Un plan que salió mal

Capitulo: 9

De regreso a la escuela

XX

Continuaron pasando los días y al final del mes las puertas de konoha high school volvieron a abrir a los chicos que regresaban de sus vacaciones para reintegrarse a su vida escolar. Sakura estaba entrando junto con Hinata cuando el tema de aquel rumor subido a la página social de la escuela surgió entre las dos chicas.

—Ya te dije que no es verdad Hinata.

—Ya te escuche Sakura, pero esa fotografía no me parece un montaje.

Sakura asintio.

—Lo sé, la fotografía si es real, pero no es lo que crees. Yo solo tropecé y el me ayudo—explico empujando las puertas dobles de la entrada del edificio principal.

— ¿Y lo de irte de vacaciones con los akatsuki también es una mentira?

Ambas ya están en los casilleros.

—No, eso sí es verdad. Aposte con Konan-sempai y perdí, ella me obligo a ir.

Hinata asintio sonriendo levemente. Ella estaba feliz por su amiga, había llegado tan diferente y de muy buen humor.

— ¿Y fue divertido? —inquirió con curiosidad.

Sakura abrió su taquilla.

—Son todo un grupo—contesto metiendo sus libros.

—Sí, puedo imaginármelo.

Un grupo de chicas y chicos que Sakura nunca había visto en el colegio pasaron charlando entre ellos.

—Veo que hay muchos alumnos nuevos—comento recargándose en la puerta de su pequeño espacio de metal.

—Si, al parecer muchos se transfirieron del mismo internado que tú.

Sakura asintio y miro hacia la puerta que recién se abría, ella se tensó cuando lo vio ahí, a Gaara entrando con el uniforme negro de la escuela. Se tensó asustada cuando dirigió sus ojos hacia ella.

—Que está haciendo aquí —pensó sin moverse.

—Oye Sakura, ¿lo conoces?

—B-Bueno yo...

Hinata ladeo la cabeza confundida.

—Es una larga historia—expuso cuando Gaara entro a la oficina de la directora.

—Oh, ¿es así?

Sakura asintio.

—Hay que apresurarnos antes de que suene la campana—dijo cambiando de tema corriendo hacia las escaleras.

XX

Naruto corría para llegar a tiempo a clases cuando choco con una chica en la entrada de su clase de matemáticas.

—Lo siento, yo no estaba mirando.

—No, no es nada, la culpa es mía —se apresuró a decir Naruto levantándose. —Oh, eres nueva aquí verdad.

La chica de cabello café y ojos claros se quedó viendo al rubio.

—Sí, soy Misaki Takashi.

Naruto le sonrió.

—Naruto Uzumaki.

Misaki se quedó con una expresión en blanco.

—Bueno, yo creo que deberíamos entrar—señalando con la cabeza el interior donde ya estaban sus demás compañeros Naruto se dio cuenta que Misaki tenía ahora una mueca de inseguridad y tal vez miedo. Él tenía un corazón tan blando que se apiado de la chica.

—Vamos no tienes que estar nerviosa, ya verás que tendrás suerte. Mira hay esta una buena amiga mía y su compañera ellas pueden ser tus amigas.

Misaki camino en silencio dentro del salón de clases siguiendo a Naruto.

— ¿Y tu padre está muy molesto?

—Claro que lo está, al parecer Meredy le metió la idea de que estoy en una pandilla.

Hinata le puso una mano en el hombro.

—Él le creyó, mi padre me quito la tarjeta, todo su apoyo económico.

Sakura dejó caer su cabeza contra su escritorio.

—Sakura...

—Es un idiota, pero yo le demostrare que estoy bien sin ellos.

La pelirosa suspiro, en la mañana había buscado en el periódico algún posible trabajo. Esperaba por lo menos hallar uno que no interfiriera con sus perfectas notas escolares.

—Hinata.

Viendo a Naruto con una chica Sakura se enderezo.

—Na-Naruto-kun...

Sonriendo Naruto le indico a Misaki que se acercara.

—Ella es Misaki, es nueva y quería ver si podía sentarse con ustedes.

Hinata asintio sin perder su sonrisa amable.

—Claro...E-ella puede quedarse ¿verdad Sakura?

Sakura asintio.

—Bueno, gracias.

Misaki saco la silla del escritorio libre junto a Sakura y se sentó. De vez en cuando les daba miradas de reojo a las chicas.

Kakashi entro como siempre unos minutos tarde, él miro hacia su clase y suspiro deseando quizá que las vacaciones hubieran durado más. Él abrió un cajón y saco unas tizas para escribir en la pizarra.

Tocaron a la puerta y entro la directora con Gaara detrás de ella.

—Buenos días Kakashi.

—Buenos días Tsunade-sama.

La rubia asintio y se giró hacia la clase.

—Buenos días chicos, como saben este año tenemos muchos nuevos alumnos, él es Gaara Sabaku y estará tomando clases con ustedes.

Gaara apenas dijo un Hola antes de irse a sentar en el asiento libre.

—Espero que se lleven bien.

Tsunade ahora saco un papel que sacudió en lo alto.

—Les recuerdo también que el puesto de vigilante pronto será entregado, ya muchos han hecho sus nominaciones y esta tarde encontraran en el tablero de anuncios el nombre de él o la elegida.

Sakura sintió en su espalda la mirada pesada de Gaara y se tensó.

—Nos vemos al final de la primera hora.

Despidiéndose del profesor de cabello blanco Tsunade se fue. Entonces la clase comenzo como siempre.

XX

En unos pisos más arriba Sasori resolvía sus ejercicios en su libro de matemáticas cuando Deidara le toco el hombro.

—Escuchaste la noticia, Gaara está en esta escuela como alumno.

— ¿Dónde escuchaste eso?

—Lo vi con la directora caminando a la clase de primer año.

Deidara gruño.

—Es obvio que trama algo—dijo con molestia.

—Eso es más que obvio.

Sasori continúo escribiendo con su pluma color negro tranquilamente.

— ¿Que no estas preocupado? —preguntó en voz baja ya que el profesor Jiraiya estaba vigilándolos.

—No, ¿porque tendría que?

Deidara giraba su bolígrafo en sus dedos.

—Bueno, él está en la misma clase que la rosadita.

Los hombros de Sasori se tensaron y su mano se detuvo antes de terminar el número cinco.

—Aunque tienes razón, no te afecta en nada.

Deidara exhalo y continúo a quebrarse la cabeza con esos ejercicios matemáticos sin darse cuenta que su amigo pelirrojo movía con impaciencia su bolígrafo.

XX

Sakura guardaba sus cosas en su bolso cuando Misaki se le acercó. Ella no había hablado mucho con la chica, le sorprendió que le dirigiera más de dos palabras ahora.

—Disculpa, ¿sabes dónde está el salón de historia?

—Sí, yo te muestro.

La pelirosa se colgó su bolso en el hombro y le indico a Misaki que la siguiera hasta el segundo edificio donde estaba el salón de historia. Apenas los superiores salían de dicho salón con expresiones cansadas.

Sasori caminaba con Deidara cuando vio a lo lejos del pasillo a Gaara. Ambos pelirrojos se miraron fijamente por unos segundos hasta que los ojos verde manzana del más joven se desviaron hacia la chica de cabello rosa detrás de él.

Una sonrisa poco perceptible se formó en los labios delgados de Gaara.

Los ojos color miel de Sasori seguían sus movimientos sin falta, el tiempo pareció detenerse y una sensación de pánico escalo unas décimas.

—Oye niña.

Sakura levanto la cara cuando escucho el apodo familiar y la voz de su compañero.

—Aquí está el bolígrafo que me prestaste—dijo tendiéndole el bolígrafo color plata.

—Mi...¿Qué?

Sakura estiro la mano tomándolo entre sus dedos.

—G-gracias...

Gaara no perdió su sonrisa y camino a su lado con las manos metidas en sus bolsillos. Misaki se quedó viendo deslumbrada al apuesto chico pelirrojo.

—Nos vemos luego.

Sakura aun sin entender asintio viéndolo marchase.

—Qué raro es ese tipo—señalo suspirando girándose hacia Misaki.

—Ya hay que entrar.

Misaki asintio y siguió a la chica de cabello rosa sin despegarse la mano del pecho.

XX

Gaara salió al patio cuando sonó el timbre y saco su pequeño teléfono celular.

—Hola—dijo después de ponerse en la oreja dicho artefacto.

—Que tal Gaara, es Kabuto.

Gaara asintio.

— ¿Ya tienes una pelea para mí?

Kabuto al otro lado de la línea rio.

—Vaya, parece que alguien está molesto—susurro con una pequeña carcajada.

—La tienes o no Kabuto.

—Ok, ok, mira chico estas de pésimo humor. Yo pensé que para esta hora le habrías dado una paliza a Akasuna-san.

Gaara rodo los ojos.

—No puedo ahora—dijo con fastidio.

—Claro una promesa a tus hermanos.

Kabuto se escuchaba sin humor ahora.

—Sabes, algunas veces me pregunto por qué esperas para vengarte de Akasuna. Justo ahora tienes una enorme ventaja.

Gaara pateo una roca que voló hasta el jardín.

—Mira, ahora no tenemos peleas programadas, pero Orochimaru-sama quiere verte.

—Cuando.

—Lo más pronto posible.

—Veré que puedo hacer, adiós.

Colgó y volvió a guardar en sus bolsillos el pequeño objeto.

XX

En el comedor Sakura comía con Hinata mientras repasaba su libro de ciencia, Misaki una vez más se había añadido al grupo. Ninguna de ellas quería ser mala y la dejaron unirse.

Misaki había estado mirando continuamente hacia la mesa de los akatsuki, fue así como supo que el nombre de ese chico que se topó afuera de la clase de historia era Sasori Akasuna, uno de los más populares de konoha high school.

Ella estaba soñando despierta cuando Tobi se acercó a la mesa revotando con una enorme sonrisa.

—Sakura-chan, mira lo que trajo Tobi.

Sakura dejo de ver las ilustraciones de su libro para ver a Tobi.

—Es muy lindo Tobi.

Ella le sonrió.

—Es para ti —susurro entregándole el dibujo bajo la mirada resentida de Misaki.

—Gracias Tobi.

El chico se fue como llego, Sakura metió el dibujo en su libro y suspiro.

—Esto es imposible—se quejó cerrando la gruesa pasta de su libro.

—Es sorprendente que estés tomando clases avanzadas de ciencias.

Hinata bajo su tenedor.

—Sí, mi padre es un tirano. Puedes creer que me amenazo con devolverme al internado si repruebo mis exámenes.

Apuñalo una rebanada de tomate y se la llevo a la boca.

—Él te presiona demasiado.

Sakura asintio de acuerdo con su amiga.

—Ni siquiera creo encontrar tiempo para ir a mi sita de trabajo.

Ella sintió ganas de llorar.

— ¿Estás buscando trabajo Sakura? —cuestiono Misaki sin apartar la mirada de ella.

—Sí, ¿por qué?

Misaki por primera vez sonrió.

—Es una sorprendente coincidencia, mi tío está contratando personal para su restaurante...si tú quieres puedo hablar con él.

Hinata se quedó mirando a Misaki. Le parecía extraño que le ofreciera esto cuando acababan de conocerse hace unos minutos.

— ¿Enserio?, seria de mucha ayuda.

—No te preocupes, yo me encargo.

Sakura le sonrió.

XX

Antes Sakura no se había quejado de sus clases de arte todos los lunes antes de que sonara la campana, aun cuando tenía de compañero a Sasori. Tener una profesora como la señora Chiyo la hacía desear ir a escuchar sus sermones sobre diferentes estilos de arte.

El señor Ebizo era bueno, pero no era lo mismo.

—Qué crees que haces.

—Qué crees que hago niña.

Sasori a su lado garabateaba en su blog de dibujo sin prestarle atención a su tío abuelo y su perorata sobre la pintura.

—Bueno por lo menos intenta escucharlo.

—No está diciendo nada que no hubiera escuchado antes—susurro en un suspiro.

—Si tú lo dices.

Sakura se aclaró la garganta.

— ¿Y tu abuela como esta? —le pregunto mirándolo de soslayo.

—Bien, me llamo esta mañana.

—Qué bueno.

Ella estaba contenta. Sasori la miro de reojo.

—Que—inquirió avergonzada.

—Nada.

Sakura frunció el entrecejo.

—Estas burlándote de mí—señalo haciendo un mohín.

— ¿Enserio?, que inteligente eres.

Ella gruño.

—Eres un idiota.

Mientras ellos peleaban Misaki los miraba con cólera.

XX

Continuaron a pasar los días, Misaki poco a poco se volvió amiga de Sakura. Ella le consiguió un trabajo en la cafetería de su familia donde se pasaba el tiempo después de la escuela.

—Oye, Sakura-chan.

Misaki miro a la chica de cabello rosa detrás de la registradora. Sakura estaba leyendo su libro de historia mientras esperaban que el chico en turno terminara de decidir que ordenaría.

— ¿Si? —pregunto sin apartar los ojos de la página.

—Escuche que te postularon para perfecta.

Sakura suspiro y asintio.

—Al parecer se corrió la noticia—susurro con una pequeña sonrisa cerrando el libro grueso.

—Eres bastante popular Sakura.

Misaki tenía una expresión seca.

—Claro que no, es solo un juego que Ino y sus amigas idearon para fastidiarme—explico sin ser consiente del humor pesado de Misaki.

—Según la página de la escuela estas a la cabeza.

Sakura vio hacia el monitor de la portátil y se sorprendió de ver que tantos chicos habían votado por ella, pero en una esquina la hora que marcaba el reloj digital la hizo saltar.

—Rayos, es muy tarde, se suponía que debía de estar en casa de mi compañero antes de las seis.

Se sacó el delantal, recogió su chaqueta y bolso.

—Me matara si me retraso más.

La pelirosa corrió hacia la puerta y se fue hacia la estación del buss donde por fortuna lo alcanzo antes de que saliera. Al llegar a la casa de Sasori ella toco el timbre un par de veces pero nadien respondio, extrañada toco la perilla y empujo; el tío de su compañero solía decirle que podía entrar sin tocar cuando viniera a ver al pelirrojo así que aprovecho y entro.

Escucho ruidos en la planta alta y se dirigió hacia las escaleras.

—Sasori—llamo pero nadien respondio.

Camino cerca de la puerta entreabierta del taller y se asomó descuidadamente cuando reconoció la estructura cubierta por una manta. La curiosidad pudo más así que con cautela entro directamente hasta toparse con el escritorio.

— ¿Qué haces aquí?

Antes de que siquiera pudiera ver lo que escondía ese pedazo de tela Sasori le dio un susto de muerte cuando apareció detrás de ella.

— ¡Que rayos! —grito cuando vio que se trataba de su compañero.

Él arqueo una ceja.

—Me has asustado—susurro recobrando la calma.

—Bueno yo no fui quien entro sin tocar.

Sakura entorno los ojos.

—Toque y nadien respondio, supuse que no te importaría.

—Llegaste bastante tarde.

Sasori se acercó a su marioneta cubierta y estiro su mano para tomar un extremo de la tela que la cubría, Sakura siguió sus acciones con sorpresa preguntándose si de verdad le mostraría su obra.

—Estaba trabajando, había muchos clientes.

La chica de cabello rosa sentía una gran curiosidad por ver la obra que estaba creando su compañero.

—No te imaginas cuantos pastelillos tuve que servir.

Los ojos claros del pelirrojo se enfocaron en la mancha de glaseado en la mejilla de Sakura, él estiro la mano y toco con el dedo la mancha arenosa.

—Eh...que...

Sakura sintió que su corazón comenzaba a latir con fuerza.

—Tienes una mancha—señalo mostrándole sus dedos manchados.

—Oh, enserio.

Llevándose la mano a la mejilla se sintió avergonzada por tal descuido.

—Que vergonzoso—susurro en voz baja tallándose la cara.

Sasori se arrepintió de sus acciones anteriores y mejor camino hacia la puerta.

—Mi tío me encargo la comida, y no tengo idea de que hacer—dijo deteniéndose.

— ¿No está aquí?

—Regreso a suna para asistir a una exposición.

Sakura jugo con la orilla de la mesa, tal vez podía darle un vistazo a la escultura ahora que Sasori estaba de espaldas. Tiro de una punta de la tela y miro de reojo hacia la espalda del chico, estaba tan cerca.

—Ni siquiera lo pienses niña.

Los pasos rápidos resonaron en el piso de madera, los ojos verde jade de la chica se ampliaron con sorpresa y sus labios se quedaron a media palabra. Él estaba cerca, demasiado cerca, tanto que podía ver el juego de sombras en los ojos miel del chico más popular del colegio.

Sakura no sabía precisar si su corazón latía por miedo, sorpresa o algo más.

—No me gusta que vean mis proyectos sin terminar.

—T-También es mi proyecto.

Los labios finos del chico comenzaban a estirarse.

—Ya paso el viaje con los akatsuki, mi abuela ya no puede amenazarme más.

Sakura titubeo bajo su mirada.

—Pe-pero...

—Por qué quieres aun así ayudarme, no sería más fácil para ti aceptar el crédito aun cuando no hicieras nada.

—Yo no soy esa clase de personas—respondio aclarándose la garganta tratando de aparentar que estaba bien y no tremendamente nerviosa. —No quiero ser tratada de esa manera.

Se mantuvo firme.

—Tsk.

Al estirar la mano la separación entre ambos fue menor.

—Eres muy molesta.

Abrumada con el olor de cedro y el calor ella cerró los ojos con fuerza sin atreverse a moverse.

—Si es lo que quieres—añadió y saco la tela lejos.

Paso un rato.

—Vas a mirar o no.

Confundida Sakura pestañeo y giro la cabeza hacia la figura de madera. Estaba perfectamente detallada y triste.

— ¿Y bien?

—Eh...es linda.

—Me voy a la cocina—nego e indicó alejándose de su compañera.

Sería poco decir que estaba algo ofendido con su comentario después de ver su marioneta por primera vez, su orgullo de artista se sentía golpeado.

Sakura apenas vio desaparecer a Sasori exhalo temblorosamente tocándose el pecho.

—Que esta pasándome.

Preocupada trato de calmar su loco latir, pero era imposible si seguía pensando en la sercania de que tenía con Sasori hace un momento.

"Oh vamos, es bastante obvio"

—De que hablas.

"Estas enamorada de él" señalo con burla su interior.

— ¿Qué?, claro que no...Solo me sorprendió—refuto alterada.

"Sakura, olvidas que yo soy tu, puedo ver lo mucho que has pensado en el accidente del lago, cuando lo besaste"

—Yo no lo bese, yo solo quería ayudarlo...él casi se ahoga.

"Claro y tu disfrutaste de eso, de lo suave que son sus labios y el olor de su colonia"

Su interior era ese diablillo oculto de su personalidad, ella estaba insoportable desde lo sucedido en el bosque; recordándole sensaciones que torturaban a Sakura día y noche sin descanso.

—Estás loca—susurro enderezándose y saliendo del taller para vigilar que Sasori no quemara la casa.

XX

Sakura caminaba hacia su casa después de cenar con su compañero, ella no se dio cuenta del hombre que la seguía y continuo caminando.

—Tengo que ir al cardiólogo, esto no es normal.

— ¡Sakura-chan!

Misaki estaba afuera esperándola.

—Misaki... ¿qué haces aquí?

—Estaba aburrida en casa y vine a visitarte.

Sakura le devolvió la sonrisa.

—Espero que no te importe, puedo volver luego—susurro mirándola.

—No, adelante pasa.

Ambas chicas entraron a la casa de la pelirosa. Misaki reparo en que no era tan grande como su casa, pero su interior gritaba sobre lo rica que era la familia Haruno; todos los adornos, los muebles caros, las pinturas.

—Es muy linda tu casa.

—Eh...gracias.

Misaki fue a sentarse y Sakura se dirigió hacia la cocina a buscar algo que ofrecerle. Internamente agradeció que fuera de compras ayer después de recibir su primer sueldo.

—Oye, estabas en casa de tu compañero verdad.

—Sí, estaba trabajando en mi proyecto.

Regresando a la sala con un par de sodas Sakura se sentó.

—Tu compañero es Akasuna-san verdad.

Misaki tomo la lata de soda.

—Si...

Sakura abrió la lata y bebió un sorbo.

—Entonces es cierto que eres parte de Akatsuki—apunto Misaki jugando con su bebida.

—Bueno...es algo complicado.

Misaki arrugo el entrecejo.

—Oye... Sakura...hay algo que me gustaría contarte pero...me da algo de pena...

Sakura la miro con extrañeza.

— ¿Pena?, ¿por qué? —inquirió confundida.

—Bueno...por qué tiene que ver con tu compañero de arte.

Misaki se aclaró la garganta.

—Yo...yo estoy enamorada...

Sakura asintio.

—Estas...enamorada de Sasori...

"Ouch, eso sí que duele"

Sakura callo su vocecilla interior.

—Wow...eso sí que me sorprende—susurro sin saber cómo reaccionar.

—Es vergonzoso... que boba, ni siquiera he hablado con él.

Sakura sonrió compasiva.

—No te desanimes, todo puede llegar a ser posible—con los dedos tamborileando en la lata de soda Sakura expresó.

—Quizá tienes razón, sabes entrare al club de deportes para empezar a conocerlo mejor.

"Anda Sakura, dile que ese chico ya tiene dueña" susurro su interior gruñendo por el interés descarado que mostraba Misaki.

—Enserio, eso es sorprendente...

—Sakura, pareces incomoda...

—No, es solo que recordé algo que me paso hace mucho tiempo con un chico—murmuro levantándose.

— ¿El chico del campo de futbol que no dejaba de mirarte?

—Si...

Sakura se estremeció cuando menciono el mal rato que paso en la escuela. De un momento a otro ella se topaba con Sasuke muy seguido, y lo más raro era su amabilidad inquietante.

—Es muy apuesto, ¿era acaso tu novio?

—Ja, claro que no...

Sakura fue de nuevo a la cocina.

—Es un cretino—añadió suspirando.

—Eso parece...

Misaki recibió un mensaje y se levantó.

—Tengo que irme, nos vemos mañana.

Sakura salió para acompañarla a la puerta.

—Adiós.

—Hasta mañana.

Ella se fue y Sakura suspiro.

—Mañana será un día largo.

XX

Sasori salía de su casa cuando su tío lo alcanzo en la entrada del jardín. Él regreso bastante tarde ayer.

—Sasori, tu abuela llamo y dice que pronto estará de regreso.

El chico asintio.

—Que tengas un buen día —le dijo sonriéndole.

—Claro, también usted.

El pelirrojo camino hacia la parada del buss donde después de tomarlo se quedó de pie ya que estaba bastante lleno. Suspiro y continúo mirando hacia la calle.

Algo vibro en su bolsillo y el saco su teléfono celular.

"Hey Danna espero contar con tu voto" decía el mensaje.

—Ese idiota.

Sasori jamás le daría su voto ni por todo el oro del mundo entero, había sido contundente en todos los mensajes que le envió.

Ni siquiera sabía que se le había metido para apoyar a su insoportable novia en esa locura de ser perfecta del colegio, era más que obvio que Sakura terminaría ganando gracias a su recién adquirida popularidad.

Agitando la cabeza para quitarse esos pensamientos que él consideraba inútiles bajo del bus cuando este se detuvo en la parada cerca del instituto.

En la entrada estaba Karin e Ino repartiendo pines con el rostro de la rubia.

— ¡Danna!

Haciendo una expresión de fastidio Sasori se giró hacia el rubio.

—Que quieres—susurro sin muchos ánimos para sus tonterías.

—Vamos Sasori, sabes que necesito tu apoyo.

—Ya te dije que no me interesa.

Deidara nego.

—Tú eres mi última esperanza, ninguno de los otros chicos quiere ayudarme—se quejó provocando que una venita apareciera en la cien del pelirrojo.

—Y eso que más me da, es tu problema.

Con eso camino al interior del gimnasio para cambiarse para su clase de deportes, estaba ayudando al entrenador para capacitar a los nuevos miembros.

Se quitó la chaqueta negra y la camisa blanca, después de colgarlos saco su camiseta del equipo de béisbol y sus pantalones cómodos.

XX

Sakura estaba en las vallas, como no había entrado a ningún club de deportes se quedaba aquí escribiendo o estudiando. Claro eso era antes de que entrara a su vida Sasori Akasuna, ahora no podía concentrarse gracias a su conversación con Misaki.

— ¡Que estoy haciendo! —grito dándose golpecitos en la cara. No podía creer que estaba dándole mil vueltas al plan de Misaki para atraer la atención de Sasori. —Se supone que lo odio.

Escucho el sonido del silbato del entrenador y miro hacia los chicos del equipo de béisbol de konoha high.

—Ok, como ustedes saben este año tenemos nuevos alumnos.

Misaki trataba de hacerse una con el bate, claro que Sasori solo la miro para después negar ante su poca coordinación. Misaki se frustro y gruño.

—Practicaremos unos lanzamientos.

Los chicos formaron una fila y uno a uno intentaron darle a la pelota. En algún momento aburrido de ver los fallos Sasori dirigió sus ojos hacia las gradas de metal, hacia Sakura.

Misaki no perdió de vista este momento y apretó las manos sobre el bate.

—Misaki Takashi, es tu turno.

Misaki asintio y fue a tomar posición.

Sakura dejo de leer su libro cuando escucho a Gaara llamándola por su nombre, lo miro con extrañeza.

— ¿Qué quieres?

Lanzaron la pelota y sorpresivamente Misaki le dio con fuerza.

— ¡Cuidado!

Cayendo de espaldas Sakura vio el proyectil impactarse con fuerza contra las gradas más altas.

—Sakura—llamo una voz y ella empujo fuera a Gaara para ver al otro pelirrojo. Lejos del susto ella se sorprendió de escuchar su nombre salir de los labios de Sasori por primera vez.

— ¿Estas bien Sakura?

Asintio.

—S-Si...

Gaara se levantó y sacudió su uniforme.

—Eso estuvo cerca, deberían de tener más cuidado Akasuna-san—dijo mirando directamente al de los ojos mieles.

Sasori gruño con desagrado.

—Ves que tengo razón.

Sakura se asustó y se apresuró a levantarse.

—Estoy bien sempai...

El pelirrojo superior dejo de fulminar a Gaara y se fijó en Sakura que se sobaba el brazo, la jalo de la muñeca llevándosela con él.

—Espera, que haces...tu entrenamiento...escúchame...

No la suelto hasta que llegaron a los casilleros del gimnasio que estaban en el vestidor.

—Aléjate de ese chico—dijo soltándola.

—Q-Que

Sasori miro hacia otro lado después de soltar un bufido.

—Él es peligroso, no confíes en él—repitió en un susurro sin mirarla aun.

—Eso ya lo sé.

Ella se quejó cuando su mano rozo accidentalmente el moretón en su hombro. Hace dos días cuando estaba guardando sus cosas en el casillero Ino la empujo y se golpeó con un extremo.

— ¿Qué te pasa?

Sakura sonrió falsamente.

—No es nada...

Con una expresión aburrida él la jalo del brazo y toco con sus dedos el área de su hombro atraves de la ropa, ella trato de no quejarse pero aún le dolía.

— ¿Quién te golpeo?

— ¿Qué?, nadien, fue un accidente.

El pelirrojo nego después de un suspiro.

—Cuando aprenderás a defenderte de esa partida de cabezas huecas.

—No puedo meterme en problemas, mi padre me castigara si lo vuelven a llamar por mi culpa—respondio con una mueca de vergüenza por no poderle contestar algo decente que no la hiciera sentirse tan tonta y débil.

Pero lamentablemente no podía con esa sensación.

La puerta de los vestidores volvió a abrirse y por ella entro Sasuke. Él los miro con curiosidad y un poco de fastidio.

—S-será mejor que me vaya...

Sakura tenso su postura relajada y sin darle una segunda mirada al chico Uchiha salió. Sasori suspiro y recordando que había dejado la práctica a la mitad también salió.

Sasuke gruño, su ojo aun dolía mucho y su orgullo había sufrido con el rechazo que ahora mostraba Sakura hacia él. Internamente se preguntaba cómo es que de un momento a otro la chica que lo acosaba desde que era un niño simplemente lo dejo de adorar.

Abrió su casillero, se quitó la playera de deportes y se puso la camiseta formal del uniforme. Mientras se abotonaba los puños gruño cuando el pensamiento de lo sucedido en el festival del colegio invadió sus pensamientos otra vez.

Tenía que vengarse de ese chico...de Sasori Akasuna...

Donde más le podía doler...

XX