Bueno este no es un POV pero espero que igual lo disfruten, tanto como yo disfruto escribiendo para ustedes.
Antes que nada aclaro que One Piece no me pertenece, pero si al gran Eiichiro Oda, un mangaka medio troll.
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Era el hecho de mirarlos por la ventana y dar vueltas incansables alrededor de toda la alcoba, y es que ambos tenían la culpa; estar ya más de dos semanas encerrada en la casa de Robín, la hacía perder la cabeza. Y por si fuera poco hacia tres días que él, se había escurrido a su habitación con una pregunta que cambiaría la forma en que miraría a los dos.
Kid podría ser el más torpe hombre que pudo pisar el planeta, claro en cuestión de amores, él se había escabullido a su cuarto con dos cosas en la mano, en una rosa, y la otra su corazón, hipotéticamente hablando ¿y es que quien lo diría? El con su apariencia tosca, malos modales, boca de marinero, y fachas de matón al cual no le interesan esas cosas, tenía un lado inexplorado y torpe en cuestión del tema. Era muy torpe, pero, tierno.
Mientras Law, oh Law, la ignoraba como si no existiera, después del primer día en el cual ella se pegó a él como una lapa, la alejo lo más que pudo, y se refugió en libro tras libro, pocas veces se le veía con Chopper y casi siempre con su fiel perro. Pero de ahí, no aceptaba que ni siquiera ella se sentara cerca, porque si era así, se disculpaba y se marchaba. Su cabeza estaba echa un lio, y uno muy grande.
-"Y sus ojos tienen la apariencia de los de un demonio que está soñando. Y la luz de la lámpara que sobre el derrama tiende en el suelo su sombra. Y tu alma, del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo, no podrá liberarse. Nunca más."- recito el verso casi en susurro.
Lo repetía y repetía constantemente, en esos últimos días, era la traducción de la nota que habían encontrado con ella. Lo había aprendido y ahora lo usaba como un mantra para recordarse lo que no recordaba.
-"Mierda"- dijo exasperada saltado a la cama.
El regalo de Law, Lady, salto de susto para después recostarse en una enredada cabellera rojiza, claro ese placer aplastante de tener a tu dueño casi asfixiado no duro mucho; fue cuestión de segundos para que ahora la gata estuviera siendo acariciada por una mujer que tal vez se estaba volviendo demente.
-"Sus sentimientos son nobles, y puros, pero ahí que ser sincera, yo no le correspondo"- musito apretando a la bola de pelos como a un peluche –"si le rechazo me sentiré pésima"-.
Tocaron la puerta, y la chica soltó al gato, cosa que el animal aprovecho para salir corriendo de aquel lugar. Chopper entro con una bandeja de sándwiches y dos vasos de jugo.
-"Perdón"- dijo el niño –"me costó trabajo preparar la cena, ni Kid, ni Law me ayudaron, y eso que les tocaba a ellos"- se excusó poniendo la bandeja en la cama.
-"Te hubiera ayudado si me lo hubieras pedido"- dijo la pelirroja sonriente –"aun así no creo que estén tan mal"-.
Gran error estaban tan mal hechos que casi los escupe; en la vida había probado un emparedado de mayonesa con crema batida y mermelada de durazno. Con las palabras correctas explico al niño que su arte culinario era tan exótico que no merecía probar tal exquisitez. Era una mentirilla piadosa, solo por no hacerlo llorar. Sin más bajaron a preparar algo nuevo ya que eso no se lo darían ni a los perros.
Con delantales, y los utensilios en la barra, ambos comenzaron su labor, no sería mucho, ese par tenía la misma idea en mente. Omurice. No era el mejor platillo pero era fácil de hacer y hacía tiempo que tenían antojo.
Aquel par, preparo la cena, ajenos al ruido que hacia Kid reparando el auto de Nami -se lo había llevado a la casa de Nico, para terminarlo-; y sobre todo a la larga lectura que tenía Law.
Eran pasadas las diez cuando terminaron de preparar la cena, como de costumbre sirvieron los cuatro platos en una bandeja, y en otra las bebidas, así comenzaron un recorrido para repartir la merienda a los dos chicos.
El primero en recibir su plato fue Kid, se encontraba en el garaje, lijando el capo recién puesto. Tenía sus auriculares puestos. No escuchaba más que su música y tal vez sus pensamientos.
-"Kid"- susurro la pelirroja jalando su camisa para llamar su atención.
-"Ehh"- respondió desconcertado quitándose su audífono para ver a una Nami en unos diminutos pijamas –"¿Qué es lo que te traer por aquí muñeca?"- pregunto con tono pícaro, sin prestar atención al niño.
-"La cena"- dijo Chopper dejando la bebida y el plato del pelirrojo en un escritorio con barias herramientas regada –"buen provecho, vamos Nami seguimos"-.
El niño se fue por delante y enseguida la chica salió detrás de él, se despidió de Kid con un simple gesto de su pálida mano.
Del garaje se fueron al jardín, justo al lado del estanque; sentado en una mesita de te junto al laguillo donde habitaban unos cuantos peces, Trafalgar leía apacible una novela literaria. Sin molestar, Chopper coloco la cena del doctor, y espero paciente a que le prestase algo de atención.
-"Gracias"- el moreno revolvió el pelo del crio y este estaba más que complacido.
-"Nami"- llamo a su cuidadora –"entrare a ver televisión ¿puedes ver que Law se coma todo?"- pidió con las manos juntas.
-"Bien ¿pero dime que planeas en esa astuta cabecilla tuya?"-.
El niño rio, beso la mejilla de su nana y salió disparado a la cocina con su plato en las manos. Nami soltó un suspiro, sin decir más tomo asiento enfrente del cirujano, que ajeno, solo picoteaba la torta de huevo.
-"No se juega con la comida"- Nami mascullo al ver que no probaba bocado y su plato ya estaba desecho.
-"No estoy jugando"- respondió tomando una porción con el tenedor.
-"Sabia que el gusto se rompe en géneros, pero, no creo que esa novela sea de tu tipo"- opino humilde con el vaso pegado a los labios -"¿Lo que todo gato quiere? ¿Dime que es una broma de mal gusto?"-.
-"No lo es"- respondió cerrando el libro –"es solo un libro que me encontré hace un tiempo en el metro, una chica lo dejo a mi lado, nunca se lo pude regresar"- finalizo tomando otro trozo de comida.
Nami no dijo más y se dispuso a comer en silencio, con la vista fija en sus alimentos, claro que en momentos miraba a la estoica figura frente a ella; las mil y un preguntas que se formaban en su mente la mareaban. Quería escapar de esa casa de locos.
-"¿Ya le has respondido a Eustass?"- pregunto de forma calmada.
-"¿Disculpa?"- dijo desentendida, pero al ver el semblante de Law supo a qué se refería –"nop, no le he dado respuesta ¿pero y tu como lo sabes?"- cuestiono dejando a un lado su plato ya vacío.
-"No todos los días se ve a un hombre como Kid ensayar una y otra vez a solas lo que planea decirle a una chica"- explico.
-"Es tierno a su manera"- dijo sonriendo.
-"¿Es verdad? Pensé que te gustaban los chicos fuera de lo normal, más enigmáticos, de esos que planean en una noche de viernes para ir algún lugar exótico, en vez de llevarte al cine, a cenar y de ahí a tu casa"- espeto con esa voz que hacía temblar a cualquiera.
-"Eso a ti no te incumbe"- sonrió –"he pensado en decirle que si acepto sus sentimientos, después de todo, el si tiene el valor de decir lo que siente"- se levantó de la mesita y se fue echa una fiera.
Juro que en el momento que azoto la puerta Trafalgar se rio de ella, pero eso ya no le importaba, estaba molesta. Lanzo los trastes al fregadero y subió lo más rápido que pudo hacia su alcoba. Quería estar sola. No quería verlo, quería que se fuera. En todo el tiempo que tenían ahí metidos la ignoro mundialmente, y ahora se atrevía a cuestionar sus acciones.
-"Te odio"- grito saltando a la mullida cama.
Lo único que quería era una buena charla con alguien que la comprendiera, y últimamente su hermana estaba más que distante, y sus amigas más preocupadas por las finales de los torneos de los chicos que por otra cosa. Claro también estaba Robín pero no quería interrumpir su trabajo.
Su gata se escabullo entre sus brazos para que la abrazase, la llovía llego de lo más estrepitosa posible, a cada cinco minutos aproximadamente caían mas rayos que gotas de lluvia. Con los sonidos de los relámpagos se quedó dormida deseando que todo fuese una simple y fea pesadilla.
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Los días se fueron tras el ventanal de la sala, eran siempre igual a los anteriores, lluviosos, silenciosos y llenos de incógnitas. Nami pidió que las chicas no fueran, no quería molestar a nadie en la condición que ahora estaba.
-"Patética"- se dijo a sí misma, cuando noto su reflejo.
Era un pijama normal, pantalones con estampado de calaveras y una blusa de tirantes con el logo de un Jolly Roger con bigote, no era nada fuera de lo común o algo realmente vergonzoso, era por el simple hecho de que ya eran las seis de la tarde. Pero no era la ropa, era la cara y la actitud que había tomado. Los odiaba. Quería estar como antes, en su departamento, con su niño, viendo una maratón del Doctor House, y no encerrada como si fuera radioactiva.
Saco su teléfono fijándose en la fecha, en cuatro días seria el debut de Luffy en las grandes ligas del boxeo. Tendría que mirar a todos. Se volvió a observa su patético reflejo para por lo menos ver que podía hacer con su apariencia deprimente.
Su pelo mal atado en una coleta chueca, y no porque así lo quisiera, no se había peinado desde ayer; una cara de muerto viviente que asustaría a cualquiera en una casa embrujada. Un largo suspiro. Tendría mucho que hacer.
Se levantó perezosamente y se dirigió hacia la planta de arriba, tenía muchas cosas por no hacer y no quería empezar a hacerlas. Subió arrastrando las pantuflas, estaba muy mal, necesitaría un baño extra espumoso para poder reanimarse.
Ajenos a todo, el trio de varones se encontraba debajo de un gran árbol jugando ajedrez; aunque parecía más tedioso de lo normal, ya que Eusstass tomaba más tiempo pensando en la inmortalidad del cangrejo que moviendo.
-"Po favor Kid, mueve o ríndete, no hemos avanzado nada desde hace ya trece minutos"- Law dijo molesto, era como jugar con un retrasado.
-"Mil perdones, oh grandioso erudito andante"- espeto con sorna –"yo no juego todos los días frente al espejo pensando que la mayoría de los seres humanos tienen un coeficiente similar al mío"-.
-"Lo dudo, ya que si pensara eso, me pondría a jugar algo más acorde con mi intelecto, esto lo puede jugar hasta un simio"- respondió cruzado de brazos.
El alegato continúo otras tres rondas más, donde era más que evidente que Eustass iba perdiendo, claro que este jamás lo admitiría, y le restaría importancia, diciendo que tenía ya tiempo de no jugar. Fue antes des de que Law dijera jaque que el teléfono del pelirrojo sonó desde su pantalón. Se alejó un poco para evitar que cualquiera de los dos escuchara; sin embargo, Law como Chopper pudieron escuchar el grito de Killer diciendo que no tardara. Eustass se miraba molesto, y un tanto fastidiado.
-"Bien voy en camino"- fue la frase con la que el mecánico termino la llamada –"saldré toda la noche, así que hazme el favor de cuidar a Nami mientras no estoy"- hablo molesto con la mirada fija en el celular –"no lo eches a perder Law"-.
Salió a toda prisa pisando el acelerador, dejando a un niño un tanto aturdido y a un doctor lo más calmado posible. Parecía ajeno al espectáculo que su –a pesar de todo- compañero saliera como alma que arrastro el diablo.
-"Chopper podrías traerme el teléfono de adentro"- dijo sereno antes de tirar la última pieza blanca que quedaba en el tablero –"jaque mate"-.
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Salió de su ardua ducho con aires de que podría vencer a cualquiera, en lo que fuera, en donde quiera; claro sus ánimos cayeron al piso cuando al bajar las escaleras se encontró con dos personas de las cuales se le había olvidado el nombre. Pero remataron lo poco que quedaba cuando Law salió embutido en un sensual atuendo ¿Y es que quien no babearía por un doctor así? Pantalón de vestir negó, con zapato en punta platinada y una gabardina negra que ocultaba una camisa de cuello mao gris.
-"Deberías de estar presentable mujer ¿que no vez que ahí invitados?"- dijo recargándose en el lumbral de la sala –"vístete saldremos esta noche"- ordeno sin rodeos.
-"¿Qué?"- cruzo los brazos molesta –"mira no sé qué planeas pero lo siento, prefiero pasar la noche con Kid y Chopper jugando matatena"-.
-"Eso no lo decides tú, ve y cámbiate, algo formal saldremos a dar una vuelta y no creo que en toalla sea conveniente"- dijo poniéndose el rolex, ignorando la cara de molestia de la chica –"apresúrate, no tenemos todo el día"-.
Penguin y Shachi simplemente se encontraban sentados en la sala, bebiendo unas cervezas, mientras que Chopper bebía una lata de cerveza, lavada y rellenada con leche. Nadie se quería meter en una discusión donde ya estaba por sabido quien ganaría.
-"¿Dime para que saldremos?"- cuestiono ya más molesta que antes –"solo dame una razón para que yo pueda salir"-.
-"Bien"- acepto el cirujano –"tengo en mi poder algo que he intentado averiguar por mi cuenta, pero no puedo ya que estoy oficialmente vetado de todos los hospitales de la ciudad, debido a un problema con el sindicato. Tú conoces a alguien que afortunadamente tiene un recinto donde yo pedo hacer mi labor sin meterme al alacrán de Doctorine a los pantalones. Así que déjate de dramas, vístete, que le haremos una visita a un viejo amigo tuyo"- termino diciendo señalando su lujoso reloj dorado y con eso estuvo todo claro.
Nami subió a regañadientes, y con una exclamación de Law diciendo "así se buena mujer y obedece a tu hombre" cosa que pudo jurar nadie más oyó.
Bajo después de casi veinticinco minutos, y tres gritos de Trafalgar para que se apurara; pero que podía decir, había terminado en menos de diez minutos en arreglarse pero quería torturar a ese sádico y demente doctor por un rato. Con pasos lentos y cuidadosos descendió despacio dejando que los hombres que se encontraran en la sala disfrutaran de la vista un rato.
Con vestido negro por debajo de las rodillas, con una estola de piel rosa, medias lilas, y unos tacones que la elevaban a casi dieciséis centímetros del suelo, se paró en el último escalón sonriendo con esos labios carnosos pintados de carmín.
-"Listo, nos vamos"- susurro escondiéndose un mechón del fleco detrás de la oreja.
Law simplemente le tendió la mano para salir de casa, claro antes de cerrar la puerta amenazo a sus compañeros de hacerles una vasectomía sin anestesia si algo malo pasaba. Cuando los vio suficientemente ciscados azoto la puesta tras de sí, abordaron su lamborghini en dirección a uno de los lugares más lujosos de todo la ciudad.
El trayecto fue estrictamente silencioso, lo único que amenizaba aquel silencio, era la radio, que ponía música algo fuera de contexto. Baladas románticas, canciones de arrepentimiento, y una que otra relacionada con una escapadilla juntos. Solo se dirigieron unas cuantas palabras antes de que el auto se detuviera enfrente de un trio de rascacielos.
-"Estas nerviosa"- fue más una aclaración que una pregunta.
-"Algo ¿sabes? No termine muy bien con Shiki, así que dudo que nos reciba"- comenzó a morderse el pulgar estaba impaciente, y algo alterada.
-"Descuida todo saldrá a pedir de boca, solo, obedece lo que te diga ¿ok?"-bajo del auto y se dirigió a la puerta del copiloto.
La pelirroja bajo del coche de la mano de un buen y galante cirujano, que a su pesar, sabia en el fondo que solo lo hacía por conseguir lo que quería; así que fue obediente y cruzaron la puerta del guante, recibiendo miradas inquisitorias de la mayoría de los trabajadores.
-"Sonríe"- ordeno antes de llegar a la recepción.
-"Buenas noches"- la mujer rubia canto con una enorme sonrisa –"¿tienen reservación, membrecía, o gustan registrarse? "-.
-"Buenas noches. Tenemos membrecía, pero ya va mucho de que no la usamos ¿me aria el favor de checar?"- Law mostro su seductora sonrisa a la rubia antes de ver a Nami –"¿Cuál era la tuya querida?"-.
-"Nami Vanir"- dijo apretando el brazo bien trabajado de Law.
La recepcionista ingreso el nombre dado en la base de datos unas tres veces, por alguna razón no daba con dicha membrecía, hasta que se dio cuenta que lo estaba escribiendo mal. Se disculpó en silencio y lo volvió a escribir.
-"Oh señorita Vanir"- la mujer la reverencio –"permítame decirle que hoy la suite que le pertenece está siendo ocupada por un cliente de elite, así que es libre de escoger cualquiera de las otras veinte, claro que tendrá que esperar para que esté acorde a la ocasión tan especial"-.
La pelirroja se quedó pasmada, no fue el hecho que aun estuviera registrada como una de las trabajadoras estrellas del gran León Dorado, sino la seña casi imperceptible que la rubia hizo al imitar ponerse un anillo en el anular. Miro con reproche a Trafalgar, el cual solo se encogió de hombros lanzándole una mirada a la pálida mano que aún se aferraba a su brazo. Un lindo anillo decoraba su menuda mano, el cómo llego ahí, no era misterio, solo tenía que ver al hombre que estaba a su lado.
Denia, la recepcionista les hizo más sugerencias, y ofreció uno que otro servicio para su estadía; la mayoría fueron rechazadas por la pareja, solo pidiendo que bajaran la maleta que llevaban en el auto, y una audiencia con Shiki esa misma noche. Terminando todos los tramites Nami y Law subieron a uno de los ascensores sin nadie más que los molestase o presenciaría como caía la máscara y las sonrisas que sostenían.
-"¿Enserio?"- mostro su dedo de corazón con el anillo puesto –"no tienes imaginación"-.
Trafalgar rio bajo, antes de jalar a Nami para quedar frente a frente, la tomo del mentón y la obligo a verle. Con su índice fue de su frente hasta sus labios donde los trazo con el pulgar obligándola abrir un poco su boca.
-"No tiembles"-.
Sello sus labios en un apasionado y demandante beso, donde levanto a la pelirroja del piso para recargarla en la pared de cristal que daba vista hacia fuera del hotel; aquellas torneadas piernas no tardaron en aferrarse a su cintura, y rodear con las manos su cuello, por alguna razón ella quería que pasara.
Nami lucho cuando le falto oxígeno en los pulmones, dejando escapar un gemido y estirando el cuello, Law aprovecho mordisqueara un poco su piel. Con una de sus grandes manos sujeto hacia arriba las pequeñas palmas de la pelirroja sobre ella, y con la otra fue recorriendo sus muslos de arriba abajo. El corazón les latía a mil por hora. Los jadeos incesantes de Nami, que aunque eran silencioso, se convirtieron en el concierto favorito de Trafalgar. Todo era tan excitante. De su cuello bajo a su pecho donde bajo un poco el escote para dejar ahí unos hermosos chupetones que declararan que aquel cuerpo era de su propiedad.
Casi antes de llegar al piso cien el elevador se detuvo, Law miro molesto el tablero para cerciorarse que ya habían llegado. Pero no, aun les faltaba. Tan rápido como pudo soltó las muñecas de Nami y la dejo en el piso. Se giró, quedando frente a ella para tapar su cuerpo temblante y acalorado de las miradas de las dos viejecillas que apenas iban entrando.
-"Te odio"- susurro abochornada contra la espalda de Law.
El resto del trayecto al piso siento ochenta, fue llenado de una extensa platica de esas pobres y adorables arpías, que lo único que hicieron fue quejarse de sus nietos, maridos, hijos, y yernos, claro sin contar sus múltiples enfermedades y la ceguera por cataratas. La pareja suspiro aliviada cuando por fin se bajaron; aun así él no se movió de su lugar, ni ella hizo un esfuerzo por moverse. Cuando al fin se bajaron, diecinueve pisos más arriba, Nami se había quedado dormida abrazada de la espalda de Torao; sin mucho esfuerzo la cargo y la llevo a una de las dos únicas habitaciones que había en ese piso.
Abrió la puerta sin dificultad y la cerro tras de sí con una patada; la fachada de la suite era de lo más pintoresco, predominaban los colores blanco y azul. Era del tipo invernal, ya que se podía ver una piel de oso desparramada en medio de la sala, al igual que una chimenea eléctrica ¿Que se podía esperar a estar a más de mil metros de altura?
Cuando entro al cuarto tubo que contar hasta mil, y buscarse una buena excusa para no pasar la línea entre demandante y un violador. La cama estaba revestida con finas colchas blancas, las paredes al igual que el techo daban la apariencia de estar en un iglú, con paredes de cristal que podían captar cada gesto que la chica en sus brazos pudiera hacer. La dejo en la cama, la cubrió con su gabardina. Salió de la alcoba, rumbo a la sala, para tumbarse perezosamente en el sofá, y llamar a servicio a la habitación.
-"Strong World"- canto una mujer desde la otra línea.
-"Llamaba para ver si mi equipaje y mi reunión con Shiki ya están"- dijo Law ojeando el menú del restaurant.
-"Permítame"- dijo antes de que sonara una canción de lo más pegajosa –"Su maleta está subiendo por el conducto de equipajes, el cual está al lado derecho de la puerta. Y sobre su cita, el jefe dice que los vera en el piso de arriba a las doce en punto"-.
-"Bien gracias"- respondió cerrando el tríptico.
-"¿Desea algo más?"-.
-"La cena, dos platillos del setenta, dos del trece, al igual que del dieciocho, del noventa y cuatro, y una botella de champán"- colgó sin decir más.
Camino hasta el conducto donde subían el equipaje y espero a que la única maleta que llevaba saliera. La saco y se encamino a la sala. Se tumbó en el sillón y abrió la maleta para sacar uno de los muchos libros que metió para hacer que pesara.
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Se despertó con un suave movimiento, parpadeo un par de veces antes de que sus ojos se acostumbraran a la luz, y deseo no haberlo hecho, ya que la imagen de Torao se coló con una sonrisa fanfarrona. Sin ánimos se incorporó en la gran cama y le miro molesta.
-"¿Piensas quedarte en la cama toda la noche?"- dijo el moreno quitándole la gabardina de encima –"me tome la libertad de pedir la cena, ya llego te espero en el comedor"- se levantó y salió del cuarto.
Nami bufo exasperada, volviéndose a tumbar en la cama; cada que tenían sus encuentros –que eran pocos- terminaba con mucho sueño. Se volvió a incorporar molesta, aliso un poco su pelo suelto, se calzo los zapatos y salió al comedor.
La mesa era extra larga, con solo dos silla -una en cada extremo- el mantel era de fina seda y en medio estaba un enorme florero con rosas, tulipanes y girasoles hechos de cristal. Los platos ya estaban en cada lugar cubiertos con una tapa plateada para que el calor se conservara. Le dolió admitir que agradecía Torao por eso, se moría de hambre.
Jalo la silla, mirando al hombre del otro extremo, aun no tocaba ninguno de los platos, o eso daba a entender; estaba leyendo un viejo tomo de medicina aborigen con una copa de champán en las manos.
-"Gracias"- murmuro antes de destapar sus alimentos.
Al destapar cada uno de los platos se le fue haciendo agua la boca; era un enorme filete de pescado sobre una cama de champiñones y pimientos, un tazón de arroz blanco, una porción de ensalada y un tazón grande de helado de vainilla.
-"Shiki nos recibe en menos de una hora"- Law dijo cerrando su libro.
-"No me sorprende"- Nami cortaba pedazos de su comida sin ni siquiera probarla –"aun así pensé que nos quería ver antes, después de todo tenemos cosas que aclara"-.
-"Sigo diciéndote, estas nerviosa"- señalo con su tenedor a la pelirroja que seguía desmenuzando la carne sin sentido alguno –"¿qué es lo peor que podría pasar?"-.
-"Ten en cuenta que podría pasar cualquier cosa con ese hombre"- tomo un pedazo de pescado y se lo llevo a la boca.
No se dijo mas, Law destapo su comida e imito a su acompañante a comer en silencio; si ambos eran sinceros eso les recordaba mucho a su niñez. Aun rodeados de lujos y una que otra compañía agradable, las comidas, almuerzos y cenas, siempre eran así, silenciosas y bacías.
Las campanadas que dio el reloj cucú en aquella habitación marco las doce; habían terminado de cenar y ahora esperaban paciente a que la hora fijada se diera. Sin mucha prisa tomaron el ascensor que estaba afuera de la habitación y pulsaron el piso doscientos.
Cuando las puertas se abrieron al llegar a su destino, mostraron un domo de cristal que albergaba una extravagante piscina, y fauna tropical. En medio de todo eso se alzaba un trono que giraba cada cierto tiempo, para no perderse ni un detalle de la vista panorámica. Ahí gallardo y en compañía de mujeres realmente bellas, Shiki retozaba cual león.
-"¡Nami mi niña!"- grito en el momento que los logro ver desde lo alto.
Corriendo a las gatillas que lo mimaban con un simple gesto de mano, se encamino sereno a recibir a la pelirroja. Saludo a las personas que se cruzaban por su camino, claro solo si eran importantes, a las que no las despedía groseramente.
-"Se ve que no cambias Shiki"- dijo Nami aferrada al brazo de Law.
-"Oh mi linda muñequita ¿dime que te trae a casa?"- cuestiono jalándola para abrazarle –"según tenía entendido me odiabas, bueno, la gente cambia ¿no es así?"- la tomo de los hombros y la fue dirigiendo por toda la planta.
-"Bien, necesito un favor"- dijo parándose en seco.
-"¿Un favor? Yo que sepa no necesitabas nada de mí. Oh Nami ¿Qué está pasando contigo? Primero te secuestran, luego vienes a mi sínicamente"- dijo con falsa modestia llamando a un mesero con copas de vino –"pero para que veas que no soy rencoroso te permitiré decirme que ocupas, tal vez y si me conviene te ayudare"-.
-"Quiere hablar con el doctor Índigo"- intervino Trafalgar a espaldas del anciano –"sé que aquí tiene un laboratorio al igual que un pequeño hospital para miembros. Ese es el favor que necesita"-.
-"Bueno, el doctor está en la barra, claro que puedes hablar con él, ¿pero a cambio de qué?"- sonrió sínicamente tomando una copa de la bandeja –"si soy franco no me gusta dar algo si no recibo nada"- dio un trago -"ve y llama a Índigo"- ordeno al mesero que sin chistar se retiró –"piénselo bien, que pueden ofrecerme que no tenga"-.
Camino sin hablar más, mostrándoles el camino hasta lo que era su trono personal, donde corrió a todos excepto a uno que otro mesero. Espero paciente a que su viejo amigo subiera, y después de diez minutos se le vio subir con una bandeja de canapés.
-"Ella quiere pedirte algo Doc."- señalo a Nami y se cruzó después de brazos.
-"Estos cabellos se encontraron en la escena del crimen"- Law mintió, sacando una bolsita de su gabardina –"necesitamos saber de quién son"-.
El doctor tomo dichos cabellos y los examino por un segundo, después miro a su jefe que negaba con la cabeza en forma de desaprobación. Regreso la bolsita y el también negó con la cabeza.
-"Lo siento, pero él no les ayudara a menos de que tengan algo que realmente nos interese"- explico el anciano con irónica sonrisa.
-"Bien"- espeto la pelirroja molesta –"Por lo visto no veo a Javier, hoy es viernes, la fila de autos que tienes a la derecha son los que puedo asegurar, están en tus sucias jugadas, ¿no es así? Tu siempre comienzas a media noche, y lamento decirlo ya pasan de la hora, tus invitados, muchos se están retirando-.
-"¿A qué vienes con eso mujer?-.
-"Que sin temor a errar vas a perder una gran suma de dinero por no comenzar los arrancones"- puso una mano en la cintura y con la otra hizo un ademan de contar dinero.
-"Te propongo un trato"- dijo Shiki levantándose de su asiento, y caminando con gallardo porte digno de un rey –"Yo analizo esos cabellos mientras tu corres para mí, si ganas el primer lugar sabrás todo acerca de esa persona, si ganas el segundo te diré solo su nombre, pero si pierdes, pierdes todo ¿ok?- la miro de soslayo pensando que tendría miedo o se echaría para atrás.
-"Bien"- dijo encogiéndose de hombros –"solamente un detalle me quedo con el Shelby gris y con la recompensa"- sonrió.
Nami bajo campante las gradas, como si de una niña se tratase, detrás de ella Law la seguía en silencio esperando estar retirados para hacerle unas cuantas preguntas. La pelirroja no se detuvo ni a saludar a viejos colegas, simplemente fue a la aérea donde estaban los coches.
-"¿Tu corres?- cuestiono aun sabiendo la respuesta.
-"Si"- dijo comenzando a delinear con el índice el Mustang –"pero hace tiempo que no lo hago. Dime Torao ¿de dónde sacaste aquellos cabellos?"- interrogo girándose a verlo.
-"Fui con tu hermana a ver a la persona que le robaron la foto, me entrego esos cabellos ya que eran de la ladronzuela que se escabullo"- explico.
-"Bien sube del lado del copiloto yo me encargo de manejar este gatito"-.
Se montaron en aquel auto de colección, desde ahí examinaron a cada uno de sus contrincantes con sumo detalle. La mayoría eran miembros de bajo nivel de la mafia que buscaban posicionarse en un nivel más alto venciendo a los corredores de elite que mandaban los padrinos a concursar.
-"No entiendo"- hablo Law recargado en el vidrio de la ventanilla –"¿es una carrera alrededor del domo o como bajamos de aquí?"-.
Antes de que Nami diera una respuesta el auto empezó a descender despacio, al igual que los otros catorce autos que estaban todos en fila.
-"Shiki mando poner exactamente quince ascensores para los autos, son indetectables a simple vista, pero no es un secreto de todos modos"- rio nerviosa tronándose los dedos –"es aprueba de trampas y de fallas, si una puerta no se abre las demás tampoco"-.
Un sonido llamo la atención de ambos, era una pequeña pantalla colocada en el lugar del estéreo; sonó otras dos veces antes de mostrar un mapa.
-"Bien"- dijo relajada –"solo es una micro carrera de dos horas"-.
"EMPEZAMOS EN"
El sonido de los motores inundo todo el estacionamiento subterráneo del hotel, los corredores se encomendaban a los santos y se mentalizaban para ganar.
"TRES"
Nami miro a Law, apretando con fuerza el volante y pisando a fondo el acelerador.
-"Si ganas te deberé una cita"- dijo el con la vista fija en la puerta.
"DOS"
Se echó a reír, no sabía si era por los nervios, o el hecho que se le hacia una completa tontería que el dijera eso en un tono tan serio.
"UNO"
Las puertas se abrieron y los autos salieron a toda velocidad, más de uno se estampo casi al momento de salir con los postes que se esparcían por todo el lugar. De los quince autos solo salieron doce.
El hotel se encontraba casi en los límites de la ciudad; la carrera consistía en dirigirse a la zona Este de la ciudad, una de las más peligrosas y horrendas. Los baches eran como cráteres y los topes parecían montañas; aquel que no se ponía listo terminaba perdiendo un neumático o dentro de una alcantarilla.
De ahí venia lo bueno, se dirigían a la zonas más vigiladas; eras tres policías por cada habitante del trayecto del Este al Centro. Claro sin contar que era fin de semana y el tráfico siempre era horrendo a esas horas. Si lograban pasar eso quedaba solo una línea recta de vuelta al hotel.
Nami se sabía todo de memoria, para Law fue casi una sorpresa que al entrar en la zona Este ella encendieras las altas y comenzara a zigzaguear. Las calles tenían más baches, que basura un basurero, y si no eran tantos eran del tamaño de una piscina inflable.
"Vuelta a la derecha"
Dijo la vos de la pantalla y Nami dio una vuelta cerrada para entrar al mismísimo infierno. Era la última calle que cruzaban de ese lado, cosa buena, lo malo era que era de empedrado. Law se sujetó al tablero, el auto brincaba como chocho y no entendía por que Nami sonreía como maniática cuando pisaba el acelerador. En aquellas calles se perdieron dos autos más.
El camino que les marcaba a seguir para llegar a la glorieta del centro estaba más llena que el purgatorio. Los semáforos no duraban en verde pero tardaban una eternidad en el rojo, eso sin contar las múltiples patrullas en cada esquina.
-"¿Cuánto llevas en esto?"- cuestiono Law como si la situación se lo permitiera.
-"Exactamente cinco años"- respondió pisando el acelerador para pasarse el alto –"Arlong me propuso un trato, si yo juntaba la misma cantidad que le había dado a mi padre para que el huerto siguiera en pie, me liberaría del todo"-.
-"Interesante, así que desde entonces eres una chica mala"- dijo mirando como maniobraba para meterse entre los coches.
-"Algo"- rio nerviosa –"no todo el tiempo supe manejar, así que bueno"- dio un sacón al ver que otro de los participantes se le había metido en frente –"pero me gustaba vestirme de harapos y salir con una baraja a las calles, un día leía la falsa fortuna, y otro apostaba con cartas marcadas, y tu ¿desde cuando tienes tan mala reputación?"-.
-"¿Yo?"- se señaló ofendido –"bueno, si había algo que desde joven me gusto fue la medicina, mi familia tenía y tiene el modo de conceder lo que pida, cuando me decidí por cirujano cardiovascular, me ofrecieron un modo de practica donde no interesaba mucho si los pacientes vivían o no"- .
-"Oh, aun así no es bueno arrebatar una vida"-.
-"Nunca lo hice"- se defendió –"mis primeras operaciones las falle, no lo puedo negar, pero aun realizando una operación exitosa, los sujetos no podían vivir más que una noche, además no todos los procedimientos quirúrgicos eran sobre mi área, había veces que solo buscaban que el paciente durara por lo menos unos cuantos minutos más"-.
Las sirenas de unas patrullas se oyeron detrás de ellos, las luces cambiantes y el altavoz distrajeron a Trafalgar de ver la tensión que esas palabras causaron en Nami. Pisaba el acelerador como si su vida dependiera de ello, y no paro de zigzaguear para dejar atrás a los policías que les perseguían. Dieron tres vueltas a la glorieta, aun siendo perseguidos, y se escabulleron, derrapando enfrente de un camión que por suerte paso.
-"Estas tensa"- él puso su mano sobre la de ella en la palanca.
–"No es algo que le quieras decir a una chica que no sabe ni tu nombre completo"- regreso su mano al volante.
-"Trafalgar Law, cirujano cardiovascular, al igual que plástico, neurólogo, y estoy a punto de terminar la especialidad de microbiología"- le extendió la mano en forma de saludo.
-"No bromeo, que se de ti aparte de eso"- se pasó un alto.
-"Nunca lo has preguntado"-.
-"Por dios Law no juegues"-grito apretando el claxon.
-"Mis padres murieron cuando era muy chico, me dejaron a cargo de los hermanos mayores de mi madre. Corazón y Doflamingo"- Nami lo miraba de reojo –"ellos me criaron, Cora me enseño lo que estaba bien y fue mi mentor hasta que sufrió un accidente hace trece años, murió, después de ahí el que continuo mi crianza fue Doflamingo, pero me salí de la casa hace ya diez años"-.
-"¿Entonces te has valido todo este tiempo por ti mismo?"- ella dijo mirando la pantalla que mostraba el camino.
-"Si, algo así"- suspiro –"mis padres me dejaron un fideicomiso, y Cora me dejo una cuenta que podía usar a mi antojo"-.
-"Ya veo"- le sonrió –"si quedamos en primero me deberás una cena ¿no es verdad?"- dijo sin mirar el camino.
-"Si así lo dije"-.
-"Bien yo que tú me sujetaba"- piso a fondo y presiono un pequeño botón que estaba en el volante.
El coche se dio un jalón y la velocidad aumento, el velocímetro estaba hasta el tope; fue cuando se dio que ya estaban por llegar a al estacionamiento del hotel. Miro por el retrovisor y solo tres autos más le seguían ¿Qué había pasado con los otros once? Eso lo tenía sin cuidado. El Mustang salto al volarse el único tope que tenían en la entrada del subterráneo, las luces se encendieron de inmediato y ambos pudieron ver a Shiki con cara de pocos amigos.
No tardaron en cruzar la puerta los otros que le seguían, el olor de caucho quemado por la fricción al frenar a altas velocidades inundo el lugar, con prisa los sujetos restantes bajaron de los autos, las puertas del estacionamiento se sellaron y Shiki miraba molesto o todos.
-"Bien son todos"- mascullo arrebatándole un maletín a Índigo –"Nami, mi linda muñeca esto te pertenece"- lo ajito como si se tratase de un juguete.
La pelirroja camino hasta el viejo que fumaba con vehemencia un puro; las miradas de los que un día fueron sus compañeros de trabajo eran más de reproche que de duda. Cuando por fin estuvo cara a cara con Shiki le arrebato el portafolio y se giró para salir de ahí.
-"¿No quieres tu recompensa muñeca?"- se burló el viejo exhalando el humo de su abanó.
-"No la necesito"- respondió.
Law la espero recargado el Mustang, observaba un grupo un tanto alejados que no dejaban de parlotear sin prestar atención a la escena que se estaba viviendo. Una mujer con un vestido verde y pañoleta que ocultaba todo su cabello, giró su rostro para ofrecerle una linda sonrisa, y levantar su bebida en forma de saludo. Se sobre salto cuando Nami le estampo el maletín en el pecho.
-"Vámonos ¿quieres?"- sonrió tomándolo del brazo.
Camino detrás de ella, se giró para ver si podía volver a mirar a la enigmática mujer, pero fue en vano, todo ese circulito desapareció sin previo aviso. Rio para sí, aquella mujer se le parecía a alguien de su pasado, a alguien que no quería volver a ver.
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Aquí otro episodio de esta rara historia, espero que les guste y me perdonen por el atraso.
La inspiración en una prostituta muy cara, y no dura lo que uno espera.
No soy muy fan de hacer propaganda, pero, les quería informar que tengo Tumblr (mi ser algo estúpida aun en este tema) voy a empezar a poner adelantos de esta historia y he planeado comenzar otra. Claro aún está en duda ya que no me siento suficientemente a gusto con lo que llevo escrito pero eso será más adelante.
Ya saben críticas, halagos, un, MIERDA DEJA DE ESCRIBIR, siempre son bienvenidos.
GRACIAS POR LEER!
\(*w*)/
