Amarillo Turquesa


Décima Voz

Romeo and Cinderella

-segunda versión-

"¿Por qué no intentas ver dentro de mi corazón y sentir que se desborda en deseo?"


"Estaba convencida que la negación de mi hermano era una ignorancia fingida. Que solo ocultaba sus sentimientos hasta que Kaito se decidiera a dar el primer paso. Ayer me di cuenta que no estaba fingiendo, realmente no lo sabe. Y creo que Kaito estaba consciente de ello, así que lo único que he logrado es lastimarlo.

Llegue al estudio preguntándome como iba a encararlo pero de nuevo parece que me perdí de algo, porque ahora esta con mi hermano… juntos. Es decir, según lo que escuché ambos dijeron que la broma sobre la relación de mi hermano con Gakupo era falsa y que en realidad esta con Kaito. Es obvio que fingen, todos lo saben, o eso se supone.

Estoy consciente de que Kaito no finge, apesar de que trata a Len como a más de una de las chicas con las que lo emparejaron alguna vez. Pero, Len se ve diferente. Se supone que esta fingiendo pero… no lo parece. Hay algo extraño en la forma como mira a Kaito y como acepta su cercanía.

¿Acaso algo ocurrió de ayer cuando cometí una imprudencia a hoy cuando fingen, pero no lo hacen? ¿Es posible que Kaito le dijera algo a Len…?

– Entonces, ¿es cierto?

Rin se agitó en su asiento agradeciendo que la ventana detrás de ella estuviera cerrada, o ya estaría saludándolos a todos desde el aire. Se llevó una mano al pecho, sintiendo su pulso acelerado mientras miraba a Miku, quien tenía un leve rubor en sus mejillas recodándole a Rin lo tierna que podía ser.

– Miku-san… –murmuró aliviada volviendo a agitar las piernas desde su lugar al lado de la ventana, preguntándose en qué momento había empezado a pensar en voz alta.

– ¿Es cierto? –volvió a preguntar.

– ¿Qué cosa?

– Que Len-chan y Kaito-san…

– ¿Están juntos? –terminó Gumi casi gritando pasando un brazo por los hombros de Miku, sus ojos brillaban con cierta exageración.

– Si… –murmuró un segundo antes de notar lo apática que había sonado– es decir, ¡claro que si! Solo míralos –dijo señalando al otro lado del estudio donde Kaito, Len, Gakupo y Luka conversaban.

Miku frunció el ceño sin entender dónde estaba la "evidencia", luego de un momento Gumi terminó preguntándose lo mismo.

– ¿No era una broma? –preguntó Gumi sentándose al lado de Rin desde donde podía ver al grupo– yo no estoy mucho tiempo con ustedes, pero ellos se ven bastante… amigables. Pero solo eso.

– No querrás que pasen todo el día tomados de la mano o acaramelados hasta lo insoportable, ¿o si?

– Supongo que no… –dijo, aunque parecía decepcionada– ¡oye, Kaito! –gritó llamando su atención y al mismo tiempo los otros tres se giraron a mirarla– ¿más tarde puedes acompañarme a comprar algo? –más de una mirada que recibió fue de molestia, pero su personalidad era demasiado libre como para notarlo.

– Me encantaría –dijo Kaito dando un paso hacia Len– pero Len y yo estaremos muy ocupados más tarde –sonrió dando a su voz un tono demasiado sugerente mientras enredaba sus brazos en la cintura del rubio.

Len llevó sus manos a las de Kaito con la intención de alejarlo pero enseguida recordó que no debía. Y en la comprometida posición en que estaban se inició un nuevo debate entre quienes pedían detalles sobre la relación, los reclamos de Rin porque dejaran tranquilo a su hermano y los gritos de Gakupo amenazando a Kaito.

– ¡Miren lo que me encontré en el pasillo! –un sonoro grito se escuchó desde la puerta al ser golpeada para abrirse. Meiko apareció empujando una mesa con ruedas llena de frutas y merengue– ¡Oh! –se detuvo en seco mirando el curioso grupo que rodeaba a Kaito y Len, pero sus ojos fueron directamente al abrazo entre ellos. Dejo el carrito un momento caminando hacia ellos con la cabeza baja.

Ninguno la detuvo mientras se abría paso para llegar junto a Len. El rubio la miró de pronto recordando su no-relación con Kaito, pero antes de que pudiera alejarse o justificarse Meiko tomó su rostro entre sus manos.

– Ahora veo que es cierto –sollozó juntando su frente con la Len. Kaito se separó del rubio pensando que tendría que intervenir, pero como el resto solo se quedó mirando la extraña reacción de Meiko– supongo que ahora que he perdido, solo me queda algo por hacer…

Len la miró sin poder hacer otra cosa al tenerla tan cerca, por un momento pensó que lloraría y entonces no sabría cómo actuar pero cuando vio que la castaña acercaba más sus rostros, instintivamente intentó alejarse.

– Robarte un beso indirecto de Kaito –dijo volviendo a su acostumbrada coquetería.

Y el revuelo comenzó de nuevo. Rin intervino al instante luchando contra la insistencia de Meiko cuyos brazos le permitieron abrazarla y alcanzar a Len. Kaito intentó alejarlo pero el agarre de Meiko prometía lastimarlo.

Para el resto aquello era solo un juego y de común acuerdo adoptaron bandos. Gakupo y Gumi, estando más cerca de Kaito, intentaron jalar a Len hacia su lado, mientras Miku y Luka lo jalaban en el sentido contrario. En un instante los gemelos quedaron atrapados en un mar de manos, brazos y quejas sin sentido.

– Buenos días a… ¡¿Qué están haciendo?! –Lola se detuvo con la puerta a medio abrir mirando la extraña escena.

Asfixiado entre tantas personas, Len podía sentir las manos de diferentes personas aferrando su cintura, hombros, brazos y a Rin frente a si. Ya había dejado de ponerle atención a las palabras enredadas de todos y empezó a reírse justo cuando Lola entró. Pero en un segundo todos se callaron y dejaron de moverse. Con un repentino tirón, Kaito lo aferró un poco más de la cintura para alejarlo del grupo.

– Ni siquiera quiero saber qué pasa –dijo Lola reconsiderando para si misma– y no importa. Hay alguien que quiero presentarles, así que… –se giró para mirar en el pasillo pero nadie dentro del cuarto se movió– si es posible –retomó mirándolos de reojo– traten de parecer normales.

Salió dejándolos solos sin notar las curiosas sonrisas que dejo atrás. Muy pocas personas lo sabían, y Lola parecía haberlo olvidado, pero no era bueno decirle a un Vocaloid que actuara normal. Porque ninguno lo era, así que decirlo era casi un reto para hacer exactamente lo contrario.

– Bien, ¿en qué estábamos? –aplaudió Meiko girando para encarar al "equipo contrario".

– En que no puedes tener un beso de Len si yo lo evito –anunció Gakupo siendo el siguiente en tironear del rubio.

Cuando Lola volvió a entrar encontró un alboroto peor que el primero. Rin y Luka ya habían caído al suelo siendo aplastadas por Meiko, que de algún modo había logrado atrapar a Len por la cintura. Kaito estaba casi encima de ellos formado una torre dispareja, evitando aplastarlos y al mismo tiempo manteniendo lejos a Gakupo. Miku desde un lado intentaba jalar a Rin y Gumi hacia lo mismo por Len. Entre gritos, chillidos y quejas que no tenían nada que ver con la pirámide humana, ninguno prestó atención a la cara congelada de Lola, ni a la nerviosa expresión de su invitada.

– Tal vez no sea un buen momento –dijo la chica pelirroja mirando a Lola solo para no ver la torre humana que ya se había derrumbado con un coro de gritos que obviamente eran de las chicas.

– ¿Qué-parte-de-normal, ¡no entendieron!? –gritó Lola volviendo a callarlos.

Desde el fondo de la pirámide junto a Rin, Len giró el rostro tratando de emerger bajo el peso de los demás. Meiko y Luka estaban sobre ellos, luego Kaito y Gakupo, Gumi se había dejado caer con toda la intención en la parte más alta. Siendo Miku la única en pie, fue también quien pudo mirar a la chica pelirroja quien de pronto se mostró entusiasmada.

– ¡Es todo un honor, Miku-san! –dijo haciendo una pronunciada reverencia, sus coletas bailaron a los lados de su cabeza.

– También es un gusto –sonrió Miku con aquella angelical presencia que la rodeaba. Detrás de ella los demás habían empezado a levantarse.

– Si ya terminaron de jugar –siseo Lola levantando un puño amenazador. En seguida se controló al sentir la mirada inquieta de su invitada, de nuevo. Carraspeo evitando que se volvieran a escuchar conversaciones aleatorias– empecemos de nuevo. Ella es Kasane Teto, pertenece al grupo Utau y trabajara con nosotros en el próximo video. Teto-san, te presento a algunos de los Vocaloid.

Como si se tratara de una numeración, cada uno recitó su nombre sin seguir un orden ni hacer algún tipo de gesto que los identificara, su tono de voz era neutro así que tuvieron a Teto girando el rostro de uno a otro tratando de asociar el sonido con cada rostro. Al final Miku salto dando su nombre, recibiendo los aplausos del resto y un suspiro resignado de Lola. No era su culpa tratar de integrar a una Utau, tampoco había sido su idea y creía que no era su responsabilidad hacer que funcionara. Pero siendo ella misma Vocaloid, sabía lo extraño que podía ser el cambio.

No porque los Vocaloid en general discriminaran a otros grupos, sino porque tenían su propia forma de trabajar y los Utau en particular eran casi aficionados.

– Es un honor conocerlos –repitió su saludo una vez más con las mejillas ligeramente ruborizadas mientras resistía las escrutadoras miradas de los otros ocho– espero que podamos trabajar bien.

– Utau –dijo Gumi llevándose una mano al rostro– que inusual.

– Las encuestas sugieren que debemos integrar a los Utau –comentó Lola– así que haremos este video como un pequeño experimento.

– Suena genial –saltó Rin acercándose para mirar a Teto tan cerca que el color en su rostro empezó a competir con su cabello– ¿eres buena?

– Rin, no la atosigues –murmuró Len acercándose junto al resto, cercando a la pelirroja como si fuera una mascota.

– Solo quiero saber, imagina que no sea lo suficientemente buena.

– También me preocupa –secundó Gumi solo por seguir el juego– ¿cómo esta tu canto?

– B-Bien, creo –dijo removiendo las manos sobre los pliegues de su falda– admiró mucho a Miku-san así que tal vez mi voz suene parecida…

– Vamos a cantar en coro así que eso no debería ser un problema –opinó Gakupo.

– Y si es buena bailando, quedara perfecto –dijo Miku.

– No estarás intentando ser un Vocaloid –dijo Meiko sonriendo como solo ella podía– escuché que cuando inicias como Utau, no puedes salir de ese grupo.

– ¡No, eso no! –saltó enseguida agitando sus manos al frente tratando de enfatizar sus palabras– estoy muy bien en el lugar donde estoy.

– Oigan, alto –llamó Lola– no conviertan esto en una competencia que no es… –y de nuevo eligió las palabras equivocadas. En un segundo tuvo ocho pares de miradas sobre si. Por supuesto, para los Vocaloid, todo era una competencia– de acuerdo, tal vez lo sea –suspiró entre divertida y resignada– si se sienten tan preparados, vengan –pidió caminando al centro del cuarto donde estaba dibujado un amplio círculo.

A su vez, el círculo tenía dibujado otro más pequeño en su centro. En ambos habían nueve "x" marcadas con cierta distancia entre ellas.

– Esta será la formación que usaremos para el video –explicó mientras llegaba al centro del círculo.

Mientras los Vocaloid seguían a Lola rodeándola dentro del círculo, Teto esperó su turno caminando a cierta distancia. Estaba emocionada, eso no iba a negarlo, pero también aterrada. Y era difícil no estarlo. Cada una de las personas en esa habitación imponían como nunca antes lo había sentido. Estaba acostumbrada a las personas sencillas que eran los Utau, trabajando bajo la sombra de los Vocaloid y ganando un lugar como secundaria sin aspirar a más. Y ahora estaba ahí, en medio de ocho de los mejores con la intención de pisar un mismo escenario.

Y debía hacerlo bien.

Miró de reojo a Len y Luka cuando llegó dentro del círculo. Los conocía a todos por sus diferentes videos pero en medio del ataque de nervios que sentía venir esperaba no enredar los nombres. Avanzó un par de pasos más casi chocando con Gumi y respiró profundamente como acostumbraba hacer cuando grabar algún video la ponía nerviosa. Repitió la respiración un par de veces sin mejorar demasiado.

– Estuve pensando en la colocación adecuada para cada uno –continuo Lola haciendo una pausa mientras todos se reunían, aunque no esperó por Teto, la siguió con la mirada hasta que se unió al resto– de acuerdo a su estatura, género y fortalezas…

– ¡Yo al lado de Kaito! –gritó Meiko de pronto ignorando con toda intención las palabras de Lola, sin tardar en ocupar la sección al lado del peliazul.

– ¿Es qué nunca vas a rendirte? –sonrió Rin esperando molestar a la castaña, pero recordó tarde que Meiko no se dejaba importunar por nadie.

– No hasta que Gakupo se rinda –dijo cruzando los brazos bajo su pecho en un gesto demasiado llamativo que solo provocó otra reacción infantil en Rin. Tomó a su hermano por el brazo llevándolo de golpe hasta el espacio a la derecha de Kaito.

– Y no lo haré –terció Gakupo interviniendo para ocupar el lugar libre al lado de Len.

– ¡Olvídalo! –chilló Rin empujándolo de modo que ella quedara en medio de Len y Gakupo– tú vas ahí.

– Rin –sollozó Gakupo con una mano sobre su frente– no sé si eres muy cruel o muy sincera.

– Yo diría que soy adorable –respondió poniendo una mirada que rozaba lo infantil.

Miku estuvo a punto de saltar sobre su pequeña hermanita pero Lola la detuvo antes de que perdiera la escasa atención que había conseguido.

– Hoy están de un humor terrible para no escucharme, ¿cierto? –siseo Lola mirando a los cinco que ya se habían adueñado de un lugar– supongo que no se ve tan mal –dijo finalmente señalando para Luka, Miku y Gumi los lugares restantes– Teto…

– Ella junto a mí –dijo Miku de pronto saltando sobre la pelirroja para acercarla al grupo– no estés nerviosa, saldrá bien –le sonrió al notar el temblor en sus manos.

– Las únicas que podrían tener problemas con la canción –dijo Lola alejándose un momento para ir a uno de los armarios de utilería de donde saco una bolsa de tela tan grande como para llevar palos de golf– son Gumi y Meiko que no la han grabado. ¡Ah! Y también Gakupo –volvió al centro del círculo abriendo la bolsa de donde empezó a sacar micrófonos largos con una rosa en la punta, idénticos a los que más uno ya habían usado en otras versiones del video.

– No tengo problemas. Ya memorice la canción –dijo Gakupo al recibir su micrófono.

– Por eso te mandaron llamar –dijo la morena mirando de reojo a Gakupo– siempre estás un paso adelante.

El aludido le devolvió la sonrisa sin saber como responder a un comentario que parecía sincero e irónico a la vez.

Lola dejo la bolsa a un lado acomodando un reproductor en una mesa cercana, tomó un pequeño control y volvió al círculo empujando a Rin, que fue la primera que tuvo al alcance, la hizo volver tres pasos dentro del círculo antes de girarla sobre si para que diera la espalda al centro del círculo.

– Todos al centro pidió –a lo que el resto se acomodaron con una mínima distancia entre ellos dejándola en medio– la única variante para la coreografía que ya saben, o que espero conozcan –acentúo presionando el hombro de Gumi quien hizo un ruido extraño con los dientes– es la colocación. Empiezan en este círculo, el brazo hacia arriba, pasan la primera frase y giran lentamente. Luego de eso siguen la coreografía que ya conocen –explicó mientras salía de la formación– traten de no chocar. Deben llegar a la orilla de este círculo –señaló con el pie la forma externa– para el coro. En la estrofa anterior empiezan un conteo de tres pasos por cada frase y deben llegar a tiempo. Para el último paso, pie derecho al frente y alinean al cantar el coro. ¿Correcto? ¿Alguna duda?

Ninguno hablo quitándole las intenciones a Teto para pedir la explicación completa una vez más. Miró de reojo a Gumi, a su izquierda que murmuraba algo con los ojos cerrados y el micrófono contra su frente, parecía muy concentrada, a diferencia de Miku quien sostenía el micrófono tras la espalda. No solo se veía despreocupada, parecía tan relajada que solo aumentó la inquietud de Teto. La pelirroja aferró el micrófono entre sus manos tratando de convencerse que no había problema. Se sabía la coreografía, sabía la canción, y estaba en medio de personas que no fallarían… Y ella solo podía estar aterrada.

– ¡Empezamos! –asintió Lola ante el silencio dando inicio a la pista.

Siendo una de las favoritas de Miku, apenas escuchó la tonada empezó a murmurar la letra mientras daba el giro inicial, junto a los demás. Gakupo fue el único en tener problemas para mantener su espacio debido a su altura pero en cuanto giró pudo integrarse al ritmo un paso detrás. Rin por primera vez se sentía tranquila con una coreografía que tenía bien memorizada y en la que no tendría que depender de Len, pero cuando miró de reojo a su hermano notó su mirada cansada. Y mirando más allá, encontró a Kaito con una expresión similar. Meiko y Gumi chocaron una contra la otra perdiendo el ritmo en el primer paso, al tratar de dar el giro en sentidos contrarios. Y con ello, Lola detuvo la pista al mismo tiempo que Luka se detenía por iniciativa levantando la mano a la altura de su rostro.

– ¿Qué ocurre, Luka? –preguntó Lola rompiendo la concentración del resto que en seguida se detuvieron.

– Ella no se mueve –señaló mirando detrás de Miku a Teto quien se había quedado en la posición inicial.

El pánico de Teto llegó a un nivel más al sentir todas la miradas sobre si una vez más. Suspiró resignada cuando Lola llegó junto a ella.

– ¿Estás bien? –preguntó la morena llevándose una mano a la cadera. Le regaló una mirada condescendiente pero Teto no levantó la cabeza– ¿sabes la coreografía, cierto? –repitió su pregunta solo para confirmar que la pelirroja no había mentido.

– Es solo que… la disposición me confunde… –murmuró atreviéndose a mirarla encontrando una pregunta en los ojos de Lola– practique la coreografía en grupo, así que…

Lola desvío la mirada tratando de entender. Se imaginó un salón con al menos diez personas, ensayando la misma coreografía como si fuera una rutina de aerobics. Por supuesto eso servía para aprender los pasos pero no para entender el sistema de señales que manejaban los Vocaloid. Levantó la mano dispuesta a explicarle esa situación cuando recordó que no era necesario. Teto no pertenecía a ese grupo así que no había necesidad de saturarla con información inútil. Dejó escapar una enorme sonrisa mientras apoyaba una mano sobre el hombro de la pelirroja.

– ¡Olvida eso! Ya deja de estar tan nerviosa. Vas a acabar pegándole tus nervios a Gumi –dijo palmeando el pequeño cuerpo de la Utau.

– ¡¿De qué estás hablando?! –chilló Gumi sonrojándose sin poder evitarlo, había intentando recordar los pasos con una numeración pero al escuchar el comentario de Lola supo que no solo lo estaba pensando– ¡Yo no estoy nerviosa! Y no tengo semejante problema –dijo dándoles la espalda.

– Intentemos algo diferente –propuso Lola acomodándose al lado de Teto, levantó la mano en el gesto que se había convertido en la señal de inicio para esa coreografía.

Los Vocaloid se hicieron aún lado dándoles espacio mientras Lola empezaba la coreografía tratando de aliviar la tensión de Teto. La Utau esperó mirando a Lola hasta que los pasos le resultaron lo suficientemente familiares para imitarla. Aún así la miraba sin poder evitar usarla como guía.

Mientras todos observaban la clase extra o se desentendían por completo de ella, Len se alejó para acercarse a la mesa de bebidas. Tomó una botella de agua pero apenas hizo el amago de abrirla y su mirada se perdió conteniéndose de arrojar el agua sobre su cabeza.

Empezaba a resentir la falta de sueño de la noche anterior. Irónicamente si había dormido, pero un sueño recurrente parecía estarlo afectando lo suficiente. En el, evocaba el día que Rin lo encontró dormido en el jardín junto al comedor pero lo único que podía recordar era la sensación de haber sido besado. Por alguna razón no podía evitar recordarlo, era molesto tener esa fútil sensación empeorando la vaga idea que tenía de haber olvidado algo. Ahora sentía ese olvido asociado a Kaito.

El día que Rin lo había encontrado estaba seguro de haber hablado con Kaito antes, pero ahora no podía asegurar que hubiera ocurrido o fuera parte del sueño. Tampoco recordaba lo que habían hablado. Y ahora se torturaba pensándolo. Tal vez Kaito le había confiado su problema y la sensación de olvido que tenía estaba asociado con ello.

Hasta esa mañana no sabía por qué se preocupaba tanto por Kaito, o por qué le afectaba lo que pensara de él, pero luego de aquella curiosa conversación que había tenido con Gakupo, Luka y el mismo Kaito, casi se había reído de si mismo. Solo habían comentado sus ideas sobre el significado de "Romeo & Cinderella", pero Gakupo dijo algo sobre el valor que cada uno le daba a las personas que estaban a su alrededor, y Len entendió un par de cosas sobre si mismo.

La conclusión: quería a Kaito tanto como a Rin.

De ahí su excesiva preocupación o interés en la opinión de Kaito. Por ello, incluso, le resultaba tan fácil aquella farsa de una relación romántica entre ellos.

Dejó la botella un momento para frotarse la cara antes de darle un largo trago.

Rin siguió a su hermano con la mirada sorprendida de verlo con tan poco entusiasmo ante un trabajo. No era normal en él, verse tan lejos de la concentración que siempre le daba a algo que le gustaba tanto. Lo miró por un rato mientras se perdía en sus pensamientos debatiéndose en qué momento sería oportuno intervenir pero antes de decidirse vio a Kaito acercarse a Len con una calma exagerada, incluso permaneció detrás de él un momento sin que su hermano lo notara. De nuevo el pecho de Rin se contrajo sabiéndose culpable de la reciente situación entre ellos y la idea de que Kaito se había declarado era cada vez más convincente.

Pero entonces algo no había salido bien, porque la indiferencia con que Len aceptaba la cercanía de Kaito solo podía ser un rechazo a sus sentimientos.

Sin saberlo, Kaito imitó la reacción de Rin, mirando con preocupación la apática reacción de Len. Tenía la misma mirada ausente que cuando estaban hablando con Gakupo. Cada vez que se convencía de que Len no sentía nada por Gakupo, siempre se encontraba con reacciones de ese tipo, donde el rubio miraba al otro como si no hubiera nada más a su alrededor. La molestia que sentía se mezcló con un repentino impulso por reclamarle que eran pareja y no debía ver a nadie más. Pero cuando comprendió lo absurdos que eran sus pensamientos ya estaba detrás de Len mirando con ansiedad la figura que se moría por abrazar y rogarle que dejara de pensar en Gakupo.

Y al segundo siguiente ya tenía la mirada de Len sobre si.

– ¿Estás bien? –preguntó sin poder evitarlo alejando los pensamientos homicidas mientras apoyaba su mano contra la mejilla de Len.

– No mucho –dijo Len con calma pero sin devolverle el gesto sonriente. Por un momento se quedó atrapado en la mirada de Kaito, un gesto tan dulce que transmitía un sentimiento que Len no podía entender pero que era tan fuerte como atemorizante. En cuanto fue dueño de si mismo otra vez dio un paso atrás alejándose de la caricia de Kaito– creo que últimamente no he dormido mucho –dijo sonriendo, consciente que aunque fingir algo más que amistad entre ellos los libraría del continuo escrutinio de los demás, no significaba que debían actuar en todo momento.

Pero la reaccin﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽acciencido de ello, no deberoma ón de Kaito no coincidía con esa lógica. ¿Por qué de pronto lo miraba con esa ansiedad? Lo hacía sentir culpable de algo que ni siquiera entendía. Y era precisamente eso lo que lo mantenía tan inquieto, ¡no poder entenderlo!

– Kaito –dijo finalmente con un suspiro dejando la botella a medio beber sobre la mesa– en serio, algún día vas a tener que decírmelo.

– ¿De qué hablas? –preguntó con un gesto tan inocente que por un momento Len casi lo cree, y no le importó volver a invadir su espacio personal para acomodar un mechón de cabello rubio cerca de la oreja. Incluso parecía un poco hipnotizado con el gesto.

– No lo sé –sonrió alejando la mano ajena con un breve golpe– pero hay algo que quieres decirme, puedo verlo aunque no lo entiendo. Al menos parece que no es algo malo –dijo antes de girarse para volver a la formación justo cuando Lola les gritó que se acercaran.

Kaito se quedó en su sitio mirando con cierto temor la pequeña figura que se alejaba de él. Una parte de él estaba feliz de que Len lo notara, aún con ese ambiguo pensamiento, era suficiente. Pero la parte racional de si, no pudo evitar el miedo a ser descubierto. Había apostado por la ingenuidad de Len que le impediría ver más allá de sus reacciones, no había esperado ser tan obvio como para romper esa barrera. Su expresión lentamente se volvió seria hasta que perdió de vista a Len entre los otros Vocaloid, lejanamente escuchó la voz de Lola apurándolo pero su mirada terminó enfocándose en Rin quien también evadía las indicaciones caminando hacia él.

Rin evadió a su hermano para encarar a Kaito en la única forma que debió hacerlo desde un principio. Se detuvo frente a él mirándolo por un largo momento, esperando que se decidiera a hablar. Pero era inútil. Tal y como lo pensó cuando sus sospechas empezaron, Kaito no diría nada. Por su hermano, por sus sentimientos, por alguna absurda razón que ahora debía saber.

Desde que Kaito había conocido a los gemelos Kagamine, siempre tuvo mejor relación con Len, era fácil hablar con él, tenían gustos similares y en general solo por ser hombres era algo natural. A Rin solo la conocía por su estrecha relación con su hermano, pero ni siquiera discutían porque no llegaban a ese tipo de familiaridad.

Justo en ese momento, sin realmente entenderlo, sabía que acababa de meterse en un grave problema con la pequeña rubia que normalmente era toda alegría y vanidad. Su primer impulso fue evitar que hablara y evadirla; y tal vez de haberlo hecho no hubiera perdido la mitad de su alma solo por escucharla.

– Kaito –dijo cuando comprendió que no lograría nada. Escuchó la voz de Lola acercándose a ellos, y entre las risas de los demás, la voz de Len quien intentaba llamar su atención– estás enamorado de Len.

Lo único que Kaito pudo ver después de escuchar aquella frase a medias entre una pregunta y una afirmación sin dudas, fue la mirada de Len sobre él, detrás de Rin. Pero en medio del pánico que amenazaba con devorarlo no pudo ver qué tan lejos estaba de ellos.

Solo podía concentrarse en aquel curioso sonido de algo resquebrajándose dentro de si.

Continuará…


Notas de la autora: Que nadie finja, a todos les agrada Teto XD jejeje, lo siento, tenía que decirlo, pero lo importante es que finalmente "acorralamos" a Kaito. Ya era justo, porque entre él y Len ninguno se ayuda ._.

Ahora solo resta ver si la más reciente intervención de Rin no empeorara todo . y si si, siempre puedo dejar a Len con Gakupo y a Kaito con Meiko o algo suicida como eso =P

En fin, espero que les haya gustado el capítulo, ya me dirán, que tengan buen fin de semana.

"Romeo & Cinderella" – MMD editado por un fan – Versión Chorus

¡Besos!