Amarillo Turquesa


Décimo Cuarta Voz

Suki Kirai

"Estando juntos por tantos años, estábamos destinados a…"


"¿Por qué se enamoró de mí?

Es una pregunta a la que le he dado vueltas los últimos días. No entiendo ¿qué pudo ver él en mí? No puedo pensar en algo de mí que pudiera gustarle.

Tampoco entiendo cómo debe sentirse, por eso no sé si soy capaz de corresponderle. Se supone que debería pensar en él a cada minuto, y debería sentir algún deseo egoísta por estar cerca de él. Pero desde hace días que no lo he visto y no puedo negar cierto alivio, así no tengo la sensación de que mi corazón va a explotar.

Supongo que ese debe ser un "síntoma", pero solo puedo reconocer un impulso de salir corriendo cada vez que él provoca que mi corazón se desboque.

No sé qué es lo que Kaito ve de especial en mí pero yo no puedo encontrar algo en lo que él sea diferente. Me gusta cuando estamos juntos porque es divertido. Hasta ahora creí que solo se trataba de algún lazo de amistad que se convirtió en familiar pero ahora… no sé qué es lo que él espera de mí.

¿Qué se supone que hace uno cuando se enamora?

Aparte de pasar tiempo juntos y… de… b-besarse… ¡¿Besarnos?! ¿Kaito querrá hacer eso conmigo?

Nunca había pensado en eso pero… si Kaito puede decir tan abiertamente lo que siente debe ser porque él si lo ha pensado. Él siente algo diferente a lo que yo siento por él, entonces cabe la posibilidad de que no sea amor. No puedo simplemente decirle que "acepto", y si termino descubriendo que no es así, solo lo lastimaré.

Si el sentimiento es diferente, ¿por qué me duele imaginar que su ausencia se prolongue…? ¿Él sentirá algo así? No me siento desesperado por verlo… pero quisiera…"

– Len, estás haciendo una carita adorable…

Escuchó lejanamente la voz de Rin que sacudió sus manos para traerlo de vuelta a la realidad y solo entonces notó que sus dedos estaban entrelazados, de pie uno frente al otro con una rítmica canción de fondo que tardó un poco en reconocer.

Se suponía que estaban a mitad de una práctica y al parecer él se había desconectado un poco.

– …pero en serio, necesito aprenderme la coreografía –terminó Rin frunciendo el ceño pero sus ojos decían que encontraba divertida la situación.

Len había estado distraído desde varios días atrás, curiosamente el mismo tiempo que Kaito llevaba evitando quedarse a solas con él. Aquello no había pasado desapercibido para nadie, pero una vez más, no se escuchó comentario alguno. Aunque los rumores se dividían entre: una pelea de amigos porque la broma sobre su relación se había salido de control; y una posible ruptura para la relación que se suponía existía.

Cualquiera que fuera la razón, Rin le había dado a su hermano todo el espacio posible para mantenerse con sus pensamientos, aunque ella casi podía intuir el verdadero motivo. No porque tuviera que adivinarlo, sino porque podía verlo en los ojos de Len. Primero estaba el reconocimiento de algo que no pudo ver por si mismo, lo que significaba que Kaito se le había declarado; y segundo, la extrema preocupación con la que Len solía involucrarse en asuntos que no entendía, como saber si estaba enamorado o no.

Así que su atención estaba a medias, sus practicas apenas escuchadas y al parecer, aún necesitaba tiempo para pensar. Una parte de Rin quería obligarlo a aceptar los sentimientos de Kaito, porque sabía que tarde o temprano lo aceptaría por si mismo, aunque entre más tardara algo podría salir mal. Pero la parte racional de si misma, la que aceptó que se había equivocado tantas veces desde que decidió que su hermano estaba enamorado, sabía que de nuevo podía equivocarse. La angustia que veía en los ojos de Len podría convertirse en algo peor si insistía en intervenir.

Volvió a sacudir las manos de su hermano cuando se sintió ignorada por enésima vez.

– Lo siento, ¿crees que podríamos tomar un descanso? –Len finalmente se mostró agotado agitando un poco su cabello.

– ¡No! Esta es la parte más importante, y aún no la he aprendido –chilló agitando los puños. Len la miró un segundo girando los ojos hacia arriba mientras hacia memoria.

– Sino me equivoco –dijo haciendo un recuento– esta es la parte final, dijeron que podíamos improvisar. No es la más importante y no es lo único que no has aprendido, ¡en realidad no te sabes casi nada! –sonrió golpeando suavemente la cabeza de Rin con el dorso de su mano.

– ¿Y aún así quieres tomar un descanso? –chilló cerrando los ojos bajo la mano de su hermano– tú si eres egoísta.

– De acuerdo, ya entendí –murmuró aún sintiendo que su cabeza estaba demasiado llena pero la mirada cómplice de Rin terminó por convencerlo. Tendió las manos al frente esperando que ella lo siguiera.

– Me gusta esta canción –dijo Rin de pronto mientras balanceaban sus manos unidas de un lado a otro. Len, como era costumbre marcó el ritmo para girar quedando de espaldas.

– ¿Ya te sabes la letra?

– Por supuesto. Por eso digo que me agrada. Es muy linda, habla de un amor suave y esponjoso –dijo con un breve chillido que hizo girar a Len olvidándose de la práctica.

– ¿Suave y esponjoso? –preguntó. También se sabía la letra pero era curioso que Rin recordara exactamente esa frase y en lugar de enfocarse en ella, volvió a perderse en sus pensamientos.

– ¿No será así siempre que alguien se enamora? –preguntó con toda inocencia.

– No lo sé. No estoy seguro de que se pueda describir de ese modo.

¿Suave y esponjoso? ¿Era así como debía sentirse? ¿Esa debía ser la sensación… tal vez, por dentro? ¿Algo como las mariposas en el estómago? No imaginaba que una persona pudiera causar esa sensación en otra. Pero tampoco imaginó que llegara un día en que Kaito lo hiciera reaccionar como en ese momento. Aunque aún no pudiera ponerlo en palabras, ni explicarse a si mismo, aún así, Kaito era diferente para él. Había algo diferente entre ellos, o mejor dicho en él… algo que había cambiado cuando Kaito descubrió lo que sentía.

Rin miró a su hermano perdiéndose lentamente en sus pensamientos de nuevo y aunque sabía que debía sentirse molesta prefirió dejarlo. Murmuró una sencilla frase que no fue escuchada y se giró hacia la mesa de bebidas. Ambos habían llegado más temprano de la hora fijada con la intención de practicar pero aquello era un asunto perdido y obviamente un secreto. Ahora ella tendría que ingeniárselas para aprender la coreografía a tiempo, antes de que Leon se enterara, o llegara el día del concierto. Lo que ocurriera primero.

Trató de alejar esas ideas un momento antes de llegar junto a Lola, quien seguía entretenida revisando los resultados de las últimas canciones de Vocaloid en su celular. Mientras se apuraba a beber un poco de agua la puerta se abrió con un sonoro golpe que no molesto a ninguno. Ni Lola ni Len salieron de su respectivo estupor y Rin apenas le dirigió una mirada curiosa a Miku, quien llegó sosteniéndose de la puerta para recuperar el aliento.

– L-Lo siento…. –jadeo llevándose una mano al pecho– se me hizo tarde… Leon insiste en practicar más y… –detuvo sus intentos por justificarse levantando la cabeza para ver el mutismo de quienes estaban en el estudio. En seguida su mirada se encontró con Len, quien era el más cercano a ella– ¡Len-Len! –gritó emocionada, recuperando sus energías para saltar sobre el rubio.

Rin suspiró con cierto alivio al verse "salvada", y aunque también tuvo la intención de ayudar a su hermano, lo reconsideró enseguida mientras bebía con más calma. Tal vez la euforia de Miku podría distraerlo de sus tortuosos pensamientos.

– ¡Len-Len, hace mucho que no te veía! –gritó Miku aferrándose al cuello del rubio quien ni siquiera hizo el intento por escapar.

– Creo que nos vimos la semana pasada –murmuró con una sonrisa forzada llevando una mano a las de Miku.

– ¿En serio? No estoy segura, ya ni siquiera grabamos juntos. Sino fuera por este video hasta te hubieras olvidado de mí –dijo torciendo el gesto al mismo tiempo que aflojaba su agarre mirando el perfil del rubio.

– Eso no es verdad. Hubiera ido al concierto solo para verte –sonrió aprovechando para alejarse un poco, aún así tuvo que resistir la mirada fija de Miku que se había quedado repentinamente callada. No estaba seria, pero lo miraba como si fuera la primera vez.

– Entonces, es cierto –dijo finalmente saliendo un poco de su ensoñación. Len frunció el ceño sonriendo sin entender, pero se enfocó en acomodar el flequillo de Miku que se había agitado un poco– hay algo diferente en ti –continuo en cuanto Len alejó su mano.

– ¿De qué hablas?

– Hace mucho que no te veo y tenía muchas ganas de hacerlo porque escuché que no te has sentido muy bien –explicó dejando toda su faceta infantil un momento– escuché que te has comportando un poco extraño. Que hay algo diferente. Si hay algo que te preocupa –saltó de pronto tomando las manos de Len entre las suyas, inclinándose un poco para mirarlo con los ojos brillantes– tal vez no pueda ayudarte, pero puedo escucharte. Y si es por trabajo, tal vez puedas descansar, creo que…

Len soltó un resoplido sin poder evitarlo, cediendo a la risa con cierto alivio. Ni siquiera había notado el peso que se había acumulado dentro de si y que ahora salía de su cuerpo con ese gesto tan simple. Miku lo miró sin entender pero acabo compartiendo una sonrisa, soltó sus manos pero mantuvo una entrelazada con la propia hasta que Len consiguió tranquilizarse.

– Lo siento, Miku-san, no era mi intención reírme –dijo recuperando el aliento.

– Si de algo sirvió, con eso me basta –dijo mirándolo con ternura dejando una agradable sensación en el rubio.

– Y también lamento haberte preocupado. Pero estoy bien. No estoy muy seguro de qué es ese algo diferente pero… tal vez no sea tan malo –murmuró bajando la mirada para encontrar sus dedos entrelazados– Miku-san –dijo de pronto mientras la chica asentía esperando que siguiera– ¿alguna vez te has enamorado? –preguntó, aunque parecía hablar para si mismo.

Miku se alejó un poco soltando sus manos.

– No –dijo con una sonrisa que cualquiera vería como falsa– mis fans son lo más importante que tengo –dijo juntando sus dedos cerca de su rostro en un gesto ensayado– no los cambiaría por nada.

Len aceptó lo escuchado recordando que de todos los Vocaloid, Miku era la única que tenía prohibido cualquier relación amistosa, romántica o de cualquier tipo "especial" con otros. Ella era el centro de Crypton y debía tener una imagen perfecta respaldada por los otros Vocaloid. Podía sonar algo presuntuoso pero debía ser muy difícil. Por un momento Len se arrepintió de haber preguntado algo tan personal, pero Miku se repuso volviendo a adoptar un gesto ajeno a su personaje.

– Pienso que debe ser genial enamorarse –murmuró cruzando las manos tras su espalda sin mirar a Len– supongo que debe empezar siendo solo amistad. Dos personas que se conozcan tanto, que llegan a ser tan cercanas… conviviendo juntas, compartiendo gustos, peleando de vez en cuando… Si después de mantener un sentimiento tan fuerte termina convirtiéndose en algo más, sería normal tener miedo –se giró para mirar a Len. El rubio le sostuvo el gesto sintiendo que la respuesta que buscaba finalmente estaba llegando– si surge ese miedo debe ser porque el sentimiento es verdadero, ¿no lo crees?

Es cierto.

Eso era exactamente lo que había sentido. Miedo de perder la amistad que tenían, pero también miedo por aceptar que lo que sentían cambiara. Que el cambio fuera malo y terminara separándolos. Len había sentido ese miedo desde hacía mucho tiempo, pero no lo había notado. Pensó que quien estaba actuando raro era Kaito, sin notar sus propias reacciones. Finalmente, su último temor era que sus sentimientos no fueran iguales, que resultaran insuficientes…

Pero… no lo eran.

Por mucho tiempo, sin darse cuenta, sin poder darle un nombre a lo que sentía…

Estaba enamorado de Kaito.

Saberlo, aceptarlo, se reflejó en su rostro con una expresión llena de calma, su sonrisa apenas era visible pero sus ojos irradiaban un brillo diferente. Por un momento sintió que podía comprender la curiosidad de Kaito hacia él, porque ahora él mismo la sentía. Solo podía preguntarse qué se sentiría besarlo.

Los sentimientos de Len se reflejaron con tal intensidad que Miku sintió sus mejillas enrojecer. Len ya no la mirada, pero el punto en el vacío que ahora tenía su atención le permitió ver aquel enorme cambio en su gesto. Algo tan fuerte y tan puro que agitó su corazón. Lo miró durante un largo momento antes de sonreír.

Del otro lado del salón, Lola finalmente dejo su celular para mirar la hora. El descanso había terminado pero no tuvo oportunidad de pedir que se reunieran cuando vio a Rin pasando a su lado, demasiado rápido para no tomarlo en cuenta. La vio casi correr hasta llegar junto a Len y saltar sobre su espalda.

– Aquí pasa algo muy extraño –murmuró Rin desde el hombro de Len mirando con los ojos entrecerrados a Miku.

– ¡Rin-Rin! –soltó Miku al instante estirando los brazos para acercarse, pero Rin levantó la mano frente a ella sin soltar a Len.

– Espera un momento, Miku-san –dijo cambiando su expresión por una fingida mueca de llanto– ¿acaso estás intentado alejar a Len de mí?

– ¿Qué…? –Len trató de intervenir pero los nervios de Miku se dispararon agitando las manos mientras hablaba.

– ¡Claro que no! –soltó la Vocaloid apurándose a tomar la mano de Rin que estaba sobre el pecho de Len– lo siento, no era esa mi intención, solo pensé que podía ayudarlo, Len-Len parecía deprimido y creí que…

– ¡Espera! ¿Significa que ya no estás deprimido? –Rin se giró un poco para mirar a su hermano quien ya tenía una tensa mueca por semejante mala actuación de Rin y Miku.

– No, ya no. Y creo que deberíamos empezar la práctica –dijo al fin, alejando a Rin tan delicadamente como le fue posible.

– ¡No, eso no! Ahora quiero saber qué paso, ¿ya no estás peleado con Kaito?

– ¿Lo estabas? –preguntó Miku fingiendo inocencia. Lola llegó a su lado ensanchando su sonrisa esperando ver el ataque de nervios de Len– creí que solo estabas preocupado porque no tenían tiempo suficiente para una cita.

– Y yo creí que Kaito estaba celoso por Gakupo y se había enojado con Len –murmuró Lola. Una curiosa venita había empezado a palpitar sobre la frente de Len mientras miraba a cada una de las Vocaloid.

– En serio, ¿de dónde se inventan tantas ideas? Deje de leer los comentarios de las fans para evitar esto y siguen con el mismo asunto.

– ¿Qué puedo decirte? Son la parejita más votada de los últimos días.

– Y la única que es verdadera –dijo Rin imitando el tono serio de Lola.

– Yo escuché de Gumi-san que van a casarse –dijo Miku.

– ¿Ahora si van a casarse? –preguntó Lola como si fuera un mal chiste.

– ¿Casarme con Kaito? –murmuró Len mirando hacia el techo como si la respuesta estuviera en ese punto.

Las tres lo observaron en silencio a la espera de las típicas reacciones que Len había tenido los últimos días y que en ese momento nunca llegaron, pero eso no evitó que el ambiente se tornara tenso.

Mientras Miku y Lola esperaban algún tipo de evasión al tema, Rin miró a su hermano con más calma. Por un momento no pudo evitar recordar cómo había empezado todo ese asunto, algo que en un principio ella encontró divertido y que ahora había dado tantos cambios, pasando por el dolor de su hermano hasta llegar a ese momento donde ahora, una parte de ella dolía. El saber que había un pedazo del corazón de Len que no le pertenecía. Sabía que su hermano la quería tanto como ella a él pero esa parte especial a la que no podía llegar ahora le pertenecía a Kaito. Resultaba un poco molesto saber que tenía que compartir a su querido reflejo con alguien más.

Y aunque sabía que en parte ella misma había propiciado la situación actual, también era cierto que en su momento no lo pensó. Cuando decidió que Len estaba enamorado no se detuvo a pensar en que de algún modo, lo perdería.

Suspiró profundamente mientras sus ojos se encontraban con los de Len, lo vio sonreír con cierta malicia infantil antes de mirar a las otras Vocaloid.

– Aún no me lo ha pedido –dijo finalmente sonriendo con toda inocencia.

Y al segundo siguiente tuvo que cubrirse los oídos ante los intensos y repetitivos chillidos de las Vocaloid, que se escucharon más allá de las paredes de esa habitación.

Si. Siempre eran divertidas las bromas entre Vocaloids, porque no lastimaban a nadie y los ayudaban a distraerse con inofensivos juegos.

Aunque de vez en cuando llegaba a mezclarse una verdad entre tantas bromas.

Len sonrió agradeciendo la euforia de las Vocaloid que les impidieron ver el intenso rubor que cubría sus mejillas. Sentía su corazón latiendo con demasiada fuerza y el calor que surgía de su pecho llenando su rostro. Tenía ganas de salir corriendo pero solo para ver la expresión de Kaito cuando le dijera lo que sentía. Aquello bastaba para iluminar su mirada y sin poder evitarlo empezó a reír en medio del alboroto de las chicas.

Continuará…


Notas de la autora: XD y ahora me siento tan eufórica como ese trío je, lo sé, lo sé, parece que a este capítulo le faltó algo (ejem, Kaito) pero es que tenía que darle su espacio a Len, ahora si ya puede tomar una buena decisión y la veremos en el próximo capítulo. Contando con que ahora no sea Kaito el que se resista…

Mmm… respondo reviews:

Guest: No sé si tomar tu comentario como algo malo o todo lo contrario . juro que mis intenciones no eran malas. ¿Me creerías si te digo que inicialmente esto iba a ser una historia inocente sin ninguna escena fuerte? Supongo que no, pero la prueba esta en que no habrá "momentos fuertes" hasta el final, ¿qué tal eso? Personalmente escribo más por el puro gusto que por estar fomentando escenas subidas de tono =D Saludos y gracias por tu review.

Arya107: ¡Pobre Len! Si, ya le tocaba un ratito de dolor, ahora también le tocara sufrir la respuesta de Kaito =P Gracias por seguirme y por supuesto no dejaré la historia, que por cierto, ya casi termina =D

Nos vamos acercando cada vez más al final . y mientras yo me emociono, espero que sigan dejando sus comentarios.

¡Besos!

Yui-chan

"Suki, kirai" – Project Diva – Version Len, Rin