DESPERTAR
Por: Viento
Capitulo IV: Bravery
La joven se apresuro a regresar a su automóvil, se sentó en el asiento del conductor y acelero lo suficiente para sacar el vehículo a la calle lo más rápido posible teniendo el cuidado de no pasar por sobre los cuerpos que ella acababa de derrotar pues adoraba su Mustang y no quería que le quedaran restos de piel y sangre encima por un descuido.
Se detuvo en la calle, bajo dejando el motor encendido y cerro la puerta metiendo la mano por entre los barrotes para acomodar el pasador y por fuera coloco un candado asegurándose que tenía las llaves bien seguras en el bolsillo de su pantalón.
Por fin regreso a su auto y emprendió la marcha hacia la Escuela McKingley suplicando a todos los Dioses que se le ocurrieran que cuidaran a Brittany.
-La casa de los Robbins…- susurro viendo por la ventana la casa que ahora lucia sin puerta y lo que antes había sido un bonito jardín lleno de flores de colores y una pequeña fuentecita que a todo el vecindario gustaba se había convertido en una horrorosa escena sangrienta en donde el Señor Robbins estaba hincado comiendo la carne del torso de su hermano quien yacía sobre un arbusto de flores moradas bañadas en sangre, la fuente había quedado tirada sobre un costado, rota y con lo que parecía restos humanos pues había servido como un arma en contra de su cuñada quien se encontraba a un lado de ella con un hueco en el cráneo aplastado y supurante de sustancia gris que suponía seria el cerebro.
Regreso la vista al camino sintiendo los ojos escocerle, sus padres habían sido amigos de ellos y cuando los visitaban ella y Brittany se quedaban sentadas en el jardín observando la fuente mientras los adultos tomaban café en la casa.
Miro por el espejo retrovisor y deseo que la señora Robbins hubiera escapado de la masacre, sintiendo que existía una posibilidad pues no habían rastros de su cuerpo por ningún lado.
Siguió avanzando poniendo especial atención al camino pues lo que antes había sido una calle cuidada en Lima Hights de la cual ella había recorrido cada centímetro en incontables ocasiones, ahora era un campo irreconocible, con autos chocados y abandonados algunos otros en llamas, con cuerpos de zombies y sus victimas tirados por todo el lugar, sangre, entrañas, casas destruidas, en ocasiones podía escuchar aun el llanto y gritos de la gente que aun vivía antes de que quedaran acallados permanentemente.
Se sorprendió cuando sintió el cálido recorrido de una lágrima por su mejilla, levantó una mano del volante y la limpio rápidamente antes de que llegara a su barbilla. Debía de admitir que le dolía ver en lo que se había convertido su vecindario, aquel donde pasara tantas y tantas horas, momentos felices y tristes por igual, días de parrilladas, fiestas y vacaciones en la alberca ahora se había convertido en una pesadilla y si su hogar no había sido atacado era por la precaución u obsesión -como algunas veces decía su madre- de su abuelo Daniel quien había remodelado cada parte de la casa junto con su padre para que fuera un lugar mucho más seguro.
"Algo más que agradecerte abuelito"- pensó permitiendo una sonrisa triste formarse en su rostro afligido.
Sus pensamientos fueron interrumpidos de golpe cuando al dar una vuelta hacía la derecha para llegar a la calle principal que la llevaría a la preparatoria de la manera más rápida tuvo que meter el freno de momento, golpeándose ligeramente contra el asiento y dándose cuenta de que no se había colocado el cinturón de seguridad.
-¡Maldición!- golpeo el volante con las manos viendo la barrera de autos de policía bloqueando el camino por completo y evitando que pudiera llegar a su destino.
Un par de infectados se empezaron a acercar al auto gimiendo e intentando alcanzarla, Santana soltó un bufido enojado y metió reversa prefiriendo no lidiar con los zombies en aquel momento, retrocedió un par de calles con la esperanza de que uno de los atajos que Puck le enseñara estuviera libre.
Gruño molesta y se limpio el sudor que le perlaba la frente con la manga de su sudadera muestra de que la enfermedad que la aquejaba seguía presente en su cuerpo; decidió dejar olvidado el malestar cuando los recuerdos de innumerables paseos y carreras con Puckerman alrededor de Lima Hights llegaron a su mente, gracias al muchacho ella conocía bien los alrededores de la ciudad incluidos los atajos escondidos que ahora podrían serle de gran ayuda.
Llego a la calle destinada y dio un giro en un callejón apenas suficientemente ancho para que entrara su auto y quedara a un par de centímetros de rozar la pared, avanzo con precaución un par de cuadras, dio algunas vueltas, manteniéndose lo más lejos que le fuera posible de los infectados hasta que en una última vuelta pudo ver por fin el edificio de la Escuela William McKingley y soltó un suspiro de alivio.
Se estaciono un momento mirando la escuela fijamente, había quedado cerca del campo de football y las gradas que estaban en la parte trasera del lugar por lo que presionando apenas el acelerador avanzo lentamente hasta quedar frente la entrada posterior y se estaciono observando con detenimiento sus alrededores y dejando su automóvil lo más escondido posible de los infectados.
Salió de la seguridad de su carro sujetando fuertemente el bate en sus manos y empezó a caminar pegada a la pared intentando no llamar la atención de los zombies, paso tras paso hasta alcanzar la entrada y lograr escurrirse dentro de la que alguna vez fuera su escuela.
Ya adentro soltó todo el aire que tenía acumulado en sus pulmones, estaba en los vestidores y había apenas un par de infectados caminando sin rumbo por el lugar, haciendo uso de toda su agilidad los esquivo sin problema hasta llegar a una nueva puerta que daba paso a los salones y fue entonces que sus ojos se abrieron de par en par pues los pasillos estaban llenos de infectados comiendo y atacando personas.
-Umm…
No supo bien como reaccionar, se quedo parada pegada a la puerta que acababa de abrir mirando a los cuerpos moverse mientras intentaba no respirar muy fuerte para no ir a llamar la atención y terminar como un aperitivo.
Siguió caminando pegada a la pared y por el camino más libre de zombies quienes para su suerte estaban centrados en devorar a las pobres personas que habían logrado atrapar y no se habían dado cuenta de la joven que pasaba a sus espaldas.
Santana se detuvo un momento cuando un objeto tirado en una esquina llamo su atención.
-Dios... n-no puede ser...
Rota, doblada y ensangrentada se encontraba lo que alguna vez fuera la silla de ruedas de Artie Abrahams de quien no había rastro alguno... hasta que uno de los infectados se movió y dejo a la vista lo que parecía un guante de medio dedo sobre un charco de sangre.
Sintió las nauseas aparecer de golpe y algo de liquido gástrico empezó a ascender por su garganta, dejándole un gusto acido y ardor en el tracto, prefirió seguir moviéndose con mayor rapidez pues probablemente el chico que fuera su compañero en Glee se encontraba siendo el almuerzo de alguno de los monstruos que poblaban el pasillo y no tenía intensión de ver aquello o de ver a un Artie zombie arrastrándose por el suelo buscando carne humana.
Todo aquello la dejo con los nervios de punta y no se fijo en el piso lleno de objetos que los estudiantes habían dejado caer en su intento por escapar hasta que fue demasiado tarde, pateo una lata de refresco que rodo por el suelo de azulejos hasta chocar estruendosamente con un locker y llamando de inmediato la atención de cada uno de los infectados que giraron sus descompuestas cabezas en su dirección. Santana por puro instinto de supervivencia corrió hasta la puerta más cercana, la abrió de un empujón y la cerro tras de ella justo a tiempo para evitar que los ojos de los muertos vivientes se dieran cuenta de a donde se había ido.
-Perfecto...- siseo, asomándose por la ventanita en la puerta para ver a todos los cuerpos moviéndose de un lado a otro como si estuvieran buscando al causante de aquel ruido.
-Qu-qui-en...e-s...
Sonó a sus espaldas y de inmediato levanto el bate en sus manos, sintiéndose estúpida por haber entrado a un cuarto sin cuidado alguno.
-A-algui-en...
La joven se quedo en silencio un momento y pudo percatarse del sonido de una respiración agitada y uno que otro quejido que provenían de la parte trasera del salón; camino con cuidado, rodeando las sillas y mesas esparcidas por todo el lugar, algunas volteadas y muy pocas se conservaban en su sitio correcto, a diferencia del pasillo aquí no había nada más, mochilas, cuadernos o piezas de ropa, solo un charco rojo que parecía hacerse más grande con el paso de los segundos, sus ojos siguieron analizando el lugar y se encontraron con lo que parecía una cámara de esas que utilizan los camarógrafos en la televisión pero un poco más pequeña y esta estaba rota pues un revoltijo de cables le salían de un lado.
-A-aqu-i...- llamarón nuevamente y con apenas suficiente fuerza para que la latina alcanzara a escuchar, avanzó unos pasos más en busca del dueño de la débil voz y se encontró con una escena terrible.
Estaban en la parte frontal del salón por lo que ella no había alcanzado a verlos en un inicio pero ahora que ponía mayor atención encontró tendido sobre el escritorio del profesor el cuerpo de un muchacho, delgado, rubio y vestido con una playera roja, pantalones negros y una chaqueta del mismo color, estaba de costado como si mirara el pizarrón y una gorra roja y blanca descansaba en la misma mesa sobre un charco de sangre que escurría hasta el piso.
Se impacto, tenía que admitirlo, pero después de pasar por tantas cosas desde que saliera de su casa le parecía que ya podía controlarse, ya habría tiempo de lamentarse por todas las perdidas después cuando estuvieran a salvo.
Su bota choco con algo en el piso... un brazo, tan concentrada estaba en el chico del escritorio que no se percato de que había una joven tirada, boca abajo y con los brazos a cada lado de su rostro, tenía el cabello corto de color castaño claro y traía un vestido rosa con blanco, pero lo más llamativo era uno de sus brazos donde estaba mordida y le faltaba un trozo de carne; a su lado y recargado contra la pared del pizarrón se encontraba una mata de pelo esponjoso que conocía muy bien.
-J.B.I., ¿que fue lo que te paso?- se acerco a el ayudándolo a acomodarse mejor e hizo un gesto cuando vio la herida que portaba en el hombro que claramente era una mordida pero no tan profunda como la de la chica.
-L-linda...- dijo e intento alcanzar una de las manos de la joven de vestido rosa- lo s-sien-to, yo... no q-quería...- Santana lo empujo con cuidado para que descansara nuevamente contra la pared y Jacob soltó un quejido pero ya no intento forcejear con ella.
-L-le dije a... Linda que v-viniera a-aquí, le q-quería pedir que... fuera mi n-novia...- guardo silencio unos segundos y las lágrimas escurrieron de sus ojos- p-pero fue cuando t-todo comenzó...
La co capitana de las porristas miro nuevamente el cuerpo y alcanzó a darse cuenta del golpe que tenía en un costado de la cabeza seguramente la causa de su segunda muerte.
-T-tuve que... ¡tuve que hacerlo!- alego levantando la voz y tomando en puños la sudadera de Santana- ¡la m-mordieron!- grito sacudiendo a la morena- fue Donny...- el agarre sobre la joven se soltó lentamente mientras el antiguo reportero veía con ojos llorosos al rubio sobre el escritorio de madera- m-mi m-mejor amigo y el mejor c-camaro-grafo de Lima... y luego d-de t-todo, ella me mordió...
Ambos guardaron silencio para tratar de calmarse, Santana entendió perfectamente lo que había pasado a pesar de las dificultades de Jacob Ben Israel para contarle; el había citado a Linda en ese salón para declarársele pero en el transcurso Donny, a quien habían mordido antes, los ataco, Jacob intento defenderla pero Linda salió herida, la chica se transformo, lo mordió y no le había quedado otra opción más que matarla.
-D-deberías huir S-santana... po-ponerte a salvo...
-No puedo, necesito encontrar a Brittany, ¿la has visto?
El muchacho soltó un suspiro dolorido y cerro los ojos un momento.
-La vi... c-cuando L-linda entro, es-estaba con Q-Quinn, a-ambas corrieron hacia la... c-cafetería...
Al escuchar al joven Santana sintió que la esperanza de encontrar a su novia y ahora también a su mejor amiga aumentaba ligeramente.
-Gracias J.B.
El nombrado levanto una mano intentando acomodar sus lentes quebrados sobre su nariz para ver mejor y la morena se preocupo al ver que su piel se empezaba a ver de un color pastoso.
-Si e-estas tan s-segura de b-buscarla, ten mu-mucho cuidado, los infectados... s-son m-muertos vi-vivientes... ya no son h-humanos y n-nada los detiene...- tomo una bocanada de aire antes de continuar pues empezaba a costarle respirar- s-solo una b-bala en la c-cabeza o u-un go-golpe certero al cerebro p-puede terminarlos, t-toma...-dijo y con dificultad empezó a rebuscar entre sus ropas hasta que saco un cuadernillo pequeño con las pastas de color negro y una liga enrollada para mantenerlo cerrado, la latina lo acepto al momento.
-¿Qué es esto Jacob?
-Ahí a-adentro es-ta t-todo lo q-que ne-cesitas s-saber sobre los in-fectados y t-tam-bién l-la in-vestigac-ción que h-hice de N-new...
-¿New Life?- le interrumpió Santana sorprendida, el chico de lentes solo asintió antes de que en voz mucho más baja agregara –e-ellos... s-son los c-cul-pables de t-todo esto, hici-eron un virus y l-lo están... p-probando con n-nosotros…c-con todo L-Lima…
-¿Cómo sabes que eso es lo que paso?, no tienes pruebas... ¿o si?
Como toda respuesta Ben Israel sonrió y señalo el librito en sus manos.
-S-solo l-lee...
La porrista asintió y se guardo el cuadernillo de notas en la bolsa del pantalón.
-Necesito llevarte a un lugar más seguro...-se puso en pie y miro a su alrededor buscando alguna manera de ayudar al joven reportero.
-N-no...S-Santana, estoy i-infectado n-nece-sito q-que m-me ayudes...- la aludida se le quedo mirando confundida -n-no quiero v-vol-verme u-uno d-de ellos...-al decir esto se le quedo mirando al pecho justo donde tenía la pistola y la latina entendió lo que quería decir.
-Jacob... yo...
-N-no hay c-cura S-Santana, p-por f-fa-vor...
La joven intento pensar en cualquier otra alternativa que no fuera meterle una bala en la cabeza a su compañero, no sabía si tendría la fuerza para jalar el gatillo cuando se trataba de una persona a la que conocía; el chico pareció darse cuenta de la encrucijada en la que la estaba poniendo.
-S-si q-quieres pro-teger a Britt-any... de-bes s-ser s-suficientemente f-fuerte para... d-disparar...p-porque no h-hay o-otra opción...
Santana bajo la vista un momento, pensando en las palabras que le dijera su acompañante, tenía razón, ya había dudado en demasiadas ocasiones pero si seguía haciéndolo cuando Brittany estuviera a su lado era más que seguro que la pondría en peligro, así que decidida se desabrocho la sudadera y llevo la mano izquierda hasta la pistola, sacándola de la funda con lentitud.
Jacob Ben Israel sonrió nuevamente a pesar de lo difícil que mantenerse despierto se había vuelto, se acomodo un poco y estiro la mano lo más posible para rozar la de la joven que le gustaba.
-C-cuando d-dispares... el ruido... l-los atraerá... y t-tendrás un p-par de segundos... p-para c-correr...
Santana López asintió se alejo un par de pasos y cuando el joven cerro los ojos por fin levanto el arma apuntando directo a la cabeza y puso el dedo en el gatillo.
-Adiós Jacob...
-Suerte...Snix...
¡Bang!
¡Hola a todos los que anden aun leyendo este fic!, lamento mucho la tardanza pero ya saben ocupada, ocupada, cansada, etc… Ejem!, en fin esto ya esta avanzando, Santana ya se encuentra en la escuela y empezara la búsqueda de Britt, creo que el tono de este fic subirá para el próximo capitulo ya saben, no es historia de zombies sin litros de sangre y tripas.
Bueno, espero disfrutaran de este chap, ya estoy trabajando en el siguiente con ayuda de mi hermano un gran conocedor de el tema zombie, así que ¡Gracias hermanito y feliz cumple adelantado, te quiero mucho!.
