Amarillo Turquesa
Décimo Quinta Voz
Magical Mirai
-primera parte-
"En esta noche de tristeza y fría soledad,
en busca de las palabras desconocidas…"
En medio del enorme recinto que representaba la Arena de Yokohama, el montaje para el Magical Mirai había sido terminado. Cubriendo la zona destinada al escenario principal por tres grandes pantallas alineadas para formar una sola. A derecha e izquierda había dos pantallas más, un poco más pequeñas donde se transmitirían las imágenes de la cámara principal. En el centro, enmarcada por varias series de luces estaba el espacio donde aparecerían los Vocaloid, y un poco más arriba, en segundo plano la zona de los instrumentos.
El equipo técnico ajustaba los últimos detalles mientras Miku bailaba en medio del escenario bajo el ritmo de "Shinkai Shoujo". Su voz se mantenía firme siendo la séptima canción planeada para el repertorio de veinticuatro canciones, de las que ella interpretaría la mayoría de un concierto pensado en su sexto aniversario.
Siendo el ensayo final, lo normal sería que todos los Vocaloid que actuarían estuvieran presentes tras escenario a espera de su turno para cantar pero siendo quienes eran, solo Luka estaba en su sitio esperando mientras miraba la actuación de Miku.
Len, Rin y Meiko esperaban sentados en diferentes puntos del amplio espacio destinado al público, lanzando gritos que se escuchaban gracias al efecto eco del lugar vacío. A diferencia de Kaito, quien no estaba cerca; Lola, Leon y Miriam observaban desde primera fila asegurándose de que todo estuviera en orden. De vez en cuando hacían algún comentario a los técnicos de sonido o luz para hacer ajustes, y entre canciones daban algún comentario hacia Miku, quien hasta el momento era la única que había cantado.
Estaban lo suficientemente preparados para el concierto del día siguiente y su exceso de confianza era una las principales características de los Vocaloid. Algo que rozaba lo molesto pero que era imposible discutir.
Rin y Len estaban sentados en la parte alta de los asientos justo al frente del escenario. Desde ese lugar, Rin se esforzaba por gritar para que Miku la escuchara, totalmente inmersa en su papel de fan, gritaba y lanzaba chillidos ovacionando a la Vocaloid. Más de una vez se había levantado de su asiento, saltando peligrosamente cerca de la orilla antes de que Len tirara de ella para evitar que se accidentara.
Pero justo en ese momento el rubio dejo de ponerle atención para mirar la pantalla parpadeante de su celular. El menor de los Kagamine se sumergió rápidamente en la lectura del mensaje que acababa de recibir.
– ¿Quién es? ¿Quién es? –preguntó Rin un momento después mirando a su hermano responder el mensaje.
– Gakupo –dijo sin darle importancia, presionó la tecla de "envío" y se giró a mirar a Rin.
– ¿No estarás siéndole infiel a Kaito, cierto?
La seriedad de su pregunta bien pudo hacer reír a Len pero éste se limitó a negar con la cabeza, aunque no para responder la pregunta.
– No, descuida. Es imposible serle infiel a alguien a quien no le he prometido fidelidad –dijo sonriendo aunque su tono denotaba ironía.
– ¿Aún no le has dicho? –chilló lo suficiente para ser escuchada en todo el palco pero la voz de Miku era tan alta que les impidió una bochornosa disculpa por interrumpir.
– No, pero estoy seguro de que si estuviera cerca ya se hubiera enterado por ti –dijo golpeando ligeramente la cabeza de Rin cuando se acercó para sentarse a su lado.
– Lo siento…
– Olvídalo –suspiró mirando a Miku cantar el último coro mientras su mirada se apagaba apesar de la sonrisa que se esforzaba por mantener– pero no sé que hacer. He intentado hablar con él desde hace días pero cada vez que lo encuentro huye de mí –sus palabras tenían un tono entre molesto y preocupado pero no alejo su atención del escenario, respondiendo el saludo a Miku. La chica se había girado hacia ellos cantando mientras los saludaba, antes de girarse para mirar a Meiko. En la parte trasera del escenario pudo ver a Luka asomándose, según el itinerario, ella seguía.
– Supongo que tendrás que esforzarte un poco más.
Len la miró de reojo apenas un momento antes de volver su atención al frente, sin entender.
– ¡Luka-chan! –gritó Meiko con todas sus fuerzas interrumpiendo el ritmo de la banda cuando Miku terminó su canción. Todas las miradas se giraron hacia ella, desde su posición, casi colgando de los asientos se mostraba en una pose un tanto comprometedora, pero eso no pareció importarle, aún así logró su objetivo, avergonzando a Luka lo suficiente para que se quedara a medio camino de su entrada.
Entonces Rin la secundó, empezando a gritar como si la estrella de la noche fuera Luka y al final, Miku tuvo que intervenir casi empujando a la pelirosa para que se situara a mitad del escenario, solo un momento después notó que no llevaba el micrófono. Y los gritos eufóricos de las improvisadas fans volvieron a surgir.
Sin poder evitarlo Len empezó a reírse sin notar la mirada aliviada de su hermana.
En la primera fila, Leon se abstuvo de hacer algún comentario pero ya podía sentir la vena en su frente aumentando la tensión. Miriam lo miró de reojo conteniendo su propio nerviosismo con una mano sobre su frente y Lola había empezado a gritar uniéndose al barullo. Por un momento la banda perdió el ritmo y tardó en sincronizarse con Luka pero finalmente pudieron empezar "Hello, worker".
– Algún día deberían hacer un concierto con Luka-san como principal –dijo Rin dejándose caer de nuevo en su asiento.
– Ustedes un día le van a provocar un ataque de histeria –dijo Len mirando la concentración de Luka. Contrario a su personalidad tímida, en cuanto se situaba en el escenario se dejaba llevar por completo entre la música y las canciones. Bailaba de un lado a otro del escenario aclamada por los aplausos de Miku, detrás del escenario y de Meiko quien había empezado a reclamar la apatía de "la primera fila".
– Luego me disculparé –dijo Rin entre risas– pero tú –continuo apuntando a su hermano con un dedo– tienes que adelantarte un paso a las acciones de Kaito. Creo que lo conoces lo suficiente para poder hacerlo, ¿cierto?
– Sabía que dirías algo como eso –suspiró deslizándose un poco en el asiento hasta que pudo apoyar la cabeza sobre el respaldo mirando el techo– pero no me agrada. Si empiezo a seguir tus locas ideas voy a terminar gritándole lo que siento a mitad del concierto.
– Esa era una de mis ideas –dijo frunciendo el ceño– aunque era de las últimas, se supone que debes torturarlo un poco con un acoso desmedido y…
– ¡Olvídalo! –gritó con miedo levantándose de un salto– deja de llenar mi cabeza con ideas extrañas –se cubrió los oídos con las manos alejándose para bajar del palco.
Rin sonrió siguiéndolo con la mirada, Luka casi terminaba su canción y la que seguía era el dueto entre Kaito y Len, pero el peliazul aún no estaba a la vista. Se inclinó un poco buscándolo entre los asientos, pero era obvio que no estaba ahí. Suspiró conteniendo el impulso de ir a buscarlo para traerlo a la fuerza si era necesario y cuando giró su vista a la planta baja donde Len ya casi llegaba al escenario, no pudo evitar enojarse. Ver aquella expresión desolada que su gemelo tanto quería cubrir sonriendo como si todo estuviera bien la molestaba y deprimía a partes iguales. Y solo aumentaba las ansias asesinas contra cierto adicto al helado.
Luka terminó su canción girando sobre si un poco mientras la música disminuía hasta que se detuvo. Miku y Meiko se encargaron de los aplausos y luego de una pequeña pausa, Luka giró para salir del escenario. La siguiente canción empezó pero ni Kaito ni Len aparecieron, entonces los miembros de la banda se detuvieron esperando alguna señal y de pronto Len salió del lado izquierdo dirigiéndose a Leon.
– Creo que tenemos un pequeño problema –dijo sonriendo mientras alborotaba su cabello.
– Eso veo –siseo el rubio mayor mirando de reojo la expresión vacía de Miriam– acepte su absurda idea de ensayar por separado porque prometieron presentarse al ensayo general, pero…
– Lo sé, lo sé –Miriam lo detuvo agitando las manos con molestia– no es mi culpa que este actuando como un niño.
– ¡¿Qué pasa con esa música?! –gritó Meiko agitando su mano, apesar de sus palabras estaba haciendo un gran esfuerzo por no reír– ¡No pague tanto para esto! –en ese momento fue Lola quien empezó a reír sin poder evitarlo bajo la mirada aterrada de Miriam. Leon no miró a ninguna pero notó el momento en que Rin apareció del otro lado del escenario, donde debería estar Kaito.
– ¡Yo puedo hacerlo! –gritó Rin y sin esperar respuesta se giró hacia Len– rápido, ven –murmuró agitando su mano.
Len estaba consciente de que su hermana no se sabía la canción pero le siguió el juego acercándose al punto donde empezaba la coreografía, se colocó de espaldas al mismo tiempo que Rin, y tomando aquello como la señal que esperaban, la banda empezó de nuevo. Len inició la canción un momento antes de que Rin lo siguiera, pero apenas terminaron la primera estrofa en coro y tras decir la siguiente línea, Len se giró para mirar a Rin, quien tenía su vista en el techo como si esperara que la letra apareciera frente a sus ojos.
Desde ese lugar ambos pudieron ver a Leon golpearse la frente y la música se detuvo por segunda vez. Esta vez fue Len quien hizo un gran esfuerzo por no soltar la carcajada.
– Leon –llamó dando un ligero carraspeo, solo para controlarse– si es necesario, puedo cantar solo. Es una canción nueva así que nadie notara que era originalmente un dueto.
Leon lo miró notando, por primera vez, aquel gesto apagado en la mirada de Len, que curiosamente más de uno en Crypton ya había visto. Pero desechó la idea pensando que lo estaba imaginando, no era normal en el rubio ese tipo de reacción, así que no lo consideró posible. Se enfocó en el problema, aceptando la propuesta de Len apenas un segundo antes de desecharla, aunque era cierto que podía cantar solo, tendrían que hacer ajustes a los tiempos de la música y algunos cambios a la letra. El concierto era al día siguiente, así que la idea era imposible. La mejor opción sería quitarla del repertorio o dejar que Len cantara alguna otra.
– ¡Yo puedo cantar con él! –insistió Rin aferrándose al brazo de su hermano con una mirada acuosa que era difícil creer que fuera actuada.
– ¡O podemos cantarla todos! –gritó Meiko dando saltos en su lugar, de nuevo parecía un gesto intencional– aunque yo no me la sé –dijo recordando lo obvio– ¡puedo hacer el coro!
– ¡Yo si me la sé! –saltó Miku apareciendo detrás del escenario, aferrándose al brazo libre de Len– podemos cantar juntos –se inclinó para sonreír al rubio pero entonces noto que su mirada parecía un tanto ausente. Otra vez. Mirando un poco más allá encontró una expresión parecida en Rin, y aquello fue suficiente.
Se separó un poco de Len situándose detrás de los gemelos, tosió un par de veces para llamar su atención y aunque no lo consiguió, cerró los ojos un momento y respiró profundamente antes de empezar a cantar "Shake it!".
En esta noche de tristeza y fría soledad, en busca de las palabras desconocidas…
Los gemelos miraron detrás mientras Miku seguía la coreografía ensayada, y tras terminar la primera estrofa extendió las manos a los lados pidiendo que la siguieran. Ninguno reaccionó, ni los gemelos, ni la banda detrás de ellos, pero Miku siguió la canción, dejando que el espacio donde Rin y Len improvisarían continuara y solo después de ese lapso, la rubia reaccionó moviendo sus pies solo siguiendo el ritmo de Miku. Cuando la letra llegó al cambio de pasos, Rin se acercó a ella sin perder el ritmo.
La banda ya había perdido mucho tiempo para integrarse pero cuando lo lograron, Len se dio por vencido y las siguió justo en el momento en que los tres debían alinearse al centro del escenario.
Meiko retomó sus gritos eufóricos y Luka empezó a aplaudir, aún detrás del escenario. Miriam y Lola dejaron pasar el improvisado momento pero fue Leon quien no dejo de seguir a Len.
Aún estaba molesto contra Kaito. Pero desde hacía semanas no le paso desapercibida la extraña actitud de Kaito hacia Len y viceversa. Como todos en Crypton, había escuchado los rumores sobre ellos y realmente no le importaron hasta que notó lo mucho que afectaba el desempeño de ambos. Ahora entendía que había más verdad en esos rumores de lo que ninguno de los involucrados diría.
Por eso casi había apostado a que ambos se desaparecerían antes del concierto. Por suerte, solo uno faltaba, pero saberlo no evitaba que le molestara y tampoco que Kaito recibiría un merecido castigo, pero viendo la situación actual ya empezaba a considerar la posibilidad de que Len ocupara el tiempo de esa canción con alguna propia.
El problema era que ahora Len se veía tan desconectado como había visto a Kaito días atrás.
En apariencia, trabajaban y hacían lo que se les pedía, pero su ánimo estaba tan muerto que poco a poco se veía reflejado. De momento, Len sería capaz de terminar el concierto pero si no arreglaban sus problemas… Leon de nuevo podría apostar por el resultado.
Suspiró bajo la mirada preocupada de Miriam. Por un momento consideró la posibilidad de buscar a Kaito solo para encerrarlo en una habitación con Len y prohibirles salir hasta que arreglaran lo que fuera que estuviera mal.
– ¿Te imaginas? –preguntó Lola como si hablara consigo misma pero miró de reojo a Leon cuando llamó su atención. El rubio no se inmuto pero le devolvió la sutil mirada.
– ¿Qué cosa?
– Si alguno de los Vocaloid se enamora… –dejo sus palabras en el aire esperando que los otros dos lo entendieran y al mismo tiempo tratando de evitar que una sonrisa la traicionara. Hizo exagerados ademanes con las manos como si intentara atrapar a los Vocaloid en el escenario– podríamos usar la idea. Los fans se volverían locos si los convencemos de alguna especie de romance mágico y…
– ¿De qué hablas? –interrumpió Miriam, mirándola con una expresión indescifrable. No era un tema nuevo y si sucediera no sería la primera pareja entre Vocaloid que surgiera.
– No lo sé –dijo luego de una incómoda pausa, mirándolos con inocencia– solo imaginaba.
Con la mano cerrada en puño sobre los labios, Leon la miró de reojo, esperando que borrara la sonrisa de su rostro y retomara el tema pero finalmente volvió su atención al frente, mientras la canción terminaba y los tres en el escenario ocupaban la posición final. De nuevo se fijo en Len sintiendo cierta inquietud por aquella sonrisa forzada en su rostro. Aquel gesto engañaría a cualquiera, excepto a quienes lo conocían. De momento, tendría que ser suficiente y debería aprovecharlo mientras durara.
– Len –llamó de nuevo en cuanto la canción terminó, aún así los tres lo miraron– por si acaso, te quedarás al final para ajustar "FIre Flower". Si Kaito no se presenta, cantarás solo.
Len asintió bajando del escenario seguido por Rin.
– Por ahora continuaremos con "Weekender girl"…
– ¡Un momento! –saltó Meiko que ya había llegado junto a Leon– no me esforcé tanto con mi canción para que ahora no pueda ni ensayarla.
– ¿La canción que llevas cantando desde hace años? –dijo Rin acercándose a Meiko solo para encontrarse en un fingido duelo de miradas.
Y mientras ellas empezaban su acostumbrada sátira, Len permitió que su mirada vagara, primero entre los Vocaloid para terminar dando un breve vistazo a las filas de asientos.
Obviamente Kaito no estaba ahí.
Cuando volvió a mirar a Rin, sus ojos apenas se conectaron un segundo antes de que la rubia retomara su pelea con Meiko, pero aquel gesto fue suficiente para que Len notara lo poco que podía ocultar sus propios sentimientos.
El extraño gesto que Miku acababa de tener era otra muestra de su descuido. Aunque se esforzara por mantener su ánimo, no podía evitar que sus preocupaciones se reflejaran y que empezara a preocupar a quienes lo rodeaban.
Quería ver a Kaito.
Era tan simple como eso, y tan complicado como su creciente temor ante su ausencia. Se sentía culpable por no haber dado una respuesta en el momento correcto y ahora temía que Kaito escapaba de él porque quería renunciar a lo que sentía. Imaginarlo dolía y aumentaba su preocupación.
Pensarlo solo lo empeoraba.
Cuando volvió a centrarse en su alrededor, Meiko ya estaba sobre el escenario, acompañada por las luces y la banda que daban un toque único a su versión de "Piano×Forte×Scandal". Fue en ese momento que notó una sombra detrás del escenario. Apenas un vistazo a la silueta alta lo obligó a moverse, casi por inercia. Entre los gritos de Miku y Rin pudo escabullirse caminando despacio entre los asientos para darle la vuelta al escenario.
Eso no evito que Leon lo siguiera con la mirada pero no intentó detenerlo.
Len atravesó varias hileras de sillas antes de llegar a un costado del escenario, siempre mirando el espacio donde había visto aquel inconfundible cabello. Sabía que no se equivocaba, era la única persona capaz de agitar su corazón de ese modo. Así que opto por seguir esa intuición que lo llevó al pasillo que conectaba el escenario con los camerinos. Pero no tuvo que seguir ese camino cuando vio a Kaito, deambulando en sentido contrario, hacia donde estaba el equipo de sonido.
Se detuvo un momento sintiendo el fuerte latido de su corazón mientras mantenía su mirada fija en el lento andar de Kaito quien aún no había notado que lo seguía pero casi podía apostar que su corazón lo delataría. Cerró los ojos un momento llevándose una mano al pecho en un intento por tranquilizarse. Se había tomado tanto tiempo pensando en qué diría, luego de aceptar sus sentimientos, que incluso lo había "ensayado" y justo en ese momento su mente se había quedado en blanco.
– Kaito –llamó en cuanto abrió los ojos notando que el peliazul ya estaba más lejos. Aún así logró detenerlo– llevo días tratando de hablar contigo –gritó lo primero que le vino a la mente cuando ya estaba caminando hacia el mayor. Por un momento ignoró su expresión de pánico que enseguida despertó sus temores.
– Lo siento –sonrió forzándose a mantener la calma– no era mi intención…. –pero no pudo terminar su frase, en cuanto notó la cercanía de Len levantó una mano deteniéndolo al mismo tiempo que retrocedía. Y estuvo a punto de flaquear al ver la expresión dolida del menor pero sabía que era necesario. La única manera de no lastimarlo era esa. Tratar de fingir que nunca había dicho nada y convencerse de olvidarlo.
– ¿Qué estás haciendo? –dijo Len mordiéndose el labio, conteniendo el impulso de golpearlo.
Pero Kaito no cedió. Mantuvo su mano en alto sin poder pensar qué decir o hacer. Durante los últimos días se había obligado a si mismo a alejarse de Len solo porque al parecer su confesión había empeorado su propia situación. Antes de decirle a Len lo que sentía podía lidiar con ello conformándose con mirarlo o solo estar cerca. Pero últimamente sentía que sus bajos instintos lo traicionarían. Apenas lo veía y sentía un impulso cada vez más fuerte de saltarle encima, su propia mente lo traicionaba creando escenarios bastante intensos, que no debería siquiera imaginar.
Justo en ese momento, tener tan cerca el objeto de su deseo estaba poniendo a prueba toda la resistencia que ya no tenía.
– No voy a ser tan egoísta para decir que es lo mejor para ambos, porque solo es por tu bien –dijo bajando su brazo pero retrocediendo un par de pasos más– créeme –continuo, hablando un poco más alto cuando Len intentó acercarse– si estás cerca de mí podría ocurrir algo… que no te agradara. No quiero lastimarte… –más. Murmuró notando que su voz se perdía.
Len lo observó en silencio apretando los puños sin notarlo.
Si eso era lo que querías nunca debiste decir nada.
Una curiosa vocecita infantil saltó dentro de su mente pero no era lo que realmente pensaba. Porque si Kaito nunca le hubiera dicho nada, él jamás habría sabido lo importante que era el peliazul. Bajó un poco la cabeza dejando que su flequillo cubriera sus ojos y se contuvo para que una sonrisa no lo traicionara. La parte más racional de si mismo debía aceptar que se merecía aquella reacción de Kaito. Al parecer ahora era su turno de aceptar un comentario tan inocente y molesto como ese. Claro que saberlo no significaba que se iba a quedar tan tranquilo.
Finalmente su curiosidad innata por saber que cosa tan mala podía hacerle Kaito, lo convenció de intentar acercarse una vez más.
Esta vez Kaito parecía lo bastante perdido en si mismo como para no notar la amenaza.
– ¿Estás seguro? –preguntó Len hablando con un tono suave. Solo con eso pudo llamar la atención de Kaito pero fue su mano sobre la mejilla del mayor lo que disparó las alarmas de éste.
De pronto, Kaito se encontró con la intensa mirada de Len agitando su corazón y despertando algo dentro de si que normalmente solo reaccionaba en sus sueños. Sentía que estaba temblando pero no podía apartar su mirada, ni siquiera moverse.
– Len, por favor… –murmuró inquieto en cuanto pudo encontrar su voz, cerrando los ojos como la única vía de escape que encontró. Aún así el calor que surgía de aquel simple gesto sobre su rostro no desaparecía.
No estaba muy seguro de lo que ocurría, había algo diferente en Len, sino lo conociera pensaría que era pura actuación, pero había algo nuevo en sus ojos que le resultó inquietante. Casi podría apostar a que era inconsciente de la forma seductora con que estaba actuando. Tantos años siendo obligado a aprender un tema que en realidad no entendía para que finalmente lo usara en una situación que para él resultaba todo un reto a su resistencia.
– No lo hagas… –dijo Kaito finalmente cuando lo que consideró una buena explicación surgió en su mente. No quería escuchar nada acerca de seguir siendo amigos. No soportaría que Len pusiera en palabras su mayor temor.
– Kaito…
Len sonrió sin poder contenerse. Resultaba muy estimulante ver a Kaito tan desestabilizado, cuando normalmente podía ser egocéntrico y seductor. Quería creer que no todo estaba perdido, que la confesión de Kaito no había sido algo pasajero como, al parecer, eran todas sus relaciones. Porque para él si había resultado verdadero, ahora podía sentirlo con más fuerza. Su corazón latiendo con una agradable agitación, su curiosidad despertando como nunca antes lo había sentido.
Apenas un momento atrás se había preguntado qué se sentiría besarlo, y ahora que lo tenía tan cerca la pregunta parecía una necesidad. Vio a Kaito cerrar los ojos mientras llevaba su propia mano sobre la que él tenía en su mejilla. Por un momento pensó que volvería a alejarlo pero solo presionó su mano con cierta fuerza, como si luchara contra si mismo.
En medio de sus agitadas emociones también pudo sentir algo de culpa. Lo que Kaito sentía por él debía ser lo suficientemente grande como para que su rechazo resultara tan doloroso.
Kaito estaba haciendo un gran esfuerzo por encontrar su voz o alguna fuerza para que sus piernas se movieran y al menos pudiera huir. No sería lo más adecuado pero al menos evitaría que sus instintos le ganaran a su cerebro. Tantas veces había soñado con tener a Len así de cerca, que sus ojos lo miraran justo como en ese momento, que no pudo soportar el verlo. No quería hacerse la idea equivocada y que sin pensarlo saltara sobre él cumpliendo lo que hasta ahora solo eran fantasías, demasiado eróticas, pero que no deberían salir de su mente.
Mientras posaba su mano sobre la de Len, suspiró con cierto cansancio. Lo quería. En todo el sentido de la palabra y al parecer el sentimiento era lo suficientemente grande para reprimir cualquier forma de lastimarlo. Sentía su corazón golpeando con fuerza, casi dolorosamente pero al menos ya sentía que su mente ganaba la batalla.
Cuando volvió a abrir los ojos, aquella intensa mirada en Len seguía igual, pero su rostro estaba demasiado cerca.
– Kaito… –suspiró Len cuando consiguió acercarse lo suficiente para que el peliazul enfocara su mirada en él– yo…
– ¡Kaito!
El intenso grito alejó a ambos de la suave atmósfera que habían creado, al instante lo reconocieron y aunque para Kaito tuvo cierto alivio, también se sentía irritado, a diferencia de Len, quien no se molesto en ocultarlo. El rubio no se alejó demasiado de él pero si lo suficiente para que Leon, del otro lado del pasillo, notara que acababa de cometer una imprudencia.
Leon había dejado el ensayo a cargo de Miriam cuando la actuación de Meiko terminó y no hubo señales de Len. Se aseguró de que nadie lo siguiera antes de recorrer los pasillos detrás del escenario y casi por casualidad ver a Kaito, en medio de uno de los salones donde dejaban parte del equipo de sonido. Pensó que lo había encontrado solo cuando lo llamó pero en cuanto vio a Len supo que no habría forma de remediar la incómoda intrusión. Peor aún, estaba soportando las miradas molestas de los Vocaloid.
Pero se suponía que él debía estar enojado. Carraspeo acercándose a ellos. Realmente había pensado darles la oportunidad de arreglar sus problemas, pero nunca imaginó que la repentina ausencia de Len había sido con la intención de encontrarse con Kaito. Y ahora eso ya no importaba, al menos parecía que ya volvían a hablarse.
– Eres bastante inoportuno –dijo Len en un tono que por un momento pareció surgir de Rin.
– Si, lo sé –respondió Leon agitando la mano para quitarle importancia– estuve escuchando a escondidas y esperé el momento oportuno para verme más molesto.
Y consiguió lo que quería, el rostro de Len se coloreo de un intenso rojo que lo obligó a desviar la mirada y perder por completo su intención de pelear.
Kaito, por el contrario podía ver la mentira que Leon no se molestó en disimular. Le dedicó una sonrisa cansada antes de apoyar la mano sobre el cabello de Len.
– Calma –dijo frotando el cabello rubio, disfrutando de la sensación eléctrica que lo recorrió, sin notar que el color no bajaba de las mejillas de Len– solo esta bromeando.
– Pero supongo que ya no tengo de que preocuparme –continuo Leon mirando de uno a otro– arreglaron sus problemas.
– Si, claro… –Len había intentado pensar en el modo más rápido de zafarse del asunto cuando otra idea llegó a su mente. De nuevo la parte de Rin que él había aprendido surgía sin poder evitarlo– pero Kaito no estará mañana en el concierto. Y yo tampoco –aunque un comentario como ese debía ser una mala noticia, mantuvo su sonrisa infantil adornada con cierta malicia, ante la expresión peligrosamente seria de Leon.
Kaito aceptó seguirle la broma, solo porque al parecer se había perdido de algo importante cuando "desapareció". Aun así el aura asesina de Leon, como siempre lo intimidó y cuando miró de reojo a Len supo que su fachada retadora era solo eso.
– Y supongo que no te importara decirme el por qué.
– Nop –dijo Len cruzando los brazos sobre su pecho– en realidad olvidé la razón cuando llegaste.
Confirmado. Aquello solo era un berrinche de uno de los Vocaloid más jóvenes del equipo. Leon lo miró largamente esperando que cediera a la presión pero al final fue él quien dejo ir su furia aceptando que él mismo se había comportado de ese modo antes de convertirse en tutor. Siempre era divertido fastidiar a los Vocaloid veteranos. Aunque al parecer, Len había olvidado ese pequeño detalle.
Fue su turno para cruzar los brazos mirando de uno a otro como si los hubiera atrapado en una mentira y esperara que alguno se delatara con un gesto.
– De acuerdo –dijo finalmente sorprendiendo a ambos, ninguno se molestó en disimular su gesto y Leon tuvo que hacer un doble esfuerzo para no reír– Kaito puede faltar al concierto. Y si tú quieres, puedes seguirlo. Pero, –interrumpió deteniendo la euforia de Len en un punto donde empezó a bajar– si ambos no se presentan mañana, quitaré a Rin de la plantilla.
– Eso es lo más egoísta que te he escuchado decir –siseo Len aunque su expresión seguía siendo demasiado infantil para creer que hablaba en serio. Mientras se daba la vuelta para alejarse del lugar se permitió sonreír como hacía ya un tiempo no podía, con toda la tranquilidad y sinceridad que lo caracterizaba pero ni Kaito ni Leon lo vieron– ¡está bien! –gritó agitando la mano sin voltear mientras se alejaba– ¡pero si mañana algo explota en mitad del escenario, no me culpes!
– ¡Solo asegúrate de estar lejos de la línea de fuego! –respondió Leon alzando la voz lo suficiente para que la pequeña silueta de Len, que ya estaba bastante lejos, lo escuchara. Suspiró con una mueca irónica reconociendo que al fin, el ambiente entre ellos parecía mejorar. Se giró para mirar a Kaito pero éste mantenía su atención en algún punto lejos por donde Len había salido– ¿Con todo y ese extraño carácter te enamoraste de él? –preguntó logrando la atención de Kaito, quien lo miró con una mezcla entre sorpresa y pánico. Le sostuvo el gesto con toda seriedad hasta que el peliazul pareció recapacitar su propia actitud– debes tener mucho valor –sonrió girando para volver al escenario principal.
En cuanto terminara el concierto, habrían varios cambios inesperados. Y eran ese tipo de problemas lo que más divertían a Leon. Ya sentía su inspiración llenando de ideas su cabeza. En cuanto volvieran a Crypton, Kaito y Len pagarían todos los problemas ocasionados con una doble jornada de trabajo. Eso era tan estimulante…
Kaito ni siquiera se molestó en seguir a Leon, permaneció en su lugar mirando el lado contrario del corredor, y en seguida se enfocó en su mano. La misma con la que había tomado la de Len. Recordó el torrente de emociones que el rubio había despertado en él apenas un momento atrás. Había sido tan agradable y tan aterrador, por ilógico que pareciera.
Ahora solo podía pensar en ver a Len. Ahora más que nunca quería saber su respuesta. No quería que su mente lo engañara con todo lo que acababa de suceder y que se creara falsas ilusiones. Quería escucharlo de Len. Si lo que pensaba era verdad, quería saberlo.
Y sino…
Tendría que convencerlo.
Por primera vez, estaba dispuesto a luchar por él, sin importar lo que tuviera que hacer.
Continuará…
Notas de la autora: Y por fin el mundo se volvió rosa XD jaja, hay que aceptar que este capítulo fue muy tierno, y es el preludio a un par de cosas; primero, la escena que tod s estaban esperando (creo .) y segundo, el final de esta bonita historia. Sip, el próximo capítulo será el último pero aún quiero hacer un epílogo. No lo olviden, prometo que será un buen epílogo ;)
Guest: Gracias por tu review. Este par aún no resuelven del todo su situación, pero al menos ya van encaminándose por el mismo canal XD Saludos!
Gracias por seguirme. Besos,
Yui-chan
"Shake it" – Project Diva – Version Miku, Len, Rin
