Hola a todos! Regresé con otro capítulo :)
He estado sin inspiración en estos días, debido a que estuve ocupada haciendo algunas cosillas importantes; sin embargo, conseguí un poco de tiempo para poder escribir el capítulo 7.
Bautizar a este nuevo personaje no fue fácil. Estuve buscándole un nombre durante unos intensos 5 minutos XD XD A las finales, no se me ocurrió ningún nombre genial, así que luego pensé que era mejor utilizar ese tiempo escribiendo que pensando en un nombre jejeje.
Muchas gracias por mantenerse al día con este fic y por leer mis delirantes introducciones XD XD
Capítulo 7: Espía a medio tiempo
Habían transcurrido muchos años desde aquel incidente en el pueblo natal de la teniente; sin embargo, aún recordaba el rostro de aquel sujeto a la perfección. ¿Cómo podría olvidar al sujeto que había hecho llorar a la hija de su maestro?
Ahora ese sujeto hablaba con total naturalidad con ella. La tuteaba y la llamaba por su primer nombre como si nada. Lo que más le intrigaba a Mustang era que él le coqueteaba galantemente, mientras ella correspondía al cortejo.
- Teniente Hawkeye – dijo acercándose con mucha seriedad -, veo que se distrajo un poco mientras esperaba que saliera del cuartel.
- Señor, lo siento mucho. No debí distraerme tan irresponsablemente durante mi horario de trabajo – respondió con el saludo militar mientras guardaba distancia de su acompañante
- ¿Roy Mustang? – preguntó el hombre que la acompañaba -. Estoy totalmente seguro de que eres Roy Mustang, el discípulo del señor Hawkeye. Veo que ahora eres un general del ejército, tal y como me comentó Riza.
- ¿Nos conocemos? – trató de disimular Roy
- Nunca podría olvidar al tipo que me dio una paliza a la mitad del pueblo – respondió riendo -¿Acaso ya te olvidaste de ese día?
- General, él es Tom. El hijo del mercader de mi pueblo natal – agregó la teniente -. Es el muchacho al que usted golpeó años atrás.
- Creo que ya te recordé – dijo riéndose -. Ha pasado mucho tiempo…
Años después de que Mustang se fuera del pueblo, el padre de Tom falleció, debido a una enfermedad. Ante dicha situación, él tuvo que tomar el lugar de su padre como mercader. Como su padre le había enseñado todos los secretos del arte del comercio, no fue muy difícil para Tom administrar su trabajo. En poco tiempo, se había hecho conocido en varios pueblos, así que decidió viajar a Central para probar su suerte en otro tipo de mercado. Estando allí, conoció a Rebeca en una tienda, con quien tomó un café. Ambos se hicieron amigos, y ella le prometió que le presentaría a una amiga soltera que podía ser su tipo.
Rebeca había llevado a Riza casi a empujones al encuentro con Tom, quien se encontraba un poco nervioso por la salida. Cuando ambos se encontraron, no tardaron ni un minuto en reconocerse. Se rieron a la mitad de la calle como unos locos por la sorpresa, lo cual dejó desconcertada a Rebeca, ya que ella no entendía qué estaba ocurriendo. No tenía idea de que ellos ya se conocían y que se habían vuelto amigos antes de que Riza decidiera unirse al ejército.
Mustang no habló durante el trayecto hacia la inspección; sin embargo, Havoc podía notar un ambiente incómodo en el carro. No se atrevía a preguntar qué estaba ocurriendo, ya que sabía que podía terminar carbonizado si se le escapaba algún comentario fuera de lugar.
Por su parte, el general de brigada no podía quitarse de la mente aquella escena: Tom coqueteando asistente, quien parecía contenta con dicha situación. Tenía ganas de regresar y quemarlo vivo; sin embargo, debía mantener la calma.
Comenzó a cuestionarse por qué debía importarle tanto que su asistente saliera con otro tipo. Al final de cuentas, se trataba de su vida privada y él no tenía por qué entrometerse en ésta. Ella era una mujer soltera y libre, y tenía todo el derecho de salir con quien quisiera.
- Primero evade que conversemos sobre lo que pasó en Ishval, luego se niega a aceptar mis disculpas por lo que pasó en el comedor… y ahora, está saliendo con un hombre – pensó Mustang mientras miraba a la calle -. Ni siquiera debería importarme si sale con alguien o no, pero no puedo dejar de pensar en eso…
Miró de reojo a la teniente, quien permanecía en total serenidad en su asiento. Havoc los observó por el retrovisor y lanzó un suspiro. Sabía que la situación se había tornado más incómoda que antes.
- Dígame, teniente … ¿qué planea hacer en su día libre? – preguntó el general
- Bueno, tengo que hacer algunas compras, además tengo que llevar a Black Hayate al veterinario para que le hagas su chequeo anual, entre otras cosas…
- ¿No iba a almorzar con el joven Tom? – preguntó Havoc, aunque luego se arrepintió de haberlo hecho.
- Al inicio, ese era el plan; sin embargo, acabamos de cambiarlo. Él me acompañará durante el día para ayudarme a terminar temprano, para poder salir en la noche. Iremos al Dragón Azul.
- Tiene mucha suerte, teniente Hawkeye. Yo nunca he podido llevar a mis citas a un lugar tan refinado – comentó Havoc -. Bueno, parece que hemos llegado al lugar de la inspección.
El resto del día transcurrió con normalidad. Cada uno se mantuvo ocupado en sus labores durante la misión que tenían y dejaron de lado cualquier tema no relacionado con la milicia. Con ello, evitaron más situaciones incómodas durante el día.
- Allí está el general de brigada Mustang – susurraban en voz baja mientras caminaba por los pasillos junto a su asistente -. ¿Ya te enteraste de las barbaridades que dijo en el comedor?
- Por supuesto que sí. Todos estamos al tanto de lo que comentó ese insensible.
- Ella es la teniente Hawkeye, la rubia que lo acompaña. Si yo fuera ella, había solicitado mi traslado a otra unidad inmediatamente. No soportaría tener un jefe de ese tipo.
Mustang frenó su caminata en pleno pasadizo. Estaba harto de escuchar tantos susurros cada vez que caminaba fuera de su oficina. Estaba tan molesto que era capaz de golpear al próximo que hablara sobre él.
Nadie se atrevió a pronunciar una palabra más al ver la reacción del general de brigada. Sabían que podía convertirlos en carbón en cuestión de segundos si lo hacían enfadar más. Poco a poco, todos los presentes fueron retirándose disimuladamente.
- No podré convertirme en Führer si soy el centro de los chismes de los soldados de central – comentó para luego soltar un fuerte suspiro -. Esto es agotador… debería tomarme el día libre.
- Señor, aún debe revisar los papeles que tiene en su escritorio – le dijo la teniente Hawkeye
- Es verdad… no creo que pase algo si lo hago mañana temprano.
- La fecha límite de entrega es hoy a las 8 de la noche. Faltan 25 minutos para que el plazo culmine.
Riza escoltó a su jefe hasta la oficina para asegurarse de que firmara los documentos. El resto del equipo se había retirado, por lo que solo quedaban ellos dos en la oficina. Mustang tomó asiento con pereza y cogió el primer papel que debía revisar.
- Teniente, no tiene que quedarse conmigo. Puede retirarse a su casa.
- No se preocupe por mí. No saldré de aquí hasta que usted haya terminado de firmar esos papeles.
Roy no pudo evitar soltar una pequeña risa. Debía admitir que extrañaba los cuidados de su asistente. Desde lo que había ocurrido en Ishval, no había podido disfrutar de aquellos momentos en los que ella actuaba como su niñera.
Unos minutos antes del límite de tiempo, la teniente llevó los papeles firmados al departamento respectivo. Ambos salieron juntos del centro de comandos como si todo continuara con total normalidad entre los dos. Se despidieron y cada uno siguió su camino; no obstante, Roy tomó un atajo.
Se dirigió a un parque, en donde lo esperaba una de las chicas de Madame Christmas. Su nombre era Mercedes y era relativamente nueva en el negocio del espionaje. Roy le había encomendado una misión especial durante esos días, la cual consistía en averiguar la mayor cantidad de información sobre el pretendiente de su asistente.
- Es un mercader que llegó a la ciudad para probar algo de suerte – le dijo mientras fingía buscar algo en su bolso -. Además, es muy trabajador y educado. Siempre deja propina en los restaurantes y ha hecho varios amigos en la ciudad en poco tiempo.
- Y dime… ¿lo has visto con alguna mujer últimamente?
- Lo vi conversando con una joven muy bonita el otro día… pero resultó ser su prima. Luego, lo encontré almorzando con una chiquilla, quien era su ahijada. Parece que solo está interesado en tu asistente.
- ¿Es todo lo que averiguaste? ¿Cómo es posible que sea un tipo tan correcto y educado? Debe tener algún defecto fuerte que haga que cualquier mujer se aleje de él.
- No logré encontrar nada parecido a lo que me describes. Yo diría que se trata de un buen partido.
- Así que un buen partido… bueno, te pagaré, pero no quiero que Madame Christmas se entere sobre esto.
Mustang sacó un sobre de su bolsillo y se lo entregó a Mercedes. Se trataba del pago por la información que había recibido. Cuando ella se disponía a retirarse del lugar, él la detuvo. Quería que cumpliera una nueva misión para él.
Al día siguiente, la teniente Hawkeye no fue a trabajar, debido a que se trataba de su día libre. Tom la acompañó a hacer sus compras en la mañana. En la tarde, la ayudó a llevar a Black Hayate al veterinario. Durante todo ese tiempo, Mercedes los había seguido con sumo cuidado para no ser descubierta. Anotaba todo lo que veía e, incluso, sobre los temas que conversaban.
El espionaje iba sobre ruedas. Ellos no habían notado su presencia y había reunido bastante información para demostrar que sabía hacer su trabajo. Cerca de la noche, Riza regresó a su casa para cambiarse, al igual que su acompañante. Ambos irían a un baile, el cual se realizaría en un lugar muy refinado y elegante. El Dragón Azul, un caro restaurante que celebraba su quinto aniversario, sería el lugar en el que se verían. Al parecer, el primo de Tom era amigo del dueño, así que lo había invitado para que pudiera ir en compañía de alguien.
Mercedes se dirigía al punto de encuentro con Roy cuando en el camino se encontró con Vanessa, su compañera. Ella la detuvo y le preguntó adónde pretendía ir.
-Debo encontrarme con un cliente – respondió nerviosa
-Lo sé, por eso Madame Christmas desea hablar en privado con ese cliente.
- ¿Cómo saben que yo estaba…?
- Se nota que eres nueva, Meche. Nosotras lo sabemos todo… y Madame se molestará por haberle ocultado semejante dato sobre Elizabeth.
Cuando Roy llegó al parque para encontrarse con Mercedes, notó que había una mujer mayor sentada en el banco de madera en donde siempre ella lo esperaba. No tardó en reconocer que se trataba de su madre adoptiva, así que se sentó a su costado.
- Veo que te has enterado de todo – comentó Roy rindiéndose
- Así que Elizabeth está saliendo con otro hombre… y tú estás tan tranquilo aquí. ¿Acaso no piensas hacer algo al respecto?
- ¿Debería hacer algo? Ella es libre de elegir con quien salir. Al final de cuentas, nosotros solo trabajamos juntos.
- Solo te dejaré algo en claro: No aceptaré que te cases con cualquier mujer. Así que si estás tan relajado es porque has encontrado a una mujer 10 veces mejor que Elizabeth… ¿o me equivoco?
- Me estás pidiendo demasiado… ¿De dónde podría sacar a una mujer así?
- Eso mismo te pregunto… El viejo Grumman ya me comentó sobre las idioteces que dijiste sobre ella frente a todo el ejército. De verdad que eres un tonto… ella debió sentirse muy mal por ello. ¿Ya te disculpaste? – agregó mientras fumaba
- Es imposible disculparse con alguien que niega haber sido lastimada por lo que pasó. Puede ser muy terca en algunas ocasiones… y, mientras nosotros hablamos, ella está con el pretendiente perfecto en algún restaurante elegante.
- ¿Y qué piensas hacer? ¿Te limitarás a mandar a alguien a espiarlos?
- Ella no conoce a Mercedes, es por ello que la elegí entre todas las chicas del bar. Ahora necesito que realice otro trabajo para mí.
Riza llegó al restaurante luciendo un hermoso vestido que Rebeca le había ayudado a escoger. Tom se encontraba esperándola con una rosa en su mano. Se la entregó y la invitó a pasar para que se unieran a la fiesta.
A pocos metros de distancia, se encontraba Roy vistiendo su traje más elegante, junto a Mercedes, quien se había preparado para la ocasión. Habían revisado el perímetro y habían notado que había una puerta trasera en la que no había ningún guardia, así que aprovecharon la oportunidad e ingresaron por allí.
Cuando llegaron al salón principal, pudieron ver a Riza conversando muy amenamente con su acompañante. Roy procuró no acercarse mucho para que no notaran su presencia; sin embargo, Tom no tardó en reconocerlo.
- Riza, tu jefe también fue invitado. ¿Por qué no le comentaste? – le preguntó mientras lo señalaba
- ¿El general? No tenía ni idea que… - dijo mientras volteaba hacia donde Tom le señaló.
Pudo ver a su superior conversando con una mujer muy atractiva, a la cual nunca había visto en el grupo de espías de Madame Christmas. Los dos parecían hablar sobre algún tema delicado, ya que le daba la sensación de que Mustang le estaba dando indicaciones a la mujer. Él lucía preocupado, así que no estaba segura de ir a saludarlo o de dejarlo para después.
De pronto, Tom la jaló del brazo y la llevó hasta donde se encontraba el general de brigada, quien los saludó tratando de no parecer sospechoso.
- Ella es Mercedes, es una vieja amiga. Nos reencontramos hace pocas semanas.
- ¿Desde cuándo se conocen? – preguntó Tom – Riza y yo nos conocemos desde niños.
- Pues, estudiamos juntos en la secundaria – respondió Mercedes
- Pero no lucen de la misma edad… debe haber una diferencia de 5 años de edad aproximadamente entre los dos.
- Perdón, quise decir que nos conocimos en un reencuentro de ex - alumnos de la secundaria.
Mercedes acababa de cometer un error de principiantes: Negar lo que había afirmado. Riza comenzó a examinar a la pareja con cautela después de que los dejaron. No parecía tratarse de una cita, más bien, estaba casi segura de que se trataba de una operación encubierta.
La banda comenzó a tocar su canción más reciente para todos comenzaran a bailar. La pareja conformada por el general de brigada y su cita siempre bailaba cerca de la teniente y su acompañante, como si fuera intencional.
De pronto, cuando la nueva canción comenzó, Roy se acercó a Tom y le pidió que cambiaran de pareja de baile solo durante un rato, ya que quería hablar algunas cosas con su asistente aprovechando que se habían encontrado casualmente en dicho evento.
Tom no tuvo problema en que Riza y su jefe bailaran durante una canción; por lo que accedió. Riza se mantuvo seria mientras bailaba con su superior; sin embargo, él tenía una sonrisa pícara, la cual acompañaba con comentarios ocurrentes.
- Qué coincidencia encontrarnos aquí, teniente – comentó
- ¿Está seguro de lo que dice, señor? – respondió-. A mí no me parece una coincidencia… me da la sensación de que usted contrató a Mercedes para que lo acompañara. Si quería seguirme, no debió contratar a una novata.
- Me atrapó… la elegí a ella porque usted no la conocía, además, estoy sin dinero y ella cobraba más barato que el resto de chicas.
- ¿Por qué lo hizo? ¿Cuál era la necesidad de seguirme?
- Solo era para protegerla, teniente. Sé que usted puede cuidarse sola, pero uno nunca sabe qué podría pasar.
- ¿Protegerme? Le agradezco su preocupación, pero no es necesario que deba protegerme de Tom. Él es respetuoso y jamás se atrevería a propasarse conmigo… y si lo intentara, no lo dejaría.
En ese momento, la canción terminó y todos dejaron de bailar. Los mozos invitaron a todos los presentes a probar el exquisito pavo que había preparado el chef, mientras la banda se tomaba un breve descanso.
- Solo déjeme decirle una cosa más… - agregó Roy – Lo que dije en el comedor era mentira… además…
- Usted no necesita disculparse sobre eso.
- De todas maneras lo haré. Lamento mucho si herí sus sentimientos… eso es todo.
- Acepto las disculpas, general… pero creo que debería irse de aquí – dijo mientras señalaba la mesa en donde estaban los tragos – Parece que Mercedes está en aprietos.
Cuando Mustang volteó, pudo ver que su espía se había puesto colorada por solo una copa de vino. Al parecer, también era una novata en ese tema.
Hasta aquí el capítulo 7! Espero que lo hayan disfrutado :D
Aún no tengo idea de cómo comenzar el capítulo 8, pero trataré de inspirarme mientras leo algunos fanfics.
Respuestas a los comentarios:
Butterfly of the life: Gracias por comentar :) Sí, he tratado de actualizar rápido. Yo tampoco me aguantaba las ganas de escribir el siguiente episodio.
Darkrukia4: Gracias por tu comentario. Sí, sufrirá ujajajaja. Me encanta hacerlo sufrir.
Jimenita-Chan: Gracias por comentar. Lemon? Para ser sincera, nunca he intentado escribir lemon. Puedo leerlo, pero escribirlo… no sé :S Quizá me anime a intentarlo jajajaja
RoyHawkeyeFhurer: Gracias por comentar. Sí, así es. No le gustó nadita. Creo que a nadie jajaja Me gusta hacerlo sufrir.
Muchas gracias por seguir leyendo el fic. Haré lo posible por actualizar rápido :D
Bye bye
Viva el Royai!
