Hola! les saludo nuevamente despues de que prometi que actualizaria mas rapido pero paso algo que nunca crei, mi laptop -que por cierto era antiquisima- se incendio! y con ella buena parte de mis historias ya escritas y demas proyectos que tenia pendientes bueno fue que guarde algunos en una memoria, ayer me logre comprar una tablet y me estoy acostumbrando apenas a utilizarla asi que si ven faltas de ortografia y de acentos disculpen porque aun no encuentro el acento en mi teclado. En fin en disculpa les dejo este corto chapter y espero poder continuar pronto con los nuevos tanto de esta historia como de "seguir viviendo". Disfruten y recuerden que ni Glee ni la pelicula Zombieland me pertenecen simplemente los uso por diversion.



DESPERTAR

Por: Viento

Capitulo II: Remember Zombieland

La joven abrió los ojos de golpe, algo la había despertado, estaba segura de haber escuchado algo raro.

Aun algo agitada se quedo tumbada en el colchón mirando el techo de su cuarto esperando que su corazón disminuyera el ritmo, cerro los ojos deseando que el sueño regresara a ella y el cuarto se quedo en silencio.

¡Aaaagghh….!

Ahí estaba el sonido que la había despertado, era un grito, como si estuvieran torturando a alguien justo afuera de su casa; la curiosidad la hizo levantarse con lentitud y se dio cuenta con alegría de que si bien la temperatura de su cuerpo seguía siendo alta el dolor punzante en su cabeza había disminuido hasta no ser más que una molestia momentánea.

Llego a la ventana de su cuarto que daba a la calle y se recargo en el quicio quedando ligeramente oculta e intentando que las personas afuera no se dieran cuenta de su presencia.

La chica se encontró con un par de patrullas estacionadas justo en medio de la calle y un par de policías intentando hablar con un hombre vestido de camisa azul y pantalones oscuros que yacía encima de otro, desde donde estaba podía darse cuenta de que el hombre estaba atacando al otro aunque parecía más bien como si estuviera… ¿mordiéndolo?

-Aléjese de él señor –le grito uno de los policías de cabello rubio cenizo sacando su pistola y apuntando al atacante.

-Esta es la ultima advertencia señor, no nos obligue a disparar –dijo el otro oficial que había dado un paso al frente también sujetando el arma en alto, mas sin embargo el hombre de camisa azul seguía sin prestarles atención.

En ese instante llego una ambulancia con la sirena encendida y se estaciono atrás de la pequeña barricada hecha por los oficiales, sin duda esperando el momento en que pudieran atender a la victima, aunque por la cantidad de sangre que la latina veía en el piso no estaba segura de que pudieran hacer algo por él.

-¡Oh, Dios mío! –grito una mujer castaña de unos 30 años, nadie se había fijado que ante el caos había salido de una de las casas cercanas para ver que era lo que estaba pasando y ahora tenía los ojos miel clavados en la sangrienta escena apenas a un par de metros de ella.

-¡Señorita aléjese de inmediato, es peligroso estar aquí! –pidió el oficial rubio dando unos pasos más hacia donde estaba la recién llegada que parecía estar en alguna clase de shock ya que no se movía y tenía una expresión de terror en el rostro.

El atacante alzo por fin la cabeza, habiéndose dado cuenta del alboroto y se levanto con lentitud, dejando a la vista de todos el cuerpo mutilado de un muchacho de no más de 24 años.

Santana sintió aparecer las nauseas cuando sus ojos se posaron en el boquete que había abierto en el estomago del joven, dejando expuestos los intestinos y otros órganos, la piel completamente desgarrada y bañada en su propia sangre, uno de sus brazos parecía roto pues estaba en un ángulo poco natural, seguramente otra de las lesiones ocasionadas por el hombre; por ultimo se fijo en su rostro, arañado y manchado de carmín con los ojos cerrados y la boca abierta en lo que debió ser un grito agónico y probablemente la causa de que ella se despertara.

Sin poder evitarlo la chica corrió al baño y vomito agua siendo lo único que había en su estomago hasta el momento.

"Genial, no cabe duda de que nos hacia falta un asesino caníbal en Lima"

Pensó con sorna, una de sus manos apoyada en el asiento del baño, la otra limpiándole la boca con un trozo de papel mientras dejaba que la gravedad hiciera su trabajo y se dejaba caer en el piso respirando profundamente y los ojos cerrados, deseando poder borrar la imagen del cuerpo mutilado de su mente.

¡No!... ¡por favor!... ¡NO!... ¡Aaagh!

La líder de las porristas abrió los ojos de inmediato al escuchar el barullo de la calle y se puso de pie de un salto cuando escucho el ruido de una pistola al disparar; cuando llego a la ventana vio al policía rubio apuntando hacia arriba con el arma mientras su compañero intentaba separar al hombre de camisa azul del brazo de la mujer castaña que había salido a ver lo que pasaba; estaba aferrado a ella con los dientes firmemente clavados y parecía ni siquiera inmutarse del hecho que tenía a uno de los oficiales jalándolo del cuello de la ropa mientras intentaba pasar el antebrazo por su cuello para conseguir aplicar una llave y someterlo.

-¡Aléjate Jeremy! –grito el policía rubio y en cuanto el aludido se movió disparo al muslo del atacante que trastabillo ligeramente y soltó a la mujer que cayó al piso sujetándose el brazo herido.

Los paramédicos se acercaron para intentar ayudarla pero el policía llamado Jeremy los detuvo al ver que el agresor recuperaba el equilibrio y avanzaba nuevamente como si no le hubiera sucedido nada en absoluto.

-¡Deténgase! –grito el oficial rubio con voz insegura apuntando con la pistola que temblaba ligeramente entre sus dedos al ver como el hombre al que había disparado en la pierna caminaba sin problema hacia la mujer sangrante.

¡Bang!

Un nuevo disparo sonó en el aire pero esta vez fue del arma de Jeremy Stevens que impactó en el hombro derecho del atacante que dio un par de pasos hacia atrás pero después de un par de segundos soltó un gruñido y siguió caminando sin dar muestras de dolor.

-Es imposible… -susurro uno de los paramédicos que presenciaba la escena sabiendo perfectamente los estragos que causaban heridas de esa magnitud.

Estupefactos ante semejantes sucesos nadie se dio cuenta de que el cuerpo del muchacho asesinado empezaba a levantarse lentamente hasta que se lanzo sobre uno de los elementos de policía intentando morder lo que tuviera a su alcance.

-¡Tom! –llamó su compañero viéndolo forcejear con el chico mutilado- ¡ayúdenlo! –pidió a las otras dos personas presentes que de inmediato se movieron y lograron quitárselo de encima, tirarlo al suelo y dejaron que el oficial Stevens colocara una bala en su cráneo con lo que dejo de moverse de inmediato.

-¡Esta loco, lo mato! –gritó uno de los paramédicos hincado a un lado del cuerpo sin vida del muchacho, intentando localizar alguna señal de que todavía podía ayudarlo.

El policía lo ignoro y le tendió una mano a su compañero para ayudarlo a levantar del piso pero en cuanto sus miradas se encontraron los ojos de Tomas Foster se abrieron como platos, Jeremy intento preguntar que era lo que le pasaba pero antes de poder decir algo sintió un enorme dolor en el hombro que aumentaba cada vez, vio de reojo y se encontró con el hombre que había atacado al muchacho en un principio, ahora lo mordía a él una y otra vez.

Los paramédicos intentaron ayudar al oficial a separarlo pero sus intentos fueron frustrados cuando la mujer de cabello castaño a la que habían mordido en un brazo se lanzo contra uno y empezó a romper su ropa con las manos hasta llegar a la piel de su pecho y arrancarla a mordidas mientras el hombre gritaba de dolor y luchaba con desesperación por empujarla lejos de su cuerpo.

La calle se lleno de gritos de pánico y dolor mientras la gente se atacaba una a otra comiéndose entre ellos, al parecer la extraña enfermedad que los enloquecía se transmitía cuando te mordía un infectado por lo que pronto las personas enfermas empezaron a abrirse paso a las casas cercanas, rompiendo ventanas y puertas, atacando a sus habitantes y convirtiéndolos en uno de ellos.

Santana cerró la ventana y se aseguro de colocar el seguro, se dejo caer al piso y abrazo sus piernas, escondiendo el rostro en ellas, temblando y con un miedo increíble ante la barbarie que hubiera visto mientras seguía escuchando los ruidos que provenían de afuera y parecían acercarse cada vez más a su casa.

"¿Que es lo que esta pasando?, ¡ayer todo estaba bien!"

-Debe ser la fiebre la que causa que vea estas cosas –se dijo en voz alta aun con los nervios de punta mientras se arrastraba hasta su cama y tomaba el control remoto para encender el televisor.

El sonido del exterior fue acallado por el aparato y la joven se sorprendió al ver que seguía el documental acerca de la farmacéutica que hubiera estado viendo hacia un rato; empezó a cambiar los canales hasta encontrar uno donde pasaba un noticiero donde un reportero se encontraba en la calle informando acerca de la enfermedad que enloquecía a las personas.

-…la policía intenta hacer todo lo posible para controlar a los infectados pero el ultimo reporte indica que la enfermedad se esta propagando con velocidad, los hospitales están abarrotados y el personal esta siendo atacado por los afectados… -el hombre camino unos pasos hacia el camarógrafo para girar la lente de la cámara y que el publico viera lo que sucedía a sus espaldas donde se notaba a varios policías atrás de barricadas hechas con autos y rejas disparando a la horda de gente que golpeaba y jalaba las barreras intentando pasar para seguir alimentándose- el jefe de la policía de Lima ya pidió apoyo del ejercito y decreto un código rojo para toda la fuerza policíaca restante en la ciudad lo que significa que esta permitido el uso de armas de fuego sin ninguna restricción en contra de los civiles…

Un fuerte estruendo sonó y cuando el camarógrafo se giro para ver que era lo que sucedía se escucho en el fondo como el reportero soltaba un grito de terror al ver como algunos de los infectados habían logrado abrirse paso por las barricadas, uno a uno fueron pasando por el boquete abierto lanzándose contra los hombres y mujeres uniformados que seguían intentando detener su avance hasta que empezaron a ser superados en numero.

El equipo de noticias empezó a moverse con rapidez para escapar de la matanza que sucedía pero el reportero tropezó y de inmediato fue atrapado por uno de los infectados que clavo los dientes en su piel mientras el hombre pedía ayuda a gritos, el camarógrafo siguió corriendo pero después de un par de minutos la cámara cayó al piso y permitió ver como al fondo los policías eran vencidos por aquella misteriosa enfermedad.

Las cámaras regresaron al estudio donde un hombre y una mujer lucían semblantes pálidos como el papel aun sentados tras de su mesa, se quedaron mirando el monitor donde estuvieran viendo como su compañero era asesinado sin decir nada hasta que fue la conductora quien retomo la palabra.

-La situación esta completamente fuera de control como han podido ver con sus propios ojos… -su mirada verde se movió hacia el monitor nuevamente donde solo se veía estática y sus ojos se llenaron de lagrimas- les suplicamos a las personas que aun siguen viendo esta transmisión que se mantengan en sus casas, aseguren sus ventanas y puertas y no salgan a buscar a sus familiares o amigos, la situación es la misma tanto en escuelas como en oficinas y tiendas…

Santana se quedo helada y con los ojos muy abiertos, se había dado cuenta de que todo lo que estaba pasando era real al igual que lo que sucediera justo en su calle y no solo eso sino que se estaba repitiendo por toda Lima.

"…la situación es la misma tanto en escuelas como en oficinas y tiendas…"

"…escuelas…"

-Escuelas… -repitió la palabra que rondaba por su mente y sintió como su corazón se detenía bruscamente al recordar que su novia estaba en la escuela y que ella misma la había convencido para que fuera.

-Por Dios, Britt…

La joven podria haber jurado que en aquel momento su corazon se detuvo por completo; sintio sus pulmones carentes de aire y la leve molestia en que se había convertido el fuerte dolor de cabeza regreso con renovadas fuerzas y parecía a punto de partirla en dos.

El televisor seguia sonando al fondo, se podia escuchar la voz de ambos reporteros, que parecian bastante desesperados por salir corriendo del estudio donde estaban y esconderse en un rincon

-Britt… -repitió en un susurro, no parecia capaz de entender que de verdad había puesto en peligro de muerte a su novia, miro a su alrededor algo confundida y se encontro con una de las fotografias que Quinn les tomara durante un dia de campo: estaban en un campo con el pasto de un brillante color verde y florecillas silvestres de tonalidades distintas al fondo, recargadas contra un arbol, muy juntas y tomadas de la mano pero Santana se habia llevado una de las de la bailarina a los labios y la besaba con ternura mientras su novia la miraba con adoración y una dulce sonrisa en el rostro.

-¡¿Qué demonios estoy esperando?¡ -grito con decisión, sintiendo como la adrenalina empezaba a recorrer sus venas y se levanto de la cama de un salto, tomo el control de la tele, la apago y lo lanzó contra su cama con tal fuerza que reboto en el colchon y callo al piso con un leve clack.

Se acerco a su closet y tomo lo primero que encontro: unos jeans oscuros, playera negra de cuello en V y sin mangas, sudadera con capucha y las botas militares que utilizaran en una de sus competencias del coro; y salio corriendo de su cuarto, bajo las escaleras y cuando por fin llego a la entrada de su casa se quedo inmóvil.

"Ok, repasemos el plan: pienso ir a la escuela –que probablemente este llena de infectados quienes seguramente intentaran arrancarme un pedazo- para encontrar a Brittany –enfrentarme nuevamente a los infectados y asegurarme de que Britt no salga herida- para traerla de vuelta a casa… tal vez soy yo pero algo falta en ese plan…"

Se quedo observando la puerta con fijeza mientras una parte de ella le gritaba que saliera corriendo en busca de la joven a la que amaba y que en el camino se le ocurriría como lograr salir con vida –por algo dicen que el amor lo puede todo, ¿no?- pero la parte racional de su cerebro le exigía que pensara bien las cosas, después de todo cuando llegara a su destino tendria que proteger a su rubia y dudaba mucho que hablandole bonito a sus atacantes los convencieran de no devorarlas vivas, asi que empezo a dar vueltas por la amplia sala de su casa intentando idear un plan cuando algo en la mesita de centro le llamo la atención.

La joven se acerco y tomo el objeto de plastico rectangular, era una película, y no pudo evitar que una sonrisa se dibujara en su rostro al recordar que apenas hacia un par de dias Brittany y ella estuvieran sentadas en aquella misma sala viendola.

Flashback

Santana estaba hincada frente el DVD colocando la película que verian aquella tarde; habian pasado por el videoclub y Brittany le habia pedido –con su mejor carita suplicante- que rentaran "Zombieland" porque Puck y Sam le habian platicado unas partes y parecia tener bastante accion, asi que la latina solo asintio, le dio un corto beso en los labios y llevo la pelicula al mostrador para pagarla.

Brittany escogio sus botanas y dulces favoritos y los puso en la mesita junto con algunas latas de refresco y acto seguido se dejo caer junto a su novia en el sofa grande para luego acomodarse con la cabeza recargada en su hombro y las manos entrelazadas mientras Santana tomaba el control del reproductor y presionaba play.

A pesar de que la rubia había sido quien escogiera la película a la co-capitana de las Cheerios le causo ternura el hecho de que ni bien llevaba 5 minutos de empezada cuando Brittany ya estaba dando grititos y escondiendo la cara en su cuello para no ver las escenas sangrientas -que la verdad eran bastantes-, asi que le sorprendio que ya casi al final de la película donde dos de las protagonistas se encontraban atrapadas en lo alto de un juego mecanico y los zombies empezaban a acercarse listos para devorarlas que escucho la timida vocesita de la bailarina haciendole una pregunta.

-San, ¿existen los zombies?

La aludida giro el rostro para encontrarse con los ojos azules e inocentes de su acompañante y presiono el boton de pausa en el control remoto.

-Claro que no Britt-Britt, los zombies no existen, recuerda que solo es una película –le dijo con seguridad mientras abrazaba a la joven y le daba un beso en la frente.

-Pero… ¿y si algun dia Lord Tubbington hace un experimento y crea un virus que transforma a la gente en zombies? –incluso a Santana que era especialista en entender las frases que salían de la boca de su novia le resulto extraña su pregunta y durante un instante se quedo intentando pensar una respuesta que calmara a la rubia entre sus brazos.

-Si algun dia llega a suceder yo te protegere Brittany, no dejare que nada te pase y ni todo un ejercito de zombies podra detenerme.

La rubia la miro con sus grandes ojos brillantes debido a las lagrimas sin derramar causadas tanto por la pelicula y las criaturas que en ella aparecian como tambien por los extraños pensamientos que cruzaran por su mente, se irguio y deposito un tierno beso en los labios de la latina, agradecida por lo que acababa de decir y se volvio a acomodar entre los brazos de su novia sintiendose tan segura y protegida como nunca antes.