Hello my Friends!

Muse reportándose muy contenta por los comentarios de mis lectoras.

TTuTT

Jamás pensé tener tantos lectores y que a muchos les gustara, la verdad este Fic lo hago cuando puedo o cuando tengo inspiración, y no pienso dejarlo.

Pero no los/las aburriré con este sentimentalismo que me tiene con lágrimas de felicidad, así que les dejo este corto cap.

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La mentira es una enfermedad, que poco a poco envenena el alma, pero ahí personas que ni alma tienen, y aquella mujer no tenia ni una pisca de bondad, seria que en donde tenia corazón ahora tenia una fría maquina, haciéndola una mujer vil y nefasta.

Aunque eso no le quitaba lo bella que era, su piel de terciopelo resplandecía con la poca luz de luna que se colaba a la alcoba, su pelo verde se podía comparar con un pastizal en pleno verano y sus ojos dos pepitas de oro. Tan hermosa y tan letal, su cuerpo bien proporcionado, era una trampa para quien se fijara en ella.

Dulce placer carnal que duraba poco, ya que después de una buena sesión de sexo desenfrenado, los muchos hombres y las pocas mujeres que gozaron con ella, terminaban fríos, helados, muertos, y aquella vez, no era la excepción. Ahí el cuerpo desangrado de un hombre de no mas de 30 yacía en la cama, con un dulce beso en la mejilla, que firmo su sentencia.

-"¿Otro?"- la voz de Vergo se oyó desde la puerta.

-"Si, otro, no había nada que hacer"- sonrió, limpiándose la sangre en su cuerpo desnudo.

-"Monet si el jefe se entera, te castigara"- dijo amenazante.

-"¿Lo dice Doffy o lo dices tu?"- se giro a verlo –"sabes que soy su favorita y nunca me a negado nada"-.

-"Que seas su hija bastarda, no tiene nada que ver con el favoritismo, tu bien sabes que si de preferencias hablamos, Law se lleva el premio"- espeto cruzándose de brazos.

-"Puede que sea cierto, pero Vergo, si yo tuviese un hijo de Law, estoy segura que la gran herencia de Doffy, seria solo para los dos, y ya no tendría que pelear por el amor de papi"- se dibujo un corazón en el vientre.

-"No lo dudo, aunque ahí un pero, que tiene nombre y apellido"- se recargo en el marco de la puerta.

-"Esa zorra"- mascullo molesta –"no importa si el se la coge tres veces al día o que le de por donde sea, yo se muy bien que nadie lo podrá hacer vibrar como yo"-.

-"Si tu lo dices"- dijo Vergo alejándose de aquella habitación, le repugnaba ver los desquites que esa mujer hacia solo por despecho.

Monet quedo de nuevo sola, claro aun estaba el cadáver, pero este ya no vería ni diría nada, algo bueno de estar muerto. Sin prisa se fue a ver al espejo, y aunque le doliera admitirlo aun cubierta de sangre se veía hermosa. Abrió uno de los cajones y saco con cuidado un velo de novia, se lo puso en la cabeza, y pinto sus labios con la sangre que le quedaba.

-"Quien como yo, que te conoce de pies a cabeza"- sonrió –"quien como yo para complacerte, y amarte"- dijo dando un vuelta –"nadie, si nadie, ni ella, ni otras, ni nadie"- se toco la cicatriz debajo del seño izquierdo y su sonrisa se ensancho –"si mate a las otras que te pretendieron, fue solo para ahorrarme tiempo, a ella no la quiero muerta, la quiero viva, y quiero que ella viva el mismo infierno que yo viví"- tomo su cepillo y lo arrojo al espejo.

Si la mentira envenena el alma, la venganza la pudre, y lo que le pasaba a Monet era que por la falta de bondad y cordura, ella estaba jugando con más fuego de lo que uno normalmente jugaría.

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La casa en la colina seguía como antes, inclusive los colores no habían cambiado en nada, pero solo su hogar estaba intacto, el pequeño huerto que una vez fue de su madre, ahora era mucho mas grande, y hermoso.

Tomada de la mano de Law paseaba por las hileras de arboles, contándole la historia de cada uno, y aunque pareciera ser aburrido, Trafalgar jamás dio un atisbo de aburrimiento, pero parecía cansado, ya que sus ojeras se miraban mas pronunciadas que lo normal.

-"Torao no dormiste a noche"- fue una aclaración directa, que hizo que la pareja dejara de caminar.

-"No, nada"- dijo mirando a otro lado.

-"¿Razón?"- cuestiono retomando el camino de regreso a la cabaña.

-"Tu padre ronca como un camión"- hablo entre bostezos –"y Ace no deja de hablar de comida"-.

-"Mi papa no ronca"- inflo las mejillas en señal de molestia.

-"Te ves tan dulce inflando los cachetes"- se detuvo a darle un beso, aunque ella forcejeo un poco.

-"No hagas eso"- su cara estallo en rojo –"si mi padre nos ve"- se vio interrumpida por los labios de su amante enredándose de nuevo con los suyos.

-"Tienes veinte, no quince o trece, además si aguanto a tu amigo el cocinero, no crees que pueda aguantar a tu padre"- dijo con aires de superioridad, plantándole un casto beso en la frente.

-"Si pero, a Sanji lo ves cada mil siglos, y estaremos con mi padre casi una semana"- explico.

Law rio bajo, y volvieron a retomar el camino, si bien apenas tenían una noche en la pequeña casa de las Vanir, al doctor le parecía mil noches. No por el echo de no dormir con su pelirroja, sino que dormía en el mismo cuarto con Ace y el padre de su novia, y esos dos no dejaban descansar, serian largas noches.

El camino de regreso fue más silencioso, aunque más dulce, ya que Nami se detenía a cada cierto tiempo para darle castos besos a Law, al cual no le desagradaban para nada, y trataba de detenerla un poco más, claro que no tuvo éxito, pero no dejo de intentarlo, asta que Nami lo soltó y se adelanto corriendo, deteniéndose unos metros mas adelante, solo para sacarle la lengua y perderse entre los arboles.

Trafalgar negó con la cabeza, esa mujer parecía una quinceañera, jugando y brincando con una inocencia tan intacta, que era casi imposible de creer, pero el no dudaba de eso, mucho menos cuando la miro bajar en la mañana, con esa sudadera negra, que era como cinco tallas mas grande y esas coletas altas, que solo las colegialas usaban.

-"¡Nami!"- grito.

-"¡Encuéntrame!"- respondió.

A Law no le dijeron dos veces y corrió en dirección de donde se había oído el grito de su "inocente" novia. Era como jugar a Marco Polo, el gritaba el nombre de Nami y ella le respondía con el de el. Se podría decir que era excitante, ya que se estaban alejando mucho de la casa, asta en un punto de dejar atrás las arboledas de mandarinas y entrar a un pequeño bosque.

Entonces dejo de oírla, sus respuesta ya no llegaron a el, y mientras mas se internaba dentro del bosque mas se desesperaba ¿Dónde estaba ella? Su paso se acelero, y sentía que le iba a explotar el corazón, y que en un punto dejaría de respirar.

Corrió entre arbustos, y salto un par de troncos, asta que llego a un pequeño riachuelo, entonces se detuvo a tomar un poco de aire y a observar todo lo que le rodeaba. Arboles, arboles y más arboles.

-"Me buscabas"- dijo Nami a sus espaldas.

Law se giro y detuvo el impulso de gritarle al verla tan sumisa, con sus manitas enfrente arrugando la sudadera, y su carita de culpa.

-"Si"- dijo soltando un suspiro.

La volvió a mirar, esperando que no le faltara nada, y fue cuando noto lo que en realidad llevaba en las manos, era dos pedazos de tela una negra con calaveritas y la otra era mezclilla. Su cerebro tardo un poco en darse cuanta, y la verdad no su hubiera dado cuenta si Nami no se hubiera levantado un poco la sudadera, para que notara que sus diminutos shorts y sus bragas ya no estaban.

Trafalgar camino hasta ella y se le arrodillo enfrente, cosa que hizo que Nami se pusiera más roja que un tomate.

-"¿Puedo ver?"- susurro quitándole de las manos su ropa.

La pelirroja no respondí, voltio a otro lado y fue subiendo poco a poco su suéter, jadeando al sentir la respiración de Law acercándose. La sudadera se detuvo en su cintura, y como pudo la anudo ahí, sabia lo que venia, y no podía distraerse.

Para Law la seducción era un factor clave, para hacer gozar a ambos, y aunque estuviera lejos de una cama o un yacusi se las podía arreglar muy bien. Basto con solo colocar una de las piernas de Nami sobre su hombro para tener más accesibilidad a esa delicada zona, y deleitarse con aquel néctar tan delicioso que solo ella le podía brindar.

Los jadeos y las suplicas de Nami, siempre lo ponían más duro de lo normal, pero esta vez quería hacerla sufrir un poco, lograr sacarle lagrimas de placer, pero no podía lograr con solo lamerle el clítoris, para el, ella ya necesitaba subir de nivel, y no dudo en succionarlo y mordiscarlo un poco, aumentando la fuerza aplicada poco a poco.

La pelirroja no tardo en llegar a su clímax, y el moreno no bacilo en bajarse los pantalones, arrinconar a Nami contra el árbol, y tomarla del trasero para levantarla, el juego apenas comenzaba.

Nami se sujetaba fuertemente del cuello de Law, mientras que el la sostenía de las nalgas; sus coletas se iban deshaciendo con cada envestida, ya que pegaba con la rasposa madera del árbol, aun así no se quejaba, gozaba cada milímetro de su hombre, gimiendo en silencio, siendo callada ocasionalmente por los labios de Law.

Trafalgar odiaba las escenas de sexo en las películas de terror o suspenso, sobretodo cuando lo hacían en la intemperie, pero al estar ahí con Nami, solos, entendió lo excitante que podía ser el tener relaciones frente los animalitos del bosque o los psicópatas morbosos que esperan a que terminaran de coger, pero lo que mas le gusto fue ver la cara de su chica iluminada con la luz del sol.

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Genzo era el típico padre celoso, sobreprotector, y malhumorado, que todo yerno odia, claro que la explicación era obvia, al tener esas hijas, tan hermosas, que eran el vivo retrato de su madre, era mas que latente que seria un gran obstáculo para cualquier posible pretendiente. Aunque eso no era el gran problema, y la verdad los dos pobres jóvenes que estaban sentados frente a el, no sabían ni en donde meterse, ya que no solo estaban cenando con Genzo Vanir, sino con la mayoría de las armas del señor.

-"¿Y en donde trabajan?"- pregunto cortando su filete con una navaja, de vez de un cuchillo.

-"Yo soy el segundo a cargo de una empresa de exportaciones"- dijo Ace sin dejar de mirar, el pequeño revolver que su futuro suegro tenia frente a su plato.

-"Ya veo"- suspiro –"¿Y usted joven Law?"- lo señalo con la navaja antes de meterse un bocado a la boca.

-"Soy medico cirujano"- respondió limpiándose la comisura de los labios.

-"Bien, bien, bien, son muy buenos empleos, no mu gustaría que mis niñas salieran con malandrines tatuados y perforados"- sonrió –"¿no tendrán nada de eso verdad?"-.

Los dos morenos aguantaron la respiración, claro que tenían tatuajes y perforaciones, pero no estaban a la vista. Ace había empacado mas de una docena de camisetas tres cuartos para que su suegris del alma no les hiciera una escena, y Law bueno, el estaba usando mas maquillaje que un payaso, y se había desecho de sus sarcillos.

-"No"- respondieron al unísono.

-"Eso en bueno, aunque no me molestaría que los portaran, es un mundo libre, miran a mis niñas, jamás le di ese ejemplo y las dos traen esos dibujos feos impregnados en la piel"- clavo su navaja en la mesa –"quítense la camisa"- ordeno.

-"Pero pa"- susurro Nojiko apenada.

-"No molestes a tu padre mientras esta trabajando"- se giro a ver gentilmente a su hija mayor –"Ahora que esperan no tenemos toda la noche"- alzo un poco la voz divertido.

Trafalgar fue el primero en levantarse y dejar su bien trabajado torso al desnudo, notándose así todos sus tatuajes, Ace le siguió, y aunque el suyo no se comparaba con el de Law, se podía apreciar que aquel que se los hubiera echo tenia un pulso exacto.

-"Bien vístanse, no estamos en un restaurant nudista, tengan pudor"- alego divertido –"ahora que estamos en los cinco minutos de destape, les diré una cosa"- se acerco mas a la mesa, como para susurra un secreto, los chicos lo imitaron –"¡LE PASA ALGO A MIS NIÑAS Y SE MUEREN!"- grito.

Sin duda seria una cena larga, y aun no le decían que Nojiko se iba a casar con Ace o que Nami estaba viviendo temporalmente con Law, sea cuan fuera la primera noticia, el señor no repararía en balas para perseguirlos hasta su lugar de origen, que más se podía esperar del sheriff del pueblo, y de un fanático de las armas, todo se podía esperar de aquel padre sobreprotector, acepto una buena bienvenida.

Así que con grandes sonrisas falsas y un sentimiento de culpa por no hablar con la verdad las dos parejas siguieron cenando, esperando que todo resultara según el plan.

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La luna se alzaba en lo alto, y aunque estuviera un poco nublado, brillaba con fervor, iluminando el huerto de su madre; ambas hermanas se encontraban sentadas en el balcón de su cuarto, bebiendo un poco de ron, pensando que le dirían a su padre en dos días.

-"El lunes es la reservación"- aclaro Nami dando un trago directo a su botella.

-"Si ese día firmare mi sentencia de muerte"- Nojiko imito el acto de su hermana pero con la propia.

-"No exageres te vas a casar, y vas a ser feliz"- sonrió abrazando a su hermana.

-"No es por eso, sino porque a mi padre le va dar un ataque"- rio en silencio.

-"Noji"- dijo en susurro –"me acompañas a ver a mama"- suplico melancólica.

-"Vale"-.

Aquel par de lelas se terminaron lo que les quedaba en la botella, y sin ponerse los zapatos bajaron en pijama y pantuflas por una de las enredaderas que estaban a los lados del balcón. Sin prisa y sonrientes comenzaron su corto viaje tarareando una vieja canción de la isla.

Nami quería ver a su madre, y Nojiko solo la acompañaría por no dejar sola; el camino no era largo, y se podía ir y venir hasta con los ojos vendados, pero en el camino pasaban algo cerca de unas ruinas, ruinas que a la pelirroja le causaban hasta hoy en día terror.

Aunque esta vez no les puso atención, mejor se echo a correr asta la colina donde descansaba la mujer que mas amaba, aunque ya no estuviera con ellas, estaba tan presente en todo, hasta en la pequeña brisa marina que llegaba del despeñadero.

-"Mama"- dijo dejándose caer de rodillas frente a la tumba –"a pasado tiempo"- sonrió.

Nojiko espero unos cuantos metros detrás, sabia que su hermana necesitaba tiempo para contarle todo a esa vieja tumba, que aunque no oyera ni viera nada, para ellas era como hablar con su madre; a lo mejor era porque en una ocasión su padre les dijo que tal vez la tumba no hablaría, ni tampoco escucharía, pero estaba seguro, que el viento se llevaría esas palabras a los oídos atentos de su madre.

La peliazul sonrió nostálgica y se dejo caer de sentón el la hierva, y aunque no estuviera junto Nami, o junto a la tumba, ella también tenia cosas que decirle a su madre, y en susurro comenzó su historia orando para que su mami en el cielo las oyera al mismo tiempo.

-"Madre aun creo que los príncipes azules no existen, y que es mejor estar sola que mal acompañada, pero si me pides como clasificarlo, creo que Law seria un pirata"- rio –"porque me ha robado el corazón"-.

Tal vez su madre jamás oiría eso, pero al parecer lo hacia ya que se soltó una brisa tranquilizadora que le alzo los cabellos, casi como si se los peinara, y aquel molino que se encontraba atado en la cruz de piedra comenzó a girar.

Aun su madre en los cielos, parecía que las cuidaba mejor que su padre, y no era de dudarse, un policía no se comparaba con un marine.

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Cortito pero bonito.

Aclaro que le he dado un personalidad a Monet algo yandere, porque así creo que es, que se sonroja con halagos y luego se convierte en una arpía come hombres.

Ante todo muchas gracias por los reviews, y aunque fue corto espero tener la otra parte pronto, además el desenlace está casi cerca, y no puedo meter todo de golpe.

Otra cosita

Tal vez terminando este empiece otro, pero nada está seguro, solo unos simples borradores en la cumpo.

GRACIS POR LEER!