Amarillo Turquesa
Décimo Sexta Voz
Magical Mirai
-segunda parte-
"En el lejano atardecer y en el mismo amanecer, incluso así, no te rindas estaré a tu lado"
Aprovechando la vista completa del escenario de Yokohama, Len se dejo llevar por la suave voz de Miku que dominaba el lugar muy a su estilo. Con un vestido de una pieza en color azul marino y su cabello amarrado en dos coletas esponjadas, cantaba en un tono lento y armonioso "Shinkai Shoujo". Esta vez acompañada por las miles de luces de los fans que ocupaban prácticamente todos los asientos, salvo por un espacio destinado a las pantallas y parte del equipo de sonido.
Estando en la cabina de sonido era imposible escuchar el bullicio fuera de ese espacio aislado, pero gracias a los audífonos podía escuchar hasta algunos murmullos del público. Se dejo llevar por las palabras de amor, sobre una chica que había caído en la desesperación.
Resultaba un poco irónico.
Sintió un tironeo en la manga de su playera que lo obligó a girarse hacia el encargado de la iluminación quien le señaló los audífonos.
– Lo siento, ¿qué decías? –preguntó cuando pudo escuchar de nuevo el ajetreo que se vivía en esa cabina. No era muy pequeña pero había demasiadas personas ahí, y todos hablaban mientras se enfocaban en su trabajo. El sonido, video, luces, micrófonos, las indicaciones a los Vocaloid, y en general todo lo necesario para que el concierto se mantuviera, era dirigido desde ese lugar.
– Te preguntaba, ¿qué opinas de la luz? –dijo el encargado. Su pregunta no era una duda seria, pero últimamente Len se mezclaba entre los miembros del staff, aprendiendo los grandes detalles que ocurrían detrás de los conciertos. Prácticamente todos en esa cabina se habían acostumbrado a su presencia así que no le resultó difícil entrar y ver el espectáculo desde ese lugar. De vez en cuando, incluso, lo trataban como si fuera parte del equipo.
– Se ve genial –dijo sonriendo al mirar de nuevo al frente– pero ¿qué tal si hacemos volar su cabello un poco más? –preguntó divertido.
Un par de personas a su lado compartieron la broma pero uno de ellos hizo la sugerencia hacia la parte del cuarto donde estaba el equipo de efectos.
Justo en ese momento Len sintió un curioso movimiento en el bolsillo de su pantalón. Tardó un poco en reconocerlo como el modo vibrador de su celular. Apenas lo sacó hizo la nota mental de dejarlo antes de cantar. El zumbido cesó y pudo leer en la pantalla el nombre de "Rin". Era una llamada perdida que apenas tuvo tiempo de leer cuando volvió a aparecer.
– ¡¿Dónde estás?! –gritó la voz de Rin antes de permitirle hablar, en medio de los gritos de los fans y la canción de Miku. Imaginó que su hermana estaba muy cerca del escenario, donde de hecho él debería estar.
– Ocupado. ¿Por qué? –dijo sonriendo mientras hacía un breve gesto de disculpa a los técnicos y se alejaba un par de pasos. Supuso que entre tanto barullo no les importaría que se quedara pero se aseguro de no estorbar.
– ¡¿Ocupado?! –chilló de nuevo Rin– ¿dónde, si se puede saber? ¡¿Tienes que estar en el escenario?!
– Pero si aún no es mi turno. Además, te dije que no saldré si Kaito no llega.
– Por eso pensé que estarías buscándolo…
– ¿Para qué? –preguntó con inocencia sabiendo que Rin estaba al borde la histeria. Pero había decidido que esta vez sería su turno para divertirse a costa de su hermana. No era una venganza pero ahora entendía lo divertido que era y por qué ella lo había hecho en su contra. Por eso su sonrisa empezó a crecer lentamente mientras hablaba– la última vez que lo vi seguía dormido en la cama.
Mientras esperaba en silencio la respuesta de su hermana, ni siquiera notó las miradas sorprendidas de algunos de los técnicos y asistentes que lo habían escuchado. Trató de no reír conteniendo el impulso de salir corriendo solo para ver la expresión que Rin tendría en ese momento.
– ¿Qué tú,..? ¿…Qué…? Él te… ¡¿Qué?!
– Rin, no te entiendo –dijo con calma como si realmente quisiera saber lo que la rubia trataba de decir.
– ¡¿Cómo pudiste?! ¡¿Dónde?! ¡¿Cuándo?! ¡¿Por qué?! ¡Len… ven aquí en este momento! ¡No quiero amenazarte a distancia!
Y sin poder contenerse más, Len empezó a reír abiertamente sin molestarse en cubrir el teléfono. Se ganó la atención completa de todos en aquella habitación y la expresión de Rin al otro lado del teléfono dejo atrás la palidez que había adoptado para colorearse de un intenso rojo antes de terminar la llamada con un golpe seco. Solo entonces Len pudo controlarse lo suficiente para escuchar el sonido constante de la llamada cortada.
Suspiró en cuanto logró tranquilizarse antes de mirar las variadas expresiones del equipo técnico. Rápidamente inclinó la cabeza aunque no dejo de sonreír.
– Lo siento mucho, no quería molestarlos –dijo rápidamente antes de levantarse.
– Olvídate de eso –habló el encargado de sonido– Luka-san ya empezó su canción.
Len se acercó para mirar en el escenario la figura resplandeciente y rosa de Luka, acompañada por los cientos de luces que sostenía el público. Como en una especie de trance, llevó su mano hacia la diadema que había descansado en su cuello. En ella los audífonos y el micrófono característicos de los Vocaloid estaban conectados a la sala en la que se encontraba. Pero además de escuchar indicaciones desde ese punto, había otros tres pares de diademas conectados entre si, uno de ellos era de Leon. Y en cuanto colocó los audífonos en sus oídos lo escuchó.
"¡¿Dónde demonios esta Len?!"
Si. Esa era su señal para salir corriendo.
Apenas se despidió del equipo, salió corriendo por los pasillos haciendo todo lo posible para no golpear al resto del staff que se encargaban de labores más sencillas aunque igual de importantes. Por suerte, Len ya tenía su atuendo puesto, pero mientras más se acercaba al escenario, apesar de estar entre los corredores que lo rodeaban, podía escuchar el final de la canción de Luka cada vez más cerca.
"No sé nada sobre el mañana, no me importa nada sobre el ayer. Así que, por favor, déjame el hoy".
Lo último que quería era llegar tarde luego de tantos problemas con esa canción. Y aunque no había visto a Kaito desde el día anterior, luego de aquel momento tan incómodamente interrumpido, ya no sentía la ansiedad que lo había atormentado en días anteriores. Aún no le había dicho a Kaito lo que sentía, y aunque ya no debía ser difícil de adivinar, quería decirlo correctamente.
De nuevo sintió sus mejillas enrojecer mientras corría. Aquello tenía que ser una reacción natural por semejante carrera.
Rin terminó la llamada sabiendo que acababa de ser víctima de una horrible broma de su hermano. Miró la pantalla brillante de su celular lo que pareció un largo rato antes de que su brazo y su mirada cayeran.
Sabía que era una broma. Tenía que ser una broma.
Se suponía que la persona linda, pura e inocente que era su hermano no debía saber ese tipo de cosas. Estaba, casi, segura de eso.
Y al mismo tiempo, aquello no le preocupaba.
Lo realmente molesto era saber que su mayor temor acababa de hacerse realidad. Ya que finalmente Len había aceptado lo que sentía, y ya que era correspondido… eso la dejaba a ella fuera de todo el asunto.
Ya nunca más volvería a ser la persona más importante para su hermano…
– ¿Rin? –escuchó una voz lejana llamándola pero tardó un poco en volver a sus sentidos para reconocerla– ¿estás bien?
Levantó la mirada lentamente hasta encontrarse con otros ojos azules.
– ¡Te odio! –chilló de pronto frunciendo el ceño, aunque había levantado un poco la voz, en medio de la voz de Luka, nadie a su alrededor les prestó atención– ¡¿Qué le hiciste a mi hermano?! –reclamó levantando ambos puños frente al rostro confundido de Kaito.
– Hasta donde sé, nada. ¿Por qué…?
– ¡Mientes! ¡También te odio por eso! ¡Yo te confíe a mi hermano y ¿qué le hiciste?!
– Rin, de verdad, nunca lastimaría a Len –dijo empezando a sentir el peso de las palabras de Rin. Por su expresión parecía estar en medio de una rabieta por perder un dulce, pero su tono era diferente. No sabía si estaba hablando en serio o estaba cayendo en otra absurda broma. Pero la intensidad de sus palabras había coloreado sus mejillas y por un momento, su reciente relación con Len pareció ser la respuesta– tú… ya lo sabías, ¿cierto? –preguntó finalmente, inclinándose un poco frente a Rin para mirarla mejor.
Apesar del murmullo de Kaito, Rin pudo escucharlo pero no cambió su actitud. Estaba molesta y egoístamente solo podía pensar en alejar a Len de él.
"Si alguien ha visto a Len, díganle que lo mataré".
Como si se tratara de un tiempo-fuera, la voz de Leon se dejo escuchar a través de los audífonos que compartían. Y una suave risa se cruzó en las líneas aunque no pudieron adivinar de quien se trataba.
"¡Estoy en camino!". Respondió Len, su voz se escuchaba agitada por lo que no fue difícil saber que estaba corriendo. "¡Y deja de enojarte o morirás joven!".
"¡El único que va a matarme serás tú, pequeño demonio…"
"¡¿Están conscientes de que es una línea compartida?!" Gritó Miriam tratando de imponer orden, pero Rin y Kaito la escucharon más cerca cuando llegó junto a ellos acompañada por Yukari.
– ¿Y a ustedes qué les pasa? –preguntó dirigiéndose a Rin, quien aún tenía el ceño fruncido.
– Kaito me molesta –murmuró la rubia siguiendo con su actitud infantil.
– Kaito, deja de molestarla –dijo Miriam en tono cansado– y ve a tu posición…
"¡Kaito, en 2!". Se escuchó la voz de Leon de nuevo, esta vez más tranquilo.
"Voy para allá" Murmuró el aludido.
– Rin… ¿podemos hablar después? –preguntó el peliazul tratando de encontrar la mirada de la rubia, pero desistió con un simple suspiro antes de alejarse por el corredor que lo llevaría al lado opuesto del escenario, donde según indicaciones de Leon, debería aparecer en escena dentro de dos minutos.
Apenas desapareció, Len surgió desde el lado opuesto corriendo cada vez más rápido hasta que se detuvo al lado de Yukari con un movimiento bastante suicida. Se inclinó un poco sobre sus rodillas tratando de recuperar el aire.
– ¡Lo siento! Perdí la noción del tiempo…
– Olvida eso –interrumpió Miriam– colócate en posición. Yukari…
Pero no tuvo que decir nada más, antes de que la chica empujara a Len a la orilla del escenario y comenzará a maquillarlo. Aunque ya lo había preparado horas antes, la prisa con la que el rubio había llegado, hizo necesario un ligero retoque.
Pero apesar del forcejeo de Yukari o las múltiples indicaciones de Miriam, la atención de Len se fue automáticamente hacia Rin, quien permanecía estática no muy lejos de ellos. No había dicho nada al verlo llegar y ahora parecía perdida en su propio mundo.
Yukari notó la repentina preocupación de Len, así que no le resultó extraño cuando detuvo sus atenciones para regresar al lado de su hermana. Fue ella quien tuvo que pedir a Miriam el minuto restante para que los gemelos hablaran. Cerca de ellos la canción de Luka casi terminaba el coro final.
– Rin –Len llegó frente a su hermana inclinándose para encontrar sus miradas debajo del flequillo de Rin– ¿estás bien?
– A ti también te odio –murmuró mordiéndose el labio, apesar de la cercanía evitó su mirada. Ahora llegaba el momento en que empezaba a sentirte un poco tonta por ser tan infantil.
– ¡Oh! ¿A mí también? –Len se incorporó de nuevo con un breve salto, como si hubiera sido golpeado.
– ¿Cómo pudiste…? –siseó, aunque en medio del ruido sus palabras se perdieron. Len, aún frente a ella golpeo su puño contra la palma de la mano contraria.
– ¡Era una broma! –dijo con un gesto infantil– lo siento, Rin, supongo que esta vez me pase un poco. Pero solo era una broma, en realidad yo no…
– ¡¿Y ahora se supone que lo acepte con una sonrisa?! –chilló alzando la voz al mismo tiempo que levantó el rostro– De pronto decides hacerme caso y corresponderle; ¡y yo debo aceptar que ese tonto te aleje de mí! –con los brazos tensos a los lados de su cuerpo y los puños fuertemente apretados sostuvo la sorprendida mirada de Len con el gesto más firme que pudo conseguir.
"Un minuto"
De nuevo se escuchó la voz de Leon pero ninguno de los Kagamine se movió. Len cambió lentamente su expresión alegre al notar la seriedad de su hermana. Por un momento quiso golpearla con aquel gesto cariñoso sobre su cabeza, pero entre sus palabras cortadas y aquella expresión adolorida en su rostro comprendió el problema.
– Lo siento –dijo finalmente, sonriendo con cierta ternura pese al gesto duró de Rin– pero, eso nunca va a pasar.
Sus palabras fueron suficiente para desinflar la euforia de Rin, aunque su expresión se volvió un poco triste.
– Nunca vas a dejar de ser mi hermana. Pase lo que pase, siempre vamos a estar juntos. Kaito es importante para mí, pero tú también lo eres. Y no puedes pedirme que decida un rango de importancia porque son sentimientos diferentes –dio un paso al frente acortando un poco más la distancia entre ambos para tomar la mano de Rin entre las suyas– quiero estar con él. Pero eso no significa que me olvidaré de ti –con un movimiento lento se llevó la mano de Rin cerca de los labios depositando un sencillo beso sobre el dorso que logró revivir el brillo alegre en los ojos de su hermana– siempre serás mi pequeña hermana –sonrió un momento antes de abrazarla sosteniendo su nuca para obligarla a refugiarse en su pecho.
Durante un interminable momento permanecieron abrazados aislándose de todo. Con la tranquilidad cubriendo de nuevo su corazón, Rin se aferró al cuerpo que era parte del suyo, sonriendo con un nuevo pensamiento infantil.
Si Kaito pensaba que estaba derrotada, se llevaría una gran sorpresa.
– Len.
– ¿Mmm?
– Soy tu hermana mayor –hablo tan alto como pudo aunque su voz quedo amortiguada por el cuerpo de Len.
– No lo creo –dijo con inocencia– si lo fueras ya estarías regañándome por llegar tarde.
"Len, treinta segundos". La voz de Leon esta vez sonó un poco más firme e incluso Miriam se acercó a ellos pero fue Rin quien empujó a Len.
– ¡¿Cómo te atreves a llegar tarde?! –gritó de pronto interrumpiendo las intenciones de Miriam– ¡Con lo mucho que Leon se esfuerza por nosotros y que nunca hay represalias! –dijo asegurándose de encender el comunicador de su diadema. Se escuchó algo parecido a un bufido del otro lado de la línea.
Len aprovechó para alborotar el cabello de su hermana antes de volver a ocupar su lugar cerca del escenario. Las últimas notas de guitarra sonaron mientras Luka giraba en su lugar cerrando la canción.
– Kaito, estoy listo –dijo Len hablando por el comunicador.
"Eso esperaba", se escuchó la voz del peliazul.
– ¡Dejen de coquetear! –gritó Rin a través de su diadema, a espaldas de Len.
"¿Qué no se suponía que era una línea compartida?", preguntó Lola, risueña, dejándose escuchar por primera vez.
"¿Alguien esta poniendo atención al conteo, para variar?", habló León, y la respuesta fue unánime, incluso de Lola y Miriam.
"¡NO!".
Y aunque las risas se escucharon, apenas segundos después se hizo el silencio mientras Luka agradecía al público y salía del escenario. La banda dio inicio a "Erase or Zero" y Leon esperaba el resultado de una canción que nunca había sido ensayada.
Ambos lucían el vestuario que mejor los representaba. Para Len, pantalón corto negro con detalles en amarillo que se completaba con un par de medias holgadas negras y zapatos blancos. En la parte alta, vestía una playera escolar estilo marinero con detalles en negro y amarillo, y corbata del mismo color. Las mangas negras empezaban debajo del codo y cubrían parte de la mano. Sus audífonos blancos caían sobre su cabello que lucía normal.
Kaito vestía una gabardina blanca con detalles en mangas, hombros y corte de la prenda con amarillo y azul. Una bufanda del mismo color estaba ligeramente enredada en su cuello y pantalón oscuro que llegaba hasta los zapatos blancos. Su diadema más discreta en color negro estaba prácticamente oculta por su cabello.
Len entró caminando a paso rápido desde el lado derecho del escenario, mientras Kaito entraba por el lado contrario a un paso más lento. La coreografía marcaba que debían llegar al centro pero Len entró más rápido y antes de terminar fuera de lugar, Kaito marcó un paso más rápido terminando más juntos de lo que debía ser originalmente. Hubo un breve intercambio de sonrisas entre ellos que las cámaras no percibieron antes de girar en sentidos contrarios para quedar de espaldas.
Apenas terminada la breve introducción del sintetizador y levantando el puño empezaron la canción con la voz de Len notoriamente más alta.
"Ya sea con las manos entrelazadas, o en la oscuridad que se acerca en el futuro. Recé por ellos, poder estar a tu lado".
Esa canción en especial parecía haber sido escrita para ellos. Se notaba en las frases, y cada uno lo entendió al ensayarla pero justo ahora cuando la cantaban con un sentimiento diferente que no podía ser actuado, era cuando adquiría el verdadero significado.
Detrás del escenario Rin sonrió satisfecha por el rumbo que había tomado aquella complicada situación. Ahora podía ver a Kaito de un modo diferente, aunque aún seguía siendo una amenaza. Tal y como lo había sido desde el día en que se convirtió en un amigo tan cercano de Len.
Aunque el resultado actual era diferente al inicial, Kaito finalmente podía sentirse tranquilo. Luego de tantos giros bruscos a sus sentimientos ahora, incluso, podía cantarle esa canción a Len. Aunque esperaba que solo el aludido lo entendiera. Mientras se movía al ritmo de la música y fungía como segunda voz, miraba a Len sabiendo que era lo correcto. Estaba seguro de ser correspondido aunque aún no había escuchado las ansiadas palabras que lo confirmaran. De lo que no estaba tan seguro era de lo que ocurriría de ahora en adelante pero ya no se sentía ansioso y eso era suficiente para esperar lo que fuera que surgiera entre ellos. Esperaba un montón de dudas de Len, que tal vez se sintiera un poco inseguro, pero esta vez no iba a renunciar, no volvería a dar un solo paso hacia atrás.
Desde el momento en que sus miradas se encontraron, Len sintió su corazón agitarse sin razón aparente, antes de empezar la canción. Trató de concentrarse en el ritmo, cerrando los ojos varias veces como parte de su actuación en un intento por tranquilizarse. Pero la voz de Kaito tenía un timbre diferente, no parecía cantar aunque lo hacía. Varias veces lo miró de reojo con la sensación de que le estaba hablando. Sabía que su voz sobresalía demasiado, y aquello podía considerarse un error pero no podía ajustarse al tono bajo de Kaito o ambos terminarían demasiado abajo con respecto a la música.
Al final dejo de intentarlo. Aún con su corazón agitándose más allá de la intensa rutina de baile. Tal vez no se sentiría tan intimidado si hubiera podido hablar con Kaito, pero por el momento se dejo envolver solo con su voz.
Mezclado entre la multitud que gritaba y agitaba luces de colores a su alrededor, Leon miraba el escenario desde un punto del lugar donde solo debería haber pantallas y cámaras; y aún así vestía convenientemente camuflado. Chasqueo la lengua notando el montón de errores en la canción en turno. Len estaba cantando más alto de lo normal y Kaito lo más bajo posible; cuando llegaron al coro apenas se notaba que eran dos personas. La coreografía tenía varios pasos que no eran parte del original, ambos improvisaban suficientes veces como para fallar en los momentos en que debían coordinarse. Len entraba tarde, Kaito iba muy rápido, a veces a la inversa.
Por supuesto había sido un error terrible permitir un ensayo por separado para una canción a dueto. Y aún así lo estaban librando lo mejor posible. Apesar de cometer un error tras otro, los sonidos mezclados del sintetizador, el bass, y la guitarra conseguían un tono bastante decente para las voces dispares de los Vocaloid. Y apesar de la nula sincronización, ambos eran buenos, lo suficiente para crear una mezcla aceptable para el público de lo que debió ser un dueto perfecto.
Mientras los observaba con tanto detenimiento pudo notar ciertos detalles que lejos de destacar, se veían raros. Tal vez algo en la forma como Kaito pronunciaba las palabras, casi recitando. O, los movimientos fuera de tono que Len mezclaba con la coreografía original.
Para cuando llegaron a la parte sin voz, finalmente lograron sincronizarse. Pero Len cometió un error que Leon no dejaría pasar. Era el único que de hecho no le perdonaría y hubiera saltado al escenario en ese mismo momento si ese paso en falso que había dado lo hubiera llevado al suelo. Aún así, una vez más lo vio corregir sobre la marcha su repentino traspié.
Ver un cierre perfecto casi lo hizo suspirar pero solo se dejo caer sobre su asiento sin saber en qué momento se había levantado. Ya los mataría en cuanto tuviera oportunidad, así que tampoco le sorprendería que casualmente se desaparecieran.
Siendo Len quien debía indicar el cierre, esperó unos segundos después de que la batería callara para despedirse. Regresó por el lado por el que había entrado y Kaito lo imitó en sentido contrario. Rápidamente las luces del escenario cambiaron por un exótico rojo y Meiko apareció en el escenario, con su adorable atuendo rojo de dos piezas bastante cortas y ajustadas.
Pero Len dejo de poner atención en su entorno en cuanto fue cubierto por la oscuridad detrás del escenario, su primera intención fue seguir corriendo para rodear el lugar pero en seguida fue interceptado por Rin, quien levantó su brazo frente a él impidiéndole seguir.
– Si no quieres que continúe con mi ataque de celos, más te vale no huir –dijo mientras cruzaba los brazos.
– ¿Estabas celosa? –preguntó Len con inocencia, aunque todavía se sentía un poco agitado.
– Por supuesto, ¿qué otra cosa puedo hacer si pensabas salir corriendo tras él? ¡Aún me debes una canción! –dijo acercándose para mirarlo tan amenazadora como pudo.
Mientras escuchaban la voz de Meiko en aquella suave versión de jazz y palabras un tanto subidas de tono, Len empezó a preguntarse qué era lo que Rin pensaba de su relación con Kaito. Tal vez, de ahora en adelante tendría que preocuparse más por su pequeña hermana. Llevó su mano a la cabeza de Rin frotando un poco su cabello mientras le regalaba una sonrisa que podría considerarse tierna, desarmando sus intenciones.
– No tenía pensado ir tras él –dijo finalmente– aún…
– ¡¿Qué no pueden quedarse quietos un segundo?! –saltó Yukari interrumpiendo mientras se acercaba con cepillo en mano hacia Rin. Len dio un paso atrás divertido al ver la expresión aterrada de su hermana.
– Si yo fuera tú me preocuparía más por la canción –dijo Len cruzando los brazos detrás de la cabeza, aunque recibió un par de miradas él estaba atento al escenario donde Meiko ya iba a la mitad de su canción. Se giró al notar que Yukari no había entendido– Rin debería estar al otro lado del escenario.
"Rin, Len, ¿están en sus posiciones?" Leon volvió a hablar, al parecer más tranquilo.
"Yo siempre" Anunció Len.
"Va para allá" Intervino Yukari refiriéndose a Rin. Sabía por experiencia que el tono muerto que Leon estaba usando era casi una amenaza.
– Más te vale que no hayas olvidado los pasos –dijo Rin antes de salir corriendo.
– ¿Me creerías capaz de hacer semejante cosa? –gritó Len hacia el pasillo por donde Rin se había alejado, sin dejar de mirar el espacio vacío por un largo momento.
– Entonces… –Yukari tosió un poco para llamar la atención de Len, en cuanto se giró se acercó a él para acomodar su corbata, aunque no era necesario– ¿lo resolviste? –preguntó esperando que el rubio entendiera su pregunta antes de mirarlo.
– Si –dijo sonriendo– aún me queda un detalle pero creo que ya todo esta bien.
– Eso es perfecto –sonrió palmeando la tela sobre su pecho– creo que hacen una pareja adorable. Y si Gumi iba a ser tu madrina si te casabas con Gakupo… –dijo rápidamente evitando que Len la interrumpiera aunque tuvo que contener una sonrisa traviesa al ver el ligero color que empezaba a subir al rostro del rubio– ¿yo puedo ser tu madrina cuando te cases con Kaito?
– No estoy muy seguro –dijo luego de pensarlo. Aquí empezaba una nueva broma sin sentido– si le quito ese lugar a Rin, me matara.
– Pensé que ella quería matar a Kaito –se llevó un dedo al labio mirando distraídamente lejos de Len.
– Si… aún tengo que resolver eso –suspiró bajando la cabeza, derrotado.
"Quince segundos".
"¡Ya estoy lista!" Gritó Rin a través del micrófono, pero Len y Yukari pudieron verla al otro lado del escenario dando pequeños saltitos, más allá del sensual baile de Meiko.
Mientras Rin hacía un montón de gestos y movimientos extraños, Len mantuvo sus ojos fijos en ella hasta que lentamente sonrió y se decidió a hablar por el micrófono. Sabía que ya debía estar conectado hacia Leon, Miriam y Lola, así que no podía arriesgarse a decir algo demasiado comprometedor. Aún así acercó el pequeño micrófono a su boca al mismo tiempo que presionaba el botón de comunicación.
"Rin" Dijo deteniendo la euforia de su hermana. Y esperó un poco más mientras Meiko se detenía en mitad del escenario y la música terminaba. Rin hizo el ademan de responder pero Len continuo. "Suki, Kirai".
Exceptuando a Rin, los otros tres Vocaloid que habían escuchado sus palabras hicieron diferentes muecas de confusión. De haber podido, incluso hubieran intercambiado miradas pero la comunicación entre los gemelos se cortó y en el escenario las luces cambiaron lentamente a una mezcla de azul y amarillo.
Rin sonrió ampliamente recordando un par de días atrás cuando Len le había dicho que esa frase describía la relación entre ellos. Aquello le dio el impulso que necesitaba, y para cuando salió al escenario acompañada por la música, no solo su voz brilló más de lo normal, ella misma relucía mientras daba el inicio de "Suki, Kirai".
"Me gustas… o no me gustas, no sé… te odio".
Len la siguió para la estrofa siguiente y el lugar se llenó de las luces del publico y aquel curioso ritmo de una canción entre romántica y tierna.
Detrás del escenario, Kaito observaba la actuación a través de las pantallas, con gesto serio y el rostro apoyado en la palma de la mano. De cierto modo entendía la reacción de Rin, incluso un poco de cómo debía sentirse porque él tenía una sensación parecida. La de ser alguien importante para Len pero nunca el único. Lo entendía en la forma como Len trataba a su hermana, lo mucho que se preocupaba por ella y que tal vez, siempre sería lo primero en su mente. Él sabía que nunca podría ocupar ese lugar.
Los Kagamine eran de los mejores Vocaloid, no solo por sus habilidades sino porque los fans lo afirmaban. Mientras veía su actuación, Kaito casi podía creer el papel que interpretaban y supuso que muchos en el público apostarían por alguna relación íntima entre ellos. Porque pensarlo ya era casi un hábito. Egoístamente se encontró deseando que alguien hubiera pensado lo mismo de él y Len mientras cantaban.
No era algo que lo deprimiera, pero si lo pensaba demasiado resultaba molesto. Al final golpeó un poco sus mejillas dando un salto de la enorme caja donde se había sentado para ir al encuentro de Len en cuanto terminara su canción.
Se acercó al pasillo que conectaba al escenario pero se detuvo a una prudente distancia al ver a Miku y en seguida recordó que ella cantaría con los gemelos. Aún así continuo su camino mientras la chica bajaba por la entrada intermedia al escenario, él siguió por el corredor hasta llegar a una de las orillas donde se encontró con Yukari.
– Sé que ya te lo había dicho antes –dijo la chica en cuanto Kaito llegó a su lado, ambos mirando a la pareja en el escenario– pero no te atrevas a lastimarlo.
– Creí que solo tendría que convencer a Rin.
– Olvídalo, a ella nunca la convencerás –dijo agitando la mano– aún quiere matarte –sonrió.
– Ya lo sé… –suspiró compartiendo aquel gesto alegre– supongo que tendré que secuestrar a Len tantas veces como sea posible.
– Eso suena divertido.
– Creo que eres la única que lo ve divertido.
– No finjas. Tú también lo crees –dijo cruzando los brazos en una pose muy coqueta– somos Vocaloid. Nosotros no podemos estar enojados, tristes o preocupados por mucho tiempo.
Su sonrisa era un gesto gatuno que, efectivamente, parecía propio de los Vocaloid, tenía un matiz de astucia que rozaba lo infantil. Al final, Kaito le concedió su aprobación imitando aquella enigmática sonrisa, pero apenas se giró para ver a Len, su expresión se lleno de una ternura que logró convencer a Yukari.
Ella, como muchos entre los Vocaloid, seguía mirando a Len como el más pequeño del grupo, no porque realmente lo fuera, sino porque irradiaba esa aura. Y por eso nunca pudo imaginar cómo sería una posible pareja para él, mucho menos que fuera hombre o que perteneciera al grupo. Aunque aún tenía ciertas dudas sobre Kaito, verlo en ese momento le dio la certeza de que algo había cambiado no solo para Len sino también para el peliazul por quien nadie hubiera apostado.
Frente a ellos, los gemelos terminaban su canción dando un par de vueltas antes de abrazarse mirando al público un momento antes de cerrar los ojos juntando sus dedos con la forma de un corazón. La música se detuvo antes de cambiar de ritmo junto a la iluminación que se transformó en un suave aguamarina adelantándose a la entrada de Miku. La Vocaloid apareció detrás de los gemelos y en cuanto empezó la siguiente canción la música la acompañó junto a los gritos de los fans, que en su mayoría estaban ahí por ella.
Apenas un par de frases y la siguiente pausa estaba destinada a Len, quien se lució improvisando una serie de pasos estilo break dance que se llevó los gritos eufóricos del público.
Y ahí estaba el talento puro de Len brillando como hacía semanas que no ocurría. A la izquierda de Miku y con Rin en el lado opuesto, los tres juntos demostraban una actuación que superaba todo lo visto en la hora que había transcurrido de concierto. Aquel mágico efecto no solo podía verse, Len lo sentía en cada movimiento. Apesar de la enérgica coreografía que distinguía a "Shake it!", se deslizaba por el escenario con una enorme sonrisa, confiando en las horas de ensayo que habían grabado los pasos en su cuerpo, olvidándose de pensarlo demasiado como había ocurrido con "Erase or zero".
Ahora, finalmente, todo volvía a la normalidad.
No muy lejos del escenario, Leon deslizó su mano por el micrófono en su rostro para comunicarse con Len. Tuvo la intención de avisarle que estaba demasiado cerca de Miku y que debía respetar las distancias para que no terminaran chocando pero verlo divertirse, genuinamente divertirse logró contagiarle la sonrisa y dejar aquel detalle de lado. Resultaba increíble lo rápido que podían cambiar tantas situaciones en tan poco tiempo.
Los gritos de los fans los acompañaron un momento más mientras la canción terminaba y el trío hacía la formación final al centro del escenario. La batería dejó las últimas notas antes de que Len y Rin se despidieran, ambos saliendo por el mismo camino donde habían iniciado. Así, Len salió por el lado izquierdo del escenario despidiéndose con la mano sin dejar de mirar al público pero cuando giró el rostro hacia el pasillo detrás de la tarima no pudo evitar chocar bruscamente. Cerró los ojos en un acto reflejo pero cuando se sintió atrapado en un abrazo los abrió de nuevo para encontrarse entre los brazos de Kaito. En un segundo los latidos de su corazón se dispararon pero su propio cuerpo reaccionó más rápido y sin pensarlo respondió al gesto rodeando el cálido cuerpo mientras sus mejillas se coloreaban y trataba de ocultar su sonrisa en el pecho de Kaito.
– Bien hecho –susurró el peliazul contra el oído de Len aferrándose un poco más sobre su pequeño cuerpo.
Len trató de contener el escalofrío que recorrió su cuerpo alejándose un poco para mirar a Kaito. Enseguida recordó que había algo muy importante que aún no había dicho.
– Kaito, yo…
Pero sus intenciones debían ser muy obvias, porque el peliazul apoyó la mano sobre sus labios sonriendo.
– Primero ven conmigo –dijo sin esperar respuesta antes de tomar su mano y apurarlo dentro de los pasillos que conectaban los distintos espacios detrás del escenario.
Con la actuación de Miku aún lejos de terminar, todos deberían estar al pendiente de ello pero Kaito no quería arriesgarse a interrupciones de Rin o de Yukari, quien aún debía estar cerca. Y tampoco estaba seguro de que Len se sentiría a gusto con ese exceso de efusividad. Estaba haciendo uso de todo su autocontrol, y aunque por momentos lo sentía flaquear no tenía intenciones de hacer algo inapropiado, solo quería un momento a solas con Len. Tal y como lo había soñado desde hacía meses.
Len se dejo guiar más allá del área de camerinos por una zona que solo el equipo técnico usaba, estaba acostumbrado a pasear por ese lugar así que no tardó en reconocer a dónde iban. Un poco más atrás en un pasillo secundario estaban los cuartos de reuniones del staff. Kaito abrió una puerta al azar y apenas entraron, cerró la puerta con seguro.
Len no le dio importancia a aquel gesto mientras miraba a su alrededor, solo había una mesa larga rodeada de sillas, un par de muebles, un proyector pequeño y una pantalla blanca en la pared del fondo. El cuarto no era muy grande y Len terminó de revisarlo a tiempo de girarse y recibir el abrazo de Kaito. Incluso retrocedió un par de pasos sintiendo el peso del mayor mientras ocultaba el rostro entre su cabello dejándole un curioso cosquilleo en el cuello. Podía sentir su respiración y el latido de su corazón contra su pecho que empezaba a competir con el propio. Aquello tal vez empezaría a volverse un hábito. Lo cierto era que no tenía idea de cómo iba a ser su relación a partir de ahora, pero decidió aprovecharlo y dejarse llevar, así que respondió el gesto sin poder contener una risita baja.
– Kaito –hablo, intentando de nuevo darle una respuesta.
– Al fin… –susurró Kaito aferrándose un poco más al cuerpo del menor. Empezó a empujarlo obligándolo a retroceder con pasos torpes hasta que llegaron a la mesa. Entonces lo levantó aprovechando que los brazos de Len lo rodeaban para sentarlo sobre la mesa y poder mirarlo.
Finalmente Len podía darle un significado a aquella intensa mirada que Kaito le daba. Ahora sabía que ese gesto solo estaba dirigido hacia él y aunque aún podía incomodarlo, ahora resultaba agradable sentir el golpeteo de su corazón como respuesta a esa mirada.
– Len –Kaito se deleitó acariciando el suave cabello rubio con una mano mientras posaba la otra bajo su mejilla– no sabes cuánto tiempo he deseado… de verdad, no quiero hacer nada que no quieras, pero…
Sus palabras se perdieron en los labios de Len, cuando éste, tímidamente acercó su rostro. Aquello resultaba cómodo y un tanto familiar pero no tuvo tiempo de pensarlo cuando Kaito empezó a mover sus labios, profundizando la caricia con desesperación. Len dejo escapar un inquieto gemido que solo incitó al mayor para deslizar las manos por su cuerpo. Se empujó un poco más contra él de modo que Len tuvo que separar sus piernas y Kaito forzó su peso obligando al rubio a inclinar un poco su espalda hacia atrás, deteniéndose con una mano para no quedar recostado, con la otra intentó aferrarse a la ropa de Kaito mientras éste deslizaba la lengua entre sus labios y lograba arrancarle un montón de sonidos que él mismo no sabía que podía hacer.
Se sentía demasiado bien, el calor entre sus cuerpos empezaba a cubrirlo por completo y un cosquilleo se escurrió entre sus piernas mientras Kaito frotaba su cuerpo. Intentó pedirle que fuera más lento pero apenas lo dejaba respirar y cuando finalmente separó sus labios lo sintió mordisqueando la piel de su cuello haciéndole olvidar sus intentos por quejarse. Deslizó su mano entre el cabello azul perdiendo la voz un momento cuando lo sintió acariciar su piel debajo del cinturón.
– K-Kaito… –pidió en un jadeo pero sus labios volvieron a ser apresados.
Kaito podía escuchar los suaves gemidos de Len llevándose el autocontrol que había pensado tener. Sin poder evitarlo, al sentir la piel bajo sus manos, lo suave y cálida que era, y sentir la completa respuesta de Len solo lo hacía desear más. Había confiado en que el menor lo rechazaría en cualquier momento y eso debería detenerlo pero solo podía confirmar el calor entre sus cuerpos que aumentaba cada vez más. Aún se debatía entre detenerse o dejarse llevar, cuando escuchó la voz de Len llamándolo. No supo definir si era una queja o todo lo contrario pero cuando deslizó sus manos sobre el pantalón de Len pudo palpar una respuesta que volvió a encender su deseo.
Len cerró los ojos perdiéndose en las sensaciones, sintió la mano que soportaba todo su peso flaquear y antes de dejarse caer apoyó la otra, permitiendo que Kaito se librara de su cinturón. Sintió la tela de sus pantalones y ropa interior deslizándose pero no fue consciente de su parcial desnudez hasta que la mano de Kaito rodeo su miembro obligándolo a morderse el labio para callar su voz. Un extraño debate interno surgió en su mente mientras pensaba que aquello no debía estar bien, pero tampoco quería detenerse. Sentía nervios y ansiedad pero seguía sintiéndose tan bien. Era algo completamente nuevo, y así como nunca supo que podía sentirse tan agitado, tampoco había experimentado aquel cosquilleo que surgía de su entrepierna.
– Len –Kaito lo llamó con una voz tan ronca que aumentó la presión de sus dientes contra el labio– ¿se siente bien?
Pero Len no quería responder, era vergonzoso escuchar aquel mojado sonido y la cálida presión sobre su miembro aumentó de ritmo obligándolo a mover la cabeza en un breve asentimiento.
– Eso es perfecto –jadeo Kaito contra su oído deslizando su lengua un momento logrando que Len dejara de contener su voz– déjame escucharte…
Aunque Len hubiera querido contenerse una nueva sacudida lo obligó, incluso, a abrir los ojos solo para confirmar lo que había sentido. Ahora las manos de Kaito frotaban con maestría los miembros de ambos, presionando y deslizando, aumentando aquel extraño sonido mientras la piel entre sus dedos se tornaba húmeda.
Sintió aquella calidez cada vez más urgente, casi haciéndolo gritar pero se las ingenió para cruzar sus brazos alrededor del cuello de Kaito, aferrándose a él mientras sentía que iba a terminar.
Kaito aprovechó aquella posición para deslizar su mano por la cadera de Len, sin dejar de frotar sus miembros, se permitió acariciar la piel de su espalda, bajando cada vez más, excitado por los gemidos de Len que aún intentaba callar contra su cuello, deslizó sus dedos entre sus nalgas frotando un poco antes de sentir el pequeño cuerpo sacudiéndose y al mismo tiempo su espesa simiente deslizándose por sus dedos. Escuchó la respiración de Len empezando a tranquilizarse.
– Len, tu mano –susurró tomando una de las que rodeaban su cuello para llevarla a su miembro que aún permanecía duro. Vio, divertido, el breve jadeo que Len había soltado mientras lo guiaba con sus manos unidas sobre su virilidad.
Len sintió que sus mejillas volvían a calentarse mientras veía a Kaito cerrar los ojos, permitiéndole ver su expresión agitada por el placer. Dejo de mirar lo que sus manos hacían hipnotizado por el rostro del peliazul y lentamente se acercó a su rostro rozando sus labios un momento antes de que Kaito tomara el control del beso. No mucho después sintió la espesa calidez del mayor deslizándose entre sus manos unidas.
– Te amo, Len –murmuró Kaito contra sus labios, alejándose para encontrar un nuevo brillo en los ojos de Len.
Y con ello, una respuesta que no necesitaba escuchar, prefiriendo volver a besarlo. Interrumpiendo por tercera vez las intenciones de Len.
Continuará…
Notas de la autora: ^/^ jeje, ahora llega el momento en que no sé que decir. Para los que esperaban "algo más" entre esta adorable parejita, pues… ¡aún queda el epílogo! XD jaja, ya en serio. Prometo recompensarl s para entonces. Decidí dejarlo un poco "light" para terminar la trama de la historia aquí, lo que sigue será solo un "plus" para los que me pedían justificar la clasificación del fic =) Eso, y un capítulo extra después, que no me pude resistir a considerar. Hubo un par de personajes que había querido incluir y que no se me ocurrió como hasta este punto, así que para cuando lo tenga listo, espero que les guste.
Y eso es todo, como ya dije, este vendría siendo el capítulo final, para quienes no quieran leer un par de escenas subidas de tono =P
¡Para el resto, nos seguimos leyendo!
Besos,
Yui-chan
"Erase or zero" – Project Diva – Version Kaito, Len
