más al rubio procesar lo escuchado antes de volver a abrir los ojos, giró sobre si para mirar al lado de la cama donde el mueble contiguo tenía un par de fotografías de ellos.
– Ah, es cierto –dijo despertando al fin– lo siento… –bostezó recostado sobre su espalda apoyando una mano en su estómago. Tampoco tenía intenciones de irse, se sentía demasiado cansado para moverse.
– Y tienes el cabello mojado, te vas a resfriar.
– Prometo no hacerlo… –dijo con los ojos cerrados– ¿otra vez estabas hablando sola?
– ¿Escuchaste lo que dije? –preguntó fingiendo desinterés.
– No. Solo escuchaba tu voz pero no entendí que decías –dijo hablando aún adormilado– en serio, tienes que dejar de hacer eso, empiezas a asustarme.
– No hablo sola. Lo imaginas.
– Ja.
– ¿Cómo te fue con el video? –siguió preguntando sabiendo que Len estaba entre el sueño y la realidad, no recordaría lo que hablaran.
– Bien… creo. Pero no pude mirar a Kaito como dijiste…
– ¿Por qué no? Debía ser fácil.
– ¿Cómo puedo mirarlo como si estuviera enamorado? No sé como se siente estarlo…
– Pues entonces enamórate –dijo intentado no reír.
– Claro…
– Len, –dijo acercándose hasta alcanzar su oído– enamórate de Kaito.
Pero Len ya se había dormido, no respondió al último comentario de Rin que bien lo pudo haber pensado porque su voz prácticamente no se escuchó. Aún así una breve sonrisa apareció en el rostro de Len.
Cuando Rin volvió a abrir los ojos rogó mentalmente porque hubieran transcurrido al menos un par de horas. No quería empezar a molestarse de nuevo por ser despertada antes de tiempo. Entreabrió un poco los ojos tratando de mantener el sueño y lo primero que vio fue el rostro tranquilo de su hermano, aún dormido sobre su brazo derecho, prácticamente en la misma posición en que había caído la noche anterior.
Por la luz de la ventana, Rin sonrió satisfecha de ver que ya había amanecido. Y de pronto se escuchó de nuevo el golpeteo que lejanamente la había traído del mundo de los sueños. Miró a su alrededor despertando completamente al reconocer el ruido en la puerta. Se levantó con cuidado de no despertar a Len, pero el menor parecía muerto, ni siquiera notó su ausencia mientras ella le dirigió una mirada curiosa, de pie al lado de la cama.
Cuando el golpeteo se repitió, se apuró a atender sin importarle mostrarse en pijama. Abrió la puerta de golpe encontrando el rostro tranquilo de Kaito.
– Lo siento, no quería despertarte –se disculpó el mayor antes de siquiera saludarla.
– Ya estaba despierta –mintió sonriendo ante la expresión mortificada de Kaito– ¿qué ocurre?
– Fui a buscar a Len, pero creo que salió muy temprano. ¿Tendrás alguna idea de donde esta?
– Puede que ni siquiera volviera a su habitación –dijo Rin cambiando su gesto por una seriedad total que en seguida disparó las alarmas de Kaito, y casi al mismo tiempo Rin soltó una disimulada carcajada– lo siento, es mentira. Len se quedo a dormir aquí.
Kaito la miró con los ojos muy abiertos y entre sus risa contenida bajó la mirada avergonzado. Pudo evitar que su rostro se coloreara pero tuvo que dejar las intenciones asesinas contra cierto intruso negándose a aceptar que se estaba volviendo paranoico. Tosió un poco recuperando su compostura y la atención de Rin.
– Pero, ¿qué le hicieron? –dijo Rin en cuanto pudo controlarse– llegó tan cansado que hablaba entre sueños. Creo que dijo algo sobre ti –desvió la mirada fingiendo que lo pensaba. Kaito se mordió el labio evitando el impulso de preguntar– pero no estoy segura, parecía preocupado por estar enamorado…
Kaito se olvidó de las repetidas ocasiones en que Rin le había hecho bromas de ese tipo, en su mente solo existía la idea de que Len estaba enamorado. Y aunque su reacción inicial fue de gusto y su corazón se disparó imaginando que era correspondido, la imagen de Gakupo cruzó por su mente recordando la mirada de completa adoración que Len había mostrado. Su propia mente lo traicionó estrujando sus sentimientos dolorosamente casi culpándolo por permitirse caer en semejante situación.
Pero se suponía que no era su culpa. Solo había intentado proteger a Len…
Rin evitó mirarlo esperando que sus palabras surtieran efecto, al no escuchar respuesta confió en que había hecho lo correcto pero cuando se atrevió a mirarlo solo pudo sentirse culpable. Kaito tenía tal expresión de dolor que le resultó imposible disimularlo cuando sus miradas se encontraron.
– Kaito…
– ¡¿Qué estás haciendo?! –una atronadora voz gritó desde el final del pasillo llamando la atención de ambos. Rin incluso se estiró un poco fuera de su habitación para ver a Gakupo acercándose a ellos– ¿ya lo encontraste?
– Si… –Kaito aún seguía tratando de encontrar su voz así que solo señaló un punto detrás de Rin.
– ¡Gakupo! –chilló la rubia evitando un incómodo silencio que casi los atrapó– ¿cuándo llegaste?
– Justo ayer –sonrió el mayor acariciando la cabeza de Rin– te lo perdiste, tuvimos una fiesta nocturna sin control. Incluso creo que perdimos a Len.
– Lo hicieron –rió la rubia siguiendo el juego– pero logró arrastrarse hasta mi habitación. Aún sigue durmiendo.
– ¿En serio? Lo siento, Rin, no debí dejar que bebiera alcohol –se golpeó la frente con dramatismo– le dije que solo una, pero no sabe cuando detenerse.
– Entonces voy a despertarlo con una cubeta llena de hielo.
– Pero dile que fue idea mía, así no se enojara contigo.
Kaito dejo de escuchar los comentarios sin sentido dejando que su mirada se perdiera sin que alguno lo notara. Había soportado tantos conflictos mentales durante las últimas semanas que ya no sabía en qué punto se encontraba. Cuando se suponía que renunciaría a sus sentimientos, de pronto tuvo la absurda idea de que podría volverse más cercano a Len. Y cuando resultó que esa cercanía sería más cómoda para ambos si se mantenían como amigos, cuando aceptaría sus sentimientos aunque nunca llegaran a Len… aparecía Gakupo con su insoportable presencia.
Y de pronto, el mundo de Len se había reducido al Vocaloid recién llegado. Ahora no sabía si tenía que soportar su dolor o desquitarse contra Gakupo. Ninguna de las dos opciones solucionaría su problema, pero al menos la segunda lo haría sentirse un poco mejor.
Suspiró resistiendo la idea de deprimirse sin dar pelea, y cuando levantó la mirada se encontró con el rostro adormilado de Len que recién aparecía desde algún lugar dentro de la habitación de Rin, aunque se mantuvo a distancia de modo que solo él pudo verlo. Se quedó embelesado mirándolo frotar sus ojos, al parecer sin darse cuenta de dónde estaba.
Y antes de que empezara a imaginar imposibles tosió un poco para llamar la atención de Rin y Gakupo.
– Creo que debemos adelantarnos –dijo mirando al mayor– al menos podemos avisarle a Leon.
– Y eso me dará tiempo para despertar a Len –saltó Rin– créanme, es un proceso complicado.
Gakupo intentó no reírse pero terminó siguiendo a Kaito y con un suspiro de cansancio Rin pudo cerrar la puerta. Apenas giró sobre si se encontró con el rostro ya despierto de Len.
– ¿Era Gakupo?
Rin lo miró fijamente comprendiendo la reacción de Kaito. Estaba segura que Gakupo no sentía nada por su hermano y que Len solo estaba obsesionado con la idea de tener un hermano mayor, hombre, por cierto. Pero en medio de esas ideas absurdas Len acababa de lastimar, sin saberlo, la frágil estabilidad de Kaito, con algún comentario como el de ahora.
Su primer impulso fue golpearlo, el segundo fue gritarle la verdad que tanto estaba negándose pero fue el tercero el que ganó. Respiró hondo acercándose muy lentamente a Len quien en seguida dio un paso atrás preparándose para huir. No era normal ver el lado pasivo de Rin y eso solo podía ser una amenaza.
Rin llegó a su lado dejando caer la palma de su mano sobre la cabeza igualmente rubia, alborotando un poco el cabello ya desordenado. Sonrió en un gesto infantil dejando escapar una breve risa.
– Len, eres mi hermano y te quiero. Lo sabes –comenzó aún risueña– pero a veces… quisiera golpearte.
Len arqueo una ceja quedándose quieto sin saber qué decir. No parecía un comentario serio si se estaba riendo de lo que parecía una broma privada que él no acababa de entender. Abrió la boca para decirle lo extraño que él mismo se sentía, confundido con su actitud de los últimos días pero en seguida recapitulo el hecho de que sentía lo mismo respecto a Kaito. Entonces cerró la boca con la leve sospecha de que era él el problema.
– No te entiendo –murmuró cabizbajo– y no solo eres tú, tampoco entiendo a Kaito…
– ¿Qué ocurre con él? –Len no podía verla pero ella no había borrado su sonrisa. Conocía lo suficiente a su hermano para saber cuando solo necesitaba un pequeño empujón.
– No estoy seguro –reiteró– últimamente… no sé cómo explicarlo, pero hay algo extraño en la forma cómo me mira. Tal vez solo sea mi imaginación, y no es un asunto conmigo. Tal vez tenga algún problema y…
– ¿Por qué no le preguntas? –interrumpió de pronto el monólogo de su hermano que parecía ir más rápido– son amigos, ¿cierto? –dijo cuando tuvo su mirada en ella– si tiene algún problema, tal vez puedas ayudarlo. No entiendo por qué de pronto te volviste tan reservado con él.
– No es eso…
– Si lo es. Y ni siquiera lo has notado. Apuesto a que Kaito ya lo malinterpreto. Tal vez piensa que eres tú el que esta molesto por algo.
Rin adoptó una pose madura mientras hablaba. Sabía que se estaba excediendo, ver la expresión mortificada de su hermano no era algo que le agradara pero tenía que arriesgarse para hacerlo entrar en razón. Y aún más importante, para alejarlo un poco de la férrea admiración que sentía por Gakupo y que obviamente se volvería un problema para Kaito. Rin no estaba dispuesta a aceptar que algo tan inofensivo como eso arruinara sus esfuerzos de las últimas semanas.
Len acababa de aceptar que era consciente de los sentimientos de Kaito, aunque no pudiera expresarlo en palabras y, al parecer, que tampoco pudiera darle un nombre a lo que veía en él, pero lo sabía, de algún modo entendía que había algo diferente en la forma cómo Kaito lo trataba.
Por ahora, eso era suficiente.
Para cuando Len llegó al estudio donde Leon los había citado, descubrió que había logrado un nuevo record con escasos veinte minutos de diferencia desde el momento en que Kaito y Gakupo se adelantaran. Claro que esa proeza no hubiera sido lograda sin la invaluable ayuda de Rin que bien podría traducirse como veinte largos minutos de acoso para que se bañara sin esperar a que el agua se calentara; -lo que solo le hubiera tomado cinco minutos pero hasta eso resultó innecesario para Rin- que se vistiera como si lo único importante fuera estar cubierto y que lo obligara a comer tan deprisa como si de ello dependiera su vida.
Al final, por lo menos logró distraerse de la extraña conversación que habían tenido pero en cuanto abrió la puerta y se encontró con la mirada de Kaito sintió que podía entender un poco la preocupación de Rin.
Para empezar, Kaito no era ningún extraño y si tenía algún problema que no había podido decirle, en parte debía ser su culpa por marcar aquella inconsciente distancia. Respiró profundamente y cuando volvió a mirarlo comprendió que, en cierto modo, había sentido algo muy cercano al miedo. Aunque no sabía por qué Kaito le inspiraría tal sensación.
– Lo siento, vine tan rápido como pude –sonrió, relajado como siempre, inconsciente del momento en que hablar con Kaito se volvió un problema. Solo entonces también notó la presencia de Gakupo y pudo ver a ambos en los vestuarios que al parecer usarían en esa ocasión.
Kaito, quien era el más cercano a él, se puso de pie mostrando su atuendo de tres piezas, pantalón y playera negros; y un saco de corte largo en gris. Todo hecho en telas sueltas que estilizaban su figura y algunos detalles en azul entre las mangas y la playera. Tenía un collar grueso negro y una cadena con dije de plata. El detalle final lo tenía en la cabeza en forma de un diminuto sombrero de copa ligeramente inclinado con una rosa en la base.
– Espero que pueda vestir algo parecido –dijo Len llegando frente a él con la mano bajo la barbilla observándolo con ojo critico.
– Te vas a llevar una sorpresa –dijo Kaito, aliviado de poder hablar con Len sin la urgente necesidad de salir corriendo.
Len lo miró de reojo un segundo agradecido por algo similar. Al menos Kaito ya no tenía esa expresión mortificada con la que lo había visto hacia unos minutos.
– Yo sugiero que no hagas preguntas y te cambies –Gakupo se acercó a ellos compartiendo el secreto que ninguno se atrevería a decirle al rubio. No tardaría en enterarse pero esperar por su reacción era mejor.
Len ya se imaginaba cómo sería su atuendo al ver las similitudes entre Kaito y Gakupo, quien vestía algo similar en gris, aunque él tenía una camisa blanca; una cadena igualmente plateada en el cuello y una rosa en el bolsillo izquierdo del saco. Su cabello estaba suelto mostrando lo largo que era y sin ningún accesorio en la cabeza. Algunos anillos brillaban en diferentes tamaños entre sus dedos.
– ¡Len! –chilló Lily apareciendo detrás de un amplio biombo en un extremo de la habitación– por un momento pensé que no llegarías a tiempo –llegó junto a Len con una sonrisa tan grande que el rubio no pudo evitar un escalofrío, casi un presagio de algo malo. Tomó su mano tirando de él para que la siguiera.
– No te preocupes, estarás listo antes de que regrese Leon –Yukari se unió a ellos tomando la mano libre de Len quien sintió un doble escalofrío ante aquellas sonrisas.
Gakupo se contuvo de reír pero terminó por alejarse hasta llegar a la puerta. Solo por si acaso.
Kaito permaneció en su sitio mirando la renuencia de Len a ser empujado, prácticamente Lily y Yukari lo estaban arrastrando.
Se había preparado para disculparse con Len por su repentino mutismo que rozaba el desplante desde que había llegado Gakupo, pero en cuanto lo vio, inesperadamente relajado, supo que no necesitaba ahondar en ese tema. Aunque era un hecho que Gakupo nunca le agradaría, no dejaría que su presencia le afectara.
O al menos trataría de evitarlo. No quería estar en medio de otra extraña escena como la de la noche anterior… o como la de esa mañana…
– ¡Olvídalo, no pienso ponerme eso!
El intenso grito de Len interrumpió los pensamientos de Kaito justo cuando el rubio salía corriendo del biombo para mirar a sus perseguidoras con las manos al frente en un vano intento de que se acercaran.
– Len, deja de ser tan infantil –regañó Lily– no sería la primera vez que usaras este estilo.
– Cierto, no sería la primera vez que me obligan a usar la ropa de Rin, pero eso es demasiado –dijo señalando algún punto detrás del biombo. Yukari, junto a Lily, rió ante la referencia a Rin. Era un asunto que Len había tomado personal cuando los trajes que le propusieron empezaron a imitar demasiado el estilo de Rin– ¡no voy a usarlo!
– ¡Pues lo harás aunque tenga que amarrarte!
– Después de todo el trabajo que me costo hacerlo –sollozó Yukari cambiando la estrategia de Lily, apelando a la caballerosidad de Len. Junto las manos bajo su rostro cerrando los ojos– no tienes idea de lo difícil que es trabajar ese tipo de tela en negro…
Y logró su objetivo.
Len apretó los labios, terriblemente culpable de ver a Yukari, y casi imaginando lo difícil que ya era su trabajo para que él lo ignorara solo porque… ¡porque otra vez intentaban vestirlo como mujer! Agitó la cabeza aferrándose a la idea de que no era su culpa.
– La última vez dijeron que si no podía seguir la coreografía buscarían un reemplazo –dijo cruzando los brazos negándose a mirar los sollozos de Yukari– ya pueden hacerlo. Estoy seguro que Rin se verá mucho mejor que yo en eso.
– Está vez no hay coreografía –sonrió Lily sin disimular su astucia. Len volvió a contraer su expresión– esta vez no tienes excusa.
– Len –esta vez Yukari dio un salto hasta él tomando sus manos entre las propias– ¿de verdad no te gusta? Trabaje muchísimo pensando en ti, Rin no puede usarlo, por favor…
Len la observó volviendo a sentirse culpable, aunque al mismo tiempo trataba de convencerse que las lágrimas de Yukari eran fingidas, no había derramado ninguna pero sus ojos se veían demasiado brillantes.
– Prometo que será la última vez…
– Si quieres puedo hablar con Leon sobre tus honorarios –intervino Lily.
– Y si hay algo que no te guste, puedo ajustarlo. ¿Qué piensas? ¿Está muy ceñido? O…
– Podemos aceptar cualquier sugerencia y…
Len dejo de escucharlas mientras ellas seguían inventando excusas para convencerlo y que estaba seguro, al final no cumplirían. Suspiró mirando sus manos aún atrapadas entre las de Yukari. Había que reconocerles el esfuerzo. Aquel video debía ser muy necesario sino aceptaban un reemplazo.
De pronto la imagen de Rin llegó a su mente, de la última vez que lo regañó por quejarse sobre un trabajo, había tenido un problema similar y Rin lo había convencido de que sino estaba dispuesto a cumplir sus obligaciones entonces que renunciara. En ese momento su hermana había apelado a su mutuo interés por ser un Vocaloid y… él lo había aceptado.
Suspiró una vez más pensando que quizá había exagerado su reacción. Pero ver aquella cosa llena encaje y listones había sido un poco impactante. Tal vez podría sugerir una máscara para cubrir su rostro y que fuera un poco menos molesto ver el video final. Trato de contener la risa al imaginarse a si mismo y aquel gesto fue tomado como una buena señal para las encargadas del vestuario.
Con una mirada de complicidad Lily y Yukari volvieron a tomarlo de las manos para empujarlo de regreso al cambiador improvisado. Esta vez Len no se resistió pero en cuanto vio el atuendo de nuevo sintió el mismo escalofrío que lo hizo correr la primera vez.
– Tal vez podría usar…
– ¡No te preocupes! –interrumpió Yukari tomando la pieza para desabrochar el cierre en la espalda– solo póntelo, y en cuanto leas el concepto sabrás por qué tiene esta forma. Si para entonces no estás de acuerdo… veremos que se puede hacer.
Len asintió resignado desabotonando su camisa mientras observó a Lily arrastrando una mesa con ruedas repleta de un montón de accesorios que ya no quiso mirar.
Del otro lado del biombo, Kaito y Gakupo permanecieron en silencio por un largo rato hasta que la única puerta de acceso se abrió de golpe provocando más de una reacción de espanto antes de que Leon entrara seguido por Lola.
– ¿Todos están listos? –preguntó dando una breve palmada mirando a Gakupo, quien estaba más cerca y luego a Kaito quien esperaba sentado cerca del biombo.
– ¡Se ven perfectos! –chilló Lola acercándose a Gakupo para hacerlo girar sobre, siendo más pequeña que él, lo empujó por la espalda casi derribándolo– muy bien, muy bien, esto me agrada –trato de estirarse un poco parándose de puntitas para alcanzar su cabello– tal vez deberíamos usar algún accesorio –murmuró y de pronto abrió los ojos en cuanto tuvo una idea. Tomó un par de mechones del largo cabello, uno de cada lado detrás de las orejas y los estiró al frente trenzándolos solo en las puntas, usó una liga que ella misma traía y lo amarró, dejando un curioso "accesorio" hecho de cabello– esto servirá –apenas lo miró un segundo antes de girarse hacia Kaito– a ver, a ver, de pie –pidió tomando su mano para levantarlo.
Kaito sonrió divertido por la curiosa actitud de la morena, tras ella Leon empezó a acomodar lo que sería el escenario. Bajó las pantallas blancas de una esquina dejando un amplio espacio con el material reflejante en las paredes y el piso. Gakupo lo ayudó a acercar algunas luces y pantallas mientras él se encargaba de preparar una cámara fotográfica profesional sobre un tripie.
– ¿Len ya esta listo? –gritó Lola al terminar su escrutinio sobre Kaito mirando a su alrededor.
– ¡Casi listo! –anunció Yukari tirando del rubio quien salió del biombo con un pequeño salto.
De pronto todas las miradas estuvieron sobre él, y aquel esponjoso vestido. Suspiró por enésima vez, sin atreverse a mirar a nadie.
De vez en cuando, si la ocasión lo requería Len había tenido que usar ciertos modelos ligeramente femeninos, algunas veces incluso era confundido con Rin. Pero en este caso, aquello que traía puesto era un vestido en toda regla. Una sola pieza en una suave tela negra dividido en tres capas por encaje blanco y una abertura a media rodilla. En la parte alta estaba ceñido marcando la cintura que Len, como hombre, no debería tener, pero siendo su cuerpo aún joven era posible acentuar ese detalle con encaje cortado en tiras, entre la cintura y donde el pecho debería ser más abultado. El vestido estaba descubierto en los hombros, sujeto por tirantes y las mangas cubrían solo los brazos, siendo esponjadas cerca de los hombros y amplias al llegar a las manos; el encaje blanco también era un detalle al final de éstas. Había una rosa roja sobre su pecho y un listón amarillo que servían como accesorio y para cerrar el vestido, trenzado en la espalda.
La vista completa con Len conteniendo la vergüenza solo lo hacía ver aún más adorable. El silencio a su alrededor duró demasiado para su gusto y cuando se atrevió a levantar la cabeza los ojos de Lola brillaban demasiado.
– ¡Te ves adorable! –chilló saltando a su lado con un gesto que casi era gatuno– ¡es perfecto! Sabía que te quedaría.
– No estoy muy seguro…
– Claro que no –intervino Lily acercando la mesa de accesorios– aún nos faltan los detalles –terció empujándolo sin cuidado, y si Yukari no hubiera acercado antes una silla, habría caído sobre el montón de encaje que traía puesto.
– ¿Todavía falta más? –se quejó dando todo el aspecto de una niña.
– ¡Por supuesto! –se quejó Yukari con una agresiva indignación– cierra los ojos.
Len la miró sosteniendo un estuche y supo lo que vendría. Apretó las manos con fuerza sobre la tela del vestido conteniendo el impulso de salir corriendo otra vez. Cerró los ojos con fuerza deseando despertar de semejante pesadilla.
Leon carraspeo para salir de su propio aturdimiento y no soltar la carcajada que había tenido que tragarse. Aquella visión había sido más de lo que hubiera imaginado, no quedaba rastro de Len en medio de aquella niña linda en la que lo habían convertido. Como un pensamiento infantil, se preguntó cuánto le costaría a Crypton la recuperación mental para el menor de los Kagamine.
Gakupo, a su lado, sonrió satisfecho, casi había visto flores alrededor de Len. Aquel era un atuendo hecho para el menor; Kaito y él mismo simplemente se verían ridículos con algo así, pero Len… se veía bien. Aunque no dejaba de sentir cierta pena por él, había que reconocer que tenía cierta gracia y resistirse a jugarle un par de bromas al respecto iba a ser el verdadero reto.
Kaito, por otra parte, no lograba salir de su propio shock emocional. Cuando había visto ese vestido colgado, antes de que Len llegara, tuvo la vaga idea de que se vería… mal. No era normal un atuendo tan marcadamente femenino para un hombre, aunque no había considerado lo joven que era Len y que en cierto modo se parecía a Rin…
Se llevó una mano a la boca tratando de forzar su consciencia hacia lo pequeño que era Len, que no era correcto pensar en él más allá de la amistad, y que se suponía que quería evitar ese tipo de ideas. Pero no servía de nada, su mente había empezado a llenarse de imágenes un tanto inapropiadas. No tanto por el vestido sino por la idea de quitarlo y ver debajo de él…
¡Demonios! Tenía que calmarse antes de que alguien notara el problema en que se estaba metiendo.
No paso mucho antes de que Lola diera su aprobación y Len pudiera abrir los ojos, se levantó sin sentir nada más extraño que su cabello amarrado. Se llevó una mano a la cabeza notando el listón entre su cabello y antes de que intentara algo más, Yukari le acercó un espejo donde pudo ver el resultado. Palideció mientras se contenía de gritar o golpear o… hacer algo.
Su reflejo le mostró a Rin. Con el maquillaje oscuro sobre los ojos, labios en un intenso rojo y mejillas sonrosadas; con la coleta alta amarrada con un moño del que colgaban largos listones sobre sus hombros, no podía asociar la imagen con nadie más que su hermana. El no poder reconocerse fue un shock casi fulminante y su mente solo podía pensar en alguna forma de escapar.
– Esto tiene que ser una broma… –murmuró tan bajo que nadie pudo escucharlo.
– ¡Leon, tienes que ver esto! –gritó Yukari emocionada dando un par de saltitos.
– Olvídalo, necesito prepararme psicológicamente para eso –dijo el aludido sin moverse de su sitio frente a la cámara ajustando las lentes.
– ¡¿Tú tienes que prepararte?! –chilló Len poniéndose de pie entre el sonido silbante de la tela– ¡¿y qué se supone que haga yo?! –gritó señalándose a si mismo.
Aquello fue demasiado para Gakupo quien soltó la carcajada que había intentado contener pero Len no le hizo caso mientras se acercaba a Leon.
– Eso demuestra que eres tú –murmuró Kaito llevándose las manos a la cabeza justo cuando Len pasaba frente a él. El rubio en seguida se giró para fulminarlo con la mirada– en serio, escucharte es un poco… tranquilizador –sonrió luchando por no reír. Era mentira, Len podía interpretar todos los papeles que quisiera solo con la mirada y el esmero que normalmente le daban a los vestuarios que usaba, lograban un efecto como el que tenían enfrente.
– Mejor no digas nada –siseo, aunque era obvio que su molestia inicial había pasado– estoy a punto de romper esta cosa en muchos pedazos –levantó un poco el vestido estrujándolo sin una verdadera intención.
– ¡No te atrevas! –Lily se anunció desde la puerta sin que ninguno notara el momento en que salió pero ya traía consigo un par de guitarras.
– Y antes de que empieces a quejarte de nuevo ven aquí –Leon finalmente lo miró tendiendo una mano para que se acercara– Kaito –pidió y al mismo tiempo Lola llegó junto a ellos entregando algunas hojas.
Para cuando Gakupo logró tranquilizarse, todos tenían el resumen del proyecto. Lily regresó por segunda vez sosteniendo un bajo.
– ¿Son vampiros? –preguntó Gakupo luego de los minutos que les permitieron en silencio para leer.
– Dejaremos ese concepto como algo ambiguo –explicó Leon– digamos que son seres inmortales y cada quien puede interpretarlo como quiera.
– Ambos se enamoran de un chico humano –continuo Lola sentada contra el respaldo de una silla– aunque técnicamente se enamoran de su alma, así que bien podría ser una chica, pero Len es el adecuado –se apresuró a añadir lo último cuando vio las renovadas intenciones del rubio por hablar– es básicamente una desesperada canción de amor.
– Sigo preguntándome qué hago yo aquí –dijo Len estrujando la hoja.
– Estadísticas –siseo Lola que estando a su lado pudo acercarse para pellizcar su brazo– ¿cuántas veces tengo que decírtelo?
– Ya lo sé, ya lo sé –bufó frotando su brazo– espera, ¿voy a morir? –dijo de pronto leyendo las últimas líneas.
– Dos seres inmortales declaran su amor por ti –explicó Leon con una seriedad tétrica– no puedes decidirte por ninguno así que ambos enloquecen, y si, eres asesinado.
– Agh, eso es algo que un monstruo haría –dijo Kaito– al menos espero que no sea otro video plagado de sangre.
– ¿Y arruinar el vestido perfecto? –chilló Yukari desde el fondo de la habitación– eso nunca. Leon me prometió que no sería de esos videos.
– Si, algo así –murmuró el aludido hojeando innecesariamente su propio folleto– creo que deberíamos empezar –carraspeo sintiendo una pesada mirada sobre si.
– Lily dijo que no habría coreografía –dijo Len entregando las hojas a Lola, mientras ella recibía las de Kaito y Gakupo.
– No, esta vez será un video sencillo. Solo imágenes fijas, algunos efectos y sus invaluables interpretaciones.
– Creo que eso si puedo hacerlo –finalmente Len sonrió escondido entre el maquillaje logrando otra reacción incómoda en el trío que lo miraba.
– Len, ven aquí –pidió señalando el cuadro blanco frente a la cámara– Gakupo, tanto tú como Kaito deben tener una expresión seria. Pero no lo olviden –explicó mirándolos alternadamente– se supone que están enamorados de él.
Kaito se contuvo de responder a ese comentario. ¿Para qué fingir si lo estaba viviendo?
– Len, eres humano…
– Hasta donde recuerdo –bromeo.
– …y estás enamorado de ambos, quiero ver ese sentimiento cada vez que los mires.
Len asintió pero de nuevo se vio inmerso en el mismo problema del video anterior. Recordó las palabras de Rin tratando de entenderlas, según ella no debía ser difícil fingirse enamorado. Pero si se suponía que enamorarse no era algo que ocurriera todos los días y que tampoco sucedía con cualquier persona, ¿quién era capaz de fingirlo?
Cuando no sabía como actuar siempre trataba de imaginarlo, entonces…
De pie frente a la cámara se permitió un momento para cerrar los ojos, imaginando a alguien que fuera lo suficientemente especial. Pensó en esa persona como alguien a quien protegería, a quien vería como si fuera la única en el mundo. Si realmente se enamorara de alguien imposible como el personaje que estaba por representar, no solo desearía verlo, hacerlo también le produciría dolor…
– Len, siéntate –pidió Leon en cuanto tuvo cerca un banco alto. Len se dejo llevar tratando de retener las sensaciones que había imaginado.
Siguiendo las indicaciones de Leon, Lily y Yukari acomodaron los pliegues del vestido de modo que cubrieran el banco y al mismo tiempo dieran la impresión de estar suspendidos en el aire. Len apenas se sentó en la orilla del banco siendo sostenido por Gakupo, quien apoyó su mano por la espalda del menor hasta rodear su rostro y tomar su mejilla; su mano libre no tocaba a Len y éste tenía las manos colgando a sus costados. Sus rostros estaban tan cerca como para rozar sus labios, aunque solo la expresión de Len era visible. Gakupo mantenía el rostro inclinado sobre el menor cubriendo sus ojos con el flequillo.
Mientras mantenían la posición, Leon se aseguró de tomar un par de fotografías, suficientes para tener opciones a elegir y jugando con la iluminación. A su lado, Lola hacia lo mismo con una cámara más sencilla, lo que ella consiguiera serviría para documentar el video. Normalmente ese trabajo lo realizaría un asistente pero éste prometía ser un proyecto especial.
Kaito se mantuvo a una prudente distancia con la mirada fija en Len. Estaba consciente que mantener esperanzas sobre sus sentimientos solo serviría para lastimarlo una y otra vez. Y aunque saberlo solo había resultado molesto, ahora finalmente entendió que no importaba.
Iba a seguir sintiendo ese dolor taladrando dentro de si, tal vez volviéndose más fuerte, pero no iba a poder evitarlo. Cada día que pasaba lo que había empezado como un simple capricho, para convertirse en un interés más fuerte y que no comprendió hasta que aceptó estar enamorado, ahora solo crecía y empeoraba. Sin saberlo, Len se estaba convirtiendo en una persona muy importante para él.
Quería decirle lo que sentía tanto como evitar que lo supiera.
Dolía y al mismo tiempo… lo seguía queriendo.
Mientras miraba su expresión concentrada en algún lugar cerca de Gakupo, pidió como un capricho, que esa mirada no fuera dirigida a nadie. Sabía que Len era un buen actor así que tal vez solo exageraba al pensar que la única razón que lo alejaría del rubio sería cuando apareciera una persona a quien estuviera dirigida esa mirada. Pero no pudo reprimir la molesta vocecilla en su cabeza que le recordó un detalle insignificante: durante su grabación de "Cendrillon", Len nunca lo miró de ese modo, ni siquiera porque se trataba de una actuación.
Por la posición de su rostro, cualquiera pensaría que Len estaba mirando a Gakupo pero en realidad sus ojos estaban enfocados en algún punto lejano, donde la imagen de una persona con las características que él mismo había imaginado, empezó a formarse.
La intensidad de su expresión, una mezcla apremiante entre dolor y ansiedad era justo lo que Leon había esperado lograr.
Pero ni él ni Lola, ni siquiera Kaito, que se preciaba de conocer a Len mejor que nadie, podían comprender que aquella mirada cargada de sentimientos era real.
Continuará…
Notas de la autora: Awww, si lo sé, muchos podrán pensar que fue un capítulo "flojo", pero en lo personal me encanto. Es algo así como el obligado capítulo transitorio para las historias románticas. Y sip, ese título fue largo, pero creo que se ajusta XD Len empieza "darse cuenta", Rin "se da cuenta" de que ha estado un poco equivocada, y Kaito seguirá lidiando contra "el deber y el querer", je. En fin, espero sus opiniones al respecto ^-^
Cambiando un poco el tema, espero que todos hayan empezado el año llenos de energía, buena vibra y mejores intenciones. Que logren todo lo que se propongan, y que este año sea mejor que el anterior =)
Por ahora, respondo review anónimo: =)
Guest (o gemelas Mirani y Miraki Matzamune Taksumi): Y si! Es Imitation Black, jeje, con vestido sensual para Len y todo XD Espero que te haya gustado el capítulo. ¡Besos!
Gracias por sus reviews, espero seguir recibiéndolos. Se aceptan todo tipo de amenazas, sugerencias y quejas con moderación .
¡Nos vemos en el siguiente capítulo!
¡Besos!
Yui-chan
"Imitation Black" – Natsu P, Haru Aki – Vanan'ice
