Hola Espero que hayan disfrutado el capítulo anterior. Estoy escribiendo este episodio mientras escucho el soundtrack de Fullmetal Alchemist

Capítulo 4: El incidente en el comedor

La Mayor General Amrstrong regresó al norte a los pocos días junto con la gente de su equipo que la había acompañado. Grumman había aprobado que el teniente Falman regresara al equipo de Mustang; así que debía aceptar la decisión del Führer, por más que aún quisiera usar la memoria del teniente para otros proyectos. Por su lado, Falman regresó al norte contento para alistar sus pertenencias y volver a Central.

Por otro lado, los rumores en los pasillos no habían disminuido, sino todo lo contrario. Los chismes seguían siendo el tema favorito de los soldados durante la hora de descanso. Al parecer, nada podía hacer que lo olvidaran.

- Si tan solo un rumor mucho más interesante llegara a oídos de los soldados… - pensaba Mustang mientras firmaba unos papeles en su oficina – pero, ¿de dónde sacaré otro rumor? Se necesita tener mucho tiempo libre para poder obtener dicha información.

De pronto, la teniente ingresó con otro paquete de documentos que debían ser revisados por el general de brigada y lo dejó en su escritorio.

- Deben ser revisados, firmados y archivados para hoy – comentó la teniente con la serenidad que la caracterizaba.

- Lo sé, lo sé…

El resto del equipo no podía evitar levantar ligeramente la mirada cuando los dos conversaban. Aún se preguntaban si lo que habían escuchado era verdad o no. Los otros soldados no dejaban de preguntarles si sabían algo al respecto.

- ¿Saben si el rumor es cierto? Ustedes están todo el día con ellos, han tenido que escuchar algo.

- ¿No han averiguado si es verdad?

- ¿Ni siquiera se han percatado si su modo de interactuar ha cambiado?

Las preguntas de los soldados eran diarias y ya no lo soportaban. Lo peor era que ellos pensaban que sí conocían la verdad, lo cual no era cierto. Estaban tan desinformados como el resto.

Esa misma noche, cuando casi todos sus subordinados se habían retirado, con excepción de la teniente, le pidió que se quedara un momento para poder conversar de un asunto importante. Ella sabía que por fin hablarían del rumor que no los había dejado trabajar tranquilos.

- Teniente, acerca de lo que pasó en Ishval…

- Creo que dejé eso bastante en claro, señor – respondió de modo cortante

- Pero, si nosotros no hemos conversado sobre eso aún

- No es necesario, general. Lo que dije en ese momento era todo lo que tenía que decir respecto a lo que pasó. No se necesitan más palabras. Ahora deberíamos preocuparnos por el rumor que está rondando por los pasillos. Si el Führer llegara a escucharlo, su carrera estaría en peligro.

- Tiene razón, teniente… como siempre. No se preocupe por ese rumor… yo mismo me encargaré que desaparezca por completo

- ¿Puedo saber qué cosa está planeando?

Mustang se levantó de su asiento y caminó en dirección a la ventana para poder contemplar las calles de la ciudad. Aún no tenía un plan preparado para afrontar dicha situación; sin embargo, alguna idea tenía que aparecer en su cabeza en algún momento. Solo esperaba que no demorara mucho en llegar.

-Todavía no tiene idea de qué va a hacer ¿verdad? – agregó la teniente

- No se preocupe – respondió volteando hacia ella -. Ya le dije que yo me encargaré.

- Eso me preocupa más – pensó

El general regresó a su casa muy cansado de tanto pensar. Debía idear una cortina de humo para que todos dejaran de hablar del rumor de lo ocurrido en Ishval. Él no era bueno para inventar chismes, así que terminó quedándose dormido en el sofá.

Entre sus sueños, podía recordar aquella figura esbelta de su asistente cubierta solamente por la toalla de baño. También podía recordar aquella sensación que invadió su cuerpo cuando ambos estaban con sus rostros tan cercanos en la carpa. En ese momento, él no había reaccionado. Se había limitado a quedarse mirándola, al igual que ella, quien tampoco tuvo reacción alguna ante dicha situación.

Deseaba poder haber dicho algo en aquel momento, pero ya era tarde. No podía sacar esa imagen de su mente por más que lo intentara. De pronto, comenzó a recordar lo que había ocurrido después en Ishval. Los días siguientes, los dos procuraron actuar como si nada hubiera ocurrido. Se mantuvieron ocupados en sus pendientes y no tuvieron tiempo para pensar en otras cosas.

Una de los últimos días, el canal de agua fue terminado. El agua de los ríos más cercanos podría con facilidad al poblado ishvalano para que sus pobladores pudieran disponer de dicho recurso. El general fue el primero en revisar que el canal se encontrara en perfecto estado, junto con su asistente.

El agua recolectada se almacenaba en un gran pozo que se ubicaba al lado de Ishval. Los ishvalanos podían almacenar el agua allí durante un buen tiempo para poder usarla como mejor se acomodaran.

Esa noche, todos los miembros de la milicia prepararon un gran banquete que compartieron con los ishvalanos. Estaban celebrando que por fin tendrían agua a libre disposición gracias al canal. En la celebración, todos se olvidaron de la raza o credo, simplemente disfrutaron la comida y la bebida.

La teniente comenzó a sentir molestias en los hombros, así que se dirigió a su carpa para colocarse un poco más de la pomada. Tuvo que hacerlo sola, ya que no quería más malentendidos. Cuando regresó al banquete, no pudo encontrar a su jefe durante ningún lado, así que comenzó a buscarlo con la mirada en cada rincón. Le preguntó a sus camaradas si lo habían visto y nadie sabía la respuesta. De pronto, uno de ellos le comentó que lo había visto caminando en dirección al lado este del pueblo.

El reloj despertador sonó por toda la habitación. El sonido despertó tanto a Black Hayate como a su dueña. Ella debía despertarse, desayunar darle de comer y dirigirse al cuartel para trabajar.

Por su lado, el general Mustang se había levantado con un gran dolor de cabeza por la preocupación. Aún no sabía cómo solucionar el tema del rumor. Debía darse prisa antes de que llegara a oídos de Grumman. Si bien la teniente no tenía conocimiento sobre ello, él sí sabía que Grumman era su abuelo materno. Si llegaba a escuchar el rumor, seguramente tomaría cartas en el asunto.

El general de brigada quería evitar cualquier tipo de problemas, sobre todo, en ese momento, cuando había ganado varios puntos con el Führer y estaba tan cerca de cumplir su meta.

Durante toda la mañana, todos trabajaron como siempre. Mantuvieron sus mentes ocupadas en los papeleos que debían que terminar, así que todo el equipo olvidó durante unas horas las nuevas versiones sobre el famoso rumor, el cual aún no desaparecía.

A la hora del almuerzo, el general se dirigió al comedor. Debía comer algo para olvidar todos los problemas que debía que afrontar. Desafortunadamente, no existía lugar alguno en el cual no escuchara a los demás hablar sobre él y la teniente. Se sentía realmente atrapado entre tantos chismes.

- Ahí está el general Mustang – susurraba uno de los soldados mientras lo señalaba

- ¿Crees que sea cierto que sedujo a su asistente? – le respondió su compañero

- No hay certeza de nada, pero tiene fama de mujeriego y vago… es muy probable que sea verdad.

- La teniente Hawkeye es su asistente ¿verdad?

- Sí, así es. Es la francotiradora.

- Puedo esperar muchas cosas del general Mustang, pero siempre pensé que nunca se atrevería a seducir a su teniente. Ella es una mujer muy disciplinada y seria.

- Bueno, confirmamos que no hay mujer que pueda resistir la tentación.

Mustang se mantuvo a un lado escuchando la conversación. Ya no soportaba más tener que mantener la calma, a pesar de todos los comentarios que rondaban por los pasillos. Quería sentarse a comer en paz, como antes de que todo ocurriera.

Pensar que todo había pasado porque una niña los había visto en un momento que causaba malentendidos lo frustraba. Lo peor era que ni siquiera había pasado nada… en ese momento, pero todos habían inventado historias increíbles sobre ello.

- Todos ustedes – dijo Mustang en voz alta para todos los presentes -, escuchen claramente lo que voy a decir, porque solo lo repetiré una vez. No pasó absolutamente nada entre la teniente Hawkeye y yo. Además, eso sería impensable…

- ¿Impensable? – interrumpió uno de los soldados – La fama que tiene usted no lo ayuda en esta situación.

- No pasó nada. Además, ella no es el tipo de mujer que me atraer. ¿Cómo podría interesarme una mujer tan fría y seria? Casi nunca muestra una sonrisa y lo único que sabe decirme es "Señor, tiene que firmar estos papeles con urgencia". Nunca podría atraerme una mujer así…

Todos los presentes se quedaron mirando en dirección al general un poco aturdidos. Al principio, Mustang pensaba que todos se habían quedado impactados por sus palabras. De todas formas, él había dicho cosas que podrían herir a la teniente si las escuchara. Había mentido sobre todo lo que había dicho para poder terminar con el rumor de una buena vez; sin embargo, no contaba con que la persona de la cual estaba hablando apareciera en el momento preciso.

- Señor, había olvidado su billetera en la oficina – dijo la teniente, quien estaba parada detrás del general. Su voz sonaba calmada, como siempre.

Su jefe volteó lentamente y recibió su billetera. No sabía que decirle en ese momento para arreglar lo que había hecho.

- ¿Desde cuándo está allí parada? – se limitó a preguntar nervioso

- Desde que describió la situación como impensable, señor. No se preocupe por lo que yo haya escuchado. Al final de cuentas, su opinión personal sobre mi persona fuera de la relación laboral no afectará mi desempeño de ninguna manera. Bueno, me retiro.

El general Mustang no sabía qué decirle. Había cometido una total estupidez y no sabía cómo disculparse. La imagen de la teniente retirarse del comedor como si nada hubiera pasado no lo dejaba tranquilo. Sabía que había herido a su asistente en el fondo, aunque ella no lo aceptaría.

Cuando regresó a la oficina, no dudó en disculparse inmediatamente. Le explicó que solo lo había hecho para que todos dejaran de hablar de ellos; no obstante, ella lo interrumpió.

- No tiene por qué disculparse. No dijo nada que pudiera herirme, general. Gracias por preocuparse por mí, pero no es necesario.

Esa fue toda su respuesta. Lo único bueno que pasó ese día resultó ser que los soldados dejaron de hablar del rumor.

- El general es un insensible. No debió decir cosas tan hirientes en público, por más que fuera verdad o no.

- Si yo fuera la teniente, le hubiera disparado en ese momento. No me cabe en la cabeza como un hombre puede expresarse así de su compañera de trabajo.

Ahora todos hablaban de lo que había pasado en el comedor.

Hasta aquí el nuevo capítulo!

Gracias por sus comentarios!

RoyHawkeyeFhurer: Lo que pasó en Ishval será revelado en el próximo capítulo completamente. Yo también tengo curiosidad de saber qué pasó XD

Lyce O'Leary: Sí, lo sé. Ella lo arruinó todo jajajaja Quién sabe qué hubiera pasado si no fuera por ella.

JiJiYong: Muchas gracias. Yo también espero poder continuar la historia lo más pronto posible. A veces no me alcanza el tiempo, pero hago el esfuerzo.

Butterfly of the life: Te comprendo y comparto tu dolor. "Roy queriendo esclavizar a los perros" jajajaja XD XD. La otra parte del rumor será revelada en el siguiente capítulo.

Bueno, ya tengo planeado en líneas generales qué ocurrirá en el siguiente capítulo, solo me falta planear los detalles y redactarlo… o sea, me tardaré mil años XD XD. Trataré de no demorarme mucho en actualizar.

Bye bye

Viva Royai!