Amarillo Turquesa
Décimo Primera Voz
Loveless XXX
"Escondí este pequeño deseo, este sueño y estos sentimientos en mi corazón aún cuando quería decírtelos cada vez más"
"Kaito se escapó de mi por casi dos días, pero no puede huir eternamente y yo pienso terminar este asunto antes de que sigan lastimándose. Ni siquiera me respondió, y se esta volviendo cada vez más hábil para encontrar excusas. Tampoco he podido preguntarle si le ha dicho algo a Len.
Hasta ahora he podido pensar en dos posibles situaciones. Una, que Kaito hablara con Len y mi hermano lo rechazara por una razón absurda como su amistad. O dos, que Kaito haya sido tan torpe como para no explicarse lo suficiente a alguien tan simple como mi hermano y que ahora ninguno sepa exactamente qué dijo el otro… la tercera situación sería que Kaito nunca hablara con Len, y una cuarta sin sentido, que Len no sienta nada…
Pero… sé que no es el caso. Conozco a mi hermano. Sé que esta enamorado… aunque, al parecer, él mismo no se ha dado cuenta…
– Pienso que eres una persona con una imaginación muy grande.
Rin dejó sus pensamientos encontrándose con el gesto tranquilo de Kaito, quien la miraba desde la puerta entreabierta del salón. Rin había estado esperando varios minutos atrás, sentada cerca de la entrada, así que rápidamente se vio atrapada por el mayor. Se levantó de golpe tirando la silla tras ella sonrojándose levemente al sentirse descubierta y preguntándose qué tanto había escuchado Kaito. Aún así tosió un poco para recuperar su compostura, se suponía que estaba molesta con él.
– Y yo pienso que tú eres un tonto –dijo endureciendo su gesto sin lograr la intimidación que esperaba mientras sus mejillas aún tenían un suave tono rosa.
– Corrígeme si me equivoco pero… –respondió tratando de no reír mientras cerraba la puerta. Se entretuvo levantando la silla pero en seguida marcó una prudente distancia hacia Rin– creo que no es la primera vez que me lo dices.
– Entonces respóndeme –se contuvo de gritar pero Kaito no se inmuto y recapitulando, pensó que, en teoría aún no le había preguntado nada. Lo último que le había dicho era una afirmación. Pero de pronto sus propios temores la asaltaron mientras intentaba poner en orden sus palabras.
Kaito la observó sintiendo su última esperanza por olvidar el tema desapareciendo. Suspiró sin poder imaginar qué pasaría ahora. No sabía que era lo que Rin buscaba y tampoco le sorprendió confirmar lo que ya sospechaba de ella pero estaba seguro de que no quería empeorar su situación.
– Rin –dijo finalmente– creo que estás pensando mucho en esto…
– El único que va a salir lastimado de todo esto, eres tú –murmuró interrumpiéndolo, soltando lo primero que le vino a la mente.
Kaito suspiró una vez más sin atreverse a mirar a Rin pero de algún modo sabía que ella tampoco podía mirarlo.
– ¿Y no crees que esa es mi decisión?
– Pues es una decisión muy tonta.
– Es la única que me queda –dijo sonriendo por el comentario anterior. Sabía que Rin no intentaba insultarlo y de algún modo le pareció que indirectamente se regañaba a si misma por lo que él no le diría.
– También puedes decírselo –saltó acercándose un poco a él para que la mirara.
Kaito suspiró de nuevo pensando en que debía dejar de hacerlo.
– Rin –dijo con calma esperando no exaltarse, lo último que quería era gritarle a quien no tenía la culpa de su situación– sé que Len es tu hermano y lo quieres, pero en las últimas semanas, creo que yo he llegado a conocerlo mejor que tú. No me siento orgulloso de decirlo pero no puedo evitar seguirlo y preocuparme por él. A veces me asusta cuando descubro que sé lo que esta pensando. Él es una persona muy importante para mí, por eso es que sé… que él no ve en mí más allá de un amigo. Ni siquiera estoy en el nivel de confidencia que tú, estoy por debajo de eso. Y no hay forma de cambiar esa situación. Len no se va a enamorar de mí solo porque yo lo deseé.
– Por eso piensas que lo mejor es torturarte con lo que no tendrás –dijo entre dientes resoplando para que no se notara el rubor de sus mejillas. Escuchar los sentimientos de Kaito desbordándose con la intensidad que guardaba dentro de si era bastante bochornoso– ¡con una ridícula broma que sea inofensiva para él!
– La broma fue tu idea –dijo sintiéndose un poco más tranquilo.
Aquella faceta que Rin estaba pasando era algo que él ya había superado, pero no negaría que lo hacía feliz recibir empatía de quien menos lo esperó. Siempre pensó que si por alguna especie de milagro, Len llegaba a corresponderle, su hermana jamás lo permitiría. Pero justo ahora acababa de darle una agradable sorpresa. No mejoraba su situación pero le daba cierta reconfortante amargura.
– ¡Lo sé! Pero no esperaba que Len… ¡ah! –apretó los puños conteniendo su propia rabieta antes de volver a encarar a Kaito– mi hermano no es una mala persona, solo es… demasiado distraído. Kaito, si no se lo dices él jamás lo entenderá.
– Creo que lo estás entendiendo mal –fue su turno para acercarse a Rin, se inclinó un poco apoyando las manos en sus rodillas para mirarla– no puedo forzar mis sentimientos en él. Y tú tampoco –añadió antes de que lo interrumpiera– si después de todo lo que ha pasado, él aún no ha sentido nada entonces nunca lo hará. Yo no puedo aprovecharme de su confusión para decirle lo que siento. En el peor de los casos me odiaría y en el mejor aceptaría solo para no perder nuestra amistad. Y yo no puedo vivir con eso. Al principio pensé que si, pero ahora no podría. Él me importa demasiado, y si lo único que me queda es esta "ridícula broma", entonces lo aprovecharé todo lo que duré.
Rin se sintió pequeña recibiendo la mirada de Kaito, no solo por su postura sino por todo lo que había pasado. Había tratado de convencerse de que lo que sentía Kaito era algo pasajero, luego pasaron los días y empezó a creer que había algo real. Ahora no sabía como empezar a disculparse por lo mucho que lo había menospreciado. Kaito había pensado tanto en los sentimientos de Len, más de lo que ella se había molestado en hacer. Pensó en su situación como si fuera un juego, había lastimado a Kaito sin saberlo y tal como él había dicho, ahora Len debía estar confundido. Tanto que decirle la verdad ahora no le permitiría dar una respuesta sincera.
Simplemente, lo había arruinado.
Se mordió ligeramente el labio, molesta consigo misma.
No era la primera vez que cometía una imprudencia pero esta debía ser la peor de todas. Len siempre la disculpaba por sus travesuras y encontraba el modo de hacerla sentir mejor cuando la culpa la acechaba, pero ahora ni siquiera se sentía capaz de mirarlo…
– Rin –hablo Kaito una vez más volviendo a alejarse– no esperaba que precisamente tú te dieras cuenta. Aunque supongo que es normal tratándose de Len. Pero tengo algo que pedirte –Rin dejó un momento sus tortuosos pensamientos para escuchar al peliazul– más que una petición es una exigencia. No puedes decirle nada a Len. No es tu asunto, y él no necesita saberlo.
– No puedes evitar que lo haga –respondió sin pensarlo, aunque la mirada de Kaito era bastante intimidatoria– es mi hermano, ¿cómo puedes decir que no es mi asunto? Ya intentaste resolverlo por tu cuenta, así que yo puedo hacer lo mismo.
– No, no puedes. Y en realidad, no creo que quieras hacerlo –dijo sonriendo con una expresión falsa que Rin solo le había visto cuando actuaba– si por alguna razón Len se entera, yo voy a negarlo todo…
El silencio que siguió a sus palabras permitió que el golpeteo de un reloj se escuchara, pasos y voces se acercaron por el pasillo del otro lado de la puerta.
Pero Rin se desconectó un momento enfrentando la mirada de Kaito. No entendía del todo el significado de sus palabras, y hasta donde podía, no tenía sentido. Aunque Kaito lo negara, Len le creería a ella, y por lo menos se volvería más consciente de Kaito, inevitablemente lo sabría.
Tenía que aceptar que decirle a Len era una mala idea, pero no podía ser peor que la situación actual.
De pronto la puerta se abrió dando paso a Leon, Yukari, Lily, Gakupo y Len.
– No sé si alguien más lo ha notado –comentó Lily. Mientras Leon pasaba de largo, mostrando lo indiferente que le parecía la situación– pero cada vez que entramos a esta sala en hora de reunión interrumpimos algo.
– Yo no lo veo tan mal –dijo Gakupo sonriendo a espaldas de Len– si Kaito engaña a Len eso me dará una oportunidad.
– Lamento decepcionarte –interrumpió Kaito acercándose a Len para abrazarlo como ya se había hecho costumbre– pero jamás engañaría a Len. Y debo tener una buena relación con mi cuñada.
– Yo no dije eso. Tal vez Len se de cuenta que no eres la mejor opción.
– Aunque así fuera, estoy seguro que no te elegiría a ti.
Esta vez Len ni siquiera se molestó en tratar de seguir el tipo de conversación que se había repetido entre Kaito y Gakupo desde que el último había llegado. Parecía una buena forma de liberar estrés, porque Kaito había dejado de murmurar lo mucho que odiaba al otro Vocaloid. Aún así, en cuanto Len tuvo oportunidad se escabulló del abrazo de Kaito para alejarse. Irremediablemente su atención giró hacia Rin quien se había mantenido inusualmente callada, tampoco lo miraba pero en cuanto él se acercó y sus ojos se encontraron, se detuvo notando la angustia mal disimulada en el rostro tan similar al propio.
Iba a decir algo cuando Rin, prácticamente, corrió para llegar frente a él y rodear su cintura en un extraño abrazo que le permitió esconder el rostro en su pecho. Len tardó un momento más en reaccionar antes de corresponder el gesto.
– ¿Estás bien? –preguntó frotando su espalda con calma. Sabía que la mayor parte de las veces en que Rin se ponía sentimental solo exageraba y que lo único que necesitaba era un poco de atención– Riiin –canturreo al no recibir respuesta.
– Lo siento… –dijo finalmente sin moverse pero apretando su agarre– es mi culpa.
– No creo que sea tan grave –dijo notando el tono abatido de Rin.
– Kaito piensa que si…
– ¿Kaito? ¿Qué tiene que ver…?
– Len… –murmuró separándose por fin, mirándolo con la intención de pedirle que se alejara de Kaito. Por un momento considero la posibilidad de que alejarlos lo arreglaría todo. Al segundo siguiente se arrepintió al ver a Kaito acercándose a ellos. No la miraba a ella, así que su expresión era una dolorosa sonrisa mientras se enfocaba en Len– pensándolo bien –dijo tomando el cuello de la camisa del menor– creo que es tu culpa.
– Cada vez que me dices eso, significa que hiciste algo grave –murmuró tratando de mostrarse serio– si me lo dices ahora tal vez no sea tan irreversible como de costumbre.
– ¿Estás bromeando? No soy yo quien esta jugando con el corazón de las personas.
Len arqueó una ceja como si realmente supiera de qué estaba hablando Rin, y con ese gesto la hizo sentir responsable. Eso basto para que saliera corriendo. La siguió con la mirada mientras gritaba algo sobre un asunto no terminado. Una vez que se escuchó el golpe de la puerta tras ella, suspiró acomodando su camisa. Sabía que algo realmente le preocupaba pero siendo Rin como era, había disfrazado esa angustia una vez más. Eso no evitaría que olvidara el tema, pero respetaría su espacio y el repentino cambio de tema.
Lo único que sabía de momento era que Kaito tenía algo que ver, y apenas se dio la vuelta se encontró con el peliazul.
– ¿Todo en orden? –preguntó acercándose lo suficiente para que pudieran susurrar.
– ¿Qué le dijiste a Rin? –dijo sin más. Aunque no estaba molesto, por alguna razón verlos solos un momento atrás lo había inquietado. En cuanto vio la actitud de su hermana, supuso que solo era preocupación de hermano menor.
– Nada –sonrió acariciando el cabello rubio, fingiendo acomodarlo. Ese era el pequeño detalle que Rin no entendía. Len no era ingenuo ni despistado, podía ver en un segundo si su hermana tenía problemas porque le importaba. Pero sino podía sentir nada con su cercanía, era solo porque no podía verlo como una amenaza– solo esta preocupada por ti y creo que me culpa por eso.
Len hizo un intento por alejar la insistente mano de Kaito pero éste reaccionó entrelazando sus dedos sin ninguna preocupación. Con sus manos unidas su expresión tranquila se acentúo un poco más. Por un momento, Len tuvo la sensación de que estaban solos, el ruido y las voces a su alrededor se perdieron mientras lo escuchaba.
– Ella piensa que nuestra broma se esta saliendo de control y que tal vez te esta causando problemas.
– Por eso decía que era su culpa –sonrió Len recordando que dicha broma había sido en parte secundada por Rin. Aún así el presentimiento de que esa no era la verdadera razón solo se hizo más grande al tratar de sostener la mirada de Kaito.
– ¿Crees que tiene razón? –preguntó el peliazul acercándose un paso más que en días anteriores habría sido suficiente para que Len se alejara. Pero en ese momento hasta él se sorprendió por mantener la mirada ajena sobre si. Por primera vez Len parecía muy enfocado en él– debe ser cansado fingir algo que no te agrada por tanto tiempo –dijo cuando pudo recuperar su voz.
Pero la respuesta quedó en el aire cuando Yukari se acercó, primero en silencio tosiendo un par de veces para hacerse notar. Siendo ignorada en ambas ocasiones golpeó el piso con el tacón de su zapato antes de gritar.
– ¡Suficiente, tortolos! –dijo imponiendo su presencia en medio de ambos. Con un breve salto, Len regresó a la realidad y Kaito apenas le dirigió una mirada cansada– gracias, sé que necesitan su tiempo juntos pero aún no se han cambiado y estamos por empezar.
– Tendrás que compensarlo –dijo Kaito adoptando una actitud seria– acabas de interrumpir algo muy importante –con un último apretón en la mano de Len, se alejó hacia los biombos.
Len miró al suelo solo para que sus ojos no lo traicionaran y siguieran al peliazul. No era la primera vez que Kaito lo miraba de ese extraño modo, pero debía haber algo nuevo ese día porque estuvo a punto de gritarle que dejara de hacerlo. Era terriblemente incómodo.
– Len –Yukari lo llamó observando el lento proceso que se estaba tomando para sumergirse en si mismo, de nuevo. Sonrió sin poder evitarlo mientras acariciaba el cabello rubio. Len la miró con el mismo mutismo como si por un momento no supiera quién era– ¿me permites un comentario inoportuno?
– Si… lo siento, Yukari, ¿qué decías?
– Pienso que estás ahogándote tú solo sin proponértelo –dijo, divertida ante la extraña faceta de Len. Era tan raro verlo distraído, o preocupado, o simplemente siendo un niño. Como Vocaloid, hacia mucho tiempo que había perdido esa etapa de su vida– hay momentos en la vida en que no necesitas pensar a detalle. Hay dudas que no puedes resolverlas pensando hasta cansarte. A veces –dijo acercándose un poco más para rozar la frente de Len con la suya, cerró los ojos sabiendo que Len haría lo mismo– la respuesta existe sin que lo pienses, pero si esta muy dentro de ti es difícil encontrarla.
Yukari era una persona sumamente sensible a su entorno y a quienes la rodeaban. Len había convivido con ella lo suficiente como para no sorprenderse por su forma metafórica de hablar.
Era curioso que entendiera exactamente lo que estaba pensando. Ese era un detalle que no le sorprendería de Rin, pero de Yukari, solo era posible si él mismo se había delatado. Suspiró sin poder evitarlo, notando al fin, lo mucho que había estado pensando en su situación con Kaito. Si Yukari tenía razón, entonces ya sabía la respuesta…
– Pero más importante –continuo Yukari alejándose para tomar la mano de Len y apurarlo hacia los biombos– hice un traje perfecto para ti. Azul, como lo pediste.
– No recuerdo haber dicho algo así –murmuró imaginando lo que vendría– pero supongo que por esta vez te lo debo –dijo con una leve sonrisa que Yukari miró de reojo– gracias…
– Si quieres una pista… –dijo mientras empujaba al rubio dentro de su cubículo improvisado. Frente a él ya lo esperaba la nueva "obra maestra" de Yukari cubierta oportunamente– deja de pensar en lo que hará felices a otros. Piensa en lo que tú quieres, en este momento.
Len se perdió en la mirada inocente de Yukari, preguntándose si era posible enamorarse de alguien por un gesto tan simple como ese.
– Ahora… –canturreo girando para descubrir el nuevo vestido– ¡sorpresa! –chilló dando un breve salto con las manos juntas en su pecho y la tela entre ellas a la espera de la opinión de Len.
– Azul –dijo finalmente sin saber qué más decir. Mentalmente casi pudo escuchar el regaño de Rin por su falta de cortesía– es… azul.
– ¡Por supuesto! –gritó. Al parecer, eso era todo lo que había esperado, apesar de la mirada dolorosa del rubio– combinara perfecto con tus ojos –continuo mientras quitaba las capas de tela del maniquí– ¿y sabes que dará el toque final? –preguntó entregando el vestido a Len girándose para darle privacidad mientras se desvestía. Ella empezó a revolver entre las mesas llenas de accesorios, maquillaje y utensilios hasta encontrar la diadema que había buscado.
– ¿Una nariz roja? –preguntó lo primero que le vino a la mente, solo para no pensar en lo que podría ser. Por un momento se enredó entre los pliegues del vestido, pero de algún modo consiguió salir por el orificio correcto, respirando el aire que no sabía que había retenido mientras deslizaba los brazos por las mangas.
– Claro que no. Nunca nada en el rostro –dijo girando para mostrar el "detalle final"– excepto el parche, pero eso fue idea de Leon. ¡Mira!
Len se quedó estático mirando aquellos accesorios pequeños y afelpados.
Por primera vez en esa serie de videos, Len no había sido el último en arreglarse. Quizá porque el vestido había resultado ser el más sencillo de todos y que por primera vez no llevaba maquillaje. La falda era tan larga que cubría hasta los zapatos, así que había podido usar un par sin tanto tacón y más cómodos.
Mientras Gakupo hablaba con Leon y Yukari ayudaba a Lily con el atuendo de Kaito, Len simplemente se quedó en una silla tratando de encontrarle forma a la serie de hilos dorados que cubrían el vestido desde el cuello, enredándose en las mangas, pecho, estómago y cayendo por toda la falda. Yukari le había pedido que se quedará quieto, pero de solo ver esa telaraña sobre si, supo que sería imposible no enredarlo solo por accidente.
– ¡Lo siento! Ya terminamos –anunció Lily saliendo abruptamente del biombo seguida por Kaito– creí que había trazado mal las medidas pero este hombre no deja de bajar de peso –murmuró pellizcando la oreja de Kaito solo para liberar su frustración.
Len lo observó aprovechando la acaparadora presencia de Lily sobre el peliazul, para no ser descubierto. Mientras enredaba sus manos sobre los pliegues azules de la tela miró con cierto recelo el traje de Kaito. Sabía que su personaje para esos videos siempre usaría vestidos, pero no por aceptarlo debía estar de acuerdo.
Tanto el traje de Gakupo como el de Kaito volvían a ser similares. Un atuendo de tres piezas en blanco; pantalón, camisa y un saco con detalles en dorado. La camisa tenía un ligero acabado de encaje que cubría parte de las manos y en el borde del saco. Una rosa azul en el cuello era el único detalle sobre la ropa, un cinturón café con una espada dorada de utilería un poco más debajo de la cintura. Para Kaito, un mechón de su cabello coloreado en azul de un tono más claro que el normal. Para Gakupo el mismo mechón coloreado en un tono rosado. Ambos traían guantes negros ajustados, lentes de forma rectangular y zapatos blancos. Toda la tela blanca tenía un delicado estampado de flores.
Len dejo que su atención se perdiera en torno a Kaito sin notar la mirada sobre él. Un par de pasos no muy lejos, Gakupo dejo su conversación con Leon cuando escuchó la voz de Lily y casi al mismo tiempo se giró hacia Len. Sonrió sin poder evitarlo. Si realmente hubiera estado enamorado del rubio, justo ahora le dolería ver esa expresión. Pero cuando lo vio desviar la mirada con cierta molestia, sintió un repentino arranque de celos por una razón diferente. ¿Qué se sentiría ser el primer amor de alguien?
Mientras miraba sus manos sobre el azul del vestido, Len recordó las palabras de Kaito sobre el temor de su hermana. Tal vez Rin había podido ver algo que él estaba pasando por alto y sin poder evitarlo evocó las extrañas conversaciones que su hermana tenía cuando la encontraba hablando sola. Una extraña sensación se instaló en su pecho mientras imaginaba qué podía molestar a Rin sobre su falsa relación con Kaito. Si los tres sabían que solo se trataba de una broma, entonces solo había un detalle que podía preocupar a su hermana…
Que él hubiera perdido la dimensión de la broma y terminara enamorado de Kaito.
Eso sería realmente malo.
De pronto sintió el intenso impulso de salir corriendo. Su corazón se había agitado demasiado y se llevó las manos al estómago. Sabía que no estaba enamorado de Kaito porque… ¡solo lo sabía! Nunca antes se había enamorado pero estaba convencido de que lo notaría cuando sucediera.
Las palabras de Rin llegaron a su mente una vez más hablando acerca de un amor negado y de lo torpe que él era. Pero al mismo tiempo recordó que Kaito había estado inquieto los últimos días por un "problema" del que no podía hablar.
Tal vez el problema era él. Si por alguna razón había hecho o dicho algo que les hizo creer a Kaito y a su hermana que estaba enamorado del peliazul, eso pudo haberlo molestado. O al menos hacerlo sentir tan incómodo como para alejarse de él.
Aunque no lo había hecho…
Ya había estrujado el vestido lo suficiente cuando se llevó las manos al cabello alborotándolo con frustración. Ahora entendía menos qué estaba pasando.
– Muy bien, es suficiente –dijo Gakupo tomando sus manos para que dejará de arruinar el arreglo de Yukari– creo que ya te torturaste demasiado. ¿Tienes fiebre? –preguntó rozando la frente del rubio, tratando de mantenerse serio aunque sabía que el color en sus mejillas no era por un malestar.
– No, estoy bien… –murmuró alejando la mano de Gakupo rozando su propio rostro, de pronto consciente del calor que sentía.
– Entonces debió ser mi imaginación. ¿O será qué finalmente reaccionas a mí? –dijo señalándose a si mismo con toda la intención de hacer reír a Len. Por suerte su comentario fue suficiente para alejar los tormentosos pensamientos del rubio.
– Lo siento, creo que no –sonrió notando por primera vez que ese tipo de comentarios en Gakupo no lo incomodaban ahora, a diferencia de cuando esa broma había empezado y lo tomaba muy en serio.
– De acuerdo, te perdono esa pero si Yukari me regaña por tu aspecto vas a tener que compensarme –dijo tratando de acomodar el cabello rubio debajo de la diadema.
Len se quedó quieto mirando sus intentos antes de encontrarse con la mirada de Kaito que ya se acercaba a ellos. Inconscientemente retrocedió tratando de mantener su distancia. Gakupo lo miró sin entender antes de girarse y encontrar el motivo de su reacción. Un par de pasos más y Len chocó contra Yukari quien también se había acercado a la pareja. Apenas lo miró y su expresión se volvió molesta.
– ¡En serio, Kaito, ¿no puedes dejar a este niño en paz?! –chilló obligando a Len a girarse para empezar el retoque.
– ¿De qué hablas? –se quejó sin entender mirando molesto la risa mal disimulada de Gakupo.
– ¡Te dije que estaba prohibido tocar a Len cuando ya estuviera arreglado! –dijo Yukari pasando a la parte de la falda que estaba hecha jirones.
– En serio, Kaito. Tienes que aprender a controlar tus impulsos –dijo Gakupo cruzándose de brazos– justo ahora Len se estaba quejando de lo brusco que eres.
Kaito palideció ante semejante comentario comprometedor, y recibir la mirada horrorizada de Yukari fue doloroso pero encontrarse con la mirada inocente de Len lo hizo sentir culpable de un crimen que no había cometido. Intentó justificarse con el rubio pero Yukari levantó una mano frente a él evitando que se acercara, gracias a ese gesto no alcanzó a ver el reanudado intento de Len por alejarse.
– ¡Olvídalo! Ya tuve suficiente de ti, no puedo creer que te atrevieras a ponerle una mano encima –dijo con una expresión molesta que rara vez se veía en la frágil expresión que la caracterizaba. Era difícil saber si estaba fingiendo– a partir de ahora no te acercaras a él mientras yo este cerca.
Mientras Gakupo se alejaba para no aumentar la tortura de Kaito, Len miró de uno a otro sin entender de que hablaban. ¿Kaito había sido brusco con él? ¿En qué forma, o por qué? Frunció el ceño escuchando la susurrante disculpa de Kaito sobre algo que no acababa de entender.
Yukari le dirigió una última mirada molesta que consiguió ahuyentar a Kaito antes de girarse hacia Len con una enorme sonrisa, sin saberlo acababa de darle un breve lapso de tranquilidad que el rubio agradecía.
El vestido de esa ocasión era una sola pieza en azul, la falda estaba dividida en tres secciones con encaje negro en cada uno de los cortes. Para la última capa tenía una abertura de lado que daba una amplitud extra a la falda. La parte alta del vestido era una pieza completa que cubría desde el cuello hasta las muñecas, esponjado en los hombros y con encaje negro en el pecho, acomodado con varios pliegues. Tenía una rosa negra en las muñecas del lado del dorso y una azul en el cuello. En la parte posterior de la cintura había un moño grande hecho con listón negro. Varios hilos dorados rodeaban el vestido entre los brazos cayendo por la falda. Pero lo realmente llamativo era el tenue estampado de flores que cubría toda la tela azul.
El preciado toque final de Yukari lo daban unas curiosas orejas de gato atadas en una diadema, por la forma y textura casi pasarían por unas orejas reales en color negro; y que no supondrían un problema sino fuera por el detalle "extra" de una cola de gato.
– ¡Perfecto! –dijo Yukari en cuanto comprobó que la tela estaba lo suficientemente lisa o esponjada, según fuera necesario.
– Yukari, no te enojes con Kaito –dijo Len de pronto sin saber muy bien por qué– no ha hecho nada malo.
– Lo sé –dijo con una sonrisa y un breve suspiro– él se preocupa demasiado por ti, puedes estar seguro que jamás te lastimara.
Len aceptó el comentario apenas moviendo la cabeza.
No supo cómo responder.
– Len, creo que estoy dispuesto a cambiar mi estrategia hacia ti –dijo Gakupo al ver al rubio acercarse, detrás de él Kaito lo seguía. Y solo porque molestarlo con ese tema era más entretenido no hizo alguna observación sobre el curioso objeto afelpado detrás de él que parecía parte de su vestuario.
– ¿Eso es una buena noticia? –preguntó agradecido por la presencia del mayor. Hasta que pudiera entender su, aún cambiante, situación con Kaito, estar cerca de Gakupo lo tranquilizaba evitando que reaccionara a la cercanía del peliazul.
– Lo es para mí –dijo rozando las falsas orejas de Len– ya que al parecer Kaito no tiene ninguna duda sobre lo que siente por ti, entonces cambiaré la estrategia –explicó como si hablara con un niño pequeño.
– Te tardaste mucho en averiguarlo –siseo Kaito llegando junto a ellos solo para mantener su distancia de Len, no por gusto, sino por la mirada amenazadora que podía sentir de Yukari.
– Y apuesto a que tú no has pensado en los cientos de dudas que Len tiene sobre ti –continuo Gakupo mirando significativamente al peliazul– así que… –se acercó a Kaito rodeando sus hombros con el brazo antes de dirigirse a Len– ¿qué opinas si Kaito y yo empezamos alguna tórrida relación?
– Eso sería asquero…
– Me molestaría bastante –dijo Len bruscamente aunque no miraba a ninguno.
Había girado su rostro cuando su imaginación lo traiciono mostrándole el escenario que Gakupo sugería. Era incómodo… y doloroso. Sintió un repentino arranque de ira mezclado con un dolor en el pecho. Pero cuando notó el silencio a su alrededor se giró para encontrar el par de ojos que lo miraban con preocupación. Todo el dolor y la ira se fueron de golpe dejándolo con la vergüenza que sus palabras sin sentido habían provocado.
– E-Es decir… –balbuceo aceptando que algo muy malo estaba pasando con él ese día– eso sería normal, ¿no? Es como lo que le pasa a mi personaje, él se molestó con las personas que lo traicionaron porque confiaba en ellos.
– Pero eso era porque estaba enamorado de ellos –razonó Gakupo separándose de Kaito mientras se mantenía serio. Tenía muy poco tiempo de conocer a Len, pero era la primera vez que lo veía nervioso y prácticamente atrapado por sus propias palabras. Eso, y que Kaito se había quedado petrificado– ¿estás enamorado de mí? –preguntó inclinándose un poco sobre Len.
– No –dijo sin más devolviéndole el raciocinio a Kaito.
– ¿Entonces, estás enamorado de Kaito?
– ¡Si ya dejaron de perder el tiempo, pónganse a trabajar! –gritó Leon, interrumpiendo la respuesta de Len que no alcanzó a llegar a sus labios, pero basto para que fuera el primero en salir corriendo para situarse frente a la cámara. Al segundo siguiente Yukari ya estaba sobre él acomodando su atuendo.
Gakupo lo siguió casi lamentando que tendría que irse pronto. Al parecer ningún lugar era tan entretenido como Crypton. Ni siquiera se molestó en mirar si Kaito lo seguía pero era obvio que no era de él de quien debía preocuparse.
Apesar de todo lo que Gakupo pudiera especular, nunca llegaría a entender lo que los sencillos detalles significaban para Kaito, quien conocía a Len mejor que a si mismo. Por eso cuando se encontró con aquella mirada en los ojos de Len, aquel gesto tan nuevo y que por un momento detuvo el latido de su corazón, solo pudo dejarse llevar por una nueva sensación. O tal vez algo que podría convertirse en un hábito.
Se había enamorado de Len. De nuevo.
Junto con Gakupo y Len, siguió las instrucciones de Leon llenando su cámara con cientos de imágenes que llenarían el próximo video. Pero Kaito ni siquiera tuvo que fingir sus expresiones o pensar en cómo debería verse, por primera vez lo que la cámara estaba tomando era el enorme sentimiento que albergaba hacia el rubio.
Cuando llegó el momento para tomar fotografías en pareja, se acercó a Len sin notar lo nervioso que el rubio estaba solo por su cercanía. Para él solo existía el hecho de estar juntos, aunque fuera a través de una broma, o de una historia ficticia para un video. Enredó sus manos en la cintura de Len mientras éste se apoyaba en su pecho. La imagen fue captada sin más ceremonia. Para la siguiente, Len deslizó su mano sobre la mejilla de Kaito, y aunque se suponía que debían mirarse, el peliazul cerró los ojos, satisfecho por el contacto.
La fotografía fue tomada. Y aunque el encuadre solo reflejaba el rostro sonriente de Kaito, más de uno en esa habitación pudo ver el leve rubor en las mejillas de Len mientras sus ojos se mantenían sobre Kaito.
Continuará…
Notas de la autora: Awww, no se que opinen, pero me encanta Yukari . ella es tan linda y tan tierna.
Ejem, hablando del capítulo: avanzamos. Si, al fin! Para todas las que lo esperaron, la tortura de Kaito finalmente ha terminado y es el turno de Len =) Va a sufrir un poquito, pero prometo que no demasiado… espero, creo.
Pero veremos si puede llegar a su final feliz, porque también se puede cruzar con la necedad andante que es Kaito ^^' y me temo que ahora él no va a ceder. Eso no es spoiler, pero casi =D
Gracias por sus reviews, creo que el capítulo pasado dejo suficiente intriga, espero sus opiniones sobre la nueva situación de nuestra no-parejita.
Respondo a:
Arya107: Gracias por tus comentarios y espero que te haya gustado el capítulo. Me temo que Rin asustó un poco a Kaito XD y ahora una posible confesión se vuelve a hacer lejana. ¡Saludos!
Hasta la próxima y que tenga buen inicio de semana!
Besos,
Yui-chan
"Loveless" – Natsu-P, Haru Aki – Vanan'ice
