Amarillo Turquesa
Novena Voz
Fate Rebirth
"Desde que la puerta se abrió nuestro destino comenzó"
"Parece que finalmente todo esta saliendo bien. No sé cómo pero creo que Kaito y Len arreglaron sus problemas y volvemos a estar como al principio… Mi hermano nunca admitirá lo que siente y Kaito… sé que no debo intervenir "demasiado" pero justo ahora no sé que es peor: la situación actual o lo que pensé que sería.
Cuando recién supe lo que Kaito sentía me preocupó que intentara aprovecharse de Len, para nadie es un misterio su fama, por eso creí que debía mantenerme cerca para evitar que se propasara. Pero justo como es hoy Kaito, no se parece en nada al pervertido aprovechado que todos conocen. Incluso he escuchado comentarios sobre su repentina apatía.
Es extraño verlo tan… ¿tímido? No solo evita quedarse a solas con Len sino que también lo evita cuando están en la misma habitación. Aún así no puede evitar delatarse, no se necesita ser muy observador para entenderlo. ¡Y sigo preguntándome como es que nadie nota la forma como mira a Len!
– ¿Quién? –escuchó la voz de Len detrás de ella girándose con un salto que llevó sus manos al pecho mirando a su hermano casi con terror– ¿Tengo una admiradora?
– No me des esos sustos, creí que iba a morir.
– Y yo te dije que dejaras de hablar sola –sonrió dejando caer la mano sobre su cabeza en un suave golpe– ¿a dónde vas? –preguntó retomando el camino. Había detenido a su hermana a mitad del pasillo escuchándola murmurar, pero no esperó una respuesta para seguir su propio rumbo.
– Contigo –dijo dando un par de pasos rápidos para alcanzarlo– ¡ya tengo los resultados de la votación! –sonrió emocionada agitando una hoja que Len no había notado que traía.
– ¿Tan pronto? Creí que lo dejaríamos para la próxima semana.
– También lo pensé. Pero creo que Lola se emocionó cuando supo el resultado. Ha estado trabajando en el escenario desde que amaneció.
Len se quedó callado un momento suponiendo cuánto tiempo se llevaría para terminar el escenario.
Justo la noche anterior, durante la cena luego de terminar la grabación de "Magnet", Gakupo había sugerido hacer una versión 'en coro' con los mismos Vocaloid. Curiosamente, Miriam había aceptado la idea y les pidió que votaran por una canción, de entre cinco que habían elegido de común acuerdo. Tres de ellas necesitarían coreografías y las otras dos eran opciones más prácticas.
Len había votado por una donde tuvieran que bailar porque no tenía nada en su agenda que le impidiera dedicarle suficiente tiempo. Al menos hasta esa mañana, cuando Leon lo había citado, y sabía para qué.
Supuso que cualquier escenario para ocho personas llevaría más de un par de días para ser terminado. Ahora solo esperaba que el video de Leon no le tomara tanto tiempo o tendría que renunciar al de Miriam y Lola.
– ¿Crees que empecemos el video hoy? –preguntó Rin. Se detuvieron frente al salón donde Leon había citado a su hermano. El mismo donde había trabajado para "Imitation Black".
– Espero que no. Creo que Leon me llamó para… –detuvo sus palabras al abrir la puerta, notando dentro del salón el mismo biombo y la misma esquina recubierta de paneles blancos y rodeada de luces artificiales, de la última vez que estuvo ahí. Y si no fuera suficiente, vio a Kaito recostado sobre un sillón. Entonces sintió un escalofrío que confirmó lo que ya había pensado.
Rin pudo ver el cambio de humor en su hermano, aunque no entendió el por qué. Siguió su mirada encontrando el cuerpo dormido de Kaito y entonces se preguntó dónde estaba el problema.
– Tal vez debería ir a ayudarle a Lola con el escenario –murmuró mirando a su alrededor.
– ¡No te preocupes, yo lo despierto! –sonrió malinterpretando la reacción de Len como nerviosismo.
Se acercó a Kaito seguida de su hermano que no dejaba de susurrarle para que lo dejara en paz, pero ella fue más rápida. Se inclinó sobre Kaito notando que realmente estaba dormido. Respiró profundamente a punto de gritar pero cuando Len saltó sobre ella para cubrirle la boca, Rin se inclinó de nuevo murmurando al oído de Kaito algo que su hermano no alcanzó a escuchar.
– Tienes que decirle lo que sientes antes de que alguien te lo quite… –apenas terminó sus palabras sintió como Len la jalaba hacia él pero era demasiado tarde, Kaito había empezado a despertarse.
Entre sueños, Kaito estaba persiguiendo a Len, buscando una oportunidad para decirle lo que sentía, pero por la extraña lógica de los sueños, siempre lo interrumpían. En algún momento perdió de vista a Len y solo sabía que debía encontrarlo, entonces las palabras de Rin se mezclaron con su sueño y la repentina sensación de miedo lo hizo despertar.
Muy lentamente abrió los ojos encontrando los rostros borrosos de los gemelos. El sueño aún estaba muy presente y solo pudo distinguir el rostro preocupado de Len.
– Len… –murmuró frotándose los ojos– ¿eras tú? –estiró la mano aferrando la de Len, con las palabras aún en sus oídos pero con la misma lentitud en que el sueño desaparecía, la cordura llegó a su mente notando la mirada preocupada del rubio.
Rin había empezado a retroceder esperando el reclamo de Kaito, pero se detuvo cuando lo escuchó hablar. Mirando desde un par de pasos detrás de su hermano pudo ver sus manos unidas y la intensa mirada de Kaito. Era un gesto tan intimo que transmitía todo lo que sentía, tanto, que se preguntó cómo era posible que Len fuera inmune si ella misma ya sentía sus mejillas arder. Era muy diferente a lo que ella había visto o imaginado a la distancia, de lo que estaba experimentando por accidente.
Era la primera vez que veía esa mirada, porque nunca estaba tan cerca de ellos cuando se quedaban solos pero cuando se acercó de nuevo a Len notó que éste no parecía alterado, lo que significaba que no era la primera vez que recibía tal atención de Kaito. ¿Cómo era posible que no cediera?
Si aún le quedaban dudas sobre la fidelidad de Kaito, ahora acababa de entender algo peor; Len era el causante de la repentina baja de confianza en el peliazul. Por un momento se sintió culpable, intentando imaginarse cómo se sentiría Kaito.
Sin saberlo, Len estaba rechazándolo del modo más doloroso posible, dejando a Rin con un incómodo sentimiento de deuda.
– ¿Aún no, verdad?
Rin escuchó las palabras de Kaito entendiendo el significado que Len no podía ni imaginar. Por un momento deseó que alguno le gritara por su imprudencia, pero el silencio que siguió al intercambio de miradas fue peor.
Después de todas las semanas sospechando e imaginando escenarios cada vez más elaborados. Malinterpretando a su propio hermano y menospreciando los sentimientos de Kaito, acababa de descubrir lo grave de su error y lo mucho que lo había complicado.
Se suponía que Len estaba enamorado de Kaito y que Kaito sentía algo parecido por su hermano. Pero hasta donde creyó entender, ninguno de los dos sentía algo más que simple curiosidad por el otro. Se suponía que alguien como Kaito no podía enamorarse sinceramente de nadie. Apesar de sus locas fantasías, sabía que Len no estaba loco por Kaito pero no esperó que su falta de respuesta ante los avances del peliazul fuera una completa indiferencia.
Ahora, viendo los sentimientos de Kaito desbordándose en sus ojos, en su voz y en la forma tan delicada como tocaba a Len… Rin sintió un pesado nudo en el pecho. La culpa por haber jugado con sentimientos ajenos y que justo en ese momento se moría por disculparse.
– Solo espero que todos estén listos… –Leon abrió la puerta con un sonoro golpe deteniendo sus palabras al ver la extraña escena. Detrás de él, Gakupo, Lily, Yukari y Miriam lo imitaron.
– Me parece que acabamos de interrumpir –dijo Miriam sonriendo.
Rin bajó un poco su cabeza cubriendo sus mejillas aún sonrojadas con su cabello. No se sentía capaz de mirar a nadie pero pudo sentir la atención de Len sobre ella. Sin notarlo, el rubio se alejó de Kaito deslizando su mano entre los dedos del mayor que finalmente salió de su estupor, pero no pudo llegar a su hermana cuando ya tenía a Gakupo sobre él.
– ¡Len, ¿qué significa esto?! –gritó agitándolo con las manos sobre sus hombros.
– Yo diría que es bastante obvio –murmuró Lily sin inmutarse para cruzar la sala hasta su lugar de trabajo cerca del biombo.
Yukari aún permanecía cerca de la puerta con la mano en puño cubriendo su boca mirando algún punto en el espacio con los ojos brillantes y las mejillas rojas. Leon suspiró rogando porque toda esa situación no durara demasiado y pudieran avanzar con el video pero Miriam secundó a Lily molestando a Gakupo.
Kaito se levantó con cierta torpeza mirando de un lado a otro los gritos sin sentido, entonces sus ojos se detuvieron sobre Rin. La pequeña aún se mantenía estática con la mirada baja.
– ¿Rin, estás bien? –preguntó acercándose lo suficiente a ella para que la escuchara apesar del ruido. Pudo notar el sobresalto en la rubia antes de que levantara la mirada. Su rostro estaba lleno de seriedad pero el brillo en sus ojos daba la impresión de que estaba a punto de llorar.
– No, no lo estoy –dijo estrujando la hoja que aún tenía en su mano– Kaito, yo…
– Por décima vez, ¡¿cuándo te prometí yo algo?! –chilló Len gritando más fuerte que el resto cuando los comentarios entre bodas ficticias, adulterio, engaños y otros absurdos empezaron a cansarlo. Para ser una broma, ya se había salido de control y le preocupaba la seriedad con que el resto empezaba a tomarlo.
– Eso es… –murmuró Rin deteniendo su disculpa al escuchar las palabras de Len. Mientras se le ocurría una forma de arreglar el problema en que se había metido podía improvisar con algo en lo que si era buena; ayudar a su hermano. O eso se suponía– Len no pudo prometerle nada a nadie –terció convencida ignorando por un momento a Kaito para mirar al resto con las manos sobre la cadera. Gakupo estuvo a punto de quejarse de nuevo pero ella levantó una mano al frente pidiendo silencio– porque yo soy testigo de lo que acaba de ocurrir –y en un movimiento rápido tomó a Kaito del brazo acercándolo al grupo, con la mano libre hizo lo mismo con Len quedando en medio.
Por un momento, Len suspiró tranquilo con las palabras de su hermana. Al parecer ella también se había cansado de la situación e imaginó que con dos bastaría para que la broma terminara.
Kaito miró a los gemelos sin entender e incluso Leon y Lily dejaron su trabajo para mirar lo que sucedía.
Cuando la sonrisa de Rin apareció más de uno supo que la broma seguiría. Y la mirada aterrada de Len lo confirmó, pero el rubio no pudo callar a tiempo a su hermana.
– Antes de que ustedes llegaran a interrumpir –continuo– Len y Kaito estaban eligiendo el color de sus trajes.
– ¿Trajes?
– Si, para casarse –dijo como si fuera obvio.
Len, a su lado, se congeló; y Kaito frunció el ceño mirándola como si hubiera perdido la cordura. ¿Acaso aún seguía atrapado en su bizarro sueño?
El silencio duró un poco más antes de que Yukari fuera la primera en moverse, corrió detrás del biombo y regresó con una cinta que había tomado tan rápido que incluso se enrolló en su cuerpo. Llegó junto a Len y aprovechando su repentina inmovilidad, empezó a tomarle medidas.
– ¡Espera! ¿Qué haces? –preguntó Len despertando al sentir las manos de Yukari sobre su cintura.
– No te preocupes –sonrió la chica– yo me ocuparé de sus trajes.
– ¿Es en serio? –hablo Miriam– suena genial. Hace tiempo que quería casar a algún Vocaloid pero ninguno se deja.
– ¡Olvídalo! No vamos a perder tiempo en esas ideas –Leon intervino, seguro de que todo era parte de la misma broma pero no quería que Miriam empezará a idear eventos extraños, aunque fueran ficticios. Las agendas empezarían a tensarse en la próxima semana y no iba a arriesgarse.
– Eso no es posible… –murmuró Gakupo luchando por no reír. No se le daban muy bien los "papeles de villano" y si tenía que ser la parte "despechada" de todo ese asunto, era difícil verse enojado cuando Len se lo tomaba tan en serio que parecía a punto de desmayarse. Carraspeo un par de veces tratando de volver a su actuación.
– Pues créelo –dijo Kaito de pronto, llamando la atención de nuevo sobre ellos y lo hizo con creces cuando se soltó del agarre de Rin para acercarse a Len. Abrazó al pequeño por la espalda enredando sus manos sobre su cintura antes de apoyar su rostro sobre el cabello rubio– Len ya dijo que si.
– ¡¿Qué yo qué?! –gritó Len incómodo por la repentina cercanía de Kaito y parecía que la locura de su hermana si era contagiosa.
– Aunque todavía no se decide por el color –comento Rin como si hablara de algo sumamente importante– yo pienso que el blanco…
– ¡Rin, basta! –gritó antes de que Kaito susurrara en su oído enviando un escalofrío a su cuerpo que lo silenció.
– No digas nada, solo síguenos la corriente –dijo Kaito.
– De acuerdo, de acuerdo –dijo Rin mirando a Kaito en complicidad– no hablaremos de la boda. Ya sé que quieren llevar las cosas con calma.
– Entonces… –hablo Lily mirándolos desde el otro extremo del cuarto, sus mejillas tenían un leve rubor que trato de cubrir tosiendo un poco– ¿ustedes… están saliendo?
– ¡Por supuesto! –respondió Rin con un salto al mismo tiempo que Kaito cubría la boca de Len. Aún así se pudo escuchar el quejido del rubio que sonó como un "no"– creo que ya debo irme –dijo huyendo a la mirada asesina de su hermano– les dejo esto, revísenlo y… yo los veré luego –hablo rápido entregando la hoja de resultados a Gakupo antes de desaparecer sin mirar atrás. Podía sentir la mirada de Len en su espalda pero no quería ver a ninguno de los dos hasta que pusiera en orden sus pensamientos.
– Bien –aplaudió Miriam tratando de recuperar el orden, varios pasos detrás de ella casi pudo jurar que escuchó un rechinar de dientes. Discretamente miró su reloj, dándole la razón a la furia contenida de Leon– si todos estamos de acuerdo, hay que empezar. Pasen con Lily para que les de sus nuevos atuendos.
Gakupo le entregó la hoja a Miriam sin mirarla antes de apurarse a llegar junto a Lily. Kaito se quedo en su lugar y obligó a Len a hacer lo mismo con una mano sobre su hombro. El menor lo miró de reojo resistiéndose a seguir su camino. Se sentía molesto, quería culpar todos y al mismo tiempo sabía que no sería correcto.
– Miriam, ¿nos darías un minuto para hablar? –pidió Kaito asegurándose que solo la rubia lo escuchara.
– Supongo… –dijo no muy convencida mirando de uno a otro– que tendrán mucho de que hablar. Pero que sea rápido, estoy segura que Leon esta al borde de una rabieta.
Kaito asintió sin agregar más tomando el brazo de Len para llevarlo a la parte trasera del biombo.
Yukari los siguió con la mirada aún brillando y destellos alrededor de ella. Había algo encantador en la pareja que hacían Kaito y Len; y ella sabía, como todos, que solo era una broma. Curiosamente, viéndolos juntos… o mejor dicho, irradiaban algo que solo podía sentirse, pero no sabía cómo explicarlo.
Len se dejó guiar apurando el paso hasta que pudo caminar al lado de Kaito y éste lo soltó. Llegaron al lado del biombo en un sitio donde nadie podría escucharlos pero que no les impedía ser vistos. Leon les concedió una breve mirada molesta pero no dijo nada.
Kaito se giró para encarar al menor pero éste ni siquiera lo miraba, aunque se veía molesto como rara vez lo había visto. Fue su turno para suspirar y no supo si debía reclamarle a Rin o agradecerle por sus acciones. Parecía que le había leído la mente anticipándose a sus intenciones y ahora solo le restaba arreglar un poco la situación.
– Estoy seguro que Rin no lo hizo por molestar –empezó manteniendo su voz muy baja.
– Lo sé –murmuró sin mirarlo– ella no es una mala persona, y supongo que solo esta tratando de ayudarme aunque en este momento no sé cómo y… ¡demonios! Ni siquiera sé en que esta pensando –se alborotó un poco el cabello, consciente de que estaba exagerando su reacción. Pero justo en ese momento no quería estar ahí, quería ir a buscar a su hermana y arreglar todo ese problema antes de que él también empezará a creerse la mentira. Respiró hondo antes de volver a hablar, bajando la voz– sé que ella solo se esta entreteniendo con algo que le parece muy divertido pero yo ya empiezo a cansarme…
– Ese es exactamente el problema –dijo sonriendo cuando Len se decidió a mirarlo– es solo una broma. Y la única razón por la que todos se están excediendo es porque te lo tomaste muy en serio.
– Yo no…
– No te culpo –interrumpió en cuanto Len intentó alzar la voz de nuevo– supongo que yo también me hubiera molestado si me pusieran ese vestido. Aunque tendrás que hacer un segundo video…
– ¡¿Qué?!
– Olvídalo, olvídalo. Escucha, la idea de Rin no es tan mala y creo ya sabes cómo funcionan las bromas aquí.
Len dejo el asunto de un "segundo video" fuera de su mente un momento para darle la razón a Kaito. Y la tenía. Había olvidado una de las reglas no implícitas de Crypton. No había Vocaloid en todo ese amplio sistema que no tuviera una agenda ocupada y por eso mismo los rumores y en general las bromas se aprovechaban como si fuera un estilo de vida. Pero aquello ya era tan común que ningún involucrado se tomaba tan en serio esas bromas y cuando casualmente alguno "caía" era por crédulo o porque la broma en si tenía algo de verdad.
Y ese era precisamente el juego en el que había caído. Su compromiso ficticio con Gakupo se había convertido en un hecho en el que ahora Rin había involucrado a Kaito. Y si él no hubiera caído tan fácilmente, pudo haber seguido la broma, en algo muy parecido con su relación con Haku. Al principio, cuando la chica pasaba tanto tiempo con él, todos asumieron que eran pareja, y como ninguno lo desmintió al final la opinión popular decía que Haku era su hermana perdida, y de ahí la afectuosa relación.
Haciendo un poco de memoria, también le habían creado una relación prohibida con Rin, y siendo sinceros, se había divertido mucho siguiendo esa broma. Justo porque Rin lo había tomado con la misma tranquilidad que el problema actual, al igual que ahora Kaito.
Por un momento quiso golpearse la frente aunque enseguida se preguntó qué había originado su molestia.
– Lo siento –dijo finalmente– no es que tenga algo en tu contra…
– Lo sé. Está bien. Supongo que últimamente has tenido mucho en que pensar –sonrió frotando un poco su cabello– aunque no tengo idea de qué, pienso igual que Rin, has estado un poco extraño.
– Supongo que la broma me tomó por sorpresa –sonrió sin poder evitarlo. Por alguna razón el gesto de Kaito consiguió relajarlo– y tal vez pueda culpar a Gakupo.
– Harías bien –dijo girando el rostro– te dije que no era de fiar. Solo a él se le pudo ocurrir una broma tan absurda.
– ¿Cuánto crees que duré?
– A riesgo de darte otro shock emocional… podría tardar –dijo soportando la mirada temerosa de Len. No podía ser tan cruel cómo para decirle que pudo evitarse todo ese problema y que era muy probable que siguiera empeorando. Al menos por un rato.
Tampoco podía admitir su parte de culpa sin delatarse. Pero si no estuviera enamorado de Len, no hubiera tratado de esconderse de "acusaciones" que sentía personales y la broma hubiera terminado antes de empezar. Ahora al menos tendría una excusa para estar cerca de Len, aunque saber que todo era una mentira estrujara un poco su corazón cada vez…
– No quisiera interrumpir… –Yukari apareció asomándose con cautela por el lado del biombo– pero ya casi empezamos.
– ¡Ah! ¡No, eso no es…!
– No te preocupes –intervino Kaito antes de que Len volviera a sus negativas, se recostó un poco sobre él pasando una mano por su cintura– ya habíamos terminado –dijo con una enorme sonrisa que volvió a darle brillo a la mirada de la chica.
– ¡Perfecto! Len, ven conmigo –dijo aún flotando en su nube pero marcando el camino hacia los biombos, tiró del rubio apurándolo mientras Lily esperaba a Kaito en el extremo opuesto– hacen una pareja adorable –dijo sin poder evitarlo mientras cerraba la cortina que funcionaba como una improvisada puerta.
– ¿Eso crees? –preguntó desviando la mirada hacia el gancho donde estaba su atuendo. Como el anterior vestido que había usado, éste estaba cubierto por una tela blanca que le impedía ver la "sorpresa", pero ya podía adivinarlo.
– Por supuesto. Siempre lo pensé –Yukari se había olvidado de cuidar la sensibilidad de Len hacia los atuendos femeninos, y simplemente descubrió el maniquí mostrando un vestido rojo que empezó a quitar.
Len ni siquiera pudo verlo bien cuando Yukari ya lo extendía por piezas para que se lo pusiera.
Era curioso que al arreglar el problema con Kaito, su pánico en contra de esos vestidos también se fuera. Mientras se quitaba la camisa su mente divagó hacia una posible respuesta pero solo pudo pensar que más que la incomodidad propia, se sentía mal por Kaito, por haberlo involucrado y porque, de algún modo, eso podría cambiar la opinión que tenía de su amistad. No había notado lo mucho que le importaba Kaito, no hasta que sintió el peso en su pecho disminuyendo.
Para cuando Len terminó de cambiarse, Kaito y Gakupo ya lo esperaban junto a Leon quien había empezado a darles indicaciones. Y evitando los problemas de la primera vez, caminó por su propia voluntad hasta ellos. Al detenerse tomó los extremos del vestido tirando de la tela un poco para lucir la pieza.
– ¿Y bien? –sonrió disfrutando de las variadas expresiones del trío frente a él. Miriam dio su aprobación desde la distancia y Lily y Yukari no tardaron en unírseles.
El vestido de esa ocasión era ligeramente menos femenino que el anterior. Se componía de dos piezas; una falda amplia con varios pliegues que terminaban hasta la rodilla en encaje. La parte alta era un corsé rojo ligeramente suelto, amarrado al frente por una cinta negra en forma de cruces, y sobre el pecho un encaje que simulaba la forma de una telaraña. Encima tenía una capa de mangas amplias y corte al frente que permitía ver los detalles del vestido, todo en un rojo más intenso con bordados dorados y que era tan larga como la falda. Finalmente, un añadido extra de tela se cruzaba bajo sus brazos rodeando su espalda y cayendo detrás como si fuera una segunda falda que llegaba hasta el suelo.
Tal y como le había explicado Yukari, para esa ocasión evitarían el maquillaje, así que solo tenía una diadema de encaje negro en la cabeza de la que colgaban un par de moños rojos a los lados y su cabello recogido en una pequeña coleta alta. Sus botas eran blancas cubriendo completamente las piernas con algunos listones negros al frente. Una vez más usaba tacones, aceptando con cierto terror que no se le daban tan mal.
– Hay algo diferente –murmuró Leon luego del intenso silencio que los había atrapado mientras miraban el atuendo de Len– tal vez sea algo en tu actitud –dijo finalmente entregándole la hoja con la canción.
– Debe ser –dijo mirando la hoja donde se leía "Fate-Rebirth"– escuché que recibiré créditos extra por todo este desastre.
Leon lo miró de reojo pero el rubio no le devolvió la mirada, y luego buscó respuestas en sus asistentes pero todas parecían igual de confundidas.
– Podría ser –dijo finalmente antes de continuar su explicación.
Len sonrió fingiendo interés en la canción pero podía sentir las miradas aún sobre su persona. Leon tenía razón, había algo diferente en él: finalmente había podido relajarse.
Yukari se acercó a Kaito discretamente para acomodar el pequeño sombrero sobre su cabeza, que bien podría ser distintivo de su personaje en esa saga de videos. Tanto él como Gakupo lucían trajes similares, ambos de dos piezas, chaleco y mallas. El de Kaito tenía mallas cortas en gris hasta la rodilla, su chaleco hacía juego con el de Len en rojo y dorado, con el mismo detalle de listón negro entrecruzado al frente. Encima una capa gabardina en negro con mangas amplias que cubría hasta el suelo y tenía el cuello levantado. Un cinturón cruzado café y un moño amplio en el cuello en negro eran los únicos detalles. Las botas eran largas cubriendo el resto de las piernas con una ligera plataforma.
Para Gakupo las mallas grises terminaban debajo de la rodilla, sin accesorios en la cabeza, el mismo moño en el cuello y una rosa roja en el lado izquierdo del pecho. Por lo demás era un atuendo idéntico al de Kaito. Su cabello se extendía con un par de mechones al frente y amarrado en su mayoría en una coleta baja con un moño negro.
– Como iba diciendo –Leon carraspeo llamando la atención mientras Yukari aún intentaba forzar a Kaito a inclinarse para poder alcanzar su cabello– tuvimos una buena aceptación de "Imitation Black", más de lo que hubiéramos esperado, de hecho. Así que el proyecto se reanudó y ahora tenemos programados siete videos más. Todos con la misma dinámica pero continuando la historia.
– ¡Se supone que yo morí! –dijo Len de pronto levantando la mano muy al estilo de Rin. Leon lo miró de reojo forzando un amago de sonrisa.
– No te preocupes, te reviviremos.
– Eso en cualquier otra situación debería ser muy práctico –bromeo volviendo a mirar la hoja. Justo al final mostraba las estadísticas del primer video, justo como Miriam ya lo había comentado. Aunque la noche anterior aún estaba molestó por el video, ahora sentía una repentina curiosidad sobre lo que opinaban los fans.
– Olvida eso, la historia tendrá cierta coherencia. Pero seguirá siendo una historia romántica.
– Por supuesto, porque yo aún no he renunciado a Len –sentenció Gakupo cruzando los brazos con aquella expresión neutral que hacia dudar si hablaba en serio.
– Pues ya debiste haberlo hecho –dijo Kaito con el mismo humor desviando la mirada con toda intención.
Len miró de uno a otro empezando a adaptarse a la "broma". Nadie podía poner en duda la capacidad actoral de los Vocaloid, pero había que reconocer que ellos dos eran muy buenos.
– Y… ¿con quién se supone que me quedaré al final? –preguntó con toda inocencia volviendo a ganarse más de una mirada.
– Eso será sorpresa –dijo Leon adoptando un gesto gatuno.
– ¡Eso lo dice porque no tiene idea! –gritó Miriam sentada en un banco alto al lado de la cámara que ya enfocaba el centro del escenario blanco.
– La tengo –dijo entre dientes acercándose a la rubia– pero no pienso compartirles mis ideas.
– Si, claro, sobre todo porque no tenemos nada que ver con el proyecto –dijo con evidente sarcasmo.
– Y tú, no deberías estar preguntando esas cosas –dijo Kaito apoyando una mano sobre la cabeza de Len.
– Ya sé, ya sé –gimoteo tratando de alejar su mano.
– ¡Déjalo en paz! –gritó Yukari– ¡arruinas su peinado! –agregó agitando las manos sin atreverse a tocarlo.
– Yo puedo abrazarlo si quiero –dijo Kaito haciendo un gesto infantil mientras aferraba a Len por el cuello.
– Algo así me imagine –dijo Leon mirando el alboroto– empezaremos con ustedes dos –señaló al frente de la cámara.
Len y Kaito no tardaron en acercarse, con Yukari siguiendo al rubio, asegurándose de que el vestido luciera lo suficiente y reacomodando su cabello con cierta obsesión. Gakupo los siguió a cierta distancia mirando con un nuevo interés a la famosa pareja.
Tal vez algo bueno saldría de ese asunto.
Siguiendo las instrucciones de Leon, repitieron el abrazo, aunque en vez de "ahorcar" a Len, Kaito mantuvo una distancia que permitió mostrar sus rostros a la cámara. Se inclinó un poco para quedar casi a la altura del menor, tomando su mano izquierda por la palma y cerrando los ojos.
Lily se acercó para asegurarse que el maquillaje evitara el exceso de luces mientras Yukari seguía obsesionada con levantar el vestido para darle forma. Leon terminaba un ajuste con una de las lámparas mientras Len miraba todo el trabajo desde su lugar. Fue su turno para el retoque y aún así pudo ver a Gakupo acercándose al lado de Miriam.
– ¿Qué lees? –preguntó el chico inclinándose sobre el hombro de Miriam para leer la hoja.
– Es la hoja que me diste.
– ¿En serio? ¿Y qué es? –Miriam lo miró arqueando una ceja con cierto escepticismo– no me mires así, la hoja es de Rin.
– ¡Deben ser los resultados de la votación! –saltó Len a escucharlo, siendo apresado por Kaito cuando intentó moverse– lo siento –susurró recibiendo la mirada furiosa de Yukari.
– Si, eso creo –asintió Miriam– si ninguno la ha leído, les aviso que tienen que reunirse con Lola mañana. Van a grabar Romeo & Cinderella.
– ¿Otra vez? –dijo Len sin saber cómo tomarlo. El lado positivo es que ya se sabía la canción de memoria.
– Creo que la he grabado demasiado –comentó Kaito, para él ya eran suficientes repeticiones.
– Kaito, cierra los ojos –pidió Leon situándose detrás de la cámara– Len, tu mirada hacia arriba pero… exacto, así esta bien –Len miraba directamente hacia Kaito pero con los ojos un poco cerrados le daba a su expresión cierto aire ausente.
– Imagino que fue idea de Miku –dijo Miriam entregando la hoja a Gakupo para que viera el número de votos de las otras canciones.
– ¿Tampoco te agrada la idea?
– No mucho. Pero creo que la sorpresa de Lola cambiara algunas opiniones –sonrió delatándose como parte responsable de la 'sorpresa' y que no estaba dispuesta a decir más.
Gakupo asintió para si. Al parecer sería el único primerizo con la canción.
– De acuerdo, la tenemos –anunció Leon luego de varios disparos– cambiemos un poco. Kaito, siéntate. Miriam, trae el ventilador pequeño…
Con Kaito sentado en el piso sobre la base blanca del escenario, Len se hinco sobre él inclinándose para tener sus rostros ligeramente cerca. Sus manos unidas, la izquierda de Kaito con la derecha de Len, sobre el hombro del primero y haciendo uso de todo su equilibrio para mantenerse quietos mientras Leon repetía la fotografía. Con el ventilador al nivel del suelo, Miriam se aseguró de que el cabello de Len y la falda del vestido se agitaran un poco.
Mientras mantenía la mirada fija en Len, Kaito disfrutó de la oportunidad que la decisión ingenua del rubio le había permitido. Una parte de él había esperado que se negara a seguir la broma, solo para detenerlo de si mismo, pero Len lo había sorprendido una vez más, aceptando. Ahora, sin que el Kagamine lo supiera, Kaito acababa de atraparlo entre sus sentimientos disfrazados de una broma, al menos por un tiempo.
Y mientras durara, iba a aprovecharse de la situación. Si al final el dolor en su corazón no iba a desaparecer al menos tendría un recuerdo que lo hiciera más tolerable en el futuro.
Estando tan cerca, Len pudo notar los cambios en el rostro de Kaito. Justo cuando ya empezaba a acostumbrarse a la intensa mirada igualmente azul, ahora el gesto era un poco diferente. Tampoco supo cómo describirlo pero removió algo dentro de si desatando un breve impulso de abrazarlo. Y si la voz de Leon avisando que tenía la foto no hubiera intervenido, seguramente habría cometido una imprudencia. Se levantó con cierta torpeza alejándose un poco de Kaito.
– ¿Estás bien? –escuchó la suave voz de Yukari mientras le sostenía el rostro para que la mirara.
– No lo sé… –dijo con toda sinceridad y una sensación sofocante que no supo reconocer si surgía dentro de él o del aire a su alrededor.
Continuará…
Notas de la autora: ¡Ahhh! O algún tipo de grito muy agudo XD creo que el capítulo lo amerita. Y ya que Rin no puede evitar el "inmiscuirse" pues hay que dejarla, que sus ideas no parecen tan malas, al menos de momento, veremos si no empeoran =P
Kaito vive en su limbo personal entre aprovecharse de Len o renunciar a él, y creo que todos podemos apostar cómo terminara eso, pero intentaré hacerlo feliz =) jeje.
¿Qué les parece? Ya tienen "permiso" para ser pareja. Sé que no es lo que muchas esperarían pero algo es algo . al menos ya nos estamos acercando al punto en que la mentira se vuelve verdad =)
Gracias por sus comentarios y sus views, espero que más se animen a dejarlos .
Yomi Megurine: Ups, lo sé, parece tan horrible la situación de Kaito. Creo que para Rin es el karma XD, pero mejorara, algo, creo… Ehm, tienes razón, no sé puede odiar a Meiko, es adorable ^^' Gracias por tu review!
Que tengan bonito inicio de semana y nos leemos en la próxima actualización.
¡Besos!
Yui-chan
"Fate Rebirth" – Natsu-P, Yuzuco – Vanan'ice
