Hola a todos! Feliz San Valentín!

Por fin, lo que todos esperaban, lo que muchos ansiaban, lo que me tomó varias horas escribir… XD

Bueno, espero que lo disfruten

Capítulo 5: Lo que después pasó en Ishval

- Creo que sabes por qué te he citado con urgencia, general de brigada Mustang – dijo Grumman mientras tomaba asiento con suma calma.

- Me imagino que quiere hacerme preguntas sobre cómo van las cosas en Ishval. Puedo resumirle lo último que…

- No se trata de eso… sino sobre algo que me tiene preocupado. Se trata sobre mi nieta.

- … - Mustang se quedó en silencio esperando a que el Führer terminara de hablar. Tenía que pensar qué iba a responderle. Estaba totalmente seguro de que él ya había escuchado el rumor.

Grumman bebió un poco del café que estaba servido en su escritorio y suspiró. El silencio provocó que el ambiente se tornara tenso. El rumor que rondaba por los pasillos tan solo era una exageración de lo que la niña había visto; sin embargo, no había certeza de que Grumman se lo tomara con calma. El general se preparó para responder cualquier tipo de interrogante respecto a lo que había pasado en Ishval.

- Necesito saber… si es verdad lo que escuché… Sabes que yo cuido a Riza desde lejos, pero me preocupo mucho por su futuro… así que debo saber … ¿Es cierto que nunca te fijarías en mi nieta?

- Así que se trataba de eso – pensó un poco aliviado

- Vamos, necesito una respuesta.

- Con todo respeto, creo que esta conversación ya dejó de tener fines laborales. Sé muy bien que usted desea que me case con su nieta, pero no puede presionarme de esta manera. Ella misma debería escoger con quién casarse y usted no debería intervenir en eso.

Grumman se quedó pensativo ante las palabras del general. No agregó más a la conversación y dejó que Mustang se retirara.

Frente a la entrada de la oficina del Führer, se encontraba la teniente Catalina con unos papeles que él debía firmar. Al encontrarse con el jefe de su amiga, lo miró fijamente mostrando su molestia hacia él.

- ¿Ocurre algo, teniente Catalina? – preguntó Mustang

- Nada importante, general de brigada… es solo que… no puedo creer lo que me contaron acerca de usted.

- ¿Es sobre el rumor?

- No, no es sobre eso… ¿Por qué se expresó así de la teniente Hawkeye en el comedor? Comprendo que ella no sea el tipo de mujer que a usted le atrae, pero ninguna mujer merece que hablen así de ella. Es usted un insensible, general.

- Bueno, tiene razón, soy un insensible… - dijo antes de suspirar

Mustang se retiró antes de que la mirada llena de odio de Rebeca lo hiciera pedazos. Sabía que los comentarios que había hecho en el comedor habían herido a su asistente. No sabía qué hacer para poder enmendar su error. Lo peor era que la teniente Hawkeye le decía que no debía disculparse cada vez que él trataba de hablarle sobre eso.

Después de entregarle los papeles a Grumman, Rebeca aprovechó su holgura de tiempo para ir a hablar con su amiga. Le pidió un par de minutos para poder hablar en el pasillo. Allí, le preguntó cómo se sentía después de lo que había ocurrido.

- Estoy bien. No deberías alarmarte tanto por un simple comentario hecho por el general.

- ¿Cómo me puedes decir eso? ¿Acaso no te molestó lo que dijo?

- El general es mi jefe. No debería importarme si él piensa así de mí como mujer.

- Bueno… y parte de eso… nunca me terminaste de contar lo que pasó en Ishval.

- Creo que este no es el mejor lugar ni momento para charlar sobre un tema privado. Recuerda que hay soldados por todas partes y pueden escucharnos.

- De acuerdo. Te esperaré en la puerta principal después que la hora de trabajo.

Mientras tanto, Havoc llegó a la oficina con unos archivos importantes en sus manos. Los dejó en su escritorio y le preguntó a sus compañeros si sabían algo acerca de lo que había pasado en el comedor, ya que él había escuchado ciertas cosas mientras regresaba con los papeles.

Ninguno de ellos sabía al respecto. Como todos habían almorzado afuera, no tenían ni idea de qué estaba hablando. De pronto, el general ingresó con cara de pocos amigos a la oficina y tomó asiento en su silla.

- Soy un idiota… - pensó

- General, ¿usted sabe qué fue lo que pasó hoy en el comedor a la hora del almuerzo? – le preguntó Havoc – Todos están hablando de eso.

- Así que ya cambiaron de tema de conversación… - murmuró para sí

- ¿Cómo dice?

- Nada importante… creo que necesito una aspirina para este dolor de cabeza.

La teniente Hawkeye entró con la seriedad de siempre. El general se acomodó en su asiento y observó cómo se acercaba hacia él. Ella le preguntó si podía salir más temprano ese día. Él le dio autorización sin pensarlo demasiado; sin embargo, le pidió que trajera una aspirina antes de que se retirara.

-¿Usted sabe qué pasó en el comedor hoy, teniente Hawkeye? – le preguntó Breda antes de que ella se retirara

Ella se detuvo repentinamente y se quedó pensativa por unos segundos. Después, respondió que no se trataba de nada importante y que a los soldados les gustaba hacer alboroto por cada detalle que ocurría. Les recomendó ignorar las habladurías para no distraerse.

Después de ello, Riza salió de la oficina para encontrarse con su amiga. Ambas se dirigieron al departamento de Riza para poder conversar tranquilamente. Querían tener la certeza de que nadie las podría escuchar y que nada podría interrumpir su conversación.

Por otro lado, el general de brigada Mustang, se quedó en la oficina hasta altas horas de la noche. No podía estar tranquilo después de lo que había hecho. Lo que más le ponía ansioso era que la teniente no admitía que le había dolido lo que él le había dicho. ¿Cómo podría disculparse si ella decía que no importaba?

Además, no había podido hablar con ella de lo que había ocurrido en Ishval.

- "…Lo que dije en ese momento era todo lo que tenía que decir respecto a lo que pasó. No se necesitan más palabras..."

Aquellas palabras rondaban por su mente en ese momento. Ella era muy buena ocultando sus sentimientos y sería difícil que aceptara que necesitaban hablar de lo que ocurrió con calma.

- ¿Así que todo el rumor se inició por lo que la niña creyó ver? – preguntó Rebeca desanimada – Y yo que pensaba que había pasado algo más interesante entre ustedes.

- Se podría decir que sí. La niña se lo comentó a su abuela y, al parecer, los soldados escucharon todo y comenzaron con el famoso rumor.

- ¡Qué decepción! Pensé que me contarías algo más emocionante.

- Bueno… eso no fue todo lo que ocurrió en Ishval. He guardado el secreto durante muchos días, pero creo que necesito contárselo a alguien.

- ¡Cuéntamelo a mí! Prometo que no se lo diré a nadie, lo juro por mi belleza y juventud.

- De acuerdo. No puedo olvidar lo que pasó y ello no me deja tranquila…

Por su lado, Mustang tampoco podía olvidar lo que había pasado entre él y la teniente. Ambos se conocían desde que eran jóvenes, cuando él llegó a su casa para pedirle a su padre que le enseñe alquimia. En aquel entonces, nunca se habría imaginado que ambos terminarían trabajando juntos y que se convertirían en un dúo inseparable y muy poderoso. ¿Cómo reaccionaría su difunto maestro si estuviera vivo y se enterara acerca de lo que pasó? ¿Qué diría Grumman si llegara a escuchar que ellos dos estuvieron juntos? Ellos dos solo eran dos camaradas que tenían mucha confianza entre sí. Ella era su leal asistente que lo había acompañado hasta en los momentos más difíciles de su vida. Siempre había estado a su lado y había cuidado sus espaldas… Olvidar lo que pasó esa noche quizá era lo mejor para los dos. Quizá deberían seguir trabajando como si nada hubiera ocurrido y centrarse en su sueño de convertirse en Führer y fundar una democracia.

- ¿Y luego qué pasó?- preguntó Rebeca muy entusiasmada.

- Me dirigí al lado este del pueblo. Encontré al general observando el almacén de agua terminado. Lucía muy feliz por el gran logro que había alcanzado, así que me acerqué para comunicarle que todos se habían reunido…

El general de brigada se encontraba admirando el almacén de agua que habían construido. Habían tardado mucho tiempo en diseñarlo, conseguir los materiales y construirlo. Sería de gran ayuda para los ishvalanos, ya que no tendrían problemas por tener agua a su alcance.

Sintió las pisadas de su asistente, por lo que volteó inmediatamente con una sonrisa en su rostro, la cual contagió a su asistente.

- Lo veo muy feliz, señor – dijo parándose a su costado

-Así, teniente. Cada vez estoy más cerca… muchas gracias por apoyarme todo este tiempo.

- No tiene por qué agradecerme. Yo decidí seguirlo, solo estoy cumpliendo con mis principios.

- Ya veo… de todas maneras, muchas gracias.

- General, todos se han reunido para celebrar. Debería estar con todos los demás.

- Es cierto… Vamos, teniente.

Cuando el general volteó para dirigirse al campamento, tropezó con una roca que no pudo ver por la oscuridad. Perdió el equilibrio y cayó al almacén de agua en cuestión de segundos. Cuando la teniente volteó, todo lo que pudo ver era a su jefe totalmente mojado tratando de salir.

- ¿Se encuentra bien, señor?

- Sí… solo me mojé un poco, pero estoy bien.

La teniente se acercó y le dio una mano para que su jefe pudiera salir; sin embargo, él aprovechó el momento para jugarle una broma y hacerla caer junto con él.

Mustang no podía parar de reír por la situación. La teniente lo miró con mucha seriedad y le dijo que no le parecía gracioso lo que había hecho; sin embargo, Mustang no escuchaba lo que decía.

- Es demasiada diversión para una persona que es inútil cuando está mojado – comentó con un fuerte suspiro.

- Usted es muy cruel conmigo – respondió el general -. Primero me regaña y luego, me dice inútil. Siento que me trata como un niño…

- Dejando eso de lado, creo que deberíamos salir de aquí cuanto antes. Parece que nadie nos ha visto afortunadamente.

Cuando la teniente volteó hacia el general, se dio cuenta de que él se había quedado observándola. La teniente se quedó sin palabras. Ella y el general se quedaron en silencio mirándose el uno al otro durante un buen rato. Mustang acarició la mejilla de la teniente, por lo cual ella se sonrojó.

En ese momento, ambos acercaron sus rostros lentamente hasta que sus labios comenzaran a rozarse. Se quedaron durante unos instantes así, hasta que ambos decidieron acercarse más uno al otro para darse un beso.

- General, lo siento… yo… - dijo la teniente alejándose de él

- Teniente, yo …

- Creo que deberíamos salir de aquí, sino vamos a enfermarnos.

Ambos salieron inmediatamente y cada uno se dirigió a su carpa para cambiarse de ropa. Ninguno de los dos podía quitarse esa escena de su mente. Se habían dejado llevar por el momento y se habían dado un beso. No podían borrar dicho recuerdo por más que lo intentaran. Lo que más les preocupaba a ambos era que su relación laboral podría verse afectada por ello.

- Acabo de besar a mi asistente…- dijo Mustang para sí mismo-. Soy un idiota, eso es sobrepasar los límites de confianza que puede haber entre nosotros. ¿Qué voy a hacer ahora? No seré capaz de mirarla a la cara como siempre.

El general se cambió rápidamente y se dirigió a la carpa dela teniente con el propósito de aclarar el asunto lo más pronto posible. No quería que hubiera algún tipo de malentendido entre ellos, ni mucho menos que su relación de trabajo se viera afectada.

Cuando llegó, la teniente aún se encontraba dentro de su carpa. Él le preguntó desde afuera si tardaría en salir. Ella respondió que sí, ya que le habían comenzado a doler los hombros. En ese momento, estaba tratando de ponerse la pomada para el dolor; sin embargo, resultaba difícil alcanzar los lugares en donde más le dolían.

- Si desea, puedo ayudarla… - comentó por cortesía, aunque sabía que la situación podría tornarse más incómoda

- No se preocupe… yo lo haré por mi cuenta – respondió

- No sea terca. Cúbrase como la vez anterior y la ayudaré lo más rápido que pueda para que podamos ir a comer.

La teniente hizo caso al general y se cubrió el torso y el pecho con su sábana. Él ingresó un poco incómodo por la situación y la ayudó a colocarse la pomada.

- General… lo que ocurrió hace rato… - dijo la teniente avergonzada

- No se preocupe, yo asumo la responsabilidad – respondió mientras aplicaba la crema

- Yo también soy responsable de lo que pasó. Además, debí detenerlo cuando la situación comenzó a ponerse extraña.

- Solo nos dejamos llevar por el momento, eso es todo. Puede quedar como una confidencia entre los dos. Debo admitir que estaba tan emocionado por lo que hemos logrado en tan poco tiempo que dejé que mis emociones me dominaran. Además, fue solo un beso. No somos un par de adolescentes que hacen un alboroto por eso, ¿verdad?

Mustang terminó de aplicarle la pomada a la teniente y se limpió las manos con una toalla. Ella volteó hacia él más tranquila.

- Tiene razón, somos adultos y un simple beso no tiene por qué cambiar algo entre nosotros… somos…

Las palabras de la teniente fueron interrumpidas por los labios de su superior, quien no pudo contenerse a robarle un beso en dicha situación. Después de unos momentos, él se alejó ligeramente de ella y agregó:

-¿Lo ve, teniente? Es un simple beso, nada ha cambiado entre nosotros…

En ese momento, fue la teniente quien no lo dejó terminar de hablar. Dejó caer la toalla que la cubría y se lanzó a los brazos del general, quien no desaprovechó la oportunidad.

El beso se volvió más apasionado y las caricias dejaron de ser inocentes. Se olvidaron del resto del mundo por completo y se dejaron llevar por el momento. Antes de que se percataran, ambos habían dejado sus prendas de vestir a un lado para satisfacer sus más bajos instintos.

Ninguno de los demás soldados u oficinales del ejército había notado su ausencia. Todos se encontraban tan distraídos comiendo y bebiendo que ignoraron si faltaba alguien. Como la gran mayoría bebieron hasta estar totalmente ebrios, se acostaron muy tarde.

Cuando el sol comenzó a salir, la teniente Hawkeye abrió los ojos. Vio al general durmiendo a su lado desnudo.

- No puedo creer que llegamos a hacerlo – dijo para sí muy preocupada-. Si alguien se entera de esto, todo nuestro esfuerzo se iría a la basura.

Ella se levantó rápidamente y se vistió. Salió de la carpa inmediatamente para revisar si alguien se había levantado. Por suerte, todos seguían durmiendo profundamente, así que no podrían descubrirlos.

El general despertó poco después. Salió de la carpa al ver que se encontraba solo y se dirigió a buscar a la teniente. La encontró parada frente al almacén de agua recién instalado, así que se acercó a ella.

- Estuve buscándola por todo el campamento, teniente.

- Solo vine para poder pensar y ordenar mis pensamientos.

- Teniente… sobre lo que pasó anoche entre usted y yo…

- Entre nosotros no pasó nada, general.

- No tiene que hacerse la dura… - dijo colocando su mano encima del hombro de su asistente.

La primera reacción de Riza fue alejarse bruscamente de su superior. Lo miró muy seriamente y apartó su mano de su hombro con rudeza.

- No lo vuelva a hacer general. No permitiré que vuelva a tocarme…

- ¿Qué es lo que pasa? – preguntó acercándose

- ¡Mantenga su distancia, señor! Usted es el general de brigada Mustang y yo, la teniente Hawkeye. Yo solo soy su leal asistente y nada más. Yo prometí ayudarlo en lo posible para que usted se convirtiera en Führer y eso es lo que estoy haciendo en este momento. Hay una gran línea que nos divide y me aseguraré de que ninguno de los dos nunca sobrepase esa línea.

Mustang no pudo responder ante dichas palabras. La seriedad que mostraba su subordinada en ese momento lo dejó mudo; sin embargo, ella tenía razón. Ellos solo eran compañeros de trabajo y no podían permitirse pasar la línea de nuevo.

- ¿Así que no han hablado de lo que pasó después de que le dijiste eso? – preguntó Rebeca

- Así es… aunque el general intentó hacerlo una vez, pero yo no se lo permití. Le dije que no había nada más que decir respecto a ese tema, porque es la verdad.

- Tienes razón… pero hay algo que me gustaría saber, Riza. ¿Tú sientes algo por el general?

- Él es el general y yo, la teniente. No puedo sentir algo por él que no sea compañerismo o admiración. Además, ya te enteraste lo que él dijo en el comedor. Él nunca se fijaría en una mujer como yo.

- En ese caso, debes ya olvidar lo que pasó y pasar la página. Ya verás que conocerás a alguien que vale la pena y todo esto tan solo será un recuerdo lejano. Además, aún debes presentarme a un buen partido.

- Lo sé- respondió la teniente Hawkeye riéndose -. Aún tengo ese pendiente contigo.

- Tengo una gran idea. Hace poco, conocí a un hombre atractivo y gracioso; sin embargo, no es mi tipo… ya que no es rico, pero le hablaré sobre ti y te lo presentaré. Quizá sí sea tu tipo si lo conoces bien.

- No creo que sea necesario, Rebeca. Además…

- No seas aguafiestas. Lo haré de todas maneras, así al menos te podrás distraer. Si no es tu tipo, pueden terminar siendo amigos.

Por la insistencia de Rebeca, ella terminó cediendo. Le dijo que no estaba interesada en conseguir un novio, pero si solo era un amigo, estaría bien. Tal vez conocer a alguien nuevo podría relajarla un poco.

Hasta aquí el nuevo capítulo! :D

Agradecimientos!

RoyHawkeyeFhurer: Gracias por siempre comentar Sí, lo sé. Es un idiota. No es broma cuando digo que yo también ansiaba saber qué pasó en Ishval. Estuve varios días sin saber qué escribir, hasta que, PAM!, me caí de la silla por estar pensando en eso jajajaja Siempre tengo la idea general en mi cabeza, pero los detalles me hacen sufrir. Hace pocos días recién supe qué cosa escribiría. Y bueno, aquí está. Misterio resuelto.

Darkrukia4: Gracias por tu comentario Es cierto, una mujer herida es muy peligrosa. Tendremos que esperar para ver qué pasará ahora.

Butterfly of the life: Gracias por tu comentario La verdad es que en el manga en realidad no era un mujeriego, pero los demás pensaban eso. Jajajaja lo sé, es un idiota XD pobrecito, no sabía qué hacer en ese momento y metió la pata.

En resumen, ya sabemos qué pasó en Ishval, Riza está herida por culpa de su superior y su amiga le presentará a un nuevo amigo. Ya descubrirán que de "nuevo" no tendrá nada… jajaja ya verán por qué. Ya estoy pensando cómo va a ser el próximo capítulo…

Muchas gracias a todos por sus comentarios. A veces, estoy cansada y sin ganas de escribir, pero ver que hay un nuevo comentario anima mi día

¿Es mi imaginación o este episodio salió más largo que lo común? jejeje

Bye bye