Todos los personajes la serie de Inuyasha pertenecen a la fantástica Rumiko Takahashi mientras que los personajes y libros de los Dark hunters® pertenecen a la genial Sherrilyn Kenyon ninguno de los personajes me pertenece a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean uno de ellos por media hora… que va 5 minutos v_v…. así que hago esto sin fin de lucro aclarado esto aquí vamos.
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Dark Hunter
Por Mimi chan
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Prologo:
— Muere Inuyasha…
El joven de cabello plateado escuchó un grito detrás de él, cuando volteó a ver vio allí de nuevo a esa mujer, tenía deseos de maldecirla, de arrebatarla en sus garras y destrozarla, ¿Por qué le había mentido?, ¿Por qué le había hecho creer en un mundo donde por fin sería libre?, ¿Para que?, ¿Por qué lo había hecho creer que lo amaba?, ¿Por qué había hecho que la amara? Estuvo a punto de enfilar a ella, matarla con sus propias manos, pero antes de poder advertirlo una flecha mágica estaba en su pecho y lo empujó con todo su poder hacía atrás.
— Confié en ti Inuyasha – dijo la mujer vestida de sacerdotisa – ¿Por qué Inuyasha?
— ¿Por qué…? – preguntó él también.
Inuyasha sintió que la vida lo abandonaba, y su última imagen fue la de esa mujer con sus ojos llenos de ira, todo su rencor quedaría grabado para siempre en su alma, siempre lo había odiado, solo lo había engañado…
"A pesar de todo, siempre confié en ti…" La negrura lo envolvió por completo, y cerro sus ojos, sintió la magia de esa flecha recorriendo su cuerpo entero, destruyéndolo a su paso, su ser demoníaco rugía de dolor y su lado humano daba alaridos por la traición, se despedía con tanta amargura y odio de esa vida. "Kikyou…"
El joven de bellos ojos dorados los abrió de nuevo encontrándose en un sitio desconocido, estaba en una especie de prado vació lleno de niebla, se sentía frió y completamente solo, fue cuando un brillo intenso se presentó delante de él, y una figura empezó a presentarse, él se puso en defensa ante el ser que quisiera atacarlo, se quedo allí y fue una mujer la que apareció, una mujer sumamente hermosa, se aproximó a él. Vestía una ligera túnica blanca que abrazaba las curvas de su voluptuoso cuerpo y sus oscuros rizos castaños rojizos resplandecían con la luz del sol que los iluminaba. Sus verdes ojos brillaban cálidamente dándole la bienvenida, era la primera vez que Inuyasha veía esa mirada en cualquier ser vivo a excepción de Kikyou, un aliento agrio subió por su garganta cuando la recordó, nadie, nadie nunca lo miraría con un gesto amoroso, no a él.
— ¿Quién eres tú? – gruñó el joven.
— No tienes porque ser tan descortés – dijo con una voz que sonaba casi como una flauta mágica – joven de bellos ojos dorados
— ¿Quién eres tú? – repitió de nuevo con desdén. — ¿Dónde estoy? Eres alguna clase de Megami sama, supongo que no eres Amaterasu.
La hermosa mujer de cabello color de fuego soltó una carcajada demasiado divertida, se acercó a él caminando como si no pesara nada, casi brincando en el suelo lleno de niebla, y se colgó de su cuello, el joven de cabello plateado se dio cuenta de que estaba congelado, no podía moverse.
— Soy alguien parecido en tus dioses a Asurha, pero mucho más poderosa, y con una mejor relación con mi padre — dijo demasiado divertida, derramando coquetería — de hecho soy una de sus preferidas, y este lugar, bueno no puedo explicarte exactamente donde estamos, nunca he entendido del todo el panteón Japonés.
— ¿Quién eres? – repitió esta vez más desconcertado.
— Mi nombre es Artemisa – dijo aun con un profundo toque de coquetería.
— ¿Que quieres de mi? – dijo sin rodeos, lo había capturado por algún motivo, bueno al menos a su alma.
— Quiero ofrecerte la mejor oferta de tu vida – dijo frotándose contra él y lanzando un suspiro – puedo darte la única cosa que deseas ahora.
— ¿La única cosa que deseo? – la mujer se asustaría su supiera lo que deseaba
— A Kikyou… — dijo sin más rodeos.
Inuyasha sintió su sangre demoníaca moverse en sus venas con violencia, un gruñido furioso resonó en su garganta y Artemisa se re pegó más a él, como disfrutando el poder moviéndose en su cuerpo.
— Deseas la vida de Kikyou verdad, yo puedo darte la oportunidad de volver y tenerla en tus manos, destrozarla – dijo tomando una de sus manos y dejó resbalar sus garras en su cuello, una marca roja, quedo en su piel y ella gimió con placer – mmmm, tener estas garras llenas de su sangre como lo deseaste en el último minuto de tu vida, solo a cambio de una simple y tonta cosa sin valor.
— ¿Qué? – respondió mecánicamente.
— Tu alma inmortal. — dijo con una voz sensual susurrando en sus oídos.
Artemisa saltó de él y de la nada hizo aparecer una caja dorada, un colgante de cobre con un símbolo de un arco y una flecha fue sacado de ella.
— Si aceptas tendrás el mejor trabajo del mundo, — dijo con esa voz sensual todo el tiempo que no tenía ningún efecto en él — placer, vida eterna y mucha diversión, todo lo que desees y el oro pueda comprar — miró directo a sus ojos para que la última frase quedara gravada con fuego en su mente — y la vida de Kikyou, ¿Qué dices?
Inuyasha no tenía ni que pensarlo, miró a la mujer y sintió como podía moverse de nuevo, avanzó a ella y la miró deseoso sus ojos verdes brillaron de anticipación.
— Tómala – dijo sin vacilar y mirándola fijamente y sus ojos dorados arrancaron destellos verdes de los ojos de la diosa — y dame a Kikyou…
Artemisa se mordió los labios y tomó el medallón la palma de su mano, lo puso en su pecho, brilló y soltó un poco de humo, ella esperaba que él hiciera algún gesto de dolor, el que fuera, algunos cazadores lo hacían no sabía si por que producía dolor o por que recordaran que una quemadura así lo causaba, pero este no, fue imperturbable en todo momento. Separó el medallón de su pecho, su marca estaba allí el arco y la flecha, la carne al rojo vivo, y el medallón lleno de brillo, su alma descansaba en ella.
— Sin duda disfrutare de tenerte a mi servicio… Inuyasha – dijo mirando sus ojos dorados, ansiaba poder disfrutarlo solo un poco.
Inuyasha sintió como el frió que hubiera sentido se incremento aun más en su cuerpo, pero al mismo tiempo sintió que lo investía un poder increíble, y absoluto, sintió correr por cada una de sus celular, fuerza y poder, y al mismo tiempo, era despojado de algo, su alma, lo supo enseguida. Abrió los ojos y vio a la mujer guardar el medallón que contenía su alma en el cofre que hubiera visto antes.
— Acheron. – Llamó Artemisa al aire – Acheron mi vida, no te hagas el difícil ven aquí, tengo a alguien para ti.
De entre la bruma un hombre apareció, tenía la apariencia más extraña que el joven de ojos dorados hubiera visto antes, era muy alto de un cuerpo que parecía mucho más resistente que en cualquier humano que él hubiera visto, y tenía una máscara extraña sobre los ojos, había visto una máscara como esa una sola vez en la vida, a un humano pero nunca supo para que servía, vestía todo de negro, un vestuario que nunca había visto en su vida, pero olía a piel de animal muerto, fue cuando se quito la extraña careta negra de los ojos que se dio cuenta de que ese tipo, no era un humano, sus ojos resplandecían de una forma casi espeluznante, un color plata que se movía a voluntad, y un aura mágica y poderosa a su alrededor, no ese no era un humano.
Al hombre de largo cabello negro se acercó primero miró duramente a la mujer, en su mirada se veía que le desagradaba lo que había hecho. Lo examinó con la mirada, lanzó un suspiro pesado, el joven de largo cabello plateado no se intimido.
— Todo tuyo Ash – dijo pasando una mano por sus anchos hombros y mirándolo hambrientamente – músculo fresco.
— Carne Artemisa, carne fresca – dijo secamente el hombre.
— Lo que sea – dijo con desenfado — Entrenadlo, y ven a verme pronto – así tal como apareció se desvaneció.
El hombre llamado Acheron se acercó a él lo miró duramente, aunque en sus extraños ojos no podía deslumbrar cual era su emoción, pero tampoco le importaba.
— Ella me prometió una cosa – dijo fríamente el joven con la marca en el pecho desnudo — y la quiero ahora.
— Esta bien, volvamos entonces, — dijo el hombre sin demostrar ninguna emoción tampoco — no sabes en lo que te has medido chico.
— No soy un chico – dijo gruñéndole mostrándole los colmillos.
— Confía en mí, — dijo amargamente — comparado conmigo, eres un chiquillo, no sabes en lo que te has medido, pero de todos modos – dijo extendiéndole una mano – antes que nada, ¿Cuál es tu nombre?
— Mi nombre es Inuyasha.
— Bien Inuyasha, — dijo y el joven lo tomó de la mano, el gesto tenía algo que él no había sentido tampoco nunca, no era amor, ni cariño ni nada de eso, solo hermandad, el vio un extraño dibujo sobre su brazo derecho, un dragón de ojos rojos que parecía mirarlo — bienvenido a los Dark Hunters.
Fin Prologo
4 de julio de 2014
1:08 p.m.
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Nota de autora: Ahaaa no puedo creer esto, ya sé lo que están pensando pero no, no es una adaptación aunque así lo parezca, así que aquí va la explicación, después de leer la adaptación de "Fantasy Lover" en la página de fanfiction me puse a leer los libros de Sherrylin Kenyon la autora de este libro y de todos los demás libros de los dark Hunters, pero una vez que empecé uno, no pude parar y he leído cerca de unos 45 libros de esa autora y quede obsesionada con las historias, ya quiero ver los libros que siguen se quedo en una parte muy emocionante, así que después de ver todos los personajes de esta saga me dije "Caray Inuyasha hubiera sido un fantastico dark Hunter" así que aquí estoy, así que esta historia esta basada de todos los libros de la saga de los Dark Hunter, aclaro es una historia basada en, no una adaptación de ninguno de los libros, veámoslo quizás como un croosover, sé que hay muchas cosas que no se entienden todavía pero toda la mitología que la autora maneja la iré señalando a lo largo de la serie no tengo idea de cuánto va a durar pero va a ser muy divertida, así que a todas las personas que han disfrutado de estas historias, y de las adaptaciones que se han hecho en fanfiction, espero y disfruten con esta historia.
Me despido por el momento… ¿Un review?
Tata
Mimi chan
