DESPERTAR
Por: Viento
Capitulo VII: Fighting
-San…
Gimió Brittany, al ver al montón de infectados empezar a cerrarles el camino a la salida del salón, escuchó a Quinn soltar varias palabrotas entre dientes y apretó el agarre que tenía en su mano mucho más, no importando que sintiera que la circulación se le detenía, estaba aterrada y en lo único que podía pensar era en cómo se convertiría en comida de monstruos carnívoros y que no volvería a ver a su novia.
-San…
La antigua capitana de los Cheerios soltó un resoplido, el único camino que podían seguir era hacia la puerta pero con todos los alumnos que empezaban a acercarse cada vez más intentando alcanzarlas su oportunidad de sobrevivir comenzaba a escasear; pero lo que esos infectados no sabían era que a Quinn Fabray le gustaban los retos y que era algo que tenía en común con Santana López.
Sujetó la mano de Brittany y la aferró a la chaqueta que estaba usando para poder hacer uso de sus dos manos, tomó lo más cercano que tenían, en este caso una de las sillas del salón y la levantó frente de ellas con las patas apuntando a los come carne que se habían acercado tanto que ya alcanzaba a percibir el olor a sangre con tanta fuerza que su estómago se revolvió.
-Sigue avanzando lentamente Britt y no me sueltes, ¿de acuerdo?
Como toda respuesta lo único que obtuvo fue un gesto afirmativo y sintió a la chica acomodarse más atrás de ella, dándole suficiente espacio para maniobrar con su arma improvisada.
La sinfonía de gritos y llanto seguía afuera de las paredes de aquel salón, la joven podía escuchar el caos que asolaba la escuela y percibió como un terrible frío empezaba a cubrirle el cuerpo dejándola completamente inmovilizada, estaba aterrorizada y a punto de un ataque de pánico se quedó congelada en su sitio.
Con grandes ojos verdes observó el grotesco rostro de sus atacantes quienes en algún momento habían sido sus compañeros de clase y ahora querían devorarlas; la silla que sujetaba fuertemente empezó a temblar y sentirse más y más pesada a cada centésima de segundo que pasaba y estuvo a nada de darse por vencida y dejarla caer cuando sintió que el peso entre sus manos disminuía de momento, sorprendida volvió a retomar el agarre sobre su arma y se fijó en la mano que la rodeaba y la ayudaba a mantener aquella barrera en alto.
-¿Brittany? –preguntó algo asustada pero pareciera que la rápida acción la obligara a empezar a moverse nuevamente hacia la salida.
-Está bien tener miedo Q, yo también lo tengo –contestó hablando suavemente en su oído y la joven se fijó que la mano que le ayudaba a sujetar la silla temblaba levemente- pero quiero salir de aquí y ver a San nuevamente… -su voz se quebró y un gemido escapó de su boca antes de continuar- quiero verla Quinn.
La joven de cabello corto asintió, sintiendo como recuperaba su valor poco a poco y como su cerebro regresaba a trabajar con coherencia le dijo a su amiga lo primero que cruzó por su mente con toda la seguridad que pudo.
-Lo harás B, yo me encargaré de que así sea.
Sin mediar más palabras Quinn empezó a empujar a los infectados que ya estaban sobre ellas golpeando a cuanto alumno se acercara con la silla.
Siguieron su camino a la salida del salón con mayor velocidad, sin embargo en algún momento dejó de sentir la mano de su amiga agarrada de su ropa y se detuvo en seco al escuchar un grito a sus espaldas, cuando se giró vio a Brittany forcejear intentando liberarse del agarre de uno de sus atacantes que ya tenía el brazo de la chica a centímetros de la boca.
"Si la muerde, Brittany se convertirá en una de esas cosas" –pensó y como un relámpago se abalanzó en contra del infectado soltándole un terrible golpe con toda la fuerza que pudo con la silla que incluso se partió por el impacto, tomo la mano de su amiga y la jaló hacia ella, los come carne siguieron acercándose e incluso uno alcanzó a sujetarle del hombro pero esta vez la antigua porrista le soltó una patada en el pecho que lo arrojó al piso llevándose a unos cuantos infectados con el.
-¡Ahora B! -le grito Quinn y aprovechando la caída de sus atacantes se escabulleron del salón y lograron llegar al pasillo donde las alcanzaron más infectados, la ex capitana empujo con ambas manos a un come carne que se lanzó sobre de ella logrando que retrocediera, se dio la vuelta para llamar a su acompañante cuando vio como uno de los infectados estiraba los brazos y se impulsaba para lograr alcanzar a la rubia de ojos azules pero su amiga reaccionó con rapidez y la jaló hacia atrás del cuello de la chaqueta quitandola del camino del atacante pero haciendo que Quinn perdiera el equilibrio y tropezara hasta el piso.
-¡Quinn! -llamó asustada la porrista y cuando se acercaba para ayudarle a levantar dos infectados le cerraron el camino, empujándola e intentando morderla la llevaron hasta los casilleros. Ella levantó ambos brazos y poniendo una mano contra el pecho de cada monstruo intento lanzarlos lejos para ayudar a su amiga pero la fuerza bruta de sus atacantes era tanta que apenas y podía alejarlos lo suficiente para evitar que la alcanzaran.
Mientras tanto la antigua porrista intentaba levantarse del suelo pero casi de inmediato cayó sobre ella un infectado. Luchó por quitárselo de encima y usando piernas y brazos logró salir de debajo de su atacante pero mientras se arrastraba lejos de él sintió como le sujetaban el pie y con fuerza sobrehumana empezaban a jalarla de regreso lastimándole las rodillas contra el piso.
-¡Suéltame maldito canibal! -miró por sobre su hombro y empezó a patearle la deformada y sangrante cara con la pierna libre hasta que escuchó un repugnante crujido y el férreo agarre sobre su tobillo desapareció.
Sin perder un segundo la joven de pelo corto se puso de pie y de inmediato buscó con la mirada a su amiga pero se le heló la sangre cuando la hayó con dos infectados forcejeando para alcanzarla mientras Brittany luchaba por alejarlos.
-¡Mierda, mierda, mierda, mierda! –repitió una y otra y otra vez entre dientes al tiempo que se lanzaba sobre el atacante más cercano, tirando de la espalda de quien hubiera sido un alto y robusto estudiante, jalándolo con toda la fuerza que pudo y aprovechando su obvia falta de equilibrio hasta tirarlo al piso logrando que su amiga pudiera utilizar ambos brazos para defenderse del come carne restante mientras la joven de cabello corto pateaba la mano del infectado que intentaba sujetarle el pie.
Camino unos pasos hacia atrás para alejarse de su atacante que no parecía querer darse por vencido y volvió a asestarle una patada en el torso pero este ni se inmutó y siguió moviéndose tras de ella hasta que completamente molesta le tiro una patada en la cabeza que pareció hacer que se detuviera un instante. La joven se sorprendió y volvió a golpearlo, esta vez en la sien, obteniendo el mismo resultado, por lo que juntando todo el valor que pudo tomó impulso tirando la pierna hacia atrás y con toda la fuerza que le fue posible estrelló la punta del pie contra la cabeza de su atacante que tras un último gruñido por fin quedó completamente inmóvil.
Quinn Fabray respiró profundamente, intentando apaciguar la sensación de querer vomitar mientras sus ojos claros seguían mirando al cadáver de quien hacía un par de horas había sido un estudiante de la misma escuela en que ahora estaban luchando por sus vidas.
La idea de que acababa de terminar la vida de un ser humano era lo único en que podía pensar; algo que ni en sus más locas pesadillas hubiera imaginado hacer, una parte de ella se sentía terriblemente mal y rememoraba cada uno de los castigos que su padre -un fanático religioso en toda regla- le había narrado sufriría si cometía el pecado más grande que existía.
Y sin embargo…
Sin embargo, otra parte de ella sabía que había necesitado hacerlo para protegerse y no volverse uno de los infectados que ahora reinaban la Preparatoria McKingley; talvez había cometido un pecado terrible y su alma jamás conseguiría estar en paz, talvez estaba condenada al infierno eterno, pero por el momento necesitaría dejar el arrepentimiento de lado y pelear con uñas y dientes para escapar del averno que las rodeaba lentamente.
"Vamos a salir de aquí… ¡Vamos a salir de aquí!... ¡VAMOS A SALIR DE AQUÍ!"
A sus espaldas Brittany tenía los dientes bien apretados y el ceño fruncido mientras seguía luchando desesperadamente por librarse del infectado que la tenía arrinconada contra los casilleros y a quien tras observar un par de minutos Quinn reconoció como el siempre abusivo Azimio Adams que con su corpulento cuerpo y nada ordinaria potencia ahora que se había convertido en uno de los come carne parecía haber multiplicado su fuerza al triple pues su amiga apenas era capaz de alejarlo lo suficiente para que sus dientes ensangrentados no desgarraran su garganta.
La antigua capitana se acercó y lo tomó de un brazo, tirando con todas las fuerzas que tenía para intentar separarlo de la joven de ojos azules pero en un movimiento inesperado el infectado Azimio jaló su brazo de vuelta y lo utilizó para golpear a la chica directo en el pecho y lanzarla al otro lado del pasillo donde chocó estrepitosamente contra los casilleros.
Quinn sintió como el aire escapó de golpe de sus pulmones mientras su cuerpo se deslizaba hasta el piso y con lágrimas escurriendo de sus ojos claros se removió desesperada contra la superficie fría intentando calmar un poco la terrible punzada de dolor que le recorría toda la espalda, soltó un quejido mientras con una mano se sujetaba el pecho y esperaba que no tuviera nada roto pues el leve movimiento que significaba respirar le hacía querer gritar de agonía.
-¡QUINN! –aulló Brittany al ver a su amiga en el piso y como un par de infectados se acercaban lentamente hacia ella, al no obtener respuesta de la otra joven supo que tenía que hacer algo para salvarla así que se recargó completamente contra el casillero a su espalda y levantando su pierna más fuerte empezó a patear a su atacante justo en la rodilla, una y otra y otra y otra vez cada vez más rápido hasta que después de unos cuantos minutos un tremendo crujido retumbo por el pasillo y el infectado Azimio Adams cayó al piso habiendo perdido el apoyo de una de sus extremidades, la porrista aprovecho para saltar por encima del derribado come carne y correr hasta donde Quinn seguía tirada.
-Vamos Q, tenemos que salir de aquí –le suplico, sujetándola de un brazo y ayudándola a ponerse de pie para empezar a caminar lo más rápido que les fuera posible y alejarse de aquel pasillo mientras la joven más alta soportaba parte del peso de su amiga quien aún no se recuperaba del golpe recibido.
Brittany se detuvo un momento para recuperar el aliento y volver a acomodar el agarre sobre su amiga, miró alrededor y se decidió a seguir hacia la cafetería que era uno de los lugares más cercanos y por la hora que era tendría que estar vacía, así que siguieron avanzando con cuidado y esquivando los infectados que se cruzaban en su camino hasta que al cruzar la última puerta que daba al cruce de pasillos se encontró con un terrible espectáculo.
Decenas de estudiantes corrían despavoridos de un lado a otro, unos corrían escaleras abajo mientras otros los empujaban intentando subir causando que varios otros cayeran y fueran pisoteados por sus propios aterrorizados compañeros; como animales salvajes los infectados se lanzaban sobre uno y otro estudiante mordiendo y arrancando lo primero con lo que sus dientes se encontraran, los aullidos de dolor y el llanto desesperado no se dejaba de escuchar, uno que otro maestro intentaba ayudar a sus alumnos únicamente para terminar siendo víctima de los devoradores de carne, el piso lentamente se pintaba de carmín e incluso había tirados cuerpos de algunos muy pocos afortunados que no habían sucumbido ante la infección y habían terminado sus vidas siendo humanos.
Ante semejante escena Quinn se enderezó y dejó de recargarse en el hombro de Brittany quien se había quedado inmóvil viendo el bestial ataque a sus compañeros, pero antes de que pudiera decir cualquier cosa un grupo de muchachos corrieron en su dirección intentando huir de los infectados apartándolas del camino con un empujón y separándolas. La antigua capitana quedo pegada a la pared más cercana y la ojiazul terminó en el piso donde no tardo un come carne en encontrarla y abalanzarse sobre ella.
-¡NOOO, BRITTANYYY!
No supo exactamente como pero en un instante ella estaba a escasos metros de alcanzar a su amiga cuando sus ojos lograron captar un brillo metálico a un lado de donde se encontraba, se agacho aun corriendo, recogió el largo objeto y tomándolo con fuerza entre ambas manos saltó sobre el infectado que atacaba a la bailarina, le rodeó el cuello con un brazo y levantando la mano con el objeto que había recogido –que resultó ser una regla- lo clavó con todas sus fuerzas en el ojo del jugador de futbol americano que soltó un último quejido antes de que su cuerpo perdiera toda fuerza y cayera sobre Brittany.
Quinn rodó a un lado y aun de rodillas empujó el cuerpo para liberar a la porrista y ver si había logrado llegar a tiempo para evitar que la mordieran, sintió una oleada de alivio recorrerle el golpeado cuerpo cuando se encontró con los ojos llorosos de Brittany Pierce quien a pesar de estar sucia y con manchas de sangre por todo el uniforme estaba totalmente ilesa.
"Gracias al cielo"
-Vámonos de aquí Bri… -empezó a decir pero antes de acabar la oración vio como los ojos azules frente a ella se abrían como platos y al segundo siguiente el gruñido inhumano de un infectado le llegaba al oído, demasiado cerca para poder hacer algo.
"Parece que aquí termina todo…"
PAAACKKKKKK
Resonó de repente y una leve brisa le movió el cabello, al instante siguiente el cuerpo del infectado que casi la vuelve su almuerzo cayó inmóvil a un lado con un agujero en el cráneo y al girarse con cautela se encontró con alguien a quien jamás le había dado tanto gusto ver pues Sue Silvester se encontraba a su espalda, limpiando con un paño su bate de madera y una expresión de asco y disgusto en el rostro.
-Q, me alegra ver que aun tienes suficiente condición física para luchar en un apocalipsis zombie –termino de limpiar el bate y sacudió el paño en un rápido movimiento para después colocarlo en la cinturilla de su pantalón- parece ser que eso de ser madre adolecente y perder tu estatus en esta escuela no te afecto… demasiado…
La aludida rodó los ojos pero aceptó la ayuda de su entrenadora para levantarse del suelo y así mismo ayudó a Brittany a ponerse de pie mientras la mujer observaba entretenida la regla de metal clavada en la órbita ocular del primer come carne que las atacara.
-Buen trabajo chicas… -dijo con una media sonrisa e interrumpió la frase para golpear a un infectado que se acercó demasiado- pero mejor vámonos, esto parece un campo de guerra.
Así Sue, Brittany y Quinn cambiaron de rumbo y se dirigieron rápidamente hasta la oficina de la entrenadora que estaba en una área de la escuela más solitaria, dentro se encontraron con tres chicas más, todas con el uniforme de las Cheerios que se abrazaban y lloraban en un rincón mientras la mujer mayor bloqueaba la entrada con una estantería y cerraba todas las persianas para después hincarse y espiar el exterior por una rendija.
-Necesitamos salir de la escuela Entrenadora –comento la ex capitana en un susurro preocupado mientras se sentaba en el piso alfombrado con la mano de Brittany bien sujeta entre las suyas.
-¿Enserio?, pensé que les gustaría el cambio de ambiente tan… -se giró para observarla con una mueca jodidamente sarcástica- colorido.
Las porristas en la esquina soltaron un fuerte chillido histérico y Sue las calló rápidamente.
-Excelente Entrenadora –la rubia de cabello corto susurró con una sonrisa socarrona e hizo el ademan de aplaudir- asústelas nuevamente para que griten como locas y los infectados vengan a buscarnos, seguro que le encantaría cooperar a redecorar la escuela con su sangre.
La mujer soltó una leve carcajada y regresó la vista a la rendija en la ventana por la que estaba vigilando, no sin antes amenazar a las jóvenes en la esquina con echarlas de la oficina como bocadillo de zombies envueltas en cascabeles y bañadas en sangre si el mínimo de los sonidos escapaba de sus bocazas.
-Es un placer tenerte de vuelta en una pieza Fabray –dijo la Entrenadora sin siquiera voltear pero con un tono de voz completamente sincero que sorprendió a la joven rubia- ninguna de estas idiotas se compara contigo –agregó viendo por el rabillo del ojo a las porristas histéricas.
-Gracias… creo.
Tras aquello el cuarto se quedó en silencio durante un tiempo, con el ligerísimo hipido de alguna de las Cheerios rompiéndolo de vez en vez, Sue seguía observando por la ventana y Quinn se había acercado a otro de los ventanales para ayudar a vigilar el ir y venir de los infectados que hasta el momento ignoraban su presencia en la oficina.
-¡Quinn!
La aludida y todos en el cuarto soltaron un respingo y miraron extrañados a la alta rubia de ojos azules que había hablado con la suficiente fuerza para llamarle la atención pero no lo suficiente para que se escuchara fuera de aquellas cuatro paredes.
-¿Qué pasa Britt? –preguntó asustada a su amiga y abandonando de inmediato su posición en la ventana para dirigirse a donde estaba la joven viendo algo entre sus manos.
-Pasa esto Q…-respondió levantando la mano y mostrando su celular con la pantallita encendida- ¡no puedo creer que lo olvide!
Sus compañeras porristas la miraron con burla y levantaron sus celulares también, agitándolos frente a ellas con las pantallas encendidas donde claramente se mostraba que ninguna de las tres tenía señal, Quinn no les prestó la más mínima atención pero sujeto el teléfono de su amiga y lo observo detenidamente, y justamente en la parte más alta de la pantalla pudo ver que la barra de señal estaba hasta la mitad.
-¡Tienes señal! –dijo con una sonrisa esperanzada y disfruto viendo como el rostro burlón de las porristas se transformaba a uno de completo shock.
-No sé cómo es eso posible pero dámelo B –pidió la Entrenadora de inmediato y la joven velozmente se lo entrego- veremos si alguien puede ayudarnos a salir de aquí.
La mujer mayor se alejó de la ventana y empezó a marcar y mientras ella hablaba las chicas observaban como una tras otra las solicitudes de ayuda quedaban sin contestación.
-La policía no contesta, ni los bomberos, hospital, milicia o siquiera los guardabosques, parece que estamos completamente solas en esto. –tomó el celular y se lo entregó a Brittany quien al apenas tenerlo entre sus dedos marcó un número que se sabía de memoria, Quinn se sentó junto a ella sabiendo perfectamente a quien llamaba y esperando con todas sus fuerzas que aquella persona contestara.
El pitido de llamada pareció no terminar nunca aunque en realidad solo sonó en dos ocasiones antes de que contestaran el teléfono y una voz conocida se dejó escuchar por la bocina arrancando una sonrisa a ambas jóvenes.
-¡¿Britt?!
¡Hola a todos! Ando por aquí actualizando este fic que ya tenía un par de meses sin subir capitulo, jeje casualmente ya lo había terminado pero no me había dado el tiempo de revisarlo para poder subirlo a fanfiction, ¡Sorry! XD. En fin aquí lo tienen, por fin sabemos que pasó con Britt y Quinn, ahora -si todo va como espero- seguiría un capitulo con Santana para ver como nuestra heroína encontrara a su novia. Ya saben ¡quejas y sugerencias son bienvenidas!
