Descarto la posibilidad de que un día cercano One Piece sea mío, bueno al menos hasta que me gane la lotería.

.

.

.

-"Papa, voy a casarme"- dijo Nojiko tomando de las manos al amor de su vida.

-"¿Qué?"- atino a decir Genzo antes de la larga explicación.

En que lio se había metido, les abrió las puertas de su casa, les hizo de cenar y de desayunar, los llevo a conocer el pueblo y así se lo pagaban, queriendo adueñarse de una de sus hijas. Ni en sus peores pesadillas aquella escena se había librado, y esperaba que pronto se cayera de la cama.

-"¿Entonces padre nos darás tu bendición?"- cuestiono su hija mayo sonriendo.

-"Pero aun eres muy joven hija"- tartamudeo Genzo –"yo opino que se conozcan mejor"-.

-"Si padre lo sé, pero ya tenemos tres años de novios y cinco de conocernos, no podemos aguantar ni un minuto más"-.

Tanto tiempo tenían, si el apenas lo había conocido, y aun ni siquiera lo amenazaba como un día a él lo amenazo su difunto suegro. Pero que podía hacer las cosas se habían adelantado. Esperaba que aquella cena se librara unos años más adelante unos treinta, aproximadamente.

-"Padre dinos, estás de acuerdo"- la sonrisa de su hija mayor solo complicaba las cosas.

-"Nojiko"- se aclaró la garganta –"Bueno…. Es tu vida… pero me encantaría que lo reconsideraras"-.

-"¡Padre!"- dijo la peli-azul desconcertada.

-"Mi niña no pasas de los veinticinco, y el matrimonio no es una decisión que se tome a la ligera, no es un juego de niños"- explico su padre apenas mirando a la mayor de su hijas.

-"¿Cómo puedes decir eso?"- exclamo Nami –"es la más capacitada de ambas, ella se encargó de la casa desde pequeña, no hay platillo que no pueda hacer, y sin duda es muy buena economista deberías de estar orgulloso"-.

-"Si estoy feliz, pero preferiría que se conocieran por un par de años más"- se dedicó a cortar su carne –"piénsalo, sé que será mejor"-.

-"No padre, no lo quiero pensar, quiero tu bendición, sí o no"- Nojiko sentencio.

-"No quiero decepcionarte hija pero, no, no estoy de acuerdo"-.

Fue la gota que derramo el vaso, la mayor de sus hijas se levantó, y de un jalón arrastro a Ace fuera del restaurante. Nami se quedó en la mesa, mirando con decepción a su padre, negó efusiva con la cabeza y bebió un largo trago de licor.

-"Padre eres egoísta, debías de haber dicho que si dabas tu bendición"- se termino su copa y se levanto –"además para que te molestes mas, estoy viviendo con Trafalgar"-.

La pelirroja tomo su bolsa y con un suave susurro le pidió a su novio que la llevara a casa, la cena se había terminado dejando un mal sabor de boca.

Genzo se quedó solo, la camarera se acercó y extendió la cuenta, sin duda el viejo pago, ordenando una botella más de vino. Temió tanto arruinar ese día, que esperaba fuera más al futuro, que la arruino en el presente, sin duda necesitaban más a Belle-meré que a él.

-"Que acabo de hacer"- se dijo a si mismo ocultando su rostro entre sus manos.

.

.

.

Nojiko lloraba desconsoladamente, Ace se había quedado atrás oyendo sus quejas, y su sufrimiento, pero si algo había aprendido de estar con ella tanto tiempo era que no debía meterse entre ella y la tumba de su madre.

-"¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?"- se tiro en la lápida de su madre llorando –"yo siempre he tratado de hacerlo feliz, pero él no puede hacerme feliz"-.

Las cosas no habían salido tal y como ellos lo planearon, pero sin duda, salieron mejor de como Ace lo pensó; bueno Genzo no los persiguió con la escopeta. Aun así no le gustaba verla llorar, era como mil navajas cruzaran su corazón.

-"Mi vida, ya basta, si él no lo aprueba, puedo comprenderlo"- explico el pecoso hincándose a su lado.

Nojiko se abalanzo a los brazos de su amado, podía ser un verdadero idiota en muchas cosas, pero en realidad el comprendía mejor que nadie que los problemas de la familia. Se aferró más a la camisa de Ace, quería que todo se arreglara con solo desearlo.

-"Nojiko"- su hermana menor llego a la escena le extendió una botella de ron –"déjalo, en menos de lo que piensas estarás casada y con un par de niños corriendo alrededor tuyo"- se burló.

La peli-azul rio un poco, se limpió las lágrimas y acepto con gusto la botella, necesitaba un trago. Las dos parejas se sentaron en el pasto, la pelirroja había llevado unas cuantas botellas de ron para aliviar el dolor.

-"¿Es la tumba de tu madre?"- cuestiono Law abrazando a Nami.

-"Sipi"- dijo sonriente la menor de las hermanas.

-"¿Porque no me habías traído?"- pregunto antes de beber algo de ron.

-"Quería guardar lo mejor para el final"- confeso acurrucándose en los brazos de Law.

Comenzó una plática amena y tranquila, las dos parejas tenían muchas anécdotas de su infancia, y confesiones vergonzosas de su tiempo juntos. Sin duda la estaban pasando bien, las botellas se fueron vaciando y ninguno de los cuatros quería irse, la noche apenas estaba empezando.

La luna yacía en lo alto aluzando las penumbra y acompañando aquellas conversaciones llenas de nostalgia. Todo indicaba que las cosas podían mejorar.

.

.

.

Eran las cinco de la mañana, las camas bacías de los cuartos y las luces apagadas del granero, indicaban que ellas no habían llegado y que él no había dormido ni un poco. Tal vez era la culpa, o el remordimiento, de lo que había hecho, pero no pudo cerrar los ojos ni un instante en toda la noche.

Preocupación, culpa, remordimiento, y soledad, era lo que sentía, las peores cosas que él pudo sentir, ahora se remolineaban en su interior haciéndolo sentir más miserable que una rata. En ese momento deseo no haber dicho nada, en ese momento deseo que su tiempo ya hubiera llegado.

-"Debí haber dicho que si"- se quejó saliendo de la cabaña –"entonces ella me hubiera dicho lo mucho que me amaba y no estuviera en esta situación"-.

Genzo sabía bien en donde estaban, no era sorpresa o un misterio, que cada que se enojaban corrían las faldas de la tumba de su difunta esposa. No quería ser inoportuno, pero necesitaba aclarar las cosas, quería disculparse y bendecir aquel amor que sus hijas proclamaban por esos dos chicos que odiaba tanto.

El camino no era largo, pero si doloroso, así que no le quedó más remedio que ir fumando un cigarrillo para aliviar las penas con las que cargaba. Pero antes de pasar Arlong Park tiro su tafo al piso.

El amanecer traía consigo dos parejas de jóvenes enamorados, algo ebrios, pero controlados, caminando abrazados, sonrientes y felices. Que más podía pedir para sus hijas, solo que ellos las amaran como el un día amo a Belle-meré.

-"Padre"- dijo Nojiko al estar a pocos metros de él.

-"Hijas"- saludo metiendo sus manos a las bolsas de su chaqueta.

-"Si vienes a decirme que cometeré el error más grande de mi vida, quiero decirte que no me inte…..".

-"No Nojiko"- interrumpió –"vengo a darles mi bendición"- sonrió –"a ambas parejas"-.

-"Padre"- repitió Nojiko antes de correr a abrazarlo.

-"Buena decisión viejo"- agrego Nami uniéndose al abrazo familiar.

Tal vez no era lo que el desearía para sus hijas, pero lo que él quería era muy diferente a lo que sus hijas deseaban. El gusto se rompe en géneros, fue una frase que su difunta mujer repetía mucho.

Genzo se negó a soltar lágrima, simplemente abrazo a sus hijas y permitió, claro muy afueras que Law y Ace se acercaran al abrazo, aunque a ellos no se les veía convencido de acero. Pero algo en ellos los obligo, algo como la cara de Nami obligándolos.

Sus hijas jamás cambiarían, y era lo que más le gustaba, ya que podía saber que pasaba en sus astutas cabecillas con solo un gesto.

-"Bueno vamos a desayunar"- dijo el anciano con una carcajada.

.

.

.

Los días en el campo fueron cortos, en menos de lo que pensaban Law y Nami ya estaban de regreso en la ciudad, disfrutando al fin de los dulces placeres carnales que ambos podían ofrecerse, pero no todo era sexo, lo mejor eran los ratos en los cuales compartían algo mas intimo que hacer el amor, y aquel momento que estaban viviendo era la mas pura explicación.

La pareja estaba en una de las habitaciones de la casa, la habían decorado para que pareciera un fuerte de ceda y luces. Del techo colgaban pedazos de tela blanca, series de luces blancas y una que otra fotografía de ambos.

-"Solo dos semanas más y comenzamos a laborar"- dijo la pelirroja cociendo una de sus blusas que se habían arruinado en el viaje –"será raro llegar de la universidad y no verte"-.

-"Querrás decir que será raro llegar del colegio y no tenerme"- susurro Law en el oído de su amada.

-"Bueno también"- se sonrojo Nami dejando a un lado se quehacer –"pero sé que puedo confiar en ti"- sonrió.

-"¿Piensas que te seria infiel?"- cuestiono el moreno besando el cuello de la pelirroja.

-"No pero es mejor no dejarse llevar"- canto cerrando los ojos.

Un beso tras otro, las cosas se ponían en ambiente, pero jamás se dio paso al sexo, solo eran toques suaves en puntos clave. La pareja en un instante yacía acostada mirándose a los ojos directamente.

-"Te quiero"- susurro Nami besando los labios de su amante.

-"Te quiero más"- sonrió.

Ahí en la intimidad de la casa, donde nadie los veía, o molestaba, la dura mueca de Trafalgar se suavizaba con tan solo esas dos palabras. Sus ojos brillaban y su sonrisa se ensanchaba, demostrando felicidad.

Pareja tan dispareja no podía existir, una mujer dulce y carismática, condenada amar locamente a un hombre duro y gruñón. Pero eso no les importaba, eran felices, y estaban a gusto.

El reloj de muñeca de Nami marcaban las tres y media de la mañana, pero ambos se negaban a ir a dormir. Sus ojos estaban envueltos en los de su pareja, el chocolate y el gris estaba inmensos en una danza que ni Morfeo podía detener. Unos besos más salieron a flote, comenzando de nuevo la danza del amor, hasta el amanecer.

Aquellos amantes, que gozaban de la su mutua compañía no sabían que el destino era cruel y que pronto la felicidad tendría otro significado.

.

.

.

.

Es corto lo sé, pero reitero lo del capítulo anterior, no puedo meter todo en un solo capitulo, sino la trama se ira al carajo, el suspenso y la angustia de mis lectoras es mi dosis de heroína, y si soy cruel.

Si no me equivoco en mis cuentas, y en lo que llevo escrito el próximo sábado tiene otro capítulo, así que no desesperen, serán cortos pero serán más seguidos.

Lili este de nueva cuenta es para ti, espero y que no te decepcione por lo corto que es.