Amarillo Turquesa
Octava Voz
Magnet
"Un débil fuego se enciende en el borde de mi corazón"
"Ya no sé si debería seguir preocupándome por mi hermano. Es obvio que no va a aceptar sus sentimientos hasta que muera… pensándolo bien, si le doy un susto de muerte tal vez lo considere…
Se suponía que arreglaría el malentendido con Kaito, pero ahora creo que es el mismo Kaito quien se aleja de Len. ¿Qué fue lo que paso entre ellos?
Ahora voy a tener que empezar a seguirlos como sombra solo para asegurarme que hagan las cosas como se debe. ¿De dónde vino esa actitud tan infantil? ¡No los entiendo! ¿Cuál es el problema si ambos están enamorados? ¿Qué tan difícil es decirlo? ¿Acaso alguien se opone? ¿O existe algún problema que ninguno me ha dicho?
Porque si van a estar separados de común acuerdo que dejen de suspirar con esa melancolía que me enferma. ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué no aceptan lo que sienten y ya?!
– Rin, deja tu faceta de cupido y concéntrate.
La voz de Len la devolvió a la realidad al mismo tiempo que tironeaba de sus manos unidas. Entonces recordó que estaban ensayando, al menos en teoría. Había sido ella misma quien le había pedido que practicaran antes de la hora en que se reunirían con el resto de los Vocaloid.
– Lo siento, es solo que tú…
– ¿Yo? –preguntó poniendo su mejor expresión confusa. Rin se contuvo de reír porque sabía que lo hacía a propósito.
– Si, tú. Bueno, Gakupo en realidad. No puedo quitarme de la cabeza lo que dijo ayer –explicó con toda calma, poniendo un dedo sobre su sien fingiendo que realmente lo meditaba. No sería el susto mortal que había pensado darle pero de momento serviría– ¡lo de casarte! –soltó al ver que Len no le entendía.
– ¿Quieres dejar de pensar en algo tan absurdo, por favor? –siseo con la vaga sensación de que una venita aparecía en su frente. Le había costado bastante terminar aquella broma el día anterior como para que siguiera siendo tema.
– Pero, podría ser, ¿no? Si te casas me vas a abandonar.
– ¡Rin! ¿Quieres escuchar lo que dices? Tengo catorce años, no me voy a casar… –se contuvo de gritar que Gakupo no estaba entre sus opciones, pero carraspeo antes de continuar– y te prometo que no pasara en mucho tiempo.
– ¿Lo prometes? –dijo mirándolo a través de unos ojos llorosos.
– Que si… y ahora, concéntrate –volvió a tomar su mano para hacerla girar y retomar el ritmo.
Apenas habían visto una tercera parte de la coreografía, pero Len ya la tenía memorizada, a diferencia de Rin, que por alguna razón que su hermano no entendía, había estado muy distraída durante la práctica de la tarde anterior. Y como últimamente acostumbraba, no se molesto en averiguar el por qué, y menos luego de escuchar aquel extraño comentario sobre aceptar sentimientos.
Estaba convencido que su hermana se había metido en otro asunto que estaba fuera de su control pero siendo como era, sabía que no se rendiría hasta lograr lo que fuera que estaba intentado. Y mientras él pudiera mantenerse al margen, lo aprovecharía. Aunque tenía la sensación de que al final algo saldría mal.
– ¡Buenos días! –Kaito apareció en la puerta seguido por Miku quien apenas vio a Rin salió corriendo.
– ¡Rin-Rin! –chilló abrazándola por el cuello– ¡buenos días!
– ¡B-Buenos días… M-Miku-san! –soltó de golpe tratando de alejarse sin parecer que lo intentaba.
Kaito se acercó y cuando éste y Len intercambiaron miradas, Rin creyó que debía intervenir. Se las arregló para disminuir la presión de Miku sobre su cuello antes de hablar.
– Kaito, ¿crees que podrías ayudar a Len con la coreografía? Dice que la olvidó.
– ¿En qué momento…?
– ¡Miku-san, vamos! –interrumpió a Len gritando mientras arrastraba a Miku lejos de la pareja que la miraron sin entender.
– Lo siento –dijo Len alborotando un poco su cabello– ha estado un poco extraña toda la mañana.
– Yo diría que lleva varios días con esa actitud –murmuró el mayor mirando la forma como Miku trataba a Rin, como si fuera una muñeca.
Len siguió la mirada de Kaito tratando de sentir compasión por su hermana, pero solo encontró divertida su incómoda situación. Compartió el silencio por un momento antes de notarlo preguntándose cuando había surgido esa incomodidad entre ellos.
– Rin… –hablo de pronto llamando la atención de Kaito– cree que tú estás molesto conmigo por algo.
– Es curioso. Pensé que tú estabas molesto conmigo.
– No lo estoy –respondió con la misma mirada inocente que siempre lo libraba de problemas con su hermana– pero me da la impresión de que has estado evitándome los últimos días.
– Tal vez… –murmuró desviando la mirada un momento. Era obvio que no podía decirle la verdad pero tampoco podía darle cualquier mentira. Len no lo creería y esa incómoda situación nunca terminaría– podría ser por Gakupo.
– Sé que no te agrada –dijo Len sonriendo– pero ¿realmente es tan malo?
– No lo sé. Es diferente de nosotros. Paso muy poco tiempo aquí antes de salir del país –y al menos parecía que la verdad a medias estaba funcionando.
– Creo que por eso me agrada –dijo Len de pronto– es diferente. Ha logrado avanzar mucho. Conoce el mundo fuera de aquí, sé que no es el único. Miriam, Lola, Leon, y algunos otros…
– ¿Eso es lo que tú quieres? ¿Irte? –interrumpió de pronto sin poder contenerse.
Len volvió a mirarlo notando más allá de la duda de Kaito, aquel extraño brillo en sus ojos que no dejaba de incomodarlo. Frunció el ceño un poco, Kaito no estaba siendo sincero, lo que fuera que lo estaba preocupando, era algo que al parecer no podía decirle.
Entender ese hecho, dolió. Pero al mismo tiempo trató de convencerse que solo era cuestión de tiempo. En algún momento, su amistad debería ser suficiente para que Kaito confiara en él. Y si lo único que podía hacer de momento era esperar, entonces debía empezar por dejar de tenerle miedo.
– No lo sé –respondió al fin– me gustaría viajar. Pero al mismo tiempo me agrada estar aquí. Supongo que aparecer en los conciertos de Miku-san unos minutos antes de regresar no es suficiente –dijo riendo de su propio comentario– Si me preguntas por qué me agrada Gakupo, creo que es por eso. Él ha logrado tantas cosas y sigue siendo el mismo. Aún tiene tiempo para estar con nosotros y grabar videos extraños.
Kaito compartió la espontánea risa del rubio resistiéndose a preguntar de nuevo: "¿por qué Gakupo?" Si no era el único Vocaloid que había logrado lo que Len aspiraba, ¿por qué precisamente él? Se forzó a sonreír cuando sintió una intensa mirada y de reojo se encontró con los fieros ojos azules de Rin, quien parecía vigilarlos desde la distancia, en medio de su conversación con Miku y Luka, a quien ni siquiera había visto llegar.
Se giró de nuevo hacia Len tendiendo su mano al frente. El menor lo miró sin entender.
– Rin nos esta mirando –explicó– si no hacemos esto nunca nos creerá que el problema esta resuelto. Aunque ambos sabemos que nunca hubo tal cosa.
– Lo siento, estoy seguro que no nació así de extraña –murmuró estrechando su mano.
– ¡No, no, no, y no! –gritó Rin desde el otro extremo del cuarto sin poder contenerse. Corrió hacia ellos ignorando las miradas entre confundidas y asustadas de los presentes– ¿qué se supone que hacen?
– Lo que tú dijiste… –comenzó Len pero antes de poder evitarlo, Rin lo empujó contra Kaito quien apenas pudo mantenerse en pie abrazando al rubio en un acto reflejo. Len casi se ahogo chocando contra su pecho pero tuvo que mantenerse así con la mano de Rin aún en su espalda.
– Así está mejor –sonrió ignorando la urgencia de Len por alejarse– se supone que son amigos, ¿no?
– Creo que estás ahogando a tu hermano –dijo Kaito haciendo el mismo intento por separarse de Len pero cada vez que daba un paso atrás Rin los empujaba de nuevo.
– Se lo merece por preocuparme.
– ¡Rin! ¡Ya basta! –chilló Len girando un poco el rostro. Rin se alejó con un gesto infantil mostrando la lengua.
– ¡Ya basta, tortolitos! –Miriam apareció aplaudiendo para hacerse escuchar, aunque su grito ya se había ganado la atención de todos. Al instante Kaito y Len se alejaron sin ánimos de mirarse. Detrás de la rubia, Gakupo y Gumi la siguieron– nada de estar acaramelados mientras trabajamos.
– Eso no…
– Y menos porque me da envidia –terció llegando al lado de Len para silenciarlo con un dedo sobre su boca.
– Pero lo estás malinterpretando –aportó Kaito.
– Aunque si tuviera que dejar que alguien se casara, supongo que serían ustedes –dijo Miriam con una seriedad que dejo un repentino silencio a su alrededor. Aunque por dentro se esforzaba para no reír, luego de escuchar la broma con la que habían torturado a Len el día anterior, no pudo resistirse a probarlo. Y ver la expresión de su rostro lo había valido.
– ¿Qué? –para cuando Len pudo hablar, un jadeo muy parecido a una duda surgió de sus labios.
– ¡Len! ¿Acaso me estás engañando? –Gakupo se acercó fingiéndose afectado.
– ¿Engañándote? ¿Cuándo te prometí algo?
– Ayer, ¿recuerdas? Íbamos a casarnos.
– ¡Un momento! –Rin se sitúo al frente de Len evitando que Gakupo se le acercara– nadie se casa con mi hermano sin mi aprobación. Y menos tú –dijo señalándolo– tienes que pasar por un montón de duras y dolorosas pruebas para convencerme. Que por cierto, Kaito ya paso.
– Rin, deja de bromear –pidió Len apoyando una mano en su hombro.
– ¡Muy bien, suficiente! –Miriam volvió a aplaudir– había pensado cambiar las parejas y dejar a Kaito y Len juntos, pero si van a estar todo el día coqueteándose, mejor lo dejo como estamos.
– Esta tiene que ser la peor broma –sollozó Len bajo las risas mal disimuladas de su hermana y Miku.
– ¿Lo dices en serio? –Miriam volvió a girarse hacia él mirándolo un momento antes de sacar su celular y buscar algo– significa que no has visto los comentarios de "Imitation Black".
– ¡Yo si lo hice! –dijo Rin levantando la mano. Exceptuando a Gakupo, los demás esperaron mientras Len miraba algo en el celular de Miriam.
– La opinión de los fans esta dividida, la mitad dicen que haces buena pareja con Kaito, el resto votan por Gakupo –explicó la rubia.
Gakupo miró divertido las expresiones de los otros dos involucrados. Él ya estaba enterado de esas encuestas pero la palidez de Len y la notoria incomodidad de Kaito decían lo contrario para ellos.
– No puedo creerlo –dijo Len bajando la cabeza– todos parecen haber olvidado que soy hombre.
– No lo olvidaron –sonrió Miriam palmeando la espalda del menor– eso es lo que hace el asunto tan encantador. No te preocupes, Leon te dará una buena noticia sobre ese video, más tarde. Por ahora, todos al centro –indicó encaminándose– seguro que han practicado lo suficiente y va a salir bien a la primera –comentó sabiendo que se equivocaba pero sus palabras pusieron al grupo en alerta.
Sabiendo lo básico de cómo sería la grabación final, los ocho se acomodaron por parejas formando un cuadrado. Miku y Luka estaban al frente, a su lado, Rin y Len; y detrás de ellos Gakupo y Gumi. Cuando Kaito estaba por avisar que su pareja no había llegado, la puerta se abrió con un sonoro portazo y la silueta desmadejada de Meiko apareció.
– L-L-Lo siento… –jadeo aferrándose a la pared– llegó…
– Tarde, si, ya me di cuenta.
Pero en cuanto los ojos de Meiko encontraron a Kaito, ignoró el regaño de Miriam pasando a su lado, para colgarse del cuello del mayor.
– ¡Kaito! ¡¿Me extrañaste?! –gritó apretándolo tanto que Kaito no pudo ni tocarla para alejarse.
Varios pasos al frente, Len estiraba los brazos cuando vio a su hermana rechinar los dientes mientras miraba a Meiko de un modo no muy agradable. Y antes de que una idea extraña se instalara en su mente decidió que por ese día ya había tenido suficiente del peculiar comportamiento de Rin.
– ¿Me perdí de algo? –preguntó Gumi girando sobre si un par de veces, bajo la mano de Gakupo. No era exactamente un ejercicio de calentamiento pero estaba acostumbrada a esos curiosos hábitos en el chico de cabello morado.
– ¿No viste los videos que salieron ayer?
– Algunos, pero…
– Tienes que ver el de "Imitation Black". Ese lo explica todo –sonrió entrelazando las manos de Gumi agitándolas de arriba a abajo como en uno de los pasos de la coreografía que estaban por iniciar.
– Tu video, supongo –comentó deteniendo el jugueteo de Gakupo.
– Más o menos.
– ¿Y si te casas puedo ser tu madrina? –preguntó de pronto haciendo un puchero que por un momento coloreo sus mejillas. Gakupo soltó una carcajada que llamó la atención de todos, incluyendo a Miriam quien lo miró dejando la computadora un momento para fulminarlo con la mirada, aunque el chico ni siquiera se inmutó.
– Mejor pregúntale a Len –dijo cuando consiguió calmarse un poco.
– ¡Len! –gritó entonces sin pensarlo.
– ¡Ya basta! –intervino Miriam gritando cada vez más fuerte. Presionó una tecla y la música de "Magnet" comenzó tomando a todos por sorpresa.
Meiko apenas tuvo tiempo de soltar a Kaito y ocupar su posición. Gakupo hizo girar de nuevo a Gumi, a tiempo para hacerlo él e iniciar la coreografía. Cinco de los ocho fallaron en esa vuelta inicial pero en seguida ocuparon sus lugares en la formación para continuar. Por un momento, Rin olvido cómo empezar pero no tardo en imitar los pasos de Len y el resto fluyó tanto como pudo recordar de su reciente práctica matutina.
Miku y Luka tenían la coreografía memorizada, así que fueron las únicas en seguir el ritmo sin problema. Incluso tenían controladas sus expresiones faciales. Para el resto que apenas llevaban un par de días ensayando, resultó un poco más difícil.
Mientras la música sonaba y Miku tarareaba la letra, Miriam se deslizó entre las parejas marcando los errores que notaba, a veces señalándolos o mostrando cómo debería verse. Kaito y Meiko, como siempre que trabajaban juntos, tenían problemas para sincronizar en los pasos donde debían bailar juntos, o que dependían del compañero. Aquello era un detalle curioso que no tenía nada que ver con sus habilidades, sino con la manía que Meiko tenía por distraerse ante Kaito. Y ya que eso no tenía remedio, Miriam los dejo para el final.
Gakupo era bueno en coreografías lentas, así que no tuvo tantos problemas como Gumi, quien estaba más acostumbrada a bailar sola y trabajar con pareja le tomaba más tiempo del normal. Aún así, Gakupo era un buen instructor y no le importaba detenerse un par de pasos en varias ocasiones para indicarle a Gumi cómo seguir. La chica compensaba su torpeza con aquel encanto de su rostro pero no evitó los variados comentarios de Miriam remarcando errores que Gakupo intentaba corregir con calma.
Rin y Len eran un caso independiente. Solos, tenían habilidades y defectos muy específicos que normalmente podían saldar a base de ensayo y error; pero juntos, las habilidades se perfeccionaban y los defectos se corregían. Aunque la coreografía estaba pensada para verse como un "reflejo", donde ninguno llevaría la pauta, cada vez que los gemelos bailaban juntos, Len era quien marcaba el paso. Aunque solo siendo muy observador se notaban los momentos en que Len dirigía las manos o los pies de su hermana, según donde estuviera el fallo. Miriam los observó tratando de mostrarse critica pero en algún momento se dejo llevar desistiendo de encontrar errores.
– ¡Eso no es justo! –gritó Gumi deteniéndose a mitad de un paso donde dejo a Gakupo estirándose en el aire– ¡Miriam! –chilló llamándola. En ese momento los demás se detuvieron.
– ¿Y ahora qué?
– Si solo ves a Len no verás cuando no me equivoque.
Luka y Miku intercambiaron una mirada incómoda pero Meiko y Gakupo no disimularon sus risas.
– Quieres decir… –Miriam sonrió– ¿que cuando pase junto a ti elegiste ese momento para equivocarte todo lo posible y cuando me di la vuelta lo hiciste bien?
– Si, más o menos –dijo cruzando los brazos debajo del pecho en un gesto que resaltó ligeramente su anatomía.
El único problema que Miriam encontraba en Gumi cuando trabajaban era aquella venita competitiva que tenía, una solo equiparable con la de Rin. En ese aspecto, Gumi era como una versión adulta de la pequeña Kagamine y solo había una forma de apaciguarla.
– Bien, entonces –pidió extendiendo la mano hacia Gumi para que se acercara, mientras obedecía, el resto hicieron un espacio al centro esperando alguna demostración– Len –el menor dio un breve respingo antes de acercarse– enséñale cómo se hace –y entonces se alejó.
La música ya se había repetido automáticamente una vez más, Len y Gumi intercambiaron una mirada confusa pero mientras el rubio se preguntaba qué hacer, escuchó el ritmo de la música y esperó un momento adecuado antes de indicarle a Gumi donde empezarían. La chica sonrió, genuinamente satisfecha con el cambio, no tenía nada en contra de Gakupo pero si bailaba con diferentes personas se hacía a la idea de que no estaba bailando en pareja, y eso le evitaba lo incómoda que se sentía.
Len repitió su rutina marcando los pasos que justo en ese momento correspondían a las manos. Hacia arriba, deslizando, un giro, de nuevo las manos y mirando de reojo a Gumi notó que estaba teniendo problemas.
Gumi no estaba intentado seguirlo, acostumbrada como estaba a bailar sola, trataba de ser ella quien guiara pero al ver que Len daba la pauta, empezó a confundirse. El siguiente paso llevó a Len detrás de ella donde ambos debían sincronizarse para hacer un zigzagueo pero en un segundo olvidó hacia donde empezaba ella. Bajó las manos resignada pero Len la hizo girar tomándola por la cintura, siguió el ritmo inventando los siguientes pasos con una mezcla de la coreografía original pero sin soltar la mano de Gumi. Aquello la hizo reír mientras copiaba sus movimientos, ambos improvisando hasta que la canción terminó.
– ¡Eso fue mejor que el original! –aplaudió Miku mientras Miriam interrumpía una nueva repetición de la pista.
– ¿Lo ves? –retó Gumi mirando a la rubia– te dije que no me equivocaba –sonrió entre los aplausos del resto.
Pero Miriam se evitó la réplica y seguir con ese juego cuando Miku se acercó a Len para que le explicara la nueva coreografía y con ello, el resto la siguió. Todos empezaron a bailar olvidándose del ensayo y por un momento, Miriam les permitió la distracción, volviendo a encender la pista. Era raro ver que se olvidaran de sus rivalidades como Vocaloid para hacer ese tipo de treguas. Y había que reconocer que se veía bien, aunque fuera una coreografía improvisada y con el triple de errores que la original.
De pronto su celular sonó, era solo un mensaje así que no se molestó en salir. Leyó rápidamente el aviso de Leon y una extraña sonrisa cruzó su rostro. La peor pesadilla de Len acababa de ser confirmada, y ella personalmente quería estar presente para darle la buena noticia.
Dejándose llevar por el ritmo de la canción, los Vocaloid ignoraron los extraños pensamientos de la rubia inventando una tercera coreografía formando un círculo donde intercambiaron parejas. En algún momento Rin bailó con Gakupo olvidándose que debía estar enojada con él; Gumi y Miku bailaban en medio de una conversación cortada, tratando de ponerse al día. Mientras Kaito bailaba con Luka, apreciando la gracia natural de la pelirosa, a su lado Len bailaba con Meiko soportando la empalagosa presencia de la castaña, algo a lo que Kaito estaba tan acostumbrado que casi podía escuchar el grito de auxilio de Len. Aunque era más fuerte la insistente mirada de Rin, sabía que ella lo miraba, pero lo que apenas el día anterior había sido temor ahora solo era una curiosidad pasajera. Ya no importaba lo que Rin supiera, cualquiera que fuera su idea estaba equivocada. Y confiaría en esa intuición.
Pero la broma constante sobre Len le había dado una idea para tratar de sobrellevar sus propios sentimientos. Era una idea un tanto absurda y que al final solo lo lastimaría a él. Pero si eso podía evitar que Len supiera la verdad y al mismo tiempo lo protegía para que no fuera a perder el control de si y terminara lastimando o alejando al rubio… entonces lo haría.
Para cuando le tocó bailar con Len, vio por primera vez en sus ojos un gesto entre confuso y ansioso, por un momento pensó que le preguntaría algo, pero solo desvío su mirada dejándole la duda.
En más de una ocasión Len había tenido la intención de preguntarle a Kaito el por qué de su mirada, pero apenas lo pensaba se daba cuenta de que no sabía cómo explicarse. Y luego se convencía de que solo lo imaginaba. Justo en ese momento, mientras bailaba con Kaito y sus ojos se encontraron, sintió sobre si, una vez más, aquella intensa mirada. Pero esta vez fue más difícil convencerse que lo estaba imaginando, si además, por alguna extraña razón su corazón se aceleró.
Le tomó tres segundos empezar a reírse de si mismo. Si estaban bailando, ¿no era normal que su corazón estuviera agitado?
No era como si de pronto hubiera sentido algo diferente agitándose en su interior.
Continuará…
Notas de la autora: ¡Lo sé, lo sé! No me lo digan, fue un capítulo lento . Digamos que era el de transición obligada antes de que un par de cosas empiecen a cambiar. Esa inocente broma sobre Kaito y Len va a ser el centro de algunos capítulos y hasta puede empeorar, ojo, que eso no significa que sea para bien XD jejejje, que malvada me vi.
Por cierto, no odien a Meiko, no es tan mala como parece, al final hasta puede que sea la responsable de un pequeño empujoncito a nuestra adorable pareja.
Y bueno, mientras Kaito intenta negarse, Len intenta entender y Rin, que de algún modo no cede, intenta ayudar… espero que les haya gustado el capítulo, muchas gracias por sus reviews, y views =P Respondo uno que no tenía cuenta…
Yomi Megurine: ¡Claro que habrá recompensa! Tiene que haberla XD jajaja, todo un capítulote "sin sentido". Pero habrá que esperar, primero que pongan en orden sus ideas y ya de paso darle unas clasecitas a Len, porque él ni idea sobre sentimientos y derivados. Gracias por el review! =)
Prometo volver con un capítulo más largo y si quieren una pista, Miriam ya lo dijo y lo confirmó en un mensaje ;)
¡Besos!
Yui-chan
"Magnet" – Project Diva – Versión Chorus
