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¡Gracias pottericos!


20

Lumos

(Albor)

La pequeña Hermione estaba sentada en el patio de juegos. En sus manos tenía un libro de cuentos en el cual podía leerse en la portada "La Bella y la Bestia", sobre una ilustración de una princesa muy hermosa con un vestido que sin duda deseaba tener, a la que un hombre con un cuerpo enorme, peludo y feroz le pedía amablemente la mano para un baile. Aquel cuento era uno de sus favoritos, pues al final, la bestia se transformaba en un noble príncipe y se casaba con la humilde, valerosa y soñadora chica pueblerina y vivían felices para siempre.

Hacía solo un par de meses atrás que le habían regalado aquel libro proveniente de una donación de una empresa que Hermione no reconoció, y desde entonces no había podido soltarlo. Consideró una lástima que en su vida pasada aquel cuento no hubiera llegado a sus manos, y hubiera crecido sin aquella adorable historia que sin duda alguna tocó su corazón de una manera especial. Muy dentro de su ser, sentía que algo similar había sucedido con ella. Dicho cuento le recordaba un poco cómo había sido su vida pasada, y eso le alegraba, pues también le hacía recordar que el amor lo podía todo, incluso transformar la vida de alguien para bien.

Era la hora del recreo, y su lugar favorito para leer dentro del orfanato era un árbol gigante de olmo que había crecido en uno de los rincones del patio trasero del orfanato. Desde allí, se podía observar a las docenas de niños que jugaban a todo lo que su imaginación les diera la posibilidad. El patio siempre estaba rebosante de césped verde, y su vasta extensión le hacía recordar un poco a los patios de Hogwarts. Sonrió ante el recuerdo y volvió su vista a la lectura, cuando de reojo notó a una pareja bastante joven que se asomaba por uno de los ventanales del edificio, contemplando a los niños que corrían despavoridos, otros jugando con lodo y otros intentando escalar pequeños árboles. Estaban acompañados de uno de los asistentes del orfanato. Los tres sonreían, aquello era buena señal.

Muchas parejas, habían acudido al orfanato para adoptar un niño que rebasara los 3 años de edad, pero Hermione no había corrido con la suerte de ser la elegida aún. Pero en aquel momento, vio que el hombre le indicaba a su esposa a uno de los niños con el dedo, y ambos esbozaban sonrisas de alegría… la apuntaban a ella.

El corazón de Hermione se aceleró cuando se dio cuenta de que su vista no la engañaba y lo único razonable que logró hacer fue pretender no haber visto nada y seguir con su lectura. Aguzó el oído, y entre todo el ajetreo y griterío que sus compañeros creaban en el patio, logró escuchar unas pisadas sobre pasto que se iban acercando.

-Hermione, querida, al señor y la señora Granger les encantaría charlar contigo un rato. ¿Qué te parece? –dijo Erick, el ayudante en turno que había estado hablando con la pareja.

Por un leve instante no pudo evitar mostrar el ligero rastro de sorpresa y confusión que se filtró en su inesperada felicidad. ¿Había escuchado bien? ¿Había dicho "Granger"? Sabía que su razón de volver era la de hacer que las cosas fuesen distintas esta vez, pero con esto último comprendió que habría muchas otras que sin importar nada, seguirían igual.

Hermione alzó la vista y pudo ver a los sonrientes señores Granger, que le regresaron la mirada con ternura. Estaban tomados firmemente de la mano, y sus expresiones denotaban nerviosismo al igual que Hermione, ella sentía su corazón salirse de su pecho.

-Me encantaría –dijo sonriéndoles con sinceridad. Le era demasiado difícil creer que era con ella con quien querían hablar, pues cuando eso sucedía, existía una muy alta probabilidad de que la adopción se diera sin contratiempos.

Los señores Granger le agradecieron a Hermione y pidiéndole nuevamente permiso, se sentaron uno a cada lado de ella, sin importarles ensuciarse de tierra la ropa de buena calidad y seguramente cara que llevaban puesta. En ese instante, al estar sentada en medio de ellos, pudo sentir un cosquilleo de esperanza que le hizo continuar sonriendo, mientras la feliz pareja disfrutaba de hacerle preguntas y comentar sobre los gustos de los tres. Todo se sentía tan natural, todo se sentía tan real. Sinceramente le habían dado ganas de llorar, pues aquel sentimiento que la llenaba por completo era lo más especial del mundo... sentirse querida y amada incondicionalmente… sentirse dentro de una familia.

De su familia.

5 AÑOS DESPUÉS

No hacía falta seguir buscando, aquellas voces definitivamente pertenecían a quienes estaba buscando. La excusa era perfecta, sabia los resultados que obtendría pues ya la había usado antes con el mismo fin, solo que esta vez tendría un significado diferente. Antes de interrumpirlos, tomo aire.

Suspiró.

Dio un paso apresurado, como si este hubiera sido el ritmo que había llevado desde el principio…

Aquel día la estación King´s Cross había estado repleta de gente. La mayoría de las personas suponían seguramente que aquello no tenía ninguna razón de ser en específico, pero aquella gente, muggles, no imaginaria nunca que el andén 9 ¾ estaba ahí, recibiendo a todos aquellos niños y a sus familiares quienes corrían por alcanzar el tren, por llegar a tiempo al expreso de Hogwarts.

Estudiantes de entre once y diecisiete años estaban emocionados, despidiéndose de sus seres queridos a quienes no verían hasta llegar las vacaciones de navidad. Todos ellos eran magos y brujas que tomarían clases durante el año próximo en una de las mejores escuelas de magia y hechicería, en el colosal castillo llamado Hogwarts.

Si todos aquellos estudiantes estaban emocionados, nada se comparaba con el sentimiento que abordaba especialmente a los más jóvenes, quienes cursarían apenas su primer año. Entre ellos se encontraba una pequeña niña, quien había sido despedida con muchos abrazos llenos de calor y cariño por parte de sus padres, los cuales probablemente habían estado más asombrados que la pequeña debido a que eran una pareja de muggles para quienes este mundo era completamente nuevo.

El tren había partido ya de la estación, y después de largas despedidas y caritas pegadas a las ventanas para ver por última vez a sus seres queridos, los estudiantes se encontraban en los vagones, caminando por los angostos pasillos, sentados en los distintos cubículos, platicando, riendo, divirtiéndose. Solo la pequeña niña de cabello alborotado estaba sentada, nerviosa mirando el paisaje del otro lado de la gran ventana. Había esperado mucho tiempo a que ese momento llegara, pero ahora que por fin estaba ahí, camino a la escuela que tanto añoraba (lo cual era casi ilógico, puesto que aquel era su primer año) y completamente sumergida en sus pensamientos, algo capturó toda su atención en cuestión de segundos, el niño que había estado sentado junto a ella todo el camino fue quien interrumpió sus pensamientos, "mi sapo" decía, "¡mi sapo se ha extraviado!". La situación le pareció conocida, era como un deja vu muy intenso.

¿Así serían las cosas de ahora en adelante?

Se levantó de su asiento, pues sabía a la perfección lo que debía de hacer. Comenzó a caminar calmadamente, mirando dentro de algunos de los cubículos esperando encontrar un par de caras conocidas, esto hasta que sin asomarse, escucho algo que le provocó un sentimiento indescriptible dentro de uno de ellos.

No hacía falta seguir buscando, aquellas voces definitivamente pertenecían a quienes estaba buscando. La excusa era perfecta, sabia los resultados que obtendría pues ya la había usado antes con el mismo fin, solo que esta vez tendría un significado diferente. Antes de interrumpirlos, tomo aire.

Suspiró.

Dio un paso apresurado, como si este hubiera sido el ritmo que había llevado desde el principio.

-…Fred me enseñó cómo hacerlo amarillo. ¿Te enseño? –dijo un niño que sin verlo, sabía que era pelirrojo y un poco torpe.

-Sí –dijo emocionada la segunda voz.

Aprovechó la pausa en la plática entre los dos chicos y los interrumpió fingiendo haberse tropezado con ambos por mera casualidad, esto era ahora tan natural.

-Ra…

-¿Han visto una rana? –preguntó Hermione fingiendo haber buscado por todos lados –La perdió un niño llamado Neville…

Si, esto sin duda iba a funcionar.

FIN.

END OF ME

PRECUELA DE LA SAGA "HARRY POTTER" ESCRITA POR J.