Lamento un montón la ausencia chicas, tuve bastantes problemas para actualizar, escuela, trabajo, corazón roto y demás, ya saben, cosas que agobian a cualquier shica, pero aquí está el capítulo siguiente, espero no me maten y bueno ojala les guste el capítulo!

Marvel no es de mi propiedad, todos los derechos reservados a Stan Lee y derivados.


Steve se mantenía receloso, no le agradaba mucho la presencia de Loki en NY, algo saldría mal, lo podía presentir. Escuchar a Loki hablándole de esa manera a Thor le hacía sentirse avergonzado, no tanto por el hecho de escuchar pensamientos ajenos, le daba la sensación de estar en un ambiente tan íntimo que sus mejillas ardieron inconscientemente, porque pese a todo... La caballerosidad y rectitud del viejo Steve no desaparecerían nunca, ni congelándose otros setenta años.

Steve cerró la puerta con sumo cuidado y silencio, pegó su frente a la puerta y se prometió no volver a escuchar conversaciones ajenas. Había ido a ver a Loki para asegurarse de que no huyera con Thor y terminó escuchando más de la cuenta, confundido por las declaraciones de Loki, que con tanta honestidad, le había dicho a Thor.

-¿que pasa? Estas bastante sonrojado Rogers...

Steve se sobresaltó al escuchar a Nathasha justo frente a su rostro, no se había percatado de su presencia, en definitiva se sentía confundido. Ofreciéndole una sonrisa ladina argumentó que no quiso usar el elevador y se había mareado un poco, no fue difícil de creer, considerando el hecho de estar en un rascacielos.

Pese a ser amigos todos se mantenían a raya en los problemas ajenos, a menos que claro, alguno pudiera ayuda, porque ¡vamos! Todos eran adultos, podían cuidarse solos, y un corazón roto no necesitaba de charlas, eso era para sus viejas épocas de adolescentes, quizá alguna u otra conquista era mencionada pero no se entraba en detalles, y para todos estaba bien.

Le había impresionado bastante la charla que Loki mantuvo casi consigo mismo, Thor no le entendía y en verdad no parecía que necesitara entenderle, quizá y sólo quizá quería descargarse... No lo sabía, estaba demasiado confundido.
Dio un profundo suspiro y se talló los ojos con las manos, estaba hablando de Loki, el ser despiadado que había dado muerte a demasiadas personas en sólo un par de días, aquel que destruyó Nueva York sin siquiera importarle, aquel que se quiso imponer ante todos y sobre todos... Como podía ser le infiel a su patria dejando a ese monstruo sin castigo, y dejándole andar con un ser libre por todo el lugar, se le revolvía el estómago al no saber cómo reaccionar, era un verdadero conflicto mental ésta situación.

-No es nada Nat, ¿todo bien con tu última misión?

Steve le dedicó una sonrisa despreocupada y estiró los brazos, recargando su espalda en la pared del pasillo, mantuvieron una corta conversación acerca de las últimas misiones impuestas por S.H.I.E.L.D. y por el ojo loco de Fury.

Steve despego sus pensamientos del pálido pelinegro y se dio la libertad de largarse del edificio y se fue con San, seguro abría algo importante que hacer hoy.
Todos de encontraban bastante ocupados, Peppers no había ido en esa semana, la empresa estaba en paro, un embarque importante no había llegado y no podían avanzar en lo absoluto, tenía bastante trabajo con eso, así que el tiempo para ella era oro, literalmente hablando.

Clint... Bueno, el no había pisado siquiera la ciudad, de hecho Nathasha estaba en camino a verlo, la marca de su victoria, un el ojo morado, ya no hacían a los alemanes como antes, parecían ser un pequeño Steve en cada uno.
La tarde transcurrió lenta, Bruce seguía en el laboratorio como cada día, sólo que esta ves realmente no dormía, aprovechó la inconsciencia de Loki y a Thor le tomó una muestra de sangre, era fascinante las escenas extrañas que el microscopio le proporcionaba, destellos dorados y rojos danzaban frente a sus ojos, un espectáculo realmente fascinante, no había visto nada igual en su vida en definitiva era mágico.

No sabía que es lo que intentaba pero suponía que era encontrar una cura para Thor... Era magia y lo sabía bien, pero quizá podría existir algún suero que debilitara aquello que retenía al rubio en ese estado. Loki salió de la habitación con Thor en brazos, el niño parecía poseer cierto auto control en ii mismo, era un bebé en todos los sentidos pero sus ojos poseían cierta inteligencia y su llanto era calmado, era incomodidad o disgusto pero no era un llanto descontrolado e impaciente.

Aquellos ojos eran los mismos del hombre que hace algunos días le hacía el amor tan duramente que sentía desfallecer el mundo a su alrededor. Se tiró en el sofá con el pequeño en brazos, el peso del mismo ya le estaba cobrando factura, Thor odiaba que Loki se sentara, quería estar en constante movimiento y cuando se sentaba, Thor se removía tanto que hacía doler sus costillas y el pelinegro podría jurar que sentía a Thor un poco más grande, aunque quizá sólo su imaginación.

Loki se sentía mejor, pero aún no podía hacer hechizos grandes, era un gran hechicero, pero ahora con aparecer un simple biberón o cambiar un pañal se sentía débil. No le gustaba admitirlo pero era más difícil de lo que parecía, no había comido casi nada, se escabullía entre los pasillos de vez en cuando por la soledad del piso y tomaba algún fruto de la mesa que ahí se encontraba. A loki le gustaba la torre Stark, era grande, lujosa y de áreas iluminadas, las paredes eran doradas, algunas azules y otras de un tono gris, le recordaban a algunas secciones del Palacio, en especial las doradas, recordaba que el cuarto de juegos de Thor y de él era de ese color.

Quizá Thor ya lo había olvidado, pero en ese momento se transportó en sus memorias hasta sus escasos 7 años, Thor tendría en aquel entonces 13, siempre le tomaba de la mano para cualquier lado y jamás le dejaba sólo, en unas de esas salidas al jardín de su madre, observó a una hermosa doncella besando a su amado, fue como un susurro suave en los labios del otro. A Loki lo cautivó de sobre manera y le llenó de curiosidad así que en un descuido del rubio, el pequeño se lanzó en brazos del mayor y estampó su boquita contra la de Thor, éste que era bastante más grande se sonrojó, sabía que no era correcto pero aún así no le regañó, le sonrió con vergüenza y lo meció en sus brazos para luego llevarle dormido hasta los aposentos que ambos compartían.

La risa de Thor le saco de sus pensamientos, estaba escalando por su pecho y resbalaba de nuevo hasta las caderas reclinadas del otro, colocó sus manos a ambos lados pero sin ayudarle, sólo para evitar alguna caída y lo dejó jugar en su pecho.
El último intento de Thor resultó victorioso, sus mejillas regordetas estaban sonrosadas y al llegar al cuello del pelinegro soltó una carcajada y le chasqueo un torpe beso en la comisura del labio, el gesto le tono por sorpresa, frunció el entrecejo y cuando se dispuso a hacer contacto visual con el otro, se percató que se había acunado en su cuello y al parecer... De nuevo había caído en un profundo sueño.
Thor no era un bebé normal, rindiendo cuentas podría decirse que Thor era algo así como un muñeco, ya que rara vez lloraba y lo hacía sólo en casos especiales, no era nada latoso ni cansado cuidar de él.

En un torpe movimiento se levantó con él en brazos para llevarlo a la habitación a dormir, abrió la puerta e improvisó unas almohadas y sábanas en el suelo, así si se movía no caería, entre cerró la puerta y salió de la habitación estirando sus huesos, estaba igual de débil que cuando llegó, excepto que ya podía alimentar a Thor sin dolor, un hechizo como ese ya no le lastimaba.

Sin hacer ruido salió de la habitación, podía sentir la respiración de Thor en si mismo, si se concentraba incluso podía sentir las mantas sobre su piel, pero... ¿Eso era posible? ¿Que la magia los hubiera vinculado en cuerpo y alma? Era una idea tonta pero no podía estar imaginándolo todo. Al dar vuelta al pasillo se encontró con aquel que realmente no querría verle nunca, el chico del Arco, maldición, otra lluvia de golpes.

El rostro de Clint cambio de sorpresa a enojo y del mismo a algo más que Loki no supo identificar, pero algo le hacía pensar que estaba en el anhelo. Lo siguiente que Loki vio fue el techo, le había derribado boca arriba y ahora le estaba ahorcando, ¡maldición Thor! ¿Por qué tenías qué ser tú el fuerte?

El corazón de Loki martillaba en sus oídos el movimiento frenético se sus piernas y manos no servía en lo absoluto, Clint tenía los ojos ensombrecidos de excitación, casi podía escucharle relamiéndose los labios, no entendía lo que pasaba y... Oh no, debes estar de broma, mientras una mano le impedía salvajemente las bocanadas de aire, la otra se estaba deslizando por la entre pierna del pelinegro, no podía quitárselo de en sima, por más que su cuerpo luchaba no podía, era muy fuerte y hábil.

Su vista estaba casi nula, su cuello estaba ya amoratado y pronto caería desmayado o moriría con la tráquea rota, luchar sólo le ayudaba al otro a hundir más sus dedos en la tierna piel del pálido. Un duro golpe corto el sonido envolvente de gemidos lastimeros y quejidos emitidos por ambos, Loki pudo incorporarse en un codo y toser para después retomar al aire que se le había privado, al enfocar la vista se percató que quien había quitado a Clint era Natasha, pudo ver que la mirada de Clint se suavizaba y su frente arrugada indicaba confusión, tanto por la presencia de Loki como la intervención de Natasha.

-Vete con Thor, yo me encargaré de esto, si estás aquí lo empeorarás.

Si, en definitiva Loki era un cobarde, se fue tan rápido como pudo y al llegar a la habitación, cerro con pasador, se sentó en el suelo contra la cama y tomó a Thor en brazos, le colmo de besos y se permitió llorar en silencio, extrañaba tanto a su hermano, se odiaba por haberle hecho esto y no sabía siquiera como regresarlo a la normalidad, ¿qué pasaría si jamás regresaba?

Desechó ese pensamiento de golpe, haría lo que hiciera falta para ayudarlo, porque simplemente no se puede lastimar a quien amas, no de forma intencional y a él... A el le amaba como ningún otro ser en la tierra.
Clint y Natasha subieron a la azotea, era el mejor lugar para él, le hacia sentirse aliviado y tranquilo. Cuando su respiración se calmó, Natasha fue la primera en hablar.

-Barton, ¿quiere decirme que fue todo eso?

-No, primero dime que hace el aquí y por qué le dejaste ir como si nada.

-Es algo complicado... Thor está en problemas por culpa de Loki, el es el único que puede ayudarle, pero ahora está muy débil y ha venido a pedirnos ayuda.

- Y ¿dónde esta Thor? ¿Podemos confiar en el?
Natasha se limitó indicar que si con la cabeza. Y le dedicó una mirada curiosa pero extraña.

-bien, ya que EH respondido a tus dudas... ¿Podrías contestar me ahora tú?
Clint le miraba un poco nervioso, su rostro denotaba confusión

-¿Por qué mirabas a Loki de esa manera? Vi tu rostro al verle, Clint, Jamás te había visto así, y tú mano... Tocaste su cuerpo mientras lo ahorcabas, ¿que fue eso?

-Yo... No lo sé, siento que me estoy volviendo loco, a veces tengo sueños, son sueños extraños y él aparece en ellos, de cierta forma aún que pasó el hechizo hace mucho algo en mi aún no lo procesa, y estoy bien, no es algo que suceda a menudo pero desde ese día estoy de alguna manera obsesionado con esa alimaña, y entre en trance... ¡Hace un momento caí en trance! No pude parar hasta que me hiciste reaccionar, ¡maldicion! El tiene que deshacer esto, ni había pasado nada de esto en todo este tiempo... hasta verlo de nuevo, tengo que irme, me contarás luego todos los detalles que requiera saber.

-Lo haré, pero aún no terminamos esta charla, tendremos que solucionar esto.

Asistió con la cabeza y entró de nuevo en el edificio dispuesto a salir de él lo antes posible, la cabeza le daba vueltas, era suficiente por hoy. Natasha se recargó en la barandilla, dii un largo suspiro y se mordió el labio con fuerza, había pasado todo demasiado rápido, pero algo le daba mala espina, no fue sólo una casi golpiza por venganza, no entendía por qué Clint se relamía los labios con excitación al verle sin respirar y por qué su mano se había deslizado por las piernas del otro, algo iba mal con Clint, en especial porque ella vio sus ojos, eran los mismos ojos insensibles que había adaptado cuando Loki lo tomó como prisionero y esclavo para sus asuntos sobre la dominación de NY hace ya algún tiempo, tendría que averiguar qué pasaba y esperaba que fuera lo más pronto posible.

Regresando al piso donde Loki de encontraba instalado, pasó sin siquiera tocar la puerta, le sorprendió ver el rostro surcado en lágrimas y la tranquilidad que cobraba Thor en los brazos de su hermano. Carraspeo un poco y se sentó en el sillón junto a la ventana, cruzó las piernas y comenzó a hablar, mientras el pelinegro se limpiaba con rapidez y el rostro se le encendía por la pena. Adaptó una postura ancha y varonil, se levantó del suelo con Thor en los brazos y se sentó en la orilla de la cama frente a ella.

-Supongo viste lo mismo que yo ¿verdad?

-De eso quería hablar contigo, ¿sabes lo que paso?

-No, y fue muy raro, no fue solo el hecho de que me atacara, eso fue algo más.

-Clint ha estado raro desde que te metiste en su cabeza, me lo acaba de confesar, tienes que depurar la magia de él, tiene sueños extraños y esa reacción al verte me preocupa, no tanto por ti, sin ofender, es mi amigo y si lo que sea que le hiciste amenaza su vida nos veremos en un gran problema, por ahora te recomendaría practicar un poco de tu magia, necesitamos lo más pronto posible una solución a esto.

La pelirroja se levantó de la silla dirigiéndose hacia la puerta cuando estaba por salir frunció el entrecejo y le dedico una mirada curiosa a Loki.

-¿Thor está más grande? Bueno, quizá es mi imaginación.

Y salió por la puerta sin dejar a Loki siquiera contestar, hizo una mueca y observo al pequeño entre sus brazos -¿con que si estas creciendo eh?- y Thor soltó una alegre carcajada haciendo burbujitas con la boca.


Muchísimas gracias por leer