Hola a todos! Espero que estén bien Tal como se los prometí, el rumor se revela en este capítulo, aunque algunos ya se hacían la idea sobre qué se trataba el famoso rumor. Bueno, se vienen algunas sorpresas en los próximos capítulos. Pensaba hacer una historia corta, pero se me ocurrieron nuevas ideas. Comencemos…
Capítulo 3: Lo que pasó en Ishval
El General de Brigada Mustang y la Mayor General Armstrong salieron de la oficina del Führer en total calma. Cada uno estaba satisfecho con el reporte que habían presentado a Grumman sobre sus últimos proyectos.
Una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro de Mustang. Sabía que había ganado varios puntos en la pequeña reunión y nadie podría quitarle esa alegría.
- ¿Por qué tan feliz, Mustang? – le preguntó Armstrong con el tono serio de siempre
- Bueno, quizás porque ambos sabemos quién presentó mejores resultados ante el Führer. Lo dejé impresionado con mis logros del último mes.
- No me confiaría tanto si fuera tú… Me extraña que un vago de tu nivel haya logrado culminar tantos proyectos satisfactoriamente… Me pregunto qué hilos estarás moviendo para que todo salga tan bien.
- No me subestimes. Mi equipo y yo hemos tenido muchas dificultades en Ishval: El clima no siempre es favorable, hay gente que aún no confía en nosotros, las provisiones no alcanzan para todo el tiempo planeado, entre otras cosas.
- Como las distracciones que puedes tener estando allí – comentó la mayor general con una pequeña risa
- ¿Distracciones? Yo me concentro mucho en trabajar
- Sí, claro… Pocos minutos después de haber llegado a Central, comencé a escuchar cierto chisme.
La sonrisa que estaba en el rostro de Mustang se esfumó de un momento a otro y comenzó a ponerse serio. No le gustaba el rumbo que estaba tomando la situación.
-¿Se lo contarás al Führer Grumman? Eso seguramente me quitaría del camino.
- No caeré tan bajo… Lo que hayas hecho en tu tiempo libre no me incumbe.
- Ya veo… supongo que debo agradecerte apropiadamente
- Olvídate de eso… - dijo Armstrong antes de detenerse-. No me sorprendería de ti escuchar tales cosas, pero sí me sorprende de tu asistente. No la conozco bien, pero siempre pensé que nunca te atreverías a pasar la línea con ella.
- ¿Podría saber qué versión del rumor escuchaste? Solo para estar seguro de qué estamos hablando.
La Teniente Hawkeye regresó a la oficina con las municiones recargadas y tomó asiento tranquilamente. Sus compañeros no se atrevieron a pronunciar palabra alguna, ya se encontraban lo suficientemente asustados al saber que ya tenía municiones.
Tenían que terminar con el rumor lo más pronto posible. No podían caminar tranquilos por los pasillos de Central sin que alguien murmurara a sus espaldas. Sus propios compañeros hablaban sobre ese tema en sus ratos libres. Lo peor era que el Führer podría enterarse de ello en cualquier momento. El sueño del general Mustang estaba en peligro.
Ella ya no podía aguantar tanta presión. Quería echarse a dormir y olvidarse de todo durante un momento. La tensión provocó que los hombros le comenzaran a doler. Si bien el pequeño accidente con el cargamento de madera en Ishval le había ocasionado la lesión, cada vez que se estresaba el dolor se incrementaba en ambos hombros.
Ese accidente había provocado todo…
Durante los primeros días en Ishval, todo siguió con su ritmo normal. El General Mustang dirigía las inspecciones de los canales de agua y de las vías de comunicación, que ayudarían a Ishval a crecer como pueblo y a no estar tan apartado de la ciudad, mientras que ella verificaba que quedaran suficientes víveres para repartir entre la gente.
Como siempre, la milicia acomodaba su campamento al lado de Ishval para no molestarlos. Armaban sus fogatas y preparan comida a su propio gusto, ya que había ciertos ishvalanos que preferían tenerlos lo más lejos posible. A pesar de que estuvieran ayudándolos, aún les tenían rencor por lo que había ocurrido en el pasado.
Esa tarde, un grupo de soldados estaban ayudando a bajar un cargamento de madera del segundo piso del almacén instalado. El General estaba cerca al lugar dándoles órdenes a los soldados. La teniente se encontraba pasando por allí fijándose atentamente en sus papeles cuando levantó la mirada y vio cuando uno de los jóvenes tropezó y dejó caer el cargamento al suelo, directamente al general.
Ella soltó los papeles y corrió hacia donde estaba su jefe y lo empujó. Él cayó al suelo y pudo ver cómo los tablones de madera caían sobre el cuerpo de su estimada subordinada, quien lo acababa de salvar.
-¡Teniente! – exclamó corriendo hacia ella
Todos los presentes lo ayudaron a quitar los tablones de madera para rescatar a la teniente, quien se encontraba inconsciente. El general se encontraba sumamente preocupado por la salud de su asistente; por lo que una anciana ishvalana se le acercó y lo calmó.
-Estará bien, solo necesita descansar. Puede dormir en mi casa, hay una cama disponible.
Cuando la teniente despertó, miró a su alrededor. Se encontraba en una habitación extraña y con el cuerpo adolorido. Al lado de ella, se encontraba sentada una amable anciana, quien le sonrió al verla despertar.
-¿Qué pasó?¿Cómo llegué aquí?
- Un cargamento de madera te cayó encima. Ofrecí mi casa para cuidarte. El general Mustang estaba muy preocupado. Te cargó hasta aquí y se quedó un buen rato cuidándote.
- Muchas gracias, señora. Lamento ser una molestia.
- No te preocupes, puedes quedarte aquí esta noche y descansar. No creo que puedas descansar bien en esas carpas tan feas que usa el ejército.
- No se preocupe, todos estamos acostumbrados a esas feas carpas.
De pronto, un fuerte dolor invadió los hombros de la teniente. Al ver la expresión dolor en su rostro, la anciana sacó un frasco lleno con una pomada con olor a hierbas. Tomó un poco de esta y le pidió que se sacara la parte superior del uniforme.
Le explicó que se trataba de una crema medicinal propia de Ishval que ella misma había elaborado y que resultaba muy efectiva para tratar golpes severos. Aplicó dicha pomada en los hombros de la teniente y comenzó a frotar con sumo cuidado.
Hawkeye pudo sentir como poco a poco el dolor se desvanecía; sin embargo, sabía que no curaría pronto. Estaría un buen tiempo soportando dicho dolor.
- Aplícate este ungüento cada vez que te comencé a doler. No dudes en pedirme más si se te acaba.
- Muchas gracias, señora.
La teniente se quedó hasta la noche descansado en la casa de la señora, quien le permitió usar su baño para ducharse. Gracias a la pomada, el dolor en los hombros había disminuido; sin embargo, el efecto ya había pasado y el dolor estaba regresando poco a poco.
Todos los miembros de la milicia se reunieron en el campamento para cenar. Se encontraban muy cansados por el duro trabajo, así que disfrutaban la comida como nunca antes.
El general Mustang notó la ausencia de su asistente, así que fue a buscarla a la casa de la señora que le había ofrecido su cuarto de huéspedes para recuperarse. Como no encontró a nadie en la casa y la puerta estaba abierta, decidió entrar para asegurarse de que Hawkeye se encontraba bien. Ella lo había salvado y lo menos que podía hacer era verificar que se encuentre en buen estado.
Golpeó la puerta de la habitación un par de veces, pero como ella se encontraba en la ducha, no podía escuchar el ruido. Preocupado por no escuchar respuesta alguna, decidió entrar de todas maneras. En el instante en el que el general ingresó, la teniente salió del baño tan solo cubriendo su cuerpo con una vieja toalla.
- General… ¿Qué hace aquí?
- …
Mustang salió de la habitación en cuestión de segundos y cerró la puerta rápidamente. A pesar de no haber permanecido mucho tiempo en la habitación, la imagen de su asistente en paños menores no podía salir de su mente.
- Lo siento, no era mi intención… solo quería asegurarme de que usted se encontrara bien… y me alegra ver que se está recuperando- dijo nervioso
- General… no se preocupe, solo fue un accidente. Además, usted ya ha visto mi espalda desnuda años atrás.
- Tendré más cuidado la próxima vez, lo prometo.
Minutos después, la teniente salió del cuarto vistiendo su uniforme militar. Su jefe la esperó al frente de la casa de la señora, con quien conversaba amenamente. Junto a la señora, se encontraba su pequeña nieta, quien jugaba con una muñeca de trapo.
La teniente le agradeció a la anciana por su ayuda y por la pomada que le había regalado. Quería compensarla de alguna manera, pero ella se negó. Respondió que le bastaba con ver que estaban haciendo todo lo posible por reconstruir Ishval.
El general también le agradeció por su amabilidad y acompañó a la teniente al campamento de los militares para cenar. A los pocos minutos, la teniente tuvo que retirarse, ya que los dolores en sus hombros comenzaron a molestarle.
Mustang la acompañó hasta su carpa para asegurarse que se encontrara bien. Una vez allí, la teniente entró para aplicarse la pomada para el dolor; sin embargo, le era imposible alcanzar todas las zonas afectadas. Se sacó la parte superior del uniforme y se cubrió el torso con una sábana. Luego, volvió a intentar aplicarse dicha pomada.
- ¿Se encuentra bien? ¿Necesita ayuda, teniente? – preguntó Mustang desde afuera.
- Creo que tengo algunas complicaciones, señor – respondió en voz baja
- ¿Puedo entrar? No me gusta estar aquí parado cuando podría ayudarla.
- Claro, señor, muchas gracias.
El general de brigada ingresó inmediatamente. Se sorprendió al ver a su subordinada cubierta por una sábana y no pudo evitar ponerse nervioso ante dicha situación, sobre todo cuando ella le explicó que tenía que aplicarse la pomada en los hombros.
Tratando de eliminar definitivamente la imagen de su asistente recién salida de la ducha, procedió a aplicarle la pomada en sus hombros. Se sentía extraño tocar los hombros desnudos de su subordinada más confiable de esa forma. Se comenzó a ponerse tenso por la situación y aumentó la fuerza sin darse cuenta.
- General, está frotando mis hombros con demasiada fuerza. Debería hacerlo más despacio.
- Lo siento, tendré más cuidado.
Los minutos transcurrieron como una eternidad para el general de brigada. Luchaba contra sí mismo para no terminar haciendo una tontería. Cuando por fin terminó de aplicarle la pomada, se limpió las manos con una toalla y suspiró con fuerza.
- Muchas gracias, señor, ya me siento mucho mejor. El dolor ha bajado notoriamente.
- No se preocupe, teniente. Al final de cuentas, si yo hubiera sido más cuidadoso, usted no estaría lastimada.
Mustang tenía la intención de salir de la carpa lo más pronto posible para huir de esa atmósfera incómoda entre los dos; no obstante, su apuro por irse provocó que se tropezara con algo y cayera encima de su subordinada repentinamente.
La atmósfera cambió radicalmente. Ya no se sentían incómodos, sino totalmente incómodos por lo que había pasado. La teniente no decía nada al respecto, el general tampoco. Ambos se habían quedado inmóviles ante dicha situación. Mustang seguía encima de su asistente en plena oscuridad de la carpa, oscuridad que solo un par de velas permitía que pudieran verse. Sus rostros se encontraban tan cercanos que sus labios estaban a punto de rozar.
Cada uno podía escuchar la respiración del otro. La tensión no permitía que ninguno pronunciara palabra alguna. De pronto, cuando parecía que la teniente estaba por decir algo, alguien entró a la carpa repentinamente.
- Teniente Hawkeye, olvidó sus documentos en la casa de mi a…buela
Se trataba de la nieta de la señora, quien se quedó en shock al verlos a los dos en dicha situación. Dejó caer los documentos de la teniente por la sorpresa y salió corriendo de la carpa avergonzada. Desde su punto de vista, había visto que los dos estaban besándose.
Mustang no dudó en levantarse inmediatamente. La teniente también se levantó. Sus mejillas estaban totalmente coloradas por la vergüenza. El general quiso decirle algo para aliviar la tensión, pero ella no lo dejó.
- ¿Podría salir de aquí, por favor? Necesito vestirme. Además, debo reposar para poder trabajar con normalidad mañana.
- Sí, claro. Disculpe la imprudencia.
Los que ambos ignoraban era que la niña había corrido a contarle a su abuela lo que había visto.; sin embargo, su abuela no fue la única que escuchó la historia. Otros soldados también pudieron oír la novedad por casualidad. Pocos días después, algunos de esos soldados regresaron a Central.
- Escuché una versión bastante interesante. Parece que tuvieron una conversación muy interesante en su carpa mientras todos los demás cenaban.
- Es la versión más cercana a la realidad que he escuchado hasta ahora – pensó Mustang
- ¿Me vas a decir qué pasó realmente?
- No debería hacer caso a los rumores, Mayor General Armstrong. La mayor parte de las veces terminan siendo mentira
- ¿Así que no lo negarás? Interesante… hay un dicho que dice que todo chisme tiene algo de verdad oculta.
- A veces, un chisme solo es una mentira que inventa la gente que no tiene nada mejor que hacer con su vida.
- Bueno, no soy nadie para involucrarme en tu vida privada… pero sería muy estúpido que perdieras contra mí por algo como eso.
- Pierda cuidado, eso no pasará.
Y así comenzó el famoso rumor…
Bueno, esto es lo que pasó en Ishval… en realidad es una parte de lo que pasó. Aún falta un detalle que verán más adelante. JEJEJEJE Soy malvada
Agradecimientos!
royhawkeye1: Gracias por el comentario. Hasta yo quiero saber qué pasó entre ellos jajaja ok XD Aún falta lo que pasó después en Ishval.
Darkrukia4: Gracias por el comentario. Sacar tiempo para hacer el capítulo es complicado. Me estoy muriendo de sueño en estos momentos… ZZZ. A mí también me causa intriga saber qué pasa después jajaja.
Butterfly of the life: Gracias por el comentario. Quién no le tiene miedo a Riza cuando saca su arma. En el momento que escribí esa escena, me acordé de la escena en donde Black Hayate se orina en la oficina y ella lo castiga jejeje pobrecito.
JoselynCastle: Gracias por el comentario. El misterio es esencial Gracias, también estoy esperando el nuevo cap de tu historia, me tiene en suspenso…
Muchas gracias a todos los que leen, aunque no comenten. Me gustaría que comentaran, así sea algo pequeño como "Me gustó este cap, espero la actualización". Leer los comentarios es inspirador y motivador para los que escribimos fanfics. Consultas, comentarios, sugerencias, quejas o rajes son bienvenidos claro, en buena onda.
Nos vemos en el próximo cap!
Viva el Royai!
