Holis Muse reportándose ya muy tarde, con una inmensa disculpa por la tardanza, pero nos los aburriré con esto.
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Se movió en busca del cuerpo masculino, con el cual había pasado la noche, pero aunque llego a ambos extremos de la cama, no dio con el. Se acurruco bajo las sabanas, sintiéndose pésima consigo misma. El la había dejado en medio de la noche.
La puerta se abrió con un rechinido peculiar, y Nami se abrazo a si misma, estaba segura que era la mucama que la venia a echar con una sonrisa burlona bailándole en los labios, pero no. Sintió como la cama se sumía a su lado, y como unas manos grandes y fuertes comenzaban a vagar por su espalda.
El no la dejo.
Se descubrió lentamente, esperando que no fuera solo una broma, pero ahí estaba el, sonriéndole como nunca en la intimidad de la habitación.
-"Has despertado"- dijo con dulzura antes de besarle la frente.
Nami no dijo nada, solo se lanzo hacia a el para besarlo, como si no lo hubiera visto desde hace más de mil años. Pero su beso no fue hambriento ni desesperado, no, fue un beso cargado de amor y dulzura por parte de ambos.
-"Te quiero"- susurro la pelirroja a solo milímetro de los labios de su amante.
La puerta se abrió de nuevo y una mujer de cabellera negra entro, se miraba molesta e indignada. Llevaba un pañuelo con el cual se limpiaba los ojos y no dejaba de sollozar.
-"Por esta no has ida a la casa a ver a los niños"- señalo a la joven pelirroja -"por ella me has pedido el divorcio"- se tiro en medio de los amantes y comenzó a llorar.
Nami lo único que atino hacer, fue mirara a Law, pero el solo se dedicaba a acecinar a la recién llegada con la mirada. El sabia bien el porque ella estaba ahí, y sobretodo el porque hacia esa escena tan ridícula.
-"Tu"- decía la pelinegra arrastrándose hacia Nami -"tu"- repitió agarrándola de la camiseta que llevaba puesta -"te la has creído"- dijo como si fuera la cosa más natural del mundo.
-"¿Que haces Viola?"- cuestiono el pelinegro sobándose el puente de la nariz.
-"Joderte la vida primo"- respondió la mujer soltando a su victima.
-"¿Dime porque te di la llave de mi casa?"- cuestionó molesto.
-"No me las diste, le saque copia, ya que te encerrabas aquí sin comer ni dormir, y casi te mueres"- sonrió alegre.
-"Esto"- dijo Nami perpleja.
-"Viola"- la mujer le extendió la mano -"soy prima de este hombre"- apretó la débil mano de la pelirroja que aun no salían de su espanto.
-"Hola"-.
-"A que has venido"- dijo Law regresándole su bolsa.
-"A nada que tenga que ver contigo"- se digno a decir -"es más bien con ella"- señalo la pelinegra.
-"¿Conmigo?"- se señalo la pelirroja perpleja.
-"Si, me han enviado para darte esto"- saco de su bolso una hermosa invitación -"Doflamingo te quiere ver en la gala de esta noche"- sonrió -"y no puedes negarte"-.
-"Pero"-.
-"Ahí estará, si ya terminaste"- Law señalo la puerta, ya estaba arto de interrupciones.
-"No he terminado Trafalgar"- musito molesto -"llamo tu hermana a la mansión, le dije que te habías quedado a dormir, y que terminaste tan cansada que se te olvido hablarle, así que me pidió que te dijera que la vieras en el Baratie"-.
-"Si ahí la veré"- sonrió.
-"Ahora"- aclaro.
-"¿Ahora? Estas loca son las siete de la mañana"- musito Law señalando el reloj del buro.
-"Oh Law, no seas tontito"- se burlo Viola -"son las doce de la tarde, ese y todos los relojes de la casa están mal"-.
La pareja se quedo sin habla, ya era tan tarde, eso podía explicar la presencia de la prima de Trafalgar en la casa. Nami se levanto de repente, alegando que su hermana la mataría si se llegara a enterar, comenzó a buscar su ropa, que estaba perfectamente regada en el piso.
-"Por lo que veo no has abierto las ventanas, ni te has asomado para ver el patio"- se burlo -"tan distraído como siempre"-.
-"Nami, tranquilízate"- dijo Law tomándola de los hombros -"ver dúchate, yo te daré algo de ropa"-.
Fueron dos simples frases que calmaron a la pelirroja, su cabeza estaba echa un lio, si alguien le preguntase donde esta el sur, estaba segura que diría que quedaba al este. Pero aun así obedeció, tomo el rumbo asta el baño y se encerró.
-"Bien dime a que has venido"- Law repitió, parecía más que molesto, el odiaba ese tipo de interrupciones.
-"Ah nada"- dijo Viola.
-"No me engañas prima, las cosas que tengan que ver con ella ahora son asunto mío"-.
-"Hash"- refunfuño -"bien, te diré"- se dejo caer en la cama y se estiro -"Doffy a decidido que no te quiere junto a ella, así que hará todo lo posible para no verlos juntos, tiene mejores planes para ti"-.
-"Hace mucho que lo que diga o mande decir Doffy me imparta poco"-.
-"Ok, ok, tu llévala al Baratie, tu llévala a comprarse algo decente, y tu llega con ella a la cena, después de todo ya es tu mujer"-.
Viola se levanto, agarro su bolsa y se fue, después de todo a ella no le incumbía estar ahí de metiche. Fue el momento en el que Law se le vino un gran improvisto ¿que se pondría Nami? La poca ropa de mujer que tenía era de su madre.
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-"¿Entonces te quedaste a dormir ahí?- Nojiko decía con calma, estaba nerviosa.
-"Si"- fue la corta respuesta de su hermana que no se veía nada cómoda.
Las dos llegaron casi al mismo tiempo, así que no se les hizo sorpresa mirarse cuando bajaron del auto, después de todo aparcaron los autos juntos. Lo raro del asunto era la vestimenta de ambas ya que Nojiko iba con unos simples jeans y una camiseta de manga tres cuartos amarilla, con su largo pelo atado en un moño, pero Nami iba con un conjuntito de la vieja era, pantalones acampanados y una blusa con un estampado psicodélico.
La plática era escasa, la tención era tan grande que si una de las dos explotaba seria lo más normal y pedirían la cuenta. Pero eso no pasó, las hermanas ordenaron y siguieron con preguntas obvias que hasta un simio respondería.
-"Quiero decirte algo"- la mayor de las hermanas alzo la mano he hizo un ademan, como para que alguien se acercase -"lo he intentado muchas, pero muchas veces, pero no he podido"-.
Entonces a segundos de eso Nami sintió unas fuertes, manos agarrarle los hombros, como para que no saliera corriendo, para después bajar asta su oreja y hablarle con un susurro.
-"Hola cuñadita"-.
La pelirroja casi se orina del miedo, así que cuando se giro para ver al idiota que hizo eso, no lo hizo con buenas intenciones, así que termino por lanzarle una jara de agua que habían ordenado. Ace termino empapado.
-"Me voy a casar"-.
Nami se quedo muda, no supo que decir, tal vez era porque la gente los miraba como si estuvieran locos, o como si solo fueran un espectáculo. Cuando la menor de las hermanas iba a cuestionar a la mayor, Nojiko comenzó hablar primero.
-"No se como paso, no me preguntes, solo se que lo amo, y el me ama a mi, hemos pasado por buenas y malas situaciones y lo hemos echo juntos, así que después de tanto posponer esto me decidí a que ya era hora de seguir con mi historia"- sonrió con lagrimas en los ojos -"solo espero que me entiendas y estés conmigo"-.
Nami se lanzo a abrazar a su hermanita, la mesa entre las dos se fue abajo, dejando las ordenes en el piso. Ace se quedo ahí parado, rezando por que alguien le viniera a sacra de esa situación, y sus plegarias fueron respondidas Law entro en la escena.
-"Yo también quiero decirte algo"- sus ojos se llenaron de lagrimas -"el es mi novio"- señalo al recién llegado.
Ambos varones se miraron, Ace le extendió la mano en señal de saludo, Law acepto el apretón de manos algo incomodo. Tenían mucho tiempo sin verse, si bien podía recordar hace dos años, fuera de una de las prisiones más seguras del mundo. Ace estaba vivo gracias a el.
Las chicas lloraron abrazadas, era como una película de Disney donde todo era color de rosa, lo único que no notaron, era a la mujer de mesas atrás que los miraba minuciosamente.
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-"¿No lo entiendo, dime en que momento aceptaste?"- Luffy cuestiono con una tarra de cerveza en la mano -"ella es una buena chica, pero, los debes de tener bien puestos para querer que ella se mude contigo"-.
Law no respondió, se pego el tarro en los labios, esperando que alguien cambiase la conversación, los demás en la sala esperaron pacientes, querían saber la razón, sobretodo Zoro, el hermano sobreprotector de Nami.
-"Como saben ella se convirtió en mi novia"- dejo salir un suspiro -"y Nojiko"-...
-"Tu cuñada"- intervino Luffy entre rizas.
-"Bueno como saben Nojiko vendió el departamento, y no han encontrado otro de su agrado, así que le ofrecí uno de los cuartos de mi casa"- explico con un deje de cansancio.
-"Se me hace raro que Noji allá aceptado tanto fácil"- Zoro declaro.
Law y Ace tuvieron un mini flasblac donde Nami chantajeo de una forma algo infantil a su hermana mayor, cosa que a ambos le causo gracia.
-"Ella tiene sus métodos"- ambos morenos dijeron al unísono.
-"Entonces se van pasando la pelea de Zoro?"- cuestiono Usopp.
-"Si, iremos a ver a Genzo"- respondió Ace con cara de miedo.
-"Ese viejo molino los hará llorara cuando le digan que le quieren quitar a sus únicas hijas"- se burlo el chico con sombrero de paja.
-"Ha yo no soy su padre y los quiero hacer añicos"- bufo Sanji con su típico cigarro bailándole en los labios.
-"Eso esta súper mal, si Bonney se entera"-.
La cara de espanto del rubio fue el causante de la riza de todos, después de todo la chica pelirrosa era de temer.
Todos los varones estaban bebiendo en la sala de la casa de Boa, y todos tenían razones por estar ahí, razones que aun no terminaban de arreglarse, ya que la mayoría saldría a una cita con su chico.
-"Lista"- grito Hancok desde las escaleras.
Vestido azul cielo, corto de enfrente y con una cauda que arrastraba, zapatos altos plateados, un moño alto con el fleco suelto junto con unos caireles escurridizos, y un maquillaje natural que realzaba su belleza. Boa se lucia de nuevo al dejar perfecta a una de sus mejores amigas.
-"¿Bien?"- señalo Robín desde atrás de la pelirroja.
-"Yo no digo nada"- se excuso Ace mirando a su futura esposa aun con bata de baño puesta, y con tubos en la cabeza.
-"Ni yo"- se giro Luffy conteniendo una risa.
-"Nosotros tampoco"- Zoro, Sanji, Usopp y Franky, dijeron mirando a otro lado.
-"Hermosa"- susurro Law levantándose de su asiento para escoltar a la única mujer arreglada a una velada inolvidable.
Las risitas, y los cuchicheos de las mujeres no se hicieron esperar, un par de consejos, y un chascarrillo en doble sentido y Nami quedo libre para irse.
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Ambos estaban sentados en una mesa para dos, casi en el centro de todo, y aunque no les importaba estar solos, la mayoría de las mesas eran de diez personas, así que ese favor se lo debían a Viola.
-"¿Estas nerviosa?"- Law cuestiono al ver a su chica morderse el pulgar.
-"Un poco"- susurro mirando a cada mesa y sintiendo los ojos de todos en su nuca.
El presentador de la velada apareció envuelto en una nube blanca de humo, y dio una pequeña introducción de la ceremonia de aniversario de una de las empresas más importantes de las industrias infantiles.
-"Y sobretodo una sorpresa creada por unas manos angelicales y prometedoras de esta ciudad"-.
Los aplausos no se hicieron esperar, la pelirroja se puso tan colorada que seria la envidia de todos los tomates, el presentador le pidió que se pusiera de pie y ella agradeció con unas cuantas reverencias.
-"Te queda muy bien el rojo"- dijo Law en tono burlón.
-"Y a ti el esmoquin"- sonrió Nami tomando asiento.
La velada trascurría apacible, la comida era acompañada por música de chelos, y los meseros estaban atentos a cualquier cosa. Si un tenedor caía de la mesa accidentalmente, no lograba tocar el piso.
-"Torao"- musito Nami aun con el rubor en sus mejillas.
-"Mande"- respondió dejando de lado el pedazo de carne que estaba a punto de llevarse a la boca.
-"Toma"- la pelirroja le estiro el tenedor con un trocito de pescado.
La expresión de Trafalgar era un poema confuso, sumergido en la sorpresa y el enrojecimiento creciente de sus mejillas, pero como negarle ese capricho a la única mujer que podía causar eso. Lentamente se acerco y se devoro el pez, se limpio la comisura de su labio e imito la acción de su novia. La única diferencia era que el comía cerdo.
Era como estar en su primera cita, compartiendo pequeños bocados de comida, y aunque Law no era del tipo que hacia eso, algo en el lo impulsaba a hacerlo. Seria el ambiente, la música, o el vestido que resaltaba su belleza, o tal vez ella. Si era ella con esa sonrisa y esos ojos manipuladores, que lograban que una tempestad se volviera apenas una simple briza.
Pero nada era para siempre, ni el momento perfecto duraba tanto, no paso mucho para que el pasado del Doctor de la Muerte, llegara a su mesa a molestar. De uno por uno fueron llegando, con falsas felicitaciones y falsos deseos.
En ese momento Law pensó que tal vez Nami se arrepentía de estar ahí, los comentarios cargados de veneno eran escupidos sin pudor o pena directamente hacia ella, pero como si de algo insignificante se tratase Nami lo dejaba pasar, sin caras o gestos de desaprobación solo les sonreía, como solo ella sabia hacerlo, con compasión y dulzura, era una ángel.
-"Que bella pareja"- al fin el hombre encargado de todo eso saludaba con burla a la pareja.
-"Donquixote"- la pelirroja se apuro a saludar.
-"Doffy querida, llámame Doffy"- alego tomando la pálida mano de la mujer para besarla -"Law"- saludo a su sobrino, retándolo a marcharse.
-"Tío"-.
La tención era grande, y ambos varones se sostenían la mirada, retándose uno a otro, mostrando su hombría, tratando de demostrar quien podía más.
-"Nami te espero en cinco minutos al lado del escenario, ya es hora"- dijo Doffy con su típica sonrisa.
Sin más se fue, dejando a los tortolitos solos, ya que no era de su agrado ver tanta miel, del único pariente vivo que tenia, y sobretodo sabiendo como era y la reputación que llevaba a cuestas.
-"¿Estas molesto?"- susurro Nami.
-"No"- respondió Law mirando a otro lado, era obvio que si estaba molesto, pero jamás se lo diría.
-"Bueno, creo que me voy"- sonrió tratando de oírse convencida de lo que estaba haciendo.
-"Te veré desde aquí"- dijo el mirando la, como si no la fuese ha ver otra vez.
Ella se levanto lentamente, camino hacia el, beso su frente y se fue a donde la esperaban, el camino se alargo mas de la que era, las miradas punzantes detrás de su nuca eran como dardos que le penetraban la carne. Si de algo estaba segura Nami era que no la querían ahí.
Los nervios nunca fueron sus mejores aliados al momento de alguna cosa importante, siempre terminaba destrozándose su manicura. Aun estando detrás del escenario sentía los segundos alargándose y que su vitalidad se escapaba a cada minuto, si bien no era medico, tenia unos cuantos conocimientos básicos, y sentía la presión baja. Para su suerte una niña de pelo azul vagaba por ahí con un tazón de dulces.
-"Nena"- dijo la pelirroja bajando hasta su altura.
-"Si"- respondió la chiquilla barriéndola con la mirada.
-"No suelo hacer esto, pero, me regalarías uno de tus dulces"- sonrió esperando la respuesta de la niña frente a ella.
-"Oki"- le extendió el tazón para que tomara una y después se alejo de inmediato, saltando contenta.
-"Veo que ya conociste a mi hija"- Doffy le susurro al oído.
Nami se puso rígida, no era de su agrado esas apariciones de la nada que muchos hacían hoy en día.
-"Es una lindura"- respondió la joven devorándose el dulce.
-"Si, aunque no se puede decir lo mismo de su madre"- se burlo sonriendo.
-"Bueno a veces no se puede decir del tal palo tal astilla"- dijo humilde tratando de que no se notara sus nervios.
-"En este caso si, es una arpía igual que su madre, aunque Sugar tiene su encanto de infante muy latente ahora"- le puso la mano en la espalda y la empezó a guiar –"pero como todo, nada es para siempre"-.
-"Eso es lo único que se puede decir que esta seguro"- hablo en susurro solo para que su anfitrión la oyera.
El rio bajo, después de todo era del todo cierto, nadie sabe nada, solo que un día todo se acabara.
-"Subiré primero, este atenta a cuando la llame"- ordeno dejándola a pie de las escaleras.
Los aplausos resonaron cuando el apareció, su porte imponente daba miedo y causaba respeto, su voz potente se podía oír en todo el salón sin necesidad del micrófono. Donquixote Doflamingo sonreía, y agradecía a todos por su presencia.
-"Nami"- dijo señalando a la mencionada.
La pelirroja subió nerviosa, se retorcía los dedos mirando al público, observo el tripee detrás de su anfitrión, ahí estaba su pintura, que aun estaba cubierta por una delicada tela blanca. Esperaba que fuera del agrado de todos, hacia tanto que no pintaba, hacia tanto que no se sentía tan completa al tomar un pincel.
Oía tan lejos las palabras de Doffy, pero aun así las entendía y asentía cuando era necesario, las caras se pusieron borrosas, tenía miedo.
-"Bien entonces"- señalo el cuadro y la delicada tela cayo.
El rostro sonriente de Rocinante nunca se vio tan vivo, tan iluminado y tan feliz, el salón se quedo mudo, ahí una estaba el alma misma del difunto Cora-san.
Fue una ovación de pie, lo que le dio la aprobación, entonces Nami sintió que su corazón latía de nuevo; sintió un suave roce en su espalda y se encontró con esa mirada fría que solo con ella se volvía cálida.
El beso que su novio le dio aparecería al día siguiente en los diarios en primera plana, dejando de lado su gran obra de arte.
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-"Bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla"- decía la joven envuelta en cobijas –"No quero, no quero, no quero"-.
-"Por Dios Nami levántate"- Law se sobaba las cienes desesperado.
-"¿Po que?"- dijo en tono infantil descubriéndose los ojos.
-"Primero, porque has escondido mis llaves, segundo hoy es la pelea de Roronoa, y tercero es medio día"- explico sentándose a su lado.
-"Na, para que quieres tus llaves, sino vamos a salir, Zoro no se enoja si no voy, y es tu culpa, tu empezaste anoche aunque te dije que ya era tarde"- le lazo su pataleta roja a la cara.
A veces Law no sabia el porque se había fijado en ella, pero era tan dulce que le causaba diabetes, y no se controlo para no lanzarse hacia ella.
-"Niña mala"- dijo antes de besarla.
Eso era un juego de niños, Nami siempre lo hacia desde que empezó a vivir ahí, y a Law no le molestaba, mas bien le gustaba. Le fascinaba estar sobre de ella, besando su piel de terciopelo, tocando cada rincón de ella.
Su mano bajo a ese punto tan sensible que ella tenia, y con un simple roce, su mujer ya estaba lista para recibirlo.
-"Po favor Nami aguanta un poco mas"- dijo burlesco.
-"Idiota"- fue la repuesta que la pelirroja dijo antes de besarlo.
Los toques en sus zonas intimas era mas bien un juego previo, Nami recorría con su mano el duro miembro de su pareja, mientras que Law hundía apenas un dedo entre la tierna carne de su amada. Los géminos y jadeos no se hicieron esperar.
Law se separo de ella, se deshizo de su camisa, arrojo los pantalones al piso y se metió bajo las cobijas con Nami que ya se había desecho de la única prenda que llevaba.
Pero su demostración de amor tuvo que esperar, y es que solo Luffy podía trepar asta la ventana de una habitación en un tercer piso.
Los amantes se apagaron al oír aquella voz chillona que les taladraba los oídos saludar.
-"Creo que no deberías de estar aquí"- Ace dijo aun desde la ventana.
-"Torao, no es hora de estar subido en el guayabo, el autobús nos espera"-.
-"¿No existe pudor en tu sistema?"- Law dijo con cansancio –"Sal, danos quince minutos, y bajamos"-
-"Si"- respondió sentándose en un sillón.
-"¡Fuera!"- grito la pelirroja lanzándole una almohada.
Luffy salto de la ventana, por suerte Ace había bajado antes y lo pudo atrapar, sino que golpazo se hubiera dado.
-"No entiendo como puedes juntarte con ellos"- dijo Law con cansancio.
-"Tienen su encanto"- rio Nami saliendo de la cama.
A la pareja no le dio mas remedio que tomar una ducha rápida, e ir desayunando en el camión.
-"¡Esto es ridículo!"-grito Bonney.
-"¿Que mi algodón de dulce sabor fresa?"-dijo Sanji con ojos de corazón.
-"Ellos si tienen comida y yo no"- hizo un puchero infantil.
Las rizas estallaron al momento, era típico de la pelirrosa andar con la boca llena, y Nami no dudo en darle un bocado de lo que estaba comiendo y ella como de costumbre agradeció aun con la boca llena.
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-"Punto"- dijo el entrenador señalando a Zoro.
El ya tenia la pelea ganada, pero como su contrincante era el hijo del dueño del domo aun seguían peleando.
-"¿Hiciste la maleta?"- Nojiko interrogaba a su prometido.
-"Si"- respondió el moreno, atento a la pelea.
-"¿Guardaste los pasaportes?"- volvió a interrumpir.
-"Si"-.
-"¿Y los boletos?"-.
-"También, mi vida, por favor no te estreses"- Ace se digno a verla con un deje de reproche.
-"Ok, ok ya, pero es que es la primera vez que veras a mi padre, y no se"-.
-"Por mí no te preocupes"- sonrió el pecoso –"preocúpate por ellos"- señalo a su cuñada con su pareja.
A pocos asientos la nueva pareja parecía más atenta a un tonto juego de manos que en la pelea, si así estaban en algo un poco interesante no sabrían cómo se comportarían en la cena del sábado con Genzo. Las esperanzas de que el padre de ambas fuera razonable con los chicos, se estaba yendo al caño.
-"Se ven bien"- susurro Ace.
-"Si, como nosotros al principio"-.
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Gracias por leer, mis queridísimos seguidores, y una inmensa disculpa por la tardanza, tengan en cuenta que no pienso dejar el Fic, y que este capítulo va dedicado Lili, que como siempre me alentó a terminarlo a tiempo, claro tenemos un acuerdo.
CapXCap
