Po no podía soportar la tristeza de Tigresa causada por el descubrimiento de sus padres biológicos hace apenas una semana, la cual fue demasiada larga para todos, sobre todo para la joven felina; razón por la cual a Po se le ocurrió que podían irse por unos cuantos días para pensar claramente sobre lo que se ha de hacer, el adorable panda pidió permiso a su maestro para escaparse en compañía de su amada, a lo cual el respetable Shifu accedió con la condición de no pasarse con su hija adoptiva ni tardar más de una semana. El guerrero le dio su palabra y con una enorme sonrisa lo abrazo, después de unos minutos de abrazarlo sin estrangularlo, se dirige al salón de entrenamiento para darle la noticia a Tigresa, quien, estaba practicando ejercicios avanzados.
"¿Oye, mi amor?", le dijo apenas cruzando la puerta, "¿A qué no adivinas a donde vamos a ir solo tú y yo?"
"No lo sé", deteniendo su duro entrenamiento, "¿A dónde iremos cielo?"
"Te llevare a un hermoso lugar, el cual está a un día de aquí", yendo hacía ella, "¿Qué te parece la idea, te gusta amor?"
"Por supuesto que sí", le dijo en tono suave, "Pero, ¿qué hay de mi padre…Shifu?"
"Ya nos dio permiso", tomándola de las manos, "El está de acuerdo con migo de que tu mereces descansar un tiempo, nos dio una semana para estar juntos"
"Entonces vamos a ese lugar", dijo mientras le abrazaba, "Al menos estaremos juntos y solos"
"Si", suspirando, "Vamos a empacar ligero, ¿te parece?", mirándola a los ojos, "Así nos iríamos desde hoy"
"Por supuesto", dándole un beso en la mejilla, "Vamos a empacar"
Cada uno se fue a sus respectivas habitaciones donde empacaron lo indispensable (tres mudas de ropa limpias, incluyendo la ropa interior, una soga resistente, un mapa y, en el caso de Po, mucha comida), estaban ansiosos por pasar unos días lejos de tanta agonía e inquietudes. Tras unos diez minutos de determinar los objetos necesarios (o alimentos) la joven pareja se dirige feliz hacía su destino vacacional por un periodo de tiempo relativamente corto.
Ambos tuvieron mucho cuidado de no ser vistos por sus compañeros ni por los padres biológicos de Tigresa, pues, no querían dar explicaciones que podrían causarle malestar a su amada antes de disfrutar la semana. Razón por la cual se escabulleron por los largos pasillos del palacio de jade sin ser vistos por algún alma.
Tigresa y Po recorrieron varias aldeas antes de llegar al pequeño claro rodeado de grandes montañas, en las cuales los arboles abundaban como estrellas en el cielo nocturno, y cerca de un pequeño pueblo artesanal donde realizan excelentes obras de arte, sin mencionar la comida.
"¿Qué te parece el lugar?", le pregunto a su compañera mientras preparaba las tiendas de acampar, las cuales las estaba fabricando con madera seca, "¿Valió la pena?"
Tigresa se le quedo mirando un rato, luego admiro el resplandor de las estrellas, puesto que el día se volvió de noche, se levanto del pasto para dirigirse rápida y silenciosamente hacia su esponjoso amor, quien no noto sus movimientos antes de ser atrapado por unos cálidos y suaves besos.
"Eso…fue…un ¿sí?", tartamudeo el panda, "¿En verdad te encanto?"
"Por supuesto", dándole otro suave beso.
Po se le quedo viendo un largo rato, en el fondo deseaba hacerla solo de él, pero estaba dispuesto a cumplir la promesa de Shifu, sin mencionar que él no piensa obligarla a nada; después de quedarse quietos durante casi media hora, deciden cenar parte de la comida traída por el panda, según en casos de emergencia, pues, a él no le gustaba comer vegetales.
"¿quieres más sopa de fideos, Tigresa?", le ofreció el joven.
"Si, por favor", pasándole su plato.
"Aquí tienes", le dijo mientras le devolvía su cena, "Todo lo que quiera mi amada"
Terminaron de cenar y cada quien se fue a descansar en sus respectivas tiendas, las cuales realizaron con madera seca, pues, querían respetar la imagen de cada uno; ambos tardaron en dormirse debido a que sus corazones les decían que merecen estar juntos sin ningún prejuicio. Tal vez a la mañana siguiente podrían explorar el lugar con más calma, desayunar en las copas de un árbol o, por qué no, nadar en el majestuoso lago.
- Mientras ambos tortolos duermen separados, en el palacio de jade hay una pequeña discusión entre Tai lung y Shifu, pues, el primero no estaba de acuerdo en dejar a su hija sola en compañía de un panda torpe como Po, y Shifu le pedía amablemente que respetara los sentimientos de ambos jóvenes, así como el respeto la de él en su momento. Pasaron largas horas discutiendo, y hubieran sido días de no ser por la intervención de Natasha, quien aprobaba felizmente la unión de Po con Tigresa, a pesar de no estar de acuerdo, su fiel compañero termina por aceptar la relación del panda con su única hija, con la condición de que no la tocara antes de casarse, pues, el quería verlos en unión tradicional, con una increíble boda.
"Está bien, hijo", dijo Shifu con voz cansada pero amable, "Cuando regresen planearemos la boda"
"Muy bien", abrazando a su mujer, "Pero quiero que tú seas el padrino de bodas, padre", dijo con lagrimas en los ojos, "Lamento que no hayas estado en nuestra boda"
El maestro abrazo a su hijo, ambos lloraron un largo rato, mientras Natasha decidió dejarlos solos para que pudieran aclarar todo el pasado, además, necesitaba hablar con Víbora sobre los preoperativos de la boda de su hija con el joven panda.
Por otro lado, tanto Po como Tigresa tuvieron el mismo sueño, soñaron con una gran boda, habían globos, fuegos artificiales, un grandioso pastel de bodas cubierto por unas capas de chocolate, pero lo que más les sorprendió fue descubrir que era suya, puesto que se vieron a sí mismos tomados de las manos frente a un altar. Ambos despertaron a mitad de la noche con la misma expresión de alegría y confusión, pues, sentían como si en verdad fuera a ocurrir. Tras media hora de reflexión, se volvieron a dormir, pues, querían disfrutar sus días juntos, sin que nadie los molestara con preguntas o por presentarse a sus entrenamientos de diario.
-Aquí termina este capítulo, lamento tardarme tanto pero es q estoy muy ocupada, espero les guste.
