Secretos ocultos

Po estaba entrenando con el maestro Shifu en la sala de los héroes desde el amanecer, como se imaginaran, el joven panda estaba muy hambriento pero quería mejorar para proteger a la persona más importante en su vida, la maestra Tigresa, la única persona a quien más admira y a quien le entrego su corazón; sin embargo, estaba preocupado por ella debido a que se empezó a distanciar desde la semana pasada y no quería hablar de aquello capaz de atormentarla. Desde que vencieron a lord Shen entrenaba a diario, pues, casi matan a sus compañeros, sobre todo a Tigresa, razón por la cual se esforzaba todos los días; por otro lado, pensó que tal vez lograría llenarse de valor para declararse a su amada, sin sentir mucho dolor. El maestro Shifu noto el rostro de su joven estudiante, el cual reflejaba inquietud, así que decidió dar por terminado el entrenamiento para tener una charla con Po, una larga charla.

"Dime tu preocupación guerrero dragón, tal vez pueda aconsejarte", dijo Shifu con tono tranquilo.

Po se le quedo mirando por un momento para después sentarse sobre el piso, no sabía si decirle su amor y preocupación por Tigresa o su mayor secreto, temía que su maestro le acusara de traidor por haberle perdonado la vida a Tai lung; tras meditar por unos minutos opto por decirle su primera preocupación, rogando para que su maestro no se enfadara con él, pues, después de todo era su hija. Se paro tembloroso pero lleno de valor y le pidió a su maestro toda la paciencia, sobre todo aceptación, disponible para un secreto, aunque nada comparado con lo de su primer hijo, como el de su amor. Shifu le prometió escuchar sin interrumpirlo por nada del mundo, dándole confianza al temeroso panda.

"Bueno para empezar estoy enamorado de su hija", lo dijo cubriendo se los oídos, "¿Qué no me escuchó?", pregunto un poco asustado con los ojos cerrados.

"Shifu", llamo a su maestro sin obtener respuesta, "maestro Shifu, ¿está bien?", pregunto a su maestro pero seguía sin responder.

Shifu quedo demasiado impactado ante tal noticia, no esperaba que Po estuviera enamorado de su hija, su mejor estudiante tras la pérdida de Tai lung, bueno, tal vez la segunda mejor; por otro lado, ya esperaba este día, aunque no con un panda debido a que sería una relación muy extraña, la cual pensó en evitar; sin embargo, debía respetar la decisión del guerrero dragón sin ocasionarle ningún daño moral, sentimental o físico, eso seria difícil.

"Po, no sé qué decirte joven guerrero", comento honesto Shifu, "Tigresa es mi hija, por lo tanto yo tengo un deber como padre; sin embargo, respeto tu confianza hacia mí, es por eso que te doy mi bendición"

"¡Si, gracias maestro!", dijo Po muy alegre, "¡Iré a preguntarle a Tigresa, perdón quise decir maestra Tigresa, si quiere ser mi novia!", grito lleno de felicidad.

"Espera Po, primero quiero saber tus intenciones con mi hija", le dijo con tono serio.

"Solo deseo su felicidad, jamás me atrevería a dañarla", afirmo sinceramente el panda haciendo una reverencia hacia su maestro, "Sin mencionar que el lesionado seria yo maestro, ¿acaso no recuerda cuando ella casi me mata solo por el error de Mantis?, ya sabe el de la acupuntura, donde me toco un nervio equivocado, provocando la ira de su hija", dijo riéndose a carcajadas, "Además yo nunca permitiría que alguien lastimara a Tigresa, pues ella es todo mi universo Shifu, es por eso que suplico su permiso, si llegara a pasar, de desposarla", comento lleno de nervios.

"Tranquilo Po, no debemos apresurarnos", dijo con calma, "Pero, si llegara a pasar tú tienes todo mi apoyo, tal vez seas mi yerno algún día", abrazando a su asombrado alumno, "Además, puede ser que tu amor hacia mi hija sea correspondido, mas recuerda que te estaré vigilando", le advirtió tranquilo Shifu y hasta con un poco de risa en su rostro.

"Gracias maestro, no se arrepentirá en lo absoluto, se lo prometo", inclinándose respetuosamente ante su gran, bueno pequeño, maestro.

Mientras Po caminaba lleno de alegría en busca de Tigresa, esperanzado por la charla con su maestro, en un bosque cercano al valle se encontraba un leopardo de las nieves junto a una tigre de piel blanca, ambos están felices y permanecen recostados en el pasto; sin embargo, había tristeza en sus rostros debido a un terrible suceso, en el cual perdieron a su única hija. La tigre, llamada Natasha, estaba demasiado angustiada por recuperar a su hija, mas no le había contado a su pareja, pues, temía que Tai lung rechazara a su hija o cometiera una tontería por recuperarla, debido a que ella tiene un padre adoptivo.

"Tai lung", llamo con voz suave Natasha, "Necesito contarte algo muy importante pero extremadamente delicado cariño", le comento mirándolo a los ojos.

Natasha temía por la salud de su pareja, pues solo habían pasado 6 meses desde su lucha con el guerrero dragón, quien fue muy gentil al haberle perdonado la vida con la condición que nunca se acercaría al valle en el resto de su vida; sin embargo, el tenia derecho de conocer la verdad, así que la tigre decidió contarle todo a su amado.

"Dímelo Natasha, te escuchare sin interrumpirte mi amor", tomándola de las manos, "Anda, cuéntame aquello que te preocupa", dijo sincero el leopardo.

"Está bien, para empezar somos padres de una joven extraordinaria, mi amor", lo dijo con seriedad y tranquilidad, "Tal vez no lo creas, pero tú ya la conociste".

Tai lung estaba en estado de shok, no podía creer ni asimilar el hecho de ser padre, rápidamente empezó a hacer señas a su pareja, pues quería una explicación de como algo tan hermoso pudo haberle pasado a alguien como él.

"Es una larga historia cariño, no sé si estás preparado para escucharla"

"Por favor, necesito saber la verdad", pidió casi llorando a su pareja.

"Está bien", dijo convencida, "Tuve a nuestra cachorra cerca del invierno, la nombre Tigresa, pues, siempre he sido mala con los nombres"

"Espera, ¿dijiste Tigresa?, ¿no te refieres a la maestra Tigresa, verdad?", pregunto exaltado

"Lamento decirte que si cariño, pero es tu hija después de todo", le palmeo la espalda, preocupada por la reacción de Tai lung.

"¡Oh, por las barbas de mi padre!", se sentó abatido en el pasto, "¡Casi mato a mi hija!", llevándose las manos a la cabeza al sentirse incompetente, "¿Cómo es posible querida?"

"Cuando ella cumplió dos años, mi aldea fue atacada por un pavo real albino de nombre Lord Shen, solo ordeno matar a todo tigre de color blanco con negro, varios de mi pueblo perecieron sin importar su color", sus lagrimas caían al revivir aquella tragedia, "sobrevivimos 20 de 50 tigres, pero la mayoría era muy joven, valientes pero carecían de conocimientos de sobrevivencia por lo que me escogieron como su líder; me di cuenta que si quería ver a mi especie y pueblo progresar, debía sacrificar todo mi tiempo con ellos", se abrazo a Tai lung con fuerza, "Así que vine a Valle de la paz para darte a la niña pero estabas en prisión, no tuve más remedio que dejarla en el orfanato de Bao Gu con la esperanza de volverla a ver algún día"

Tai lung abrazo durante varias horas a Natasha para tranquilizarla, al mismo tiempo pensaba en lo que debería hacer sin lastimar a su hija; al caer la noche Natasha se quedo dormida en los cálidos brazos del felino, quien opto por ir a ver a su hija y contarle todo. Tai lung se recostó junto a la felina, suplicando que su hija entendiera y no cometiera locuras; pero en Valle de la Paz surgió un leve enfrentamiento entre dos estudiantes, pues, Tigresa no quería aceptar su amor hacia Po y el la perseguía por todo el valle con tal de sacarle dos palabras de la boca "te amo".

"Por favor Tigresa", exclamaba Po al correr, "Tienes que admitir la verdad"

"No Po, nunca revelare mi secreto", le exclamaba al lanzarle objetos, "Ahora déjame sola"

Ambos corrieron hasta llegar al bosque donde yacían dormidos dos felinos recostados juntos, cuando Tigresa estaba por perder a Po tropezó con dos objetos grandes, al principio creyó a ver tropezado con un par de rocas grandes pero al verlas levantarse y mirarla de una forma extraña se dio cuenta que una era una tigre pero el otro era ¡Tai lung!; la joven maestra ahogo un grito al ver enfrente a ella a quien creía muerto, le empezó a dar patadas mas se sorprendió al ver que no contraatacaba; aunque sentía algo extraño no se detuvo, entonces entre los dos la inmovilizaron.

"Perdón por esto cariño pero sino no escucharías", dijo la tigre de ojos azules.

"¡Que quieres Tai lung!", grito sin hacer caso a la felina.

Mientras decía estas palabras Po salió detrás de los arbustos, sin decir palabras, libero a su amada y ambos escaparon en la protección de la oscuridad, dejando a dos felinos tristes en el bosque.