En una caverna a las afueras del valle de la paz se encuentran reunidos estos felinos (y una canina) en medio de una discusión civilizada.
"¡Ya te dije que esto no cambia nada!" aventando el collar afuera de la caverna.
"Si pero intenta pensar antes de cometer otra de tus locuras Drasta!"
"Mayen", poniendo su pata blanca sobre su hombro derecho, "No empeores el asunto"
"Además", añadió el de piel negra mientras afilaba sus espadas, "esto no hubiera pasado si no hubiera tomado ese collar"
"oye", murmuro a su lado la más joven, "no es tu culpa"
"Drasta entiende"
"¡No!", saliendo del lugar enojada
El resto se quedo en la caverna, querían correr tras ella pero el tiempo les había enseñado a no hacerlo, pues, debían darle su tiempo sino todo empeoraría en cuestión de minutos.
"¿Creen que superará esto?", preguntó la más joven.
"¿Tu qué crees?", respondió Mayen, "¿Cómo te sentirías si te enterarás que posiblemente tengas una…"
"¡Ya paren todos!", grito de repente el jaguar.
"¿Tenias que gritar justo enfrente de mí?", murmuro la leona sobándose las orejas.
"Si", agregó el albino, "Te pasas Spike", acariciando sus orejas, "Casi nos dejas sordos"
"Yo no se dé que se quejan", cruzándose de brazos la hiena.
"Lena tu ni te metas", dijo el león blanco sentándose en el suelo.
"Tampoco es para que la traigas contra mí Crudo", dándole la espalda.
"Bueno, todos calmados", insistió el jaguar, "es en serio", con tono serio.
"Bien", murmurarón los demás, "lo que tu digas Spike"
"Bien", tomando un trozo de carne de la bolsa de ya varios años.
"¿Se acuerdan de nuestros padres?"
"Si", contesto Mayen cabizbaja.
"¿Estarán bien?", preguntó de nuevo Lena.
"Si", le contesto el mayor.
"Para mi ellos serán mis padres", sentándose de golpe, "Ni siquiera recuerdo a los míos", derramando pequeñas lágrimas.
"Tranquila", abrazándola, "Todos estamos igual"
"Si pero…¡ustedes si recuerdan a sus verdaderos padres!", llorando sin parar.
"No todos", murmuro Mayen.
"Mira te contaremos quienes si los recordamos, ¿te parece?", limpiándole varias de las lágrimas con un pedazo de tela rasgada.
"A…aha", parando de llorar un poco.
"Empezare yo chicos"
"Adelante"
"Mira Lena, yo tenía 7 años la última vez que vi a mis padres, vivíamos en una ladea cuyo nombre no recuerdo pero era maravillosa", poniendo una pequeña sonrisa, "Nos alimentábamos de pescados y pequeños roedores, pues éramos pacíficos; pero de pronto todo cambio drásticamente", con un tono de voz molesto, "irrumpieron en la noche un puñado de lobos negros con la intención de aniquilarnos, mis padres para salvarme me colocarón en un cesto que se usaba para la ropa sucia y me colocaron sobre un fluido rio", trago saliva unos segundos, "Lo último que vi de ellos fue como eran asesinados mientras yo nada podía hacer", con ojos llorosos, "estuve en ese cesto durante dos días sin comida, consuelo o agua dulce hasta que me encontraron nuestros padres", limpiándose con un pedazo de tela que le paso Crudo, "gracias", mientras lo veía asentir con la cabeza, "al principio desconfiaba de ellos y hasta los llegue a morder para escapar, pero ellos nunca me abandonaron, cuando empecé a confiar en ellos me presentarón a Crudo y todo cambio en mi vida, me sentía en familia de nuevo"
"Bueno, ahora voy yo", rascándose la cabeza con sus garras, "Yo tenía cinco años cuando un incendio azoto al pueblo donde vivía, mis padres no pudieron salvarme y yo creí que moriría", recostándose en el suelo, "cuando pensé que estaba muerto siento unos brazos cálidos rodeándome así que abro mis ojos con cuidado y me espante al ver a dos lobos pero ellos me seguían consolando; me tarde a acostumbrarme a ellos un buen tiempo pero al final los mire como si ellos siempre hubieran sido mis padres", volteando a ver a la leona a su lado derecho, "y después llegaste tú"
Todo el mundo se quedo en silencio, y la joven leona se sonrojo tanto que parecía tomate, pero tras varios minutos todos callaron para dejar hablar al jaguar, quien seguía disfrutando de su cena a paso lento ya que su pasado siempre le ha dolido y tal vez seguirá doliéndole hasta el fin de sus días pero por ahora tiene una buena familia; en cuanto termino se sentó en posición de loto.
" Yo solo tenía dos años cuando vi como acuchillaban a mis padres mientras yo permanecía oculto debajo de la cama de paja que teníamos, lo peor fue que no pude evitar que mi hermanito de apenas 2 meses sufriera el mismo destino", suspirando, "cuando estos leopardos de las nieves terminaron prendieron fuego a nuestra cabaña, espere unos minutos y corrí al cuerpo de mis padres esperando un vano milagro pero nada ni con ellos ni con mi hermanito Sock", mirando al suelo, "con mis manos manchadas de sangre huí lejos de allí solo para ver las otras 5 cabañas en las mismas condiciones, entonces me encamine hacía el bosque donde choque con nuestra madre, quien me cargo y me arrullo hasta dejarme dormido", mirando a sus hermanos, "y poco después conocí a Crudo y Mayen, y a ti pero con más tiempo, tu solo eras una bebe"
"Parece que ustedes se las vieron peor que yo"
"Pero todos te queremos sin importar el pasado", dijeron abrazándola.
En otro lado, a una semana de ahí más o menos, se encontraba Nancy caminando en círculos en su habitación donde dormía el cachorro (quien ya estaba en mejores condiciones a como llego); ella presentía el peligro que corría su amiga y tenía que hacer algo para cumplir su promesa.
Hace 12 años… Se puede apreciar una suave brisa revolotear por la ventana superior derecha de un enorme castillo se puede apreciar una cría de pavo real de 8 años de edad llorando sin parar porque su madre estaba ocupada mimando a su padrastro.
En eso empieza a temblar fuertemente en todo el lugar, la pequeña comenzó a llorar con más estruendo hasta que sintió una mirada penetrante la cual la hizo callar; volteo hacía la ventana para ver a una cachorra de 10 años más o menos de tigre blanco con ojos duros pero a la vez comprensivos.
"Agárrate bien de mi mano", le dijo con voz firme.
"Es…es…ta…bien", aceptando tal gentil gesto.
Dando un potente salto sin soltar a la pequeña llego al suelo con elegancia en pocos segundos, la bajo con cuidado y le acaricio la mejilla derecha, se dispuso a partir pero una manita se lo impidió.
"Gracias", sonriéndole de oreja a oreja.
"No hay de qué", soltándose pero devolviendo la sonrisa.
"Te hago la promesa que te ayudare algún día en lo que sea"
"Está bien", dándole una daga desgastada por el uso, "cuando eso suceda esto brillara de un tono rojizo y sabrás que hacer"
"¿Cómo te llamas?", tomando el obsequio y guardándolo en su manga izquierda, "Yo soy Nancy", ofreciéndole su mano.
"Dime Drasta", dándole su mano, "Me tengo que ir", caminando hacía el bosque, "Cuidate"
"Si", murmurando y viéndola partir, "amiga"
Tiempo presente
Nancy buscaba desesperadamente entre sus cajones, el pequeño solo la miraba confuso sin entender tan repentino comportamiento, solo miraba su andar del armario sacaba ropas, pergaminos y mucho más hasta dejarlo vacio; después revoloteo los gabinetes debajo de su cama.
"¿Qué tanto buscas?", viendo su desesperación.
"Es…un…es…algo", aventando hojas de papel y trozos de madera.
"¿Importante?"
"S..s…si…si", rascándose la cabeza con su ala derecha.
"¿cómo es?", bajando de un salto de la cama donde hace unos instantes estaba recostado, "¿Puedo ayudarte?"
"Claro", dándole una de sus varias sonrisas llenas de afecto, "Es una daga…y tal vez brille"
"Ah", se sienta en el piso en posición de loto y comienza una respiración relajada.
"¿Qué haces Tomás?", deteniendo su desorden.
"Shooo", le susurro.
El cachorro permaneció en esa posición durante varios minutos hasta que abrió de golpe los ojos azules y señalo hacía el armario ya vacio, Nancy se acerco y busco debajo de este donde encontró lo que andaba buscando, la daga que emanaba un brillo rojo claro.
"Creo que es momento de cumplir mi promesa", dijo tomando con delicadeza la daga.
"Tomás", mirando al pequeño, "debo ausentarme unos momentos no vayas a salir"
"No te preocupes yo aquí espero", dándole un abrazo, "pero no tardes", con ojos llorosos.
"No tardare", dándole un beso en su frente y saliendo a paso veloz, no se detuvo hasta encontrar a Banina (una lince de 20 años) y darle unas indicaciones para después dirigirse de nuevo a su habitación donde estaba el cachorro, pero también estaba preocupada por sus hermanas ya que su madre las mando a entrenar y ella no podía hacer nada, solo esperar a que todo mejore.
Espero me perdonen por tardar tanto pero he tenido muchas cosas en mente, dejen rewievs y disfruten de los días, y ya saben, no olviden relajarse con las historias.
