Les informo que este capítulo incluye un poco de sucesos no aptos para menores de 12, pero si lo leen, es su responsabilidad, disfruten del capítulo y mandaré el siguiente dentro de un par de semanas, más o menos, el cual esperó sea de su agrado.
Po despertó con los primeros rayos de sol, se sentó para estirar sus brazos y bostezar sin cuidado, respirar en un ambiente tan encantador le hacía muy feliz, sobretodo en compañía de su verdadero amor; volteó a admirar la belleza de su amada, le dio un suave beso y se dirigió en busca del desayuno.
El joven panda se dirigió a los arboles buscando frutas deliciosas para elaborar un pequeño coctel, tras unos 30 minutos de recoger diversas variedades de ellas las colocó sobre un pedazo de madera y se zambulló al lago buscando un par de peces para la felina.
Tardaría varios minutos en capturar a los más grandes y jugosos, pues, quería tenerle el mejor desayuno de toda su vida, solo deseaba lo mejor para ella.
Tigresa empezó a tener otro recuerdo, el cual la hacía sudar, más nadie vio a una sombra que se ocultaba en una esquina, tras asegurarse de pasar inadvertido se dirigió hacía la felina, se le quedó viendo durante unos instantes, entonces se quitó la capa revelando a un tigre albino de ojos verdes, cuya vestimenta daba asco, quien hace muchos años era quien siempre molestaba a la felina.
El tigre, llamado Kentro, quería recordarle los viejos momentos donde la hacía sufrir, pero en el fondo él tenía una obsesión por ella, y como le repugnaba la idea de verla como pareja del panda decidió raptarla y alejarla del esponjoso. Le cubrió la boca con una tela mojada de un liquido muy fuerte, el cual adormece durante horas, le amarro ambas manos con una cuerda y se la llevó a su guarida a unos 50m en dirección al norte; sin embargo, al salir a toda prisa se le rompió el sucio morral que llevaba consigo, dejando un rastro de arroz regados por donde escapaba.
En cuestión de minutos arribo a una gran cueva de aspecto tenebroso, se adentro en ella y la cerró con dos piedras grandes llenas de picos, una vez asegurada la única vía de escape recostó a su víctima sobre una cama dura sin sabanas, amarró sus muñecas a unos barrotes cercanos utilizando una cuerda más larga, tras lo cual se dirigió al baño para buscar alguno que otro objeto.
Po acababa de terminar de freír los pescados junto a las frutas cuando se dirigió a la tienda donde durmió con Tigresa para levantarla como todo un caballero, pero cuál fue su sorpresa al descubrir que ella no estaba, y en su lugar encontró un rastró de arroz regados por el suelo; el joven panda se llenó de furia al pensar que alguien la había raptado y se dirigió lo más rápido que sus patas le permitieron en busca de su amor.
En cuestión de minutos llego a la entrada de una cueva, la cual estaba sellada por grandes rocas, el panda comenzó a quitarlas, pues, el jamás se perdonaría si algo le pasará a la encantadora chica de sus sueños. Mientras el movía el obstáculo lo más rápido como se lo permitían sus extremidades, atada y confundida se encontraba la maestra, trataba en vano de liberarse cuando vio una sombra delante de ella, quien se acercaba con cara maliciosa.
"¿Qué pasa rayitas? ¿Te has olvidado del poderoso e invencible Kentro?", decía rosándole el rostro suavemente con una garra, "¿A caso olvidas los lindos momentos en que te molestaba sin parar, a pesar de los esfuerzos de tu patética y difunta amiga?", decía cruelmente el gato.
"¡Tu!", decía enojada, "¡Por tu culpa murió!"
"¡Oh, veo que me has recordado!", mientras se quitaba sus repugnantes prendas, "Ahora, me gustaría un poco de diversión"
El panda casi había quitado las últimas dos rocas cuando escucho un grito de terror proveniente de la cueva, lo cual enfureció a nuestro esponjoso héroe y con una fuerza impulsada por el amor hacía la felina limpio el camino. Lo que vio le hizo arder la sangre, un felino blanco trataba de violar a su chica, arranco al despreciable ser de ella lanzándolo contra las filosas rocas, lo cual lo hirió gravemente.
"Tigresa, ¿estás bien amor?", decía mientras la liberaba de su prisión, "Todo está en orden mi vida, siempre estaré a tu lado", secando sus lagrimas, "Ven, volvamos a casa", la levanto como todo un caballero y se dirigió hacia el palacio de jade.
En el anochecer estaban llegando a las puertas de su hogar, su compañera dormía placenteramente envuelta en sus cálidos brazos, cuando llego a las habitaciones se topo con Natasha, quien estaba meditando desde hace un par de horas, pero se asusta al ver el estado de su hija, quien su rostro estaba húmedo debido al llanto.
"¿Qué ha pasado Po?", pregunto asustada la madre.
"La raptó un tigre y casi la…la…viola", apretando los dientes.
"Tranquilo, gracias por salvarla", dándole un beso en la mejilla, "Yo la recostare, tu ve a descansar", decía mientras llevaba a su hija a su aposento.
El joven panda dio media vuelta para ir a su propio cuarto, cuando de repente se topo frente a frente con Tai lung, quien le hizo unas señas para que lo siguiera al patio. En cuestión de minutos llegaron al glorioso patio.
"¿Qué quieres?", pregunto desconfiado el guerrero dragón.
"Darte las gracias", con los ojos llorosos, "escuche lo que le contaste a mi mujer, de no ser por ti mi hija hubiera sufrido demasiado", dándole un abrazo y llorando, "lamento haber causado tanto mal, sobre todo a ella y a mi padre, al menos me han perdonado, ¿cierto?"
"Si, suegrito", dándole una palmada en su espalda.
"Ven, te enseñare lo más avanzado que me enseño Shifu", separándose de él, "la tuerca de jiko"
El panda se emociono, pues, no esperaba que aquel conocimiento siguiera en alguna mente brillante, entrenaron hasta tempranas horas de la madrugada donde la lección fue asimilada. "Gracias", le hacía una reverencia.
"Es lo menos que podía hacer", le devolvía la reverencia, "Anda Po, vamos a dentro, ya no aguanto el sueño"
Ambos estaban exhaustos, quien no, ese movimiento requiere demasiada energía y chacra para que sea efectivo, es útil cuando se quiere sorprender al enemigo; no obstante, el recuerdo de la muerte de su mejor amiga seguía atormentando a nuestra felina, quien no dejaba de moverse.
El maestro Shifu despertó alterado, sentía que algo malo estaba por ocurrir, tal vez en semanas o meses, pero debían estar preparados, con sumo cuidado se dirigió a la habitación de su hijo, lo levanto con cuidado de no despertar a su nuera.
"Hijo mío, temo que un nuevo peligro azota nuestro hogar"
"No te preocupes padre, todo saldrá bien", abrasándolo, "descansa"
"También tu", saliendo pensativo.
******Fin capitulo 9******
Espero lo hayan disfrutado y agradezco todos sus comentarios, escribiré en cuanto pueda.
