Amarillo Turquesa


Décimo segunda Voz

Erase or Zero

"Incluso si quisiera olvidar, la memoria se quedaría"


"Confío en Len. Sé que es completamente capaz de resolver este extraño enredo en el que yo lo metí.

No me siento feliz con ello. Y hasta ayer estuve dispuesta a decirle la verdad, pero una vez más no entiendo lo qué esta pasando. Len se ve diferente. Algo cambio de ayer en la tarde cuando lo vi tan confundido a hoy, cuando todavía se ve pensativo pero no por preocupación.

Si aún no sabe lo que ocurre a su alrededor, al menos parece muy cerca de averiguarlo. Por su mirada sé que ya no tiene miedo pero eso tampoco garantiza que tomará una buena decisión. Justo ahora tal vez ayudaría que Kaito se sincerara pero…

He cometido tantos errores haciendo lo que creía mejor para ambos que ahora soy yo quien tiene miedo de actuar…

– Rin.

La voz de Len la devolvió a la realidad parpadeando con cierta somnolencia. Bajó la mirada notando la curiosa posición en que mantenía atrapado a su hermano.

Había encontrado a Len hacía escasos momentos sentado en una banca no muy lejos del estudio de prácticas. Mientras se envolvía en sus divagaciones se acercó a él rodeando su cuello por la espalda de modo que pudo descansar su rostro sobre el cabello rubio tan parecido al propio.

Len no pudo verla hasta que lo abrazó pero no tuvo necesidad de preguntar para saber quién era.

– Pesas –dijo sin más aunque tampoco hizo un esfuerzo por moverse. En realidad solo había querido detener los pensamientos mal disimulados de Rin, de quien al menos logró arrancarle una breve risa.

– ¿Estás bien? –preguntó manteniendo su posición, con los brazos cruzados rodeando el cuello de Len, fue como el rubio aprovechó para tomar su mano.

– Estoy bien.

– Se supone que tienes práctica.

– Es cierto… ya debió haber empezado.

Frente a ellos tenían el paisaje verde lleno de árboles y flores que se repetía por casi todo el terreno de Crypton, mezclado con las estructuras de prácticas o grabación de los Vocaloid. Estaban en la parte trasera del estudio donde difícilmente los encontrarían. Y aunque ambos deberían estar en sus respectivos ensayos, Rin no había podido quitarse la preocupación por Len, y el rubio, al parecer, tenía cosas más importantes en que pensar como para darse un descanso ilegal del trabajo.

– Ayer te dormiste muy temprano, ni siquiera pudimos hablar sobre el Magical Mirai –dijo torciendo la boca, aunque Len no podía verla, sonrió suponiendo su gesto infantil.

Y ya estaban en esas fechas del año que recientemente se habían apartado para los conciertos. O más específicamente para un concierto "único", el que celebraba el debut de Miku. Aunque toda la función estaba enfocada a ella, algunos Vocaloid hacían alguna intervención, para ese año, los gemelos habían sido invitados.

– Lo sé. Cantaremos juntos –dijo sabiendo que ese era el tema que le interesaba a su hermana.

– Y con Miku-san –canturreo siguiendo un ritmo imaginario. Len asintió sintiendo su cuerpo agitado por el bamboleo de Rin– y… tú cantarás con Kaito.

– Aja…

– Él… ¿te hizo algo? –preguntó sin poder evitarlo cuando el tono de Len volvió a perderse.

– Últimamente preguntas mucho eso –suspiró– y aún no sé por qué –se inclinó un poco hacia atrás descansando sobre el pecho de Rin que distraídamente empezó a acariciar su cabello. Len cerró los ojos sintiendo de nuevo los estragos por no dormir bien– por cierto, ¿por qué estabas a solas con Kaito el otro día?

Rin no tuvo que pensarlo mucho para saber que se refería al día en que había enfrentado a Kaito, aunque esa parte Len no la sabía. Y aún no estaba segura si debía decírselo.

– Solo hablamos –respondió sin darle importancia mientras peinaba a Len con un curioso amarre– ¿acaso estás celoso? –sonrió inclinándose un poco para mirarlo pero Len aún tenía los ojos cerrados.

– Por supuesto, soy tu hermano –dijo sin pensarlo aunque no se movió de su cómoda posición– mi trabajo es vigilar a las personas que se te acercan.

Rin sonrió aunque Len aún no la mirara. Una parte de si misma se infló agradecida por sus palabras pero no pudo evitar cierta molestia. Se suponía que Kaito debía significar algo más para él que un posible peligro para ella.

– Creo que no es de mí de quien deberías preocuparte –murmuró.

Len abrió los ojos mirando el cielo sobre ellos ante esa última frase. Estaba consciente de la verdad en esas palabras, al menos en parte, pero no era un asunto que quisiera hablar con Rin. Si todo lo que había pensado era cierto, justo en ese momento estaba en medio de la preocupación mutua de su hermana y de Kaito.

Todo ese tiempo Kaito había insistido en que no se tomara en serio la broma sobre su relación, pero nunca le dijo por qué tanto cuidado. El temor de Kaito siempre había sido que él terminara enamorándose, y aunque no podía asegurar que eso era verdad, tampoco encontraba la forma de aclararlo. Cada día que dejaba pasar sin explicarles la verdad, implicaba una oportunidad menos de que le creyeran.

Sintió el cuerpo de Rin alejándose de él un momento antes de que se sentara detrás de él lo bastante cerca para abrazarlo de nuevo, cruzando las manos sobre su pecho.

– Desde que tengo memoria siempre he escuchado todas las locuras que dices porque aún en ellas hay algo de sentido –dijo de pronto sabiendo que Rin lo escuchaba aunque no respondiera– y por alguna razón hace unos días empezaste a hablar sola. Creí que era porque había algo que te preocupaba, por eso no le puse mucha atención a lo que murmurabas. Pensé que te decidirías a hablarlo cuando necesitaras ayuda. Y hasta ahora no lo has hecho. Pero… ¿por qué pensaste que estoy enamorado de alguien?

– ¿No lo estás? –preguntó soltando un bufido alegre.

– No lo sé. ¿Cómo, según tú, sé que lo estoy?

– Mmm… creo que es algo diferente para todos pero supongo que tu corazón debe latir muy rápido y solo quieres estar junto a la persona que te gusta –enumeró sus palabras sin saber la reacción que estaba provocando en Len, pero ella solo se dejo llevar por lo que había visto entre su hermano y Kaito durante los últimos días– de algún modo, él debe ser alguien especial. Debe tener algo diferente, tal vez no querrías alejarte de él ni que otros se le acercaran…

Len dejo de escuchar las palabras de su hermana sin notar el momento en que empezó a referirse a "él" en vez de una posible "ella". Trató de relacionar esas características con la forma como veía a Kaito. Si realmente existía un trato diferente entre ellos o si él lo necesitaba tanto como su hermana sugería. Pero en cada momento que llegó a su mente y que podría malinterpretarse siempre existía una explicación.

Era cierto que pasaba tiempo con Kaito, pero no estaba tan pendiente de él como de Rin. Y no le molestaba verlo con otros. Estaba casi seguro que verlo a solas con su hermana le había molestado solo porque ella estuviera en problemas. Si su corazón se aceleró alguna vez ni siquiera recordaba qué lo había provocado.

En resumen, aún no tenía la respuesta que buscaba.

– Len –lo llamó aún abrazada a él, sin atreverse a mirarlo mientras pensaba cómo preguntar aquello que la había molestado por tanto tiempo– Kaito… es decir, ¿él te…?

– ¡Len!

El rubio dio un ligero salto en su lugar dirigiendo su mirada hacia la persona de quien indirectamente habían hablado. Kaito se acercó a ellos un poco agitado deteniéndose frente a Len mientras Rin fruncía el ceño, molesta, escondiéndose en la espalda de su hermano pero aunque intentó controlarse terminó por asomarse mirando a Kaito con toda la molestia que pudo.

– Acabas de interrumpirnos –siseo oscureciendo su mirada como si fuera un gato.

– Lo siento –dijo Kaito en cuanto se recuperó del susto inicial– solo quería asegurarme de que Len esta bien –terminó disipando el humor de Rin con una mirada. Una de clara advertencia.

Con eso Rin recordó la "amenaza" que había recibido de Kaito y aunque por un momento se alegró de no haber hablado de más, pronto se recuperó, convenciéndose de que Kaito no lastimaría a Len mientras ella pudiera evitarlo.

Y una vez más sus amenazas internas se esfumaron al ver desde su posición, aún oculta tras Len, a Kaito hincándose frente a su hermano. Y de nuevo aquella intensa mirada que decía todo lo que Kaito sentía. La misma mirada a la que Len parecía inmune, porque se mantuvo con la misma expresión tranquila, resistiendo ese intenso empuje. Rin Sabía que de nuevo estaba de más pero no se atrevió a irse. Trató de hacerse pequeña sin dejar de abrazar al rubio.

Nunca le tuvo miedo a las palabras de Kaito, pero justo en ese momento pensó en algo que si la asustaba. Si los sentimientos de Kaito resultaban sinceros… ¿podía perder a Len?

– ¿Por qué no estaría bien? –preguntó el menor aceptando la mano de Kaito sobre su rodilla sin decir nada.

– Porque Rin tiene una imaginación muy grande –sonrió confirmando que nada había cambiado en Len. Aún no sabía nada.

Pero eso no era cierto.

Algo si había cambiado.

Len comprendió que la descripción de Rin sobre el amor no era del todo cierta. Ella había olvidado decir que además de todas las reacciones que una persona podía causar en otra, a veces venían acompañadas de miedo.

Por un momento, mientras Len sentía su corazón agitándose con una sensación cálida, atrapado en los ojos de Kaito y esa expresión en ellos a la que ya se había acostumbrado, estuvo a punto de aceptar que la idea de Rin no estaba tan equivocada.

Pero… repentinamente surgió el miedo.

No podía enamorarse de Kaito. No debía hacerlo, porque eso seguramente destruiría su amistad. Y antes de ceder a la posibilidad prefería negarlo.

Negarlo a cualquiera que lo preguntará, a si mismo, y de ser posible hasta olvidarlo.

Empujó ligeramente la mano sobre su rodilla y se deshizo con delicadeza del agarre de su hermana para levantarse.

– Se supone que tenemos practica, ¿cierto? –dijo sonriendo con el mismo gesto tan ensayado que casi era natural. Lo suficiente para engañar a cualquiera. Excepto a las dos personas que lo miraban.

Kaito lo miró desde su posición, aún en cuclillas tratando de entender qué había pasado. Tenía la sensación de que Len había querido decir algo pero definitivamente no era esa evasiva. Se levantó con la intención de enfrentarlo pero apenas estuvo de pie, Len dio un discreto paso hacia atrás. Aunque su expresión seguía siendo el mismo gesto alegre, su postura era un total rechazo.

Ajena al repentino impulso molesto de Kaito, Rin miró a su hermano con cierto temor descubriendo el resultado de su indecisión. Había supuesto que lo peor que podía pasar era que entre ellos nunca supieran los sentimientos del otro; o que su hermano la odiara por involucrarse, pero lo verdaderamente malo era la decisión que Len había tomado. Podía verlo en su mirada: rechazar sus propios sentimientos.

En la mirada de su hermano ya no había nada parecido a la curiosidad que había notado en días anteriores, o del gesto nervioso que llegó a malinterpretar. Ahora parecía dispuesto a forzar un limite en su espacio personal. Podía estar sonriendo, pero era increíble sentir la barrera que intentaba imponer frente a Kaito.

– Andando –dijo girando para mirar a Rin– tú también deberías irte antes de que te metas en problemas –volvió hacia Kaito solo para pasar a su lado y dar la vuelta al edificio.

Ni Kaito ni Rin dijeron algo mientras miraban al rubio alejarse, pero finalmente Kaito se giró hacia la rubia con una mirada completamente ausente.

– Realmente… –murmuró cambiando su gesto a uno de evidente molestia, solo para suspirar al segundo siguiente, completamente resignado– no creí que fueras capaz de hacerlo –terminó antes de girarse para seguir a Len.

Rin se levantó estirándose para detenerlo pero su voz se perdió en algún lugar de donde no pudo traerla. De golpe se sintió molesta, triste, desesperada y con un intenso deseo de gritar, pero tuvo que quedarse en ese lugar, sola. Molesta con lo torpe que podía ser Kaito, apesar de lo horrible que era su reputación. Aún más enojada con Len por encontrar el modo de lastimarse solo con tanta facilidad. Y aún más furiosa consigo misma por haber enredado tanto algo que pudo solucionarse desde el principio… tal vez, si simplemente no hubiera intentado ayudar.

Entonces, al final, sin importar el resultado ¿terminaría perdiendo una parte de Len?


Len siguió caminando asegurándose de respirar una y otra vez tranquilizando su corazón. Ni siquiera se molesto en mirar si Kaito lo seguía y como pocas veces, se olvido de velar por la tranquilidad de Rin. En su mente solo había espacio para repetirse una y otra vez que estaba confundido.

No había nada extraño en el comportamiento de Kaito, no había nada en su corazón que lo viera como algo más que un amigo. Ellos solo eran amigos. Y él estaba bien con eso.

– …estoy bien con eso… –terminó en un breve murmullo mientras empujaba la puerta para entrar en el estudio– buenos días, Miriam –saludó sonriendo a la rubia que ya esperaba sentada en una silla a mitad del amplio espacio vacío.

– ¡Al fin! –gritó sin moverse de su lugar– ¿tienes idea de la hora que es?

– ¿Un poco más tarde de lo normal? –preguntó bajando su mirada lo suficiente para apaciguar un poco el humor de Miriam.

– No solo eso –carraspeo poniéndose de pie– supongo que tendrás la confianza de terminar la coreografía hoy.

– Por supuesto –dijo dando un leve golpecito en su pecho.

Justo en ese momento Kaito apareció empujando la puerta con fuerza, un tanto agitado. Miró al rubio pero éste no le devolvió el gesto.

– Yo no cometo errores –dijo orgulloso cambiando un poco su actitud.

– De acuerdo, señor-yo-todo-lo-puedo –retó sonriendo ante la obvia intención de Len por relajarla– practicaremos hasta que logre arrancarte una disculpa.

– Puedo disculparme ahora –dijo siguiendo a Miriam con la mirada mientras preparaba la música.

– Olvídalo, es demasiado tarde para que te perdone. A ninguno, de hecho –mientras esperaba que el archivo de la canción cargara lanzó una significativa mirada a Kaito, que parecía un tanto ausente– porque estoy segura que su extraña relación es la razón de su retraso, ¿cierto? En serio, Len, ¿por qué Kaito? ¿No pudiste escoger a alguien más?

– ¿Por qué no él? –preguntó de vuelta. Desde su lugar en mitad del amplio espacio ya había empezado a hacer un sencillo calentamiento, flexionando piernas, brazos y cada músculo de su cuerpo. Kaito llegó a su lado manteniendo su repentino silencio.

– No lo sé. Kaito, ¿por qué Len? –preguntó Miriam curiosa por la actitud tan pasiva de ambos.

– No hay una razón –dijo sonriendo a Len aunque éste aún no lo mirara, antes de girarse con la misma expresión embobada para encarar a Miriam– solo no puedo evitar estar cerca de él.

– Eso es muy romántico –dijo frunciendo el ceño. Len detuvo sus ejercicios un momento antes de alejarse fingiendo estirar las piernas, en su mente volvió a repetirse que no había nada entre ellos– casi me convences –la canción inició pero ella la detuvo tomando un pequeño control para acercarse a la pareja– pero tengo que advertirte una cosa –continuo apuntando a Kaito con el control, llamando la atención de Len– si te excedes y afectas el desempeño de Len, no seré la única que querrá matarte –terció logrando una expresión confusa en el rubio contrario al gesto aterrado de Kaito que súbitamente cambio de color– así que ya lo sabes, nada de acrobacias antes del concierto.

– ¿A qué te refieres con…?

– ¡Len! –Kaito casi gritó llevándose una mano al rostro, tratando de ignorar la serie de imágenes que empezaron a circular en su mente. En todas ellas solo podía ver a Len en un montón de situaciones que jamás le diría– por favor… no preguntes.

– Len –Miriam se mordió ligeramente el labio para no reír, dejó caer su mano sobre el hombro del rubio– confió en ti. Sé que podrás mantener bajo control la pervertida mente de este sujeto que ya no tiene remedio.

El comentario que según Len no tenía nada que ver con la conversación logró que mirara de reojo a Kaito. Ver su rostro ligeramente sonrojado fue toda una impresión pero solo consiguió aumentar su curiosidad.

– Supongo que no debo preguntar –dijo girando hacia Miriam.

– Así es. Kaito podrá parecerte una buena persona pero estoy segura que cuando te mira no solo piensa en lo lindo que eres…

– ¿Por qué no empezamos la práctica? –dijo Kaito fingiéndose molesto solo para que la atención no volviera a caer sobre él– dijiste que estábamos atrasados.

– ¡Y lo estamos! –gritó de pronto señalando una parte del estudio donde las paredes estaban cubiertas de espejos en tres lados. Caminó con los Vocaloid siguiéndola mientras agitaba las manos con exagerados ademanes– pero no puedo dejarlos solos con sus problemas maritales. Ahora –terció hablando rápido para evitar que Kaito la interrumpiera. Se sitúo en medio de los espejos de cara a su reflejo– Kaito a la derecha, Len a la izquierda –dijo señalando los extremos de la habitación– mientras empieza la canción avanzan hacia el centro, alto –dijo poniendo las manos frente a ellos en cuanto se acercaron– una vuelta y quedan de espaldas entre si –se alejó del centro cediendo el espacio. Entonces se colocó al lado de Kaito de modo que pudiera mostrarle el siguiente paso– ambos, la mano en puño de este modo. Kaito, empiezas con la izquierda, Len con la derecha. Al mismo tiempo y luego, Kaito extiendes la palma hacia el público, Len, lo sigues una frase después. Lo entenderán con la música pero quiero que conozcan los pasos primero. Luego hacia abajo –continuo haciendo un gesto suave del brazo– al frente, y quedan de nuevo cara a cara, un paso hacia atrás y esa es la distancia que deberán mantener.

Había que reconocer la curiosa habilidad de Miriam para aligerar la tensión entre ellos. Cuando Kaito había entrado al estudio no sabía cómo encarar a Len, y al parecer él tenía un problema parecido. Miriam debió haber visto esa inquietud, y aunque sus comentarios no eran los más acertados, había funcionado para que volvieran a concentrarse.

Aún así Kaito miraba constantemente a Len buscando alguna pista que le dijera qué tan grave era la situación actual. ¿De qué había hablado con Rin? ¿O qué exactamente le había dicho? No había sido su intención reclamarle a Rin por algo que no era su culpa. Pero también debía reconocer que una parte de si había mantenido la esperanza de que Rin hablara de más y le evitara su debate interno. Sabía que era una cobardía, pero no quería ser él quien arruinara su amistad con Len, y al parecer hacía mucho que había desaparecido su firme intención de no decir lo que sentía.

Ahora cada vez que veía algún gesto nuevo en Len, algo dentro de si se agitaba creándole falsas esperanzas. Estaba consciente de lo mucho que se lastimaba con esa actitud pero también eran ciertas las palabras de Miriam.

En algún momento de su indecisión su mente lo había traicionado atormentándolo con sueños que pasaron de su amistad con Len, a una posible confesión, luego un escenario donde podían estar juntos. Y últimamente las situaciones en que estaban a solas terminaban de un modo bastante acalorado. Era cierto que no podía ver a Len sin imaginar que alguno de sus intensos sueños se hacía realidad.

Y si justo en ese momento Len ya sabía la mitad de las cosas que él pensaba… entonces, ¿qué sentido tenía seguir callado?

¿Qué escondía Len detrás de esa curiosa mirada que le dirigía desde hacía varios días? Y ¿qué había escuchado de Rin, que ahora le impedía mirarlo? Pensando en lo obvio, sería algo lo suficientemente malo para tratar de alejarse, pero… Len no era una persona que huía de los problemas.

Suspiró dejando caer las manos luego de un giro deteniendo el ritmo de la coreografía. Miró a Len, un par de pasos a su izquierda, y supo que no iba a poder negarlo por mucho tiempo. Su resistencia se terminó en el momento en que creyó que una simple broma lo dejaría satisfecho. Entonces comprendió que el dolor en su corazón no podía empeorar. Aunque su intención nunca fue lastimar a Len, al final lo había hecho. Su relación actual tampoco podía empeorar. Y si al menos podía decirle lo importante que era para él, ser sincero y aceptar que no ganaría nada, tal vez Len lo entendería y le permitiría estar cerca de él sin esa incómoda barrera que había impuesto en su contra.

El dolor ya no podía ser más grande.

– ¡Alto! –gritó Miriam al ver al mayor detenerse– ¡Kaito, ¿te importaría concentrarte?! ¡Y, Len, deja de mirar a Kaito!

– ¡No lo estoy mirando! –gritó el rubio sin inquietarse.

Pero Kaito salió de sus pensamientos al escuchar las palabras de Miriam.

Había dedicado tanto tiempo a pensar cómo no decirle nada a Len, y después en cómo no lastimarlo, que al final nada había resultado bien. Ahora solo le quedaba actuar. Actuar sin pensar, solo confiando en que se había enamorado de una persona que no podría odiarlo.

– Lo siento, Miriam –dijo de pronto riéndose de si mismo– es un poco difícil concentrarse sin la música.

Miriam lo miró con un claro escepticismo.

– Solo les advierto que estamos un poco cortos de tiempo. Tú regresarás a los videos pero Len tiene que ensayar dos canciones más para el concierto –dijo agitando el control antes de presionar el botón que iniciaría la pista.

Apesar de las quejas de Miriam, ninguno estaba prestando mucha atención al ensayo. Len imitó a Kaito ocupando el lugar donde Miriam marcó que iniciarían, a una considerable distancia uno del otro para entrar a los lados del que sería el escenario. Esperó hasta que la rubia dio la señal de inicio y empezó a caminar, aunque se atrasó y terminó fuera del lugar en el que debía situarse.

No hubiera tenido mayores problemas sino fuera por la mirada de Kaito que siguió sus movimientos hasta que estuvieron uno frente al otro. Instintivamente, Len dio un par de pasos hacia atrás con la repentina idea de que Kaito había leído su mente. Sintió sus mejillas enrojecer perdiendo la estabilidad que apenas había logrado mantener. Se giró hacia Miriam como si buscara algún apoyo y sin pensarlo, la rubia detuvo la música.

– ¿Qué ocurre?

– ¿Podemos tomar un descanso? –dijo Len en un jadeo, parecía que le costaba trabajo hablar.

– Supongo que si, pero…

Detuvo sus palabras cuando Len paso a su lado, prácticamente corriendo para salir del estudio. Lo siguió con la mirada sospechando lo peor. Entonces volvió su rostro hacia Kaito, quien aún mantenía su atención en la puerta entre abierta que había dejado Len.

– ¿Y ahora que hiciste? –preguntó esperando que el problema no tuviera que ver con Kaito. Casi podía escuchar la voz de Leon gritándole por permitir que una situación emocional entorpeciera el trabajo.

– Tal vez… –dijo Kaito sin mirarla– algo muy malo… –murmuró con una sonrisa, aunque su mirada estaba llena de tristeza.

Miriam suspiró alborotando un poco su cabello, consciente que ese tipo de situaciones no eran su fuerte. Masajeo un poco su cuello pensando que Yukari hacia falta. Pero también era obvio que aquello había llegado a su limite y fingir que no pasaba nada ya no era una opción.

– No era una broma, ¿cierto? –preguntó sin saber cómo abordar el tema.

Kaito la miró por un largo momento con una expresión ausente antes de girarse y soltar un bufido, casi parecía que iba a reírse pero cubrió sus ojos con la mano.

– Supongo que no tengo que decírtelo –continuo Miriam cruzando los brazos, mirando el mismo punto lejano que pareció captar la atención de Kaito– y tampoco es que estén prohibidas, pero las relaciones entre Vocaloid son… complicadas.

– No era mi intención que alguien lo supiera. Mucho menos él.

– ¿Es en serio? –preguntó casi gritando con marcada ironía– entonces debiste alejarte de él por lo menos diez metros. Porque es imposible que alguien en este lugar no lo sepa. Prácticamente gritas lo que sientes en cada gesto. Tu actitud roza el acoso y estoy segura que tu cabeza esta llena de ideas que irían en contra de su voluntad, ¿cierto?

De nuevo Kaito bajó la mirada ante el escrutinio de Miriam. Si ella sabía todo eso, no quería imaginar lo que pensarían los demás y lo que a esas alturas sabría Len. De pronto no parecía tan extraño que huyera de él.

– ¿No podías decirlo de otro modo? –sollozó volviendo a soltar aquella mueca entre risa y lamento.

– Increíblemente él no lo había notado… hasta hoy, creo. ¿Le dijiste algo?

– Nada, pero creo que alguien más lo hizo.

– No estoy segura. Hasta ahora todos han creído que se trata de una broma muy buena, quienes sospechen algo no dirán nada. Es una cuestión moral. Pero… hay algo que no entiendo, ¿por qué no se lo dijiste desde el principio?

– Tú misma lo has dicho. Él no se dio cuenta. Y sino conseguí una reacción indirecta… sabía que no había esperanza. No quería arruinar nuestra amistad.

– No te ofendas, pero fue una decisión muy tonta.

– No ha sido la mejor que he tenido –suspiró.

– ¿Qué vas a hacer ahora? –la negativa silenciosa de Kaito fue todo lo que recibió– pues vas a tener que pensar en una buena idea antes de que Leon se entere o querrá arrancarte la cabeza –sonrió tratando de levantar el destrozado ánimo de Kaito.

– No será el único.

– Si me permites darte un consejo… –murmuró aunque parecía hablar para si misma. Empezó a caminar con las manos detrás de la espalda hasta llegar a la puerta entreabierta– Len es una persona muy madura, no necesita que lo trates como un niño –de pronto vio la figura de Len acercándose de vuelta al estudio– y si realmente piensas que tienen una amistad tan valiosa, él debería enterarse de lo que sientes, por ti. Si ha llegado a escuchar sobre ello por alguien más no puedes culparlo de que tenga miedo, o se preocupe. Y si tu indecisión le ha creado esos sentimientos entonces debes hacerte responsable –giró el rostro para mirar a Kaito encontrando la duda en su rostro– dile lo que sientes y acepta su respuesta. Sea cual sea.

Kaito bajo la mirada una vez más hacia sus manos sobre su regazo. Al final había una única solución, la misma que había existido desde el principio y que él se esforzó tanto por evitar.

Ya ni siquiera podía desear que todo saliera bien porque, era cierto, tenía que aceptar la respuesta de Len.

Justo en ese momento Len regresó casi golpeando a Miriam que aún seguía en la puerta.

Kaito lo miró de reojo sabiendo que era lo correcto. Lo único que le importaba era recuperar la sonrisa de Len.

Aunque eso implicara dejarlo ir.

Continuará…


Notas de la autora: ¡Ahhh! Lo sé, lo sé que capítulo tan triste, digo no, eso no era, ya sé que soy cruel, que manera de cortarlo . je, pero acéptenlo, ya en este punto esta muy largo, casi estoy segura de que no se animarían a leer más, por ahora XD así que dejaremos la esperada confesión para el próximo capítulo ^-^ y eso si me emociona! Ya verán, aunque les estoy dando el "spoiler", aún así los sorprenderá =)

Por ahora, respondo review:

Arya107: Gracias por el review doble =) Hablando de los celos de Len, vaya que es difícil arrancarle esa emoción, creo que es demasiado inocente… por ahora XD je,je. Ya ahora si, prometo, si o si la confesión para el próximo cap, así que espero que estés al pendiente. ¡Saludos!

Y ya… auch, digo, gracias por sus views, espero que se animen a dejar más comentarios, y nos seguimos leyendo.

¡Besos!

Yui-chan

"Erase or zero" – Project Diva – Versión Kaito/Len