Todos los personajes de la serie de Inuyasha pertenecen a la genial Rumiko Takahashi, así como los personajes de los libros de Dark Hunter pertenecen a la fantástica Sherrilyn Kenyon, ninguno de los personajes me pertenece a mi aunque lo que diera por poder tener a cualquiera de ellos al menos por media hora…. Ahaaa v_v aclarado esto aquí vamos.

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Dark Hunter

Por Mimi chan

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Capitulo 4

La sopa Hapossai y La perla de Shikon

Finalmente… Finalmente la perla de Shikon había abandonado las tierras de Japón.

Aquel hombre de apariencia oriental caminaba por las calles del extraño país, había esperado demasiado por poder encontrar aquello que había estado desesperadamente esperando por 500 años. Durante todo ese tiempo había calibrado un plan mejor que la última vez, esta vez el corazón de aquel despreciable hombre que todavía estaba revuelto en sus entrañas no le estorbaría.

Había sido descuidado aquella vez, no había previsto que la sacerdotisa mandaría destruir la perla junto a su cuerpo, pero la perla había sido más poderosa y había logrado fundirse en sus sangre, sangre que incluiría a toda su estirpe, había buscado cada uno de los integrantes del árbol genealógico de la miko, esperando una sola oportunidad.

Pero Kikyou no había sido tonta, había arreglado las cosas de tal modo que mientras la perla estuviera en la tierra de Japón él no podría acercarse a ella. La perla había desaparecido hasta el día que la siguiente descendiente había sido Tsukuyomi, que había sido tan poderosa que había logrado crear un campo de protección que protegía todo Japón. Los campos espirituales que protegían todo Japón eran casi venenosos para él, si la hubiera obtenido entonces habría sido suya, pero había esperado que la perla se contaminara con el odio que había sentido Kikyou al morir, cuando había regresado dentro del siguiente descendiente, no había esperado que pudiera tener tanto poder, había logrado exterminar todos los demonios de Japón, y los que habían logrado escapar se habían hallado imposibilitados de volver, él incluido entre ellos.

Era tan humillante.

Y todos sus descendientes fueron conscientes del hecho de que esa defensa las protegería, los pocos que se habían aventurado no habían visto su tierra de nuevo, pero ninguno de ellos tenía la perla. Pero no importaba si esperaba 500 o 1000 años, al final la perla sería suya.

Y por fin la espera había terminado, la guardiana de la perla había dejado su tierra protectora, y estaba a su alcance.

Estúpida.

Pero… había estas criatura, este tipo de criatura patética y llena de debilidades que merodeaba por la noche. Podían ser de tanta utilidad para él…

Daimons… curiosas criaturas.

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Kagome apretó fuertemente el trapo con el que había estado limpiando las mesas, cuando lo vio delante de ella, era exactamente igual que como lo había imaginado: su aura, poderosa, algo animal y al mismo tiempo humana lo coronaba como un escudo, su cuerpo esbelto y fuerte, lo único que no pegaba era la ropa, pantalones de mezclilla y camiseta, siempre lo había imaginado con su haori, el kimono de pelo de rata de fuego que se suponía era una prenda indestructible, y sus ojos, no se suponía que sus ojos fueran tan oscuros, ella había que sus ojos eran dorados, como oro fundido, eran así al menos en la pintura que ella aun conservaba.

Fuera como fuera el escalofrió que la recorrió de arriba a abajo le advirtió que él era sin duda alguna, Inuyasha.

El demonio se acercó a ella y Kagome hizo todo lo que estuvo en su poder por no ponerse a gritar, llorar gimotear o cualquier otra cosa extraña que denunciara su miedo. El demonio avanzó hasta ella e inclinó su rostro sobre su busto, y entonces hizo la cosa más inesperada… la empezó a olfatear.

— Es cierto – dijo levantando el rostro y mirándola de lleno – tú no eres Kikyou, ella tenía un aroma mucho más agradable, en cambio tú apestas.

Ok, esto calificaba como sin duda el comentario más desagradable que habían hecho de ella en toda su vida, había trabajado muy duro aquel día, podía haber transpirado un poco, pero eso no significaba que ella apestara.

— No me extraña que Kikyou hubiera querido matarte si eras tan detestable como ahora… – dijo con enojo y remató – hanyou.

Un gruñido subió por la garganta de Inuyasha cuando lo llamó así, nadie en 500 años le había llamado de nuevo hanyou, lo odiaba, era como lo llamaban los demonios que habían querido matarlo cuando era solo un niño, era despectivo, degradante.

Kagome no se dejo amedrentar por los gruñidos de Inuyasha, allí iban todos sus sueños de adolescente, jamás volvería a pensar de Inuyasha igual, volteo a ver al otro hombre que había entrado con el hanyou sentado en uno de los bancos en la barra.

— Sunshine me dijo que me ibas a explicar todo lo que había pasado – dijo cruzando los brazos sobre su pecho y haciendo un mohín al mirar al mitad demonio delante de ella – no que me traerías a este hanyou a mi café.

— Lo hice por que era necesario que se convenciera de una cosa, no volverá a molestarte – dijo casi indiferente

— De eso nada – gruño Inuyasha – a mi no me engañara, no hay dos mujeres tan parecidas solo por casualidad, esta mujer tiene alguna relación con Kikyou y aun hay un asunto que resolver al respecto.

— Chico – lo previno Ash – recuerda las reglas.

— No tiene nada que ver – dijo con un gruñido – Kikyou y yo no éramos nada, mucho menos amigos.

— Claro – lo enfrentó Kagome – a los amigos no se les clava un puñal por la espalda así como así.

— Eso es exactamente lo que yo digo… — dijo amenazadoramente – Kikyou.

— Volvemos con eso, ¡Yo no soy Kikyou! – dijo con una mirada dura – mi nombre es KA–GO–ME – separó y enfatizo cada silaba – Kagome, lo entiendes, Kikyou era mi… — por un momento se detuvo e hizo una cuenta con las manos – mi tatara tatara tatara tatara tatara abuela (les juro hice una cuenta de las generaciones Higurashi).

— Kikyou nunca tuvo hijos es imposible que sea tu abuela – la enfrentó.

— Ella no – le aclaró – pero su hermana Kaede los tuvo, era necesario.

— Fhe – bufó – como si me importara de todos modos, el destino de la sangre de esa miko me tiene sin cuidado.

— Lastima que yo no pueda decir lo mismo, hanyou – dijo con desprecio.

Inuyasha volvió a gruñir más alto, Kagome no se echó atrás, pasara lo que pasara, daría batalla, metió las manos en el delantal, sintió allí su arma secreta.

— Bien chico perro, se acabo – intervino por fin Ash que había mirado casi entretenido la platica – sino te comportas civilizadamente te mandare a dormir al jardín.

— Sinceramente Ash – dijo mostrándole los dientes – no estoy para tus bromas entupidas ahora.

— No era broma – dijo con una sonrisa – ahora me complacería que te sentaras en esa mesa y esperaras mientras hablo con Kagome.

Inuyasha lo miró con desprecio pero increíblemente lo hizo, había una regla impresa en sus genes caninos, "no desobedecer al alfa" Ash era uno de los pocos seres que pudiera tener más poder que él, y no iba a cabrearlo, particularmente Ash aterrorizaba a cualquiera cuando se enojaba.

Acheron se sentó delante de Kagome y la tensión en la habitación se apagó un poco.

— Ojala pudieras pasar por alto esto Kagome, pero supongo que no es una opción en realidad – nunca había sido fácil explicar esta historia a un humano, no importaba cuantas veces lo hiciera, aunque relativamente habían sido pocas, unas cuantas centenas – será una charla larga quieres permanecer aquí.

— Lamento decir que estoy en el límite de mi paciencia y que el hanyou no ayuda en nada – dijo un poco crispada aun, ignorando el gruñido de Inuyasha – apreciaría que empezaras tu relato ahora, ¿Quieres algo de comer? ¿De beber?

— Cerveza estaría bien.

Kagome abrió el refrigerador que había a su espalda y sacó la botella oscura, la mirada de Inuyasha la seguía a todos lados, la puso delante de Ash y quiso sentarse y escuchar, pero había una cierta casi picazón en su cuello, "Maldito sentido de protección, no puedes solo pasar por alto que tiene hambre" antes de sentirse arrepentida por lo que iba a hacer fue a la estufa y sirvió el prometido plato de sopa Hapossai que había preparado, la puso en la barra.

— Me importa un comino si la comes o no – dijo con desden – ese es solo tu problema.

Inuyasha miró el plato como si le hubieran puesto en el mismo sitio algodón de azúcar y arsénico, su estomago protestó, aun a esa distancia el plato despedía un aroma malditamente delicioso. En contra de él mismo se acercó a la barra tomó el plato y regresó a su mesa.

Ash había observado con cuidado y curiosidad, los japoneses tenían arraigado esos extraños sentimientos de honorabilidad, Inuyasha la había atacado solo la noche anterior y aun así ella no podía dejarlo con hambre. La miró limpiarse las manos con un trapo y centrar su atención de nuevo en él.

Curiosa muchacha.

— Bien, estoy lista – dijo sentada por fin delante de ella.

— Quiero suponer que conoces las leyendas sobre la princesa Tsukuyomi – empezó Ash – y la época anterior donde todo tipo de demonios y monstruos existían en Japón.

— Si, las conozco me las enseñaron en el instituto y son parte de mi familia – le respondió Kagome, no podía decir que las recordara a la perfección pero sabía las bases, eran lo que el abuelo había llamado "eco familiar" – el abuelo dijo siempre que la princesa Tsukuyomi era parte de la familia Higurashi.

— Bien, entonces sabes que la diosa Amaterasu concedió esos dones a la princesa Tsukuyomi – continuo explicando Ash – por que sabía que los espíritus malignos se habían hecho demasiado poderosos después del Sengoku jidal y el periodo Edo, las guerras habían creado demasiada energía malvada.

— En realidad no – nunca había escuchado de eso, las leyendas no contaban de donde había obtenido el poder la princesa, lo tenía punto.

— Bueno eso no es muy importante – le restó importancia Ash – Japón es una isla pequeña poder exterminar las criaturas de esta no era tan complicado como lo ha sido para los dioses de otros dominios, hay muchos y diferentes panteones en el mundo, pero el chino o el japonés es pequeño, estas consciente de eso.

— Si – se sentía un poco insultada, pero era cierto, era pequeño, aunque su panteón era muy grande el abuelo había dicho que tenían un total de 712 kamis, ¿o eran 217?

— Bueno, en occidente, hubo muchos territorios que se unieron a un solo panteón – continuo hablando el hombre delante de ella – el griego, por ello para los dioses griegos no ha sido tan simple, no voy a confundirte explicándote toda la historia por que es muy larga y muy aburrida, pero hay seres llamados Daimons que son parecidos a lo que tu debes conoces como kyuketsuki – Kagome tenso un poco el cuello, como conocía él una leyenda tan vieja – son seres que se alimentan de la sangre y el alma de los seres vivos. Parecen humanos pero créeme no lo son.

— ¿Como aquellos tipos que ustedes…? — quiso preguntar.

— Exactamente.

— No puedo créelo – lo había sentido sin duda, los había visto un montón de veces pululando fuera de su café, los mismos que siempre se pregunta por que nunca entraban a su café.

— Aunque no lo creas es real, los daimons son criaturas que originalmente pertenecen a un pueblo llamado apolita por que fue creado por el dios griego del sol llamado Apolo, pero fueron malditos para morir a los 27 años, si quieren seguir con vida deben robar almas humanas.

— ¿Quien los podría maldecir así? – dijo con los pelos de punta.

— Aunque no lo creas el mismo dios que los creo – dijo con una sonrisa sarcástica – el caso es que Apolitas y daimons están por todo el mundo, por ellos la diosa Artemisa la diosa de la casa del panteón griego creo en balance a los Dark Hunter.

— ¿Dark Hunters?

— Somos guerreros inmortales que tenemos a misión de cazar a los daimons para liberar las almas humanas que ellos roban.

Kagome volteó a ver a Inuyasha, el platón de sopa estaba vació y ella estaba solo allí sentado con un pie en el borde de la silla y recostando su espalda contra la pared, observándola fijamente. Una criatura sobrenatural como él como un protector, no era posible

— Quien lo diría – dijo mirando a ningún lado pero hablándole a Inuyasha – un hanyou convertido en un taiji ya.

— No soy un taiji ya – le gruñó – no lo oíste miko, soy un Dark Hunter.

— Básicamente es casi lo mismo – respondió Acheron – los dos se dedican a exterminar demonios.

— No me ayudes Ash – dijo con enojo el joven semi demonio.

— No lo estoy haciendo chico perro – dijo desenfadado – el caso es que ahora que nos has visto tenias que saber lo que éramos, pero no puedes decírselo a nadie, si los humanos supieran lo que somos seguro se pondrían en nuestra contra.

— ¿Por qué? – preguntó enseguida Kagome — Si lo que hacen es para protegerlos o no, un daimon muerto no cazara más humanos.

— Desearía que todo mundo pudiera pensar como tú – dijo con un suspiro – pero no es así.

— No diré nada – dijo y miró a Inuyasha – pero no cambia la situación con ese hanyou, ha cazado a mi familia por centurias, mi deber es matarlo.

— Yo no he matado a nadie miko – le respondió Inuyasha — en toda mi vida no he matado a ningún humano.

— Como te atreves a decir eso – dijo exaltada de inmediato – ¡tú mataste a Kikyou!

— ¡Y una mierda con eso! – se levantó de su lugar de un brinco – simplemente yo no pude haberla matado por que ella me mato a mi.

— Bien, si – le respondió igual de exaltada – pero fuiste tú quien la hirió de muerte primero.

— Mentira, cuando la volví a ver ella ya estaba lastimada, primero me ataco y luego volvió solo para rematarme – dijo más cerca – créeme vendí mi alma por el placer de destrozarla con mis propias manos, no ocultaría algo de lo que me sentiría tan orgulloso.

Kagome lo miró con ira, los ojos negros la miraba de la misma manera, Ash fue quien intercedió y con la palma abierta de su mano la puso en el pecho del chico y lo empujó para atrás.

— En todo caso Kagome, realmente no te recomiendo eso – la diosa que le devolvió la vida se cabrearía mucho – había visto ya suficientes rabietas de la diosa como para 5 vidas, no quería una más ni de chiste – y créeme eso no hará feliz a nadie, antes de que pudieras intentarlo ella te estaría partiendo la cabeza con un rayo, además el chico me simpatiza.

— No puedo simplemente dejar a un lado mi deber – le respondió con firmeza – se lo prometí a mi abuelo antes de morir.

— ¡Fhe! – le replicó el chico de cabello plateado – como si de cualquier modo pudieras hacer algo, estoy fuera de tu alcance miko.

— ¿De verdad lo crees? – dijo Kagome con una sonrisa casi satisfecha, si la empujaba un poco más, solo un poco más.

— ¿Qué puede hacer una simple humana como tú? – dijo dándole la espalda – soy un inmortal no lo entiendes, eres la ultima de mis preocupaciones, tengo muchas otras cosas que hacer.

— Bien si eso es lo que tú piensas.

Kagome se concentró, miró fijamente a la espalda de Inuyasha, "seiteki" sonrió cuando él de detuvo "furumuku" cuando él volteó a verla y le estaba mostrando sus dientes ella no tenía miedo.

— Si tengo el poder suficiente para poder detenerte – le advirtió — imagina lo que puedo hacer.

— No juegues a los poderes psíquicos conmigo niña – dijo tratando evidentemente de librarse de esa energía que lo detenía — cuando logre liberarme te ira muy mal.

— Solo inténtalo – lo retó.

— ¡Basta! – dijo con voz profunda como un trueno Acheron.

Kagome se llevó una mano a la cabeza enseguida, ¡Kami, como dolía! Inuyasha hizo lo mismo, la fuerza con la que Kagome lo había sometido al ser rota en un momento le provocó cierto dolor también.

— Por mucho que se lo merezca, no voy a permitir que hagas nada como eso de nuevo, al menos no con él – le dijo Acheron a Kagome y ella sintió un escalofrió, había un sentimiento primario de protección que puso todos sus sistemas de alerta encendidos.

— Pues dile al Hanyou de no se meta conmigo – dijo tragándose su miedo – sin importar quien si me amenazan o me ofenden, responderé.

— Dile a la miko que sus amenazas no me asustan – respondió con igual ira a la chica.

Sin decir nada más el hanyou retomó su paso y salió del café azotando la puerta de cristal donde se hizo una grieta. Kagome casi quiso lanzarse en contra de él, ¡el muy bestia había roto su puerta!

— Escucha Kagome – le dijo Acheron y trató de mitigar su ira y previniéndola – realmente no creo que sea la mejor idea que estés enemistada con él, andará por aquí todo el tiempo, con los poderes psíquicos que tienes los daimons andarán detrás de ti, como las moscas persiguiendo la miel. En algún momento lograran derribar los campos de fuerza que has creado aquí – Kagome abrió los ojos amplios, había hecho los hechizos para los campos, ¿pero realmente se habían creado? – se cuidadosa.

— Esta bien – dijo con un escalofrió, en primera porque el poder que había previsto en ese hombre ahora sabía no había visto ni a punta del iceberg y no había visto lo que eran capaces esos espíritus, pero demonios chupaalmas no era ningún paseo en las rosas – tendré cuidado.

Ash se levantó de su lugar y empezó a ir a la puerta, poco antes de salir volteó a verla.

— Una ultima cosa – dijo pasando una mano por la grieta de la puerta, la cual se borró ante la mirada de la sacerdotisa.

— Si – dijo viendo el cristal de verdad ya no había nada.

— Ten mucho cuidado, con la Shikon no tama.

Salió del café sin decir más, ¿Cómo es que Acheron sabía de la perla de Shikon? y ¿Por qué le había advertido?, ella no la tenía, recargó su cabeza sobre la parrilla, Kami, tendría que pensar muy seriamente el asunto de volver a Japón a buscarla.

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Eran solo las 10 de la noche cuando Kagome había caído en su cama rendida, habían pasado demasiadas cosas esos dos días y tenía la adrenalina hasta el tope, sentía como si no hubiera dormido en una semana antera.

Aun no podía creer todo lo que estaba pasando, no tenía lógica, como desearía pensar que se había roto la cabeza en el más bizarro accidente y que ahora todo eso que pasaba o era más que un paroxístico sueño en su inconsciente, en cualquier momento iba a parecer Doraemon por la ventana con alguno de sus curiosos inventos y darían un paseo por el planeta Marte.

Espero y de verdad espero que pasara pero no fue así.

Inuyasha estaba vivo, allí y era tal o quizás mejor de lo que había imaginado, su actitud dejaba mucho que desear en realidad, era la persona más odiosa del mundo, la antitesis de lo que había sido en su imaginación.

Pero era real, lo había… bueno de acuerdo no lo había tocado pero no había hecho ninguna falta, era evidente que no había sido una ilusión óptica, el mismo Inuyasha del papiro que había guardado como su gran tesoro había estado delante de ella, hablando con ella… bueno, si todo esos gruñidos podían clasificarse como platica.

Bueno, había sido descortés si, pero no podía ser tan malo, era un taiji ya… no, un Dark Hunter, era un protector del mundo, un hombre malo no haría eso ¿Verdad?

Y ahora estaba el asunto de la perla de Shikon, podía pedir a las personas encargadas del templo que buscaran entre las cosas del abuelo, si es que no la había tirado aun, quizás habían limpiado la bodega y habían tirado todas esas cosas horripilantes del abuelo. Además como les iba a pedir que buscaran algo que no tenía ni la más mínima idea de cómo era.

De verdad deseaba poder golpearse contra el objeto contundente más cercano, si solo le hubiera puesto al abuelo más atención antes no tendría por que estar preguntándose aquello.

¿Qué es lo que había dicho siempre el abuelo?

"El poder de la perla esta dentro de ti"

Se cubrió la cara con las manos, ¿Qué se supone que significaba eso?

Fuera lo que fuera era mejor tener la cabeza clara cuando supiera que hacer, ahora estaba muy cansada, muy confundida y demasiado asombrada. Era hora de dormir.

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Los parpados de la chica corrían de un lado a otro con velocidad con el ritmo del sueño profundo, las pupilas se movían a voluntad mientras dormía.

"El poder de la perla de Shikon esta dentro de ti"

Kagome estaba en medio de una habitación oscura, podía escuchar la voz del abuelo que le repetía de nuevo, esas palabras.

— ¿Qué significa abuelo? – pregunto a la oscuridad.

— El poder de la perla esta dentro de ti — repitió.

— ¿Pero que significa? – volvió a preguntar.

Parpadeo una vez y al abrir los ojos estaba en una pequeña aldea semi vacía, las personas caminaban con tristeza y calma a un claro, nadie podía verla, era etérea en ese lugar, siguió a las personas todas se reunían en un solo punto, escuchó desde la distancia las oraciones de un monje budista y vio la pira funeraria.

¿Quién había muerto?

Llegó hasta el lado del cadáver y la miró con miedo, era idéntica a ella, salvo por la expresión de su rostro, ella lucía triste y seria, como si esa fuera su personalidad más que su expresión, pero era idéntica, un escalofrió le recorrió, si ese era un sueño profético, si estaba por morir. Pero ya nadie era cremado con madera y en niños, para eso existían las crematorias y los hornos, cuando miro a las personas a su alrededor noto sus peinados y su ropa antigua, miró a la mujer en la pira, vestida con el traje de sacerdotisa de piel nívea, pálida. ¿Una sacerdotisa? ¿Sería posible que fuera ella?

Miró a su alrededor, las personas lloraban por la sacerdotisa muerta, murmuraban entre ellas llenas de congoja, cuan joven era, que tan bondadosa era su alma, que hermoso su espíritu, que belleza desperdiciada, que trágico suceso.

Sin poder hacer más, miró todo el preparativo, el monje quemó los papiros correspondientes a muertos, y después se alejó, dos jóvenes se acercaron a la pira con antorchas, Kagome observó como encendían la hoguera, una pequeña niña con un parche de madera en un ojo, se acercó a la pira, levantó su brazo sobre ella.

— Como me lo pidió hermana – dijo y abrió su puño, la perla, Kagome se quedo viendo la rosada esfera, nunca la había visto pero sabía que no podía ser otra cosa más que la poderosa perla de Shikon – que vaya contigo y no cause más pesares en este mundo.

La perla cayó en la pira y quedó acomodada en medio de las manos de Kikyou como si la hubiera recogido, un destello rosado los cegó momentáneamente a todos y después solo quedaron cenizas.

Después, en un parpadeo, volvió de nuevo al cuarto lleno de oscuridad. ¿Qué significaba eso entonces?, ¿La perla había sido destruida?

— El poder de la perla esta dentro de ti – repitió de nuevo la voz del abuelo.

— ¿Pero que significa? – pregunto desesperada – de verdad me serviría que por una vez en la vida, fueras más claro.

Su abuelo de pronto se apareció delante de ella y con su bastón le golpeó la cabeza.

— Has de ser cabeza hueca niña – dijo enfadado – que la perla esta dentro de ti, que tan difícil es entender eso y por cierto, no estoy vivo ya, boba.

Kagome despertó de golpe, miró a todo su alrededor esperando ver a su abuelo allí, evidentemente no había nadie, pero tenía un dolor de cabeza, exactamente igual como el que le daba cuando el abuelo la reprendía con su bastón

— ¿Dentro de mí?

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Kagome había tenido que tomar la tarde libre para ir al medico, había programado unos rayos X, "dentro de mi solo puede significar dentro de mi"

Llevaba ya 20 minutos esperando había tomado dos placas una de su pecho y otra de su estomago, era bastante ilógico que estuviera en su cabeza o en alguna extremidad, aunque de por si era absurdo que una perla estuviera dentro de ella.

— Señorita Higa…Hige… — la enfermera no podía pronunciar su apellido.

— Higurashi – dijo por fin.

— Si, el doctor Roberts la esta esperando en su consultorio.

— Gracias.

Kagome recogió su bolsa y entró en el consultorio, el medico aun miraba asombrado las placas en la pantalla de luz.

— Señorita…

— Higurashi – dijo ahorrándoselo.

— Debo decir que esto es sorprendente – dijo aun mirando las placas – venga por favor.

Kagome fue hasta la pantalla de luz, y miró las placas, vio la forma de sus huesos, sombras blancas y negras en el papel parecido a rollo fotográfico, pero nada extraño.

— Al principio no lo note, sus huesos estas perfectos, compactos y saludables, no sabía lo que estaba buscando hasta que vi esta sombra – dijo señalando una sombra apenas invisible, Kagome la miró de cerca, no había nada allí para ella – por un momento creo que era algún tipo de mal formación en sus huesos pero no, hay un objeto perfectamente circular en su vientre – dijo apuntando la sombra difusa – ¿Usa algún tipo de moderno dispositivo japonés?

— Absolutamente no – que quería decir "moderno dispositivo japonés" ¿por que cada vez que los occidentales hablaban de su tecnología sonaba casi peyorativo?, ¿Aun estarían dolidos por pearl harbor? Ellos no les estaban restregando lo de las bombas atómicas ¿O si?

— ¿Ha tenido algún tipo de operación? – preguntó el medico – ¿Una cesárea? ¿Aborto? – Kagome estaba horrorizada, un aborto, ella, si era incluso virgen – ¿Algún tipo de quiste o algo, para que un medico olvidara algo así dentro de usted?

— No – dijo horrorizada por cada opción que le daba.

— Pues – dijo y apago la luz que iluminaba las placas y empezó a retirarlas – no se como un objeto de ese tamaño haya ido a dar a su vientre – guardó las placas en un gran sobre de papel color blanco y se lo entregó – si gusta podemos hacerle un ultrasonido, le recomendaría una resonancia pero no es seguro si eso es algún tipo de objeto metálico.

Kagome se lo pensó un momento, todavía podía ser otra cosa cierto, es decir, algún tipo de suceso extraño que ella no recordara. En una ocasión había ido a parar al hospital por un dolor de oído, había habido un pequeño soldado de plástico que casi la había dejado sorda, y realmente no recordaba como había llegado allí, podía pasar de nuevo.

— Está bien – respondió.

— En ese caso acompáñeme – dijo cordialmente el medico levantándose de su escritorio

Pasó primero a la secretaria de la palta que redactó un permiso y avanzaron hasta el fondo de un largo pasillo, allí entregó el permiso y la hizo pasar hasta otra habitación, había una maquina pequeña que tenía una pantalla de LCD, el equipo parecía muy moderno, la recostó en una camilla, después de levantarse la blusa y bajar un poco la falda que usaba, el medico puso gel en su estomago, y empezó a maniobrar el aparato. La imagen era igual de difusa para ella, él medico presionaba la extensión del aparato en su estomago, esperaba que al menos él si supiera lo que estaba buscando.

Y lo encontró, fue completamente visible incluso para ella en ese momento.

— Sea lo que sea señorita – dijo intrigado por lo que estaba viendo – no debe procurarle mucho, esta en la cara superior de su vientre y no es de gran tamaño, no creo que le cause problemas ni siquiera en un embarazo, el bebe apenas lo notaria, pero estoy muy intrigado por la apariencia que tiene – no solo con su apariencia, que clase de objeto aparecía en un ultra sonido, y al tiempo en los rayos X – su constitución es… parece perfectamente lizo, con lo único con lo que podría compararlo sería con, no lo se… una perla.

— Una perla – dijo Kagome mirando el reflejo de la pequeña esfera en su vientre, de los lugares inusuales donde podría estar escondida la perla de Shikon ese era el menos imaginado.

— Si, dijo y se quitó los lentes que usaba, se presionó la base de la nariz – Si gusta podemos intentar retirar el objeto de allí, sería una operación simple, solo debería reposar mientras la herida cicatriza, uno o dos días y otros pocos de cuidados. Sería una operación perfectamente segura por el lugar donde el objeto se encuentra.

— No creo que sea necesario doctor – dijo aun mirando la pantalla – tengo la impresión de que ese objeto esta allí desde que nací y nunca me ha causado ningún problema.

— ¿En serio? – dijo de nuevo intrigado.

— Si, podría decirse que es… — ¿Cómo decirlo? – una herencia de familia.

— Perdone si la ofendo señorita, pero los orientales son muy extraños.

El doctor pulsó un par de botones en la maquina y una tira de fotografía empezó a salir, le tendió un paño húmedo y le dio privacidad para vestirse.

— Así que… — dijo mirando la toma de su vientre en sus manos – dentro de mi eh abuelo.

Fin capitulo 4

Original: 25 de Enero de 2008

1:32 a.m.

Revisión: 21 de agosto de 2014

6:44 p.m.

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Nota de autora:Bueno mis niñas aquí el siguiente capítulo, ya mejor ni les intento explicar porque suelo tardar tanto, solo debo decirles no lo hago por gusto o por hacerla de emoción estos días he andado super ocupada y Octubre, mejor no quiero ni pensar en eso.

La historia sigue avanzando, lento pero segura, jeje, espero que la estén disfrutando tanto como yo escribirla. Mil gracias a: Cute Femme, Lerinne, Danita -inu, Mariene Vasquez, Rub Belen, Sakura- hime Shaoran-kun, Faby sama, Azulblue06, Amaterasu97 y Akkase-Rainda por sus padrisimos reviews de verdad me iluminan el dia verlos llegar despues de la actualiacion.

Bien me despido, disfruten de la actualizacion, nos vemos en el siguiente capitulo.

Tata

Mimi chan