¡Hola a todos!
Hoy, como sabrán, es un día muy especial del año y por eso les traemos un nuevo capítulo :). Nos encanta seguir leyendo sus comentarios y les agradecemos muchísimo que nos sigan leyendo y que les esté gustando tanto. Esperamos escuchar más de ustedes y como ya es costumbre, mañana habrá un nuevo capítulo también.
Recuerden pedir dulce o truco y...
¡FELIZ HALLOWEEN! :D
15
Nox
(Oscuridad)
Luego de haber escapado de las garras de Peeves, el poltergeist de Hogwarts, Ron salió disparado surcando la oscuridad hacia el bosque prohibido. Gracias al enorme reloj en lo alto del castillo, que de alguna manera había conseguido mantenerse en pie luego de la batalla, pudo darse cuenta de que faltaban un par de horas para el amanecer y con eso en mente, continuó su camino.
Iba volando despreocupadamente, sintiéndose invisible pues así lo había sugerido Hermione. Debía admitir que ya se había adaptado a su ser fantasmal. La capacidad de volar era el estado que había querido experimentar primero, y era lo último que había logrado hacer. Había sido todo un descubrimiento el saber que estaba muerto, el no estar en ningún lugar y permanecer confinado a pasar sus días encerrado en los terrenos del castillo. No había sido fácil comprender su estado, y mucho menos saber que no podría hacer nada de lo que hacía antes; ahora podía atravesar paredes, flotar sobre el suelo, hacerse invisible. Todas aquellas cualidades no estaban al alcance de nadie más que de otros fantasmas.
Al principio Ron tuvo que lidiar con su estado, la avalancha de verdades y el hecho de que no estaba ni muerto ni vivo… al menos su espíritu estaba en un estado que se podía llamar consiente y despierto. Pero todo aquello era más una maldición que una bendición.
La mayor parte del tiempo sus pensamientos eran negativos y apesadumbrados. Extrañaba sobre todas las cosas a su familia, pues no había tenido tiempo de despedirse, ni siquiera de verlos por última vez. También estaba el hecho de que tenía hambre todo el tiempo, pero no podía comer, tenía sed pero no podía beber. No sentía ni frío ni calor, era como si estuviera en un estado constante de insensibilidad. Pero a pesar de aquello, aún tenía razones para sonreír.
Había sido demasiado duro descubrir la verdad que Hermione había ocultado con tanta devoción, pero a pesar de todas las cosas, él no había sido capaz de abandonarla. La historia de su amistad, su complicidad y sus sentimientos hacia ella le habían convencido de que quería cambiar.
Debía reconocer que eso le hacía sentirse vivo, el poder estar con ella, platicar y verla siempre que podía. Recordando la última sonrisa que le había dedicado la tarde anterior, sonrió para sí y se apresuró a llegar al punto donde hacía unas horas había reconocido como el lugar donde había visto a Harry por última vez.
El que la oscuridad continuara sobre él le ayudó a no perder de vista ese lugar y aterrizar en el punto exacto donde sabía que Harry había abierto la snitch y dado vueltas a la piedra de la resurrección para ver a sus seres queridos de nuevo. Harry. Era casi inconcebible la manera en que extrañaba a su mejor amigo. Después de tantos años de estar juntos a la hora de la comida, en sus aventuras y en todas aquellas innumerables situaciones, era difícil saber que no volvería a platicar con él antes de dormir.
Se esforzó por concentrarse de nuevo. Viendo a su alrededor, intentó ubicar el punto donde él mismo había aparecido junto con los demás frente a su mejor amigo. Manteniéndose invisible, dio un par de vueltas al área intentando recordar lo que había ocurrido exactamente.
Intentó colocarse en varios puntos del que sabía que había sido el círculo donde todos se habían apostado, y finalmente lo encontró. De pronto sintió un sentimiento profundo de tristeza, pues de cierta forma las imágenes se aparecían en su pensamiento reviviendo aquel momento.
Sacudió un poco la cabeza, como si eso fuera a servir de algo y entonces dio con el lugar donde Harry había permanecido parado todo el tiempo. Con una sonrisa avanzó hacia allí y flotando, poniéndose boca abajo, comenzó a buscar con la mirada algún posible destello en un par de metros de diámetro a la redonda de donde estaba seguro que Harry había dejado caer la piedra.
Por su tamaño y forma, los cambios en el clima, las lluvias y el paso del otoño, Ron sabía que no sería fácil encontrarla, pero no descansaría hasta tener la piedra en sus manos.
Debido a la gran concentración que mantenía, no se había percatado de que el sol ya estaba en lo alto del cielo. Había pasado horas buscando centímetro a centímetro mientras movía levemente las hojas caídas de los árboles para no ir a pasar la piedra por alto. De pronto Ron dejó salir una mueca de descontento. No era que estuviera cansado, si no que estaba frustrado.
Soltando un resoplido y pensando en su meta continuó su búsqueda, cuando movió un pequeño conjunto de hojas de varios colores terrosos llenas de lodo y un pequeño destello de luz le golpeó el rostro. Al fijarse bien, pudo observar la piedra, tan lisa y limpia como la última vez que Harry la había usado, esperando a que Ron la tomara.
Con una enorme sonrisa en el rostro, puso todas sus intenciones en tomar la piedra y entonces, extendiendo la mano, la alcanzó y pudo levantarla, como lo hacía con los objetos cuando se enfocaba en sostenerlos. A los ojos de Ron era como si ésta estuviera flotando sin su ayuda, y a la luz del sol pudo distinguir la marca de las reliquias de la muerte tallada artísticamente dentro de ella.
-Tranquilo amigo, vamos por ti –musitó Ron sintiendo felicidad absoluta, y asegurándose de llevar la piedra firmemente en su mano, voló con rapidez hacia los aposentos de Hermione.
