Capítulo especial de viernes!
Y mañana sábado la actualización semanal :)
11
Specialis Revelio
(Develar)
Aquel salón donde tantas veces los tres habían tomado la clase de pociones ahora se encontraba completamente solo, apenas había una antorcha encendida, lo que hacía que el lugar se sintiera frío y todo se veía vestido con un lúgubre manto debido a las tenebrosas sombras que nacían en los rincones. Hermione daba la espalda a la puerta contemplando el lugar, intentando descifrar que es lo que pasaría ahora, ahora que su juego había cambiado por razones que ni ella misma aceptaba.
-Buenas noches, Hermione –Snape se encontraba de pie en la entrada al salón y por razones de luz, solo se distinguía su contorno. –O señorita Hermione, debería decir. Ahora veo lo mucho que has crecido desde la primera vez que entraste a este salón.
-Si usted me ha pedido que debíamos vernos no se me ocurre que hubiera preferido estar en otro lugar que no fuera este.
-Muy acertado –dijo Snape arrastrando las palabras con un dejo de odio en cada una de ellas. –Siempre fuiste muy protegida por nosotros. Caminabas entre la orden y mortífagos por igual, fui el único que pudo contemplarte en tus dos mundos todo este tiempo, pero comprenderá señorita Malfoy que en este punto no estoy, convencido, de cuáles son sus intenciones.
-No sé de qué habla. Ambos sabemos perfectamente cuál es mi posición en todo esto y además… -se interrumpió a si misma al creer ver algo en la puerta que había quedado entre abierta.
-Siempre dude de usted. Siempre la vigilé con la creencia de que después de tantos años de fingir una amistad con el señor Potter, esto la llevaría a cambiar de sentir, y permítame recordarle que hay alguien que siempre confió en usted y ahora no estoy muy seguro que le corresponda como es debido.
Hermione sentía esos nervios que la recorrían de pies a cabeza, pero si de algo estaba segura era que no había otra persona como el mismo Severus Snape para practicar la Oclumancia que fuera tan buena como ella misma.
-He dicho que mi posición sigue siendo la misma. No he dado ningún indicio que dé motivos de lo contrario.
-¡No lo entiendes, Hermione! –Snape había alzado la voz de una manera que Hermione nunca le creyó capaz. –Necesito saber la verdad. ¡Debo saberlo!
Con ambas manos la tomó de los antebrazos acercándola a él de tal manera que sus caras quedaron a pocos centímetros de distancia, lo que la obligó a decidir finalmente a cuál de los dos magos más grandes de la historia le sería fiel y Snape pudo verlo.
-Entonces debes aceptar que él debe morir en las manos del Señor Tenebroso.
Antes de que ella pudiera reaccionar, Lucius Malfoy se encontraba de pie, completamente des quebrantado, de una manera en la que Hermione no le había visto nunca. Apenas mirándola, se dirigió a Snape.
-Severus, mi Lord te busca –esquivando la mirada de Hermione, arrastró a Snape a una esquina del salón. –No sé cuál es su motivo pero yo no puedo volver ahí. Te espera en el cobertizo.
Malfoy caminó hacia Hermione y con un gesto de ternura le beso la frente.
-Cuídate, querida mía –le dijo con apenas un susurro. Abrió la puerta y salió.
-Hermione –dijo Snape con su voz pausada como siempre la había escuchado. –Toma uno de esos pequeños frascos y busca a Potter, de prisa.
Convirtiéndose en una sombra fugaz, como sólo los mortífagos sabían hacerlo, salió por la ventana.
Hermione caminó fuera del salón cuando vio a Ron recargado en una esquina al final del corredor completamente confundido y de pronto comprendió que no había sido su imaginación, sí había visto algo en la ranura que había dejado la puerta mal cerrada.
En el preciso momento en el que Ron se percató de la presencia de Hermione comenzó a correr. Hermione no podía permitirle llegar a Harry o todos sus planes se vendrían abajo, así que comenzó a perseguirlo.
Ron corría esquivando hechizos y grandes bloques en el piso que en algún momento formaron parte de alguna columna. Se encontraban en plena guerra, peleando por una batalla muy distinta. Al dar una vuelta en otro pasillo, Ron volteó hacia atrás mirando a Hermione cuando ella lo perdió de vista tras la esquina de un grueso muro. Ella, sin darse cuenta, dejó de correr cuando en el pasillo en el que había entrado Ron solo pudo ver el vislumbre de un rayo de luz verde potente.
Avanzó con prisa y sin querer hacerlo, un escalofrío recorrió su cuerpo cuando al dar la vuelta se encontró con el cuerpo de aquel pelirrojo que había visto mañana, tarde y noche por los últimos siete años, tendido en el suelo en una postura bastante natural.
Yacía boca arriba, con los ojos verdosos abiertos y sin vida.
Ron estaba muerto.
Hermione comenzó a temblar. Sintiéndose desmayar se acercó a él y lo abrazó allí mismo donde descansaba. Sus ojos se llenaron de lágrimas y sintió una rabia apoderarse de ella. Sin saber quién había sido el responsable debido a la numerosa cantidad de gente que se encontraba luchando, la única opción que le quedaba era la de esconder el cuerpo en alguno de los salones cercanos y encontrar a Harry tan rápido como le fuera posible, tal como le había dicho Snape.
-Perdóname –soltó Hermione entre sollozos una vez que lo hubo ocultado con cuidado, mirando por última vez aquellos ojos que siempre rebosaban de ironía y sarcasmo.
Con delicadeza le cerró los ojos y dándole un beso en la frente salió corriendo del salón, azotando la puerta tras ella.
