"La gema azul de Draramon", pertenece a la antigua dinastía de una olvidada amistad entre los clanes felinos y caninos, donde por culpa de los celos de dos poderosos generales de ambos clanes se generó una guerra a base de engaños, provocando la muerte de más de medio millón en ambas especies. Cuando terminó, cerca de 30 años después, se realizo un pacto con la condición de nunca más tener contacto alguno en dichos clanes; esto genero el olvido de la gema, cuyos poderes permanecen en el limbo, esperando el glorioso regreso de la armonía de las especies más poderosas y ancestrales jamás imaginada; sin mencionar que esta piedra preciosa y misteriosa prometió la esperanza por medio de 3 profecías, de las cuales una sigue oculta, tal vez a plena vista, no lose. Algo es seguro, los individuos destinados a hallarla se tomarán varios años e incluso siglos, pero no es que vivan eternamente, es posible que aun no han nacido y el mundo deberá esperar por ese suceso de gran importancia.
Por otro lado, el color azul marino en el exterior y celeste en su corazón, hacen de esta gema la más codiciada en todos los tiempos; sin embargo, solo los elegidos serán capaces de obtenerla y con ella se decidirá el destino del mundo.
Los diversos poderes que tiene son:
Tele transportación en un rango de 20 Km
Derecho a 2 deseos sin limite
Incremento de la fuerza
Y el misterio del ojo rayado del dragón "Dhunba"
Esto es la única información sobre la famosa piedra, pérdida hace muchas lunas sin rastro alguno, el cansado Shifu enrollo el vigésimo pergamino del día y no estaba seguro de tener éxito puesto que en siglos la gente ha buscado hallar con su paradero más no se ha conseguido.
"¡No es posible!", tirándose al suelo, "En estos 50 pergaminos es lo mismo, solo dicen sobre los supuestos poderes y que es una de las claves para acabar con las diferencias entre felinos y caninos"
"¡Maestro Shifu!", entro corriendo un mensajero, "¡Los ladrones han sido vistos en las afueras del valle!"
"¡Muchachos!", con tal potente grito sería casi imposible pasarlo desapercibido, "¡A sus posiciones!", grito mientras se dirigía al pasillo donde estaban las armas pero ocultándose en el pasillo del centro detrás de una enorme maceta, "espero esto funcione", dijo con un hilo de voz.
En el pasillo de la planta baja se encontraban los felinos preparados en sus posiciones, Tai Lung permanecía frente al inicio del pasillo mientras su esposa al inicio de las escaleras (las cuales conectaban con el pasillo donde se encontraba el maestro Shifu y Po, quien custodiara la entrada a la puerta del salón de las armas), en la entrada al palacio de jade estaban los 4 guerreros dispuestos en parejas, obteniendo una mejor posición cuando la batalla se presentará.
Tigresa estaba dando vueltas en el salón de las armas, ¿Cómo hará entrar en razón a su hermana? Al menos las ventanas estaban selladas con un hechizo del maestro Shifu, ahora lo importante era charlar con su hermana mientras tratara de frenar sus posibles ataques, ¿fácil no? Seguía dando vueltas cuando escucho gruñidos y golpes, ya habían llegado.
"¡Grulla detrás de ti!", grito preocupada Víbora mientras luchaba con la yena.
"¡Yo me encargo!", respondió mono auxiliando a su amigo, pues Mantis trataba de encontrar el punto débil de la canina.
La pelea estaba muy pareja, todos luchaban extraordinariamente con unas habilidades de pelea extraordinarias, ambos bandos se decían "debo ganarle tiempo" pero ¿Quién tendrá la razón al dialogar?
"¿Cómo vas Lena?", le dijo el jaguar tomando del cuello al ave mientras esquivaba los intentos de ataques del primate; "¿Necesitas una mano?"
"No, yo puedo", luchando con la serpiente y ¿un insecto?
"Si tú lo dices"
"¿Cómo crees que les va a los demás?", tratando de pisar al insecto mientras esquiva otro ataque de la serpiente; "Espero bien porque muero por matar a la descendencia del pajarraco", con una mueca de asco.
"¿De qué habla esa?", distrayéndose de la pelea; "Si ni aun tenemos hijos…ah", colorado igual que un tomate, lo cual permitió que el felino le encestara un duro golpe que casi lo tumbo pero se recuperó rápido; "¡Ya verás!"
"Eso quisieras", sin darle mayor importancia al asunto siguió proporcionándole golpes con su propio compañero, pues lo tomo con la cola y lo lanzaba hacía el ave para noquearlos al mismo tiempo.
"¡Creo que voy a vomitar!", exclamo Mono agarrándose el estómago; "¡Aaaaaahhh!", mientras trataba de zafarse de esa humillante posición.
"¡Cuánto nos llevará esto!", exclamo Grulla mientras esquivaba los golpes y trataba de liberar a su amigo.
"¡Yo que sé!", dijo Mono mientras se impulsa y golpeaba al felino en la frente; "¿Qué, te dolió?", con sarcasmo en la voz.
"¡Jajajajja!", sin darle importancia siguió asestándole golpes a sus oponentes; "Eso quisieras criatura insignificante"
En el pasillo frente a las escaleras estaba la pareja mirándose de reojo cuando ven frente a ellos a 3 felinos de mirada dura, a Natasha casi se le para el corazón al ver a la felina blanca, ahora estaba segura que era su hija pues lo sentía en su ser y veía la verdad en sus ojos.
"Ustedes sigan, de estos me hago cargo yo", dijo la leona sacando varias dagas con mirada siniestra; "¡Vayan antes que me aburra!", viendo a sus hermanos escabullirse y adentrarse por las escaleras; "¡Esto será divertido!", lanzándolas al mismo tiempo para ver como rozaron el brazo del leopardo y como la felina lanzo un leve grito; "Y yo creía que darían buena pelea", sacando un cuchillo filoso y en la otra mano una daga, "Veamos cuanto duran en pie", luchando con los dos al mismo tiempo sin derramar una gota de sudor.
"¡Deja que te ponga las manos encima!", grito enojado Tai Lung cuando su esposa recibió una pequeña herida causada por la daga de la felina.
"¡Ah!, perdona ¿la lastime?", se lo dice burlonamente esquivando su puño; "Mejor fíjate a donde apuntas, pareces un cachorro estúpido", enterrándole en la espalda una de sus armas.
"¡Aaaaahhh!", cayendo al piso adolorido; "¡Ya verás!", parándose sin importar el dolor, le lanza puñetazos mientras su pareja trata de inyectarle un sedante.
Al parecer todo el mundo estaba inmerso en una batalla, solo esperaban lograr cumplir su cometido, el panda resguardaba la entrada donde se encontraba su amada, quien caminaba en círculos tratando de controlar su respiración y evitar el nerviosismo, sin mucho éxito. El silencio les estaba matando por dentro cuando él diviso dos felinos, un león de mirada dura con una lanza en manos y a su lado la que podía ser la hermana de Tigresa, se le veía un leve parecido; solo podía esperar que ella la hiciera entrar en razón antes que sucediera lo peor. Vio todo en cámara lenta, los ojos azules le miraban no con odio pero si de una manera que le provocaba escalofríos en su piel más no se acobardo, se colocó en posición de defensa y espero su movimiento, el cual no se hizo esperar ya que llego corriendo hecho furia contra su estómago; aunque el golpe no le provoco dolor sintió un leve ardor, echo una rápida mirada donde recibió el impacto y tuvo que ahogar un grito al ver un martillo enterrado en la puerta, casi le da, solamente lo rozo.
Dentro del salón de las armas Tigresa pudo escuchar a su Po dando puñetazos a alguien pero se quedó inmóvil al ver un par de ojos analizándola, entro y rápidamente la embistió con su tridente en manos, apenas pudo evitar el impacto. Ella no quería herirla pero debía inmovilizarla antes de explicarle que son hermanas, solo rogaba que le creyera. La lucha se tornaba fastidiosa, ninguna lograba ganar terreno y se les acababa el tiempo, pues, ambas conocían los límites de sus amigos, no demorarían más de un par de horas con suerte.
"¡Ya me hartaste!", exclamo con impaciencia la felina de mirada dura, logro empujar a su contrincante y ganar unos segundos para sacar uno de sus dardos paralizantes; "¡A ver si así me dejas llevarme las armas!", tratando de inyectarla pero no lo lograba.
La maestra logro hacer que ella perdiera el equilibrio unos segundos para quitarle el dardo, lanzándolo lejos mientras le propinaba tremenda golpiza en el estómago sintiendo culpa. Se oyó el sonido del cuerpo inerte de la felina caer contra el frio piso del salón, trato de incorporarse pero una mirada llena de angustia la encaro.
"Sé que no me creerás pero…", sentándose junto a ella; "…eres mi hermana, mi madre creyó perderte en un incendio y a mí me dejo en un orfanato cuando tenía como dos años, la verdad no recuerdo bien", viendo como la felina empezaba a temblar, se preocupó y trato de abrazarla pero se rehusó; "Por favor, déjame ayudarte", insistiendo; "Por favor Jenneta"
"Mi nombre es ¡Drasta!", empujándola con fuerza provocando que se golpeará la cabeza; "No somos hermanas, mis hermanos me están esperando", acercándose a ella amenazadoramente; "Así que apártate de mi camino", le dijo mirándola con odio y confusión.
"¡Espera!", tratando de pararse; "¡Por favor!"
"¡Te he dicho que no!", siendo detenida por Mayen; "¿¡Que te pasa!?"
"Espera, creo que tu sueño era un aviso", mirándola fijamente.
"¡Estás loca!", apunto de cometer una locura pero se lleva ambas manos a la cabeza, un dolor que no comprende empieza a atormentarla hasta dejarla inconsciente.
"¡Mayen!", exclamo el león blanco encima de un lastimado panda; "¿Qué ha pasado?", viendo preocupado a su amada y su hermana.
"Es una larga historia…", suspirando, se deja caer a un lado de Drasta; "Debemos llamar a los otros", limpiándose la sangre de una herida en su hombro derecho.
"Está bien…solo…no te muevas de aquí…", saltando por la ventana, la cual ya había perdido el efecto del hechizo.
"¿Y a donde más iría tonto?", sonriendo a la nada.
Todos se reunieron en el salón de las armas, los ladrones permanecían al lado de su compañera, quien seguía inconsciente; Spike la cargaba en sus piernas con gran cariño, mirando con desconfianza a los guerreros frente a ellos. Nadie decía nada, solo se observaban entre sí para ver quien daba el primer movimiento o que se despertará Drasta.
Lamento dejarlo tan corto y demorar mucho en subirlo pero no he tenido tiempo, por no decir que estoy corta de internet. Gracias por esperar.
