Todos los personajes la serie de Inuyasha pertenecen a la fantástica RuMiko Takahashi mientras que los personajes y libros de los Dark hunters® pertenecen a la genial Sherrilyn Kenyon ninguno de los personajes me pertenece a mi aunque lo que diera por poder tener aunque sean uno de ellos por media hora… que va 5 minutos v_v…. así que hago esto sin fin de lucro aclarado esto aquí vamos.

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Dark Hunter

Por Mimi chan

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Capitulo 6

La casa con la historia de Genji

— No hay forma de que yo vaya con él.

Kagome se plantó en el sillón donde estaba sentada aun en casa de Amanda, con los brazos cruzados y una expresión pétrea, no importaba lo mucho que le gustara o le asustara ese hombre no iba a hacer lo que decía.

— Justamente ahora es la única persona que puede protegerte – dijo con seriedad el hombre de misteriosos ojos color plata delante de ella.

— No es que yo esté muy feliz con la situación Miko – se quejó la figura de rojo más alejada de ella, acuclillada en una esquina de la habitación – no tienes porque sentirte tan ofendida.

Kagome miró con aun más desprecio al hanyou, si las miradas pudieran matar el joven de cabello plateado de mínimo hubiera caído al suelo con un hueco en lugar de cabeza.

— Elegiste conocer Kagome y eso te impone responsabilidades.

— Eso casi suena sacado de una película – dijo divertido Kyrian a su lado – "Tener un gran poder implica una gran responsabilidad"

No fue Ash quien respondió, si no Inuyasha que le gruñó molesto.

Poco después de que Kagome hubiera reaccionado, Acheron había aparecido por la puerta de la habitación donde ella descansaba cargando a Marissa en sus brazos y fue puesto al corriente de la situación. No a él tampoco le gustaba nada de todo aquello especialmente el bonus de los insectos del infierno. Tenía que sacar a Kagome de la línea de fuego, tenía demasiado poder con la opción de ser arrebatado para dejarla más tiempo desprotegida.

Y el único Dark Hunter que podría protegerla en ese momento era paradójicamente el único que ella no podía ver ni en pintura.

Pero así eran las cosas, uno a veces no puede tener siempre lo que quiere…

— Puedo cuidarme perfectamente sola Ash – dijo la chica sin cambiar de posición – no necesito la ayuda de un hanyou para protegerte.

— Fhe – resopló Inuyasha – de no haber sido por mi ahora mismo pequeña Miko lo más seguro es que serías la cena de algún daimon y nosotros tendríamos muchos problemas.

— Sigo pensando que es precisamente tu culpa que esos daimons entraran a mi casa – dijo con molestia, este hombre tenía una habilidad para hacerla enojar – no habían podido hasta que tú apareciste aporreando mi puerta.

— ¡Basta!

La voz de Acheron sonó como un trueno en la habitación y todos los presentes en el lugar guardaron silencio.

— Kagome – dijo mirándola con sus ojos color mercurio que hicieron que la chica se sintiera intimidada – se que puedes protegerte a ti misma, pero seriamente dudo que puedas proteger también la perla de Shikon.

El comentario llegó fuerte y claro a los oídos del joven de cabello plateado que se puso en guardia de inmediato.

— ¿Tú tienes la perla de Shikon, Miko? – pero eso no podía ser ella había visto como la perla era destruida por el fuego cuando cremaban a Kikyou.

— Eso es algo que no te incumbe hanyou. – dijo con una mirada filosa la sacerdotisa.

— Escúchame Kagome — retomó Acheron delante de ella haciéndola centrar su atención en él, no era difícil, la presencia de ese hombre hacía sentir que así estuviera entre un millón de personas lo seguirías notando solo a él — una joya así tú sabes muy bien que puede ser útil para todo tipo de seres sobrenaturales y realmente no quiero saber que le haría a un daimon, además hay alguien más detrás de ti, ¿Realmente quieres poner en peligro tu vida solo por una rencilla con Inuyasha?

— No es solo una simple rencilla – dijo molesta por la forma en la que había minimizado las cosas – te lo dije antes y te lo digo de nuevo, fui entrenada toda mi vida para asesinarlo por lo que le hizo a mi familia.

— ¡Que yo no toque un maldito pelo de tu familia! – gruñó en lo alto el hanyou

— ¡Tú mataste a Kikyou! – le respondió con un grito

— ¡Maldita sea como puedo hacerte entender esto! – dijo más molesto – yo no mate a Kikyou por el simple motivo de que fue ella la que me mató a mí.

Kagome apretó las manos más fuerte y se tragó las palabras que tenía que decir, simple y sencillamente porque había la duda, toda su vida había estado convencida de que él era el villano de la historia, lo había apartado de ella para poder quererlo, pero en el fondo había sabido que ese demonio había sido el culpable e inicio de todas las extrañas tradiciones Higurashi.

— No hay mejor manera de que limen sus asperezas que quedándose un par de días juntos – sentencio Ash – y eso es justamente lo que va a pasar.

Kagome estuvo a punto de decirle algo más pero no pudo, pues él se levantó y se dirigió al Dark Hunter sentado en el piso con las piernas cruzadas.

— Llévala a tu casa, y mantenla allí hasta que averigüemos algo.

— Yo quiero investigar también — respondió.

— Y lo harás en cuanto ella este en resguardo – le respondió – mandare a algún escudero para que la mantenga vigilada.

— No hablen de mí como si yo no estuviera en la misma habitación – se quejó la joven sacerdotisa que sentía que hablan como si ella fuera un niño que no tuviera hogar.

Sin decir nada más Acheron subió las escaleras de la casa, casi todos los presentes sabían que primero se despediría de Marissa como era debido y se marcharía, no esperaron que se despidiera también de ellos.

— No quiero ser yo quien estropee la calma pero si han de irse ha de ser ya Inuyasha – le dijo Kyrian a su lado – faltan solo un par de horas para el amanecer y tu casa no está muy cerca que digamos.

— Fhe.

El hanyou gruñó, se levantó del piso y se sacudió el polvo imaginario.

— Bien Kagome – le dijo Amanda con cierto nerviosismo – habiendo estado en tu lugar solo puedo recomendarte que estés lo más tranquila posible, si necesitas algo solo llama a la casa.

— ¿Y se supone que solo iré con él sin decir más?

— Me temo que sí.

Inuyasha ya estaba a su lado y la había tomado de una mano, Kagome sintió un escalofrió por todo el cuerpo, la había empujado antes en su casa cuando habían entrado los daimons para sacarla del camino, pero era la primera vez que formalmente la tocaba, ahora no había ninguna duda de lo tangible y real que era, empezó a caminar y llevarla con él, aunque se hubiera querido resistir era obvio que él era muchísimo mas fuerte que ella y no tenía ningún caso.

Salieron de la casa y se quedaron un momento en el acceso de entrada, el parecía escudriñar alrededor para que nadie los viera, pareció satisfecho por la inspección.

— ¿Cooperaras o tendré que obligarte? – dijo sin mirarla.

— Esto no te hace tan desgraciado como a mí – dijo solo para molestarlo – ¿Cierto?

— Acheron es el alfa, Miko – dijo con cierto desprecio – me guste o no, de donde vengo, el alfa te come en el desayuno si lo desobedeces, no te soporto pero aprecio mi vida… o como deba llamarse.

— Cooperare.

— Buena respuesta, Miko – dijo y se puso delante de ella levemente inclinado – sube, debo llegar a casa pronto y no tengo mucho tiempo.

Kagome no comprendió un momento que es lo que él quería ¿subir? ¿A su espalda? ¿Pretendía llevarla cargando hasta su casa?

— Es que acaso no vives en el siglo XXI – dijo con sarcasmo – sabes existen un montón de medios de trasporte, motos, autos, patines.

— Confió en mis pies – dijo aun sin mirarla pero con un tono de voz más irritado – no se pinchan las llantas o se quedan sin gasolina o explotan…

— Ya entendí el mensaje.

Kagome suspiró y se subió a su espalda, antes de poder terminar de sostenerse él había brincado tan alto que había tenido que gritar solo por la sorpresa, casi esperaba que él le reclamara pero no lo hizo, cuando piso la barda que rodeaba la casa se pudo sostener bien y siguió avanzando.

La verdad, en ese momento casi quería agradecer que él no usara otro tipo de transporte, en cada salto de altura avanzaban casi podía apostar unos 50 metros y la vista que tenía de la cuidad wow… pero sobre todo…

Sobre todo estaba ella sosteniéndose de sus anchos hombros, mientras su cabello plateado acariciaba su rostro y el maravilloso aroma a ceniza y sándalo que poseía su cuerpo la llenaba, todas las partes donde su cuerpo lo tocaba eran duras, firmes, profundamente masculinas.

En el papiro que ella conservaba Inuyasha tenía cierto aire de juventud, no era solo su apariencia sino más bien su expresión, parecía como un joven entre la adolescencia y la madurez que había sido muy apaleado por el mundo y que por ello era rebelde y estaba constantemente en guardia.

Pero ese Inuyasha que había visto apenas tenía muchos más matices que observar, la primera vez tenía una expresión de depredador que había despertado su miedo inmediato, después había habido desprecio e ira por ella lo que había lastimado su corazón a un nivel diferente, poco después ese que había entrado a su casa para defenderla a ella, no iba a ignorar el hecho de que quizás era verdad y solo por él seguía viva en ese momento.

Y en ese momento… que todos sus ancestros la perdonaran paro se sentía tan feliz de estar con él en ese momento, de poder sentirlo en cada parte de su cuerpo, de poder escuchar su respiración, su corazón y sentir su pelo, había soñado tantos años con eso, sabiendo que sería imposible que pasara realmente, una parte de ella solo deseaba… deseaba que ninguno de los dos fuera lo que era, que ella no fuera la sacerdotisa que había sido entrenada para matarlo y él no fuera… en realidad ni siquiera sabía lo que era.

""Ikite ikite" había escrito su madre en la última tarjeta de cumpleaños que había escrito para ella cuando era una niña y había tratado de hacerlo un mantra para ella, "vivir y vivir, toma solo lo poco que tienes Kagome Higurashi, que es mucho si te lo preguntas, tienes un sueño en tus brazos, ¿Por qué no tomas lo que puedas?

Ladeó su cara y cerró los ojos, bajo ella el corazón de Inuyasha iba más rápido que lo normal, ¿Por el esfuerzo de brincar y llevarla a cuestas, por su constante estado de alerta o sería solo porque era un semidemonio y su corazón latía más rápido?

Inuyasha casi perdió el equilibrio cuando ella se acomodó en su espalda y abrazó más fuerte sus hombros, tenía el impulso de parar y decirle que no se pusiera tan cómoda, pero a la chica le pasaba algo, su aroma, ese intoxicante pero delicioso aroma a orquídeas salvajes se había apaciguado, desde que había cruzado el umbral de su puerta la chica había estado en alerta, su aroma con la adrenalina del peligro había estado al tope, no era desagradable, pero si inquietante.

Kikyou había sido igual que ella, cuando era atacada, su instinto defensivo se elevaba y ese sosegado aroma a lirios se disparaba convirtiéndose en algo muy diferente, no malo, pero si inquietante, el tiempo que estuvo a su lado, él solo deseaba ponerse en medio de lo que fuera que la atacara y defenderla, no dejaba su estado de alerta hasta que el peligro pasaba y la calma regresaba a la sacerdotisa.

Era desconcertante y hasta un punto molesto que lo mismo le pasara con esta mujer, no debería ser así… lo peor de todo es que está mujer, despertaba un instinto mucho más poderoso que él que había logrado Kikyou, ya fuera porque justo ahora era mucho más poderoso o porque está sacerdotisa lo tocaba de una forma que Kikyou nunca había logrado.

Kikyou había sido un ancla, desde la muerte de su madre cuando él era apenas un niño habían pasado un par de cientos de años sin que nadie le tendiera una mano, sin que alguna persona, quien fuera solo quisiera sentarse a su lado y hablar con él, cuando Kikyou lo hizo, se encontró hambriento de ese contacto, de su compañía y eso se había convertido en una necesidad y amor instantáneo, buscaba a la sacerdotisa y sus ojos mansos y su voz profunda con vehemencia, ella era su paz y su remanso.

Pero está mujer, está era algo completamente distinto.

Desde el primer encuentro, la joven había demostrado poder y fuego, su espíritu parecía indomable y libre, no habría muchas cosas que la asustaran o que la hicieran sentir indefensa y a él le gustaba eso, la parte animal de él, le agradaba que una hembra no fuera frágil e indefensa si no fuerte y valiente y ella lo era sin duda.

En el momento en que los daimons los había atacado ella no solo se había quedado quieta esperando que él la salvara, no, ella había usado sus propias habilidades y había exterminado por lo menos una docena de daimons. Se había resistido a la orden de Acheron cuando el hombre tenía el aura más temible que él hubiera conocido en 500 años, si bien jamás la hubiera lastimado, eso no era algo de lo que ella pudiera estar segura.

Pero kami… aparte de su carácter y su esencia estaba ella, su cabello castaño con luces azules, sus profundo ojos marrones como el chocolate, su pequeña boca rosa y su piel color de miel, pequeña como todas las mujeres en la pequeña isla de donde venia, pero redondeada por los lugares exactos, sin más ni menos, su peso de ni más de 55 kilogramos en su espalda, la forma en que irradiaba calor y magia lo hacía desear que estuvieran en posiciones diferentes y no precisamente brincando por los tejados.

¡Que locuras estaba pensando!

Afortunadamente llegaron pronto a su casa.

Demasiado pronto para el gusto de Kagome llegaron a su destino. Estaban en una casa a las afueras de la cuidad, una construcción moderna y nueva, si él vivía allí lo más seguro es que la estuviera estrenando. El jardín delantero no era muy grande y la entrada estaba muy cerca de la casa, como en las comunes casas orientales.

— Vayamos adentro, no tarda en amanecer

— Si.

Lo siguió y entraron a la casa, apenas entraron Kagome sintió el profundo tono oriental de la propiedad, si bien el mobiliario era completamente occidental con una sala de grandes sillones negros de piel que estaban en la misma habitación con un comedor de cristal y sillas de diseño, el fondo había los clásicos fusumas con vidrios claros que dejaban ver un jardín trasero y un corredor, de madera clara, en las paredes había una copia, si no es que el original de "la historia de Genji" y un librero en el fondo donde había un montón de libros, todos en japonés.

No había televisión, reproductor de audio, o algo parecido, parecía como si Inuyasha siguiera viviendo por lo menos 100 años en el pasado, los mayores adelantos que pudo ver a la primera inspección fueron las luces eléctricas en el techo y un sistema de alarma para entrar a la casa. Empezó a preguntarse si tendría ¿Un refrigerador, una estufa, una cafetera?

— Se que no has comido – dijo de pronto el joven a su lado, tan de pronto que casi la asustó – pero no tengo que ofrecerte, he estado comiendo…

— De mi restaurante – completo ella por él, ya no le molestaba en realidad, él había comido sus platos, casi se sentía como cuando adolescente de instituto el capitán del equipo Tae kuan do había usado su toalla para secarse el sudor en la secundaria. – no te preocupes, en realidad estoy tan cansada que solo quiero dormir y mañana… bien mañana puedo preocuparme por todo eso ¿Cierto?

— Si – respondió él sin mayor entusiasmo – la casa está construida de forma occidental así que usaras una cama normal, no tengo futones extra ni dónde ponerlos.

— Está bien, en realidad la mayoría de los japoneses han ido adoptando costumbres muy occidentales.

— Sígueme.

Él subió las escaleras y ella lo siguió con cuidado, llegaron a un habitación, una cama de edredón color marrón oscuro con sus buros, y su luna, un armario de madera de nogal, elegante pero frió, parecía como si nadie hubiera entrado allí antes y nadie hubiera escogido los muebles más que por su valor.

— Falta poco para el amanecer, así que dormiré, haz lo mismo, no sé a quien vaya a mandar Ash para cuidarte, yo no salgo de mi habitación hasta que el sol pone, si pasa algo peligroso, búscame allí es la ultima puerta de este corredor, si no déjame tranquilo.

Sin decir más cerró la puerta y la dejó sola allí, en la habitación vacía no supo qué hacer. ¡Caramba! no tenía siquiera ropa para dormir y seguramente ¡Oi! Inuyasha no le prestaría al menos una camiseta para estar más cómoda.

Así que sin más, des tendió la cama y sacó el polvo de las sabanas, miró por la ventaba, el cielo estaba muy oscuro, no debía tardar en amanecer, no era extraño que se sintiera tan cansada, pero cuando el sol empezó a salir, los cristales de las ventanas empezaron a ahumarse por completo, y de no sabía donde empezó a escuchar un sistema de poleas, y placas gruesas de metal empezaron a cubrir las ventanas, en poco tiempo parecía que todo se había sellado y estaba en la más profunda oscuridad.

Lo pensó entonces, si los Dark Hunter cumplían con las leyes universales de equilibrio, al igual que los daimons que Ash había dicho solo podían caminar de noche por la maldición del dios del sol los Dark Hunter debían sufrir del mismo problema, el sol debía ser muy dañino para ellos.

Ya no pudo pensar en más, la oscuridad y el cansancio la enviaron en línea directa al sueño profundo.

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Cuando despertó todo estaba horriblemente oscuro, no solía asustarla la oscuridad pero es que está era total, no había en ningún lado siquiera un pequeño destello que la ayudara a guiarse bajó de la cama y caminó a tientas a donde recordaba que estaba la puerta o al menos eso pensó cuando chocó con el armario, la puerta estaba del otro lado de la habitación, caminó a tientas tocando las paredes, se golpeó una pierna con la cómoda con luna y maldijo en voz baja, por fin llegó a la puerta, afuera todo estaba igual

¿Cómo se suponía que se iba a mover por la casa sin las luces? Siguió caminado por el corredor sin saber si iba o venia por él, un lado iba a las escaleras, la otra a la habitación de Inuyasha, después de que él le había dicho tan amablemente "si estás en peligro allí estoy sino déjame en paz" casi quería ir allí y jalarlo de las orejas por puritita venganza.

Afortunadamente había elegido el camino a las escaleras apenas iba bajando el primer escalón cuando las luces se encendieron, ella tuvo que cubrirse los ojos, la lastimaba después del rato en la oscuridad, cuando pudo ver mejor vio a un chico que vestía una camisa hawaiana y cargaba una bolsa de víveres.

— Buenas tardes – dijo con una sonrisa picara – tú debes ser Kagome.

— ¿Tardes?

— Si Ma'am son ya las 2 de la tarde, debe estar hambrienta, porque no baja y vemos lo que le puedo ofrecer.

El doble sentido de la palabra hizo que Kagome se pusiera en guardia, si se lo hubiera dicho en otra situación, quizás, y solo quizás lo hubiera considerado, el chico que había entrado en la casa era… bastante bien parecido, muy poco su estilo pero decididamente el tipo de hombre que una volteaba a ver si caminaba a tu lado en la calle, pero evidentemente era del tipo que si volteabas a ver él te guiñaría un ojo y seguiría tu mismo camino.

— ¿Y tú eres? – preguntó Kagome.

— Nick Gautier – dijo con una exagerada reverencia sonriendo con una divertida mirada azul verdosa y un marcado acento cajún — Más conocido como Nick—mueve—el—culo—necesito—que—hagas… y ahí es donde la cosa varía.

— ¿Sueles presentarte así ante toda la gente verdad?

— Me has pillado – dijo dejando las bolsas en la barra de la cocina, empezó a sacar lo que parecían… si, desayunos de Mc'Donalds – traigo algo de comer.

Kagome miró como el chico abría su desechable con una pila de unos 6 panqueques y abría después las bolsas de sirope y los bañaba con ello y los atacaba con entusiasmo. Tenía hambre de veras que si, no había comido nada desde las golosinas que había comido con sus amigas el día anterior, había planeado comer algo regresando a casa, pero no había podido, así que tenía unas 20 horas sin comer, pero solo ver al joven delante de ella le quitó la intención.

Kami, ¿Cómo los americanos podían comer tanta azúcar tan temprano por la mañana?

— No te ofendas pero la verdad…

— No serás de esas chicas anoréxicas con dietas macrobióticas que no han visto la harina en su vida – dijo interrumpiéndose un momento.

— No – dijo como marcando que obviamente no era de esas chicas — pero soy japonesa.

— Oh – dijo deteniéndose un momento – ¿Ustedes de verdad desayunan arroz cocido y pescado? discúlpame pero los japoneses están locos, como pueden comer eso por la mañana.

Estaba por contestarle que simplemente un desayuno tradicional japonés debía ser mucho más saludable, que las calorías y toda el azúcar que estaba metiendo en su sistema, pero no le veía el caso.

— ¿Crees que Inuyasha no tenga por aquí algo de té, café, algo por el estilo? – dijo yendo a la cocina a inspeccionar

— No tengo idea, — dijo sin detenerse demasiado y sorbiendo lo que parecía una malteada – nunca había entrado en esta casa.

Kagome se puso alerta de inmediato, ¿Cómo había entrado entonces a la casa que parecía haber estado casi blindada? Había pensado de inmediato que el chico vivía en aquella casa también, ¿Y si estaba hablando con el enemigo?

— ¿Cómo que nunca has entrado en esta casa? – le preguntó enseguida.

— No — explicó el chico limpiándose los dedos con una servilleta de papel – recibí una llamada del gran jefe por la mañana y me dijo cuida la chica que está en casa de Inuyasha – soltó la servilleta con molestia – Una mierda porqué tuve que investigar primero donde estaba está fortaleza y me tarde 20 minutos en poder quitar el seguro de la puerta y me tardare otra hora en poder quitar estás placas, me dan claustrofobia.

— ¿Trabajas para Acheron?

— Todo el mundo trabaja cuando Acheron mueve… el dedo, por no decir otra cosa.

— ¿También eres un Dark Hunter?

— Ja, esa es buena, Dios no me permita jamás hacer algo tan estúpido como eso, yo soy un escudero, trabajamos para hacerle la vida más cómoda a los cazadores y para ayudarlos en lo que se necesite – le explicó sin muchos detalles, al igual que todo el mundo que le había dicho algo sobre Inuyasha o cualquier Dark Hunter – Pero justo ahora con quien tenía planta se ha retirado y soy el chico de los recados.

— Entiendo.

Bueno, de hecho, solo a medias, pero solo pensar todos los vericuetos que significaba ser un Dark Hunter le daban ganas de no preguntar, nunca había sido buena para las historias excesivamente largas.

— Entonces ¿Quieres un poco de esto? – preguntó el joven mientras se servía el otro desechable.

— No gracias.

Se dirigió a la cocina mientras el chico sacaba la caja de panqueques que suponía debían ser para ella y empezaba a comérsela, buscó en las estanterías, nada, ni siquiera había cubiertos o vajillas, la cocina estaba prácticamente vacía, en el refrigerador había solo agua embotellada y sake, mucho sake.

Se sentó derrotada en una de las sillas de la barra de cocina. Como había previsto las cosas después de conocer al hanyou solo se habían complicado más, ¿Por qué le pasaba esto a ella? Toda su vida solo había deseado tener una vida medianamente tranquila, pero no, ella no podía solo abrir un negocio y llevarlo con calma, no deseaba ser rica, o tener una cadena de restaurantes ni nada por el estilo, solo hacer algo que le diera para pagar las cuentas y tener un par antojos al año, pero ahora se preguntaba siquiera como haría para pagar la siguiente factura si no trabajaba o si su negocio seguiría siendo rentable si la gente no lo veía abierto, el éxito de una empresa era la constancia y aquí estaba atrapada con el hanyou que era su amor y su enemigo, sin saber que criatura la estaba persiguiendo y con qué propósito, metida hasta la nariz en un mundo de dioses y seres inmortales y si bien no lo peor, si lo más apremiante, hambrienta.

— Chica el único restaurante japonés que he visto por aquí estaba cerrado está mañana – dijo el chico al ver su rostro desanimado – ¿Segura que no quieres un poco de esto?

— Lo sé, el restaurante es mío y no gracias, lo que si te agradecería es que quitaras las protecciones, la verdad a mí también me dan un poco de claustrofobia.

— Trabajando ma'am.

Se levantó de donde estaba y empezó a buscar en la casa donde quiera que estuviera el sistema de cerrado, la dejó sola en la cocina así que decidió explorar un poco la casa ya que estaban encendidas las luces.

Tal como lo había sentido anoche toda la casa parecía una mezcla entre lo occidental y lo oriental, lo que la llevó al pensamiento que Inuyasha no había escogido la casa pero si las cosas que le daban ese toque a toda ella, ahora que podía estudiar con más cuidado vio que además de la historia de genji había más pinturas, un par de geishas en ukiyo e, un par de papiros que podía ser… diantre no lo sabía, pero se apostaba que eran de el periodo del sengoku.

Había en el fondo de la habitación un librero enorme que abarcaba toda la pared, todos eran libros japoneses, de todo tipo, Kagome nunca había sido una lectora asidua pero incluso ella podía reconocer los títulos por lo que había aprendido en el instituto. Había un tomo hermoso del Kojiki (Relación de cuestiones antiguas, 712) otro que parecía bastante antiguo de la Manyoshu (Colección de diez mil hojas) La Kokinshu (Colección de poemas antiguos y nuevos, 905) Tosa nikki (Diario de Tosa, 935), un poco sorprendida por que no lo veía leyendo algo así también había un Makura no soshi (El libro almohada, o 'Notas de cabecera') además de muchos libros de Otogizoshis,(relatos rurales anónimos) todos del periodo del Sengoku jidal, las fechas no iban nunca más allá del año 1500. Un libro hermoso de Haiku lo abrió en un par de páginas, todos poemas hermosos. Lo más moderno que parecía haber en su biblioteca era un tomo de Rashomon, había visto la vieja película de los 50, no tenía ni idea de que tuviera un libro.

Ver todos esos viejos libros la hizo preguntarse si en algún rincón de su habitación él tendría libros como Vida de un enamorado (1682) y Cinco mujeres enamoradas del amor (1686) como los chicos normales tenían un playboy.

En esas estaba cuando las placas de metal empezaron a levantarse y la luz del sol empezó a entrar en esa habitación, un momento después en toda la demás casa.

— Listo – apareció Nick un momento después en la habitación, no fue tan complicado, todo el sistema es automático, pero hubo manera de anularlo, solo la planta de arriba sigue sellada, no se cual es la habitación del chico, pero no quiero freírlo por equivocación.

— Gracias.

— Escucha, tengo que ir a Tulane en 30 min. – dijo chocando su reloj – si no necesitas nada tengo que irme.

Kagome se mordió el labio para decirle "comer por ejemplo" pero se lo aguantó y solo negó con una sonrisa falsa.

— Bien – le entregó un celular – usa esto si estás en problemas, marca uno y Ash saldrá como "mi bella genio" – por la cara que debió haber puesto Kagome, Nick soltó una carcajada – bueno si no está muy ocupado, sino allí están guardados los números de Talon, de Kyrian y de Julián, los demás están bloqueados, no les prestes atención.

Sin decir más tomó las llaves que había puesto en la barra de la cocina y salió de la casa. Dentro de poco escuchó el motor del que debía ser un fino auto encenderse y alejarse de la casa.

— Que bueno que me iba a mantener vigilada si no…

Suspiró y empezó a ver los números de el celular, como había dicho Nick los únicos números disponibles eran los que él había mencionado, a esa hora de la mañana la única que seguro seguía en casa era Sunshine aunque le daba realmente pena despertarla la llamó.

El sonido del repique sonó como 5 veces y cuando estaba a punto de colgar se escuchó como levantaban la bocina.

— Si, aquí una persona dormida y allá.

— Hola Sunshine – dijo apenada Kagome, Sunshine se tomaba sus fines de semana para dormir, no había manera de localizarla esos días lo sabía, pero ninguna de las demás estaría en casa – lamento despertarte.

— Oh Kagome – bostezó y se sentó en la cama – ¿Cómo te va?

— Aparte de estar en arresto domiciliario con un tipo que realmente desearía ver muerto – respondió Kagome – estoy bien.

— Oh sí, es cierto, Kyrian nos lo dijo anoche – Sunshine suspiró profundamente – ¿Se te ofrece algo?

— La verdad si, ¿me harías el favor de traer algunas cosas de mi casa? Cuando guarde algunas no me imagine que no me dejarían volver allí.

— ¿Que necesitas?

— Supongo que un par de mudas de ropa, algunas cosas de aseo personal, y… bueno algo de comer, Inuyasha tiene su cocina vacía y no he comido nada, la verdad me muero de hambre.

— Ok iré a tu casa, recogeré un poco de ropa y mirare en tu refrigerador para ver qué es lo que hay, ¿Tienes una llave extra en algún lado?

— Si, en una maceta que está en la puerta del siguiente apartamento.

— Y ¿Cómo llego a casa de Inuyasha?

— No tengo la menor idea, ayer corrió tan rápido que no me di cuenta de donde está, más que a las afueras de la ciudad. Pero un chico llamado Nick debe saberlo, acaba de salir de aquí, dijo que lo había enviado Acheron.

— ¿Acaba de salir de allí y aun tienes hambre?

— Si – se sentía más tranquila, al menos Sunshine lo reconocía –Trajo cajas de Mc'Donalds

— Porqué no me extraña, bien estaré allí tan pronto como sea posible, procura relajarte y entretenerte en algo, habiendo estado en tu lugar es lo mejor que puedo recomendarte, te veo pronto.

Dicho eso, colgó, Kagome colgó también y puso el celular en la barra de la cocina. Se preguntó cuantas más de sus amigas le dirían aquella frase de "habiendo estado en tu lugar"

Bueno, no le quedaba más que hacerles caso ¿Cierto?

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La puerta se abrió con facilidad, ese era el encanto de las casas nuevas, no había bisagras rechinantes, no había calentadores ruidosos o calderas silbantes en los sótanos, todo se hacía con facilidad y gracia, está era la última habitación que no había revisado en toda la casa.

Está era otra de las habitaciones que seguro había preparado él a su gusto, ¿Cuánto tiempo habría tenido todo eso con él? En una de las paredes del espacioso estudio estaban empotradas diferentes armas de artes marciales, una cantidad importante de Bo de pelea, algunas espadas que parecían de verdadera calidad, lanzas y demás artilugios que no conocía, habían dañado el piso pero se había instalado un poste de entrenamiento, lo único que parecía fuera de lugar en la habitación de entrenamiento era un piano que había en una esquina, era nuevo, negro, lustroso, con un banco de piel negra, una de esas piezas de arte que deben costar cientos de miles de dólares.

Le picaban las manos solo de verlo.

Durante el ultimo año de instituto habían comprado un piano, ni la mitad de bueno que ese pero había pasado horas y horas aprendiendo a tocarlo, sentir la música caminar bajo su piel había sido maravilloso, se había escapado de un montón de clases para poder practicar un poco más, cuando había llegado a un concurso nacional a nadie le había importado a pesar de que no había ganado, lo que hubiera significado tener que ir a Francia para un concurso a nivel internacional, lo que más le había dolido de salir del instituto era no poder seguir tocando, pues no podía permitirse comprar uno.

Y él tenía uno aquí, sin siquiera haber sido usado una sola vez estaba segura.

Dejándose guiar por sus deseos, se sentó en el banquillo y tocó las teclas, al presionarlas el sonido claro y mágico del instrumento flotó en el aire, era perfecto, había sido seguramente afinado por alguien antes de entregarlo. Sin proponérselo empezó a tocar y sin pensarlo a cantar.

Akaku somaru machi de kage wo hodou ni

Egaita futari ha doko ni itta no?

En la cuidad tornándose en sombras rojas que ha pasado entre los dos, ¿Quién ha pintado sombras en el camino?

Por asociación cuando tocaba, también dejaba que sus emociones corrieran libres sin tope dentro de su cabeza, los profesores que le habían enseñado a tocar le habían dicho que la música está íntimamente ligada con el alma, que las emociones daban vida a la música más que toda la maestría de los dedos.

Había tocado un centenar de piezas de amor para él, tantas ocasiones lo había visto sentado a su lado mientras tocaba, sus manos fantasmas cubriendo las suyas mientras cantaba y tocaba canciones de amor mientras el la abrazaba.

Kami, estaba tan enamorada de él, era una tortura saber que ahora él estaba en su habitación esperando el anochecer que pronto llegaría, que bajaría las escaleras y en lugar de sentarse a su lado y abrazarla la miraría como a una total extraña, le partía el alma en pedazos, había tenido tanta razón en su momento cuando su mente le decía que no debería enamorarse de un fantasma, pero en ese momento le había parecido tan seguro, tan inofensivo.

Sotto sugi satteku kisetsu no naka

Nokosareta boku dake...

La estación ha pasado rápido, soy la única que la ha dejado atrás.

Cundo había sido más joven había visto a sus demás compañeras siendo lastimadas por chicos egoístas que lo único que hacían era pensar en si mismos, en alimentar su ego con la compañía de lindas chicas, y definitivamente ella no iba a tener eso, ella tenía en su lugar un joven de bellísimos ojos dorados que la acompañaba siempre, que la escuchaba cuando necesitaba un consejo, que le ofrecía su hombro cuando quería llorar, que la hacia reír cuando se sentía triste.

Pero el Inuyasha real nunca había hecho todo eso, y nunca lo haría.

Sunao ni yowasa wo miseru

Koto sae dekizu ni ita bukiyou na ai datta

Este ha sido un difícil amor, al que no puedo dejar y veo que tan débil me he vuelto.

Que su abuelo un día le hubiera pedido que lo matara era imposible para ella, lo era ahora mismo, porque de todo lo que un día le había visto culpable le quedaban muchísimas dudas, todo lo que le había dicho Sunshine ese día la había dejado llena de interrogantes.

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-: Flash Back:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

Eran cerca de las 4 de la tarde cuando Sunshine había llegado a la casa, venia con algunas sopas instantáneas que había encontrado en su casa, y las mudas de ropa que le había pedido, pero también cargada de una gran bolsa con cada tipo de cosas extrañas, un montón de papiros que ella había dejado allí, algunas libretas y libros que tenía guardados, un rosario especial que hubiera preferido que no trajera por que era toda una tentación, un par de frascos donde ella tenía hojas para té, las píldoras para el dolor de vientre que estaban en su buró, e incluso una florero con flores de cera que había en su mesa.

Por no mencionar cosas aun más escabrosas que incluían un paquete realmente grande de condones. ¿Qué era lo que Sunshine pensaba que estaba haciendo allí?

— No me mires así – dijo la chica cuando vio como la miraba la joven Miko – que yo desearía poder tener al menos la mitad de todas estás cosas si estuviera aquí encerrada sin nada que hacer, me estaba pensando en traerte un caballete y unos repuestos de pinturas pastel que tengo guardados en el loft pero creo que me hubiera costado trabajo traerlos.

— Está bien Sunny gracias – dije mientras ya iba a la cocina para poner a cocer la sopa y hacer te

— Y… ¿Qué has estado haciendo todo este tiempo?

— Técnicamente me acabo de despertar, eran creo que las dos de la tarde…

— ¡Madre mía! – soltó de pronto y Kagome salio pronto de la cocina para ver que pasaba – puedes creerlo, es la historia de Genji – la chica miraba fascinada la pintura que ella ya había visto y se tronaba los dedos como si no supiera que hacer con sus manos — está completita, yo solo he visto algunas ilustraciones en libros pero aquí está completita y apostaría que es una reproducción exacta del original, solo mira siempre quise ver está escena – miraba fascinada y con los dedos enredados como si contuviera el deseo de tomar la pintura en sus manos – mira como luce la ropa de los dos cortesanos, el traje de la princesa a Murasaki Shikibu en su habitación y mira, como lograron esto es impresionante, mira la luna como se refleja en las orillas cubiertas de musgo en el riachuelo que recorre el jardín imperial.

— No es increíble como un asesino puede tener algo tan hermoso.

Kagome regresó sobre sus pasos cuando el agua ya debía estar caliente en el recipiente que había traído también Sunshine.

— Kagome chan… la siguió la pintora.

— En serio Sunny no tienes por que usar japonés conmigo.

— Pero quiero – dijo decidida – realmente sigues creyendo que él ha matado a todos tus familiares, si quieres podemos pedirle a Ash su bitácora, veras como seguramente mientras tus familiares morían él estaba a kilómetros de esos lugares, incluso en un continente diferente.

— No – dijo la chica con la mirada baja mientras servía el agua dentro de las copas – ya se que Inuyasha no mato a esos familiares, no tendría ningún sentido, pero él mato a Kikyou de eso no tengo ninguna duda y eso ha marcado a mi familia durante 500 años.

— De verdad no tienes ninguna duda – dijo la chica sentándose delante de ella – pues la verdad yo si que tengo las mías, se me hace muy extraño que su alma hubiera gritado si acaba de matar a una persona que despreciaba.

— ¿Gritar?

— ¿Ash no te lo explico? – por la cara que había puesto la respuesta de un "no" debía estar en sus ojos – veras, cuando una persona muere y siente un gran dolor en su corazón, o ira o dolor o por algo por el estilo, su alma grita cuando muerte, es ese grito el que Artemisa escucha y les ofrece venganza a cambio de ser uno de sus Dark Hunters, estaba pensando que seguramente el alma de Inuyasha hizo eso pero… ¿Por qué regreso Inuyasha si ya había matado a Kikyou?

Kagome lo pensó por un largo momento, cuando Inuyasha había ido a su restaurante le había dicho "cuando la volví a ver ella ya estaba lastimada, primero me atacó y luego volvió solo para rematarme, créeme vendí mi alma por el placer de destrozarla con mis propias manos, no ocultaría algo de lo que me sentiría tan orgulloso."

— Bien, yo no conozco los detalles – siguió Sunshine – pero realmente en la mayoría de las historias que yo conozco los chicos solo han vuelto para vengarse, y para que uno quiera vengarse de alguien primero debe ser traicionado, ¿Qué fue lo que hizo Kikyou para que él quisiera matarla?

— Nada – dijo mecánicamente – Kikyou era la guardiana de la perla de Shikon, Inuyasha la deseaba para hacerse más fuerte por eso volvió por ella.

— Y si volvió por ella ¿Por qué no la tiene?

— Por que la perla fue quemada con el cuerpo de Kikyou y luego volvió en las futuras generaciones Higurashi.

— Pero ya habíamos establecido que Inuyasha no ha sido quien ha perseguido a tu familia, simplemente por que va contra sus reglas, además créeme hay pocas cosas en la tierra que sean más fuertes que un Dark Hunter y al parecer Inuyasha es uno de los más fuertes.

— Bueno…

— Realmente Kagome chan, no creo que Inuyasha hubiera matado a Kikyou, por la forma en que sus ojos se llenan de tristeza cada vez que alguien decía su nombre a mi me daba la impresión de que en realidad él sentía otra cosa por ella que desprecio. Puede ponerse todo enfurruñado y demás pero lo que hay en lo profundo de sus ojos es otra cosa muy distinta.

Kagome miró la sopa, la tapa estaba mojada y el pegamento se había desprendido lo que significaba que estaba más que lista, pero a pesar de que solo hacia 5 minutos moría de hambre está se había ido de pronto.

¿Sería verdad? ¿Realmente Inuyasha no había matado a Kikyou? ¿Toda su familia lo había estado culpando por algo que él no había hecho?

:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-: End Flash Back:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:

Mou ichido ano toki no futari ni modoreru no naraba

Mayowazu ni kimi no koto dakishime hanasanai

Si pudiéramos volver al lugar donde estábamos, sin pensarlo un segundo, te tomaría en mis brazos y nunca te dejaría ir.

Si Sunshine lo decían es que muy seguramente era cierto, ella también había sentido su pesar cuando hablan de Kikyou, la primigenia ira cuando escuchaba su nombre, pero solo un segundo antes de que esta empezara, sus ojos se llenaban de tristeza.

Su abuelo alguna vez le había dicho que algunos miembros de la familia creían que Kikyou se había enamorado de Inuyasha, pero que seguro era mentira por que una sacerdotisa pura no podía enamorarse y por que él era un hanyou, un hibrido, ¿Cómo podría amarlo?

Pero si ella podía, ¿Por qué Kikyou no podría? la interrogante era, si Inuyasha la había amado también, ¿Podría un hanyou amar a un humano…? Si, si un youkai podía porque un hanyou no, eran criaturas mucho más cercanas a los humanos por que no iban a poder.

Si solo… si solo le dieran una oportunidad ella tomaría ese hanyou en sus brazos le diría mil veces lo mucho que lo había amado por tantos años y no lo dejaría ir nunca, nunca, nunca.

Kuroku somaru yoru ha hiza wo kakaete

Kimi to ita hi wo omoikaesu yo

La noche torna las sombras negras, acunándome a mí misma, pensando volver a los días cuando estábamos juntos.

La noche había caído por fin, las placas de metal se levantaron en su habitación. Tenía mucho tiempo despierto, casi desde que ella lo había hecho, la había escuchado desde su primer movimiento, se había desorientado en su habitación y había chocado varias veces, luego había llegado ese chico, Nick y la había puesto en guardia, había deseado poder patear al chico por alterar su aroma, también escuchó su estomago protestar, y cuando el humano no le había alimentado como se supone que debía haber hecho, supo que hablaría muy seriamente con Acheron sobre como castigar al chico.

Al menos no la había dejado incomunicada, había podido pedir ayuda, y la mujer con olor a pachulí y trementina había llegado dentro de poco, habían hablado mucho. Habían dicho cosas muy importantes.

Hasta ese momento en que la había podido escuchar hablar sin que ella lo viera se había atrevido a poner atención a sus palabras, lo había llamado asesino, y lo era, pero no mataba a gente inocente, mataba a criaturas que querían matar a personas inocentes.

Pero no eran esas muertes lo que la molestaban, era la supuesta muerte de Kikyou, no sabía cómo es que ella se había hecho una idea de que él había asesinado a Kikyou, pero no había nada tan lejos de la verdad, nunca había podido lastimar a Kikyou, pero ella…

Lo que la mujer de pachulí y trementina le había dicho a la Miko había sido lo que más asombrado lo había dejado, ¿Quién era esa mujer que podía ver lo que él había tratado de esconder tan desesperadamente? Aquella tristeza que sentía cuando escuchaba el nombre de Kikyou, que averiguaran esa debilidad en él no le gustaba.

Pronto la mujer se fue y la Miko se volvió a quedar sola, comió, pero por lo que pudo escuchar muy poco, pensaba, la intensidad de su pensamiento llegaba hasta él, ¿En que estaría pensando? Hubiera deseado tener en ese momento poderes para poder escuchar los pensamientos de las demás personas pero no lo tenía.

¿Pensaría en lo que la otra mujer le había dicho?

Kitto osanasugite miezu ni ita

Ai to iu na no imi

Estoy segura que solo es inmadurez, no puedo ver el significado, de esto llamado amor.

Había sido un necio al enamorarse de aquella sacerdotisa, sin importar que ella no lo hubiera querido lastimar un día, que hubiera sido la primer humana que hubiera querido hablar con él y tratarlo como a un… igual. Hasta ese día no entendía si había sido su soledad lo que lo había obligado a amarla y seguirla amando.

Quizás, era muy joven, había estado demasiado tiempo solo y acosado por aquellos que lo querían matar, la perla de Shikon después de un tiempo había pasado a segundo plano, lo más importante era que cuando estaba con ella ya no sentía esa soledad que lo quemaba en frió por dentro, había estado ella, con sus sosegado aroma a lirios y…

Había sido un tonto. Los humanos no se enamoran de los híbridos, las criaturas sobrenaturales y los humanos no se mezclan, su madre había sido desgraciada por eso, su padre había muerto por eso, su único medio hermano lo odiaba solo por lo que era, y él se encontraba solo. Ese era su destino y había querido revelarse contra él.

Ano toki mune ni tsumotta

Ikue no omoide sae oto mo naku toketeyuku

Ese tiempo, todos los recuerdos se apilan en mi corazón, alejándose sin hacer ruido

La escucho también recorrer toda la casa, revisar todos los cuartos, leer sus libros, seguramente también mirar sus pinturas, las pocas piezas de casa que había querido conservar.

Japón había sido su casa, había pasado más de un siglo mientras vivía sin querer ir a ningún otro lado, su madre en el tiempo en que estuvo viva lo había instruido en el arte y la historia de Japón, ese era su lugar, había llenado cada una de esas casa con los detalles de esa tierra, le gustaba el arte, la comida, la instrucción marcial de oriente, como todos los Dark Hunter que habían vivido durante tanto tiempo no quería olvidar lo que eran, eran cosas que los mantenían humanos… o en su caso le hacia recordadas cuales eran sus raíces.

No sabía que bien había en vivir en el pasado pero le resultaba confortable.

Después había entrado en la ultima habitación que no había revisado, no podía evitar pensar que toda la casa estaría ahora llena de su aroma a orquídeas salvajes y no podría pisar un lugar sin tenerla olfativamente a ella a todos su alrededor.

Se había exaltado, repentinamente la Miko se había exaltado, ¿Tendría miedo de las armas? ¿No lo creía posible, que más había en ese cuarto?

Mou ichido ano yoru ni ima sugu modoreru no naraba

Satteyuku kimi no se wo dakishime hikitomeyou...

Si pudiera volver a esa noche y tomar el camino correcto, me sostendría de ti y seguiría en tu camino, iría a donde fueras

Y entonces escuchó la música, claro, allí había un piano, había estado allí como tantas cosas más en la casa que solo había ignorado, pero esta humana sabía usarlo, y con bastante gracia, sonaba bien.

Sonó aun mejor cuando lo acompañó su voz.

Sin pensarlo demasiado en cuanto las protecciones de la casa se levantaron lo que anunciaba que era de noche por completo salio de su habitación y la buscó en donde sabía que estaba.

Katte na koto da to hyaku mo shouchi no ue da yo

Sugu jyanakute ii boku ha hitori de machitsuzukeru

Estoy bien, consciente de que esto es malo para mi, que no es el camino correcto, no quiero continuar caminando sola

Los seres humanos solemos ser tontos, solemos hacer cosas que pueden lastimarnos perfectamente conscientes de eso, amar, por ejemplo resulta muy doloroso, es una de las emociones más violentas que puede sentir el humano, te obliga a dar más de lo que puedes soportar, cuando acaba el amor te rompe y te despoja de tu fuerza, hay que ser valiente y fuerte para poder recuperarse.

El amor es malo, y al mismo tiempo es aquella cosa por la que darías todo por sentirla porque es maravillo.

Porque hay peores cosas que él amor, como la soledad, la soledad no solo te destruye si no que nunca te abandona si se lo permites, la soledad te cubre y te envuelve y no te deja respirar nunca, y curiosamente, el amor, es lo único que aleja la soledad, por que en un mundo donde hay tanta gente a tu alrededor, cuando puedes estar en medio de tantas personas puedes sentirte increíblemente sola, solo aquellas personas que te aman y a las que amas son las que realmente están contigo.

Kimi to ita omoide ni yorisoinagara ikiteiru

Nasakenai boku dakedo ima demo wasurerarenai

Vivo lado a lado con los recuerdos que tengo de ti, es patético en mí, pero así seguiré, no puedo olvidarlo.

E Inuyasha había estado siempre con ella, en todo momento, en todo lugar, al menos en su imaginación. Sabía que si alguien alguna vez se enterara de lo que sentía la tacharía de loca, de patética, de… pero… nada podía evitarlo, antes de poder evitarlo ella ya le había entregado todos sus sentimientos a un pedazo de papel y ahora…

Mou ichido ano toki no futari ni modoreru no naraba

Mayowazu ni kimi no koto dakishime hanasanai

Si pudiéramos volver al lugar donde estábamos, sin pensarlo un segundo, te tomaría en mis brazos y nunca te dejaría ir.

Sintió sus lagrimas bajar por sus ojos, ahora la persona del pedazo de papel estaba viva, pero nunca sería de él, hubiera preferido seguir creyendo que Inuyasha había sido un mito en su familia, un invento del abuelo para obligarla a ser lo que él deseaba que fuera, pero era real, tan real que había escuchado su corazón caminar, su cabello le había acariciado la cara y sus ojos negros la habían visto.

Con tanto desprecio, con tanta rabia, con tanto odio.

De pronto sus manos fueron arrancadas de las piezas del piano, y abrió los ojos enormes, Inuyasha estaba delante de él mirándola con sus ojos negros llenos de desprecio y ella quiso poder llorar aun más fuerte.

— Suéltame – dijo Kagome con voz rota.

— Detente primero – dijo él con esa voz de trueno que la hacia temblar.

— Está bien ya no tocare el piano, pero por favor suéltame.

— No hablo de eso – dijo con voz más baja – deja de llorar.

Kagome lo miró desconcertada, ¿La había interrumpido por que la había visto llorar? La idea simplemente no cabía en su cabeza.

— Está bien.

El chico más relajado la soltó poco a poco, jamás dejándola de ver, equilibrando si ella realmente detenía su llanto, solo cuando dejo de llorar la soltó por completo.

Y Kagome se encontró deseando no haberse detenido para que no la soltara.

Fin capitulo 6

31 de mayo de 2008

7:11 p.m.

Revisión: 29 de Mayo de 2015 (Oh dios ya pasaron 7 años!)

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Nota de autora: Por favor no me apedreen y si mejor pensamos que he subido capitulos el mismo dia y leemos desde el principio?

Tenia que intentarlo... ya no digo nada mas, mejor nos vemos en el siguiente capitulo.

Tata

Mimi chan