Bueno, esta es mi primera historia así que suplico que sean tolerantes y espero que les guste; aclaro desde este momento lo siguiente:
*Soy fan de muchas series, películas y demás
*No planeo adueñarme de los personajes
*Tampoco de las historias de mis compañeros (as)
*En esta historia (que es para Tigresa y Po) no quiero crear enemigos, por eso les pido su respeto, así como yo les daré el mío; es por eso que también le proporcionaré un espacio a Tai lung, agradezco su paciencia.
Hace más de 20 años…
Era una fresca mañana en un lugar llamado "Valle de la Paz" donde todo era armonía, mientras los habitantes dormían, un joven leopardo de las nieves entrenaba con su padre y maestro Shifu en el patio del templo de jade.
"¡Vamos Tai lung, esfuérzate más hijo!", dijo un panda rojo.
"Está bien, padre", respondió Tai lung agotado.
Padre e hijo entrenaron hasta el atardecer, entonces el maestro Shifu decidió darle a su hijo una semana libre, la cual, tras meditar unos segundos, acepto alegremente; Tai lung preparo una maleta solo con lo esencial (un recipiente lleno de agua fresca, un pantalón negro, unas piezas de pan, dos trozos de carne y una soga), se despidió de su padre y emprendió su camino al Valle del Viento (el cual se encontraba a dos millas, llegaría en dos días); corrió entre los arboles sin parar, solo hasta la media noche opto por tomar una larga siesta. Apenas salió el sol continuo su camino, después de consumir un poco de carne y agua, con la misma velocidad y rapidez desde que comenzó su largo viaje, todo era tranquilidad en el bosque Honk pero de repente escucha sonidos perturbadores cerca de donde se encontraba, así que opto por ir a investigar. Cuando logró encontrar el origen del ruido se lleno de rabia al ver como cinco lobos atacaban a una hembra de tigre, rugió tan fuerte que atrajo la atención de los malhechores, aunque le superaban en número a él solo le importaba salvar a la tigre de piel blanca; no tardo ni diez minutos en derrotarlos, se lamio sus heridas y miro a la felina, estaba atontado con su belleza, pues, jamás había visto a un tigre en persona, mucho menos uno blanco con ojos azul turquesa, le parecía un bello ángel.
"¿Estás bien?, pregunto Tai lung a la joven felina, al verla tan asustada le dijo con voz serena "No te preocupes, no voy hacerte daño, por cierto, soy Tai lung"
"Gracias por salvar mi vida Tai lung, soy Natasha", dijo la asustada felina.
"Disculpa mi ignorancia pero creí que los tigres estaban extintos", comento algo apenado.
"No te preocupes, además eso es lo que cree la mayoría", le dijo mostrando una leve pero encantadora sonrisa, agregando le pregunto "¿Crees que soy un monstruo?"
"Por supuesto que no", le dijo mientras se acercaba a ella, "¿Quién te lo ha dicho?, porque seguramente están celosos de tu incomparable belleza…ah… ¿yo dije eso?", pregunto sonrojado.
"Muchas gracias", dijo muy sonrojada "Tu eres muy atractivo y fuerte, además, en mi vida nunca había alguien que me defendiera como tú lo has hecho hoy"
Sin pensarlo un instante, ambos felinos se dan un beso tan intenso que su ronroneo se podía escuchar a muchos metros de distancia, poco a poco se fueron despojando de sus vestiduras y se unieron en el hermoso claro del bosque; despertaron algo adoloridos pero no les importo ya que estaban juntos, se vistieron y cenaron (ya que era de noche) lo que traía Tai lung en su mochila. Tai lung y Natasha permanecieron juntos por una semana entera, paseando alegremente por el bosque, pescando y pasándola a lo grande, pero él tuvo que despedirse de su amada, ya que debía volver al templo de jade, ella lo vio partir triste mas no sin antes hacerle prometerle que volverían a estar juntos y tendrían una gran familia, el se lo prometió con una sinceridad tan profunda desde el fondo de su alma; cuando llego al templo de jade tenia la mirada perdida en el horizonte, lo cual le provoco una inquietud a su joven padre.
"¿Cómo te fue, hijo mío?", pregunto el maestro Shifu, "¿Conociste a alguien especial?"
"Yo…no…bueno…tal vez sí", dijo muy tímidamente, "Se llama Natasha, es una tigre realmente hermosa y especial de su especie"
"¿Por qué lo dices?", pregunto confundido Shifu, "Espera…no me digas que es blanca"
"Si padre, por eso su belleza no tiene comparación"
"Bueno, cambiando de tema, ¿estás listo para seguir entrenando?"
"Siempre lo estoy padre", salto en señal de su respuesta.
A partir de ese día el joven guerrero sentía un vacio en su corazón, estaba lleno de amor y de deseos de volverla a ver; sin embargo, su obsesión por ser el mejor en el kung fu venció, dejándolo ciego y lleno de rencor hacia sus maestros, incluyendo el olvido de su amor.
