Amarillo Turquesa
Séptima Voz
Imitation Black
-segunda parte-
"Una sola palabra puede terminar por romper el incontenible impulso"
"Hay algo extraño en Len…
De ayer cuando estaba tan preocupado por el video a hoy que parece tan… diferente. Es obvio que algo ocurrió, quizá durante la grabación o después de ella… Supongo que no será malo pero lo que sea, lo mantiene bastante pensativo. Me canse de molestarlo y él parece ausente.
Sé que aún no quiere hablarlo porque sigue evadiendo mis intentos, pero me molesta que se obligue a sonreír, fingiendo que esta bien cuando ¡obviamente no lo esta! Hace que quiera golpearlo.
Y aún peor, yo esforzándome por darle oportunidades a ese inútil adicto al helado para que lo arruine. Estoy segura que él tiene algo que ver con el ánimo de Len. Se suponía que ayer arreglarían sus problemas ¡y ahora están peor! ¡Ambos!
No quiero pensar que la presencia de Gakupo realmente los afectó, él me agrada, es una buena persona. Lo sé. Pero no quiero imaginar nada… Len… ¡Le prohíbo que se enamoré de él!"
– ¿De quién no debo enamorarme? –preguntó Len escuchando el último murmulló de su hermana. Había soportado los susurros por varios minutos hasta que escuchó su nombre y algo sobre enamorarse.
Rin dio un breve salto en la silla estrujando un poco la tableta entre sus manos donde se había entretenido mirando fotos; al menos no la había soltado. Pero su mirada se encontró con la de su gemelo, mientras una enorme sonrisa se formaba en su rostro. Verlo en fotografías y mirar la versión real de aquel llamativo atuendo que tanto había impresionado a los involucrados del video eran dos cosas muy diferentes. Y Rin, como los demás, se sintió satisfecha. Se levantó dejando la tableta en la silla para acercarse a su hermano.
– Te ves adorable –sonrió tomando sus manos, notando un parche entre ellas.
– He escuchado ese comentario tantas veces… –suspiró Len– estoy seguro que un hombre no debería soportar algo como esto.
– ¡¿Estás loco?! ¡Deberías ver las fotografías, es perfecto! Date la vuelta –pidió quitándole el parche. Lo amarró evitando el moño sobre su cabeza y el par de listones que colgaban casi hasta el suelo– ya quiero ver el video terminado –dijo emocionada, empujándolo un poco para que girara de nuevo, terminó de ajustar el parche sobre el ojo derecho y asintió con aprobación.
El vestido era el mismo de la sesión anterior sin los pliegues, lo que dejaba el largo de la falda un poco arriba de la rodilla, permitiendo ver las medias negras sujetas por debajo de la ropa con algunas rasgaduras en la tela. Los zapatos eran del mismo color con una plataforma gruesa que aumentaba considerablemente la estatura de Len, en perspectiva de su hermana.
Con las fotografías que Rin acababa de ver aún en su mente, tenía la sensación de que había una gran brecha entre lo grabado y ver a su hermano con el atuendo completo. Realmente habían logrado transformarlo, tanto como para que no quedara rastro de Len debajo de aquel cargado maquillaje. Y con ello comprendió la molestia de su hermano por usar aquel atuendo. Según había escuchado, la idea había sido compartida entre Leon, Miriam y Lola, así que era imposible quejarse con alguno. Siendo objetivos, las fotografías se veían realmente bien, no había sido una mentira su elogio, tanto Gakupo como Kaito estaban haciendo un buen trabajo.
Irónicamente, se trataba de una historia tétrica y romántica entre los tres.
– Len –habló al mismo tiempo que se escuchaba la voz de Lola llamándolo del otro lado del biombo buscando al rubio. Pero como siempre, su hermano le dio prioridad, sonrió satisfecha con ese gesto y se acercó para ajustar la parte alta del vestido donde le había quitado la rosa que usaba en las escenas anteriores. De hecho aún la tenía a la mano, había jugueteado con ella porque aún la usarían– ¿estás bien? –preguntó sin mirarlo, ocupada alisando el encaje sobre su pecho.
– ¿Estás bromeando? –rió adoptando una pose ofendida– esta cosa esta terriblemente ceñida. Dijeron que debía verme pálido, por eso parezco fantasma pero creo que intentaron asfixiarme para darle realismo –dijo señalando su piel, que había sido maquillada para verse más blanca de su tono normal.
– ¿En serio? –lo miró sabiendo que estaba evadiendo su pregunta, lentamente bajó las manos por el vestido hasta encontrar las manos ajenas. Entrelazó sus dedos antes de repetir su duda– entonces… ¿estás bien?
– No –dijo finalmente aprovechando la cercanía para unir su frente con la de Rin, cerró los ojos antes de que su hermana lo imitara.
Y esperaron.
En otro de esos curiosos gestos que solían compartir. Cuando eran niños esa era su forma de "compartir energía", dar fuerzas al otro cuando alguno lo necesitaba. Por un momento todo a su alrededor desapareció hasta que Len rompió el contacto.
– Pero ni siquiera puedo explicarlo –dijo de pronto respondiendo la pregunta– prometo decírtelo cuando lo sepa, ¿de acuerdo?
– Kaito no te hizo nada, ¿verdad?
– ¿Qué tiene que ver Kaito?
– No lo sé. Se supone que ayer harían las pases.
– Para eso tendríamos que haber peleado primero –sonrió alejándose un poco, cepillando con los dedos su flequillo.
– ¡Len! –la voz de Lola aumentó un tanto alertando a los hermanos.
– ¡Ya voy! –gritó rodeando el biombo para encontrarse con la expresión molesta de Lola que cambió completamente al verlo.
– Perfecto –chilló apurándolo para que se acercara– ¿sabías que eres mi creación perfecta?
– Eso dices en cada video –murmuró sin darle importancia, omitió añadir que siempre se lo decía todos los Vocaloid. Lola se entretuvo un momento más ajustando las orillas del moño sobre su cabeza.
En el espacio en blanco donde habían empezado a tomar las fotografías, Gakupo y Kaito posaban con los trajes del día anterior aunque sin usar los sacos. Kaito miraba a la cámara con la mano muy cerca de su rostro manteniendo una posición rígida entre sus dedos, uno de ellos atrapado entre sus dientes. Detrás de él mirando en el sentido opuesto, Gakupo permanecía quieto, apenas permitiendo que la cámara reflejara su cabello, en unos cuantos mechones. Un par de tomas más y cambiaron de posición, dejando a Kaito detrás. Sin dejar de mirar la cámara, Gakupo entrecerró los ojos en una mueca desolada, deslizó su mano entre su ropa y esperó. Leon se apresuró en tomar suficientes fotografías, los miró un momento como si esperara que algo ocurriera y finalmente hizo una seña para que se movieran.
– Perfecto –aplaudió mirando de reojo a Gakupo que prácticamente se quedó en su sitio cuando Lily lo detuvo para retocar su maquillaje– ya casi terminamos, un par de disparos más y será todo. Len –pidió sin moverse de su sitio detrás de la cámara, preparando la siguiente exposición.
– Aquí estoy –dijo sin ánimo– no sé que es más extraño… –murmuró mirando sus pies.
– ¿Sobre qué? –preguntó Kaito. Estaba seguro que Len no esperaba ser escuchado pero siendo él quien se había acercado no pudo evitarlo.
– Sobre esto –dijo estrujando la tela, inconsciente de haber levantado un poco la falda, que de hecho ya era bastante corta– o los zapatos.
– Tienes razón –carraspeo Kaito desviando la mirada– lo extraño es que puedas caminar con esos zapatos.
– ¡Ya cállate! –gritó fingiéndose enojado. Justo la tarde anterior se habían reído de lo fácil que le resultó adaptarse al "atuendo de chica". Golpeó el hombro de Kaito apenas tocándolo pero no pudo contenerse de reír– eres el único que me molesta sobre eso.
– No es mi culpa. Si sales con eso a la calle, puedes apostar a que alguien te acosaría.
– Si yo lo viera en la calle –agregó Gakupo uniéndose al escuchar el último comentario– le pediría que se casara conmigo.
– ¿Qué? –en un segundo el rostro de Kaito palideció compitiendo con el exagerado "blanqueado" de Len y su voz fue un quejido ahogado. Aunque nadie le dio importancia a esa exagerada reacción.
– ¡Un momento! –Rin llegó corriendo, aún con la tableta en sus manos– nadie se casa con mi hermano sin mi aprobación –chilló señalando acusadoramente a Gakupo.
– Y si yo le pidiera matrimonio y tú me dijeras que es hombre… –continuo Gakupo tan serio que ninguno pensaría que estaba bromeando. Detuvo sus palabras mirando a Len que inconscientemente retrocedió un paso bajo el intenso escrutinio– creo que le compraría un vestido de novia tan lindo como eso –concluyó señalando el vestido negro.
– ¡¿De dónde demonios sacas esas ideas?! –gritó Len tirando de la camisa a Gakupo solo para tenerlo a su altura y poder golpear su cabeza. Aunque el mayor se dejo hacer notando el sutil color que había aparecido en las mejillas de Len.
– ¡Len! ¡Estás arruinando su cabello! –enseguida Yukari saltó interponiéndose entre ambos, pero antes de que tocara a Len, éste se alejó azotando los pies para volver al lado de Leon.
Entre Gakupo, Rin, Yukari y Kaito empezaron una extraña discusión sobre las bromas pesadas del primero.
– Si, esa es precisamente la expresión que buscaba –dijo Leon con ironía ignorando las voces tras él– no te preocupes, Len, no te casaré hasta que haya explotado todo tu talento.
– ¿Tú vas a casarme? –siseo fulminándolo con la mirada, su rostro aún reflejaba lo mucho que el comentario de Gakupo lo había afectado.
– Si, claro. De hecho tengo un par de ideas que… –entonces carraspeo. La expresión molesta de Len en esa versión femenina de si mismo no le ayudaba a verse realmente enojado y aunque daba cierta ternura también resultaba gracioso– tengo otra idea –dijo como si nada dejando su puesto detrás de la cámara para acercarse a él– cruza los pies –pidió golpeando la pierna de Len– también las manos, hacia arriba, tu rostro un poco inclinado…
Como rara vez ocurría, Leon se encargó de acomodar la escena, dirigió y mostró a Len cómo quería que se viera. Lo hizo cambiar de posición un par de veces, manipulándolo como si fuera un maniquí. Al final logró distraerlo lo suficiente para que ignorara las voces detrás de ellos que aún trataban de subastarlo, sin notar la curiosa pose en que había terminado. Daba la impresión de estar colgado por las manos, su cuerpo completamente estirado y su rostro un poco inclinado sobre su brazo.
– Tu mirada –dijo Leon dándole un breve vistazo a través de la cámara. Para ese momento, Kaito y Rin ya estaban en primera fila para ver la foto– imagina este escenario –continuo inclinado sobre la cámara– acabas de lastimar a las dos personas que están enamorados de ti. No pudiste elegir a uno y menospreciaste sus sentimientos… es tu culpa que hayan elegido por ti una opción incorrecta.
Len bajó la mirada sumergido en las palabras flotantes de Leon. Su voz era apenas un murmullo, como si le estuviera contando una historia para dormir. Trató de imaginar aquella situación, aunque no la compartiera, podía visualizar el escenario. Su mirada bajo tanto que terminó conectada con la de Kaito. Entonces hubo algo que cambió su propia expresión, pero no lo notó.
Leon se apresuró a captar la imagen un par de veces antes de anunciar que tomarían la última.
Len permaneció tan abstraído en si mismo que fue inconsciente del momento en que Rin se acercó para colocarle la rosa de nuevo sobre el pecho. Su turbación permaneció plasmada en su rostro hasta la siguiente fotografía donde lo situaron de frente a la cámara. Kaito a su derecha y Gakupo a su izquierda, enredando los listones que salían desde su moño.
La imagen final mostró el dolor de un corazón roto en la mirada semi cubierta de Len; Kaito y Gakupo detrás, miraban a la cámara con algo cercano al arrepentimiento pero solo la expresión de Kaito era real.
Para la hora del almuerzo todas las fotografías habían sido terminadas y la edición quedaría pendiente hasta que grabaran la canción. Leon les había entregado una copia de la letra, que tendrían que estudiar para el día siguiente.
De último momento Miriam les había pedido que se reunieran con ella después del descanso, arruinando la tarde libre que Rin había esperado tener con su hermano.
Aún así aprovecharon el tiempo para comer juntos en el área común, exceptuando a Gakupo quien había tenido asuntos que atender. De cierto modo, conveniente, ya que Kaito y Rin aún no olvidaban su pequeña discusión por cierta boda ficticia.
Len empezó a leer la canción luego de terminar sin haber comido demasiado. Últimamente tenía la sensación de haber olvidado algo. Era eso lo que no podía explicarle a Rin, parecía un presentimiento. Saber que algo iba a suceder pero no entender cómo o por qué.
Leyó la letra sin problemas, comprendiendo el significado con extraña facilidad. No porque siempre tuviera problemas para identificarse con las canciones sino porque está hablaba de amor. Tampoco era la primera pero… últimamente le daba muchas vueltas a ese tema.
Suspiró un poco cansado de esa repetitiva situación y tras levantarse le aviso a Rin que estaría afuera.
Kaito y su hermana lo observaron salir al jardín conjunto pero no lo notó.
– ¿Todo esta bien? –preguntó Kaito, dejando un momento su postre.
– Creo que no –murmuró Rin pensativa mirando a su hermano a través de las paredes de cristal que separaban el comedor de un pequeño jardín– yo iba a preguntarte lo mismo. Últimamente pasas más tiempo con él que yo.
– Parece cansado –dijo tras pensarlo un poco.
– ¿Le has dicho algo?
– ¿Algo sobre qué? –de nuevo se giró a mirarla, solo para recibir la sospechosa sonrisa de Rin.
La rubia lo molesto un poco más con ese gesto hasta que se giró, con la cuchara aún en la mano, jugueteo con lo que quedaba de su flan. Nuevamente la idea de enfrentar a Kaito le pareció muy tentadora pero viendo como avanzaba la situación, también era posible que lo asustara.
– Él piensa que estás preocupado por algo –dijo, intentado una manera diferente de ver el problema– pensé que te lo había dicho.
– Creo… que no hemos tenido mucho tiempo para hablar –respondió tratando de cubrir a Len, pero era obvio que mentía.
– Mi hermano… es muy lento, ¿verdad? –rió volviendo a mirarlo con si pudiera leer su mente.
Kaito frunció el ceño un tanto molesto, aquella situación llevaba semanas y no quería pensar que coincidía con el momento en que él se dio cuenta de sus sentimientos. Porque confirmarlo sería aterrador.
– ¿P-Por qué lo dices? –dijo apurándose a terminar su postre.
– Porque es la verdad, ¿no? Si no se lo dices nunca lo sabrá.
– ¡¿Decirle qué?! –gritó poniéndose de pie, de pronto su rostro empezó a colorearse sin control.
– Tu problema –dijo fingiendo inocencia– él piensa que algo te preocupa. Yo creo que le ocultas algo, un secreto, ¿tal vez? –y el nerviosismo empezó a ser visible en los ojos de Kaito– ¡ya sé! –saltó de pronto haciendo que el peliazul retrocediera– le hiciste una broma. O, tal vez te comiste sus dulces. ¡Le quitaste algún trabajo que él quería! O…
– ¡Ya basta! –gritó de pronto poniendo las manos al frente como si eso pudiera evitar las palabras de Rin. Sus sugerencias empeoraban y por un segundo creyó que terminaría diciendo la verdad entre sus bromas– ya entendí, voy a hablar con él –dijo para casi salir corriendo.
Rin lo observó primero cómo si no supiera que había pasado y en cuanto se aseguró que estaba a una buena distancia, empezó a reír sin contenerse. Incluso frotó su estómago tratando de calmarse, pero en cuánto evocó el pánico de su rostro, las carcajadas volvían.
Kaito se alejó lo suficiente para desaparecer de la vista que daban los amplios ventanales de cristal. El jardín completo no era muy grande, pero era fácil esconderse entre los enormes arbustos, los setos de flores o incluso detrás del tronco de algún árbol. Caminó un poco, bastante lento para retrasar el momento de ver a Len. No tenía idea de qué decirle, y últimamente había evitado aquellas situaciones donde estuvieran solos. Solo por precaución.
Por otra parte, Rin era demasiado perceptiva. Cada día se convencía más de que ella sabía algo que no debería. Si así era… ¿por qué no estaba molesta? O al menos no lo parecía… en realidad, parecía divertirse… No, no podía ser. Quizá no sabía la verdad, podía solo creer algo que no era. ¿Quién podía imaginar lo que él sentía?
O entender lo que Len significaba para él.
Justo en ese momento encontró al pequeño rubio recostado bajo la sombra de un árbol. Su respiración era muy lenta pero mientras Kaito se acercaba lo vio frotar su nariz. Aunque tenía los ojos cerrados, no dormía. Se sentó a su lado dejando una prudente distancia.
– ¿Estás dormido? –preguntó solo para iniciar la conversación.
– No –respondió Len sin abrir los ojos.
– Rin esta preocupada por ti –se recargó contra el tronco agradecido porque Len no lo miraba, aunque por el tono de su voz realmente había estado a punto de quedarse dormido– cree que te hice algo muy malo.
– Lo hiciste…
– ¿Qué?
– Te burlaste de mi cosplay –Kaito lo miró esperando que el menor le respondiera el gesto pero solo lo vio sonreír un segundo, lo que le hizo comprender sus palabras.
– No me burle. Lo elogie. Eres el único que se vería bien en ese… atuendo. ¿Te imaginas a Gakupo vestido con esa cosa?
– No es una cosa… y se vería diabólico.
– ¿Diabólico? –rió, casi pudo imaginarse la expresión de Gakupo ante semejante comentario– creí que lo admirabas.
– Lo hago, pero no me gustaría verlo vestido así… –la respiración de Len se volvió cada vez más lenta. Kaito lo observó un largo momento sabiendo que ya debía haberse dormido.
– Len… –murmuró mirando el cielo entre las hojas del árbol– ¿te hice algo malo? ¿Por qué Rin cree que te lastime?
– No lo hiciste…
Kaito escuchó el suave murmullo de su voz dando un pequeño salto en su lugar. Miró a Len notando su respiración aún lenta, y supuso que estaba hablando dormido. No había esperado ser escuchado y menos tener una respuesta, con suerte, Len no recordaría lo que dijera.
– Solo… hay algo raro en ti. Me miras de un modo diferente… no sé por qué…
El corazón de Kaito se detuvo mientras las palabras de Len morían dejándolo sumido en un sueño. El aire soplaba con delicadeza a su alrededor agitando su ropa y su cabello, recibiendo el escaso sol que llegaba a través de la copa del árbol con un resplandor mágico. Kaito lo observó en silencio mientras sentía el intenso golpeteo de su corazón.
– No me hagas esto… –dijo de pronto, su voz un murmullo doloroso que reflejaba su debate interno, inconsciente del movimiento de su propio cuerpo que lo acercaba al pequeño durmiente– se supone que no deberías notarlo… –y era cierto. Había tomado tantas precauciones absurdas, pero se había olvidado de lo único que estaba fuera de su control: él mismo. De algún modo sus emociones debían reflejarse en sus ojos, y peor aún, con la suficiente intensidad como para que alguien tan distraído como Len lo notara. Él, la última persona que hubiera querido que lo supiera– se supone que debo renunciar a ti…
Pero lo que su mente pensaba y lo que su corazón quería hacia mucho tiempo que habían dejado de estar de acuerdo. De pronto la distancia entre ambos había desaparecido, y antes de que pudiera detenerse, unió sus labios con los de Len, apenas rozándolos. Un beso simple que hubiera deseado tener en otro momento y en otras circunstancias, pero aún más importante, un beso que nunca debió robar.
Prolongó aquella silenciosa caricia tanto tiempo como pudo, deseando por un momento que Len despertara y todo ese asunto terminara por fin. Si iba a ser odiado al menos diría sus motivos y así, tal vez, la carga dentro de su corazón cambiaría…
Pero no sucedió, Len debía estar realmente cansado, porque Kaito tuvo oportunidad de que su cordura regresara y cuando se alejó solo pudo ver el rostro dormido de Len, inconsciente de lo mucho que lo lastimaba, solo por estar ahí. Suspiró regalándose un momento más para acariciar el cabello rubio, deslizó su mano por su rostro, delineando su mejilla antes de volver a su sitio, apoyado contra el árbol.
– ¡Len!
Escuchó el grito de Rin no muy lejos de donde estaban y se apresuró a levantarse para que lo viera.
– ¿Has visto a…? –pero detuvo sus palabras cuando vio a Kaito apoyar un dedo sobre sus labios. En cuánto se acercó entendió el por qué– lo siento, ¿lleva mucho tiempo dormido?
– Desde que llegue –respondió en susurros alejándose para ceder su lugar a Rin,
– Entonces, ¿no pudiste hablar con él? –preguntó deteniendo su paso.
– No –dijo Kaito con una extraña sonrisa que Rin interpretó como una mentira. Aún así le permitió alejarse sin decir más.
Giró para ver el rostro dormido de su hermano intentando no culparlo. Pero eso no impidió que se inclinara sobre él y presionara su nariz hasta que logró despertarlo.
– ¿Rin? –preguntó adormilado frotándose los ojos– ¿eras tú…?
– Hasta hace diez segundos, si. ¿Por qué? –preguntó, sentándose, sin saberlo, en el lugar que había ocupado Kaito.
Len la miró un momento antes de girarse a ver las luces que destellaban entre las hojas del árbol, varios metros por encima de ellos. Su mirada se perdió en el colorido disipando los restos de sueño. Se contuvo de llevarse una mano a los labios, pero mientras dormía había sentido una extraña calidez sobre ellos. Ahora, despierto, supuso que se trataría de un beso, pero… ¿por qué había tenido un sueño como ese?
Vagamente recordaba haber hablado con Kaito antes de dormirse… ¿eso si era verdad? ¿O también había sido parte del sueño? No recordaba lo que había soñado pero ahora no podía evitar la sensación de tristeza. El sentimiento de estar olvidando algo importante que ya tenía, solo se acrecentó creándole cierta molestia contra si mismo.
Lo que fuera que había olvidado, empezaba a lastimarlo. Y tal vez, sin saberlo, también estaba lastimando a alguien más.
Continuará…
Notas de la autora: ¡Saludos! ¡Y feliz día! En realidad ya paso el 14, y ya sé que a muchos les molesta la referencia a "semejante" día, pero soy una romántica incurable, así que lo siento, a mi me gusta todo lo cursi así que espero que hayan tenido un bonito día. Hasta ahí =P ja.
Por cierto, estaba revisando las notas que deje en el capítulo anterior y parece que olvide añadir que "Imitation Black" se dividiría en dos capítulos . lo siento, pequeño desliz, ya no tiene mucho sentido decirlo ahora, pero aquí lo tienen, un bonito "desenlace" (y de hecho algo había en el título del capítulo anterior) Lamento decir que si ven sufrir a Kaito… seguirá sufriendo un poco más XD lo siento, tendrá que conseguirse sus recompensas, algo como besos robados y cosas así =)
Muchas gracias por sus reviews, espero que sigan dejándome sus comentarios ^-^ y nos leeremos en próximo capítulo!
¡Besos!
Yui-chan
"Imitation Black" – Natsu-P, Haru Aki – Vanan'ice
