DESPERTAR

Por: Viento

Capitulo VIII: Planning

Mike Chang se quedó quieto acomodándose en su asiento improvisado mientras observaba a la joven recargada contra su hombro quedarse dormida casi de inmediato prueba de lo agotada que estaba.

Soltó el aire en sus pulmones por la nariz y dejo que su cabeza golpeara contra la pared que había a sus espaldas, preguntándose cuanto tiempo llevaban esperando por una leve esperanza de que llegaría ayuda muy pronto y todo terminaría en un abrir y cerrar de ojos.

Santana soltó un quejido y su respiración se hizo irregular.

El chico volvió a mirar a su compañera y llevó una mano a la frente de la porrista para comprobar su temperatura quitándola casi al instante al sentir el calor que la piel de la chica despedía; frunció el ceño preocupado por ella quien sufría de una terrible fiebre en medio del maldito apocalipsis zombie.

Dejo escapar un suspiro al darse cuenta de que no podía quedarse sentado sin intentar ayudar a la latina al menos un poco, por lo que con extremo cuidado se movió y acomodó lentamente a la joven contra la pared para que el pudiera moverse de su sitio y tomar una botella de agua y un trozo de tela que había en una de las estanterías del fondo, se quitó la camisa que llevaba quedando solo en una playera sin mangas, la dobló dejándola contra el piso y acto seguido cargó a Santana lo suficiente para recostarla sobre el concreto.

-Hey.

Le llamo una voz desconocida que lo hizo dar un salto y girarse rápidamente para encontrarse con un muchacho de piel oscura y una camisa totalmente ensangrentada que sostenía un cubo metálico en una mano.

-Lo lamento -susurró con una mueca preocupada- olvidé que en estos momentos todos estamos algo… asustadizos, por decir algo…

-Tienes razón amigo, ¿necesitabas algo?- preguntó Mike yendo directamente al grano.

-Pensé que podrías necesitar esto –dijo tendiéndole el recipiente con una pequeña sonrisa y ganándose otra mirada confundida de parte del muchacho asiático- te vi tomar el agua y el trapo e imagine que eran para Santana.

-¿Conoces a Santana? –indagó el bailarín vaciando la mitad de la botella de agua en el cubo y metiendo la tela dentro.

-Si, ella me salvó la vida cuando llegamos a la cafetería –contestó, rodeando a Mike e hincándose a un lado de la capitana que en ese momento agitaba la cabeza en su almohada improvisada como intentando deshacerse de algo que la molestaba- ese Rick Nelson es todo un imbécil incluso en un momento tan crucial como este.

-Entiendo lo que dices amigo –exprimió el trapo lo mejor que pudo y lo colocó sobre la frente y ojos de Santana antes de levantar la vista y tenderle una mojada mano al otro muchacho.

-Mi nombre es Mike, soy amigo de Santana y Brittany gracias al Club Glee.

El chico sonrió y le devolvió el apretón de manos antes de presentarse formalmente.

-Me llamo Cole, es un placer conocerte Mike.

-¿Así que nuestra San es toda una heroína? –preguntó con una sonrisa orgullosa mientras tomaba la tela y la mojaba nuevamente.

El joven scout asintió al tiempo que se despojaba de su arruinada camisa y la miraba con asco, sosteniéndola con brazos estirados tan lejos de su rostro como le fuera posible, el bailarín sintió pena por su acompañante y le tendió la botella con el resto del agua para que la usara para limpiarse.

-De verdad que si no hubiera sido por ella en estos momentos seria snack para zombie –arrancó la manga más limpia de su prenda y mojándola empezó a pasarla por sus brazos y cuello en donde la sangre del infectado había alcanzado su piel y se había secado formando oscuras costras rojizas- le debo mi vida.

Ambos hombres guardaron silencio por un momento el cual era roto solo por los ocasionales jadeos de la porrista en el piso y el sonido del agua en el cubo al remojarse el trapo.

-Sabes, hubo un tiempo en que pensé que Santana López no se molestaría en salvar la vida de un completo desconocido, es decir –tiró la mojada y sucia prenda en una caja vacía y se acomodó recargando la espalda contra la pared- decían que era una maldita, egocéntrica y narcisista.

Mike levanto la mirada y lo observó seriamente un momento poniendo nervioso a Cole.

-¡Lo lamento!, no era mi intención insultarla, es solo que…

-Está bien –le tranquilizó- lo entiendo, Santana no se hizo de la mejor reputación, aunque te puedo asegurar que eso ya quedó en el pasado, estar con Brittany le hizo mucho bien.

-Ya veo –observó como la joven susurraba algo para después volverse a quedar quieta- de verdad la quiere mucho.

Como respuesta el bailarín soltó una leve carcajada y después de mojar nuevamente la tela se sentó con las piernas cruzadas a un lado de la morena.

-Creo que la palabra "querer" se queda corta para ellas.

Justo cuando Cole abría la boca para decir algo un ruido les llamó la atención, se escuchaba cerca y casi podía distinguirse un ritmo, como una melodía…

-¡Un celular! –gritó Mike y su compañero se levantó para buscar de donde venía el sonido.

-Es de Santana –dijo emocionado y rápidamente buscó en el bolsillo del pantalón de su amiga hasta sacar el aparato y contestar sin perder más tiempo al ver el nombre y foto de quien salía en la pantalla.

-¿Britt?

-¿Mike? ¿De verdad eres tú?

-Si Britt, soy yo, ¡me alegra tanto escucharte! –el joven escuchó la risa emocionada de su compañera de baile y no pudo sino ampliar su sonrisa.

-¿Estas bien? –Hizo una pequeña pausa y su tono de voz se volvió más serio- ¿estas con Santana?

En ese momento el muchacho se quedó congelado sin saber que decirle a la joven, su mirada de inmediato viajo a donde se encontraba la aludida quien aún estaba dormida y luego a Cole quien parecía algo confundido por la reacción del pelinegro.

-Ahm… ella está bien, está conmigo…

-Puedo…

-No te preocupes Brittany, solo dime en donde estas para poder ir a buscarte –interrumpió rápidamente sabiendo de antemano que la rubia querría hablar con su novia a quien en ese momento Cole intentaba despertar tras haber comprendido la causa de su preocupación.

-Eh… -la chica pareció dudar un segundo y Michael Chang Jr. temió que insistiera en hablar con la latina- E-estoy con Quinn en la oficina de la Entrenadora Silvester.

-¡Excelente! –Contestó animado y su emoción aumentó cuando vio que Santana entreabría los ojos- ¿ambas están bien?

-Sí, todo bien a excepción de los caníbales invadiendo la escuela.

Riendo y sintiéndose esperanzado nuevamente le tendió el teléfono a la capitana de las porristas en cuanto la vio enderezarse ayudada por Cole.

-Es para ti –dijo con una brillante sonrisa y la morena que seguía algo adormilada atinó a sostener el aparato y ponerlo en su oído.

-¿Hola? –preguntó con una voz ronca y cansada que denotaba el cómo se sentía en aquellos momentos.

-¿Tana?

En cuanto escucho su nombre aun en aquel leve susurro reconoció la voz de su novia de inmediato y sintió como la adrenalina empezaba a bombear a cada musculo en su cuerpo, brindándole la energía que no se imaginaba poder obtener pero que necesitaba desesperadamente.

-¡Brittany!, linda ¿estás bien? ¿Dónde estás?

-Yo… ¡HEY, DETENTE!...

Lo siguiente que la joven latina pudo escuchar fue lo que parecían golpes, algo de estática y palabras que no alcanzaba a entender para después cortarse la llamada definitivamente.

-¡BRITT! –gritó preocupada pero la línea siguió muerta, Mike se acercó extrañado por lo que sucedía y le puso una mano en el hombro para intentar llamarle la atención pero la chica seguía empeñada en marcar el número de la rubia de ojos azules sin recibir contestación alguna.

-¿Que pasa Santana? –preguntó por fin Cole que se acercó a ambos jóvenes y solo Mike le contestó negando con la cabeza y con la misma confusión en su rostro que la que estaba seguro portaba el chico del Club de Astronomía.

-No entiendo –murmuró fijando la vista en el aparato en su mano- estaba hablando con Britt y de pronto se escucharon varias voces que discutían y la llamada se cortó.

Mike se preocupó pero no dejo que se mostrara en su rostro para no hacer sentir peor a su amiga, simplemente le puso las manos sobre los hombros y la miro fijamente a los ojos.

-Seguro que va a estar bien, solo debemos preocuparnos por ir a buscarla.

-¿Sabes en donde esta? –le cuestionó esperanzada y el joven de cabello negro le sonrió ampliamente antes de contestar.

-Está en la oficina de la Entrenadora Silvester junto con Quinn.

La porrista abrió los ojos muy sorprendida, sintiéndose mucho más fuerte que antes e incluso ligeramente más descansada abrazó a su amigo con fuerza y le dio un sonoro beso en la mejilla.

-¡Eres un genio Mike Chang!

Cole y Mike se echaron a reír ganándose las miradas extrañadas de los demás jóvenes presentes en aquella bodega, la latina se acercó a su lugar de descanso para recoger su confiable bate y Mike levantó su camisa colocándosela nuevamente. El joven boyscout los observó atentamente antes de caminar a donde estaba la capitana y darle un golpecito en la espalda llamándole la atención efectivamente.

-Voy con ustedes –dijo en tono seguro y fuerte, como si quisiera no darle la opción de negarse a que la acompañara y lo que consiguió fue que la chica lo mirara extrañada.

-¿"Ustedes"? –indagó mirando a su alrededor como buscando a la persona de la que hablaba, encontrándose con la mirada café del ágil bailarín asiático y al verlo negó rápidamente con la cabeza.

-¡Ni se te ocurra Mike Chang! –exclamó claramente molesta y agitando la cabeza en negación- no pienso ponerte en riesgo, una cosa es que yo vaya a buscar a mi novia y que probablemente me pase algo por andar jugando a la heroína y otra que deje que te pase algo malo a ti por querer acompañarme.

Mike frunció el ceño claramente molesto y cruzó los brazos sobre el pecho.

-No te voy a pedir permiso Santana –dió un paso para acercarse a la joven y aprovechó los centímetros que le sacaba de más a la latina para intentar intimidarla y darle a entender que habla totalmente enserio- Britt también es mi amiga y quiero ayudarla.

La joven lo fulminó con los ojos regalándole su mejor mirada de maldita, la misma que alguna vez había hecho correr despavoridamente a Dave Karofsky y sin embargo se sorprendió al ver como su amigo la resistía, probablemente tendría que ver el que sudorosa y con el rostro descompuesto y cansado no se antojaba tan amenazante como en otras ocasiones.

-¡Bien! –aceptó al fin después de al menos 1 minuto de miradas asesinas- pero será mejor que tengas los ojos bien abiertos y que esa agilidad de la que presumes se haga presente allá afuera o nos vas a convertir en zombies –tomó el bate con una mano y lo giró un par de veces antes de dejarlo al frente de manera horizontal- te encargaras de cubrirme, ¿de acuerdo?

El bailarín asintió con una sonrisa entusiasmada y recibió casi con reverencia el arma que su amiga le entregaba.

-Pues entonces vámonos…

-¡Espera! –Le llamo Cole con molestia- ¿cómo es que te llevas a Mike y a mí ni siquiera me consideras?

La capitana lo vio por sobre el hombro y se giró completamente hasta quedar frente a frente con el chico, puso una mano sobre el hombro del joven y le dio un ligero apretón.

-Créeme que si por mi fuera dejaría a Mike aquí donde está más seguro –declaró volteando ligeramente para encontrarse con la mirada café de su amigo que solo le volvió a sonreír- pero no puedo detenerlo de querer venir conmigo porque él conoce a Brittany desde hace años y son amigos, pero tu apenas me conoces a mí y ni decir de Britt a quien solo conoces por las pocas cosas que pude haberte dicho en algún momento.

Cole bajó la cabeza y clavó la mirada en el suelo, sus manos jugueteaban con el tirante de su mochila atravesada sobre su pecho.

-Tú tienes que quedarte y apoyar a Charlie y a la Entrenadora Beiste, les hará falta alguien con la capacidad de mantener la cabeza fría.

El muchacho no dijo nada, pero levantó el rostro que se mostraba afligido y sin muchas ganas asintió entendiendo que la porrista se negaba a ponerlo en peligro al salir nuevamente a los pasillos de la escuela.

-Creo que deberíamos hablar con la Entrenadora –comento Mike caminando alrededor de la pared de cajas que los separaba de las demás personas en el cuarto y buscando con la mirada a la alta mujer.

-Estaría bien que le avisaras también al Entrenador Charlie, ¿no crees? –Opinó Cole caminando junto al joven asiático- después de todo el ayudó a que llegáramos aquí.

Como respuesta la capitana de las Cheerios asintió, al tiempo que estiraba los brazos y la espalda hasta escuchar un satisfactorio crujido que indicaba que sus articulaciones regresaban a su posición original para después abrocharse nuevamente la sudadera que su amigo le había abierto cuando dormía para intentar refrescarla.

Los tres muchachos empezaron a caminar alrededor de la gran sala, buscando con la mirada a cualquiera de los Entrenadores para poder avisarles lo que iban a hacer; por un par de minutos lo único que encontraron fueron cajas y más cajas, además de que algunas veces las miradas inquisitivas les eran devueltas por los otros estudiantes que aguardaban con anhelo a que todo esto terminara como si solo se tratase de una vil pesadilla.

-¡Hey, Santana, muchachos! –los llamó de momento la voz de Charlie quien apareció detrás de una estantería junto con Rose quien parecía un poco más tranquila desde la última vez que la porrista le hubiera visto cuando acababan de salvarlos y les contara su trágica historia.

-Entrenador, hay algo que tenemos que decirle… -comenzó de inmediato la latina queriendo salir lo más pronto posible para encontrar a Brittany pero el hombre no espero a que hablara y se alejó nuevamente por donde había venido haciéndoles una seña con la mano, pidiéndoles que le siguieran.

Con algo de molestia la joven apretó el paso y siguió el camino que recorriera el hombre hasta llegar a la que fuera una sala mucho más pequeña y totalmente falta de cajas, a diferencia de la gran bodega donde habían estado antes esta solo contaba con una pizarra blanca y algunas sillas plegables colocadas contra las paredes de las cuales tres eran ocupadas por la cocinera Rose y sus dos ayudantes Marcos y Mijail mientras que ambos entrenadores, Charlie y Beiste habían preferido permanecer de pie.

-¿Qué pasa? –preguntó la chica nada mas llegar al percatarse del tono serio e intranquilo que rodeaba a los adultos. El entrenador del equipo de Hockey sonrió de medio lado al escucharla y su rostro logró recuperar algo de la confianza que tuviera cuando recién lo conociera.

-Tenemos algo parecido a un plan para salir de este endemoniado lugar –comentó acercándose al grupo de jóvenes quienes quedaron sorprendidos ante tal revelación.

-¿Significa que podremos escapar? –indagó Cole emocionado ante la sola idea de poder salir con vida de aquel infierno en que se hubiera convertido su escuela, Mike solo se acercó a Santana y la tomó del hombro y cuando ella giró la vista se encontró con los sinceros ojos de su amigo quien con un solo asentimiento le decía que él seguiría apoyándola en la búsqueda de su novia a pesar de la nueva pieza de información que proporcionara Charlie.

-Y entonces ¿porque parecen tan poco felices ante la idea de salir de aquí? –Beiste caminó a la silla que estaba frente al joven asiático y se sentó pesadamente antes de empezar a contarles su plan.

-Charlie consiguió las llaves de uno de los camiones escolares y Rose tiene las llaves de la camioneta de entrega de víveres, si logramos traerlos a el área de carga podremos levantar la cortina metálica y subir a los chicos a bordo junto con todo el alimento que tenemos aquí…

Todos los adultos en el cuarto se quedaron en silencio un momento, pensando en lo que acababa de decir Shannon, sin embargo Santana podía sentir que faltaba decir algo más, sintió como la molestia aumentaba en su interior a cada momento que perdía hablando con ellos por lo que caminó al centro del pequeño cuarto y poniendo los brazos en jarras levantó la voz.

-Déjenme ver si entendí… -hizo una corta pausa en que cerró los ojos por un instante y se apretó el puente de la nariz con una mano antes de volver a abrirlos y posar la mirada en el techo- tienen vehículos, alimentos y un plan de escape y siguen teniendo esa cara ¿Es porque van a extrañar este basurero que solía ser una escuela? ¿O qué?

Marco se removió en la silla y se pasó una mano por el pelo como queriendo calmarse –No niña, tenemos esta cara porque no tenemos un lugar seguro a donde llevar a los demás estudiantes.

La chica lo miró a los ojos un momento y soltó un suspiro de fastidio, esto iba a tardar más tiempo del que pensaba.

-Ok, entonces pensemos juntos, ¿qué es lo que estamos buscando?

-Pues… necesitamos un lugar con suficiente espacio para todos –dijo Rose y Charlie se acercó al pizarrón blanco para escribir "Amplio".

-Sería bueno que tuviera paredes gruesas y pocas ventanas… -aportó Mijail.

-¡…Con puertas resistentes! –interrumpió Marco, levantándose de su asiento y caminando de un lado a otro.

El Entrenador de Hockey escribió entonces "Puertas y paredes resistentes" seguido de "sin ventanas".

-Creo que sería bueno que estuviera lejos del centro de la cuidad, más pegado a la periferia donde debería haber una menor cantidad de gente –opinó Shannon Beiste girando en su silla para quedar de frente a su compañero entrenador y revisar lo que hasta entonces había anotado.

"Periferia" fue escrito justo después en la pizarra blanca.

-¡Lo tengo! –saltó Cole, sorprendiendo a todos los presentes que lo miraron extrañados mientras el joven se acercaba al pizarrón y le quitaba a Charlie el plumón negro, empujándolo a un lado para que pudiera escribir con letras grandes, mayúsculas y subrayado: "ALMACENES Mc GREGOR"

-¿Almacenes Mc Gregor? Es de donde nos traen los alimentos enlatados, ¿no? –comentó Rose, volteando a ver a su hermano y compañero que asintieron al instante.

Beiste se levantó y puso una mano en el hombro de Cole –¿hijo, porque piensas que sería un buen lugar para escondernos?

El muchacho no pudo evitar la sonrisa que se formó en su rostro al ver el semblante preocupado de todos los que lo rodeaban, excepto Santana que seguía viéndose enferma y ahora también molesta y con ganas de moler a palos a alguien.

-Uno de mis tíos trabajó bastante tiempo en esos Almacenes y en ocasiones dejaba que lo visitara –soltó una pequeña risa al recordar alguna ocasión en especial en que siendo un chico de unos 11 años termino trepado en lo más alto de una de las filas de contenedores que había en el lugar pegándole un buen susto a su pobre tío y de paso a parte del personal que trabajaba con él, agitó la cabeza como deshaciéndose de aquel pensamiento y siguió explicando un poco más serio- yo me la pasaba explorando los alrededores, me gustaba jugar a que era mi fortaleza y creo que de verdad se adapta a lo que necesitamos, anchos muros, puertas de metal, dos niveles y ventanas solo en la parte alta, además mi tío me contó que habían comprado algunos generadores para que el congelador y aire acondicionado siguieran trabajando si algo pasaba con el suministro de electricidad.

Charlie y Beiste parecían completamente convencidos de lo que el joven les contaba, sin embargo Marco y Mijail no se veían tan persuadidos, empezaron a discutir acerca del plan que planteara Cole pero cuando la misma Rose se levantó de su silla y les dijo que ella estaba de acuerdo pues no tenían ningún otro lugar a donde ir se quedaron callados y a regañadientes accedieron, haciendo que todos se separaran para empezar a prepararse y avisar a los estudiantes lo que pensaban hacer.

El personal de la cocina salió de la habitación junto con Cole pero antes de que Beiste y Charlie pudieran hacerlo Santana les llamo la atención y se acercó a ellos.

-Mike y yo nos vamos, debemos regresar a buscar a Brittany y Quinn.

Ambos adultos la miraron con atención, Charlie tenía una media sonrisa y una mirada de orgullo en sus ojos, mientras que Shannon Beiste en cambio parecía aterrada ante la sola idea de dejarlos solos.

-Ya sabes en donde se encuentra, ¿verdad? –preguntó el hombre, aunque a la Capitana de las porristas le sonó más como una afirmación que un cuestionamiento por lo que solamente hizo un gesto afirmativo con la cabeza.

-Linda, entiendo que quieras ayudar a Brittany pero es muy peligroso regresar, podrían perder la vida –clavó la mirada en Mike que seguía firme a un lado de la latina- ambos.

La joven negó con firmeza, recuperó su postura erguida, echó los hombros hacia atrás, apretó los puños y levantó el sudoroso rostro –no importa lo que diga Entrenadora, nada va a hacerme cambiar de idea, primero me muero antes de dejar a Brittany abandonada a su suerte.

-Estoy con ella Entrenadora, no dejare a mis amigas solas. –Acotó Mike con rostro completamente serio- no se preocupe, sé que estaremos bien. –agregó intentando calmar a la mujer que sabía solo intentaba mantenerlos a salvo, pero simplemente tenían que hacerlo, tenían que ayudar a sus amigas por muy peligroso que fuera.

-No las dejaremos atrás. –dijo Santana y Mike asintió con una sonrisa.

Charlie soltó una risotada y puso ambas manos sobre los hombros de la porrista y dándole un apretón cariñoso le deseo mucha suerte.

-Tengan cuidado chicos –susurró con tristeza Shannon al darse cuenta de que nada de lo que dijera los haría cambiar de idea así que se acercó a cada uno y les dio un abrazo fuerte, deseando que tuvieran mucho cuidado y que lograran salir de aquel lugar sanos y salvos.

Tras separarse del abrazo el Entrenador de Hockey le dio unas palmaditas en la espalda a su compañera intentando consolarla, la mujer se lo agradeció con una pequeña sonrisa y entonces se giró a ver a los chicos.

-Voy a salir por la zona de entregas a buscar uno de los camiones escolares y creo que será mejor que vengan conmigo chicos, va a ser más fácil que den un rodeo a la escuela por el exterior y entren por alguna de las otras puertas que el intentar cruzar por la barricada atestada de zombies de la cafetería.

Santana no pudo sino asentir y seguir al entrenador hasta llegar a la cortina roja que cuando recién llegara se encontraba completamente bloqueada por cajas y estanterías pero que ahora, bajo la atenta supervisión de Rose había sido liberada y podía verse claramente una puerta recortada a mitad de la cortina custodiada por Mijail y Marco.

Cuando llegaron a la puerta Cole se les acerco y sin mediar palabra abrazó a la latina, tomándola por sorpresa y dejándola inmóvil por un par de segundos antes de que pudiera recuperarse y devolver el abrazo.

-Ten cuidado López y te seguro que nos volveremos a ver muy pronto.- susurró el chico de piel oscura al oído de quien se convirtiera en su amiga y salvadora y pudo sentir como la joven reía ligeramente antes de contestarle.

-Que no te quepa la menor duda Cole, nos volveremos a encontrar.

Tras despedirse nuevamente de la Entrenadora Beiste y la cocinera Rose, Santana avanzó un par de pasos hasta la entrada antes de sentir que una mano la detenía, su sorpresa fue mayúscula cuando se encontró al chico de jersey del equipo de Hockey con el que había tenido una pequeña discusión y a la chica de trenza con los que habían llegado a la cafetería.

-Escucha, sé que vas a regresar a buscar a tu novia y… amm… -se pasó una mano por el corto cabello rubio cenizo y se rasco la nuca- solo quería disculparme por portarme como un idiota cuando estábamos en el salón, si no hubieras llegado talvez nunca hubiéramos pensado en venir a la cafetería y mi hermana y yo podríamos haber terminado como alguno de esos caníbales de allá afuera, así que… gracias. –terminó el chico, claramente apenado y con un rubor ligero cubriendo sus mejillas, la joven a su lado, quien ahora sabia era su hermana, sonrió divertida al verlo.

-Está bien, no te preocupes –contestó la Capitana de las Cheerios y le tendió una mano que el jugador tomó de inmediato.

-Gracias por ayudarnos –le dijo la chica de trenza y se acercó para darle un beso en la mejilla antes de volver a sonreírle- espero que encuentres a tu novia muy pronto.

Santana se sonrojó ligeramente ante el gesto de la rubia e internamente le rogó a Dios que no se hubieran dado cuenta de ello.

-Vámonos Gabrielle, tenemos que ayudar a los demás a preparar las cosas –indicó el chico dándole un empujoncito a la aludida para que se moviera, esta asintió y empezó a caminar en dirección contraria no sin antes despedirse nuevamente agitando la mano.

-Mucha suerte y por cierto, mi nombre es Zackary aunque todos me dicen Zack –el jugador de hockey le sonrió y esta vez le tendió una mano echa puño para que la latina lo chocara- hasta pronto. -Y dicho aquello el jugador de Hockey se alejó siguiendo los pasos de su hermana.

-Parece que has hecho varios amigos el día de hoy, nada como un apocalipsis zombie para sacar la parte sociable de Santana López, ¿no es así? –comentó divertido Mike, dándole un suave codazo a su amiga que soltó un bufido y se giró para empujarlo.

–Cierra el pico Chang –gruñó con rostro amenazante antes de dar la vuelta y encaminarse a la puerta en donde Charle ya los esperaba.


Hola a todos los que estén leyendo este capítulo, lamento mucho la demora en la actualización pero ya saben la vida se interpone en las cosas que nos gustan y hace que las dejemos olvidadas por algún tiempo, además de ciertos videojuegos y series de tv que desvían un mucho de tu atención; en fin… que hace poco me puse a leer algunos escritos que tenía en mi laptop y me di cuenta que no había publicado nada en un año por lo que me puse seria y decidí retomar este pasatiempo que me encanta, lo que significa que como dije antes no abandonare mis fics tanto los dos de Glee que tengo publicados como el de Magical Girl Lyrical Nanoha, sin importar cuanto tarde los terminaré, aunque el de "Seguir viviendo" puede que sea el que más tarde en retomar por completo pues no ando en un ánimo demasiado "romántico" y pues esa historia trata de eso y un mucho de drama… pueden culpar a la serie "The 100" por asesinar a mi personaje favorito y también el más badass de todos y dejarme con un vacío existencial que no sabía que tenía, quien conozca la serie me entenderá… no estoy tan loca como parece… En fin ya termino esta depresiva nota no sin antes comentar que a esta actualización le sigue la de "With me after all". Gracias a quienes continúen conmigo y cualquier comentario es bien agradecido!