One Piece es propiedad de Eiichiro Oda

Advertencia LaNa & KiNa

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Tenía rato de estar sentada en el mismo sofá, y en la misma posición de diva mientras veía un viejo álbum de fotografías. Miraba con disimulo a sus dos viejos amigos que se encontraban absortos en su mundo; aun no entendía muy bien como termino en aquel grupo de gente rara y diferentes gustos, planes o metas, pero de lo que si estaba segura es que jamás los traicionaría. Bueno no de nuevo. Se estiro como un gato reacomodándose en su lugar sentándose con las piernas cruzadas y dejando aquel libro a un lado. Quería disfrutar de aquella imagen desde hace mucho no tenía el privilegio de ver.

Zoro estaba dormitando en uno de los sillones de la gran sala con sus catanas recargadas en el hombro, acababa de llegar de sus múltiples entrenamientos con la espada; Luffy se encontraba tirado sobre la alfombra dormido con un par de cajas bacías de pizza al lado, ese chico no tenía llenadera.

Recordó cuando conoció a Luffy y a Zoro en la primaria hace ya bastante tiempo, le escena era la misma, solo que todos estaban en el patio de juegos de la escuela y eran mucho más pequeños. Rio cantarinamente al remontarse en aquella época, aunque tenía recuerdos tristes también había cosas que jamás olvidaría. Retomo su álbum viendo las primeras fotos y las anotaciones que ella misma llevaba, era como una bitácora, donde tenía apuntadas las cosas más emocionantes de su juventud.

"Simplemente no los entiendo"

Era una frase que estaba debajo de una fotografía que mostraba a sus dos compinches hablando de sus extraños sueños, mientras ella almorzaba sin prestarles mucha atención. Si bien podía recordar fue un poco antes de que Usopp llegara a la ciudad.

-Aun no los entiendo- susurro para sí misma cerrando de nueva cuenta el libro.

-Que aún no entiendes?- cuestiono Zorro aun con los ojos cerrados.

-El como ustedes idiotas pueden ser las dos personas a las que más aprecio- dijo lanzando el libro tratando de golpear a un marimo con excelentes reflejos.

-No hay nada que entender, las cosas son así, ni yo mismo se cuándo fue que inicio todo esto- respondió el peli-verde ojeando el supuesto proyectil.

-Gracias- murmuro Nami con una sonrisa de medio lado.

-De nada-

Luffy ronco rompiendo el momento, Nami se echó a reír, y Zoro simplemente golpeo a su amigo con una de sus katanas. El momito se despertó haciendo un ruido un tanto cómico que acrecentó las risas de sus dos acompañantes.

-Zoro porque me pegas?- cuestiono el moreno sobándose la cabeza.

-Te lo mereces- respondió

Un rayo cruzo el cielo, antes de que la lluvia rompiera de imprevisto. La pelirroja se levantó de su asiento, y se paró frente a la ventana observando el hermoso jardín estilo japonés de la casa de su marimo favorito. Corrió la puerta de cristal y sintió la brisa fría que le azoto en la cara; esos días no eran sus favoritos pero le con la compañía adecuada todo era mejor. Antes de que ella pudiera cerrar la puerta para regresar a su asiento Luffy salió corriendo para saltar en los charcos, Zorro dejo atrás sus pesiadas espadas para salir a jugar con el monito arrastrando a Nami a la bailar bajo la lluvia como cuando eran niños.

La pequeña llovizna arrecio un poco, no tanto como para regresar, pero si como para detenerse y cerrar los ojos y sentir como el agua arrastraba los malos momentos. En esos momentos era cuando más le gustaba la compañía de ese par, extendió los brazos a los lados dejándose bañar por la lluvia sin importarle nada.

Luffy empujo a un desprevenido Zoro a un charco, causando el enojo del peli-verde, una persecución alrededor del espacioso jardín no se hizo esperar. El moreno saltaba con gran agilidad tratando de alejarse de un Zoro cubierto de fango y evitando tropezarse con los rociadores que se encontraban escondidos por el pasto. Paso al lado de Nami tocándola iniciando así un juego de "las traes" y una nueva persecución.

Desde la puerta un somnoliento Chopper se asomó, se le había despertado de su siesta, miraba como aquel trio se divertía ajenos al ruido del timbre. Halando su mantita se dispuso atender la puerta.

-¡Hey marimo de mierda abre la maldita puerta!- Sanji pateaba la puerta desesperado.

-¡Zoro nos estamos empapando!- agrego Usopp temblando de frio.

La puerta se abrió lentamente mostrando a un niño molesto por haberse despertado, y sin ni siquiera dar las gracias el par entro directamente a la cocina dejando al niño aún más molesto.

-Chopper no le pongas seguro a la puerta ya vienen Brook y Franky- dijo Sanji con un cigarrillo en la boca.

El estruendo de la puerta al cerrarse fue cubierto por un relámpago que ilumino el cielo completamente gris. Sanji simplemente negó con la cabeza, ese niño estaba muy malcriado. Sin darle importancia al comportamiento del pequeño mocoso como solía llamarlo cuando no estaba de humor saco de las bolsas que llevaba con él al llegar un par de ingredientes para comenzar a cocinar.

-¡Sanji, Usopp vengan a jugar!- grito Luffy desde el patio.

El par recién llegado simplemente se asomaron por la ventana para ver a sus amigos completamente bañados y riendo mientras les saludaban.

-Adelántate Usopp yo tengo que preparar la comida- dijo muy serio el rubio mientras le sangraba la nariz.

-No has cambiado en nada- susurro el moreno antes de abandonar al cocinero e irse a jugar con los demás.

No paso mucho rato para que Brook y Franky también se les unieran en aquel juego un tanto absurdo, pero divertido. En la sala ya estaba la comida; solo Sanji y Chopper estaban sentados en el pórtico mirando entretenidos los santos golpazos que se metía el viejo músico tratando de verle las bragas a Nami, o el baile un tanto extraño del peli-azul, pero lo más entretenido era la persecución de Luffy, ni Zoro, menos Usopp lo lograban atrapar.

El rubio apago su cigarrillo y se les unió para atrapar al monito que ahora llevaba en brazos a una Nami muerta de la risa. Pero aun así la agilidad del moreno superaba por mucho a la de sus amigos. Zoro estaba cubierto totalmente de fango al igual que Usopp y no tardó mucho en estar a la par el rubio. Las rizas de aquel grupo tan singular se acrecentaron cuando Chopper se les unió a jugar a los encantados.

Sin dejar de reír Nami entro a la casa solo para tomar su cámara que siempre cargaba para preservar momentos como esos. Las fotos no se hicieron esperar. Tomando el tripie de la cámara y poniéndola con el temporizador las poses extrañas y divertidas del grupo se hicieron presentes.

Después de las fotos grupales y de una toalla caliente entraron a la casa muertos de hambre. Cada uno tomo su plato y su asiento para disfrutar de la famosísima sopa de Sanji. La comida trascurrió silenciosa ya que el rubio se aprevino haciendo más comida de la cuenta para satisfacer el gran apetito de su jefe.

-Nami como te fue ayer con Law?- cuestiono inocentemente Luffy, pero aun así el sonrojo de Nami era de lo más notable.

-Bien- dijo de manera rápida antes de tomar un sorbo de su soda.

-No me agrada- dijo tajante Zorro dejando su plato a un lado –aun no me fio de el- agrego cruzado de brazos.

-Yo tampoco- musito Sanji encendiendo un cigarrillo.

-Explíquense- dijo Nami un tanto confundida.

-Solo son rumores del bajo mundo. Como sabes el pertenece a los once- hablo Zoro con los ojos cerrados –se rumorea que hace ya casi cuatro años él estuvo comprometido con una mujer que le fue infiel- soltó un sonoro suspiro y abrió sus ojos para mirar a su amiga –le saco el corazón y se lo mando al que era su amante-

El chillido de Usopp rompió el silencio que se había formado.

-Yo me entere de otra cosa- dijo Sanji dándole una calada a su tabaco – cuentan que el asesino a más de cien personas solo para perfeccionar su especialidad-

-Él es una persona un tanto peligrosa- la voz del peli-verde era casi un susurro –tanto así que él se ha ganado un sobrenombre un tanto siniestro y lo comparan con el hombre que anterior que ocupo ese seudónimo-

-Como….. Como le nombran?- la voz de Nami estaba temblorosa.

-EL CIRUJANO DE LA MUERTE-

Un par de truenos resonaron y la cara de Nami padeció, recordó los titulares de hace un tiempo donde anunciaban la desaparición de varios presos, que después de encontraban tirados en las carreteras, decían que no les faltaba más que un órgano en común y era el corazón. En su mente retrocedió horas antes donde encontró la repisa repleta de esos órganos vitales. La cabeza le empezó a dar vueltas se sentía mareada y sin decir nada corrió al baño.

Los chicos pusieron una cara alarmada pero no se les permitió ir a seguirla, Sanji y Zoro les impidieron el paso. Aunque sonara duro era mejor romperle el corazón ahora, que después de que allá cometido una tontería.

Salió del sanitario secándose el rostro con una toalla, comenzó a ordenar sus cosas y sutilmente le pidió a Franky que la llevase a casa. Sus ánimos se habían ido por el inodoro. Se despidió de todos con una gran sonrisa, como si no pasara nada y salió cargando pequeño Chopper.

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Franky manejaba despacio, la tormenta se había desatado y era casi dificultoso ver por dónde iba. Tenía el aire encendido, tratando de menguar un poco el frio que les calaba por llevar aun las ropas húmedas. El pequeño niño se encontraba dormido en el asiento de atrás mientras que la pelirroja se encontraba perdida en su mundo. Solo aquellas baladas en ingles que pasaban por la radio rompían aquel silencio un tanto incómodo para el peli-azul.

-Nami- llamo Franky a su copiloto.

-Qué pasa?- susurro melancólicamente.

-Si te sientes mal por lo que han dicho, te are sentir mejor diciéndote cosas que no sabes- el auto se paró de repente -Law ayudo a Luffy cuando él se escabullo a la prisión para ir a sacar a su hermano, también él fue uno de los benefactores del orfanato, y sin duda ha ayudado a muchas personas en el hospital-

-Y? eso no repara los asesinatos que cometió, dudo que alguien le allá dicho que los hiciera, el solo los cometió, sé que eran unos rufianes, que se encontraban tras las rejas pero no merecían que los usaran como sujetos de pruebas-

-Nadie sabe sus razones, y no debemos juzgar, tú también pasaste por mucho y nadie nunca te le echara en cara- Franky le revolvió el pelo y retomo su camino.

Nami se quedó callada el resto del camino, no tenía más que decir, Franky tenía toda la boca llena de razón. Simplemente se dedicó a mirar atreves de la ventana recordando sus días pasados hasta que llegó la hora de despedirse. Como siempre le sonrió y beso su mejilla antes de bajar del auto, tomo al niño en sus brazos y entro corriendo al lobby mientras se despedía con un ademan de mano de su viejo amigo.

Subió por el ascensor junto con varios de sus detestables vecinos que no asían más que hablar de cosas completamente irrelevantes. Detestaba ese edificio por lo mismo. Las mismas personas de siempre aburridas y maleducadas que jamás saludaban o ayudaban a alguien; gente egoísta de una clase no tan alta como para sentirse superior a los demás, pero aun así lo hacían. Suspiro aliviada cuando se encontró por completo sola, solo dos pisos más y se dedicaría a hacer cosas que tuviera pendiente.

Cuando por fin estuvo en su apartamento, simplemente boto todo lo que traía mientras caminaba hasta el cuarto de huéspedes donde dormía Chopper; le cambio las ropas húmedas por su tan tierna pijama de renito y lo dejo dormir. Apenas eran las siete, pero por lo que veía el niño estaría dormido por un gran rato. Apago la luz y se fue a cambiar por algo más cómodo.

Con el estéreo encendido con un volumen moderado, se dedicó a terminar un viejo dibujo que había dejado olvidado por la universidad. El boceto mostraba la figura de una mujer sentada en un gran sofá, fumando un cigarrillo algo torcido. En el pie de página con letra cursiva se encontraba el nombre la mujer más la fecha de nacimiento y la fecha de su partida.

Bell-mere

20-marzo-1972 a 20-septiembre-2002

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Las luces de neón parpadeaban de una manera psicodélica, la música tenía un ritmo un tanto seductor, y la mesa estaba repleta de botellas de cerveza y colillas de cigarros. Sus compañeros aplaudían como focas con un severo retraso mental a la mujer que se encontraba bailando sugerentemente frente a ellos. Por "azares" del destino, o mejor dicho por la necesidad de sus dos subordinados termino en una de las mesas de enfrente de aquel burdel.

No es que le molestara ver mujeres bellas bailar completamente desnudas, o que detestara el cómo se entregaban al mejor postor, simplemente no estaba de humor como para disfrutar el show. Pero aunque se cargara un humor del diablo miraba medio aburrido el acto de aquella morena que subía y bajaba del tubo con una agilidad diestra.

Aun después de años de asistir a esos lugares le sorprendía la fuerza física que se necesitaban para hacer tales acrobacias. Aquel acto termino con un gran revuelo y billetes volando hacia el escenario para que la castaña se arrastrara para tomarlos antes de retirarse a camerinos.

-Gracias por este acto tan gratificante Dulce- la voz del maestro de ceremonias resonó en todo el lugar –Pero mis queridos amigos esto no acaba aquí- la música se detuvo y las luces se apagaron –Por favor absténganse de gritar, ya que desde el mismo cielo ha caído un verdadero ángel- una pantalla de humo inundo el escenario –Con ustedes la joya del gran burdel La Malquerida nuestra mujercita favorita Arabella-

Los aplausos y los silbidos no se hicieron esperar ni un solo segundo; cuando la canción que anunciaba la aparición del ángel del lugar sonó las luces regresaron.

Con un abrigo de plumas que cubría que su escultural cuerpo se arrastró por el entablado mirando con hambre a todos los hombre por igual, hasta llegar al tubo donde se levantó derramando sensualidad en cada movimiento, ahí se despojó del estorboso abrigo lanzándolo al joven cirujano que mostraba poco interés en ella, dejando ver aquel diminuto short hasta la cintura y esa pequeña camiseta a cuados que solo le tapaba los senos.

La forma en la que bailaba y se sujetaba de aquel tubo causaba que todos los hombres sin excepción guardaran silencio y no apartaran la vista de aquellas curvas tan pronunciadas, el mundo se podría estar acabando y todos los clientes de La Malquerida sumidos un éxtasis total con solo ver a la supuesta pelirroja bailar.

Desato el moño que unía su camisa y dejando que callera sensualmente por sus hombros, la tomo antes de que cayera al piso y la volvió a lanzar al mismo Law que ni siquiera la acacho.

La mujer parecía frustrada el moreno no había parado de bostezar desde que salió bailar, se giró dando la espalda al público y con un par de ademanes de mano le hicieron llegar una silla, se arrastró como una gatita en busca de su presa y bajo del entablado asta tomar la mano tatuada de Trafalgar que no se veía muy contento.

El estar sentado en una silla no muy cómoda, con una mujer casi completamente desnuda, solo aumentó su mal humor, sin tener nada de tacto se levantó, tirando a la chica de nalgas, paso a lado de ella y bajo como si no pasara absolutamente nada.

-Me largo- dijo molesto sacando un par de billetes de su cartera –no demoren mucho mañana tiene que trabajar-.

Pinguin y Shachi se quedaron estupefactos ante la actitud de su superior que le dejo el dinero de la cuenta y salió dejando un caos total por lo poco caballerosa que había sido con la estríper.

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Caminaba por las calles de la ciudad completamente solo, el cielo seguía nublado pero tenía ya un buen rato que había dejado de llover. Eran aproximadamente las tres de la mañana y se encontraba más aburrido que cuando estaba en el prostíbulo y tenía un buen tramo que recorrer antes de encontrar un taxi.

Casi por inercia tomo su celular y marco un número que ya se sabía casi de memoria, pero para su sorpresa no respondió, intento un par de veces pero nada.

Trafalgar:
No responderás mis llamadas Nami?

El texto en si era para ver si se estaba haciendo la digna para no responderle en esos momentos o estaba en compañía de alguien más. Por alguna extraña razón se sintió molesto al imaginar al imbécil de Kid con ella. Pero antes de caer en cuenta de su malestar se repuso diciéndose así mismo que era el efecto del alcohol.

Nami:
No tengo porque.

Fue la ingeniosa y corta contestación que recibió por parte de la pelirroja. Rio bajo, esa mujer simplemente era un caso peculiar y casi ignorando que las calles por las cuales circulaba eran de mala muerte respondió con más ironía de lo que la joven podría imaginar.

Trafalgar:
No respondes mi llamadas, pero si mis textos. ¿Acaso hay algún motivo por lo cual no pueda oír tu voz?

Gurdo de nueva cuenta el teléfono y rebusco entre los bolsillos de su chaqueta negra una cajetilla de cigarrillos y un encendedor. No es que fuera fumador, pero si, cada cierto tiempo su cuerpo pedía una leve dosis de nicotina en sus pulmones y su paladar pedía ese extraño sabor que le dejaban al dar el golpe.

Nami:
Estoy en la cama con un castaño formidable, lo podría despertar.

Law se carcajeo al leer eso ¿enserio en que pensaba esa mujer? Pero no se hizo esperar su respuesta.

Trafalgar:
Creo que Anthony no cuenta. Por cierto estas libre mañana?

Mantuvo el humo en sus pulmones por unos cuantos minutos antes de expulsarlo, junto con una larga negación y un intento de eliminar ese mensaje antes de que ella lo leyera ¿tan desesperado estaba por verla? No habían pasado ni dos días completos desde la última vez que la vio y ya la añoraba. Se reprochó por pensar en eso. La culpa era del alcohol.

Nami:
Tengo sita con el mecánico que está arreglando mi auto y como la abuelita de Chopper esta fueras lo tengo que cuidar así que no, estaré todo el día ocupada.

Se maldijo a él, a ella, y al alcohol, la había leído antes de que él lo pudiera eliminar. Arrojo la colilla del tafo al piso y guardo su teléfono, y se dedicó a caminar por esos barrios, claro no sin antes responder a la pelirroja.

Trafalgar:
Buenas noches señorita Vanir.

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Despertó a causa de un incontrolable mini humano que no dejaba de brincar en la cama, sin duda fue su peor noche desde hace mucho tiempo. Salió de la cama rumbo al baño mientras el niño seguí brincando mientras miraba sus caricaturas.

Se miró en el espejo del lavabo mientras lavaba su rostro con aquella loción con olor a mandarinas que su hermana le había mandado. No entendía el porqué de las llamadas ni los textos de ayer; según ella se había propuesto no saber de el por unos cuantos días para poder ordenar su mente pero claro solo ella se lo había propuesto, él era otra cosas, él era un caso perdido, un egocéntrico, mandón.

-Maldito cirujano de la muerte- susurro mientras salía del baño.

Camino con parsimonia hasta su habitación para preguntarle a su inquilino que gustaba desayunar.

-Hey pequeño futuro doctor que gustas desayunar?- dijo desde la puerta mientras se estiraba como un gato.

-Nami que es eso?- cuestiono el niño mirando una vieja carpeta.

-Oh es un álbum de recortes, mi madre me dejo ese hobby- respondió acercándose a la cama para ver en qué fecha estaba el niño.

Sus delicadas manos sostuvieron el libro para apartarlo de Chopper y leer con pesadez el titular de la vieja edición del Machyo. El niño la miraba con incrédulo. Los ojos castaños de la pelirroja se ensombrecieron aun le dolía.

"Madre da la vida por sus dos hijas"

Suspiro pesadamente cerrando la carpeta y dejándola de lado, detestaba cada página, cada titular y sin duda detestaba ese estúpido álbum, pero siendo realista no era que lo detestara sino que la remontaban a esa época llena de tristeza y tragedias griegas.

-Desayunaremos fuera vístete- musito sacudiendo la melena castaña del niño que sin chistar salió de la habitación.

-Quiero ir al mermaid café- grito el niño desde el cuarto de alado.

Nami simplemente rio, se levantó de un salto de la cama para tomar la ropa que usaría ese día; no había ni una nube en el firmamento, pero como siempre nada estaba asegurado, la ciudad estaba en una ubicación geográfica un tanto extraña, podía hacer un frio terrible y cambiar por un calor insoportable en un chistar. Así que para no arriesgarse unos jean blancos con una playera azul fueron su elección.

Salió de su alcoba atándose una coleta alta, topándose con un Chopper con unos pantaloncillos vino y una camiseta café; sin esperar mucho tomo las llaves de la camioneta de su amiga y salieron del apartamento. Sería un día un tanto ocupado para ambos.

-Después de desayunar iremos al taller, tengo que ir por órdenes de Zoro, pero después de eso tenemos todo el día libre ¿Qué se te antoja hacer?- dijo la pelirroja antes de que el elevador se detuviera en la última planta.

-Quiero ir a la feria- dijo animado.

-Feria?-

-Si mi abuela me prometió que me llevaría, pero no está, así que llévame tú- tomo de la mano a su niñera y la jalo por toda la estancia asta salir del edifico.

-Pero no es temporada de ferias- replico la chica meditativa no era tiempo de festivales aun.

-Sí, sí, mi abuela me dijo que había una feria en la playa- el niño sonaba tan entusiasmado que simplemente no se le podía contradecir.

-Ok, iremos a la playa- sin tiempo que perder cruzaron la calle.

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Habían salido del restaurant más o menos a las doce, cosa que no era problema para su agenda, lo único que comenzaba a complicar las cosas era el nefasto tráfico que se hacía como siempre el en centro. Pero para su buena o mala suerte en el carril donde iba había unas tres patrullas. Una adelante y dos detrás. Simplemente casi oro para que encendieran las sirenas y poder avanzar, clara que estaba el riesgo que la multaran, pero valdría la pena por llegar a tiempo al taller para ver que quería aquel mecánico.

Para su suerte, el semáforo cambio haciendo que su idea un tanto alocada se desapareciera; claro no sería la primera vez que lo aria pero había razones de sobra para no hacerlo esa vez.

El resto de la trayectoria fue tranquila, la aglomeración de autos no era más que causada por un simple choque que aunque no impedía el paso las personas pasaban lentas por el lugar para observar lo sucedido. A veces eso le molestaba, el hecho que prefirieran llegar tarde al lugar donde tenía que ir que perderse un buen chisme.

Miro por el retrovisor, el pequeño Chopper parecía ajeno a toda situación, se la pasaba mandándose textos con su madre, y era de lo más natural, desde que nació Robín jamás dejo solo tanto tiempo al niño. Sonrió para sus adentros se alegraba de que les tuviera tanta confianza para dejarlos al cuidado de Chopper. No cualquiera en su sano juicio dejaría su hijo en manos de su grupo, sin duda Robín ponía mucho más esperanzas en sus amigos de lo que la mayoría.

Aparcaron en un estacionamiento cerca del taller y bajaron de la mano como si de madre e hijo se tratase; sin duda cualquiera que no supiera la relación de esos dos podría hacer pasar a Nami como la madre de aquel niño que no aparentaba la edad que tenía, se miraba tan pequeño e inocente que muchos no crearían que ya tenía los diez.

La fachada de aquel lugar le llamo mucho la atención, un mural bastante bien detallado de un escenario pos apocalíptico, donde un grupo de viajeros en vehículos motorizados conducían en dirección al atardecer; si bien podía recordar que aquel grafiti le recordaba a uno de los álbumes de heavy que tenía Brook en el bar. Miro el letrero del lugar creado con variedad de partes automotrices "capitán" era lo que decía aquella rara estructura.

La cortina se encontraba cerrada pero la puerta del lugar aún estaba abierta, así que apretando la mano de Chopper entro sin ni siquiera llamar a la puerta. Un grupo de hombres con raras vestimentas se encontraban platicando alrededor de lo que ella podía decir que era un escritorio, le daban la espalda a la entrada, y parecían no darse cuenta de que ella estaba ahí, ya que su léxico la obligo a cubrir los oídos del niño.

-Ha pero mira que la muy puta se revolcó contigo- un hombre con rastas dijo exhalando el humo de su cigarrillo

-Po lo menos cogía muy bien- dijo otro con un peinado un tanto extravagante.

-Pobre, cuando se entere de que su novia anduvo de zorra con todos ustedes podría armar un tremendo alboroto- Killer parecía perdido en el infinito mientras dibujaba algo un una libreta gorda y desgastada.

-Que va, si antes de que el anduviera con ella, el mismo la vio en un tremendo video porno-

La alarma de uno de los coches comenzó a sonar robando la atención de todos los sujetos que rodeaban el escritorio; Nami con toda la intención de que le prestaran atención pateo uno de los autos activando así la alarma. Parecía estar molesta por la falta de moral de aquellos sujetos.

Detrás de la mesa se levantó molesto un pelirrojo que aún no se percataba de la presencia de la chica, había estado dormido todo el tiempo, y aún continuaba con sus ojos cerrados. Aquellos que conocían bien a Kid sabían que era mala idea despertarle en un día normal, pero ese día el realmente estaba de mal humor. De un momento a otro el escritorio se estampo con uno de los autos de la derecha y su impotente voz se hizo oír por todo el lugar.

-Pero quien mierda se atrevió a chingar mientras yo estaba dormido?-

Sus subordinados simplemente señalaron a la entrada donde una pelirroja se veía un tanto perturbada por los acontecimientos, mientras no apartada sus manos de los oídos castos del niño. La cara de Eusstass ardió de vergüenza, y sin más preámbulos se aclaró la garganta para poder hablar con normalidad.

-Una disculpa Nami- dijo caminando hacia ella de lo más calmado posible –no tenía en cuenta de que estabas aquí, pensé que era alguna jugarreta de Heat o Killer- su voz perecía más elocuente de lo normal, podía jurar que sus amigos se estaban aguantando las ganas de reírse a carcajadas, después se encargaría de ellos.

-Perdón por la interrupción pero Zoro me dijo que tenía que venir- las manos delicadas de Nami se apartaron de la cabecita de Chopper para saludar con un apretón de manos y un beso en la mejilla al chico con peinado de fuego – hola- musito refiriéndose al grupo que aún estaba en el fondo.

-Oh si, ven te explicare- se giró mandándole una mirada asesina a sus acompañantes que aun soportaban la risa –el techo y el capo están destrozados, puedo reparar el primero pero el segundo lo tendría que conseguir-.

-Tardara mucho?- cuestiono observando con cuidado su preciado canario.

-Depende- explico recargándose en un monten del taller –puede que no duremos más de dos semanas en conseguirlo, pero siempre puede que haya inconvenientes-

-Ya veo, por mí no hay inconveniente por el límite de tiempo, uso la camioneta de Robín, así que está bien-

-Bueno mañana are hasta lo imposible para conseguirlo otra cosa- dijo rascándose la nuca – ya hemos terminado aquí así que no te gustaría ir a comer- pregunto algo dudoso desviando la mirada a otro lado.

-Nami- susurro Chopper tirando la blusa de la pelirroja –vamos a la feria- al niño le aterraba ese sujeto.

-Bueno este-

-La feria?- interrumpió el pelirrojo –te refieres al festival de que están haciendo para recaudar fondos que está en la playa?- dijo fijando la vista al chiquillo que se escondió detrás de Nami antes de afirmas con la cabeza –que tal si los llevo?-

Chopper miro con suplía a Nami pero esta solo le revolvió el pelo antes de tararear una aceptación, y solo basto eso para ir por su cartera y sus llaves. En menos de lo que se pudieron dar cuenta ya estaban trepados en el charger de la otra vez rumbo a la playa.

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Habían comido takoyaki hasta ahitarse, sin querer se habían topado con un viejo amigo de la pelirroja que se negó a cobrarles y a dejar de servirles de comer hasta que no les cupo ni una bolita más. Después de eso y una buena charla en donde se enteraron que la "feria" era para recaudar fondos para la construcción de un nuevo orfanato se dedicaron a vagar por los puestos y juegos a donde Chopper los arrastraba.

-Así que lo cuidaras todo el verano-dijo Kid observando de soslayo a la chica que simplemente fotografiaba al niño mientras estaba en las sillas voladoras.

-Sí, pero tal vez regrese antes, la última vez que hablamos me dijo que era muy poco trabajo para tantas semanas- explico dejando las fotografías para mirar al pelirrojo que de inmediato dejo de mirarla.

Bajo de aquel juego y siguieron deambulando entre puestos de comida o juegos de azar para ganarse peluches cubiertos de polvo. El castaño se montó en otros tres juegos antes de que el llamado de la naturaleza se hiciera presente y con algo de pena pidió a Nami que le acompañara al baño.

La fila extremadamente larga, como siempre las mujeres duraban horas en los baños, Chopper parecía que estaba a punto de estallar y no quedaba más remedio que pedirle a Kid que le hiciera ese pequeño favor. Claro que el pelirrojo no se negó, y no era porque se llevara bien con el crio, sino para agradarle a su niñera que puso los ojos para que este no se negara, y como se iba a negar si era una oportunidad para ganarse al niño y poder salir otro días pero sin él.

Nami se quedó afuera unos minutos en lo que los chicos regresaban, se sentó en una de las bancas cercanas a los baños para descansar de tanta vagancia, fijo su vista al cielo, ni una sola nube, si seguía así de seguro mañana sería un día perfecto para festejar su cumpleaños. Unos ladridos la sacaron de su mundo, frente a ella un perro muy parecido a Bepo le miraba con la lengua de fuera.

-Hola amiguito te perdiste?- dijo como si el perro fuera a entenderle.

-Oso, Oso- una mujer bastante bonita llamaba al perro sin que a ese le importara el estaba mejo mirando a la pelirroja.

Nami se agacho a recoger la correa, para entregárselo a la dueña, sin que el animal pusiera resistencia lo guía hasta donde se encontraba la mujer esperando la llegada de la pelirroja con su mascota. Vanir no pudo resistirse a mirar con sumo detalle a la dueña del perro, ya que sus piernas largas apenas eran cubiertas por un diminuto short negro, una enjarrada camiseta verde remarcaba sus curvas pronunciadas, ella mismo podía a postrar que se trataba de una modelo europea por el asentó que portaba.

-Su perro señorita- dijo Nami entregando la correa.

La mujer se levantó los lentes y se los puso en la cabeza, miro a Nami de arriba abajo y le sonrió tomando la cuerda de nuevo.

-Gracias- fue lo único que dijo antes de regresar sus gafas a su lugar y girarse para regresar con un chico rubio que la esperaba a lo lejos.

Nami la miro hasta que se encontró con lo que sería su pareja que dedujo por el hecho de que se besaron al encontrarse. Aquella mujer le recordó a Zoro aunque no sabía si seria por la extraña pañoleta que usaba para cubrir aquel color de cabello tan peculiar o en la manera de sonreír, fuera lo que fuera le distrajo de la presencia de sus dos adorables acompañantes.

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Haber salido con Kid le había distraído de pensar en cierto doctor malvado en todo el día, ya no quedaba más por hacer, Nami se dispuso a apagar el televisor y llevar al niño a su cama, necesitaba dormir, miro el reloj que tenía en la sala, dos treinta y cinco, otro día mas durmiéndose tarde. Tomo al niño en brazos y lo llevo hasta el cuarto de huéspedes donde lo acostó y arropo para que durmiese bien.

Miro su teléfono después de salir de la habitación, ni una sola llamada ni de su padre ni de su hermana, a lo mejor lo habían olvidado como hace un año cuando se fue a ese estúpido campamento del clima. Camino arrastrando los pies hasta su alcoba donde simplemente se lanzó a la cama y solo se quitó sus pantuflas de conejo.

-Feliz cumpleaños Nami- se dijo así misma antes de dedicarse a dormir.

La casa se sumergió en un completo silencio, solo la respiración de sus dos inquilinos era capaz de romperla y así fue el resto de la noche. Antes de que el sol saliera por completo alguien forzó la cerradura de la puerta y rompió aquella armoniosa paz dentro del hogar.

La pelirroja lo había escuchado, se acababa de despertar, quería hacer la casa antes de que llegaran visitas o Chopper la arrastrara a cualquier lugar. Se mantuvo quieta aparentando estar dormida podía oír los pasos remarcados por unos tacones de aguja del número cinco. Antes de lo que pensaba la cobija le fue jalada dejando al descubierto no su cuerpo sino al intruso que portaba una ridícula mascara de gas. Pero no fue tan ridícula cuando Nami ya no pudo mantener los ojos abiertos y se desplomo aun en su cama.

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Chan chan chan chaaaaaaaaan!

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Dejo hasta aquí el capítulo de hoy!

~(*¬*~)

Bueno espero no haber perdido a mis lectores después de desaparecer del mapa, pero si es así pido de rodillas una disculpa enorme a todos ustedes.

Sin más preámbulos espero que hayan disfrutado de este capítulo y por ser tan buenos conmigo prometo subir el próximo capítulo antes del lunes o sino el mismo lunes.

Aclaro que al no tener fecha en la cual nació Bell-mere le he dado la de mi madre y su muerte pues le día la de un tío muy querido así que no se enojen no encontré ningún dato de su fallecimiento.

Gracias por esperar a esta incumplida escritora y por su apoyo en esta loca historia.