Hola nuevamente~ Lamento si les hice esperar mucho /3 pero quede satisfecha con este capítulo y espero que les guste u3u
Karasuno.
Cuando el rey llegó a su habitación abrió la puerta de golpe, asustando intencionalmente a quien estaba seguro de que se encontraba dentro, y así fue. El príncipe de Karasuno, como de costumbre, estaba evitando sus deberes en la habitación de su "padre". Pues aquel príncipe de azules orbes y oscura cabellera había sido adoptado por el rey, pero él no era tan responsable como este, era algo egoísta.
— Sabía que estarías aquí. — Dijo el rey cruzándose de brazos con una sonrisa en su rostro aunque estuviera molesto.
El príncipe suspiró — ¿Tu no deberías estar buscando con quien casarte?
— Eso no es asunto tuyo, Tobio, ahora sal, es hora de cenar.
— Pero aún es temprano...
— Hoy cenaremos temprano para dormir temprano.
— ¿Eh? ¿Por qué?
— Mañana habrá que madrugar para estar listos antes de que los panaderos vengan.
— ¿Y yo por qu-— El príncipe se interrumpió a sí mismo, sería mejor no crear una discusión.
Así que como le había pedido antes, salió de la habitación dirigiéndose al comedor, el rey hizo lo mismo cerrando la puerta tras él.
Cuando estuvieron en el comedor como de costumbre fue una cena silenciosa, claro si no se tomaba en cuenta la interminable charla que siempre tenía Sawamura con Azumane, sobre los preparativos, los deberes que tendría que hacer el día siguiente, etc. Pero siempre llegaba el momento en el que la mano derecha del rey se retiraba dejando a este solo con el príncipe.
— Tobio... Deberías de participar en la reunión.
— ¿No son solo los reyes y sus parejas? La cual tú no tienes aun por cierto.
— Habrá un baile y un festín también, vendrán doncellas de otros reinos, quien sabe, podría ser divertido. — Dijo el rey ignorando completamente el último comentario.
— No estoy interesado en esas cosas...
Sawamura suspiró. — Piénsalo, si cambias de idea házmelo saber. — Y sin esperar respuesta se levantó de su asiento para irse a su habitación. — Recuerda, en cuanto termines debes irte a dormir. — Dijo cuando pasó tras el haciendo de su hijo adoptivo, sin obtener respuesta, pero no le importó, no esperaba que le respondiera algo.
Aobajousai.
— ¡Que me dejen salir maldita sea!
En la habitación del atractivo rey, el moreno pateaba la puerta mientras maldecía a los guardias, pero obviamente no conseguía respuesta alguna, sin embargo, llegó un momento en el que los guardias se hartaron y tres entraron a la habitación, por cualquier cosa que el moreno pudiese intentar. Y como esperaban este en seguida corrió hacia la puerta, pero uno alcanzó a tomarle por el brazo y jalarle de vuelta de una forma bastante brusca, lo suficiente como para tumbarlo contra el suelo. Y antes de que pudiese levantarse, los otros guardias lo sostuvieron de ambos brazos. — Escucha, ahora no puedes simplemente golpear a quien se te pegue la gana, ¿Qué no entiendes tu posición?
Hajime no contesto nada, tan solo le dedico una terrible mirada llena de odio, una mirada que podría intimidar a cualquiera, pero claro, como en aquel momento este se encontraba prácticamente inmóvil, no podría intimidarlo mucho que digamos.
— Que lastima, seguro nos habrías derrotado si fueras más alto. — Dijo de forma burlona.
Pero ni un segundo después, Hajime se las arregló para poderle dar una patada justo en el estomago, haciendo que por el impacto el guardia tuviera que retroceder unos pasos mientras se agachaba un poco por el dolor. Al levantarse nuevamente parecía furioso.
— ¡Eso es! ¡Ahora me las pagaras! — Se acercó rápidamente al joven que era sostenido por otros guardias y empezó a darle golpes en el estomago, pero este no se quejaba, se mantenía firme, pero el guardia no detuvo sus golpes.
Después de media hora, el joven cayó desmayado.
Mientras tanto, el rey castaño estaba tranquilo en su oficina mientras comía algunos bocadillos, pues casi acababa con sus deberes y pronto podría volver a su habitación, donde lo esperaba aquel "rebelde", aunque el rey estaba algo ansioso de esto, aunque no lo demostraba ni un poco. Los sirvientes que llevaban mas tiempo trabajando con el rey entendieron a la perfección sus intenciones ocultas, aunque la mayoría simplemente no entendía porque quería a un rufián bagando por su habitación.
— Oikawa...
La voz de su más leal sirviente bajó al rey de las nubes en las que se encontraba soñando despierto.
— ¿Hm...? ¿Qué pasa Makki-chan?
— Es una mala idea.
— ¿Eh? Makki-chan no se de que me hablas, se mas claro por favor~. —
El nombrado pudo notar una pequeña sonrisa en el rostro del rey que intentó ocultar, obviamente entendía a lo que se refería.
— Oikawa, se lo que quiere hacer con él, es una mala idea. — Quería no ser tan directo, pero después de todo estaban solos en la oficina del rey, no habían riesgos de que algún sirviente novato los escuchase.
— Makki-chan no te entiendo, debes aprender a explicarte. — Y antes de que el sirviente pudiera responder, el rey se levantó de su asiento. — Bueno, acabé mis deberes, si me disculpas... — Y sin esperar una respuesta, salió de su oficina en dirección a su habitación.
Nekoma.
Después de que el pequeño descanso del rey terminara, fue a una habitación que estaba a un lado de la sala del trono, ahí se presentarían las doncellas, pero parecían estar bastante nerviosas, más que nada porque el rey podía ser algo intimidante, por lo que se esforzaba en ser amable con ellas.
— Muchas gracias, fue un placer, cuando el rey haya hecho una decisión les haremos saber. — Y sin más la mano derecha del rey despidió a las doncellas.
— ¡Por fin! — Cuando todas se habían ido el rey se dejó caer sobre su trono. — Eso fue todo por hoy, ¿Cierto?
— Así es mi rey—
Pero las puertas se abrieron nuevamente, por lo que el rey rápidamente cambio su vaga posición a una presentable, sin embargo, quien entró no fue una doncella, si no un alto y pálido duque acompañado por su sirviente.
— Ah, solo eres tu... — Dijo Tetsurō relajándose de nuevo.
— ¿"Solo eres tú"? Eso es muy grosero de su parte. — Dijo el duque fingiendo sentirse insultado.
— Lo que sea ¿A qué vienes?
— ¿No es obvio? Pronto será el festín y mucha gente fue invitada, pero como mi invitación no había llegado, pensé q- ¡Ouch! — No pudo terminar de hablar pues su sirviente le dio un golpe en el brazo.
— ¿Por eso quisiste venir? ¡Pensé que habías dicho que tenías "cosas importantes que hablar con el rey"!
— Pero esto es important—
— Lev, como eres el duque más cercano al rey, no es necesaria una "invitación", ¿De acuerdo? Ahora, ya es tarde, los invito a quedarse esta noche.
— ¿De veras? — Los ojos del duque brillaron.
— Si, ya sabes cuál es la habitación, ve antes de que cambie de opinión.
— ¡De acuerdo! — Dijo para después ir en camino hacia la segunda habitación más grande.
Cuando el sirviente del duque pasó al lado del trono del rey se detuvo. — ¿Por qué la repentina invitación?
— Yo se que te hubieras puesto de malas si tuvieras que volver casi en cuanto llegaron, Yaku, además de que su visita no tuvo mucho sentido.
Morisuke tan solo asintió y siguió su camino. Durante todo esto el rey no se dio cuenta de cuando su sirviente se había ido, así que se levanto de su trono para ir a su habitación, tomando el mismo camino que el duque y su sirviente, pero algo hizo que se detuviera.
— ¡Oye! ¡Tú! — El duque dijo tomándole la muñeca de un chico mas bajo que el. Le había dado curiosidad posiblemente, ya que en todas las veces que había visitado el reino, nunca lo había visto. — Tu... ¿Acaso eres un nuevo sirviente?
El chico desconocido era el mismo que el rey había visto en el jardín, pero ahora su expresión era distinta, pues en vez de tranquilidad era notorio que estaba nervioso y/o incómodo.
El rey al ver esto por alguna se quedo paralizado durante unos segundos, tan solo viendo lo que sucedía.
— No... Yo, solo quise salir de la habitación... — Hablaba en un tono bastante bajo, después de todo era normal estar nervioso al estar tan cerca de un duque tan adinerado.
Tetsurō por alguna razón se sintió molesto al ver al chico inseguro, algo en el no le permitía verlo de esa forma, así que tuvo que intervenir.
— Lev, yo me encargo, tu y Yaku pueden ir a su habitación...
El mencionado asintió y continuó su camino a la habitación junto con Morisuke. El rey soltó un suspiro y dirigió su mirada ahora al muchacho oji-miel, a este le recorrió un escalofrío.
— Ven, hay que ir a la habitación de tu padre... — Dijo para después darle una palmada amigable en la espalda al chico.
Este solo asintió sin decir nada como anteriormente en el jardín. Tetsurō pudo sentir que el chico seguía estando incomodo, después de todo ser el rey no ayudaba mucho. Tenía que hacer algo para ayudarle a dejar de estar inseguro.
— No te pude preguntar tu nombre antes... Así que, ¿Cuál es? — Dijo viéndole mientras caminaban, aunque el chico no lo veía a él.
El más bajo se tardó un poco en responder. — Kozume... Kenma... — Dijo con el mismo tono de antes.
El ambiente se sentía pesado. — Bueno... Y, Kenma, entonces vivirás en Karasuno, ¿Cierto? — Era una pregunta algo estúpida, pero no había tema de conversación.
El chico solo asintió.
— Y... ¿Estás bien con eso?
Para el rey esto era una tortura, seguía intentando que el chico no se sintiera incomodo, pero el no cooperaba. Por otro lado de lo que sufría el chico era que odiaba ser el centro de atención, y de colmo del rey. Pero sabía que él no estaba realmente interesado, solo ponía un tema de conversación con lo primero que le venía a la mente.
— Realmente no me importa donde este...
— ¿Entonces incluso aceptarías vivir en el reino de Shiratorizawa? — Dijo el rey con una sonrisa en el rostro intentando romper el hielo.
Había algo en la actitud del más alto que al chico le tranquilizaba por alguna razón, le resultaba familiar. Sin embargo con quien se encontraba era el rey, no con algún amigo con el que pudiera hablar tranquilamente. Por lo que no supo que responder, pero una pequeña sonrisa marcó sus labios durante unos breves instantes por la broma, al rey con eso le bastó.
— Bueno, ya estamos aquí.
— ... Gracias...
— Deja que entre contigo, o tu padre posiblemente se molestará.
— Pero... Él no está aquí. — Dijo abriendo la puerta, mostrando que efectivamente, en la habitación no había nadie.
— Debe de estarme buscando por alguna parte del castillo...
Tetsurō solo suspiró. — De acuerdo, con suerte y me lo topare en mi camino, que descanses. — Dijo colocando su mano sobre la cabeza del chico y alborotándole un poco el cabello para después retirarse.
Pero lamentablemente, no se encontró con el padre del chico. Cuando estuvo ya recostado en la cama de su habitación observo su mano con la que había alborotado el cabello de Kozume; "¿Por qué lo hice?" Se preguntaba, pues no es como que le hacia eso a cualquiera, a nadie realmente, pero, por alguna razón le había salido de forma natural, como si ya se conocieran y así se llevaran entre si.
Aobajousai.
El rey abrió la puerta de su habitación lentamente, tenía en mente hacer una perfecta entrada, sin embargo, cuando abrió por completo la puerta, para su sorpresa el chico no se encontraba despierto, parecía estar ¿Dormido? No, sabía que ese chico no sería capaz de dormirse en ese lugar tan sencillamente.
— Ha-ji-me.~ — Dijo el rey acercándose lentamente hacia su cama.
Pero cuando estuvo lo suficientemente cerca, se percató de que el chico tenía las manos atadas y la playera desacomodada, dejando ver un poco de su piel. Este tan solo sonrió sentándose en un extremo de la cama.
— Hajime este no es tiempo para dormir.~ — Dijo permitiéndose a si mismo acariciar su rostro.
Pero no recibía respuesta, el rey se confundió, pues era más que obvio que estaba vivo, pero no despertaba. Así que decidió salir de su habitación donde dos guardias se encontraban.
— ¡Ustedes! Quiero que me digan que fue lo que paso. A los guardias les recorrió un escalofrío.
— Vera... Mi rey... Lo que paso fue que...
— Te escucho. — Dijo el rey en un tono un poco molesto cruzándose de brazos.
Cuando los guardias le explicaron lo sucedido al rey era notorio que estaba molesto, el tenía planeado divertirse, pero con el chico desmayado no sería igual.
— Es tarde, pero por lo que han hecho tendrán labores extra... — El rey llevó un dedo a su barbilla pensando en que harían los guardias. — ¡Ya se! El rey de Karasuno adoptó un hijo y aún no lo e visto, ustedes se encargarán de preparar un regalo, debemos de crear una buena relación con el reino de Karasuno...
Los guardias asintieron pesadamente y se marcharon para cumplir con lo que el rey les ordenó. Tooru suspiró y entro de nuevo a su habitación. Tranquilamente se desvistió y recostó en su cama. Se quedo viendo al moreno, le parecía hermoso mientras "dormía".
— Hajime pareces otra persona al dormir...
Soltó un suspiro pesado y cerró los ojos para pronto caer en los brazos de Morfeo.
A la mañana siguiente...
Hajime despertó primero, pero cuando recordó en donde se encontraba se puso de malas, pero esto tan solo empeoro, pues al intentar estirarse se percató de dos cosas; tenía las muñecas atadas y lo peor, estaba siendo abrazado por el rey que aun dormitaba.
— Maldita sea... — Dijo casi susurrando.
No podía hacer nada, pues si intentaba moverse, posiblemente despertaría al rey y la verdad prefería que no fuera así, pero después de todo, en algún momento este despertaría por su cuenta, así que no tenía escapatoria.
Había poca luz, así que pudo suponer que era aún bastante temprano. Al estar aburrido de tan solo quedarse quieto no pudo evitar caer dormido nuevamente, ni siquiera se dio cuenta cuando esto pasó.
— Hajime~ Despierta~
Una voz lo despertó de a poco, mientras su vista enfocaba se dio cuenta de que se había quedado dormido, dándole ventaja al rey. Maldijo en silencio.
— ¡Oh! ¡Por fin despiertas, Hajime!
— No me llames así... — Dijo entre dientes, y como el rey ya no le abrazaba pudo darse la vuelta y darle la espalda.
— Yo puedo llamarte como quiera, "Ha-ji-me"~ Iwaizumi no me convence, o prefieres... ¿"Iwa-chan"? Si, eso está mejor.
El más bajo tan solo chasqueó la lengua aún dandole la espalda al rey.
— Iwa-chan es hora de que te levantes~ — Y al decir esto logro meter su diestra por debajo de la camisa del moreno.
Hajime al sentir esto se estremeció un poco, alejándose con la intención de que el rey se detuviera, pero obviamente no fue así.
— Iwa-chan no sabía que hacías tanto ejercicio~ — Dijo en cuanto sintió sus muy marcados pectorales.
El rey se acercó al cuerpo contrario, y de forma repentina lamió la nuca del moreno. Sin embargo, tocaron la puerta, interrumpiendo al rey.
Este refunfuñó. — Continuaremos esta noche, Iwa-chan~ — Dijo sacando su mano de la playera contraria y levantándose de la cama, para ir a atender la puerta.
Sabía perfectamente de que se trataba de Hanamaki, así que no se molesto en vestirse abriendo la puerta en ropa interior.
— Buenos días mi rey—
— ¿Makki-chan qué pasa? Tu nunca me dices buenos días, ¿Qué pasó?
Mientras ellos hablaban, Hajime se incorporó para ahora estar sentado sobre la cama.
— Oikawa, debe encontrar pareja urgentemente, nuestro reino es de los más lejanos de Karasuno, si queremos llegar a tiempo, debemos partir lo antes posible.
— Realmente odio esto, ¡Ya dije que todas son aburridas! No quiero casarme con ninguna de ellas.
— Pero tiene qu—
— Yo soy el rey, y puedo hacer lo que quiera, así que. — El rey lo interrumpió apuntando al moreno. — ¡Me lo llevaré a él!
— ¡¿Ah?!
— ¡¿Qué?!
Karasuno.
El peli naranja se levantó esa mañana con más entusiasmo de lo normal, se arregló y desayunó más rápido igual.
— ¡Ya me voy! ¡Adiós!
Se despidió de su madre y salió en camino a la panadería.
Al llegar a aquel lugar tocó la puerta un poco fuerte pero no demasiado y no mucho después esta se abrió mostrando así al del lunar que se veía recién despertado pero algo atareado.
— ¡Hinata, que bueno que llegas! — Dijo este para después tomar al más bajo por el antebrazo y jalarlo dentro de la panadería.
— ¿S-Suga-san? ¿Acaso no te habías levantado aún?
— ¿Eh? Me desperté hace unas horas.
— Pero esta desarreglado...
— Oh, es cierto, no te preocupes, solo hay que guardar lo necesario en estas bolsas, luego me arreglaré.
Shoyo pudo notar que el mayor estaba alterado, eso lo preocupo un poco, por lo que debía de ayudar aún más.
— Suga-san, tu puedes arreglarte, yo guardare todo.
— ¿Hinata estás seguro? No hace falta...
— ¡Claro que hace falta! ¡Yo me encargo! — En sus ojos podía notarse un brillo, así que Koushi terminó por aceptar.
— De acuerdo, gracias, ¡No tardaré! — Y después de decir esto, se marchó a la parte trasera de la panadería, la cual podría decirse que era su casa.
Como Koushi dijo, no tardó mucho y a pesar de ello se veía reluciente. Pero la verdadera sorpresa fue el hecho de que Shoyo ya había guardado casi todo, eso fue un gran alivio para el mayor. Después de unos minutos ya estuvieron listos. Subieron todo a la carrera del panadero para después subir ellos mismos y dirigirse hacia el castillo.
Al llegar a este se dieron cuenta de que no habían sido los primeros, pues habían otras dos carretas, una parecía que recién había llegado.
— Muy bien, Hinata, ahora hay que desempacar...
— ¡De acuerdo! — Dijo bajando de la carreta de un salto.
— ¡Tobio! ¡Ya deberías de estar listo!
Mientras dentro del castillo, el príncipe seguía arreglándose, medio dormido por lo que tardaba más.
— ¡Lo se! Lo se, ya voy...
El príncipe terminó de fajarse la playera y acomodarse el cabello y después salió de la habitación junto a su padre adoptivo. Mientras caminaban por los pasillos en dirección a la cocina el rey le acomodo las mangas y le abrochó correctamente los botones al peli-negro. Cuando llegaron a la cocina, ya estaban los cinco panaderos presentes, junto con sus ayudantes y/o aprendices. Cuando estos se percataron de que el rey había llegado se formaron horizontalmente, cada uno con una mesa frente a ellos con los ingredientes que cada quien había traído.
— Les agradezco a todos haber venido. — Dijo el rey con una sonrisa amigable, viendo con detenimiento a cada uno por orden.
El príncipe se quedo callado, igual viendo a los panaderos, sin ninguna expresión en particular. Pero su mirada se detuvo al toparse con cierto peli-naranja que por alguna razón le había llamado la atención; no parecía estar muy peinado, pero no se veía mal, y su rostro, lleno de energía y dulzura, tanto que le irritaba.
Mientras tanto, el rey se fijo en el panadero de cabellera plateada, su mirada era tan pacífica, sus manos delicadas, su piel pálida pero no demasiado, era totalmente distinto a los otros panaderos, que se veían más robustos.
— Muy bien, pueden empezar.
Y después de que el rey dijo esto, los panaderos tomaron sus ingredientes y empezaron a preparar su pan. Sawamura y Tobio se sentaron a esperar pacientemente a que terminara, aunque al segundo no le gustara tanto la idea, decía que podría estar haciendo otra cosa y cuando sea hora de probar el pan volver, pero su padre adoptivo decía que no sólo había que probarlo, igual había que ver la forma de preparación.
El rey, sin que el mismo se diera cuenta, la mayoría del tiempo mantuvo su mirada fija sobre Koushi, se había encantado con su voz, aunque solo la había escuchado las veces que este le pedía algo a su ayudante. Pero cuando se daba cuenta de lo que hacía, dirigía su mirada a otro panadero.
Mientras tanto, el príncipe no estaba viendo a ninguno realmente, se mantenía en sus propios pensamientos, pero cuando bajaba la mirada, la dirigía hacia aquel asistente de baja estatura que le parecía curioso, pero casi no lo hacía.
Pasó una hora y media y todos los panaderos habían terminado. Cada uno hizo la presentación de una forma distinta; rebanado, entero, cortado de alguna forma en especial, etc. Por turnos, llevaron su pan a la mesa en la que el rey y el príncipe se encontraban, para que así pudieran probarlo.
Todos eran extraordinarios, sin duda eran los mejores panaderos del reino. Sin embargo, habían dos que sobresalían de los otros, haciendo la decisión difícil. Pues el pan de Koushi era dulce, y no se sentía seco, pero soltaba mas migas. Mientras que el del panadero de la zona del este preparaba un pan exquisito, pero era más seco y eso podría molestar a los invitados. Así que al final, decidió que el ganador sería peli-blanco.
Los panaderos volvieron a sus respectivas casas, en los siguientes días les darían la noticia de quien sería el panadero par el rey.
Lamento mucho no haber puesto nada de Fukurodani /3 realmente lo siento, pero para compensarlo en el siguiente intentaré poner mas sobre ellos uvu
