Hello aquí Muse reportándose después de no hacerlo por más de un mes.
Lo siento, aquellos que leen las aburridas notas de esta autora, sabrán que mi tableta tenía hambre y le di sopita de fideo y bueno pues la pendeja murió.
Pero como en una buena historia la reviví con las esferas del dragón
L(._.L)
Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
Bueno ya no los entretengo y les dejo aquí el capítulo seven
Oda me dijo que si algún día iba a Japón me heredaría los derechos de One Piece
O sea jamás porque mi madre se niega a llevarme
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Se estaba quedando dormida, pero aun así se negaba a caer en los brazos de Morfeo; tenían más de media hora estacionados en aquel mirador frente a la playa, Law estaba afuera del vehículo hablando por teléfono con quien sabe quién. Se encontraba recargado en el cofre del coche, mantenía su mano izquierda guardada en el bolsillo del pantalón, mientras que la derecha sostenía cansadamente el celular.
Nami se acurruco en el asiento, el saco de Law la cubría del frio de la madrugada, sus ojos empezaban a picar, no era nada extraño ya pasaban de las tres de la mañana. Sus ojos cafés se clavaron en la silueta de Law, que parecía no percatarse de que la temperatura bajaba drásticamente, y las nubes negras cubrían el cielo estrellado, ensombreciendo su estadía en aquel lugar. Pero aun así los pocos rayos de la luz de la luna, le aluzaban para verlo bien. Soltó un suspiro casi de derrota y reclino el asiento para quedar en una posición más cómoda mientras aquel inútil se dignaba a colgarle a la persona con la que estaba hablando.
-No te preocupes mugiwara, ella está bien- dijo Law por milésima vez, colgando por fin el teléfono.
Se giró cansado de estar en esa posición por casi una hora, dentro de su coche se encontraba la pelirroja completamente dormida, le dedico una simple sonrisa burlona al ver en la situación que se encontraba, si bien, Luffy se encontraba agradecido por haberla sacado de aquella peligrosa situación, también no le agradaba nada de que ella se fuera a quedar en la casa de Law. Zoro fue el único que no parecía ni agradecido ni molesto, simplemente le amenazo, ya que no le podía faltar ni un solo cabello a su rojiza cabellera, sin que el espadachín se fuera con él con todo.
Law camino hasta la puerta del conductor abriéndola asía arriba, subió despacio para no hacer tanto ruido, lo menos que quería es que esa chica le gritara todo el camino. La miro echa bolita sobre el asiento, automáticamente le paso su mano derecha por la mejilla haciéndola estremecerse, sus manos estaban heladas; bajo la puerta, encendió la calefacción, arranco el coche y salió de aquel lugar antes que las gotas de lluvia empezarán a caer.
Condujo bajo la lluvia por un buen rato sin despegar la vista de la carretera, aunque de vez en cuando, le dedicaba una mirada a Nami, que parecía que estuviera sumida en un sueño tan profundo, que no escuchaba ni los truenos que caían estrepitosamente a la tierra.
Cuando por fin entraron en la cochera de su casa, no se atrevía a despertarla, tenía un no seque que le impedía perturbar su sueño; la tomo en sus brazos y con paso lento entro hasta su "hogar". Camino hasta su recamara sin siquiera apartar la vista de ella, y al recostarla en su lecho, tenía la tentación de besarle, aunque se contuvo, solo por unos segundos, cedió a su instinto plantándole beso en la frente; la cubrió con unas mantas y salió de su alcoba, por raro que sonara no tenía sueño, así que sería mejor ir al despacho para poder leer cualquier libro que se le antojara para esa noche fría.
Termino por leer un pesado libro de anatomía femenina, la taza de café que tenía la lado era lo único que lo acompañaba; no quería regresar a su recamara, y verla dormida plácidamente, era tan estúpido, porque simplemente no la dejo ahí, pero al momento de oír los tiros, y verla en cuclillas cubriéndose la cabeza con sus manos, algo en él, le decía que debía protegerla, eso sin contar que no le agradaba la idea de que Kid fuese su caballero en armadura brillante. Dejo salir un pesado suspiro, bebió un poco de su café y retomo la lectura.
No supo después de leer más de la mitad del libro, cuando se quedó profundamente dormido.
Sentía que su pierna vibraba, y se detenía por unos minutos, y retomaba la misma acción segundos después, se podría decir que sentía pequeños calambres, que debes de hacerla preocupar, le agradaban, eran como un mini masaje que duraba unos cuantos minutos, se iba y regresaba acompañado de una melodía pegajosa que reconocía bien. Cuando por fin cayo en cuenta que lo que vibraba era su móvil que tenía en una de las bolsas de la licra que usaba debajo del vestido, recordó todo lo sucedido anoche como si se tratase de una experiencia paranormal.
Saco su teléfono de aquel bolsillo solo para notar las veintisiete llamadas perdidas de Sanji, Zoro, Luffy y Nojiko. Sabía de antemano que los chicos tenían motivo, pero su hermana no, ella dudaba que Noji supiera exactamente su situación. El celular sonó de nuevo, siendo Luffy quien llamaba.
-Nami!- el grito del moreno casi ensordece a la chica que simplemente alejo la bocina de su oído.
-Que quieres?- cuestiono la pelirroja examinándose por si le faltaba o sobraba algo.
-Dime como te fue?- pregunto el monito más tranquilo.
-Bien, no me sobra ni me falta nada, es un alivio; aun así no sé dónde se allá metido Torao puede que ni siquiera este en casa- respondió poniéndose de pie para admirar el lugar donde estaba.
-Ah ya veo- dijo con la boca llena de alguna cosa, que de seguro Boa le había preparado –te paso a Hancock-.
-Hanc- saludo Nami al oír a la chica arrebatarle el teléfono a Luffy.
-Nami, ¿Cómo estás? ¿No te paso nada? ¿No se quiso propasar? ¿Sigues vestida? ¿Durmieron juntos? ¿Dime porque carajos te fuiste con él?- Hancock sonaba desesperada y angustiada, cosa que era de esperarse, no le agradaba Law del todo.
-Estoy bien, no, no me paso nada, tampoco se propaso, si, dormí con mi vestido puesto, él no durmió en su cama, quien sabe dónde este. Y yo no me fui, el me subió a su coche antes de poder reaccionar- respondió con serenidad, una muestra de duda aria estallar a su amiga de preocupación.
-Ah que bien, Nami, pasaremos por ti después de las tres, espero y no te moleste- agrego la morena.
-No, no me molesta, ¿pero porque?, pensé que hoy no tendrían nada que hacer- Nami comenzó abrir lo que parecía ser la puerta del closet.
-Tengo sita con Kinemon, tiene planeado un desfile para finales de julio, Viví va arreglar algo de la empresa de su padre y Kaya creo que saldrá con Usopp. En fin nadie de nosotras puede ir a recogerte; ah, y si preguntas por los chicos, Sanji le toco atender el restaurant de su padre en el turno de la mañana, y Zoro tiene practica intensiva de kendo- resoplo algo fastidiada por la idea de dejar a su amiga a merced del inútil de Law.
-Ok no te preocupes nos veremos en la tarde- dijo sacando una de las camisetas de Trafalgar.
Se despidieron y acordaron en que Hancock le traería algo de ropa, y así Nami retomo su misión de buscar algo para vestirse y darse un buen baño; saco un bóxer de Law amarillo y tomo una camiseta blanca del closet y sin esperar más se metió al cuarto de baño que estaba en la alcoba.
El lugar era de un blanco impecable y aburrido, todo sin excepción era así, desde la recamara hasta el baño; abrió la regadera y dejo que el agua remojara su cuerpo desnudo, mientras ella trataba de olvidar sus encuentros con Law. Se quería meter en la cabeza que él era un maldito bastardo que solo quería una buena noche de pación, a pero, a quien engañaba si ella también lo deseaba, pero solo con él. Se comenzó a enjabonar tratando de no recordar el toque tan sensual de las manos de Law, aunque se le era imposible, dejo que el agua borrara el rastro de jabón y lavo su cabello con fuerza como si eso le ayudara a borrar todo pensamiento sexoso asía Law.
Salió de su baño después de un rato, notando que apenas eran las diez, bajo por las escaleras al primer piso; aunque abrió todas las puertas de la segunda planta no encontró rastro de Torao, cosa que no le dio importancia, o eso ella misma se decía. La sala tenía el mismo patrón que el resto de la casa, blancas paredes, con muebles negros, no era su estilo pero en sí, se veía bien, tenía un gran ventanal que dejaba ver la piscina de afuera y a Bepo que estaba arrastrando una ballena de felpa. Cruzo un lumbral para llegar a la cocina, con las mismas paredes blancas, se sentía en un hospital; tenía amplias ventanas y un pequeña puerta de cristal que daba al jardín de atrás, retomo su búsqueda de su anfitrión en la única puerta visible al lado de una de las ventanas.
Abrió despacio tratando de no asustar a la persona que se hallaba en aquel cuarto, aunque después de ver a Law profundamente dormido, la abrió de golpe para ver lo que parecía ser su estudio privado, tenía estantes repletos de libros e enciclopedias completas, además detrás de donde se encontraba el escritorio y el bello durmiente, estaba una repisa con lo que parecía ser corazones encerrados dentro de cubos de cristal. Temerosa dio unos cuantos pasos para cerciorarse de lo que veían sus ojos era cierto, y cuando tomo uno de los recipientes en sus manos se maldijo al acertar en su predicción, eran corazones de algún ser vivo, que mente tan retorcida tenía ese hombre como para tener tal hobby, dejo el corazón en la repisa y así como entro, salió cerrando la puerta. Se recargo en el lumbral tratando de apaciguar los sonidos de su estómago, que le recordaban a Luffy, si Law, la cuido en la noche, no estaba demás hacerle el desayuno, aunque realmente no quería cocinar para él.
-Espero que no se moleste si hurgo en su nevera- dijo cantarinamente.
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Estaba en una habitación oscura, con un gran espejo frente a él; se encontraba sentado en lo que parecía ser un trono, o más bien el sillón favorito de su padre, la copa de vino tinto era su único testigo de lo que veía a través del espejo. Para su buena o mala suerte, lo que veía era el peor día de su miserable vida. Conociendo cada detalle, decidió enfocarse en aquella escena tan particular, y dejar que invadiera su mente sintiéndose algo molesto.
Maldito fue el día en el que aquel joven salió temprano de sus prácticas como doctor, maldito fue el tiempo y las pocas palabras que se dedicaban, maldito su primo que era el que ahora se encontraba en su cama, follándose aquella mujer de cabellos verdosos como si de una perra se tratase, que gritaba y gemía con tanta enjundia que no lo podía creer.
-¡Oh Bellamy mas, por favor no te detengas, quiero que te corras dentro!- gritaba mientras aquel hombre rubio dejaba de tomarle las caderas para sujetarla de las muñecas y envestía con más fuerza.
Era un espectáculo digno de una película porno; ambos, su primo y su mujer se encontraban dándole la espalda al lumbral de la habitación, ella se encontraba de rodillas dándole la espalda a su amante que tampoco se percató de la presencia de él.
En su vida se sintió tan traicionado, tan poca cosa, abrió sigilosamente su chaqueta, del interior saco una magnum 45 automática y se acercó hasta ponerla en la nuca del que alguna vez llamo pariente. No le pesaba jalar el gatillo, a los quince años ya lo había hecho con más de diez personas en un mismo día, una muerte más en su conciencia no pesaría.
Estaba por jalarlo.
Él se dio la vuelta.
La joven que ahora estaba en una posición diferente, le llamo la atención, bajo el peso de aquel hijo de las mil putas, estaba una joven que se le hacía muy conocida, apenas estaba cubierta de los pechos y el rostro con unas sábanas, para no revelar su identidad y no dejar su desnudes al descubierto, aquellas piernas largas aun rodeaban la cintura del imbécil de su primo, unos cabellos rojizos estaban enredados en la mano del Bellamay. Con un simple movimiento la descubrió sintiéndose pero que antes.
Todo parecía distorsionarse.
Tomo la pistola de nuevo y apunto a su primo y no dudo en jalar el gatillo, un estruendo como de algo rompiéndose se abrió paso entre el sueño. No era el gran espejo que le mostraba su vida completa, no fue el tiro que le pego aquel hombre.
¿Qué era?
Abrió sus ojos exaltado, la luz de su oficina había sido apagada, los ladridos de Bepo no dejaban de oírse, sin dudarlo se levantó y salió de su despacho buscando aquella joven, la cual estaba seguro que había causado el estruendo. Camino aprisa, cruzando sin prestar atención a la cocina y dirigiéndose a su cuarto cuando una risita lo interrumpió al subir las escaleras, volvió sobre sus pasos encontrando un desastre detrás de la barra.
Había platos rotos, y utensilios de cocina regados por todo el piso, Bepo estaba sobre Nami que pretendía cerrarle el hocico al perro para que parara de ladrar y tratar de no reír por el accidente que había sufrido.
-Dime que pretendes destrozando mi cocina?- cuestiono Law molesto apartando al perro sobre la joven.
-Nada- respondió con una simple sonrisa dejando que Torao la admirara desde lo alto.
Estaba usando su ropa, la camiseta no le cubría ni la mitad del trasero pero aun así la estaba usando, junto con uno de los bóxers que ya no usaba desde hace ya mucho tiempo. Su cabello rebelde estaba suelto y estaba descalza. Se podría decir que se veía extremadamente sexi con un toque de inocencia de niña pequeña.
-Que estabas haciendo?- cuestiono el moreno tendiéndole la mano para levantarla.
-El desayuno- respondió sonriente dando un saltito para estar de pie.
-Sabes el significado de preparar un desayuno en casa ajena?- susurro Law.
Nami negó con la cabeza y Trafalgar la acorralo en la barra, pegando su cuerpo al de ella, poniendo su mano derecha sensualmente en sus caderas y con la izquierda sujetando salvajemente la rojiza cabellera para hacer que Nami echara la cabeza asía atrás.
-Oh mi dulce Nami, tan inocente, tan altiva, tan soberbia y excitante. El significado de un desayuno en la casa de un varón, significa que estas agradecida por la intensa noche que has pasado- musito comenzando a besar el largo cuello de la joven -pero, nosotros no hemos hecho nada- su mano que celosamente posaba en las caderas femeninas bajo hasta su muslo y lo levanto hasta su cintura -claro eso se puede arreglar-.
La chica no dijo nada mantenía sus ojos cerrados como la última vez, mordía sus labios para ahogar las palabras que incitaran al chico a tomarla en la cocina, o en la ducha, o asta en la sala. Sin duda ese hombre tenía algo para dejarla a su merced. Nami Vanir la chica que no se entregó a ninguno de los tantos novios, pretendientes, amigos, conocidos, o chicos que le atrajeran, estaba a punto de decirle que si a un grosero, pedante, lunático, sádico, arrogante, pero sexi cirujano.
Law rio por debajo al ver a la chica de nuevo con sus ojos apretados y mordiéndose los labios, la fue soltando poco a poco hasta quedar a una distancia más prudente de ella, le planto un casto beso en los labios y se dio la vuelta en dirección a su dormitorio.
-Tomare un baño- declaro deteniéndose en el lumbral -si gustas cocinar estas en todo tu derecho, pero te advierto, no tolero el pan- dicho esto salió sin más de la vista de la pelirroja.
-Idiota- espeto una sonrosada Nami -bien ahora prosigamos con lo empezado- aplaudió y tomo uno de los sartenes que se encontraban en el suelo.
Saco unas cuantas naranjas para hacer un jugo, también huevos y varias cosas más para preparar su especialidad; puso agua a hervir para un café, y comenzó su labor sin esperar más, aunque fue detenida por Bepo que traía su plato en el asico, así que paso de preparar el jugo para hurgar entre la cocina en busca de comida para perro
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Salió de su ducha con una simple taya amarrada en la cintura, abrió su closet para sacar un su ropa. Tomo sus calzoncillos negros y unos vaqueros con un extraño diseño de manchas, se vistió no muy aprisa disfrutando del olor a comida casera que hace mucho no disfrutaba. Abandono su cuarto poniéndose la camiseta amarilla para cubrir su bien marcado cuerpo y sus extraños tatuajes que solo pocos conocían.
-Huele bien- dijo Law al entra a la cocina.
-Espero que te guste el omelette- agrego Nami sonriente tomando dos platos y caminado asía la mesa -tengo tiempo que no cocino así que no molestes- espeto pasándole un plato.
Trafalgar tomo su tenedor y agradeciendo por la comida tomo un poco de omelette, degusto tranquilamente el primer bocado y después tomo un poco de jugo que se encontraba frente a él.
-No esta tan mal- hablo con su tono serio llevándose otro bocado a la boca.
-Hmp- fue lo único citado por Nami que no presto atención
Ella jamás se quedaba callada cuando alguien le felicitaba o reprochaba algo, no era su estilo, pero al momento que comenzó a cocinar y por lo bien que Sanji habla de todos sus clientes pensó que un "no esta tan mal" era como un elogio, ya que el rubio llego a comentar que Torao en más de una ocasión que le había dicho que sus mejores platos no eran más que un plato simple y sin sabor. El desayuno continuo en silencio, con unas cuantas miradas que al cruzarse causaban un bochorno en la pelirroja, esa mirada fría y remarcada por una ojera casi permanentes, le causaban una extraña sensación no muy conocida para ella.
-A qué horas pasaran por ti?- cuestiono Law rompiendo el silencio.
-Bueno, me dijo Boa que no tenían tiempo libre hasta las tres- contesto mientras jugaba con la comida.
-Ya veo, entonces te tengo que cuidar hasta que se dignen a venir por ti- espeto sin emoción alguna.
-Bueno si gustas puedo tomar un taxi, después de todo pensaba irme antes- agrego tomando un poco de jugo.
-No- espeto en un tono de voz un poco alta –te quedaras hasta que lleguen por ti, soy un hombre de honor y palabra, debo cuidarte- explico levantándose de la mesa con sus trastes sucios para lavarlos.
-No será que en verdad no me quieres dejar ir por que estas a gusto con migo?- se burló la pelirroja imitando el acto de su único acompañante.
-Ni que tuvieras tanta suerte- dijo con sorna mientras lavaba los platos.
-Es lo que tú dices- dijo plantándole un beso en la mejilla al dejar los platos en el fregador –veré la tele un rato- salió sin mirarlo, ella podía apostar que una sonrisa torcida de dibujo en su rostro.
Se recostó a sus anchas en aquel sofá negro, encendió la televisión y se puso a buscar algún canal que le llamara la atención, pero mientras avanzaba por el canal cien, una bola de pelo blanca recostó su cabeza en su estómago, en busca de afecto que su amo no le daba, y sin dudarlo comenzó a mimar al perro que se sentía tan a gusto con esas simples carisias tan cálidas.
Recargado en la puerta Law observaba callado, aquella chica que se encontraba vagando en sus pensamientos sin prestar atención a él; con paso sereno llego hasta donde ella y con cuidado le levanto la cabeza para sentarse y que ella pidiera usar sus piernas como almohada.
-Sigo diciendo que te agrada mi compañía- rio mientras le entregaba el control remoto.
-Hmp- recargo su brazo izquierdo en el respaldo del sofá y apoyo su cabeza en la palma de su mano, y con la libre comenzó a cambiar de canal.
Se detuvo en un canal de música donde pasaban un concierto en vivo, ya que Nami grito estrepitosamente que se detuviera, para poder verlo ya que no había podido ir porque a nadie le gustaba ese tipo de música, bueno más que Brook, y ella no iría con un vejete pervertido a tal evento.
Los ojos de Law se cerraron después de dos canciones, aun tenia sueño, pero al cerrar los ojos la misma escena se repita, y se repetía, y se repetía como un disco rayado. Era Nami debajo de aquel mastodonte rubio, la que gritaba y gemía sin parar ¿Por qué soñó eso? No quería averiguarlo, simplemente quería dormir hasta que llegaran por ella y salir a tomarse unos tragos con los chicos y olvidar aquel sueño tan absurdo.
"You could be my unintended
Choice to live my life extended
You could be the one i'll always love
You could be the one who listens
To my deepest inquisitions
You could be the one i'll always love"
Una canción algo conocida resonó en sus oídos, siendo entonada por una voz femenina que tenía al lado, en ese momento la letra tomaba sentido y sintió como aquel fascinante órgano golpeaba su caja torácica con más rapidez que antes.
"I'll be there as soon as i can
But i'm busy mending broken
Pieces of the life i had before"
Tal vez aquella chica tenía razón, a él le agradaba su compañía, tanto que ahora ella se encontraba usándolo de almohada, tanto que la dejo cocinar sus alimentos, y dormir en su cama. Tanto que cuando le pidió su brazalete se le entrego sin chistar. Tan descuidado estaba siendo ante ella que recurrió a interrogar a Luffy para conocerla un poco más, tan estúpido estaba siendo que se estaba volviendo un adicto a sus labios y al sabor de su piel.
"First there was the one who challenged
All my dreams and all my balance
She could never be as good as you
You could be my unintended
Choice to live my life extended
You could be the one i'll always love"
Nami se levantó silenciosa y fue a la cocina por un vaso de agua, su garganta estaba seca después de cantar esa canción que tanto le gustaba. Cuando regreso lo primero que noto fue que Law estaba dormido, se veía tan sereno. Se puso de rodillas a su lado mirándolo embelesada, sus labios estaban entre abiertos y su respiración era acompasada. Su pelo estaba despeinado y seguía húmedo, la tentación de pasar sus dedos entre aquellos cabellos negros como la noche la venció. Acerco la mano con cuidado, lentamente sin ni siquiera respirar y cuando estuvo a pocos milímetros de aquella cabellera azabache la mirada gris que le brindo Law la hizo retroceder.
-Lo siento- murmuro Nami retrayendo su mano hasta su pecho.
Law la tomo de los hombros y sin ninguna explicación, la derribo en el sofá quedando el arriba de ella.
-No tolero que me despierten o me toquen el cabello- su voz sonaba ronca y seductora.
-Yo… yo no lo sabía- tartamudeo cerrando los ojos al momento que sintió la respiración de Law en su oído.
-Dime que me has hecho?- cuestiono más para sí mismo que para ella –tu voz, tu olor, tu actitud y tu sabor son casi estupefacientes- declaro mordisqueando el lóbulo de su oreja –casi cuatro años, desde entonces, simples encuentros casuales que solo se repetían un par de veces, nada interesante. Pero tú, has roto mi barrera, ¿Cómo lo has hecho?- musito comenzando a besar su cuello –quiero saberlo- ordeno dejando que sus manos vagaran por dentro de la camisa prestada de Nami.
Las manos expertas del cirujano se detuvieron en sus pechos, estaban vendados, pero eso no importaba, simplemente los acaricio, mientras su boca degustaba con hambre aquel cuello tan suave, tratando de no dejar ninguna marca.
-Law- dijo la pelirroja en un suspiro.
Trafalgar se detuvo y miro de nuevo su rostro, mordía su labio inferir y apretaba los ojos, sus mejillas estaban escarlatas, la melena rojiza se esparcía por todo lo ancho del sillón y aun no movía sus manos de su lugar.
-Nami- la llamo con un susurro –mírame- ordeno besando su mejilla –mírame- repitió
La chica obedeció y abrió sus ojos chocolate, la imagen de un Law vigoroso y contenido era lo que observaba, sus manos instintivamente viajaron hasta sus mejillas atrayéndolo para besarle con ternura los labios y este respondió de la misma forma. Lo abrazo para acercarlo más a ella, tenía la necesidad de tenerlo tan cerca que no fuera escapar como siempre lo hacía; instintivamente separo las piernas para que él se acomodara, bien sobre ella.
El beso se volvió más demandante por parte de ambos, las lenguas salieron a la batalla explorando cada rincón de la cavidad ajena; en un impulso Nami había dejado de estar debajo de Law para encontrarse a horcajadas sobre él. La pelirroja en un impulso metió sus manos a la camiseta de él detallando con sus finos dedos cada musculo de su torso, y jugando con los pezones como si de un control de mando se tratase. El calor aumentaba y parecía que ellos no tenían ganas de detenerse.
Sin ninguna complicación Law le saco la camisa a la chica y con sumo cuidado comenzó a besar el escote que le brindaba; podía oír sus jadeos silenciosos y ahogados, también notaba ese descuidado rose que ella ocasionaba contra su más que creciente erección. Las manos de Nami bajaron hasta su cremallera y con movimientos torpes y descuidados la fue bajan para después con sumo nerviosismo tener una disputa mental de meter o no meter la mano. Cuando por fin se decidió hacerlo Law la detuvo.
-No comas ansias aun no es tiempo- susurro besando la comisura de sus labios –si apresuramos las cosas no serán tan buenas como parecen- agrego separándose un poco de ella –todo será a su tiempo-
-Pero….. Pero yo ya es- no dijo más por que Law se apodero de sus labios.
-Shhhhh cuando llegue el momento- susurro pegándola a su pecho.
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Las horas se fueron volando en los brazos de aquel hombre, no quería irse, quería dormir con él, aunque no pasara nada, ese día fue el primero de su existencia que sentía esas sensaciones inolvidables e imaginables. Rodo en su cama topándose con su celular, lo encendió y se fue a su calendario. El ultimo día de junio, tres más y su cumpleaños.
-Espero que no lo olviden- dijo al aire para después cerrara los ojos y quedarse dormida.
L(._.L) t(._.t) L(._.L) t(._.t) L(._.L) t(._.t) L(._.L) t(._.t) L(._.L) t(._.t) L(._.L) t(._.t) L(._.L) t(._.t)
HOLIS!
Una gran disculpa mis hermosas y/o hermosos lectores como lo he mencionado en el capítulo pasado y este mi queridísima maquinita se estropeo y bueno no es nada barato arreglarla así que bueno tuve que hacer muchas cosas que odio para conseguir el dinero.
Les agradezco de todo corazón sus reviews, aunque admito que me da miedo que me digan que ya no le siga y que soy la peor escritora del universo.
Claro que cuando los leo me dan ganas de como besar la pantalla y cada que no tengo inspiración los leo ya que son mi gran fuente de ánimo y mi motor para seguirle.
Oh hubo una cosita que no aclare el cap pasado:
Los vestidos que lucían las chicas son los mismos que usan en un fan-art que me gustó mucho. Salen todas Nami, Robin, Hancock, Vivi, Bonney, Alvila, Califa y Perona.
Aunque dadas las circunstancias le puse el vestido de Califa a Kaya
Tienen una escritora demasiado atolondrada que se le olvida poner las cosas.
También les digo que la canción que use es Unintended, obvio es mía, ok no pero la banda se llama Muse :/
Bueno hasta el siguiente capitulo
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Oh antes de decir bye bye, alguien me pidió un Pov
claro que más adelante les dare su pov
Peticiones y quejas ya saben ok
