Hola a todos los que leen y disfrutan este fic! : )

En este episodio, conoceremos a un nuevo personaje, el cual pondrá las cosas un poco más interesantes jejejeje XD soy mala.

Antes de comenzar el episodio, me gustaría agradecer a todos aquellos que siempre están al día con la historia, aunque no comenten. Al inicio, planeaba hacer una historia de unos cuantos capítulos (2 o 3 aproximadamente), pero nuevas ideas surgieron. La historia se alargará un poco más de lo que pensaba. Bueno, ya vamos en el episodio 6… y creo que aún me faltan escribir varias cosas que se me han ocurrido para este fic.

Hace poco terminé de releer el manga y me percaté de varias cosillas que antes no había notado. Además, me inspiraron para seguir escribiendo.

Bueno, sin más introducciones, comencemos con el nuevo episodio.

Capítulo 6: El encuentro con el pasado

Grumman se mantenía sumamente pensativo mientras tomaba lo último de su café. Se había mantenido sentado mirando por la ventana durante varias horas pensando. Habían pasado algunos años desde que había ascendido a Führer y comenzaba a pensar si ya era hora de retirarse.

- Amestris ha seguido su rumbo correctamente. Las relaciones con los países vecinos han mejorado, sobre todo con Xing. Me pregunto si debo retirarme y dejar que la juventud se haga cargo de este país.

En ese momento, la teniente Catalina ingresó a la oficina del Führer con algunos papeles en la mano. Le comunicó que debía autorizar el próximo presupuesto para las investigaciones. Solo debía revisar los papeles y sellarlos.

En otra parte de central, otra teniente se encontraba llamándole la atención a su jefe por haber olvidado revisar unos documentos que debían haber sido llevados al despacho del Führer esa mañana.

- Le avisé que el plazo para que el Führer sellara los papeles era hoy; sin embargo, usted ni siquiera ha sacado los papeles del sobre que le entregué.

- Se me olvidó por completo… ahora mismo los reviso

- La teniente Catalina ya pasó por esta oficina para llevar los últimos papeles del día. Ya son las 5 de la tarde, debió haberlos entregado a las 9 de la mañana.

- Sí, soy un irresponsable… lo sé, teniente.

Todo había vuelto a la normalidad aparentemente. La teniente regañaba al general como todos los días, mientras que él simplemente escuchaba y asentía con la cabeza de rato en rato. Por otra parte, el resto del equipo no podía despegar sus ojos de ellos dos. Ellos eran los únicos que sabían a ciencia cierta que ellos dos actuaban diferente a lo usual, por más que pareciera que todo se había arreglado.

Había pasado una semana desde lo que había ocurrido en el comedor. Ya todos conocían la historia completa; por lo que, habían cambiado el tema de conversación en los pasillos. Se habían olvidado del rumor de Ishval y había comenzado a hablar de lo insensible que era Mustang con su asistente.

- ¿Por qué siempre tienen que hablar de algo relacionado conmigo? – pensaba él cada vez que caminaba por los pasillos de central.

Esa tarde, el teniente Falman llegó a Central después de una larga estadía en el norte. Cuando entró a la oficina del general, todos los saludaron amigablemente y le dieron la bienvenida. Él les comentó todo lo que había vivido estando el Briggs y resaltó lo dura que era la mayor general Armstrong. Su experiencia de trabajo con ella como jefa lo había dejado marcado de por vida.

- De verdad que esa mujer es la reina del hielo. Una vez… - comentaba Falman a todos

Sin embargo, el general de brigada no se encontraba totalmente atento en lo que él decía. Por momentos, miraba de reojo a su asistente. Aún sentían cierta incomodidad al estar en la misma oficina trabajando juntos. No solo por lo que había pasado en Ishval, sino también por las idioteces que él había dicho en el comedor.

Había intentado disculparse varias veces; no obstante, había obtenido la misma respuesta: "General, no se tiene que disculpar conmigo por lo que dijo en el comedor. Al final de cuentas, esa fue su apreciación personal sobre mi persona".

¿Por qué ella no podía aceptar que sencillamente él había herido sus sentimientos? ¿Por qué no puede decir simplemente: General, acepto sus disculpas? Hawkeye era una mujer sumamente cerrada que jamás admitiría que ha sido herida, lo cual dificultaba las disculpas de Roy.

Cierta tarde, Mustang estaba tomando café con el asiento en dirección a la ventana. De pronto, el silencio terminó cuando Havoc preguntó:

-Es cierto, teniente Hawkeye, ¿qué tal le fue en la cita que tuvo ayer?

Mustang se atoró con su café en ese momento, pero hizo lo posible para que nadie lo notara. No podía creer lo que había escuchado.

- No era una cita realmente… solo es un amigo

- Hace mucho que no escuchaba que usted tenía una cita – comentó Fuery sorprendido.

- Que no era una cita, solo se trata de un amigo.

- ¿Cómo lo conoció? - preguntó Falman con curiosidad

- Bueno, la teniente Rebeca me lo presentó, pero resultó ser un viejo amigo. Solo cenamos y paseamos un rato mientras conversábamos de algunas cosas.

- Eso suena como una cita, teniente – comentó Havoc -. No me puede engañar, yo soy un experto en el tema. Apuesto que ya quedaron para salir otro día, pero a almorzar.

- Así es. Tiene razón, teniente Havoc, saldré con él en mi día libre. Vaya, al parecer sí se trataba de una cita – respondió con una pequeña risa en su rostro.

Lo que todos habían ignorado era que su jefe, el general Mustang, había permanecido en silencio durante toda la conversación. No se había movido ni un solo centímetro, ya que estaba quemándose por dentro.

Tenía unos fuertes deseos por levantarse de su silla, buscar al tipo con el cual la teniente había salido y golpearlo hasta que prometiera nunca más acercarse a ella en su vida; sin embargo, no podía hacer eso, ya que ni siquiera lo conocía.

Respiró profundamente antes de levantarse de su asiento. Lo que sus subordinados hacían o dejaban de hacer durante su tiempo libre no debía interesarle en absoluto; sin embargo, le fastidiaba saber que la teniente Hawkeye había tenido una cita. No podía quitarse la imagen de la teniente comiendo y riendo con otro tipo.

- ¿Se encuentra bien, general? – le preguntó Falman – Luce un poco fastidiado.

- Estoy bien – respondió levantándose -. Solo necesito un poco de aire fresco.

Salió de la oficina en total silencio y caminó sin rumbo definido por los pasillos, como si solo tratara de dejar pasar el tiempo.

Salió a los jardines del cuartel y se apoyó en una de las paredes mientras contemplaba el paisaje. Se encontraba un poco más calmado, así que trató de ordenar sus pensamientos. ¿Qué había ocurrido en realidad? Su fiel asistente había salido con un tipo y él estuvo a punto de perder la cordura tan solo por enterarse de ello.

Ellos dos se habían conocido cuando aún eran muy jóvenes y no conocían los verdaderos peligros que escondía el futuro. Aún recordaba cuando él estudiaba en su casa y ella se limitaba a caminar en silencio hacia él para poder alcanzarle un vaso con agua. Ella era tan callada y distante con él que nunca pensó que podrían ser parte de un dúo inseparable años después.

Roy todavía guardaba en su memoria el día en que los dos comenzaron a hablarse. Él se había quedado dormido en el comedor de la casa de su maestro después de un largo día de estudio sobre la alquimia. Estaba comenzando a anochecer cuando su maestro comenzó a llamarlo.

Él despertó de inmediato cuando lo escuchó. Se arregló el cabello y fingió que seguía leyendo el libro que Hawkeye le había dado.

- Ya casi es la hora de la cena, pero Riza no está por ningún lado.

- Bueno, yo no la he visto desde el almuerzo. De seguro salió a pasear por allí.

- Ve a buscarla inmediatamente.

- De acuerdo, maestro.

Mustang salió de la casa a paso lento y comenzó a buscar a la hija de su maestro por el pueblo. No estaba en el mercado ni en la pequeña plaza del pueblo. Comenzó a preguntar por ella a los vecinos, pero ninguno la había visto. Luego de un rato, una vendedora ambulante le respondió:

- ¿Te refieres a la chica rubia de cabello corto? Hace poco la vi en las afueras del pueblo con un muchacho. Ambos estaban conversando debajo de un árbol viejo.

- De acuerdo, gracias señora

El ocaso había llegado rápidamente y recién tenía pista sobre su paradero. Debía apurarse en encontrarla, ya que sabía que no cenaría esa noche si regresaba solo a casa de su maestro.

Llegó hasta el lugar indicado por la vendedora y logró ver a Riza conversando con un muchacho de su edad. Roy lo reconoció, se trataba del hijo de un mercader. Había conversado con él algunas veces sobre temas triviales; no obstante, no sabía que él y Riza eran amigos.

Roy se mantuvo alejado para poder ver qué estaba ocurriendo exactamente. Con lo poco de luz que había, logró reconocer a una Riza muy nerviosa cuyas mejillas se encontraban totalmente coloradas. El muchacho que hablaba con ella lucía preocupado, como si ella le estuviera transmitiendo una mala noticia.

- Lo siento – le dijo él mientras se alejaba lentamente -, pero no puedo corresponderte.

Todo estaba claro. Riza había confesado sus sentimientos al muchacho, pero él la había rechazado. La dejó sola bajo el árbol a pesar de que la noche había llegado. Ella se quedó allí mirando hacia el suelo muy triste por lo que acababa de ocurrir.

- Por fin te encontré – comentó el aprendiz de su padre mientras se acercaba -, es peligroso que estés sola a estas horas.

- ¿Por qué has venido? – le preguntó sin voltear hacia él

- Tu padre me ha pedido que te busque, porque no estabas en casa. Tenemos que regresar o no cenaré esta noche.

El silencio invadió las afueras del pueblo durante un largo rato. Riza se mantuvo inmóvil en su lugar mientras Roy esperaba que regresara con él a casa de su maestro. Cansado de esperar, se acercó a ella para ver qué estaba ocurriendo. Se paró al frente de la muchacha y le repitió que su padre la estaba esperando en casa; sin embargo, no pudo terminar de hablar, debido a que vio algo que lo detuvo. Ella estaba llorando en silencio mirando el piso.

Era la primera vez que veía a una mujer llorar frente a él. No sabía qué podía hacer para calmarla. Recordaba las palabras que su madre le había dicho alguna vez: Un hombre nunca debe hacer llorar a una mujer.

Roy salió corriendo del lugar muy apurado hacia el pueblo. Al ver su reacción, Riza se secó los ojos y salió detrás de él. Le pedía que le explicara qué estaba pensando hacer; no obstante, él no respondía. De pronto, se percató de que Roy estaba corriendo en dirección a la casa del mercader.

A pocas cuadras de allí, Roy encontró al muchacho que había rechazado a Riza y le dio un golpe en la cara.

- ¿Qué es lo que te ocurre? ¿Qué pasa contigo?

- Eso es por hacerla llorar, idiota. ¿Qué tipo de hombre hace llorar a una mujer y la deja sola como si todo estuviera bien?

Riza llegó segundos después para pedirle a Mustang que dejara todo como estaba y que regresaran a casa; sin embargo, él no la escuchó y continuó golpeando al hijo del mercader.

- Detente, no es para tanto. Yo ya estoy tranquila – agregó mientras lo jalaba del brazo para evitar que siguiera peleando.

De pronto, el mercado salió de su casa y, al ver la pelea, se acercó a los dos jóvenes y los detuvo. Riza se moría de la vergüenza por el escándalo que Roy había causado por defenderla. Los vecinos los miraban fijamente preguntándose qué había ocurrido entre ellos tres.

Después de que todo el problema terminara, ambos se dirigieron a la casa Hawkeye en silencio. Riza estaba molesta con su acompañante por haber causado tanto alboroto, mientras que él no sabía qué decirle para que lo dejara de odiar.

- No me vuelvas a dirigir la palabra. Eres un escandaloso – le dijo cuando se encontraban a pocos pasos de su casa.

- Entonces, no vuelvas a llorar por culpa de un idiota. Si lo vuelves a hacer, iré a buscarlo y lo golpearé hasta que se arrepienta de haberte hecho sufrir.

- Solo eres el aprendiz de mi padre, no deberías preocuparte tanto por mí. Cuando dejes de estudiar alquimia con papá, te irás y nunca más volveremos a vernos.

- Eso es muy probable, Riza… Siempre luces seria y fría, como si nada pudiera tumbarte… pero hoy conocí otra parte de ti. Soy una de las pocas personas que ha visto ese lado sensible que escondes. Solo espero que seas feliz y que nunca más alguien te haga llorar.

- ¿General, se encuentra bien?

Mustang salió de sus pensamientos repentinamente y vio que la persona que lo había hecho despertar resultaba ser la teniente María Ross.

- ¿Se encuentra cansado, general?

- Solo estaba recordando algunas cosas, teniente Ross, pero gracias por preocuparse. Creo que necesito unos días libres para poder relajarme.

- Su equipo lo estaba buscando, el sargento Fuery me comunicó que usted tiene agendada una inspección en el distrito 14, la cual debió empezar hace 30 minutos. La teniente Hawkeye y el teniente Havoc lo están esperando en la puerta principal listos para salir.

- Gracias por avisarme. Iré de inmediato.

- No se preocupe, recuerde que le debo mucho a usted. Si necesita ayuda, no dude en pedírmela.

Mustang se dirigió a su oficina para recoger algunas cosas y luego salir a realizar la inspección. Falman le explicó que la teniente Hawkeye ya había llevado consigo todos los papeles que necesitarían.

El general salió hasta la puerta principal, en donde solo se encontraba Havoc, como siempre, fumando un cigarro.

- Llega tarde, general. Ya íbamos a irnos- comentó

- Pensé que la teniente Hawkeye estaba aquí también.

- Bueno, ella está allí – dijo señalando hacia la esquina de la avenida -. Un hombre vino a buscarla y los dos se quedaron conversando allí. Se trata del tipo con el que salió el otro día.

Mustang volteó hacia donde estaba señalando Havoc y pudo ver al tipo con sus propios ojos. Se trataba de un hombre alto y bien parecido, cuya seguridad en sí mismo se notaba a simple vista; sin embargo, no se trataba de un desconocido para él. Era el muchacho a quien él había golpeado por haber hecho llorar a Riza años atrás.

Hasta aquí el episodio :D

Muchas gracias por sus comentarios!

Ahora viene el rincón de las respuestas a los comentarios :)

RoyHawkeyeFhurer: Gracias por comentar! Estaré esperando la recompensa jajaja Bueno, vamos a ver qué hará Roy ahora.

Butterfly of the life: Gracias por tu comentario :) Bueno, yo también pensaba hacer eso al inicio, pero cambié de opinión al final.

Jimenita-chan: Gracias por comentar. Aunque sea un comentario corto, me anima para seguir escribiendo.

Mensaje de servicio público:

A todos los lectores de este fic, los que comentan y los que no, les encargo las siguientes preguntas:

¿Qué episodio les va gustando más?

¿Qué personaje les gustaría que participara en la historia?

¿Qué hizo que comenzaran a leer este fic?

El motivo: Quiero saber qué opinan:) Además, quisiera leer lo que opinan los lectores que no son de comentar.

Bueno, quizá demore un poco con el episodio 7. Normalmente, tengo una agendita en donde apunto las ideas para los próximos episodios. Solo son ideas sueltas que llegan a mí y que luego concreto cuando escribo el episodio. Acabo de revisarla y lo único que está anotado es el título tentativo para el episodio 7. Es decir, tengo que comenzar desde cero…

Para que los que se pregunten cómo se llama este nuevo personaje, no tengo idea. Aún no lo bautizo XD XD

Espero hacer un próximo episodio súper interesante para compensar la espera.

Bye bye