Hola a todos! Sí, hoy es viernes y les hemos traído un capítulo nuevo!

Hoy es el cumpleaños de nuestra querida Hermione (Granger?) y además es el día del orgullo de la casa de Slytherin! Dos eventos que no se nos podían pasar sin festejar, mucho menos tomando en cuenta la historia que ustedes tan amablemente y tan entusiastamente han seguido hasta aquí. No tenemos palabras suficientes para decirles lo agradecidas que estamos por que nos lean y nos pongan en sus favoritos.

La historia aún continúa! Y esperamos que les guste tanto como a nosotras nos ha gustado escribirlo. Gracias!

Mañana capítulo nuevo también :).

8

Verdimillius

(Revelador)

Su cuerpo estaba completamente adolorido. Hermione estaba recostada sobre el suelo y sin abrir los ojos pudo saber que ya no se encontraba más en la mansión Malfoy, pues en lugar de sentir con las yemas de sus dedos una suave alfombra o tal vez la duela maciza y lisa o el frío mármol, había tierra, un poco de hierba y sintió el ligero crujir de una hoja seca, así que a no ser que estuviera en alguno de los grandes jardines de la mansión, definitivamente ya no estaba en casa.

Con esfuerzo abrió sus ojos, lentamente y con algunos parpadeos antes. Se llevó el antebrazo a la frente pues la luz del día era demasiado fuerte. Los rayos de sol se escapaban entre las ramas y sus hojas con gran facilidad desde el cielo azul hasta el mismo suelo en el que ella estaba aún recostada. Sintiendo el dolor de su cuerpo débil, se comenzó a sentar lentamente, ayudándose con su mano derecha como apoyo. Cuando miro los grandes robles y árboles que la rodaban en aquel bosque, pudo ver a alguien, a algunos metros de distancia sentado sobre una raíz robusta que salía prominente del suelo y terminaba en la base del árbol. Por su cabellera corta y color rubio platino Hermione inmediatamente supo quién era.

-Draco, ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?

Hermione comenzó a caminar hacia él, y hasta que ella pudo acomodarse sobre la raíz a su lado, éste la miro fugazmente y continuó con la mirada perdida.

-Me has dado un gran susto estando inconsciente, Herm -soltó sin querer una ligera sonrisa.

-¿Qué ha pasado? ¿Cómo es que llegamos aquí?

-Los traje a todos al bosque. A Ron y Harry los deje retirados de aquí. Solo quería asegurarme de que estarías bien antes de volver a la mansión.

-¿Por qué los has traído a ellos también? -Hermione sabía que debía tenerlos a salvo, pero no se le ocurrió por qué Draco pensaría lo mismo.

-Te escuche decir que Harry aún no estaba listo, que conocías los planes del Señor Tenebroso y no podía permitir que mi familia cometiera un error más. Te tuve que llevar lejos de ahí lo más pronto posible, antes de que ella nos lo impidiera. Solo a ti se te puede ocurrir soltar tremenda batalla con Bellatrix Lestrange –y este volvió a sonreír.

-Es solo que me enfureció la forma en la que le habló a tu madre, su forma de hablarme a mí, ¡cómo nos trató a todos! -Hermione se silenció a si misma cuando se dio cuenta que cada vez elevaba más su tono de voz inconscientemente –Ella nunca ha sido superior a tus padres, o a nosotros a todo caso, no sé cómo pudo…

-Puede -la interrumpió aun sin mirarla a los ojos –Las cosas están muy mal ahora en la mansión. Tal vez nunca será superior a ti, pero mis padres y yo no tenemos la misma posición de antes Herm. No desde lo que paso en el ministerio hace dos años, yo sé que el último año que estuvimos en Hogwarts no mantuvimos mucho contacto, y después de eso te fuiste con ese par de tontos, pero debes saber que todo ha cambiado, ahora ella pude manejarnos como le dé en gana –su voz entre la desesperación denotaba un profundo enojo.

-¿De qué estás hablando, Draco? Ella nunca…

-Recuérdalo, ella nunca dejó que Potter escapara, ella nunca dejo caer la profecía para que esta se hiciera pedazos -y la última declaración de su lista la dijo con una indefensa exhalación –ella nunca perdió el diario.

-¿De qué estas habl…

De pronto lo recordó…

Hermione caminaba entre los pasillos de la gran mansión, Draco se había ido hacía horas con sus padres a Hogsmeade, y ella se había quedado en casa, ya que por obvias razones nunca había podido compartir con ellos ese tipo de experiencias. No podía ser vista con ellos.

Una vuelta a la izquierda y otra a la derecha. Caminaba a prisa con su vestido nuevo para llegar a la biblioteca, pero un poco antes de llegar, no pudo evitar su curiosidad. Aquella puerta que siempre había estado cerrada bajo llave se encontraba entreabierta. Nunca le habían dicho qué se encontraba dentro o que podía asomarse, pero tampoco le habían dicho que no podía entrar ahí. Una vez dentro, parada frente a una mesa, un hermoso libro llamo su atención y dado a que ya había leído la gran mayoría de los que estaban en la biblioteca, le pareció interesante leer uno nuevo, más las voces de los Malfoy se escucharon a lo lejos.

Decidió tomarlo.

Lo leería cuando estuviera en el colegio y lo devolvería a su lugar en cuanto lo hubiera terminado…

Hermione estaba ahora en Hogwarts, a unos días de haber comenzado su segundo año y completamente decepcionada, pues el libro que le prometía nuevas enseñanzas no contenía nada, solo una página en blanco tras otra…

Habían pasado meses desde que tenía ese libro, lo miraba desde su cama una noche mientras éste reposaba sobre su mesita de al lado, pero era como si éste también la estuviera observando a ella, vigilando siempre cada uno de sus movimientos. Se sentía completamente confundida. ¿Por qué no lograba recordar lo que había hecho aquella tarde? ¿Qué había pasado? ¿Acaso ella había escrito ese mensaje en las paredes?...

Corría. Corría desenfrenadamente por el castillo hasta salir al patio. Había un pequeño cuarto que nadie usaba, y Hermione esperaba que Draco la viera ahí, tal y como se lo había pedido en la nota que metió en su libro durante la clase de pociones…

Ahí estaban los dos, uno parado frente al otro. Ella le explicaba a él que aquel libro que tenía en las manos le asustaba, había algo en él y ahora no sabía qué hacer, lo había tomado sin permiso de nadie y ahora no había nadie a quien devolvérselo. ¿Cómo podrían deshacerse de él? Draco por primera vez no quería recurrir a su padre, pues Hermione le pidió que no lo hiciera, por lo que pensó que sólo había una persona a quien podía acudir en ese tipo de situaciones, y afortunadamente esa persona se encontraba ahí en el castillo. Era el único profesor de toda la escuela con quien simpatizaba y seguramente podría ayudarles…

Esa misma noche ambos se habían dirigido a la mazmorra y ahora se encontraban tocando a la puerta del despacho del profesor. Una vez dentro de aquella habitación lúgubre y poco iluminada, los chicos le explicaron todo. Severus no comprendía muy bien cómo funcionaba aquel libro, y lo poco que Hermione intentaba explicarle no resolvía mucho, pero el profesor prometió encargarse de todo…

Ahora ambos estaban en uno de los jardines del castillo de nuevo.

-¿Juras no decir nunca nada a nadie sobre esto? –preguntaba Hermione a Draco, ahora aliviada.

-Lo juro…

-El diario, ¿después de todo este tiempo? –Hermione no podía creer que algo que había pasado hacía ya tanto tiempo atrás fuera tan significativo entonces.

-Hace algunos meses el Señor Tenebroso llegó a casa, pidiéndole a mi padre aquel diario. Él corrió inmediatamente hacia la habitación donde lo tenía guardado, más nunca lo encontró. Él se molestó mucho, era como si hubiese perdido una parte de sí mismo, para cuando me entere de todo, era demasiado tarde. Mi padre… mi padre ya había sido castigado. Todos nosotros estamos muy mal ahora.

-¿Por qué no huyes Draco? Vete lejos. Lejos, y no vuelvas durante un tiempo más.

-No podría hacerlo. No puedo dejar a mi madre y a mi padre ahí solos -una lágrima rodó por su mejilla sin pena alguna.

-Permíteme hablar con él. Déjame explicarle al Señor Tenebroso todo, déjame ayudarles.

Hermione estaba desesperada. ¿Cómo podía su propia familia estar sufriendo de aquella manera tan espantosa?

-No. No tiene caso. El daño ya está hecho –y por primera vez volvió su rostro para ver los ojos de Hermione –Me alegra tanto saber que estás bien. Te he extrañado tanto Herm -no soportó continuar conteniéndose y unas cuantas lágrimas más se le escabulleron de sus ojos.

Hermione pasó su brazo por la espalda de Draco y lo apretó fuertemente. No había palabra con la que pudiera decirle cuanto sentía todo aquello.

-¡Hermione!... ¡Hermione!–una voz la llamó a la lejanía. Era inconfundible.

-Son Harry y Ron, creo que es hora de despedirnos –dijo Hermione levantándose de golpe.

-De acuerdo. Promete por favor que te cuidaras aún más de ahora en delante –dijo tomándola de sus antebrazos con fuerza y cariño a la vez, mirándola a los ojos, y luego pronunció con más suavidad –Prométemelo.

-Claro que sí, tú también cuídate mucho por favor –Draco asintió y desapareció frente a ella.

-¡Ron, por aquí, ya le he visto!

Hermione se giró hacia un lado y no tardo en ver a Harry corriendo tras ella. A lo lejos lo seguía Ron a toda prisa, por lo que solo levantó ambos brazos para hacer señas de querer ser encontrada. En cuanto Harry llegó a donde estaba no pudo evitar abrazarla con todas sus fuerzas.

-Llevamos casi una hora buscándote –le dijo ahora poniendo sus manos sobre las mejillas de Hermione –Estábamos muy preocupados, no estábamos seguros que tú también hubieras llegado hasta aquí, estabas desmayada cuando Malfoy nos transportó a este punto. Temimos que te hubiera llevado de vuelta o algo peor.

-Hermione, ¿te encuentras bien? -dijo Ron, quien acababa de llegar, casi sin aliento y no pudo evitar ver como Harry lentamente bajaba sus manos.

-Gracias chicos. Estoy perfectamente bien. Hace un par de minutos que desperté y no supe hacia dónde ir. De verdad gracias por buscarme –les sonrió y ambos le sonrieron de vuelta.

-No hubiéramos podido irnos sin ti, literalmente. Te necesitamos para desaparecernos de aquí –dijo como chiste para aliviar el momento y Harry y Hermione se rieron.

-Está bien. ¿A qué lugar prefieren ir ahora?

-A las afueras de Tinworth, Cornwall, sobre la costa –Harry y Hermione miraron a Ron con asombro al ver lo rápido que contestó –Hay una cabaña ahí. Es donde han estado viviendo Bill y Fleur todo este tiempo, la Orden la ha estado usando como cuartel secreto. Es completamente seguro ahora.

-Está bien entonces, sujétense de mi brazo –ambos acataron órdenes y en un santiamén habían desaparecido.