¡Hola a todos! Esperamos que hasta este momento continuen tan emocionados con la historia como nosotras y queremos informarles que:
¡MAÑANA ES EL CAPÍTULO FINAL!
No se lo pierdan y deseamos de todo corazón que lo disfruten :). ¡Gracias!
19
Reparo
(Renovar)
El jardín era enorme. Las leves colinas que lo comprendían estaban completamente cubiertas de pasto. Cada rayo de sol aumentaba con gran intensidad los hermosos colores de las flores que brotaban llenas de vida desde la tierra fértil, dándole al viento ese delicioso olor que le hace a cualquiera inflar al máximo sus pulmones, para luego exhalar lentamente, y ahí, a lo lejos de la mansión de la familia Malfoy, dos pequeños. Un niño de escasos cinco años, con el cabello resplandeciente de un color rubio platino, herencia de su padre y una niña castaña, con el cabello tal alborotado como se puede imaginar, sujetándose con fuerza ambas manos y los ojos fuertemente cerrados.
-Abre los ojos Herm, hemos llegado –dijo el pequeño Draco Malfoy esbozando una radiante sonrisa.
-Tengo un poco de miedo –Hermione, riendo con la inocente risa de una niña pequeña, husmeo su entorno entreabriendo solo un poco su ojo derecho, y comprobando que todo era seguro abrió sus grandes ojos y completamente feliz miro a su alrededor.
- ¡Lo logramos Draco! ¡Lo logramos!
Ambos se abrasaron fuertemente con ganas de no soltarse nunca. Después caminaron a la sombra de un árbol y se sentaron debajo.
-… es que no puedo creer que no podemos recordar que fue lo que hicimos o lo que usamos para poder volver –Draco le decía a Hermione.
-Debió ser algún objeto muy extraño, que se protegió a sí mismo no permitiéndonos recordarlo o teniendo algún conocimiento sobre él, es muy extraño, pero tal vez sea mejor así.
-Sí, tienes razón –Draco miró a lo lejos hacia la mansión y vio a sus padres saliendo al jardín –¡Mira! Ahí están –la sonrisa en su cara no podía sino reflejar solo una parte de la inmensa felicidad que sentía.
-No, no, no –Hermione buscaba entre sus ropas algo que definitivamente no encontraría.
-¿Que sucede, Herm?
-¡La carta! Había escrito una carta para tus padres porque yo no puedo permitirme volver a la mansión, pero… ¡No está! Olvide tom…
-¿Hablas de esta carta? –Draco la había sacado de su bolsillo trasero sonriéndole como buen bromista y Hermione la tomo incrédula.
-Pero como… yo no… yo la tenía…
-Ron me la entrego cuando entramos a la sala común, te vio cuando la dejaste sobre la chimenea y dijo que seguramente olvidarías tomarla antes de irnos.
-Nunca podré agradecerle por todo lo que hizo –no podía dejar de recordar la manera en la que le había sonreído al final, pero debía dejar eso a un lado y seguir –Creo que es hora de irme.
-Es extraño, me veo como un niño, pero aún me siento como si tuviese dieciocho años –dijo Draco una vez que ambos niños se pusieron de pie.
-Supongo yo que es normal, eso se nos quitara con el tiempo y volveremos a sentirnos de acuerdo a nuestra edad.
-Sí, supongo que así será. Y en cuanto a Harry y Ron, de ahora en delante supongo que no los necesitaras, ahora que sabes que sucederá podrás manejarlo mejor sola.
-A decir verdad, de alguna manera las cosas siempre le salían bien a Harry. Les permitiré hacer lo que tengan que hacer, después de todo, fue en el último año que todo se salió de control. Ellos serán capases de tomar buenas decisiones. Es a ti a quien extrañaré más. No puedo creer que tenga que esperar hasta volver a Hogwarts para verte de nuevo –decir esto le hizo sentir ganas de llorar.
-La última vez debiste esforzarte por que el sombrero te permitiera estar en Gryffindor, pero ahora es posible que el sombrero te vea como una Slytherin y estemos en la misma casa.
-Eso me gustaría mucho Draco, pero en esta ocasión el sombrero me llevara a la casa que realmente pertenezco, no importa cuál sea esta realmente. Supongo estaré muy nerviosa cuando digan mi nombre para estar debajo de él.
Ambos rieron.
-Cuida mucho de Lucius y Narcissa por mí.
-Así será.
-Toma la carta. Entrégasela a ellos y por favor no olvides lo importante que siempre serás para mí.
Ambos volvieron a abrazarse con fuerza, mientras Draco le decía al oído "Nunca, Herm. Nunca".
Draco corría sin parar, hasta los brazos de sus padres, quienes Hermione podía ver a lo lejos, estaban un tanto sorprendidos por la repentina demostración de afecto que su hijo les demostraba. Mientras unas lágrimas corrían por las mejillas de la pequeña, miraba como Draco les daba a sus padres la carta y después de eso vio como Lucius sostenía a Narcissa, quien estaba inconsolable a punto de desmoronarse entre los brazos de su esposo. Hermione los miraba a lo lejos, sabiendo que tenía que irse sin querer hacerlo realmente y recordando cada palabra que contenía la carta.
Lucius y Narcissa Malfoy:
Sé que les extrañará que hayan recibido esta carta, sobre todo cuando sepan que la escribí yo, Hermione.
No puedo explicar las razones por las que mi caligrafía y escritura son de alguien mayor a la edad que poseo en este momento, de alguien consciente de sus acciones, ni tampoco puedo decirles cómo es que sé lo que sé. Lo que sí puedo decirles es que les agradezco enormemente...
Desde la primera vez que entré a sus vidas han hecho un gran esfuerzo para criarme lo mejor posible. Ustedes me lo dieron todo en la vida. Me dieron un hogar, me dieron una familia, incluso un hermano que amo tan profundamente como si de verdad fuera mío. Me criaron de tal forma que pudiera hacerme valer por mí misma, que no necesitara de los demás. Me enseñaron valores que mantendré por el resto de mis días.
Lo único que lamento fue no haberme dado cuenta antes de todo lo que había ganado hasta el momento. Mi deseo por seguir al señor tenebroso me mantuvo ciega por demasiado tiempo, más del que quisiera admitir.
Al final, pude darme cuenta de la grandeza de muchas cosas, algunas simples y otras intrincadas. Y descubrí que nunca es demasiado tarde...
Por estas razones que quizás nunca lleguen a comprender, es por lo que debo cambiar. Tengo la oportunidad de hacerlo bien esta vez, y no quiero que sea en vano.
Debo pedirles que no intenten buscarme. Me iré a donde no puedan encontrarme. Alejarme de ustedes es necesario. Les suplico que no investiguen mi paradero, pues sé que nos volveremos a encontrar cuando el tiempo así lo crea necesario. Espero que algún día logren entender que esta decisión que tomo es la correcta.
En cuanto al señor tenebroso, díganle que desistí de su camino, si es que llegara a preguntar por mi paradero. Pienso afrontar las consecuencias de mis acciones, al coste que sea necesario. Sé que será difícil, pero les ruego que no teman por mí, estaré bien.
Cuiden mucho a Draco y manténganse unidos, pase lo que pase.
Esta carta quizás permanezca como una confusión para ustedes, pero para mí, es completamente un nuevo comienzo.
Con amor, Hermione.
