DESPERTAR
Por: Viento
Capitulo III: Fear
Observo fijamente la caja plástica que sostenía con fuerza, mirando con detenimiento a los personajes de la portada que le parecía se burlaban de ella y entonces por fin se percato de lo que portaban en las manos:
Armas.
-Armas...armas...un arma...
Soltó la película en la mesa sin ningún cuidado y giro sobre sus talones revisando cada lugar de la sala, buscando algo con lo que pudiera defenderse de los infectados en el exterior; sabia que tenia un bate de beisbol metálico en su cuarto -se lo regalo Puck cuando se habían empezado a quedar solas, ya fuera en la casa de Santana o la de Brittany, para protección le había dicho su amigo- pero justo ahora necesitaba algo con mayor potencia pues desconocía a lo que se enfrentaría en el exterior.
La joven sentía el corazón agitado, la adrenalina que recorría su cuerpo la hacia sentir sumamente ansiosa, miro el reloj digital que tenia en la muñeca con la sensación de que los minutos corrían sin descanso y a una velocidad mucho mayor a la normal, además la necesidad de ver a Brittany iba en aumento conforme los segundos avanzaban.
Por fin cuando levanto la mirada del reloj una fotografía en la pared justo frente a ella le llamo la atención: se podía ver a un hombre mayor, de cabello negro cano, bien vestido, luciendo una amplia y blanca sonrisa, de piel canela y porte regio, cargando en sus piernas a una pequeña de unos 7 años, con el cabello negro y los ojos chocolate compartiendo el mismo tono de piel, indudablemente era Santana y recordó que esa había sido la foto favorita de su abuelo antes de fallecer.
Para el hombre Santana había sido su adoración desde el momento en que se enterara de que su nuera estaba embarazada y 8 meses después cuando la pequeña llego a la familia seria quien más la consintiera, cuidara y aconsejara desde niña pues ambos habían formado un vinculo muy especial que solo creció con el transcurso de los años gracias a que eran sus abuelos quienes se hicieran cargo de la latina durante la mayor parte de su infancia ya que sus padres eran personas muy ocupadas y el trabajo los dejaba con un corto tiempo para disfrutar de su hija.
Durante aquellos años en que sus abuelos. los padres de Damián López, la cuidaban prácticamente vivía con ellos en Lima Highs Adjacent –de ahí su frase tan popular- Daniel y Alma se hicieron cargo de su educación y bienestar, aunque ella prefería siempre pasar el tiempo libre con su abuelo que era cariñoso, amigable, paciente y alegre, que con su abuela quien era prácticamente lo contrario a su marido: seria, exigente y algo malhumorada, sin duda era sorprendente que a pesar de lo distintos que eran en cuanto a carácter nunca tuvieron discusiones y se amaban profundamente, Santana siempre pensó que seguramente era porque se complementaban perfectamente.
Gracias al tiempo compartido entre abuelo y nieta, esta adquirió gustos parecidos a los del hombre mayor y justamente seria uno de esos gustos el que ahora podría ayudarla a salvar tanto su propia vida como la de su novia, recordó al contemplar la fotografía, centrando su atención en la escopeta antigua colocada en la pared que había justo sobre la cabeza del hombre.
Como si la hubiera golpeado un rayo y con aquel pensamiento bien clavado en la mente, la joven cruzo la sala, subió las escaleras de dos en dos y entro a su cuarto, dirigió sus pasos al armario que había empotrado en una de las paredes y sin cuidado alguno empezó a rebuscar hasta encontrar una polvosa caja de cartón en lo más profundo la cual levanto sin tardanza y deposito en la alfombra, a los pies de la cama, donde se dejo caer de rodillas para sacudir un poco de la suciedad que la empañaba, cuando termino se limpio las manos sobre el pantalón y al levantarlas nuevamente se dio cuenta de que le temblaban gracias a las ansias que sentía recorrían su cuerpo; sacudió las manos intentando controlarse, tomo una gran bocanada de aire y de un jalón abrió las tapas dejando a la vista un paquete largo cubierto de una bolsa de terciopelo negro que la morena se quedo observando con reverencia.
-Gracias abuelito…- dijo en apenas un susurro mientras con manos inestables recogía el bulto y se levantaba para ponerlo con sumo cuidado sobre su cama destendida como si se tratara de un bebe recién nacido, retiro la tela para dejar al descubierto un estuche plateado un poco más grande que una caja de zapatos y más delgado, con dos broches colocados en la orilla para asegurar que no se abriera por accidente y una asa para poder transportarla con mayor comodidad.
Santana sonrió ligeramente al verlo, era la segunda vez en mucho tiempo que observaba la caja que le entregara su abuelo en su cumpleaños 16, en un principio porque el mismo Daniel le dijo que no lo abriera hasta que se encontrara sola y después debido al drama adolecente que ocurría en la escuela, los problemas que había tenido respecto a su sexualidad y los sentimientos que tenía para con Brittany, y si a eso le sumaba que después de un par de meses de que cumpliera años su abuelo fallecería y el ver el regalo le hacía ponerse muy triste al recordar la ausencia del hombre entonces no le sorprendía tanto.
Por fin, sin gastar mucho más tiempo del que ya no tenía presiono ambos broches y la tapa se deslizo suavemente hacia arriba dejando a la vista de la sorprendida latina una pistola de calibre 9 mm color negro con acabados en dorado en gatillo, percutor, seguro y la parte baja de la culata, junto con tres cargadores extra llenos y descansando sobre un fondo de terciopelo rojo.
Sin aliento, la chica levanto el arma, acostumbrándose de inmediato al peso conocido de esta y repaso los detalles con los dedos de su mano libre, saco el cargador con la facilidad que solo se gana con la practica y sonrió al ver que estaba completo, lo volvió a meter, recargo, coloco el seguro y la dejo en la cama, tomo los tres cargadores y fue entonces que se dio cuenta del pequeño corte en forma de media luna que había en la parte baja de la tela roja, justo debajo de donde quedaría la cacha de la pistola; metió un dedo y jalo hacia arriba y con sorpresa vio como esta parte se levanto sin esfuerzo y dejo al descubierto una cartuchera negra con tirantes para ponerse en los hombros, así como una caja de municiones para la pistola con 45 balas.
-Siempre pensando en todo…
Con premura se quito la sudadera negra, tomo la funda de piel y se la abrocho sobre el pecho, luego metió el arma en su respectivo sitio la cual quedo colgando sobre su costado derecho y volvió a ponerse la sudadera, guardo los tres cartuchos en las bolsas de su pantalón de mezclilla al tiempo que de debajo de su cama sacaba el bate metálico que Puck le obsequiara y salió corriendo hasta el garaje en donde con desesperación abrió de un empujón la gran puerta levadiza que obstruía el camino de su Mustang negro.
-Voy en camino Britt… voy en camino…- repitió una y otra vez mientras de manera automática sacaba el carro de la cochera y lo detenía justo frente las grandes rejas que protegían su hogar; salió de su transporte dejando la portezuela abierta y cuando caminaba para quitar el pasador de la entrada y continuar su camino se encontró de cerca con su primer infectado que entonces ni siquiera se había percatado de la presencia de la joven pues estaba ocupado devorando lo que parecía ser un brazo humano, o al menos eso le pareció, ya que de la masa sanguinolenta que sujetaba contra su pecho solo pudo distinguir lo que tenía forma de un par de dedos mordisqueados e incompletos.
Santana retrocedió, completamente asqueada ante el olor que la golpeo con fuerza y la imagen grotesca del hombre sin mejilla izquierda, nariz, labios y la piel de la quijada donde claramente podía ver el hueso y dientes pintados de rojo masticando apenas la carne antes de tragarla. Se llevó una temblorosa mano a la boca, intentando apaciguar las nauseas que la atacaban con sorprendente fuerza, cerró los ojos lo más fuerte que pudo, como queriendo borrar aquella imagen terrorífica e inconscientemente dio unos pasos más hacia atrás para alejarse del monstruo que seguía alimentándose como si nada.
"N-no puedo… e-esto…esto es…"
Aterrorizada al ver que un par de figuras se sumaban a la del hombre sin rostro y se tiraban sobre el cadáver que había a unos cuantos pasos y que la latina ni siquiera alcanzó a ver la primera vez, regreso sobre sus pasos y se encerró en el Mustang, temblando de pies a cabeza y sintiendo las lagrimas apunto de desbordarse se acurruco sobre el asiento, haciéndose un ovillo y olvidando completamente el bate en la parte de atrás, jamás se sintió tan indefensa como en ese momento donde llorando lastimeramente deseo que todo aquello fuera una pesadilla provocada por la fiebre, que despertara y su novia estuviera sonriéndole y abrazándola para tranquilizarla.
-No p-puedo…
"¿Y si algún día Lord Tubbington hace un experimento y crea un virus que transforma a la gente en zombies?"
Pudo escuchar aquella frase con suma claridad, como si estuviera nuevamente en la sala y la rubia estuviera abrazada a ella intentando encontrar consuelo.
"Si algún día llega a suceder yo te protegeré Brittany, no dejare que nada te pase y ni todo un ejercito de zombies podrá detenerme."
Se escucho a si misma, intentando tranquilizar a su novia con aquella seguridad desbordante que siempre acudía a ella cuando se trataba de calmar o asegurarle algo a Brittany y la misma que en aquellos instantes parecía haberla abandonado por completo, dejándola como una niña indefensa, asustada y llorona, que no creía ser tan fuerte como para poder hacer frente a la pesadilla en que se hubiera convertido su realidad.
"San…"
Abrió los ojos de inmediato y se irguió en el asiento, esperando escuchar nuevamente la voz de la bailarina.
"¡San…!"
Ahí estaba, la voz de su novia llamándola, no sabía si estaba alucinando pero la pudo percibir claramente y le partía el alma escuchar el miedo tan profundo en ella, aquella desesperación que nunca se escucho bien en su angelical voz si no era al momento de estar juntas en la cama en donde más bien se pintaba de deseo.
"Tu puedes…"
La joven miro a su alrededor, preguntándose de donde venía aquel nuevo sonido, esa voz tan tenue que parecía recordarle a alguien conocido y que ayudaba a calmar sus miedos e incertidumbres.
"Claro que puedes…"
-¿Qué esta pasando?- preguntó asustada.
"…eres Santana López…"
De golpe la voz se aclaro y escucho perfectamente a su abuelo, haciendo que su corazón aumentara su ritmo cardiaco de momento.
"…eres mi nieta"
Se llevo una mano a la frente, sintiéndola sudorosa y más caliente de lo normal muestra clara de que la fiebre la seguía atacando, probablemente era por ello que estaba escuchando a su abuelo difunto pero lo agradeció tremendamente pues había logrado el objetivo de sacarla de su estado de terror y devolverla a la cruda realidad.
"Solo confía…"
Una sonrisa se formo en su boca, aquella frase era la que siempre utilizaba Daniel para que su nieta creyera en si misma, su inteligencia y su capacidad y en aquel momento no fue la excepción pues ahora sentía como la confianza y valor regresaban a ella.
Se limpio las lágrimas con la manga de la sudadera y dio un último suspiro antes de salir del automóvil nuevamente.
Camino con pasos decididos hasta las puertas y justo como esperaba se topó con los mismos zombies que se alimentaban de los restos humanos de su victima; volvió a percibir el aroma pútrido y un nudo se instalo en su estomago pues aun seguía sintiendo miedo, algo normal considerando la situación en la que se encontraba y que había empezado desde apenas unas horas, solo que esta vez ya no tenía dudas, se enfrentaría a los monstruos y todo lo que se pusiera en su camino si con eso podría rescatar a Brittany.
Quito el pasador que bloqueaba la entrada en un fluido movimiento que atrajo la atención de los tres infectados cercanos quienes levantaron sus rostros ensangrentados y sin vida hacia donde se encontraba la morena.
Santana salió a la calle sujetando el bate con fuerza y miro rápidamente a su entorno, esperando no encontrarse con más infectados que pudieran atacarla por sorpresa, satisfecha de que sus únicos contrincantes eran los tres frente a ella espero a que el más cercano acortara la distancia para después propinarle un golpazo en los brazos levantados, pudiendo escuchar un fuerte crack el cual le indico que le había roto algún hueso; posteriormente dio un nuevo golpe que esta vez acertó en la sien de su atacante, el hueso de inmediato cedió y se rompió dejando libre una sustancia grisácea que la joven supuso tendría que ser el cerebro, con lo que el cadáver cayó al piso y no se volvió a levantar.
Los otros dos avanzaban más lento, soltando uno que otro gemido que helaba la sangre, pero Santana no se quedo observando, de inmediato levantando su arma y asesto contra el segundo infectado justo en la frente lo que solo pareció aturdirlo ligeramente puesto que no cayó al piso; mientras se preparaba para un segundo golpe el tercer hombre gano terreno y se lanzó hacia ella intentando sujetarla con sus dedos muertos, pero la porrista dio un paso lateral quitándose del camino y luego le tiro una patada en la parte trasera de las piernas, justo donde las rodillas se doblaban, mandándolo de cara al suelo y aprovechando para darle el golpe final en la cabeza que se quebró como si se tratase de un melón.
Con un gemido el último zombie que quedaba avanzó hacia la chica que seguía de espaldas a el observando el cadáver al que acababa de romperle el cráneo con una extraña mezcla de fascinación y asco, pero justo antes de que pudiera sujetarla para clavarle los dientes Santana se giro rápidamente y utilizó el impulso para darle un batazo bestial en la mandíbula que se rompió y le quedo colgando sujeta apenas de un trozo de musculo y restos de piel dejando al que anteriormente fuera un hombre vestido de traje gimiendo e intentando levantar los brazos para alcanzarla aun cuando trastabillaba un par de pasos cada vez y que por fin cayó al suelo cuando el arma se incrusto en su sien.
La joven jaló aire, intentando regresar su ritmo cardiaco a la normalidad pero sin tener mucho éxito; siguió respirando profundamente mientras limpiaba el bate con la ropa de uno de los cadáveres asegurándose de no dejar restos de piel o sesos y regreso a su auto emprendiendo por fin el camino hacia la escuela y deseando con todas sus fuerzas que Brittany Pierce siguiera con vida.
"Ya voy Britt, y ahora nada me impedirá encontrarte… solo espera un poco más"
Saludos mis lectores! Aquí tienen un nuevo capítulo de este fic "Despertar" les pido disculpas debido a mi tardanza pero como saben la vida se atraviesa en tu camino, así que decidí subir este chap que ya tenía listo aunque un poco corto y que probablemente les dejara algunas dudas que por supuesto serán contestadas en capítulos próximos donde veremos la aparición de Daniel y a nuestra heroína cuando era pequeña. Si quieren ver el arma en que esta basada la pistola de Santana les dejo el link en mi profile. Recuerden comentarios, reclamos y sugerencias son todas bienvenidas.
