Amarillo Turquesa
Décimo tercera Voz
Haitoku no Kioku
"Te ofrezco mi amor, aunque sé que ese fue mi error"
"La primera vez que supe que Len me gustaba fue durante la grabación de un video en grupo. No era algo que hubiera pensado antes pero fue en uno de los descansos, entre el ir y venir de los otros Vocaloid, que yo termine hablando con Len de nada en especial y en algún momento sentí un extraño impulso hacia él.
Tal vez ahora sea muy ingenuo decirlo pero no había notado que ese impulso se había repetido muchas veces antes y justo ese día se volvió una urgencia. Fue el mismo día en que supe que Len es muy sensible a las cosquillas.
Entonces descubrí lo agradable que era la sensación de su piel, escuchar su voz y tener sus ojos fijos en mí. Me agradaba sentir mi corazón agitarse por su presencia.
Pase las siguientes semanas buscando oportunidades para quedarme a solas con él, tratando de satisfacer esa nueva "urgencia". En algún momento tocarlo y estar juntos dejo de ser suficiente. De pronto solo quería alejarlo de todos, retenerlo en algún lugar donde no mirara a nadie y no escuchara a nadie más que a mí. Quería que él sintiera la misma urgencia que yo…
En ese momento me di cuenta de que solo yo me sentía así. Para Len nada había cambiado. Aunque mi deseo por él era tan fuerte, no dejaba de verme como un amigo.
Cuando fui consciente de ello me dio miedo perder ese frágil lazo que nos unía. Si un día Len descubría lo que yo esperaba de él… nunca podríamos volver a ser amigos…
Ese temor resultó ser más fuerte que mis sentimientos por él.
O al menos… eso creía…"
– Pero que manera más dolorosa de suspirar.
Kaito dejo sus pensamientos un momento al escuchar la vibrante voz de Yukari. Giró en su sitio para encontrar el rostro alegre de la chica, cuyas coletas a los lados de su cara estaban tan esponjadas que le daban la apariencia de una muñeca.
– Como sigas así vas a arruinarte –dijo acomodando el pequeño sombrero que ya se había deslizado un poco sobre el cabello azul.
El resto del atuendo era una curiosa mezcla que podría dividirse en dos capas, o estilos. El principal era un pantalón gris; playera sin mangas negra, camisa blanca holgada encima y un chaleco suelto en negro cubriendo ambas piezas. En el cuello tenía una bufanda sencilla en negro. La segunda capa eran dos piezas de tela a modo de accesorios, una primera en la cintura que colgaba solo en la parte trasera con un corte hasta las rodillas; la segunda empezaba en el hombro izquierdo y caía por su espalda hasta el suelo donde se arrastraba simulando una capa. En ambas manos lucía mitones en negro; además de la pequeña rosa en el sombrero sobre su cabello, había otra flor roja en su muñeca izquierda y un dije plateado en su cuello.
– Creí que solo te preocupaba Len –comentó resistiendo el escrutinio de Yukari.
– ¡Y así es! Por eso debes verte bien, o arruinaras el ambiente de Len.
Kaito se hubiera reído de haber podido pero últimamente su rostro siempre tenía aquella expresión triste en los ojos. Excepto en los momentos en que estaba cerca de Len, siempre parecía pensativo.
Y Yukari lo había notado.
– Len… es increíble, ¿no lo crees? –murmuró girando para mirar el biombo donde aún seguían maquillando al rubio– ¿nunca lo has pensado? –reiteró ante el silencio de Kaito.
– ¿Por qué me preguntas eso?
– Porque… tú siempre lo estás mirando –aún sin tenerla de frente, Kaito podía ver la sonrisa en su rostro– él debe ser alguien muy importante para ti, y creo él que piensa lo mismo de ti.
– Por supuesto. Hemos sido amigos desde hace mucho tiempo.
– Amigos… Significa que debes conocerlo muy bien, ¿cierto? Tanto como para saber qué le molesta o qué le agrada. Si tuviera un problema sabrías exactamente qué decirle. Si hubiera un secreto… también lo sabrías.
Cuando Yukari se decidió a mirarlo, Kaito tuvo la sensación de estar hablando con Rin, de nuevo. No pudo evitar ponerse a la defensiva como si supiera lo que iba a escuchar.
– Si existiera un secreto entre ustedes y tuvieras que decírselo –repitió, despacio, esperando que Kaito entendiera sus palabras– estoy segura que él no se molestaría. Él lo entendería. Y sabría qué responder.
– Yukari, no es lo que crees…
– ¿No? –interrumpió– ¿crees que no lo conoces lo suficiente? Entonces dime, ¿crees que ahora mismo él esta bien? –preguntó volviendo a girarse en el momento en que Len salía del biombo.
– Esta preocupado –murmuró dejándose llevar por las palabras de Yukari pero su atención ya había sido acaparada por Len.
– Y es por tu causa –terminó antes de alejarse para interceptar al rubio.
Kaito se levantó siguiendo el primer impulso de acercarse a Len pero al ver la euforia de Yukari que cubría al rubio se detuvo en su lugar mirando lo que ya había dicho. Len estaba preocupado. Y él era responsable de ello, lo sabía. Pero a diferencia de días anteriores cuando sentía que la culpa lo ahogaba, ahora no pudo evitar una sonrisa de comprensión.
Lo único que tenía que hacer era quitar la preocupación del pequeño Kagamine.
Del otro lado de la habitación, Len salió con el maquillaje terminado y Lily escoltándolo. Gakupo apenas pudo darle un gesto de aprobación mientras tenía a Leon sobre él acomodando la siguiente ronda de fotografías.
Esa mañana habían empezado la sesión para el que sería el sexto video de la saga y tras un almuerzo sugerido a votación, habían tenido que volver al estudio y caracterizarse una segunda vez para terminar las fotografías. Así, aunque su atuendo en turno era el peor de todos, Len ya había superado el shock de la mañana y podía moverse con más facilidad.
En seguida se encontró con la mirada alegre de Yukari quien estuvo a un paso de saltar sobre él pero logro contenerse lo suficiente para no arruinar el vestuario. Eso no evitó que empezara a dar vueltas a su alrededor alisando la tela.
Su vestuario era un conjunto de cuatro piezas. En la parte alta, un top negro con tirantes delgados que era cubierto por una tela transparente en blanco a modo de blusa; dejaba los hombros y el ombligo descubiertos formando un corte que remarcaba su cintura; un detalle amarillo sujetaba la parte alta con una rosa roja en medio del pecho. Debajo, lucía una mini falda bastante corta que apenas cubría sus caderas, hecha con una tela amplia y blanca, era muy fácil que se agitara con un breve movimiento al caminar. Tenía una tira negra en lugar de cinturón en forma de "v" que remarcaba su abdomen y servía para sujetar una falda blanca más amplia que llegaba hasta los tobillos pero solo por la parte trasera. El "cinturón" se cerraba detrás con un amplio moño del que colgaban un par de cintas.
El tacón alto de las zapatillas negras para esa ocasión le había dado un par de problemas al caminar, por lo que se había acostumbrado a que Yukari o Lily lo siguieran solo por precaución. De nuevo su cabello había sido recogido en una coleta alta con un moño negro y en su rostro no había más maquillaje que la cicatriz que Yukari se había negado a hacer; era la marca de una quemadura sobre el ojo izquierdo, tan real que la chica terminó por tocarla solo para confirmar que no lo era.
– Se ve terrible… –murmuró frunciendo el ceño.
– Lo sé, perdí la visión de ese lado –dijo Len completamente serio, pero la expresión asustada de Yukari lo hizo reír casi en seguida– relájate, es broma.
– ¡Ah! Si no te vieras tan bien, te golpearía –chilló apretando los puños.
– ¿Y ahora quién es la que arruina los vestuarios? –se quejó Kaito apareciendo detrás de Yukari.
– Solo porque hayas podido controlarte un poco no significa que no seas el más imprudente –dijo la chica levantando la barbilla.
– Creo que te quedo mejor que hace rato –dijo Kaito acercándose para tomar el rostro de Len, mirando un poco más la cicatriz.
– Pero que Leon no te escuché o querrá repetir todas las fotografías –susurró Lily remarcando lo dicho con un gesto de su mano. Ella misma podía decir orgullosa que se había superado pero ese no era el momento para hacerlo.
– ¿Alguna puede ayudarme aquí un momento? –gritó Leon mirando desde el lente de su cámara. Tanto Lily como Yukari corrieron hacia él mientras Gakupo mantenía su pose en el fondo blanco.
– Hay algo diferente en ti –dijo Len de pronto en cuanto estuvieron solos. Kaito alejó la mano de su rostro separándose un poco para sonreírle.
– Y apuesto a que lo has notado desde hace semanas –dijo tratando de desviar el tema al notar el semblante serio del rubio.
– Tal vez… –murmuró aceptando que era cierto.
– No lo pienses demasiado –dijo ofreciendo su mano para ayudarlo a caminar– prometo decírtelo más tarde.
– Eso suena bien.
Aquello arrancó una sonrisa en Len. Esas eran las palabras que había esperado escuchar desde hacia semanas. Por fin, el problema que había mortificado tanto a Rin y sin notarlo, así mismo, parecía no ser tan grave e incluso haberse solucionado, si Kaito podía sonreír de ese modo y finalmente aceptaba decírselo.
Y se suponía que saberlo debía tranquilizarlo.
Suspiró antes de girarse ignorando la mano que Kaito le ofrecía y curiosamente no tuvo problemas para caminar. Aún tenía la sensación de que no había actuado como un buen amigo en las últimas semanas y tampoco estaba seguro de sentir algo por Kaito. No podía darle un nombre a la forma como reaccionaba ante su cercanía. El peso dentro de su pecho aún no se iba, el sentimiento de que algo se había roto entre ellos seguía. Aún tenía miedo, y pese a la sonrisa sincera de Kaito, sus ojos le mostraron tal tristeza que incluso la sintió como propia.
Algo había cambiado entre ellos sin que se diera cuenta, y al parecer pronto terminaría.
Entonces, ¿por qué tenía la sensación de que eso no era bueno?
Detuvo sus pasos detrás de Leon mirando la pose de Gakupo sosteniendo una guitarra con el rostro ligeramente inclinado hacia abajo. Su traje, una vez más, era muy similar al de Kaito. Camisa blanca, un poco abierta sobre el cuello, pantalón gris y saco negro eran la parte sencilla cubiertos por un añadido de tela a modo de capa que cubría el hombro derecho hasta llegar al suelo cruzando por su espalda; a la altura de los hombros tenía una estola de plumas negras que cruzaba en el sentido contrario de la capa. Tanto los mitones como los zapatos eran negros, de ambas muñecas colgaban un par de listones negros amarrados con un discreto moño. Lucía dos rosas rojas, una sobre el pecho del lado izquierdo y otra en la muñeca derecha. Un dije plateado igual al de Kaito era su único accesorio. Su cabello estaba amarrado en una coleta alta por una discreta trenza hecha con su propio cabello.
– Len –llamó Leon de pronto tomando una captura más sin moverse de su sitio para preparar el siguiente encuadre. Gakupo se giró un poco tal como le habían explicado antes de empezar– ¿ya te aprendiste la estrofa?
Len chasqueo la lengua sonriendo con arrogancia. No tenía problemas con la canción pero Leon estaba molesto con él y con Kaito desde que supo que habían "renunciado" a los ensayos de "Erase or Zero", y que en realidad solo habían ajustado para no verse. Ambos seguían practicando por separado y eso para Leon significaba no hacer nada.
Lo que el Vocaloid veterano no sabía era la razón. Y era que sus problemas personales no les permitieron ensayar correctamente, incluso Miriam les tuvo ciertas concesiones pero al final no funcionó. Acordaron ensayar por separado con la condición de no decir nada a Leon y que el ensayo final sería obligatorio.
Pero aquel acuerdo secreto no había impedido que Leon exigiera una indiscutible perfección para el video en curso. Por razones de tiempo habían practicado la canción todo el día con la intención de grabarla por la tarde después de terminar las fotografías.
Así que guardándose su comentario, Len respiró profundamente antes de empezar a cantar el verso que le correspondía solo. Su voz alcanzó la nota más alta desde el principio llenando el amplio estudio, donde todos los presentes pudieron escucharlo sin problemas. Leon dejo la cámara un momento aunque no se giró, a diferencia de Gakupo quien salió de su propio trance para mirar al rubio. Len cerró los ojos un momento dejando que su voz creciera a cada palabra, en una oración que pedía por ayuda. La saga completa seguía la historia de un triángulo amoroso entre los protagonistas que para ese momento ya hablaba de redención y olvido.
Apenas dos frases que sumergieron a más de uno en aquella trágica historia. Kaito ya se había acercado a Len pero se detuvo ante el sonido de su voz. Se suponía que no había similitud entre su situación y aquella historia pero sus palabras fueron un recordatorio.
"Diré tu nombre infinidad de veces hasta que mi voz se marchite porque ¡quiero recordarte!"
Sin el acompañamiento adecuado, solamente guiado por el ritmo de la aguda voz, Kaito continuo la canción motivando a Len a seguirlo donde empezaba el coro. Gakupo tardó un poco más en prestar su voz, pero finalmente los tres terminaron el par de estrofas que daban cierre a la canción antes de que sus voces dejaran un curioso eco entre las paredes y luego todo quedara en silencio.
No paso mucho antes que Yukari y Lily chillaran con sonoros aplausos, la primera saltando sobre Len sin poder evitarlo.
– No esperaré nada menos que esto para el concierto –dijo Leon girando para dar una significativa mirada a Len y Kaito, y aunque ninguno respondió, el atisbo de sonrisa en su rostro no paso desapercibido para nadie. Con eso un poco del mal humor del rubio se había disipado– ahora, Len, acércate. Ya casi terminamos, un par de fotografías más y podremos grabar.
Gakupo esperó en su sitio recibiendo al rubio con los brazos extendidos, y aunque Len no le siguió el juego sonrió sin poder evitarlo ante semejante gesto cómico. Y sirvió para darle la idea a Leon con lo que les pidió acercarse en un abrazo a medias. Con la mano derecha de Gakupo y la izquierda de Len entrelazadas, las manos libres acariciaban el rostro contrario mientras se miraban. Aunque desde el ángulo de la cámara solo se veía la expresión triste de Gakupo.
– No me gusta –murmuró Leon aunque ninguno se movió– Yukari, quítale ese moño de la cabeza.
– Así menos se verá su rostro –dijo Lily cruzándose de brazos mientras Yukari obedecía, quitó la cinta y una liga que sostenía el cabello rubio permitiendo que se deslizara sobre la mano de Gakupo cubriendo un poco sus dedos.
– ¿Mejor? –preguntó Yukari alejándose del encuadre.
Leon no respondió pero tomó un par de capturas buscando un enfoque diferente para la mirada de Gakupo.
Algunos minutos después siguió con Kaito, quitando de la escena a Gakupo. De nuevo se repitió el abrazo, está vez con Kaito ligeramente inclinado por debajo de la mirada de Len. Su mano izquierda sobre el hombro del rubio y la derecha oculta de modo que parecía tocar su pecho. Len solo mantenía su izquierda sobre la mejilla de Kaito, pero en aquella posición inclinada su cabello cubría sus ojos.
– Hay que amarrarle el cabello de nuevo –dijo Leon quitando la vista del encuadre un momento mientras Yukari se acercaba con el listón en la mano– pero… si, así se verá bien –la detuvo de pronto cuando la chica apenas había levantando un mechón de cabello en la parte alta de la cabeza. Enredó el listón sin mucho cuidado dejando que colgara bajo una pequeña coleta sin forma– y falta el cabello de Kaito, debe verse igual que Len.
Yukari se detuvo un momento más acomodando el flequillo azul para cubrir los ojos de Kaito, al menos del alcance de la cámara ya que en ningún momento dejo de ver a Len, que a su vez le sostuvo el gesto, sin notar el momento en que su mano se deslizó un poco entre el cabello ajeno. Hubiera sonreído de no haber estado tan concentrado en la voz de Leon, pero aquella caricia y el calor que sentía en el cuerpo justo donde las manos de Kaito lo tocaban, casi lograron desestabilizarlo. Respiró profundamente rompiendo el contacto de sus miradas para repetirse a si mismo que no estaba enamorado de Kaito, porque no había ninguna señal que se lo demostrara…
No podía estarlo, porque eso solo los lastimaría a ambos.
– ¡Perfecto! –gritó Leon de pronto rompiendo el espacio privado de los Vocaloid– esta vez si lo logramos. Solo una más. Los tres juntos –pidió acercándose para acomodarlos.
Luego de pedirle a Yukari que volviera a acomodar el peinado de Len, lo colocó en medio de la escena con Kaito a su derecha y Gakupo a su izquierda, ambos de perfil pero mirando a la cámara por el rabillo del ojo. Len sostenía una rosa amarilla sobre su boca y un par de listones negros que se enredaban entre sus dedos. Kaito y Gakupo sostenían listones parecidos que Yukari y Lily aferraban por los extremos contrarios pero que no alcanzaban a ser tomados por la cámara.
Así, con las expresiones desoladas de los tres, Leon pudo terminar la secuencia de fotografías con un par de tomas, antes de recuperar su humor habitual y concederles veinte escasos minutos para cambiarse y llegar al estudio de grabación. Se adelantó a ellos mientras Yukari y Lily se apuraban a ayudarles. La rubia apenas recibiendo la ropa de Kaito y Gakupo mientras Yukari se encargaba del maquillaje de Len.
Normalmente les daban tiempo suficiente para relajarse ya que las canciones no se grababan sino un día antes o después pero con el concierto tan cerca y la próxima ausencia de Gakupo, Leon no dejaba de apurar el paso tanto como podía.
Gakupo fue el primero en terminar adelantándose para discutir sus próximos planes con Leon. No mucho después Lily gritó que ya habían terminado y cuando el silencio volvió, Yukari ya estaba terminando de limpiar el rostro de Len.
– ¡Deja de moverte tanto! –gritó Yukari sujetando el rostro de Len por la barbilla mientras éste seguía moviendo las piernas.
– Ya no quiero darle más razones a Leon para quejarse… –murmuró con los labios apretados sintiendo la esponja con la que Yukari seguía limpiando.
– Si, eso sería terrible –sonrió– ¡listo! Ya no sufras más, puedes ponerte la playera –dijo tendiéndole una toalla con la que se seco el rostro antes de abrir los ojos.
Yukari se apresuró a ordenar el lugar mientras Len terminaba de vestirse y antes de que saliera corriendo como había planeado, lo detuvo entregándole una botella de agua.
– Me adelantaré para entretener a Leon un poco, así que tómate eso, no quiero que te deshidrates –dijo con una tierna sonrisa mientras frotaba la cabeza rubia. Su gesto de pronto se transformó con una mezcla de tristeza y aceptación, pero Len no llegó a verla mientras se daba la vuelta para salir.
Len escuchó la puerta cerrarse antes de mirar la botella sin entender. Aquel gesto no era algo que Yukari hiciera muy seguido. Pero su mirada no tardo en volver al frente al escuchar pasos que se acercaban, apenas frunció el ceño Kaito apareció detrás de la cortina.
– Creí que ya te habías ido –dijo sin saber qué hacer, aferró la pequeña botella entre sus manos dejando que su sonrisa muriera al notar la expresión seria de Kaito.
– Hay… algo que tengo que decirte –dijo acercándose lo suficiente para incomodar a Len, podía sentirlo pero tampoco podía dejarlo que intentara huir.
– Eso… dijiste hace un rato –intentó dar un paso atrás para mantener su distancia pero Kaito lo detuvo aferrando sus manos. Mantuvo sus ojos entre ellas un momento antes de quitarle la botella y dejarla a un lado.
Len sentía su corazón latiendo cada vez más fuerte, era preocupante. Podía ver sus manos temblando ligeramente entre las de Kaito, entonces se mordió el labio frunciendo el ceño con cierta molestia. No quería sentirse así. No entendía qué le pasaba pero no quería ver aquella tristeza en los ojos de Kaito, que al parecer él provocaba.
Kaito notó el temblor en las manos de Len y enseguida acarició sus dedos tratando de calmarlo, aunque él mismo también necesitaba tranquilizarse. Hacia mucho que se había acostumbrado al intenso latido de su corazón que reaccionaba a la presencia de Len, ahora ese gesto ya era agradable y estar solos, simplemente juntos era suficiente.
Una última vez.
– Len, –dijo cuando sintió que su voz no lo traicionaría y que el dolor no se reflejaría en sus ojos. Mantuvo una mano entre las del menor para llevar la otra al pequeño rostro que lo miraba con algo de preocupación. Acarició su mejilla mientras una sonrisa decoraba su rostro. Apesar de todo sentirse así aún lo hacía feliz– estoy enamorado de ti.
Los ojos de Len se abrieron un poco más mientras la mano sobre su rostro lo llenaba de una calidez que se expandió rápidamente por todo su cuerpo. Aunque en realidad no sabía que esa calidez había surgido de su corazón. En un segundo todo lo que había escuchado de Rin, del mismo Kaito en medio de la broma sobre su relación, y de lo que él había pensado, de la forma como se sentía… de lo que no sabía, todo llegó a su mente, junto con el miedo de que todo junto no fuera suficiente.
La intensidad de la confesión de Kaito solo era equiparable al brillo de sus ojos, podía ver sus sentimientos, podía sentirlo y tenía la impresión de que no se comparaba a lo que él sentía. Entonces… ¿no era suficiente? ¿No era el mismo sentimiento?
Bajó un poco la mirada hacia sus manos entrelazadas.
¿No podía corresponderle adecuadamente?
– Yo…
– No te preocupes –interrumpió Kaito levantando su rostro con un gesto delicado– no tienes que darme una respuesta. Solo quería que lo supieras.
Se permitió mirar ese gesto angustiado en Len un momento más sin dejar que la sonrisa desapareciera de su rostro. Entonces se inclinó para quitar la mano de su rostro y depositar un suave beso en su mejilla.
Len se perdió en si mismo mirando a Kaito alejarse hasta que el golpe de la puerta al cerrarse se escuchó especialmente fuerte. Dio un leve respingo y sus piernas le fallaron dejándolo caer de rodillas al suelo. La calidez en su cuerpo se había ido por completo, y el golpeteo de su corazón se detuvo dejándolo vacío, un momento antes de que la ansiedad lo hiciera llevarse las manos al cabello, estrujando un poco sin saber qué hacer.
Espera…
Pero algo dentro de si le gritó que no podía burlarse de los sentimientos de Kaito diciendo palabras que aún no estaba seguro de sentir.
Lo único seguro era aquella sensación cálida que bajaba por su mejilla.
Continuará…
Notas de la autora: Mmm… juro que cuando acabe de escribir esa última escena no parecía tan triste . auch, lo sé, otra vez torture a Kaito… no, de hecho, creo que ahora el atormentado es Len =P creo que ya lograron confundirlo lo suficiente como para terminar así…
En fin, espero sus opiniones al respecto, sé que puede parecer una situación irreparable, pero lo tengo todo controlado =) ya verán, el próximo capítulo leeremos los pensamientos de Len . –para quien no lo haya notado, el inicio de este capítulo que normalmente son los pensamientos de Rin, cambió esta vez por los pensamientos de Kaito ;) –
Reviews:
Arya107: Eso de bakaito me gustó XD jeje. Gracias por tus comentarios, ya me dirás si la espera lo valió =) Hablando de la inocencia de Len… mmm, ya verás, creo que me he preparado lo suficiente XD jajja, de acuerdo, demasiada información. ¡Saludos!
Y eso es todo, agradezco sus comentarios y sus views, y ya acercándonos al final, espero que se animen a dejar más reviews =D
Besos,
Yui-chan
"Haitoku no Kioku" – Natsu-P, Haru Aki – Vanan'ice
