Amarillo Turquesa


Lo prometido es deuda, o la advertencia? Ehm, este capítulo contiene escenas explícitas para mayores de edad, fans del yaoi o similares, así que si no es de tu agrado, puedes saltarte hasta las notas finales, esa parte si es importante =) Para los demás, disfruten!


Epílogo

Out of Eden

"Las manos, una sobre la otra nos atraen"


Era la tercera vez que repetían la misma escena. Tan simple como ver a Kaito recorriendo un pasillo con la cámara a su lado, llegar frente a Len y acercarse lo suficiente para captar la imagen de un beso.

Simple.

E increíblemente imposible.

Estaban a la mitad de la grabación de "Out of Eden", una canción nueva que tendría un video promocional y aunque originalmente solo cantaría Len, Kaito lo acompañaba para el video. La primera parte ya había sido grabada en exterior y ahora solo quedaba la segunda para la que habían preparado un set que simulaba un salón de clases. El pasillo que Kaito debía recorrer estaba en medio de dos filas de bancas y Len lo esperaba del otro lado del salón, con la espalda contra el pizarrón. Para la escena final debían grabar un beso pero en esa primera toma solo sería un acercamiento íntimo y la cámara giraría a espaldas de Kaito.

No debería ser tan difícil terminar la toma pero ya era la segunda vez que la posponían, porque al parecer Kaito no podía enfocarse en su personaje y aunque nadie se atrevía a hacer algún comentario, parecía obvia la razón.

Curiosamente era la misma que los había llevado a grabar esa idea en primer lugar. La letra de la canción no tenía un significado en especial pero Lola había elegido como pareja a Kaito y Len con toda intención.

Una vez más llegaron al punto crítico, Kaito se detuvo frente a Len y apoyó la mano sobre su mejilla, la cámara debería girar en ese momento pero antes de poder alejar el enfoque de la pareja, Kaito volvió a moverse y la risa baja de Len se escuchó, siendo obvio que se había grabado.

– ¡Es suficiente! ¡¿Qué acaso no pueden concentrarse?! –una voz chillona surgió detrás de Kaito opacando a Lola quien había pedido cortar la grabación.

Se escuchó algo parecido a un suspiro colectivo entre el equipo técnico y Lola se llevó una mano a la frente. Era raro verla desesperada, pero la situación parecía ameritarlo, aún así se permitió un momento alejada de la fatídica pareja para recuperar la calma. Miró en silencio la curiosa escena frente a ella, donde Kaito era rodeado por dos Len.

En realidad se trataba del auténtico y de Rin, caracterizada como su hermano y la responsable del grito que interrumpió sus instrucciones.

– ¡Ya no si golpearlos o renunciar! –siguió Rin provocando un par de risas a su alrededor, sin que le afectara. Pero ver a "Len" haciendo semejantes gestos era hilarante. Y era precisamente eso lo que había mantenido el ambiente tranquilo la mayor parte del tiempo que esos continuos 'cortes' provocaban.

– Estoy casi seguro de que yo nunca me he visto tan molesto –dijo Len con cierta ironía dándole una significativa mirada a su "gemelo".

Tanto él como Kaito vestían atuendos ligeros, aunque el de Len tenía un estilo más escolar. Un saco blanco con detalles en azul, una medalla amarilla en el lado izquierdo del pecho y una cinta azul rodeando el mismo brazo. Pantalón a juego en blanco y zapatos negros terminaban el atuendo. Su cabello había sido alisado dejándolo ligeramente más largo de lo normal, un par de lentes transparentes daban el toque final.

Para Kaito, saco y pantalón en azul marino con una sudadera en blanco debajo y suelta, de la que podía verse las mangas y el gorro en la espalda. Tenía tenis negros y unos lentes de adorno en el bolsillo alto del saco. Su cabello no tenía demasiado arreglo pero lucía unos audífonos grandes en el cuello, conectados a un pequeño reproductor en el bolsillo bajo del saco.

– Nunca tanto –comento Kaito– hay gestos que solo puede hacer Rin, pero ahora me siento confundido –murmuró llevando una mano a su barbilla mientras miraba a la mayor de los Kagamine– de verdad te pareces…

– Dirás que Len se parece a mí, ¡pero no me cambien el tema! ¡Saben que esto es importante y no dejan de jugar!

– No es mi culpa –dijo Len cruzándose de brazos– Kaito no sabe explicarse…

Rin se contuvo de empezar a gritar de nuevo al ver la reacción de Kaito quien terminó alejándose del lugar, pero ella estaba segura de haberlo visto… ¿nervioso? Se giró para mirar a su hermano pero éste había encontrado muy entretenido mirar la medalla sobre su pecho.

– ¿Me perdí de algo? –preguntó sin que su hermano le devolviera el gesto.

– No mucho.

– Esto va a sonar extraño pero… ¿le hiciste algo a Kaito?

Len dio un leve respingo dejando la medalla para mirar a Rin por debajo de los lentes.

– Tienes razón, eso suena extraño. Y nop, no prometo no haberle hecho algo a Kaito.

– Mmm… creo que eso sonó como algo que yo diría.

– Querida hermana –dijo solemne acercándose a ella para poner las manos sobre sus hombros– justo como estamos ahora, nadie podría asegurar quién es quién –sonrió contagiando a Rin con su gesto. Ese era el tipo de bromas que solían hacerle a los adultos cuando eran niños.

– Len –Yukari apareció junto a ellos acercando su maletín básico de maquillaje.

– Si, dime –al mismo tiempo, Len y Rin se giraron para mirarla, y aunque podían ser reconocidos por la voz de ella, habían logrado mezclar sus voces de modo que ambas parecían surgir de uno mismo.

Yukari los miró un tanto asustada parpadeando varias veces y resistió el gesto idéntico que habían adoptado antes de suspirar.

– De acuerdo, tengo que reconocerles el logro y es divertido, pero necesito retocar a Len –sonrió esperando que alguno hablara pero solo le devolvieron la mueca alegre– en algún momento tendrán que hablar, y sabré quien es el verdadero –canturreo empezando a asustarse. Quietos como estaban, casi parecían muñecos.

– Pero aunque hable… –dijo uno de ellos y por su voz debía ser Len.

– Podrías equivocarte –en seguida quien debía ser Rin terminó la frase, pero su voz resultó ser también la de Len.

Y eso solo aumentó el terror de Yukari, quien ya no se molestó en ocultarlo.

– ¡Dejen de hacer eso! –chilló bajando la cabeza.

– ¿Y ahora qué pasa? –Lola se acercó a ellos mirando al curioso par– ¿terminaste? –preguntó mirando a Yukari.

– No puedo… ellos están jugando a algo extraño –dijo derrotada señalándolos.

– Es ella la que actúa extraño –dijo uno de los gemelos con la voz de Rin.

– Creo que deberías dejarla descansar –e inmediatamente el otro habló con la misma voz.

Fue el turno de Lola para dar un leve respingo abriendo mucho los ojos antes de mirar de uno a otro.

– No tenemos tiempo para esto –dijo la morena agitando las manos mientras miraba alrededor– ¡Kaito, ven acá!

– ¿Qué ocurre? –el peliazul se acercó con una botella de agua en la mano.

– Terminaremos hoy aunque nos quedemos toda la noche, así que elige al que quieras y esperemos que sea Len –dijo hablando rápido.

– ¿Por qué…? –pero Kaito detuvo su pregunta al ver el "duplicado". Yukari ya había empezado a retocarlos a ambos mientras Lola pedía a los técnicos que se prepararan– Oh, ya entiendo… ¿cómo pueden hacer eso?

– Años de práctica –dijeron al unísono confundiendo sus voces. Yukari empezó a reír sin más remedio antes de darles el visto bueno. Había que reconocer una buena broma.

Kaito volvió a beber agua mientras los miraba de reojo y aunque ambos mantuvieron su atención sobre Yukari hasta que la chica decidió alejarse, ese pequeño lapso de tiempo le sirvió a Kaito para notar un par de detalles. Cuando uno de los dos gemelos "fingía" hablar, el otro movía discretamente los labios, como un mal truco de ventriloquía, pero al estar tan atento al punto donde surgía la voz, resultaba confuso. Y cuando hablaban al mismo tiempo, la voz de Len destaca apenas un poco, suficiente para confundirse sino se le ponía atención. Kaito supuso que siendo niños ese truco debería ser muy efectivo porque ambos tendrían un tono de voz similar. Aún así, se escuchó el esfuerzo de Len por adaptarse al tono de su hermana.

Finalmente, Kaito había pasado tanto tiempo en los últimos meses mirando a Len que era imposible para él no reconocerlo a través de sus ojos. La forma en ambos era ligeramente diferente y con el maquillaje eso podía corregirse pero tampoco era imposible ver la diferencia.

Uno de los asistentes se acercó para quitarle la botella de agua y cuando Kaito se la entregó se giró hacia los gemelos.

– ¿Esto va a durar mucho tiempo? –preguntó con inocencia acercándose a los gemelos para quedar en medio.

– No mucho –se escuchó la voz de Rin– termina por ser aburrido.

– Entonces, ¿no puedo intentarlo? –preguntó inclinándose un poco, sonriendo de un modo, que sabía, desestabilizaría a Len. Pero nada ocurrió.

– ¿Adivinar? –preguntó el gemelo de la izquierda usando la voz de Len.

– Si –dijo Kaito dirigiéndose hacia quien había hablado. Le sostuvo la mirada unos segundos– pero tú no eres Len.

– ¿Estás seguro? –preguntó el gemelo de la derecha– podrías equivocarte.

– Puedo besarte para probarlo –respondió Kaito mirando al Len de la derecha. Le sostuvo el gesto y no paso mucho antes de que el rubio desviara la mirada, claramente incómodo.

– ¡Olvídalo! ¡Ya tuve suficiente de ustedes! –soltó Rin, delatándose.

– Era imposible que me equivocara –dijo Kaito, satisfecho consigo mismo, acercó su mano al rostro de Len pero éste lo detuvo antes de que lo tocara.

– ¿Ahora si me explicaras? –preguntó sonriendo de un modo un tanto sugerente. Kaito volvió a reaccionar intentando zafarse del agarre de Len pero éste se acercó demasiado, aún mirándolo con aquella falsa inocencia– ¿qué significa "la serpiente sonríe al final del paraíso"? –preguntó asegurándose de que solo Kaito lo escuchara, su voz fue apenas un susurró más que insinuante y el peliazul trago en seco desviando la mirada.

Len debería entender lo mucho que lo afectaba con ese extraño jueguito que había empezado y que era la razón por la que llevaban horas intentado terminar el video de "Out of Eden".

Desde que Len había recibido la letra de la canción no había perdido oportunidad de cuestionarlo sobre el significado de varias frases. La canción estaba relacionada con un amor difícil y delicado, no era muy complicado entenderlo pero la forma como estaba descrito era un tanto erótico. Y a esas alturas, no sabía si Len hacía las preguntas con una doble intención o si su curiosidad era sincera.

Cualquiera que fuera la razón, él perdería en ambos casos.

De algún modo, Len debía saberlo.

Pero él tampoco tenía muchos deseos de cambiar esa situación.

Habían pasado casi dos meses desde que formalizaran su relación, no era un secreto para nadie en Crypton pero tenían una especie de acuerdo implícito para que dicha relación no entorpeciera el trabajo. Curiosamente era la primera vez en todo ese tiempo que tenían un video juntos, y de hecho había sido casi un accidente, porque la idea original solo incluía a Rin y Len, pero la oportuna intervención de Lola cambió un poco esa idea.

Durante esas largas semanas, Kaito había hecho un esfuerzo que iba más allá de su propia naturaleza respetando el espacio personal de Len. O al menos tanto como era posible porque el rubio había resultado tener una curiosidad demasiado grande y nada dispuesta a mantener oculta. Mientras él se había convencido de mantener su relación lejos de todo tema de índole sexual, Len insistía en rebasar esos limites. Nunca con palabras, sino con acciones, que era mucho peor, cavando una profunda fisura en la resistencia de Kaito, e incluso sorprendiéndolo con lo creativo que Len podía ser al respecto.

El juego de esa semana estaba relacionado con la canción, dándole la oportunidad a Len de cuestionarlo sobre el significado de la letra y de paso llenando su cabeza con un montón de sugestivas y nada inocentes imágenes relacionadas con el pequeño cuerpo que era su mayor tentación. Cada vez que Len se acercaba a preguntarle algo, él luchaba contra sus instintos para no saltarle encima y dejar que su imaginación se volviera realidad.

Ya llevaba con ese asunto suficiente tiempo para saber que su resistencia estaba por terminarse. Estaba a un paso de rogarle a Len que se detuviera…

– ¿Kaito? –Len trató de insistir acercándose un poco más al rostro del peliazul. Pero repentinamente sonrió alejándose antes de mirar detrás de Kaito.

– Dejen de coquetear –dijo Lola acercándose a ellos– o al menos esperen a tener una cámara enfrente –comentó intentando no reír al ver la extraña mueca en el rostro de Kaito– pero ya que hay tan buen ambiente a su alrededor, vamos a cambiar la escena.

Luego de explicarles el cambio de itinerario la siguiente escena debería ser más simple para la repentina inestabilidad de Kaito. Para ello, la toma iniciaría desde abajo, grabando el perfil de Kaito hasta encontrar su mirada que debería estar hacia arriba. Cuando la cámara bajara Len aparecería abrazándolo por la espalda y la imagen terminaría sobre el rostro de Len.

Rin se acercó a las cámaras mirando la nueva disposición para la escena desde fuera ganándose, de nuevo, las miradas curiosas de algunos miembros de apoyo. Que el intenso parecido que guardaba con su hermano aún fuera tema para sorprenderse era lo verdaderamente increíble.

En medio del set, Lola le indicó a Kaito la marca de inicio un momento antes de explicarle a Len cuándo debía entrar. Y aunque ellos tres estaban sumergidos en la escena, Rin miró a su alrededor al par de camarógrafos que debían estar listos, pero ni siquiera estaban en sus lugares. Parecía que solo iba a ser un ensayo.

– De acuerdo, empezamos –murmuró Lola sin hacer el conteo previo a alguna grabación.

Kaito estaba en su posición, quieto, mirando al lado contrario donde estaba Len, un par de pasos detrás. El peliazul miró hacia arriba con un profundo suspiro antes de cerrar los ojos. Lola hizo un conteo entre dientes y poco después Len se acercó abrazando a Kaito.

Entre los asistentes había pocos que estuvieran al pendiente del ensayo, la mayoría sostenían conversaciones en susurros. Pero Rin mantuvo su mirada al frente notando el momento en que Kaito se agitó en cuanto Len lo rodeó, y casi al mismo tiempo vio a Lola riendo entre dientes, la morena bajo la cabeza negando para si misma antes de volver a acercarse a la pareja. Fue el turno de Rin para suspirar y cruzar los brazos con cierta molestia.

– ¡Descuida, lo arreglaré aunque tenga que encontrar alguien que lo reemplace! –gritó Len de pronto cruzando la sala hacia la salida, mantenía a Kaito aferrado por el brazo obligándolo a seguirlo.

Apenas los vio, Rin tuvo la intención de seguirlos pero Lola la intercepto sonriendo pese a la mueca seria de la rubia.

– ¿Qué ocurre? –preguntó Rin aceptando la intervención.

– ¿No te parecen tiernos? –cuestionó evadiendo la pregunta de Rin– Kaito esta tan enamorado de Len, que me sorprende ver que sea tu hermano quien esta tan tranquilo –rió, aunque por su expresión parecía que era ella quien estaba enamorada.

– Ya lo sé –murmuró torciendo el gesto– pero te equivocas. Creo que ambos están demasiado ansiosos, me molesta.

– Eso también es cierto –dijo cambiando su expresión, de pronto se torno pensativa– Leon me matara sino terminamos el video hoy.

– ¿Y por qué los dejaste ir?

– Porque ya casi es la hora de la comida, y no me sirven si no pueden concentrarse. Ya escuchaste a Len, dijo que lo arreglaría. Y sino lo hace, tú tomaras su lugar, así que no me preocupa.

– ¡Olvídalo! No pienso besar a Kaito.

– Piénsalo, sería perfecto. Con un poco de esfuerzo podrías pasar por Len.

– Eso es imposible –dijo sin pensarlo. Lola se giró hacia ella solo para confirmar la sonrisa en el rostro de la rubia, y que sin pensarlo la convertía en la copia idéntica de Len– Kaito jamás nos confundiría.


– "No hay salida del jardín del Eden. De ninguna manera, es una enfermedad mortal…"

Mientras caminaban entre los pasillos, con Len aún tirando de Kaito para que lo siguiera, el rubio murmuraba la letra de "Out of Eden", sonriendo inmerso en la canción y por tanto ajeno a la mirada que Kaito mantenía sobre él.

El peliazul se dejo guiar no porque necesitara saber a donde iban sino porque en algún momento mientras caminaban, la mano de Len se había deslizado de su brazo hacia la palma entrelazando sus dedos. Había sido el tipo de gesto tan natural que normalmente él iniciaba, pero resultaba agradable ver que Len poco a poco se acostumbraba a su presencia. De nuevo surgió dentro de si la urgencia por saltarle encima pero estaba seguro que eso sería lo último que estaba pasando por la mente de Len.

– Me gusta esta canción –dijo Len de pronto deteniendo sus murmullos. Giraron en un pasillo que conectaba hacia las habitaciones, pero él mantenía la mirada al frente mientras Kaito salía de su ensoñación– aunque no acabo de entenderla. ¿Pensabas que solo te pregunte para molestarte? –preguntó mirando de reojo a Kaito.

– ¿Y no era así?

– Bueno si, en parte. Pero no del todo –dijo riéndose. Se detuvieron frente a la habitación de Len y antes de que Kaito pudiera preguntar, el rubio ya había conseguido que ambos entraran. Cerró la puerta en un gesto que dejó cierto déjàvu en el peliazul, pero permaneció recargado contra la puerta con las manos detrás de la espalda.

– ¿Estás bien? –preguntó volviendo a acercarse para apoyar la mano sobre el rostro de Len, obligándolo a mirarlo.

– Rin intenta convencerme de que ambos estamos… insatisfechos. O algo así –dijo finalmente, aunque parecía divertirse con la sola idea.

– Creo que tu hermana es demasiado seria, cuando no debería serlo.

– Ella dice que es instinto femenino.

– Algo de lo que convenientemente ambos carecemos –no pudo evitar reírse. Tenía la intención de preguntar a Len qué tanto le había contado a Rin sobre su relación pero hacerlo tal vez lo haría sentir incómodo, y de paso a él. Lo último que necesitaba era que su relación fuera del completo dominio de alguien tan astuta como Rin.

– Pero lo estuve pensando –dijo Len de pronto tomando la mano de Kaito que aún sostenía su rostro, y la otra que tenía libre para rodear su propia cintura. En cuanto se aseguró que Kaito lo abrazaba él rodeó su cuello para acercar sus rostros– ¿crees que tenga razón? Porque yo pensaba que todo estaba bien. Hago todo lo que quieres –murmuró muy cerca de los labios ajenos entrecerrando los ojos en un gesto al que Kaito seguía acostumbrándose.

– Si lo dices de ese modo suena como si te estuviera obligando –dijo girando el rostro solo para evitar el camino que estaba tomando esa conversación.

– Sabes que no es así. No haría nada que no quisiera… –sonrió rozando sus labios con los propios en un breve gesto sin permitirle besarlo antes de girar el rostro hacia su cuello y depositar un sencillo beso. Deslizó su lengua apenas un momento por la piel expuesta dejando un visible escalofrío sobre Kaito que no pudo retener.

– L-Len, no deberíamos… –Kaito detuvo sus palabras cerrando los ojos para tratar de encontrar su autocontrol. Inconscientemente aferró sus manos sobre la cintura de Len mientras lo escuchó reír muy cerca de su oído.

– Pero aún hay algo que no hemos hecho –dijo con un puchero alejándose un poco para volver a mirarlo solo para notar los ojos cerrados de Kaito y la expresión tensa de su rostro– Kaito… –jadeo presionando sus labios en un beso corto que repitió un par de veces hasta que el peliazul cedió y de pronto quedo atrapado en las caricias rápidas del mayor. Sintió su lengua deslizándose en su boca con aquella destreza que lo derretía mientras intentaba mantener el ritmo– K-Kaito…

– No pidas algo que realmente no quieres –dijo el peliazul cuando logró separarse. Juntó su frente con la de Len sin mirarlo, sabiendo que su resistencia estaba por terminarse.

– Pero… –Len agradeció por un momento la renuencia de Kaito a mirarlo, al menos así podía tratar de disimular el rubor de sus mejillas. Se suponía que estaba preparado para esa conversación pero ponerlo en palabras estaba resultando un poco difícil y si al final Kaito se negaba él no podría salir de esa habitación hasta que consiguiera tranquilizarse– es algo que tú quieres hacer, ¿cierto? –se contuvo de jadear al sentir el agarre sobre su cintura un poco más firme, pero en cierta forma, ese gesto le devolvió un poco de su confianza.

– Pero tú no tienes idea de cómo es. Puede que sea doloroso y…

– Si, lo sé –interrumpió logrando que Kaito lo mirara– estuve investigando y… por eso sé que tú quieres llegar hasta el final… –murmuró cada vez más bajo, ahora era su turno para no mirar el otro par de ojos azules. Solo cuando ahondó en ese tema supo porque a Kaito le gustaba tanto acariciar la parte baja de su cuerpo como si buscara algo. Cuando se atrevió a mirarlo de nuevo, pudo notar la preocupación de Kaito. Y no parecía una buena señal. Se apresuró a rodear su cuello de nuevo, acercando sus cuerpos tanto como pudo antes de hablar– Kaito, por favor… –murmuró jadeante notando la tensión en el otro cuerpo, y gracias a la cercanía, lo dispuestos que estaban ambos– hazlo…

Kaito apretó los dientes alejando las manos del pequeño cuerpo, intentando separarse pero apenas lo hizo, su propio cuerpo lo traicionó, deslizando sus manos bajo el saco de Len desabotonándolo mientras avanzaba por su pecho sobre la camisa.

– Len, no voy a poder detenerme… –dijo esperando que el rubio lo entendiera y fuera él quien se alejara.

– No quiero que lo hagas… –volvió a besarlo llevándose lo que quedaba del autocontrol de Kaito, perdiéndose en la cálida sensación dentro de su boca, y la urgente y notoria necesidad entre sus piernas.

Para cuando volvió a abrir los ojos, ya estaban en la cama, con Kaito sobre su cuerpo besando la piel de su pecho que había dejado ligeramente expuesta al desabotonar la camisa. Ni siquiera había notado el momento en que había perdido el saco, pero al sentir una mano de Kaito más abajo, notó que su pantalón también estaba abierto. A veces lo sorprendía lo rápido que podía moverse el peliazul, apenas le daba tiempo de pensar en lo que estaban haciendo cuando ya sentía su propia necesidad pidiéndole ir más rápido. Poco a poco se había ido acostumbrando al ritmo de Kaito, y por eso los encuentros que habían tenido, aunque nunca hubieran llegado al final, siempre eran muy intensos.

Tomó el rostro de Kaito para obligarlo a separarse de su cuerpo y besarlo, con toda la urgencia que pudo mientras se sentía devorado por el mayor. Distrayéndolo por un momento de sus intenciones, hizo un esfuerzo por levantar la cadera rozando su miembro con el de Kaito, notando su dureza a través de la tela. Aquello los hizo jadear al mismo tiempo, pero no se detuvo, siguió moviendo su cadera incitándolo.

– L-Len… esp-

– Kaito… –jadeo separando sus labios para mordisquear la sensible piel de su cuello.

Internamente y por un momento Kaito maldijo la facilidad de Len para aprender, consiguiendo excitarlo hasta el limite mientras imitaba todo tipo de acciones que él le mostraba. Cada vez que él acariciaba ese pequeño cuerpo se volvía más sensible a su tacto pero al mismo tiempo Len aprendía convirtiéndose en alguien cada vez más erótico. Eso sería bueno, sino lo provocara hasta el punto en que tenía que contenerse para no ser más brusco de lo que debería.

Se alejó de aquellos rosados labios que ya habían empezado a mordisquear su piel para volver a bajar por su cuello, besando y succionando sus pezones, incitado por los constantes gemidos de Len. Mientras sus labios lamían la piel de su estómago y alrededor del ombligo, aprovechó para bajar los pantalones y la ropa interior dejando expuesto el miembro del rubio que ya había empezado a gotear. Y antes de que Len pudiera detenerlo de nuevo, tomó la punta palpitante entre sus labios succionando al mismo tiempo que acariciaba la piel con su mano.

Len había seguido el camino de Kaito por su cuerpo, con las manos entre su cabello pero cuando sintió aquella mojada caricia sobre su miembro lo soltó para cubrir su boca y evitar que un grito lo delatara. No era la primera vez que Kaito lo atendía de ese modo pero siempre era la forma como el mayor insinuaba que era tiempo de terminar, solo porque él no podía resistir demasiado.

– Ka… ito… no… –jadeo aún con las manos sobre su boca. Había tenido la intención de volver a tomar su cabello para llamar su atención pero cuando sintió sus labios recorriendo el largo de su miembro volvió a jadear.

Kaito sonrió con cierta arrogancia, cumpliendo su deseo inconsciente de controlar a Len. Le gustaba verlo derretirse justo de ese modo como se retorcía entre las sábanas. Brillando con una fina capa de sudor y el rubor que prácticamente cubría todo su cuerpo. Alejó su labios del miembro tembloroso, usando su mano para continuar la estimulación. Con la otra se apuró a liberar su propio miembro, mordiéndose el labio sin poder evitar al sentir lo duro que estaba.

Se inclinó sobre Len lamiendo su barbilla para acercarse a su oído.

– ¿No quieres? –preguntó soplado sobre su piel.

– S-Si, pero… harás que termine pronto… –jadeo cubriendo su boca solo con una mano– ya no…

– Dame tu mano –pidió antes de tomarla por él mismo llevándola a su miembro que no dejaba de acariciar.

Len jadeo de nuevo al sentir su mano junto a la de Kaito haciendo un erótico sonido sobre la humedad de su pene. Intentó alejarse y pedirle a Kaito que se detuviera cuando sintió el familiar cosquilleo en la parte baja de su vientre, pero de nuevo se contuvo al sentir el miembro de Kaito mezclándose con en el suyo. Lo sintió forzar sus manos para presionar ambos con una deliciosa fricción que no le permitió continuar demasiado. Con la mano libre se aferró a la playera de Kaito y mordió su labios para no gritar mientras llegaba al clímax.

Kaito apenas le permitió unos segundos tratando de recuperar la respiración cuando lo sintió continuar el suave vaivén sobre sus miembros, el de el mayor aún firme llenándose con su semen. Y en seguida una nada sutil intromisión entre sus nalgas, que ya sabía lo que significaba. Giró un poco su cuerpo, apenas lo suficiente para permitir a Kaito el libre acceso pero sin que dejara de masturbarse con la humedad de su miembro.

– Len, ¿estás seguro que…? –su insistencia fue interrumpida por Len, quien se irguió un poco para besarlo, sin dejar de mezclar sus lenguas, con lo que él aprovechó para deslizar un segundo dedo en el punto virgen que cada vez se humedecía más– al menos avísame si te duele… –murmuró entre besos cortos notando una segunda erección en el miembro de Len.

– No lo haré –dijo firme, acariciando el cabello de Kaito mientras mordisqueaba su oreja.

Kaito sabía que tenía esa batalla perdida así que no insistió, pero se aseguró de que el segundo dedo que había deslizado dentro de Len llegara lo suficientemente profundo antes de intentar un tercero.

Len era consciente del intenso escrutinio de Kaito, quien buscaba un solo rastro de dolor en su rostro para detenerse. Así que estaba haciendo un doble esfuerzo por concentrarse, aunque de momento no sentía algo que pudiera calificar de dolor. Era incómodo y extraño pero también era más fuerte la cálida sensación en su miembro, y la forma como se rozaba con el de Kaito era lo bastante estimulante como para no pensar en dolor. Pero cuando sintió el tercer dedo hurgando en su interior tuvo que morderse los labios al sentirlo llegar especialmente dentro. Y en un acto reflejo volvió a aferrarse a la ropa de Kaito cerrando los ojos con fuerza. Se olvidó de que no debía verse adolorido, pero aquella punzada casi le había hecho ver estrellas, y no por una buena razón.

– Len… –por un momento el rubio pensó que Kaito se detendría pero solo sintió sus labios besando cada parte de su rostro– ¿estás bien?

Aunque intentó responder, no pudo despegar sus labios con la sensación de que gritaría si lo hacía. Así que se limitó a mover la cabeza pensando en un 'si' pero desde la perspectiva de Kaito, no era una respuesta segura.

Kaito se aseguró de no detener su manos aprovechando la posición para besar toda la piel que tuviera al alcance. No quería escuchar la vocecita interna de su raciocinio que le pedía detenerse. Porque no quería hacerlo. Había llegado a un punto que sabía que era egoísta pero simplemente no podía detenerse.

– Len, ¿quieres que…?

– Si te detienes no te lo perdonaré nunca –murmuró aunque la expresión dolorosa de su rostro no desaparecía, no lo miraba y había hablado casi sin aire.

Kaito frunció el ceño y finalmente se detuvo logrando que Len lo mirara, entonces le sonrió.

– Te amo –dijo de pronto alejando todo pensamiento de la cabeza rubia, mirando como el color subía a sus mejillas y sus ojos brillaban con algo diferente a las lágrimas que habían empezado a formarse, entonces lo beso. Con toda la calma que no habían tenido ni un solo segundo.

Len se dejo llevar por la lenta caricia, sintiendo su pecho llenó de algo que no había experimentado antes. No era la primera vez que escuchaba esas palabras pero de algún modo que no entendía se sentían diferentes. Y también era cierto que aún no había podido responderle.

De nuevo se perdió en las sensaciones inconsciente del momento en que habían cambiado de posición. Kaito había conseguido levantarlo en una posición demasiado vergonzosa. Aún sobre la cama, con manos y rodillas sosteniendo su peso, con el cuerpo completamente desnudo. Mientras miraba la almohada sintió a Kaito abrazarlo por la espalda de modo que su miembro frotó sus nalgas, debería sentirse bien, pero solo podía pensar en lo incómoda que era esa posición. No le gustaba la idea de no poder ver a Kaito y eso debió reflejarse porque el mayor volvió a acercarse a su oído.

– De este modo dolerá menos, así que solo aguanta un poco, ¿de acuerdo?

– ¿Estás seguro…?

– Créeme, sé lo que hago –sonrió, aunque Len no pudiera verlo.

Suspiró logrando que el menor se agitara un poco mientras llevaba una mano a su miembro, húmedo por la simiente de Len. Lo frotó sobre la pequeña entrada hasta que sintió que el rubio se relajaba, entonces se posicionó empujando tan lentamente como su urgencia se lo permitía. Enseguida el cuerpo de Len se tensó pero al instante llevó su mano libre al miembro del menor volviendo a frotar la erección que aún mantenía. De nuevo los gemidos de Len le dieron la señal para continuar y tratando de mantener el ritmo se introdujo en la suave entrada sintiendo la intensa calidez y la presión que lo obligó a jadear. Apretó los dientes recordándose que debía ir lento, pero se sentía tan bien, que su mente empezó a nublarse. La cavidad era estrecha, cálida y húmeda, todo al mismo tiempo, provocándolo a ir cada vez más adentro.

– K-Kaito… –el débil jadeo que Len dejo escapar consiguió recuperar un leve rastro de la cordura del Vocaloid, quien volvió a abrazarlo asegurándose de mantener la estimulación sobre el miembro de Len.

– Está bien. Ya esta dentro –jadeo respirando sobre su cuello– ¿puedo moverme? –pidió, aunque casi parecía un ruego.

Len asintió con la sensación de que no tenía opción. Apesar del intenso dolor que nacía desde el punto donde Kaito había entrado, escuchar su voz, tan ronca había vuelto a agitar su corazón, casi compartiendo su urgencia, aunque para él no resultara una experiencia tan agradable.

Sintió su miembro salir poco a poco de sus entrañas un momento antes de volver a hundirse con un movimiento un tanto brusco que lo obligó a aferrarse de las sábanas con más fuerza. Mientras Kaito sostenía su cadera con una mano, la otra seguía moviéndose sobre su pene, creando una extraña mezcla de dolor y placer.

El vaivén continuo y junto a los sonidos húmedos que surgían de sus cuerpos unidos, pudo escuchar los jadeos de Kaito muy cerca de su espalda. Sintió sus rodillas flaquear por el intenso esfuerzo y antes de poder avisarle que se detuviera, no pudo evitar que sus manos también cedieran al embiste dejando caer su cuerpo sobre la cama y al mismo tiempo a Kaito sobre él. Sintió su miembro llegando más profundo dentro de él, y aunque eso debería ser doloroso, logró arrancarle un gemido que no consiguió callar.

Por un momento Kaito se preocupó por haberlo lastimado, había sentido el punto estrecho que había alcanzado dentro de Len, pero imaginó que el movimiento tan brusco habría sido demasiado. El escucharlo gemir le recordó que no lo había escuchado desde hacía varios minutos.

– Len… –llamó inclinándose un poco y alcanzando sin querer el mismo punto que volvió a hacerlos jadear.

– Más… –gimió sin girar el rostro apretando la almohada entre sus dedos– Kaito…

Len agradeció no tener que volver a pedirlo, cuando sintió que el movimiento entre sus piernas continuaba. Prácticamente se había olvidado del dolor que había sentido un momento atrás, por ahora solo existía la deliciosa fricción en su interior. Podía sentir la calidez de Kaito mientras entraba y salía con más fuerza y cada vez más rápido. Lo sintió separar sus piernas un poco para acomodarse mejor, entonces la sensación húmeda se hizo más intensa en su interior y perdió el aliento al sentir que el miembro se hacía más grande dentro.

Kaito no podía dejar de jadear el nombre de Len mientras empujaba con fuerza aferrándose a sus caderas. Volvió a inclinarse acercando su rostro a la nuca de Len y con un último empujón terminó llenando la suave cavidad con su simiente, respirando sobre el cabello rubio mientras volvía a moverse a un ritmo más lento sintiendo los espasmos del clímax.

Len cerró los ojos recibiendo el peso de Kaito en su espalda. Aún se sentía caliente pero poco a poco fue recuperando la calma. Sintió la humedad deslizándose por sus muslos, y solo entonces también la sintió debajo de si, preguntándose en qué momento había terminado.

– Len –Kaito lo llamó deslizando su cuerpo para acomodarse a su lado, aunque éste no abrió los ojos y el peliazul se limitó a acariciar su cabello retirando los mechones que se habían pegado a su rostro– ¿estás bien?

– Tengo sueño –murmuró girando un poco para abrazarse al cuerpo del mayor.

– Pero, ¿no te lastime?

– No me obligues a responderte –murmuró en un puchero. Su voz amortiguada por el cuerpo de Kaito.

– Pero…

– Kaito –interrumpió cortante alejándose para finalmente mirarlo. Consiguió callarlo cuando su expresión se torno seria.

Kaito no pudo evitar el pensamiento instantáneo de que Len se había arrepentido.

– Te amo –dijo sonriendo con las mejillas rojas esperando con paciencia la serie de emociones que había cruzado el rostro de Kaito. Dejando la preocupación, el miedo y cierto grado de tristeza para devolverle la sonrisa antes de abrazarlo. Sintió las manos de Kaito recorriendo su cuerpo todo lo que pudo.

– Gracias… –murmuró escondiendo el rostro entre su cuello.

– No era la respuesta que esperaba –dijo Len dejándose estrujar mientras acariciaba su cabello.

– No lo entiendes… –continuo sin moverse de su sitio– ha pasado tanto tiempo… he esperado tanto… nunca creí que tú… sabía que nunca me corresponderías, yo no era suficiente…

Aquellas palabras dejaron un gesto melancólico en Len mientras sentía su corazón llenándose de ternura, pero también de una leve punzada de culpa.

– Creo que yo… lo siento… –murmuró Len sintiendo el cuerpo de Kaito alejarse lo suficiente para mirarlo. Con sus miradas conectadas tomó su rostro por la mejilla– no me di cuenta. Y… tardé mucho en verlo, por eso lo siento. Todo este tiempo te lastime, ¿cierto?

– Tú jamás harías eso –dijo cerrando los ojos con una sonrisa, llevó una mano a la que Len tenía sobre su rostro– también te amo –dijo cuando volvió a mirarlo– y te prometo…

– También lo sé –interrumpió atrapando sus labios.

En realidad no sabía lo que iba a prometerle, pero no necesitaba escucharlo. Le bastaba con todas las pequeñas promesas que Kaito cumplía día a día. Con el hecho de estar juntos era suficiente, y con su promesa personal de no volver a lastimarlo, era todo lo que ambos necesitaban. Lo amaba más de lo que podía expresar y sabía que Kaito lo amaba más de lo que podía entender. Finalmente muchas dudas que ni él mismo sabía que tenía, se habían ido.

Kaito se aferró al cuerpo que ahora le pertenecía besándolo con la calma que esa certeza finalmente le había dado. Ahora nada ni nadie podría quitarle a Len, y se aseguraría de hacérselo saber cada día. Luego de tantos meses vagando entre la incertidumbre y la desesperación, Len le había devuelto la tranquilidad con dos sencillas palabras.

Luego de tanto tiempo, su amor imposible se había convertido en su más grande sueño. El único que podía vivir tanto dormido como despierto, y que siempre sería suyo.

FIN


Notas de la autora: Awww ;_; para empezar, he de decir que tenía este capítulo listo desde el año pasado XD ja, bueno, desde diciembre pero ese mes es caótico para mí, y sinceramente no tuve el tiempo para publicarlo. Ahora que tuve que releerlo para publicar, ya me vuelvo a sentir llorosa como cuando lo escribí . lo siento, ya saben que soy una romántica incurable.

Pero hay que reconocer que este par son lindos =P y sip, como leyeron, este es el final, mmm, al menos técnicamente. Mientras planeaba como sería este capítulo, hace… algunos meses, se me ocurrió otra idea que chocaba con el "final feliz", entre eso, y algunos personajes que no pude incluir, surgió un pequeño capítulo extra que publicaré en un par de días… semanas…. XD prometo que no tardará tanto como este, solo necesitó checarlo y espero que le den un último vistazo a este fic que empezó como una idea loca tipo "detrás de cámaras" y terminó siendo una historia romántica y melosa =)

Gracias a todas las lindas personas que se tomaron la molestia en leer, pero aún más a aquellas que me compartieron su opinión, realmente espero que les haya gustado esta sencilla historia o que al menos les hiciera pasar un rato agradable. Gracias por su tiempo y espero que se animen a dejar un último comentario.

Muchos besos y, aunque sea un poco tarde, feliz año nuevo! Que sea, para todos, un gran año, lleno de lo mejor para sus sueños, metas, y familias!

Yui-chan

"Out of Eden" – Project Diva – Version Kaito, Len